La fortaleza musulmana de Huebro


La fortaleza musulmana de Huebro

         Enrique Delgado

        Huebro es una pedanía de Nijar que tiene actualmente 26 habitantes y está situada a 680 m. de altitud. Es una impresionante atalaya natural desde la que se domina visualmente todo el valle de Nijar. Alberga también un importante manantial de aguas cristalinas de gran caudal. Estos dos factores debieron ser los que  en el pasado  hicieron que fuese escogido por los andalusíes como emplazamiento de esta “casi olvidada fortaleza”.

         Sin embargo, a veces el olvido es el mejor modo de preservar algo, aunque sean unos restos escasos y todavía poco excavados en busca de material mobiliar. Pocos o muchos, Huebro y la fortaleza cercana de Inox, guardan todavía celosamente sus secretos. Ambas yerguen sus siluetas por encima de los 700 m. e incluso los 750m. de la segunda torre de Huebro y los escasos restos de Inox.

         En 1989 en el III Congreso de Arqueología medieval Española, los profesores J. Ramón Ramos, Mª del Mar Muñoz y Manuel Domínguez presentaron un estudio sobre esta fortaleza y la de Inox.

         Apenas existen referencias históricas sobre estos enclaves y cuando aparecen, solo es para ser mencionados como emplazamientos de itinerarios de viajes, según refieren estos autores y refleja también en “La Almería andalusí y su territorio” del profesor de árabe José Lirola Delgado, en un libro de reciente publicación y que recoge al menos la mención de Huebro en un libro de viajes de Al Idrissi, fechado en el siglo XII.

        Lo que también es seguro es la datación del final de ambas fortalezas, en el siglo XVI, en las revueltas moriscas y el definitivo sometimiento de Las Alpujarras en los años previos y posteriores a la caída de Granada. La Sierra de Inox y la fortaleza de Güebro, fueron expugnadas por el capitán Francisco de Córdoba, según relata Luis del Mármol y Carvajal. Todo esto nos daría una ocupación musulmana segura entre los siglos XII y XVI.

        Los profesores antes citados, en su exposición del año 1989, basaban estos datos en la recogida y análisis  de muestras sobre el terreno. Hallaron abundantes “escorias de plomo, galenas y cobre”  que prueban la explotación de recursos mineros en el pasado, pero “ descartaron la presencia de material arqueológico en la fortaleza, pero  que sí existía en las inmediaciones”.

        Según esa descripción; “El castillo se asienta sobre terrazas a muy distintos niveles, no habiendo posibilidad de conocer el área ocupada por el recinto defensivo, conservando una gran línea de muralla de 50m. de longitud y cinco de altura”. También detectaron “la existencia de aberturas de distintos tamaños y formas de cerca, cuya función sería la de permitir el rápido desagüe de las aguas de lluvia”.

         Pero lo más importante sigue estando ahí, esperando el momento de ser excavado y analizado convenientemente: “Adosadas a las murallas se detectaron restos de viviendas, algunas con un riquísimo material arqueológico”.

Publicado en La Voz de Almeria (02/02/2010)

  

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La Quibla de la mezquita de Almería


 

Almería, una quibla orientada al Sur

          Enrique Delgado

       El muro al que dirigen sus oraciones los musulmanes es la Quibla y en él está instalado el mihrab o nicho desde el que se dirige la oración. La llegada a España de Abderrahmán I “el inmigrante”, tendrá como principal consecuencia la fundación del Emirato Omeya en 756, una experiencia política y social cismática dentro de “la comunidad” musulmana. Una experiencia de convivencia entre los seguidores de las tres religiones del Libro (cristianos, judíos y musulmanes) que formalmente nunca rompió con el Califato Abasí, pese a que había exterminado a toda su familia y derrocado a la Dinastía Omeya, trasladando además la capitalidad de Damasco a Bagdad.

       En un principio las oraciones de los musulmanes se dirigían hacia Jerusalén, pero al no aceptar los judíos la condición profética de Mahoma, se trasladó de modo definitivo la orientación hacia la Kaaba de La Meca. El mandato coránico establece claramente que: “las oraciones deben dirigirse hacia la Ciudad Sagrada de La Meca”

     Al extenderse el imperio árabe hacia los cuatro puntos cardinales surgió el problema de cómo orientar correctamente las quiblas y cumplir así con el mandato del Profeta.

