Calle Duquesa de La Victoria


              

               La esquina negra de una calle

        Esta esquina de la calle Duquesa de La Victoria, junto a las intersecciones de acceso a la Plaza de Velázquez (el pintor, que no nuestro ex vicepresidente), y a la avenida de La Democracia,  es una auténtico punto negro habitado por toda suerte de “sin techos”, desclasados y aficionados a la cerveza y a otro tipo de sustancias tóxicas. Hace años se creó un “agujero “de este tipo en la Plaza del Comandante Benítez, en los que determinado tipo de bancos o de mobiliario urbano, crean zonas de sombras en las que habitan y se refugian todo tipo de indivíduos y habitantes de la noche.

          La reforma en altura del bulevar, llevada a cabo hace más de diez años, fue un claro error, que obligó además a realizar otra inversión, por el actual Gobierno de Melilla, para hacer accesible el paseo central. Al sobreelevar el paseo, se crearon zonas ocultas aprovechadas por gentes de “malas constumbres y cuyos hábitos provocan, que toda las mañanas, este bonito paseo tenga un aspecto lamentable.

         El caso es que las zonas o puntos negros degeneran durante años, sin que se perciba la más minima voluntad de dar un vuelco a ese estado de cosas. Parece que la desidia o  la falta de ideas, acaba dominando la mayor parte de la acción del Gobierno. Y no se puede negar el derecho a nadie a sentarse en un banco y beber una cerveza, comer una pizza o un bocadillo, pero sí se puede ser multado por acciones incívicas u obligado a realizar trabajos sociales.

            Si se multa a un ciudadano por buscarse la vida para aparcar en una cuidad sin aparcamientos, también se debería sancionar este tipo de conductas que denigran y afean la ciudad constantemente. Da la sensación de que sólo se persigue y sanciona lo fácil, que es lo primero, y se hace la vista gorda en lo segundo, que es lo difícil.

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El estuario del Río de Oro


          

          La vida vuelve a la desembocadura del Río de Oro

     Los romanos hacían mucho caso de los auspicios y de los augurios, nunca pasaban por alto ningún indicio, por pequeño que fuera. La noche de San Juan de  2011 empezó muy mal, con el accidente en el que resultó herido gravemente el operario pirotécnico. Siempre se dice en Melilla que el viento que aparece en San Juan es el que resulta dominante ese año y este año tocó el Levante y este es el peor viento posible para la pólvora, porque la humedece y provoca fallos, tanto en el encendido, como en el estallido de la carcasa.

        Tan sólo hubo que esperar un día para ver que los negros presagios se confirmaban y ese mismo día 24, se inició la mayor avería de un colector de aguas fecales que se recuerda y que trajo como consecuencia una de las peores crisis sanitarias de las playas de Melilla. Todo quedó contaminado y en grave riesgo para la salud y una vez más, pudimos ver a un gobierno falto de reflejos, que no impidió ni el baño en las playas, ni suspendió ninguna de las pruebas previstas el fin de semana en el litoral melillense, pese a que la travesía a nado, recorrió toda la zona más contaminada de la playa, el mismo día 26 de junio, desde la playa de San Lorenzo hasta el espigón del Industrial, atravesando incluso la propia desembocadura del Río de Oro.

                   Ayer, como si nada hubiese pasado, todo aparecía en calma en el estuario del Río de Oro. Había vuelto a él la vida, tanto de peces como de aves. El colector estaba semi-funcionando y los musgos del fango del Río podían apreciarse en todo su esplendor. La culpa de todo, como siempre, era del Gobierno de Zapatero, que en los últimos diez años no había instalado allí un segundo colector, según dijo uno de nuestros Consejeros Autonómicos. Ellos, el Gobierno Local, como siempre, no tenían nada que ver con esto.

Lo que sabemos del yacimiento del Gobernador


              

 

          Memoria del Doctor en Arqueología Noé Villaverde Vega

        “El denominado patio de la Casa del Gobernador fue dedicado a jardín o huerto en los siglos XVII y XVIII, lo que permitía suponer la presencia de restos arqueológicos poco alterados. Las labores de excavación se iniciaron en noviembre del año 2000, iniciándola el arqueólogo Conrado González Cases, que localizó una profusa trama de restos arqutectónicos de época contemporánea, sin embargo, se hallaron  restos mobiliares, fuera de contexto, de época romana, entre ellos una moneda acuñada en la localidad de Rusaddir (nombre antiguo de Melilla), denunciaba la presencia de ruinas antiguas solapadas por construcciones modernas. Las excavaciones quedaron retenidas y se retomaron en febrero de 2002 bajo la dirección de D. Victor Guerrero Ayuso, lo cual permitió precisar  bajo los restos contemporáneos, la existencia de restos arquitectónicos que por los materiales asociados, podían datarse en el siglo I  a. de C.

