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Las rutas del cementerio de Melilla


                                            El campo de Las Ánimas

                El cementerio melillense es un lugar de cultos y de ritos populares, sobre todo los viernes. Ese es el día que decenas de personas se acercan al cementerio de la ciudad, para recorrer una ruta fija, con algunas pequeñas variaciones: campo de ánimas, curandero Antonio Moreno y soldado Benito en último lugar. Este es el orden establecido, que hemos averiguado tras observar y preguntar a las personas que recorren esas rutas no visibles, pero claramente marcadas. Son casi siempre mujeres, solas o en grupos (aunque tampoco faltan hombres),  que dedican un hora de cada viernes, para realizar estos recorridos. Los pequeños quioscos de flores situados a la entrada del camposanto melillense, registran este día una actividad mayor de lo normal.

                  Mientras todo esto sucede, la pequeña capilla del cementerio permanece siempre cerrada. Ya no hay capellán ni encargado de ella y tampoco hay imágenes, ni se permite el uso de las velas de cera. Resulta curioso que La Iglesia impida la utilización de ellas en sus templos. Es un golpe para la industria española de la cerería. Los lampararios eléctricos no suelen motivar el detenerse ante ellos, y la frase de “solo se admiten monedas”, no resulta adecuada para la oración. Parece más propia de un banco.

                                     Los cultos populares de Melilla

                 El cementerio de Melilla es uno de los que mayores fosas comunes alberga del mundo, son decenas de miles de personas enterradas, en el siglo de guerras originadas en la “campañas de Melilla”. Curiosamente, las dos grandes fosas que se encuentran bajo el Ángel de África”, que albergan bajo  “la madre tierra”, los restos de unos 10.000 soldados y militares españoles; es la que más atención y magnetismo concita. Una de las primeras  leyendas que escuché, tras mi llegada a Melilla, es la de “las ánimas”, a los que los melillenses de la comunidad cristiana, creyentes o no, profesan un temor reverencial. Las fosas de las ánimas es la que abre el culto y la ruta de los cultos populares. Es la primera parada o estación de esta peregrinación popular.

       Tras la parada en “las fosas de las ánimas”, la gente suele caminar hacia la tumba del curandero Antonio Moreno, del que ya hemos escrito en varias ocasiones. Es otro de las vértices de este triángulo “esotérico”, que acaba, eso sí, en la tumba del soldado Benito López Franco, sobradamente conocido. No hay una sola visita, en la que no se encuentre alguna cosa nueva sobre su tumba. Pocas personas  en Melilla dudan de la eficacia de las oraciones y peticiones ofrecidas sobre estos tres elementos principales de este culto popular, que se mantiene y amplía, generación tras generación. No solo se ven a personas mayores, sino también a gente joven y de mediana edad, que acuden  a estos rituales, al margen de toda normativa eclesiástica.

                                    Nuevos puntos de culto

     Hay que acudir los viernes, a cualquier hora, observar, seguir a las personas, y hablar con ellas. Casi nadie, conoce ya las biografías o posibles méritos de las personas a las que acuden a pedir la “intercesión”. Hay muy pocos datos sobre el curandero Antonio Moreno, o casi nadie de los que acuden,  ha leído la pléyade de artículos escritos sobre “el soldado de los milagros”, o incluso el libro del escritor José Luis Navarro. Sin embargo, nadie duda de la eficacia de la ofrenda.

         Hay otros nombres, uno es el Padre Paúl Bienvenido Pampliegas, fallecido en la ciudad en 1951, y otros dos más que estamos investigando. En muchos casos ya casi no se lee dato alguno en la lápida, y las personas las identifican mediante determinadas señales. Una rosa de plástico, o cualquier otro detalle que la haga reconocible. Son pequeñas claves, de una ruta que nadie se salta.

                      La lágrima del ángel

      La influencia del soldado Benito López, marca toda la antigua zona civil del cementerio melillense. Es el centro magnético, aunque los cultos existían antes de él, y siguen ampliándose. Tiene ruta propia, que se inicia tras el obligado paso por debajo del ángel marmóreo de la tumba de la familia Perelló. Una excreción de ave, cayó sobre su mejilla blanca y parecía darle una apariencia de ángel lloroso. También es verdad, que uno ve solo aquello que quiere ver, pero eso sucede en casi todos los ámbitos, incluso los más exclusivos, elevados y cultos del mundo. Nadie puede despreciar estas cosas y clasificarlas como propias de las clases populares y sencillas.

