Las higueras de Trara


        Melilla es una ciudad de higueras.  Ahora que nos estamos fijando en ellas las encontramos en todas partes. Estas son las que están más al norte de la ciudad, muy cercanas al depósito de agua de Trara, y cerca de la fuente homónima. Están sobre el mirador natural del barranco de Cabrerizas, también conocido como Barrio de Colón. Es la zona más alta habitada de la ciudad, ya que se encuentra sobre una cota de 84 metros de altitud.

        La higueras proporcionan una sombra abundante y sobre todo embriagan con  su olor. En donde hay una higuera se deja notar por su aroma, que alcanza incluso aunque se esté a varios metros de distancia. Estas están en la zona norte de la ciudad, son casi las últimas, pues más allá solo está el reino de los pinos. Son las higueras más extremas y situadas en el punto más elevado. Dentro de lo que es el depósito de agua de Trara, también hay dos higueras, que no solo proporcionan sombra, sino también sabrosos frutos. Primero las brevas, al inicio del verano y en su final los higos. Hay refranes relativos a sus frutos que dicen: con brevas vino bebas, y con higos agua y vino. Sin embargo, nada debe beberse tras tomarlas: sobre brevas, nada bebas.

          Sobre el mismo mirador del barranco hay tres higueras y junto al borde de la calle México hay otras dos, muy grande y de gran sombra. No existen en las parque de la ciudad, solo se pueden encontrar las silvestres, en patios de casas y en antiguas huertas. Muchas de las que fotografiamos hoy, no existirán en apenas unos años, pues se encuentran en patios de casamatas, que en el futuro serán derruidas para construir viviendas. La especulación y la extensión del cemento acabarán con todo. Este barranco es una zona que debería estar protegida, cuidada e incorporada al cinturón verde de Melilla.

             Un absurdo que no vamos a dejar de señalar, es que esta calle se llame de la Vía Láctea, cuando su nombre debería ser el «de la fuente de Trara» o del «barranco de Cabrerizas«.

Los largos días de junio


     Barranco de Cabrerizas

                      De la noche más corta y los días más largos

         El dominio de la luz solo se manifiesta en el mes de junio con un incremento de diez minutos a lo largo del mes. Los días empiezan muy pronto, a las 06 h 44´desde el día 18, y se prolongan hasta las 21 h 49´ del día 30. A partir de ese día el Sol va retrasando su salida minuto a minuto, mientras que adelanta su ocaso casi del mismo modo. Hay casi dos semanas en las que las luz del Sol se mantiene en su punto máximo. Junio abre la puertas de un largo y cálido verano que se extiende a lo largo de los  meses, julio y agosto, y hasta bien entrado septiembre.

           Iniciado el mes de julio, el periodo de vigencia de la luz solar se mantendrá casi en todo ese tiempo de modo uniforme, retrasándose el amanecer significativamente a partir de su mitad. A lo largo del mes de julio la luz solar se reducirá en 42 minutos, pero se mantiene en su parte más tórrida. El ocaso solo se adelanta un cuarto de hora en julio, situándose a las 21h 32´en su último día. Las noches son cortas, el aire se calienta a lo largo de días muy largo, y no da tiempo a que descienda la temperatura en su etapa nocturna. El verano es el tiempo del insomnio, de las dificultades para dormir y de los sueños inquietos. Es  tiempo de siestas,  de aturdimiento y de higueras.

   Nota: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/06/27/actualidad/1403882291_329326.html