       Durante el año 2002 (Noé Villaverde) me hice cargo de las excavaciones confirmando la extensión al Norte y al Oeste de un entramdo arquitectónico que corresponden a los primeros siglos de hegemonía romana del Mediterráneo Occidental. El muro romano más completo identificado hasta la fecha (secuencia estratigráfica 22), tienen mas de 1,5 mts. de altura y 80 cms. de anchura y se define como un potente basamento construido con lastras de piedras rectangulares alargadas, apuntadas al interior. El sector excavado hasta esa fecha, puede identificarse como área de almacenaje, con abundantes ánforas en buen estado de conservación, tipos Dressel 18/ MañáC2b y Dressel 1A.

            No se localizaron estructuras del caserío medieval, aunque sí restos mobiliares islámicos, entre ellos una moneda, y escasas cerámicas que pudieran remontarse al periodo califal y al de las taifas peninsulares (siglos X u XI)”.

                        La oscuridad en El Gobernador

     Entre los años 2000 y 2002 las notícias sobre lo que sucedía en el yacimiento del gobernador y en la Plaza de Armas eran abundantes y se daban a conocer de modo continuado, pero a finales de ese año 2002 el Doctor Noé Villaverde fue “despedido de modo improcedente” de su cargo de Jefe de Arqueología de Melilla y durante seis años, hasta el 2008, el abandono se hizo dueño del yacimiento.  Nadie mas excavó allí y una empresa  privada, cuyos titulares nada tienen que ver con la arqueología, se encargó e hizo dueña del mismo, con la aquiescencia y beneplácito de La Consejería de Cultura de Melilla. En 2008 se reanudaron las excavaciones, de las que sólo se han ofrecido dos ruedas de prensa, una en 2009 y otra en 2010. Aparte de eso sólo unas escasas y escuetas noticias  publciadas en lo que cosntituye su “boletín particular”, la revista Akros, denominada oficialmente del Museo de Melilla.

         La parcela abierta en 2000 se ha excavado hasta la roca madre, a una profundidad que supera los 4 mts y que se ha datado en el siglo VIII a. de C., pero sin que se haya podido contrastar o verificar por otros profesionales cualificados de la arqueología. La zona permanece completamente cerrada y no se permiten visitas de ningún tipo. El resto del patio está en el mismo estado desde el año 2009, como mostré en una entrada anterior y parece ser que no se piensa excavar. Sólo se ha abierto una pequeña zanja en dirección Sur y de la que daré noticias en un próximo post, así como de cual será la resolución final de este yacimiento.  Todo sigue en la misma dirección que iniciara el doctor Noé Villaverde, sin que hayan podido localizarse hallazgos trascendentales o espectaculares en estos últimos tres años, de ahí el desinterés actual hacia el yacimiento.

     PD: Todas las fotos son de año 2009

  

        

Rectifican las placas erróneas


             La noticia es muy positiva porque demuestra que nos leen, que nos leen a todos los que intentamos poner un poco de contrapeso a la propaganda que día tras día y durante años ha destilado este Gobierno de Melilla. Nos jugamos la vida y la posición social todos aquellos que no nos hemos resignamos a aceptar la versión tan autocomplaciente que este gobierno tiene de sí mismo. Y señalar deficiencias, agujeros de gestión, en medio de este desierto crítico tiene un riesgo muy elevado, porque equivale a citar al toro desde el centro de la plaza sin protección alguna y con el público pidiendo las “dos orejas y el rabo” como trofeo.

       Es muy positivo que rectifiquen, aun cuando no lo reconozcan y sólo nos demos cuenta los que paseamos por las calles fijándonos en las cosas, sin cobrar un sólo euro por ello y sin recibir reconocimiento de ningún tipo. Al menos se tiene la recompensa de que todo este trabajo ( y el del blog amigo de La otra Melilla), no se pierde en en la nada y contribuye a mejorar la apariencia de nuestra ciudad y que es una de nueestras pasiones. También satisface y mucho el seguimiento diário de los ya miles de lectores anónimos del blog y que constituyen el verdadero sustento, motivo  y sentido de la comunidad de El Alminar de Melilla.

Melilla, ¿aceras o bancales?. (I)


El estado de las aceras de Melilla

     Resulta difícil encontrar en Melilla un tramo de no mas de 10o mts. de acera en estado óptimo y eso que hablo del centro de la ciudad, como esta calle, la del Actor Tallaví en su tramo central en dirección a la forntera de Beni- Enzar. Es un auténtico bancal lleno de agujeros, ondulaciones, desniveles que hacen casi imposible el caminar sin sufrir algun percance, a las personas en pleno uso de sus facultades físicas. Según una ecuación que todavía estoy formulando, el estado de la gestión urbana emperora en proporción directamente proporcional a la distancia a la que se halle el Centro de La Ciudad.

