Archivo mensual: septiembre 2014

El fin del ascensor panorámico


           La estructura metálica del ascensor panorámico de las Torres del V Centenario, está siendo desmontada desde hace una semana. Un ascensor que no ha funcionado un solo día, y que era un componente estrella de la peor obra pública de la historia de Melilla. La ilusión del V Centenario de la conquista de Melilla en 1497,  quedó atrás. Todo pasó y su eco ya casi no existe. Era la época de los edificios emblemáticos, de la ilusión por la posteridad, por los acontecimientos magnos e inolvidables. ¿Cuál será la mayor sorpresa, que alguien se entere ahora de que se desmonta el ascensor panorámico, o de que alguna vez llegó a existir?.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/07/07/demolicion-del-ascensor-panoramico/

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Escribir sobre lo que sucede


Reflejos sobre el agua

            Cuando se está pendiente del acontecer de una ciudad, cualquier detalle, cualquier cambio,  no suele pasar desapercibido. Se ve todo pero muchas veces es eso mismo lo que paraliza cualquier acción. ¿Por qué escribir, para qué contar las cosas?. Todo va a suceder independientemente de nuestras acciones y  lo que tenga que suceder sucederá, aun cuando nadie lo narre o escriba. Un hecho sucederá siempre, aun cuando no tenga un observador que lo testimonie. Lo que nunca se podrá decir es su resultado, o si derivó en un sentido u en otro, cuando no exista nadie que esté ahí para observarlo y contarlo luego.

           Mirar, ver, sin que nuestra presencia sea advertida, o sin modificar el hecho observado. Esa es nuestra presencia.

           En los últimos días el agua ha sido el tema dominante en El Alminar. a veces los temas se agrupan de modo no pensado y muchas veces es difícil escribir alguna cosa de modo aislado.

Aparcar sobre la aguas


          Las primeras lluvias de otoño, que no se han hecho esperar en nuestra ciudad, ponen a prueba las infraestructuras urbanas. Todo parece haber funcionado como debe esperarse de las altas inversiones realizadas.  Ha llovido, pero no demasiado, por lo que no sabemos el comportamiento de estas obras en lluvias verdaderamente torrenciales. En el centro de Melilla han desaparecido las inundaciones de antaño, que anegaban portales, comercios y garajes. Pese a todo, en la avenida de La Democracia, hay un punto negro o de agua. Al elevar el nivel de pavimento sobre el de los márgenes, en donde se encuentra la zona de aparcamientos que linda con el Parque Hernández, crea improvisados estanques, lagunas o charcos, que dificultan tanto la salida desde los vehículos, como el propio tránsito por los pasos de cebra. No hay alcantarillas o sumideros que puedan absorber el agua, que permanece embalsada hasta que se seca.

El accidente de todos los días


                   Todos los días, en algún punto de la ciudad hay un accidente. Vehículos potentes, tanques, circulan a gran velocidad por cualquier calle de Melilla. Los que menos problemas tienen a la hora de embestir son los vehículos todo terreno o los denominados “American cars”, que a la hora de colisionar se llevan por delante cualquier cosa que encuentren. Los mismo tumban un farola que una valla completa de protección o derruyen una rotonda entera. De este accidente, sucedido en la madrugada de hoy, solo se ven las consecuencias. Una señal de tráfico tumbada y una valla de protección arrugada como si fuera papel de aluminio. Ni siquiera le dio tiempo a llegar a la rotonda. Según nos comentaba una vecina, los accidentes en este punto son frecuentes, en la zona alta de la calle México. La solución no puede ser únicamente la instalación de bandas reductoras de velocidad, que solo perjudican a los pequeños automovilistas. Los conductores de estos mastodónticos vehículos no sufren las consecuencias de este tipo de medidas. Solo la instalación de cámaras y radares de control de velocidad, con multas severas y pérdida de puntos en el carnet de conducir, podrían hacer mella en este tipo de infractores. Las rotondas, las bandas reductoras solo es una manera de enmascarar el problema real, de una minoría que no respeta norma alguna.

           No siempre pueden pagar los que no cometen infracciones o los propietarios de turismos, la gran mayoría, por aquellos que no respetan norma alguna, a bordo de sus paquidérmicos vehículos.

Enturbiando las fuentes de Trara


          El agua de la red pública es no es bebible, aunque es potable. Años de sobreexplotación de los acuíferos y la mezcla del agua con la de la desaladora ha convertido el agua de las casas melillenses en un producto no apto para el consumo. El gran negocio de Melilla y del mundo es el agua embotellada. No es un secreto para nadie, porque la propia Consejería de Medio Ambiente lo ha manifestado así, que la intención del Gobierno autonómico es cerrar las fuentes públicas, tanto las de ósmosis inversa, como las conocidas como fuentes de Trara, que son tres.

      El estado de conservación de las fuentes públicas en la ciudad es lamentable. No invita a hacer uso de ellas. Probablemente lo que se pretende es eso, que cada vez menos personas acudan a ellas a llenar las garrafas, y poder justificar posteriormente su cierre alegando cualquier cosa como por ejemplo posibles problemas para la salud pública. La impopularidad de la medida, y la falta de alternativa con la red pública de consumo disuaden al gobierno melillense de tomar una media así.

