El regreso de los Talibanes


Lo recuerda ya muy poca gente, pero los “kabulíes”, habitantes de la capital de Afganistán, despidieron llorando a los soldados soviéticos en febrero de 1989, cuando Mijaíl Gorbachov ordenó la retirada de las tropas de la URSS, que estaban en el país desde 1978. Sabían perfectamente lo que se les venía encima, primero las distintas facciones de los señores de la guerra afganos, que habían hecho frente y resistencia al ejército soviético, pero que también, que ellos serían una etapa efímera, porque los talibanes o estudiantes del Corán, estaban detrás.

Para el significado exacto de los términos, se hace imprescindible la consulta del libro Diccionario de Islam e Islamismo, de la arabista Luz Gómez García. Los talibanes tienen una interpretación muy tosca y rudimentaria del islam o de su tradición. Fueron conocidos por sus salvajadas en el estadio de fútbol de Kabul, pero tampoco hacen o hicieron nada que no hagan Arabia Saudí o Irán, como las ejecuciones públicas con fines pedagógicos. Mientras que Irán o Arabia Saudí han conseguido formar Estados, los talibanes se asientan sobre el sistema ancestral de las organizaciones tribales. Con los talibanes no existe derecho alguno, tanto individuales como colectivos. En cualquier ámbito suponen un regreso a tiempos medievales (siglos VI al X de la Era Común)

Según las estimaciones más rigurosas, los militares rusos sufrieron 13.310 bajas mortales durante su decenio en Afganistán, y 35.478 heridos, en un ejército en el que salvo los militares profesionales, todos eran soldados de reemplazo, o sea, reclutas. Las misiones internacionales destacadas en Afganistán desde el año 2001, entre las que se incluyen las aportaciones españolas, son todas de ejércitos profesionales, con una buena preparación material. Algo de lo que no dispusieron los rusos. Un ejército desplegado fuera de su país durante una década, supone no solo una sangría humana, sino también un considerable gasto económico. Esta fue una de la causas del hundimiento de la URSS, y no solo Chernobyl.

La retirada de Estados Unidos de Afganistán

Las cifras de víctimas mortales rusas, serían hoy insoportables para cualquier nación, de hecho, es una de las razones de la retirada de EEUU. Hasta el momento presente, dos décadas después del 11S, los estadounidenses han tenido 2372 bajas mortales y más de 20.000 heridos. España ha aportado 16.627 soldados a las misiones internacionales, y 93 militares españoles perdieron allí sus vidas. Los Talibanes, perfectamente enraizados en las regiones pastunes, nunca han sido derrotados. Son un amenaza siempre presente, y que solo ha sido parcialmente contenida en estas dos décadas de conflicto de media intensidad, y misiones internacionales de paz.

La retirada de los Estados Unidos ya está provocando enormes fugas de los soldados del Ejército Afgano hacia la república ex soviética de Tayikistán. Los rusos entraron y salieron por Uzbiekistán, atravesando el río Amu Daria, sobre el que construyeron el puente de Las Naciones o de la Amistad, cercano a la ciudad de Mazar-e Sarif. El regreso de los talibanes, que vuelven a recuperar terreno ciudad a ciudad, supondrá una amplia derrota de la llamada comunidad internacional.

La agencia de noticias afgana Vatan Today, informa de que Irán ya ha expresado su preocupación por el deterioro de la situación en la nación afgana, y se desvincula por completo de las acciones de los Talibanes, expertos en el manejo de la dinamita. En las ciudades de las regiones que conquistan, suelen volar los edificios gubernativos y sobre todo, las escuelas de niñas. No hay librerías, el único libro permitido es el Corán.

El pasado 8 de mayo, el ataque a una escuela de niñas en Kabul se saldó con 64 estudiantes asesinadas, y más de 180 heridas. El 14 de mayo otro ataque terrorista talibán destruyó una mezquita en la capital afgana y causó mas de 25 víctimas mortales. Resulta paradójico la arbitrariedad de la indignación internacional. No hay carteles, ni sentimiento universal de dolor por las niñas asesinadas en Kabul. En El Alminar no se nos olvida nada relacionado con los talibanes, desde el mucho antes del año 2001.

El límite moral para cualquier ejército, está en el asesinato de niños/as y en el bombardeo de población civil. En este caso se trata de un movimiento tribal, que ha hecho de la interpretación tosca de la doctrina islámica, una causa política, y de la voladura con dinamita una norma de intimidación, conquista y acción política.