          Hay muchas más cosas de las que escribir y profundizar. No podemos pretender agotar todos las cosas en un solo escrito, aunque en realidad, este ya es el tercero. Eso sí, siempre bajo la displicente pero atenta mirada y compañía de los gatos.

          Nota: Hoy he visto, por primera vez, impresa la oración a “las ánimas”. La coloco en El Alminar para compartirla y difundirla.

Acerca de estos anuncios

El folleto del cementerio de Melilla


                           En Melilla unos ponen las ideas y otros los resultados. Me consta que ha habido y hay gente que se ha trabajado el cementerio de Melilla, repleto de historia, quizá más que muchos otros, pero en definitiva, los cementerios guardan las historias de quienes un día tuvieron vida. Un proverbio chino dice que alguien abre un pozo de los que mil beben el agua. Algunos son los encargados de abrir los boquetes en los muros, por los que muchos otros puedan pasar. Esto es y será siempre así, y apenas vale la pena luchar contra ese estado de cosas.  La nomenclatura cultural gobierna por encima de todos y son ellos los que materializan los proyectos que otros han trabajado o propuesto, pero que no tienen medios ni recursos para llevarlos a cabo. En cualquier caso, está bien que salga a la luz, de alguna manera, un proyecto así. El cementerio de Melilla es la historia de esta ciudad, y también de la de España, y hay muchas cosas y nombres que no merecen caer en el olvido.

                          “Muerto por vala africana”

             El intentar ser políticamente correcto tiene sus riesgos, porque hay que alterar los textos y siempre aparece la fatídica errata. La fuente imprescindible para la historia de Melilla es Gabriel de Morales y su recopilación de datos y efemérides sobre la dura historia de los cuatro primeros siglos de Melilla.  Los rifeños siempre han sido muy buenos tiradores y con u  buen fusil a mano, solían contar a víctima por disparo. El dato siempre era recogido por el coronel Morales como: “muerto por bala mora o bala africana“, porque era la descripción y la terminología en uso, aunque en este caso se haya escogido el africana, tal y cual figura en la lápida.

              El dato figura en el primer lugar, en la primera fotografía, de este buen folleto sobre el cementerio de Melilla. No hay manera de ocultarlo, ni de fijarse en él, aunque yo he contado con la ayuda de un compañero de trabajo, que se lo lee todo, incluidas las comas. Es curioso que la errata figure en la misma lápida, y quizá eso le haya hecho doblemente merecedor de iniciar este catálogo. Creo que bala se ha escrito siempre con “b”, incluida aquella época. Es una errata que procede desde el más allá.

                              Nombres para la Historia Militar de España

           Hasta la fecha, el mayor libro escrito sobre los muertos militares del cementerio de Melilla, es el de Isabel Migallón y Eduardo Sar.  Es una recopilación exhaustiva de los soldados y mandos militares  fallecidos   en la Guerra de 1909.

                 PD: Hay una célebre anécdota sobre la obsesión de los comunistas soviéticos y las erratas.  Elaboraron un método científico para evitar las erratas y en la portadilla colocaron esta leyenda: “Este libro está completamente libre de erratas”. Al parecer, la única errata del libro, estaba en este pequeño párrafo.

                      Nota:http://surdealboran.blogspot.com.es/#!/2013/01/el-plano-guia-del-cementerio-de-melilla.html

Antonio Moreno, el curandero milagroso


         

 

                     La historia del curandero  de Melilla

     El pasado 11 de junio escribí un artículo sobre “la trinidad pagana” del cementerio de Melilla, las tres tumbas que conforman un triángulo de culto esotérico y pagano. El vértice que abre el triángulo místico es la tumba de Emilia Magdelena, que abre el camino hacia la otra afamada tumba, la del soldado Benito López Franco o “soldado de los milagros”. Más alejado de todos y en la punta más extrema, de lo que constituye un triángulo isósceles, está la conocida como “tumba del curandero milagroso”, o la de Antonio Moreno Cervilla.

       El 6 de septiembre de 2011, una colaboradora, Ilse Lund, nos pedía más datos acerca de Antonio Moreno Cervilla y en aquel momento, no disponía de ninguno más que el nombre y la fecha de su fallecimiento (30/01/1945). Prometí entonces, seguir buscando referencias acerca de su vida.

