Filípicas


Filípica I

    IV. Parecía que había amanecido una nueva aurora, no sólo desterrada la tiranía que nos había tenido sojuzgados, sino también el miedo de volver a ella: y dio a la república una gran prenda de que quería la libertad de la ciudad.

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La vieja puerta de La Alafía


           La vieja puerta de La Alafía

             El pasadizo de La Alafía o Baluarte de las cinco palabras es la antigua puerta de la Melilla musulmana (siglos VIII al XV), o al menos una de ellas, pues según las crónica árabes debió tener al menos otras dos. Quizá esta puerta fue una de las principales.

              Los españoles del siglo XV la conocían como la de La Alafía o de La Paz, porque por ella se entraba a comerciar a la medina musulmana (según los castellanos, los naturales de la zona ya la denominaban así), porque una vez dentro no podía existir pendencia alguna o las rencillas se dejaban atrás. Tras la conquista española, los rifeños, en épocas de paz también entraba por aquí a comerciar con los castellanos y el nombre pervivió varios siglos más.

              La puerta original debió ser mucho más grande y compacta, probablemente era una puerta almenada del tipo y estilo de las de la Alcazaba de Málaga o la de Almería. La construcción de la misma data con seguridad del siglo X, cuando el primer califa Omeya Abderrahman III, dentro de sus planes para el control del norte de Marruecos, dota a Melilla de murallas que la circundaban completamente y la eleva a la categoría de Medina. A lo largo de los siglos y por necesidades constructivas y defensivas, los españoles fueron transformando toda la fisonomía original y obviamente, no puede reprocharse nada, a quienes mantuvieron a Melilla como ciudad española durante 4 siglos, hasta los acuerdos con Marruecos de 1860.

                 Sin embargo, en 2007, y con entidades supuestamente protectoras del Patrimonio arquitectónico de Melilla como el Instituto de Las Culturas del Mediterráneo, La Fundación Melilla Monumental y otras entidades satélites de La Consejería de Cultura, sufrió una agresiva reforma que la dejó desfigurada para siempre y en la que ni siquiera se preocuparon de buscar posibles restos de los elementos originales. Como todo, una vez colocada la placa de inauguración en 2007 (placa que ya ha sido retirada y creo que por vergüenza), el lugar ha quedado abandonado, en un estado lamentable y sirve como aseo público para las evacuaciones urgentes y también como lugar de fornicación .

              Una situación lamentable y esto sucede en una zona que es un escaparate turístico de la ciudad monumental de los folletos. La labor más importante y difícil, es mantener algo después de inaugurado y en eso, han demostrado una incapacidad absoluta, las entidades anteriormente mencionadas.

La otra cara de una gestión.


    Cuando el 80% del presupuesto se destina a gastos corrientes, pagos de personal y coste del Gobierno local, quiere decir que sólo hay dinero para un mantenimiento mínimo, diría que el imprescindible para que la ciudad no se desmorone. El derroche se lo lleva todo y dinero que sería muy necesario para el mantenimiento de La Ciudad, se pierde en gastos suntuarios. Melilla tendrá 3 pabellones de deportes, dos palacios de congresos, pero solo una piscina municipal para 70.000 habitantes. Las obra están descordinadas, los barrios periféricos dan pena y el centro de la ciudad conviven a la vez la excelencia con la ruina pura y dura. La propaganda repite día a día los proyectos de una ciudad virtual, porque estan imágenes son todas del centro de Melilla y si esto está así, que es el escaparate, es que sencillamente la gestión ha fracasado. Y nunca habrá tanto dinero como ha habido en esta última década y se va a lamentar y mucho, la acción de este Gobierno Autonómico. Son cuatro ejemplos de mil posibles y sólo en la zona de escaparate turístico.

La defensa de La Democracia


   Populares en Libertad en el PEC

              La perversión   y la conculcación de La Democracia ha llegado hasta tal punto en Melilla, que sólo se considera legítimo que el PP de Imbroda luche por mantener o ampliar su poder y se tilde de espúreo que el resto de los partidos luchen por ofrecer un espacio distinto a los ciudadanos, por defender simplemente las ideas que han defendido desde su fundación como tales, casos del PSOE o de CPM, o por presentar otros de nuevo cuño como el PPL.