        Los árabes ya habían desarrollado técnicas astronómicas y matemáticas en el siglo VIII, heredadas del mundo greco-bizantino con el que habían entrado en contacto hacía siglos, y que alcanzarían su máximo desarrollo en el siglo X. Por tanto, la orientación de 158º en dirección Sur de la quibla de la mezquita de Córdoba (no la de 100º SE que sería la correcta),  no fue fruto de un error o de una desorientación, sino algo muy medido y muy intencionado. La hipótesis más extendida es que orientaron la quibla en la misma orientación que las de Damasco, que se orientaban y orientan en 164º en dirección Sur. Los 6º de diferencia no parecen demasiados si se tiene en cuenta que la orientaron con los medios de observación y cálculo del siglo VIII, descartando aquellas que están claramente erradas en su orientación, por exceder en demasía los 158º de Córdoba.

         Durante años se especuló y se sigue especulando sobre el porqué de esta acción y hacia qué punto buscaban la orientación las mezquitas omeyas. La razón definitiva probablemente no se sepa nunca, entre otras cosas porque no podía hacerse público el motivo, pues se estaba contradiciendo, en un hecho muy importante, al propio profeta de los musulmanes. Los hadices son los comentarios o dichos con  los que el propio profeta Mahoma aclaró algunos puntos dudosos de la revelación coránica. El Hadiz 5º dice: “Quienes sigan con vida después de mi muerte verán muchas discrepancias. Por ello seguid mis enseñanzas y las de los califas rectos y bien guiados que me sucederán. Evitad las innovaciones, pues ellas son un desvío. Cualquier innovación en nuestra religión es rechazada”. Así pues, el cambio en la orientación de la quibla era una innovación y no precisamente pequeña.

            La razón debió ser transmitida oralmente, muy al uso de las tradiciones árabes, de emir en emir y de califa en califa. Hasta hace no mucho se pensaba que la única mezquita en dónde se “permitió” esa extraña orientación o desorientación fue en Córdoba, sin embargo, recientes y numerosos estudios procedentes del arabismo español y de las universidades, demuestran que “la herejía” omeya o cordobesa, fue ampliamente secundada. En Córdoba, los restos de la antigua mezquita de Bujalance han permitido saber que la quibla se orientaba del mismo modo, los 158º en dirección SE, sin embargo, la mezquita de Medina Azahar si tenía la dirección adecuada, ciudad cuya edificación fue iniciada por el primer Califa Omeya Abderrahmán III, el mismo que trasladó la capitalidad almeriense de Pechina a la propia Almería.

         Cuando el califato omeya fue abatido por los almorávides, desapareció con ellos el motivo de “su cisma”, aunque no su consecuencia. Los movimientos ortodoxos musulmanes del Norte de África, llevaban ya décadas buscando el modo con el que acabar y borrar de la historia el lujo, la ostentación, la tolerancia religiosa y el eclecticismo de “las herejías omeyas”. De hecho, se abatieron con especial saña sobre Medina Azahara, a la que consideraban símbolo de todos los males, y de la que se desconocía su emplazamiento hasta el siglo XX

           Pese a todo, los almorávides primero y los almohades después, siguieron manteniendo las dos tradiciones en cuanto a la orientación de las quiblas., conviviendo tanto la orientación Este o  Coránica como la orientación Sur o cordobesa.

     La Mezquita Aljama de Almería

          La fundación de la ciudad de Almería bajo las directrices del primer Califa Omeya Abderrahmán III, coincide en el tiempo con la fundación de la ciudad de Medina Azahara en Córdoba y mientras en la 1ª se levantó la mezquita Aljama en dirección Sur, hoy Iglesia de San Juan Bautista, en la 2ª levantaron la quibla con una admirable precisión Este, lo que sigue confirmando la intencionalidad, aunque se desconozca el motivo, de esa única experiencia orientativa en toda la historia del Imperio musulmán en Occidente.

           La orientación Sur de la quibla  de la antigua mezquita almeriense era algo sólo conocido dentro del mundo académico, pero no había trascendido al dominio público ni al de la divulgación periodística. El profesor almeriense Jorge Lirola aporta su descripción en “Almería andalusí y su territorio”, traduciendo para ello la obra del viajero alemán del siglo XV Jerónimo Munzer: “La antigua mezquita de Almería, convertida en iglesia, no sólo es el mayor templo de Almería, sino también uno de los más bellos del Reino de Granada. Está sustentado por ochenta columnas…En el centro del edificio hay un patio plantado de limoneros (no naranjos como en Córdoba), y enlosado de mármol”.

        Córdoba creó una tendencia que a su vez se convirtió en una tradición, ampliamente estudiada por la profesora de la Universidad de Barcelona Mónica Rius en “La orientación de las mezquitas en Al-Andalus y el Norte de África”.

   Publicado en La Voz de Almería (06/02/2011), Webislam (19/03/2011), El Faro de Melilla (11/04/2011)