Noticiario Afgano e infierno Talibán

Hasta el año 2001 se podía publicar con relativa facilidad en los medios escritos de Melilla. Tengo cientos de artículos publicados en El Telegrama, Melilla Hoy y El Faro. A partir de ese momento empezó el control informativo a cambio de las generosas subvenciones, la selección de noticias y finalmente la censura. En 2001 ya llevaba dos años enviando dólares y medicinas, vía correo postal, al campamentos de RAWA (Mujeres Afganas huidas del infierno talibán). Tenía suficiente información sobre el grado de peligrosidad del régimen de los Talibanes, como para empezar una serie de artículos sobre tan peculiar y criminal movimiento político religioso.

La buena y mala suerte de ese primer artículo, que titulé: La vida en el infierno talibán. ¿Qué es RAWA? que se publicó el día 10 de septiembre de 2001, solo un día antes del atentado contras las Torres Gemelas. La advertencia no llegó con la suficiente antelación, pero queda claro que la comunidad mundial miró para otro lado, desde la salida de los soviéticos en 1989, y desde la victoria de los talibanes en 1996. No toda la culpa es de los talibanes, sino también de quienes les armaron y adiestraron para luchar contra los rusos, y del colonialismo europeos, que trazó extraños países, mezclando y separando etnias y diferencias religiosas irreconciliables (chiíes y sunníes) en despachos con escuadras, cartabón y tiralíneas.

Lo que llamamos Afganistán, nunca ha constituido un Estado o País. Son tribus ancestrales, separadas de muchas formas, desde los tiempos de Alejandro de Macedonia, primer europeo que atravesó difíciles y hermosas tierras, en el siglo IV AEC. Ahora regresan los talibanes y sus horrores, que tampoco se fueron nunca.

Abdelfattah Gohari defendía la ciudad de Badghis con su unidad del ejército afgano. La agencia Vatan News informa que defendieron la ciudad hasta la muerte, apresamiento y martirio a manos de los “terroristas talibanes”, y ya sabemos, desde los tiempos de los soviéticos, qué significa la palabra “martirizar” para los talibanes. Ellos odian a las mujeres, las escuelas, los libros, la televisión y el cine, y también las cometas, ejercicio en el que los afganos, son maestros mundiales. Prohibieron volar cometas en su primera etapa de gobierno (1996-2001) Pronto se apagará la información sobre Afganistán.

Nota:El origen del Mal | El Alminar de Melilla

La franja de Gaza


El Estado de Israel fue proclamado de modo legítimo el 14 de mayo de 1948, tras autorizarlo la Organización de Naciones Unidas, en un plan diseñado ex profeso. Sin embargo, el plan albergaba la semilla del error, pues al consentir la partición del territorio, se inducía a la creación de zonas étnicas puras. El traslado forzoso de la población palestina, asentada en la zona desde varios siglos atrás, comenzó de inmediato. Es cierto que el ala dura del sionismo, apoyada por Inglaterra como antigua potencia colonial, comenzó a desbordar los límites establecidos por la ONU, ocupando ilegalmente territorios que no le pertenecían.

Este proceso, hay que tener mucho cuidado con los términos a emplear, recuerda mucho al que siguieran los Estados Unidos en su formación y expansión, con la población india autóctona, a la que fue masacrando primero, y luego recluyendo en reservas. En realidad, Cisjordania y la franja de Gaza son dos reservas. Es lo que creó la ONU, porque no sabía aplicar otro modelo. Este funesto modelo de división étnica, se acabaría repitiendo en la Guerra de Yugoslavia (1991-2001). Aquí hay que recordar siempre, que la alianza de Europa, bombardeó una capital europea, Belgrado, entre marzo y junio de 1999, matando a casi 500 soldados del ejército yugoslavo, y entre 2000 y 5000 civiles. Los rectores de la OTAN, y los presidentes de los países que participaron en esos bombardeos, cometieron un claro “crimen de guerra”. La OTAN pretendía forzar y consiguieron, a que Serbia renunciase a un territorio serbio, como era Kosovo. Luego consintieron y autorizaron la aberración de dividir Bosnia-Herzegovina, en zonas étnicamente diferenciadas. A algunos de esos líderes todavía los vemos hablar en televisión, otros ya murieron.

Estando documentada la “limpieza étnica” en Palestina, por el profesor israelí Ian Pappé, no son comparables a las atrocidades vistas y consentidas en Yugoslavia, o las llevadas a cabo por los Estados Unidos en su territorio, o por los ingleses con los aborígenes australianos. Israel surge por la enorme vergüenza de las naciones europeas ante la magnitud del Holocausto, en el que las 3/4 partes de la población judía europea fue exterminada, 6 millones de personas, y ante la presión de 2 millones de judíos europeos sobrevivientes, viviendo en campamentos por toda Europa, sin hogar y con todas sus propiedades expropiadas.