                      La  perversión del sistema es tanta que además hay que explicar el porqué se quiere presentarse a las elecciones y  porqué se presenta tal o cual candidato, como si el PP hubiese preguntado a los ciudadanos previamente qué candidato  o qué composición de  su listadeseaban. Se juzga de modo inmisericorde a los 25 compententes de las listas adversarias, pero no se “pasa el algodón sobre la propia”, como si de un modo natural y por designio  divino el Poder fuese una herencia del PP de Imbroda y sus 25 canditados fuesen “designados a su vez por Divina Providencia”. No hay nada que discutir sobre lo propio, pero sólo hay reparos a los demás.

                      El PPL de Ignacio Velázquez y de Julio Liarte

               Nada hay tan alejado de mis ideas y convicciones políticas como las de Ignacio Velázquez y a la inversa sucede lo mismo, sin embargo, me ha sorprendido y conmocionado el trato que se le ha dispensado tras su vuelta a Melilla, para presentar una alternativa distinta a Imbroda, pero dentro del mismo marco político. Sobre él se han vertido descalificaciones que sólo producen bochorno y sonrojo, se han juzgado hasta sus intenciones, se le ha perseguido de modo implacable y se le ha hecho objeto de censura pura y dura, como la de esta imagen junto al melillense Fernando Arrabal el pasado 25 de enero  , y  que no fue publicada en lugar alguno de Melilla. Algunas cosas que están sucediendo pasarán factura y no sé si con posterioridad el día 23 de mayo se podrá reparar el daño causado.

           Los componentes  del PPL son tan populares como los otros, tanto en ideas políticas como en el grado de conocimiento popular del que disfrutan. Todos podrían haberse quedado en sus casas, desempeñando su actividad profesional y esa hubiese sido la opción más fácil, pero decidieron hacer uso de La Democracia y presentarse como partido político a las elecciones. Decidieron comprometer su imagen pública y dedicar parte de su vida personal al sano y defendible derecho de “ser libres” y de participar en Democracia ( el mejor sistema posible).

            Sólo por el hecho de haber adquirido ese compromiso y el de ofrecer un rayo de esperanza al inmovilismo del bloque gris merecen la  gratitud y el reconocimiento. Tanto, por supuesto,  como los integrantes del PSOE y de CPM por desafiar de nuevo  al “Poder hegemónico” y volver a presentar sus alternativas a los ciudadanos, pese a que se les ha intentado sacar de las elecciones por todos los medios psosibles,  judiciales incluidos.

             Por lo demás la suerte ya está echada. Ahora que cada cual escoja a los suyos.

El gris del franquismo


 

         En uno de sus últimos actos de gobierno, la actual mayoría decidió sin consultas previas, sin tener en cuenta otras opiniones, el repintado del Ayuntamiento de Melilla. Un gasto innecesario, un último derroche. Y lo hizo para devolver al edificio del Ayuntamiento su aspecto original, esto es, el gris del franquismo, porque ese era el color de los Ministerios franquistas, de sus edificios oficiales, el de La Seguridad Social en la calle del Gral. Marina, el del edificio de Correos, el de los sindicatos en la plaza del 1º de Mayo. Gris franquista, gris de su policía, gris plomizo del levante melillense, gris para enterrar la paleta de colores modenistas que se empleara en la década de 1990. Un color gris, para acabar un época que nos devuelve a otra más gris aun. Por supuesto que no dudo ni por un solo momento que no solo habrá a quien le guste esto, sino que además lo alabe.

Pompeyo y César. Cita en Farsalia y (II)


 

  “Finalmente, todos discutían sobre sus cargos o premios en dinero, o de la necesidad de acosar a sus enemigos; y no meditaban con qué tácticas podrían vencer, sino cómo debían aprovecharse de la victoria”.” Comentarios a la Guerra Civil”, Julio César.

           No todo fue malo en Pompeyo, no todo era bueno en César.  Tanto uno como otro provenían del partido popular romano. Pompeyo no soportaba tener iguales y mucho menos superiores y al final el partido era Pompeyo, Pompeyo era el partido y toda Roma era Pompeyo y si de algo eran celosos los romanos, era de su libertad. Veneraban La Constitución y La República, aceptaban el mandato de los cónsules,  pero no soportaban que alguien pretendiera convertirse en un “dinasta” y ejercer un domínio superior al legal.

