Archivo diario: 15 junio, 2012

Wittgenstein y el starets Zosima


               

 

                La victoria de un extraño profeta*

              Ludwig Wittgenstein, 1889-1951, fue el hombre que acabó con la filosofía en Occidente, al menos esa fue su pretensión.  Miembro de una familia aristocrática austriaca, buscó siempre huir de los privilegios que le otorgaba su condición. Siempre vivió con sus propios recursos, primero como maestro, luego como profesor en Cambridge. Durante la I Guerra Mundial cayó prisionero y durante su cautiverio, escribió en célebre Tractatus, el libro que derrumbó la filosofía occidental tal y como era conocida hasta ese momento. A su lado, hasta el mismísimo Bertrand Russell parecía como un becario con escasos rudimentos dialécticos.

    Me hice con el Tractatus en 1988, en Málaga. La parte final, enumerada desde el punto 6.363 hasta el 7, es de una simplicidad pasmosa, de una claridad deslumbrante. Cuando presentaba su libro a los editores en 1919, nadie quería publicárselo. Al final lo consiguió casi como un favor. Sin embargo, su libro rasgó la filosofía y el pensamiento europeo como el más afilado de los cuchillos. Su estilo es abrupto, como el evangelio de Marcos, y está numerado de una forma parecida.

    LW-T. 6.54: Mis proposiciones esclarecen, así quien me entiende las reconoce al final como absurdas, cuando a través de ellas –sobre ellas- ha salido fuera de ellas.  (Tiene, por así decirlo, que arrojar la escalera después de haber subido por ella). Tiene que superar estas proposiciones: entonces ve correctamente el mundo.

    LW-T. 7: De lo que no se puede hablar, hay que callar.

                          Wittgenstein. El deber de un genio*

*Este es el título del libro que llegó a las librerías españolas en 1994 y cuyo autor es Ray Monk. El autor desgrana la vida de Wittgenstein, sus pensamientos, su filosofía y los acontecimientos de su vida de modo admirable y exquisito. El propio e inmenso atractivo humano del profesor de Cambridge se ve incrementado por la exposición de Ray Monk.

  Wittgenstein lo toca absolutamente todo, analiza y se mete en cualquier cosa que encuentra. Opina sobre todas las profesiones y cuestiones del mundo. Le interesa lo mismo un libro de filosofía que una novela. Todo desde la óptica de: “La imperiosa obligación de ser veraz, sobre si, a pesar de las presiones para obrar de otro modo, había que insistir en ser un mismo. El deber inviolable de decirse la verdad a uno mismo”. El mundo en el que surge Wittgenstein está en decadencia, como el nuestro.   “El hombre no nace con alma, sino con potencial para ella”. Hay que descubrirla y despertarla. “Reemplazar la confusión por claridad”.

   El libro de Monk es una continua cascada de datos, frases y hechos. A mí me despertó por completo. Tengo la costumbre de subrayar en las páginas, o de poner señales, en las frases que me llamaron la atención entonces. Es curioso como muchos años después, al repasarlo, uno conecta con los pensamientos y las sensaciones que me despertó, e interioricé en su día.

     Wittgenstein pensaba que el único periodismo posible, era el disponía de los conocimientos necesarios y la facilidad de expresión, para hacer un periodismo efectivo, en el que sin necesidad de aspavientos, se lanzasen los suficientes golpes certeros.  A partir de ese momento y no antes, transformé mi modo de escribir, de enfocar la realidad. Hasta entonces, mis trabajos en prensa no se salían de los moldes trillados y ya señalados previamente. Desde aquel año, empecé a reflejar y a buscar todo aquello en lo que nadie se fijaba o reflejaba.

     Comencé  a escribir cientos de artículos, muy comprometidos, en lugares en los que nadie se había atrevido antes. Pulí mi estilo, me deshice de todo lo superfluo y solo me preocupaba de lanzar golpes, periodísticos, completamente certeros. Traté todos los temas y enfoques posibles. Fuera de las fronteras melillenses y dentro también, pues colaboré con todos los medios de comunicación locales. Debo decir, que en aquellos años (década de 1990), fueron los más libres en lo concerniente a la libertad de expresión. Hoy en día, el 80% de ese  trabajo sería impublicable. La claridad, la transparencia son valores en sí mismos”, decía, y lo asumí como máxima.

