Archivo diario: 23 abril, 2012

¿Se puede cubrir el Río de Oro de Melilla?


       

          Se trata solo de una pregunta retórica, porque ya sabemos que se puede. En realidad, se puede hacer casi cualquier cosa. Hay un amplio consenso en cuanto que no debe hacerse, y más en estos momentos de crisis económica, con priorodades muchas más necesarias. El Gobierno de Melilla vive en la irrealidad y a muy duras penas aceptan renunciar a los gastos suntuarios. Acaban de paralizar la obra del Hospital Universitario y ya anuncian, en una huida hacia adelante, un nuevo y magno proyecto. Sigamos respondiendo a nuestra pregunta.

           En octubre de 2008, el encauzamiento del Río de Oro alcanzó su nivel  máximo de caudal. No falto nada para que se desbordase, de hecho, en la zona  que pretende cubrirse y justo en la desembocadura, el agua rebasó el límite del encauzamiento, inundando la zona aledaña del Paseo Marítimo y el Barrio del Industrial. Por tanto, el futuro cubrimiento debe tener en cuenta que en algín momento puede enfrentarse a un nuevo volumen de agua similar al que vimos hace 4 años, o incluso más.

          Toda obra de encauzamiento supone una reducción del espacio del lecho del rio, y el agua, al enfrentarse a los límites propuestos por la ingeniería humana, sube en altura y aumenta la velocidad. Sabemos también que doctores, en este caso ingenieros,  tiene Roma y la Santa Madre Iglesia. Aquella fecha fue importante porque al alcanzar el agua aquel nivel, como mínimo, la futura  obra tiene que respetar el actual volumen del cauce. Por tanto o tienen que elevar la obra de cubrimiento uno o dos metros sobre el actual nivel del suelo, a ambos lados del margen del río, o tienen que ensanchar el cauce en su parte baja, lo que supondría quitar espacio de la calzada, tanto en el margen derecho como en el izquierdo.   Probablemente la obra se tragaría “los jardines del mar” y parte de   la prolongación ascendente del Paseo Mir Berlanga, hasta la intersección con Alvaro de Bazán. Optar por elevar el encauzamiento supondría la creación de un muro físico entre ambos márgenes.

       En resumen, se trata de una obra complicada, faraónica, onerosa y de nulo valor social. Sólo es alzar la alfombra, para meter debajo aquello que no quiere verse y que no se sabe como solucionar. El debate social, político y técnico está presentado y abierto en todas sus opciones.

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