Archivo diario: 14 junio, 2012

La ciudad descompuesta


          

          Si las cosas se ven así, es porque están en ese estado. Nos gustaría que las cosas fuesen de otra manera. Melilla es una ciudad pequeña, altamente financiada y subsidiada por los fondos del Estado y la sensación que ofrece es la de una ciudad que se mueve por su propia inercia. Tras doce años de gestión, el 80% de los miembros que componen el gobierno no ha variado, lo cual es incomprensible.  Es verdad que no todo ha funcionado mal. Hay áreas que con grandes problemas de gestión han salido a flote y cumplido dignamente su papel, pero también es cierto que el cambio de personas y de nombres impone un ritmo diferente a la gestión. Nuevos nombres implican una nueva visión de las cosas.

        El estado actual del gobierno es de esclerosis absoluta. Al llevar tanto tiempo en el gobierno, e impedir la renovación, solo se acaba defendiendo el propio puesto y la parecela propia de poder. Eso es un caldo propicio para las conspiraciones palaciegas, para que algunos vivan pendientes de quien será el sucesor y sobre todo, para que se creen sentimientos de clase y de casta. la renovación debería ser completa, porque al final el miedo, paraliza incluso al propio príncipe que no se atreve a descabalgar de su puesto a nadie, por si acaso. El pánico a lo ocurrido con Ignacio Velázquez está muy presente todavía. El inmovilismo es el peor mal que existe, y el “horror vacui”, el volver a  no se nadie, paraliza a la mayor parte de los miembros del gobierno melillense.

            Tras doce años en el poder, han sido incapaces de gestionar el área del cuartel de Valenzuela, el gran pelotazo de Melilla y ahora esos mismos, podrían tener en sus manos tres áreas inmensas, las de los cuarteles de Santiago, Automóviles y Caballería. Hay que decirlo porque se leen todo y lo courrido con Valenzuela no puede volver a repetirse. Los convenios para la cesión de esos suelos, deberían ser altamente exigentes, en los que no quedase la más mínima rendija posible a la especulación sobre terrenos públicos. Todo eso y mucho más, espera a la vuelta del verano.

          No dudamos que les inspire la buena voluntad, incluso el “amor a Melilla”, lo que ya no nos cabe duda es de la flata de eficacia en muchas áreas de gestión, algunas perfectamente prescindibles. Se están regalando sueldos públicos muy abultados, para desarrolar unas funciones que perfectamente podrían llevar a cabo los funcionarios autonómicos. El coste y la magnitud del Gobierno de Melilla es inadmisible.

        Lo que más preocupa, es que a este estado de la ciudad se ha llegado en tiempos de bonanza y crédito a espuertas. A partír de ahora, ya no va haber financiación nada más que para lo imprenscidible. Gestionar es obtener el más alto rendimiento posible, con el dinero disponible. En Melilla, con la enorme masa de dinero que ha fluido a través de los presupuestos, se ha sacado un rendimiento deficitario o como máximo, muy ajustado. Como ciudadanos/as, tenemos derecho a exigir calidad y eso, no lo tenemos en Melilla en casi ningún lado, y cuando la hay (Kursaal,Estación Marítima), ha costado tanto dinero, que anula cualquier elogio posible o imposibilita cualquier elogio.

     Todas las grandes obras del Estado están paralizadas y el retraso en la elaboración del PGOU, hace que la ciudad esté llena de solares abandonados, esperando el aumento de edificablidad. Eso es especulación

               La verdad está ahí fuera y lo que es peor, se ve.

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