   Wittgenstein era consciente de lo que estaba haciendo, de lo que estaba transformando: “Mi manera de pensar no es deseable en esta época, tengo que esforzarme y nadar contracorriente, Quizá dentro de cien años la gente querrá lo que yo escribo”.

    Este libro abría la puerta de otro, el de “las investigaciones filosóficas”, que fue otro aluvión de frases útiles. En apenas 3 años, tenía en mi poder toda la obra original de Wittgenstein y los más importantes trabajos publicados sobre él.    

       La moralidad que buscaba Wittgenstein, no era la que viene impuesta desde el exterior, impuesta por reglas, principios y deberes, sino la que se basa en la integridad, en ser fiel a uno mismo y esa es la que cohesiona por dentro e impide el desmoronamiento. Los escrúpulos, la conciencia, el no mentirse a sí mismo, todo eso procede del interior. Lo otro es externo y permite una vida fácil, sin remordimientos ni escrúpulos, pero ante la  propia conciencia, si se tiene, se está solo. Allí no cabe mentiras.

                        Wittgenstein y el starest Zosima

  Según Ray Monk, Wittgenstein quedó impactado por la lectura de “Los hermanos Karamazov”  y la figura del starest Zosima, y ese fue el libro que compré, leí y subrayé en 1999. Encontré su rastro en todas las páginas de la obra de Dovstoyevsky, y a la inversa, rastros del starets Zosima tanto en su obra, como en la propia vida de Wittegenstien. Como señala Monk: Wittgenstein leía este libro con tanta frecuencia que se sabía pasajes enteros de memoria, en particular los discursos del anciano Zosima, un santo que podía < ver directamente en el interior del alma de las personas>.

     Wittgenstein estaba obsesionado con el alma, tanto que le impresionaba la frase de Cristo en la que dice: “De qué le vale a un hombre ganar el mundo, si pierde su alma”, y decía que: Todo dependía de tener una gran meta a la que serle fiel y que también dependía más del sufrimiento y de la capacidad para soportarlo. La vida cotidiana esconde tragedias y situaciones muy duras, detrás de una apariencia de absoluta normalidad. Situaciones, preguntas a las que es imposible dar respuesta.

        El lenguaje es el medio con el que nos comunicamos, pero es a su vez un límite. Para poder expresarnos y que nos entiendan, las cosas tienen que significar lo mismo para nosotros que para los demás. En los debates y tertulias de la actualidad, se ve claramente como todo el mundo se expresa, mantiene sus posiciones, pero el intercambio de ideas y la reflexión no se incrementa del mismo modo. La mayor parte de las personas solo buscan escuchar aquello que quieren oír.

                          El deber de la claridad         

-    Imaginar un lenguaje significa imaginar una forma de vida.

-   No hay una última explicación. Eso es justamente como si se quisiera decir: No hay una última casa en esta calle; siempre se puede edificar una más.

-   No se ha previsto un único ideal de precisión, pero te sería difícil acertar con una estipulación, con una que te satisfaga.

-   Es más bien esencial a nuestra investigación el no queramos aprender nada con ella. Queremos entender algo que ya está patente ante nuestros ojos. Pues es esto lo que parecemos no entender.

-  Los aspectos de las cosas más importantes para nosotros están ocultos por su simplicidad y su cotidianeidad. Se puede no reparar en algo, porque siempre se tiene ante los ojos.

-   Lo que se sabe cuando alguien nos pregunta, pero ya no se sabe cuando debemos explicarlo, es algo de lo que debemos acordarnos.

-  Apartamos malentendidos, haciendo más exactas nuestras expresiones. Una explicación sirve para apartar o prevenir un malentendido.

-    Solo podemos, pues, salir al paso de la injusticia o vaciedad de nuestras aserciones exponiendo el modelo como lo que es, y no como prejuicio al que la realidad tiene que corresponder.

 -  El mejoramiento de nuestra terminología para evitar malentendidos en el uso práctico, es perfectamente posible. Pues la claridad a la que aspiramos es en verdad completa.