              Ayer tarde un mensaje de texto, difundido a través de la red social whatsapp, informaba de la presunta intoxicación de personas por haber consumido agua de Trara en mal estado. Se hablaba de decenas de ingresos en el Hospital Comarcal. Todo un disparate en la que se incluían hasta  faltas de ortografía. La redes sociales tendrán múltiples usos, pero uno de ellos es el de la propalación de rumores y de falsas noticias. También sirve para difundir información que la “información oficial” niega u oculta. La mentira sirve a todos, pero principalmente al diablo y su mundo, más extenso de lo que se cree.

                            Una avería en el depósito de Trara

       El rumor se difunde y extiende con la velocidad del fuego, pero la verdad oficial reacciona tarde y mal. El caso es que hubo una avería en los depósitos de agua de Trara, situados junto al acuartelamiento de La Legión, y en vez de cerrar las fuentes por espacio de dos o tres días, lo que se hizo fue meter agua de la red pública, en las conocidas como fuentes de Trara. La gente se dio cuenta, porque muchos melillenses no tienen dinero para consumir agua embotellada y se surten de las fuentes públicas, y empezó a dispararse el rumor, pero sobre una base real. Un operario de la empresa que distribuye el agua en Melilla nos comentaba esta mañana lo sucedido. Probablemente alguien se sintió indispuesto por beber el agua que llega a los grifos de los melillenses y se inició la falsa alarma entre los ciudadanos, secos, eso sí, de información oficial.

        Así pues tenemos varios hechos ciertos. Uno que efectivamente hubo una avería en los depósitos de Trara. Otro que se distribuyó el agua imbebible de la red pública a las fuentes públicas, y el definitivo, que nadie reconoció nada, hasta que los ciudadanos no se alertaron por sí mismos. En cualquier lugar se ofrecerían explicaciones oficiales. En cualquier lugar se exigirían ceses.

        PD: El agua de Trara, Yasinen y otros acuíferos marroquíes, llega a Melilla en virtud de acuerdos que datan de la época del Protectorado español en Marruecos.

      Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/11/25/las-fuentes-de-melilla/

El descanso en las calles


        Melilla es la ciudad en la que puede verse de todo, o también es que ya en cualquier ciudad se empiezan a ver cosas que antes no se veían. Se está deteriorando la vida social de las ciudades. Hasta el objeto más sorprendente puede verse en la vía pública, e incluso a veces llegan a confundirse esos objetos con el mobiliario urbano. También es verdad que tal cual se ven esos objetos, luego desaparecen. Hay puntos de reciclaje urbano alternativos, completamente al margen de los oficiales, con sus estrictos horarios y complicadas normas. En la calle Tte. Casaña parecía que el Ayuntamiento iniciaba la instalación de bancos y mobiliario urbano cómodo. En las inmediaciones,  en la urbanización Minas del Rif, un rincón se asemejaba más al refugio de un sin techo, que a cualquier otra cosa. Se empiezan a ver situaciones más  extrañas cada día, y también con más frecuencia. Ocurre que a veces, no prestamos la atención suficiente, o que ya hasta lo increible empieza a parecernos normal. Hay muchas realidades paralelas a la nuestra, una ciudad muy distinta a la oficial, aunque si se ve en qué condiciones está la sede de la Empresa Municipal de La Vivienda o Emvismesa, muy cerca de donde está obtenidas estas imágenes,  no extraña nada.

Las fuentes del Parque Hernández


 

                       Agua que no has de beber

        A veces no hay una sola fuente, sino varias. En el parque Hernández hay tres, una en el mismo lugar que hace cien años, cuando fue inaugurado. Hace apenas una semana dimos cuenta de una que presentaba un estado lamentable y hoy podemos decir que ya está reparada y pintada. Esto es bueno porque indica que todavía algo se mueve en la anquilosada máquina del Gobierno de Melilla, y también porque quiere decir que El Alminar se lee y tiene su influencia. La prensa sometida a “la voz de su amo”, sea quien sea (no nos vamos a molestar en averiguar eso), ya no cumple enteramente la función de vigilar el estado de las cosas de la ciudad, y por esos los ciudadanos, se buscan foros, redes sociales, o blogs en los que expresar sus opiniones o poner de manifiesto sus denuncias. Algo hay que hacer.

        La fuente está reparada, pero no hemos aclarado su la cuestión de la potabilidad, aunque lo suponemos, porque no hay indicación contraria. Sin embargo, en la entrada del parque se advierte de que el agua de las fuentes no es potable, pero no especifica que son solo las ornamentales. En 2010 se reintepretó el centenario parque melillense y se le añadieron fuentes, losetas, esculturas y nuevos paseos, tras los durísimos años de la instalación de la Feria de Melilla en su recinto. La sensación es que el Parque Hernández no ha superado ese mal trato y ha perdido consistencia forestal. La sombra ya no abunda, salvo en su lado Oeste, en la zona infantil y en la de la extinta ludoteca.

          Siempre nos encontraremos con fuentes, pero no toda el agua puede beberse. Cada vez hay menos agua pública a disposición de los ciudadanos. En los años del paro y de la crisis, cada vez hay más gente sentada por las mañanas en el recinto del parque, que resulta un buen termómetro social. Se dice que las cosas han sido testigos de muchos sucesos, como este parque, sin embargo, probablemente quede muy poco de su estado original. Es el mismo lugar, el mismo nombre, pero todo es ya diferente. La placa de la reinauguración, la del año 2010, apenas se lee ya. Como diría Antonio Machado: Todo pasa y todo queda.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/09/18/la-fuente-del-parque-hernandez/