        Los datos que ofrezco hoy, son apenas unos pequeñas trazas, que sitúan a Antonio Moreno como alguacil de los Juzgados de Nador, natural de Granada y fallecido a los 56 años. Vivía en la calle General Astilleros nº 50, en compañía de sus tres hermanos. Él era soltero y no tenía descendencia, pero la presencia desconocida y ya olvidada de sus tres hermanos, podría abrir la vía de la existencia de posibles descendientes, ya sea sobrinos u otro tipo de familiares. De hecho la esquela habla de tíos y sobrinos, aparte de los tres hermanos, como posibles líneas familiares a rastrear y que podrían aportar más datos sobre el enigma de su vida. Su tumba y culto, aunque en un segundo plano mediático, está a la altura del “soldado de los milagros”.

       Según dice en la esquela, el cortejo fúnebre se inició en el conocido bar “El Tropezón”, que hoy lleva el nombre de “El Semáforo”, y que debía estar próximo a su vivienda, situada en las inmediaciones de la Residencia Militar, en la que un colaborador reciente, Jesús, afirmó haber visto moverse a alguien dentro de la Residencia, pese a estar completamente tabicada y cerrada.

      El otro dato que resalta en este pequeña investigacción, es que no falleció el día que figura en su lápida, 31 de enero, sino el día anterior , el 30 de enero. Son pequeños datos, pero ya hay varios hilos de los que empezar a tirar. El cambio de numeración en la calle General Astilleros, hace imposible por el momento, saber cuál era realmente su residencia.

    ¿ Milagros o intercesiones ?

     Los milagros son hechos o curaciones completamente inexplicables desde el examen científico o médico. No hay ningún caso documentado en Melilla concerniente a estos tres cultos populares. Lo que sí se habla y hay cientos de casos, son de pequeñas intercesiones o favores, solicitadas por personas en su acontecer diario y que se relacionan con temas de salud, protección vital, problemas económicos o mediaciones relacionados con busqueda de trabajos o problemas amorosos.   

PD:     La foto muestra el actual nº48 de la calle del Gral. Astilleros. Es la última casa baja de la zona, quizá fuese esa u otra similar, la última residencia de Antonio Moreno Cervilla.

Nota: http://elalminardemelilla.com/2011/06/11/la-trinidad-pagana-del-cementerio-de-melilla/

Ánimas sin nombre


             Los que ya no tienen nombre

    En Melilla, tan importante como los cultos paganos de “el soldado de los milagros”, del curandero “Antonio Moreno”, o de otras diversas tumbas del cementerio, son lo que se conoce como “la fosa de las ánimas” del cementerio antiguo o histórico y la gran fosa municipal, que está al principio de las escalinatas que conducen al osario de la hecatombe de Monte Arruit. En esta última fosa, además de todos aquellos a los que le caducan las tumbas y enterramientos temporales, están la mayor parte  de los represaliados por el franquismo, a los que no se les permitió tener tumbas a perpetuidad. El franquismo, siniestro y vengativo, temía que las tumbas de aquellos que murieron en defensa de La República, acabaran conviertiéndose en lugares de culto popular y por ello, pasados los cinco años, enviaba los restos de todos a la fosa común y así nadie pudiera identificarlos nunca. Esta fosa municipal, que en realidad son tres consecutivas, alberga, entre otros muchos, los restos del martirizado exsacerdote  Diego Jaén Botella.

          La fosa de “las ánima benditas”, que es como se la conoce en Melilla, es en realidad la fosa común del cementerio histórico o del primer cementerio de Melilla, tras la expansión del territorio. La gente la venera tanto como a las otras afamadas tumbas que han dado celebridad al cementerio melillense, pero a decir de mucho, es la más potente de todas en cuanto a eficacia milagrera. Las leyendas e historias que cuenta de “las ánimas” en Melilla, dan para escribir un libro, la única advertencia que se hace, es que si se les pide un favor a “las ánimas”, hay que tener cuidado en no incmumplir la promesa realizada una vez obtenido el favor.

  Nota: En las fosas municipales, deberia instalarse una placa que recuerde a los represaliados por el franquismo, con los nombres de todos los que se tenga cosntancia de que están allí enterrados (como sí han hecho en Ceuta).