                       

  Los Hermanos Karamazov. Fiodor Dovstoyevski 

                   Prólogo

-        ¿Y si al leerla no encontrara nada de particular en mi héroe?.

-        El caso es que mi héroe actúa sin la menor duda, pero de una manera vaga y obscura…estaría fuera de lugar exigir claridad a personas de nuestro tiempo.

-        Pero la rareza y la originalidad, lejos de conferir derecho a la atención, la perjudican más bien. La persona original es, en la mayoría de los cosas, el individuo que se aparta de los demás.

-        Y como no puedo contestar cumplidamente estas preguntas, las dejo sin solución.

-        Mi prólogo ha terminado. Reconozco que es superfluo, pero como ya está escrito, dejémosle.        

                                                    Los Starets 

-        Un verdadero realista, si es un incrédulo, encuentra en sí la fuerza y la facultad de no creer ni en el milagro.

-        ¿Qué es un starets?. El starets es aquel que absorbe vuestra alma y vuestra voluntad en las suyas. Este duro aprendizaje..para alcanzar al fin..una libertad perfecta, la libertad frente a sí mismo, y evitar la suerte de aquellos que han vivido sin encontrarse a sí mismos.

-        El starets Zósima, en su juventud había servido en el ejército como oficial en el Cáucaso.

-        No se entregue a la intemperancia del lenguaje.. y sobre todo y ante todo, no   mienta.

-        Sobre todo,  no se mienta a sí mismo. El que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira, llega a no distinguir la verdad ni en sí ni en torno suyo.

-        ¿Dónde está la felicidad?, ¿quién puede llamarse dichoso?.

-        Evite sobre todo la mentira, y en particular la mentira que se dice a sí misma.

-        Los juegos de palabras a este respecto son imposibles e indignos.

-        El único que asusta y que tranquiliza, el que consiste en la confesión de la propia conciencia.

                               Citas varias

-        Alioscha, tú dices siempre la verdad aunque te encuentres entre dos fuegos.

-        El pecado y la tentación acechan no solamente en el mundo. ¿Pero qué te asigna un lugar en el mundo?.

-        Al disecar la parte han perdido de vista el conjunto.

-        Todo el mundo murmura contra el libertino, pero todo el mundo hace lo que puede de “ocultis”. Por eso es preciso que alguien diga aquí la verdad.

                                   Ivan Karamazov

-        Se puede vivir y yo vivo, aun a despecho de la lógica. No creo en el orden universal.

-        ¿Amar la vida más que al sentido de la vida?.

-        ¿Para qué resolver lo que no es de este mundo?.

-        Se dice que todo es indispensable para establecer la distinción entre del bien y del mal en la inteligencia del hombre.

-        Esa verdad no es de este mundo y no la comprendo…pero la dificultad estriba en que no puede admitir tal solución. Afirmo desde ahora que esa verdad no vale lo que cuesta.

-        Dios aparece, no dice nada y no hace más que pasar.

-        Comprenderán por fin que la libertad de la tierra y el pan a discreción para cada uno son incompatibles, porque nunca sabrán repartirlo entre ellos.

-        ¿Ante quién inclinarse?. Esa necesidad de la comunidad en la adoración es el principal tormento de cada individuo… y se inclinará ante los prodigios de un mago o los sortilegios de una bruja. Comprenderán el valor de una sumisión definitiva. Entonces nosotros les daremos una felicidad dulce y humilde, una felicidad adaptada a débiles criaturas como ellos. Les prometemos una felicidad, una recompensa eterna en el cielo.

-        El secreto de la existencia humana…la libertad de decidir entre el bien y el mal. Ante cuestiones capitales y dolorosas, mantenerse en plena libertad de decisión.

                         En el que la oscuridad reina todavía

-        Todo está permitido. Hundirse en la corrupción

-        ¿Es tan raro en nuestra época encontrar una persona que se arrepienta de su torpeza y que reconozca públicamente sus equivocaciones?

-        Noto en usted que no teme servir a la verdad en un asunto en el que se arriesga por su franqueza el atraerse el desprecio general.

-        Para renovar el mundo hace falta que los hombres mismos cambien de ruta.

                  Extractos de la doctrina del Starets Zósima

-        Todos los días, a cada momento, vigilaos, guardad una actitud digna.

