LX Aniversario de La Soledad de Melilla


LX aniversario de la  salida de La Soledad en Melilla

              Enrique Delgado

        En la presente Semana Santa de Melilla, la del 2011, se cumple un importante y casi doble aniversario que está pasando casi desapercibido y que tiene a una misma protagonista, la Virgen de Ntra. Señora de La Soledad, con Sede Canónica en el Templo Arciprestal de Melilla.  Se cumplen pues 60  años desde la primera salida de la virgen de Ntra. Sra. de La Soledad ( 24/03/1951) y el 31º desde que empezara a procesionar en solitario, un 4 de abril de 1980. Un doble aniversario que pese a su importancia,  no ha tenido reflejo ni en carteles, ni en conmemoración de ningún tipo.

          Tras siete años de ausencia de cualquier paso procesional en Melilla (1974-1980), en 1980 volvió a salir a las calles de Melilla, el paso procesional de Ntra. Sra. de La Soledad y lo hacía en absoluta soledad, pues ningún otro paso lo hizo, tras el duro trance de la suspensión de la Semana Santa de Melilla en 1974.  Durante los dos años siguientes, 1981 y 1982, la Virgen de La Soledad estuvo más en soledad que nunca, aunque realmente no tanto, porque La Avenida se llenaba de melillenses, para ver este único paso, el único que mantuvo en cierto modo la llama de la Semana Santa, suspendida en 1974. Más de 2000 melillenses acompañaban el pequeño recorrido de La Soledad, a los que había que sumar los espectadores, lo que daba a esta única y solitaria procesión un considerable apoyo de público. El recorrido era y es pequeño, pero con grandes dificultades, pues en aquella época atravesaba dos callejones con escaleras, que daban gran realce a la procesión. Hoy sólo atraviesa su callejón, el del Paso de La Soledad, alfombrado de flores, como siempre.

             La decisión de suspender los desfiles procesionales en Melilla la tomó el entonces Vicario y melillense Salvador Guirado Tamayo, quien explicó en un comunicado a los fieles los pormenores de la decisión. El motivo principal era que los porteadores de trono eran, casi en su totalidad, soldados de reemplazo de la Guarnición de Melilla. El comunicado de La Vicaría se emitió el 21 de marzo de 1974 y a los dos días se registró la visita del entonces Obispo de Málaga Monseñor Buxarrais, que sin duda fue informado por su Vicario de la decisión que había tomado.

               Se quiera reconocer o no, el abrazo del franquismo a la Santa Madre Iglesia fue a la larga letal. Al igual que Melilla, la imponente Málaga entró en una profunda crisis procesional en la década de 1960 y hasta 1975. Salían todas las Hermandades, pero no sacaban todas las imágenes, se empleaban costaleros de pago y eso provocaba que muchas veces los tronos quedaran abandonados en la calle, al igual que sucedía en Melilla y este fue otro de los motivos alegados por el Vicario Salvador Guirado para suspender las procesiones en nuestra ciudad. En Málaga, entre 1959 y 1969, sólo se pudieron hacer dos pregones de Semana Santa (1). Las dificultades y las crisis afectaban a todas las ciudades y pueblos.

            En Almería el colapso procesional se produjo entre 1970 y 1979, año en que reflotaron las procesiones y en esto también tuvo que ver en Melilla, pues desde la capital almeriense se desplazaron los cofrades a ”comprar” tronos e imágenes que estaban en almoneda en nuestra ciudad. La Iglesia de San Agustín del Real fue absolutamente devastada y era la más rica en cuanto a ornamentación, pasos y vestimentas semanosanteras. La Iglesia de San Agustín era la más rica en todos los sentidos y además con el acicate de que prácticamente todo, era fruto de las donaciones de los vecinos de este populoso y más grande barrio melillense. Los cuatro pasos del Real, con sus capas de diferentes colores (2), eran los más vistosos de Melilla, por encima incluso de los de La Iglesia de Melilla La Vieja, que contaban con una abundante ayuda Municipal.