          Pompeyo  pagaba unos “juegos tras otros” y llenaba la ciudad de dinero desde  el Aventino hasta el Quirinal  cumpliendo escrupulosamente la máxima de la política romana que decía que: “El elógio era gratuito, pero la lealtad no”. En su vida personal era austero y no se le conocían ninguno de los excesos que asolaban Roma. Era el preferido de las clases pudientes, pero no de los gentiles, pese a todos los esfuerzos que hizo por lograrlo. 

       La realidad fue que una vez alcanzado el poder, se limitó solo a conservarlo. Era demasiado soberbio y presumía de “dar un zapatazo en la bota de Italia y poner decenas de legiones en su favor”. Pompeyo hizo suya la máxima de: “Quien no está conmigo, está contra mí”, a lo que Julio César opuso la de: “Quien no está contra mí, está conmigo”. Al final, fue más efectiva la máxima de César.

          Declarada ya la enemistad sin remedio, César ganaba partidarios día a día, prometía la restauraciónde las libertades, la ausencia de represalias y de esto modo, muchos partidarios de Pompeyo se pasaron a su bando.

          Pompeyo, tras largos años en el poder, no estaba acostumbrado a que nadie le hiciera frente y aunque de modo hábil, reaccionó tarde y mal. No se preocupó de Julio César hasta que lo tuvo demasiado cerca. Mientras el pueblo romano sólo le tuvo a él, no hubo fisuras en la lealtad que le profesaban, pero cuando apareció Julio César y pudieron escoger, entonces casi todos los afectos se pasaron del lado de César.

            El divino Julio

         La fama le precedía, le rodeaba la gloria y la elocuencia. Se tomó todo el tiempo del mundo para acercarse a Roma. Fundó su propio partido que fue conocido como el de Los Libertadores. Para César no tenía sentido la vida si no se ejercitaba en libertad. Se enfrentó a Pompeyo en los campos de Farsalia en Grecia en 48 AC, con una proporción de 1 contra 10, pero como gran estratega, no lo hizo en campo abierto, sino en un reducido espacio en el que la superioridad numérica no era decisiva.  Desgastó a Pompeyo mediante hábiles y constantes golpes que le impidieron hacer efectiva la magnitud de su ejército.

            Pero vencido Pompeyo, quedaban su partido y los pompeyanos y la labor de recosntruir una ciudad dividida. Porque al final, vencido Pompeyo y muerto César, el poder fue a parar a manos de quien menos se pensaba, de Octavio, el ahijado de César y quien le sustituyó una vez caído éste. Lo peor que hicieron fue acabar con César, porque acabaron con el hombre pero abrieron paso a su leyenda, y contra las leyendas no hay modo de luchar.

          La historia tiene esos giros y el destino no debe ser alterado. Impidiendo a César trasnformar Roma, Junio Bruto, el leal a Pompeyo y a quien César había perdonado tras su victoria en Farsalia y que le traicionó finalmente, transformó para siempre la historia. Roma nunca volvió a ser lo que pretendía Pompeyo. La ciudad volvió a ser libre y el mundo nunca olvidó a César ni a su leyenda, porque hasta para morir, era preferible hacerlo en su nombre.  ¡¡ Ave César, los que van a morir te saludan !!.

                                          ¿Estamos ante el próximo presidente de Melilla? . Y quizá en mayo, también sea Julio.

Garita del baluarte de San José


               La garita de San José bajo

  El baluarte de San José bajo se ve desde la plaza de Las Culturas y se accede al mismo desde la plaza de Armas, justo en donde han situado un “cutre chiringuito”. Fue una reforma/desfiguración de esa bonita plaza muy controvertida en su època, además de muy onerosa. Por ello siempre critiqué la equivocada iniciativa de instalar allí un chiriguito. Además, en el lugar no hay aseos públicos. Solo durante las horas en que permanece abierto el kiosco se abren los aseos de la escuela taller de cantería. Pero claro, si están cerrados, porque no hay vigilancia, y uno de nuestros turistas tiene un apretón fisiológico, no tiene más remedio que recurrir a lo que tenga más a mano y pueda preservar su intimidad en el momento de “la evacuación” y el único recurso es la garita de San José bajo.

       Cuando se gobierna sólo con titulares de prensa y no hay el más mínimo mantenimiento una vez cortada la cinta de inauguración, ocurren estas cosas. La foto es de hoy 15/05/2011.