-        He aquí lo que pienso de ese orgullo… nos abandonamos a él pensando cumplir algo grande y noble… y por eso caemos fácilmente en el error.

-        Trabajas para la colectividad y obras para el porvenir, no busques nunca recompensas.

-        Siento, hermanos y amigos, no poder formular claramente esto. ¡Pero desgraciados de aquellos que se han destruido a sí mismos.

                                              Alioscha 

-        La caída del justo y su vergüenza, causan placer.

-        Yo no me rebelo contra Dios, únicamente no acepto su Universo.

-        ¡Qué tragedias encuentra uno en la realidad!

                                        Kolia Krasotkin 

-        Escolar, odia la mentira, aunque sea para hacer una obra buena.

-        Voy porque quiero, porque esa es mi voluntad

-        No me gusta que me insistan cuando no lo entienden a uno a la primera palabra. A veces es imposible de explicar.

-        No se puede disimular la verdad.

-        Es usted como todos, es decir, como muchos; pero no hay que ser como todos.

                   Reflexiones y preguntas finales

-        ¿Y por qué hacer el mal?

-        ¿Cómo sería virtuoso sin Dios?

-        ¿Qué es en efecto la virtud?, ¿es pues, una cosa relativa?

-        Desgraciadamente, la verdad no es casi nunca graciosa.

-        ¿Vuelves a la filosofía?, que Dios me libre de ella.

-        Pero en la vida no basta con eso; es preciso que esa alabanza pase por el crisol de la duda. Las gentes toman esta comedia en serio, a pesar de todo su talento.

-        Pero ciertos solitarios son útiles desde el punto de vista intelectual.

-        Mientras el secreto no sea desvelado, existirán para mí dos verdades: La de allí, la suya, que ignoro totalmente, y la otra, la mía.

-        Además, me ha dicho muchas verdades acerca de mí, cosas que yo no me hubiese dicho jamás.

-        La conciencia, ¿qué es eso?

-        ¿A qué se debe esa diferencia?. ¿A qué se debe que reaccionemos tan débilmente ante unos fenómenos que nos presagian un duro porvenir?. ¿Al trastorno de nuestros principios morales y a la ausencia de estos principios?

-        Algunas veces somos excelentes; pero únicamente cuando nos va bien.

-        ¿A qué llama usted místico?

-        Capaz de reunir todos los contrastes y de contemplar a la vez los abismos, el de arriba, el abismo de los ideales sublimes; y el de abajo, el abismo de la más innoble degradación.

-        Pero eso es una significación mística, por decirlo así, que escapa a la inteligencia. Pero en este caso, debe quedar fuera del dominio de la vida real. Estamos obligados a aplicar únicamente ideas justificadas por la razón y la experiencia.

                                   Máxima final     

-        Nuestra tribuna debe ser, la escuela de la verdad.

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      Una explicación final. Podría escribir decenas de páginas sobre Wittgenstein y el starets Zosima, pero creo que es suficiente. Solo decir una última cosa y es sobre el extraño nombre de “Meketaton News”, que utilicé durante dos años. En aquella época hubo un accidente en un campo de tiro en Melilla, en el que resultó muerto un suboficial. La hermana de éste, una jornalera de Jaén, se matriculó en Magisterio, solo para conseguir que se celebrara el juicio por la muerte de su hermano. ¿Adivinan quién fue el único que se quedó hasta el final del juicio y las conclusiones finales?. Mi artículo se publicó en el Telegrama de Melilla (25/05/1997) y en el diario El Mundo (04/06/1997). La conmoción fue inmensa. Fue uno de los juicios más duros a los que he asistido nunca.

      Según me dijeron entonces y fue el propio dueño del Telegrama, Comandancia dijo que si mi nombre volvía a aparecer en sus páginas, inmediatamente darían de baja todas las suscripciones del periódico. Por ese motivo, y para seguir escribiendo, tuve que registrar ese nombre en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Con aquel artículo y aquella reacción, comprendí que había alcanzado el mandato de claridad de Ludwig Wittgenstein, en cierto sentido, mi maestro. Por muchas razones, maestro/a, es la palabra que más significado tiene en mi vida.       

Nota: * Reyes Mate. El País, 13/03/1989  

   

                         

                                

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