                    El doble Aniversario

                La soledad de Ntra. Sra. fue absoluta en las calles de Melilla, en la Avenida, en el callejón de Málaga (hoy Paso de La Soledad), en las calles de Ataque Seco, en la calle López Moreno, en aquella fría noche del 4 abril de 1980.    Al año siguiente, el 17 de abril de, 1981 tampoco faltó a su solitaria cita la Virgen de Ntra. Sra. de La Soledad, cada vez con más expectación de público. El paso del Ntra. Sra. de La Soledad también fue el único en procesionar por las calles de Melilla. Nunca le faltaba el fervor de sus fieles, nunca le faltaban los poemas y el desagravio que siempre componía Amalio Jiménez y que leían siempre otras personas.

          En 1950 se funda la cofradía de La Soledad de Nuestra Señora, que saldrá en procesión un año después, el 24 de marzo de 1951. Esta cofradía se crea al modo de los Servitas de Málaga, muy austera y en donde no se admitían mantillas detrás de ella. Solo portaba un manto negro y una corona de neón. El Consiliario era el padre Francisco Castro Medianilla y los fundadores fueron A. Mateo Cánovas, A. Rivas Ortuño, Salvador Bueno y Francisco Calderón entre otros. Antonio Rivas Ortuño, además de fundador de esta Cofradía, fue el único Hermano Mayor que murió en el cargo, concretamente el 22 de julio de 1972.

         El 9 de abril de 1982 el paso de Ntra. Sra. de La Soledad volvió a salir en solitario, regresando a su primitivo itinerario, el de la fundación en 1950, excluyendo ya, las lóbregas callejas de Ataque Seco. La Semana Santa melillense estaba a punto de cumplir ya su particular penitencia. En una entrevista concedida ese año por Francisco Calderón señala la devastación en que había quedado el mundo cofrade en Melilla. La Soledad a duras penas conservaba los estandartes y ropas procesionales, pero muy envejecidos y precisaron de la ayuda municipal. “En otras cofradías, señala Calderón, no quedaba nada, ni tan siquiera imágenes”. El olvido fue tal, que no pudieron rescatar ni el nombre del autor de la talla de La Soledad.

    “Un año más, por el camino abierto a golpes de silencios y rosarios, viene La Virgen, su rostro es un sudario, más blanco que el que envuelve al hijo muerto”, decía el bello poema de salutación de Amalio Jiménez, leído a pie de escalinata, por su hermano César.

 (1).  La Semana Santa de Málaga. José Jiménez Guerrero.

  (2)  Cofradías del Real. Los Pasos perdidos. Enrique Delgado, El Faro (22/03/2010)

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La fortaleza musulmana de Huebro


La fortaleza musulmana de Huebro

         Enrique Delgado

        Huebro es una pedanía de Nijar que tiene actualmente 26 habitantes y está situada a 680 m. de altitud. Es una impresionante atalaya natural desde la que se domina visualmente todo el valle de Nijar. Alberga también un importante manantial de aguas cristalinas de gran caudal. Estos dos factores debieron ser los que  en el pasado  hicieron que fuese escogido por los andalusíes como emplazamiento de esta “casi olvidada fortaleza”.

         Sin embargo, a veces el olvido es el mejor modo de preservar algo, aunque sean unos restos escasos y todavía poco excavados en busca de material mobiliar. Pocos o muchos, Huebro y la fortaleza cercana de Inox, guardan todavía celosamente sus secretos. Ambas yerguen sus siluetas por encima de los 700 m. e incluso los 750m. de la segunda torre de Huebro y los escasos restos de Inox.

         En 1989 en el III Congreso de Arqueología medieval Española, los profesores J. Ramón Ramos, Mª del Mar Muñoz y Manuel Domínguez presentaron un estudio sobre esta fortaleza y la de Inox.