Si lo que se intenta  es pasar por allí con cochecitos de niños, o personas mayores, o con movilidad reducida o incluso, en sillas de ruedas, entonces es mejor buscar otra alternativa, porque este tramo de acera es  sencillamente impracticable. Lo inconcebible es que este tramo de acera y otros cientos, llevan en este estado varios años, luego algo está fallando en la gestión de la ciudad, en su mantenimiento.  Tiene que haber algún encargado de los servicios operativos, que o no está cumpliendo su función o no está resultando operativo en ningún caso.

Esto simplemente se resuelve paseándose el encargado de estas cosas, todas las semanas por la ciudad, anotando deficiencias y cuando encuentre un número significativo de ellas, iniciar los trámites y las acciones necesarias para subsanarlas  y su posteriormente mantenerlas. No es admisible tener una ciudad en este estado. Melilla  no puede mostrar este aspecto cuando  su presupuesto alcanza los 280 millones de euros. Hay un problema clarísimo de eficacia de la gestión realizada  y otro que está en relación con las cantidades invertidas, que son muy elevadas, y el resultado obtenido.

Melilla: Ciudad Termal


                                  Salus per aquam (la salud a través del agua)

               La solución estaba frente a nosotros y no éramos capaces de dar con ella, haciendo válido una vez más el axioma de que: “lo más difícil de ver es aquello que está delante de nuestros ojos”. ¿Quién dijo que en Melilla no había piscinas públicas o instalaciones de ocio veraniego?. Fuese quién fuese estaba equivocado. La realidad es que Melilla puede entrar de lleno dentro de las campañas de “ciudades termales” pero en la calle, con servicios completamente gratuitos y a disposición de todos los ciudadanos, e incluso de los foráneos.

          Desde esta perspectiva, que no había contemplado antes,  no sólo se pueden ofrecer los servicios termales de la plaza de multifuncional de San Lorenzo, sino también los del remodelado parque del Gral. Hernández, con sus cuatro estanques, el paseo del agua y la gran fuente musical. Bien ofertado y catalogado,estaríamos muy cerca de Los Jameos del Agua de Lanzarote, del Lago Martiánez en el Pto. de La Cruz en Tenerife, e incluso del más cercano Parque Mediterráneo de la ciudad hermana de Ceuta.

             En estos días de calor extremo y suciedad en las playas, “la verdad estaba ahí fuera”, pero había que detenerse un momento para pensar y descubrirla.

El solar de Isla de Talleres


                  El lecho arqueológico de Isla de Talleres

        Dicen, o al menos asi se representaba en una maqueta del Museo de Melilla, no expuesta actualmente, que en lo que hoy es el solar de Isla de Talleres se asentaba un antiguo pantano o el estuario de los cauces fluviales de Russadir, porque esta comarca tenía mucha agua, desembarcaderos naturales al abrigo del mar abierto y tierras muy fértiles por los depósitos constantes de limos y sedimentos. Esto hizo que la mítica Russadir fuese un territorio de antiquísimo poblamiento y zona de contacto de todas las culturas que se han asentado o pasado por la zona.

       Esta zona fue un lago, o un pantano, o un estuario, o lo que es lo mismo, una zona muy propicia para hallazgos arqueológicos, porque los ríos arrastran de todo y en los estuarios y desembarcaderos hay todo tipo de hundimientos. A muchos arqueólogos les gustan mucho este tipo de zonas, por la gran probabilidad de hallazgos y sobre todo, por la gran diferencia de los mismos. Se puede encontrar en un mismo lugar todo tipo de restos de épocas muy diferentes.

    La gigantesca perforadora con forma de pinza que ha excarvado el suelo para edificar “el muro pantalla” que rodea lo que serán los cimientos del edificio y los futuros aparcamientos, se ha introducido hasta los 20 metros de profundidad y ahora hay que excavar el todo el terreno comprendido por ese muro pantalla hasta esa profundidad, con lo cual, la probabilidad de que aparezcan restos de embarcaciones, procedente de depósitos arrastrados por las aguas o de cualquier otro tipo, es muy alta, proque la szonas se irían colmantando y aprovechándose para huertas o cualquier otro uso. La calle que rodea el solar y que se corresponde con la ladera norte del extinto Cerro de San Lorenzo, fue objeto de hallazgos arqueológicos en 1920, cuando se excavó superficialmente la zona para construir la Casa de Socorro. Si ahora se excavará hasta los 20 mts. de profundidad, habría que estar muy atentos a posibles hallazgos arqueológicos.

            Sería adecuado someter la zona a un atento y cuidadoso control la posible apararición de hallázgos y sobre todo, pensar que vale más perder dos o tres meses en la ejecución de las obras, que no perder datos de la historia de Melilla, como viene siendo la norma en los últimos tiempos. Lo del muerto del Teatro Kursaal, del que nunca más se supo, no puede volver a suceder.