         Apenas existen referencias históricas sobre estos enclaves y cuando aparecen, solo es para ser mencionados como emplazamientos de itinerarios de viajes, según refieren estos autores y refleja también en “La Almería andalusí y su territorio” del profesor de árabe José Lirola Delgado, en un libro de reciente publicación y que recoge al menos la mención de Huebro en un libro de viajes de Al Idrissi, fechado en el siglo XII.

        Lo que también es seguro es la datación del final de ambas fortalezas, en el siglo XVI, en las revueltas moriscas y el definitivo sometimiento de Las Alpujarras en los años previos y posteriores a la caída de Granada. La Sierra de Inox y la fortaleza de Güebro, fueron expugnadas por el capitán Francisco de Córdoba, según relata Luis del Mármol y Carvajal. Todo esto nos daría una ocupación musulmana segura entre los siglos XII y XVI.

        Los profesores antes citados, en su exposición del año 1989, basaban estos datos en la recogida y análisis  de muestras sobre el terreno. Hallaron abundantes “escorias de plomo, galenas y cobre”  que prueban la explotación de recursos mineros en el pasado, pero “ descartaron la presencia de material arqueológico en la fortaleza, pero  que sí existía en las inmediaciones”.

        Según esa descripción; “El castillo se asienta sobre terrazas a muy distintos niveles, no habiendo posibilidad de conocer el área ocupada por el recinto defensivo, conservando una gran línea de muralla de 50m. de longitud y cinco de altura”. También detectaron “la existencia de aberturas de distintos tamaños y formas de cerca, cuya función sería la de permitir el rápido desagüe de las aguas de lluvia”.

         Pero lo más importante sigue estando ahí, esperando el momento de ser excavado y analizado convenientemente: “Adosadas a las murallas se detectaron restos de viviendas, algunas con un riquísimo material arqueológico”.

Publicado en La Voz de Almeria (02/02/2010)

  

La Quibla de la mezquita de Almería


 

Almería, una quibla orientada al Sur

          Enrique Delgado

       El muro al que dirigen sus oraciones los musulmanes es la Quibla y en él está instalado el mihrab o nicho desde el que se dirige la oración. La llegada a España de Abderrahmán I “el inmigrante”, tendrá como principal consecuencia la fundación del Emirato Omeya en 756, una experiencia política y social cismática dentro de “la comunidad” musulmana. Una experiencia de convivencia entre los seguidores de las tres religiones del Libro (cristianos, judíos y musulmanes) que formalmente nunca rompió con el Califato Abasí, pese a que había exterminado a toda su familia y derrocado a la Dinastía Omeya, trasladando además la capitalidad de Damasco a Bagdad.

       En un principio las oraciones de los musulmanes se dirigían hacia Jerusalén, pero al no aceptar los judíos la condición profética de Mahoma, se trasladó de modo definitivo la orientación hacia la Kaaba de La Meca. El mandato coránico establece claramente que: “las oraciones deben dirigirse hacia la Ciudad Sagrada de La Meca”

     Al extenderse el imperio árabe hacia los cuatro puntos cardinales surgió el problema de cómo orientar correctamente las quiblas y cumplir así con el mandato del Profeta.

        Los árabes ya habían desarrollado técnicas astronómicas y matemáticas en el siglo VIII, heredadas del mundo greco-bizantino con el que habían entrado en contacto hacía siglos, y que alcanzarían su máximo desarrollo en el siglo X. Por tanto, la orientación de 158º en dirección Sur de la quibla de la mezquita de Córdoba (no la de 100º SE que sería la correcta),  no fue fruto de un error o de una desorientación, sino algo muy medido y muy intencionado. La hipótesis más extendida es que orientaron la quibla en la misma orientación que las de Damasco, que se orientaban y orientan en 164º en dirección Sur. Los 6º de diferencia no parecen demasiados si se tiene en cuenta que la orientaron con los medios de observación y cálculo del siglo VIII, descartando aquellas que están claramente erradas en su orientación, por exceder en demasía los 158º de Córdoba.

         Durante años se especuló y se sigue especulando sobre el porqué de esta acción y hacia qué punto buscaban la orientación las mezquitas omeyas. La razón definitiva probablemente no se sepa nunca, entre otras cosas porque no podía hacerse público el motivo, pues se estaba contradiciendo, en un hecho muy importante, al propio profeta de los musulmanes. Los hadices son los comentarios o dichos con  los que el propio profeta Mahoma aclaró algunos puntos dudosos de la revelación coránica. El Hadiz 5º dice: “Quienes sigan con vida después de mi muerte verán muchas discrepancias. Por ello seguid mis enseñanzas y las de los califas rectos y bien guiados que me sucederán. Evitad las innovaciones, pues ellas son un desvío. Cualquier innovación en nuestra religión es rechazada”. Así pues, el cambio en la orientación de la quibla era una innovación y no precisamente pequeña.

            La razón debió ser transmitida oralmente, muy al uso de las tradiciones árabes, de emir en emir y de califa en califa. Hasta hace no mucho se pensaba que la única mezquita en dónde se “permitió” esa extraña orientación o desorientación fue en Córdoba, sin embargo, recientes y numerosos estudios procedentes del arabismo español y de las universidades, demuestran que “la herejía” omeya o cordobesa, fue ampliamente secundada. En Córdoba, los restos de la antigua mezquita de Bujalance han permitido saber que la quibla se orientaba del mismo modo, los 158º en dirección SE, sin embargo, la mezquita de Medina Azahar si tenía la dirección adecuada, ciudad cuya edificación fue iniciada por el primer Califa Omeya Abderrahmán III, el mismo que trasladó la capitalidad almeriense de Pechina a la propia Almería.

         Cuando el califato omeya fue abatido por los almorávides, desapareció con ellos el motivo de “su cisma”, aunque no su consecuencia. Los movimientos ortodoxos musulmanes del Norte de África, llevaban ya décadas buscando el modo con el que acabar y borrar de la historia el lujo, la ostentación, la tolerancia religiosa y el eclecticismo de “las herejías omeyas”. De hecho, se abatieron con especial saña sobre Medina Azahara, a la que consideraban símbolo de todos los males, y de la que se desconocía su emplazamiento hasta el siglo XX

           Pese a todo, los almorávides primero y los almohades después, siguieron manteniendo las dos tradiciones en cuanto a la orientación de las quiblas., conviviendo tanto la orientación Este o  Coránica como la orientación Sur o cordobesa.

     La Mezquita Aljama de Almería

          La fundación de la ciudad de Almería bajo las directrices del primer Califa Omeya Abderrahmán III, coincide en el tiempo con la fundación de la ciudad de Medina Azahara en Córdoba y mientras en la 1ª se levantó la mezquita Aljama en dirección Sur, hoy Iglesia de San Juan Bautista, en la 2ª levantaron la quibla con una admirable precisión Este, lo que sigue confirmando la intencionalidad, aunque se desconozca el motivo, de esa única experiencia orientativa en toda la historia del Imperio musulmán en Occidente.

           La orientación Sur de la quibla  de la antigua mezquita almeriense era algo sólo conocido dentro del mundo académico, pero no había trascendido al dominio público ni al de la divulgación periodística. El profesor almeriense Jorge Lirola aporta su descripción en “Almería andalusí y su territorio”, traduciendo para ello la obra del viajero alemán del siglo XV Jerónimo Munzer: “La antigua mezquita de Almería, convertida en iglesia, no sólo es el mayor templo de Almería, sino también uno de los más bellos del Reino de Granada. Está sustentado por ochenta columnas…En el centro del edificio hay un patio plantado de limoneros (no naranjos como en Córdoba), y enlosado de mármol”.

        Córdoba creó una tendencia que a su vez se convirtió en una tradición, ampliamente estudiada por la profesora de la Universidad de Barcelona Mónica Rius en “La orientación de las mezquitas en Al-Andalus y el Norte de África”.

   Publicado en La Voz de Almería (06/02/2011), Webislam (19/03/2011), El Faro de Melilla (11/04/2011)