No hay ninguna razón bíblica para la creación de Israel, solo vergüenza y culpa, que pagaron otros inocentes, los palestinos, que fueron desposeídos de sus tierras y medios de vida. Se eliminaron aldeas, ciudades, fueron talados más de 700.000 olivos y naranjos, y se reasentó a la población desalojada en lugares muy distintos de los que eran originarias. Al error conceptual de la partición del territorio, siguió otro que no ayudó en nada a una evolución pacífica de las cosas, y es la inmediata declaración de guerra por parte de la Liga Árabe, a la proclamación del Estado de Israel en 1948.

Matanzas y crímenes de guerra en Gaza

Una matanza o un crimen de guerra lo es, tanto si se mata a 100 personas como a 3.500. Cada categoría tiene su magnitud. No hay posibilidad de hacer un “bombardeo selectivo”, cuando se lanzan bombas en medio de ciudades, como hace el Ejército de Israel. Las víctimas civiles aparecen siempre, y además, al estar encerradas en un territorio (Gaza) no hay posibilidad de escapar. Están en una situación de indefensión completa.

Hamas es un grupo fundamentalista y terrorista, que lanza su cohetería de modo indiscriminado sobre las ciudades israelíes. Más del 90% de esos cohetes son destruidos por el “escudo defensivo” de Israel. Hamas esconde y utiliza la infraestructura civil de Gaza para sus actividades terroristas, como el lanzamiento de cohetes.

Sin embargo, nada de eso es excusa para las acciones de represalia por parte del Gobierno israelí. El límite moral está en la muerte de niños. Lo mismo nos da que sean por causa de los bombardeos selectivos, como dice la Autoridad Nacional Palestina (ANP), o por los propios cohetes de Hamas, como afirma el Gobierno de Israel. Esa es la diferencia que debe existir entre un Estado democrático e integrante de la ONU, y un movimiento terrorista reconocido como tal, como es Hamas. Hemos consultado todas las fuentes, y algunos hechos son innegables, aunque el gobierno israelí explique que al menos 350 de esos 2300 cohetes lanzados cayeron sobre la propia franja.

La desproporción de las fuerzas en litigio, de los medios empleados por ambas partes, y la imposibilidad de huir por parte de una población encerrada en una franja de terreno, hace imposible calificar a esta situación como conflicto bélico. Palestina no es Hamas, ni esta organización es un ejército. La población de Gaza no debe sufrir la destrucción de infraestructuras vitales, por parte del gobierno de Netanyahu, una vez tras otra.

La Comunidad Europea y la propia ONU, deben tomar cartas en esta situación inhumana, y forzar a la negociación con el Estado de Israel, que debe respetar todos los acuerdos y resoluciones de los organismos internacionales, devolver los territorios ocupados, y comprometerse a para la política de asentamientos en territorios palestinos. El sufrimiento de la población de Gaza debe tener fin y la población tener alguna esperanza. Toda la ayuda internacional se pierda con cada nueva destrucción. Esto es lo que identifica a un Estado democrático, que está obligado a cumplir con todas las normas y tratados internacionales, tanto los generales, como aquellos que le afectan de modo específico.

Las cifras de UNRWA no admiten discusión: 76 edificios y mas de 700 viviendas destruidas. Daños en la red eléctrica, de agua y de saneamiento. 139 muertos, de los cuales 39 son niños y mas de 1000 heridos entre la población palestina. En el lado israelí hay 9 fallecidos, de los cuales 2 son niños. Los cincos niños de la fotografía perecieron sepultados en un bombardeo. Hamas e Israel se responsabilizan mutuamente de la acción.

Fuentes: United Nations Relief and Works Agency, cuenta oficial del Estado de Israel, Palestina Hoy

La deconstrucción en Melilla


Al ver la deconstrucción (le tomamos prestado el término a Derridá) de este edificio en la calle Mar Chica, nos vino una imagen clara hasta El Alminar. A final del presente siglo, Melilla se parecerá más a Hong Kong que a otra cosa. Edificios cada vez más altos para compensar la insuficiencia de terreno. El crecimiento de la población se ha ralentizado, y mientras cae cualquier otra actividad económica, la construcción no cesa, pero esta actividad es solo especulativa y está concentrada en muy pocas manos. La imagen también sirve para el futuro económico de la ciudad: “un país, dos sistemas fiscales”, porque cuando decaigan las ideas excéntricas, como hacer micro islas como las de Dubái frente a Horcas Coloradas, habrá que afrontar una alternativa económica seria, y con futuro para la ciudad.

Los antiguos cuarteles, liberarán más de 100.000 m2 de terreno en suelo urbano, algunos sobre zonas urbanísticamente muy apetecibles, como el cuartel de Caballería de Alcántara, o el de Santiago. En este caso los terrenos pertenecen al Ministerio de Defensa, que ya es muy exigente en los convenios de cesión de terrenos. El escándalo del “pelotazo” del antiguo cuartel de Valenzuela, en donde casi todo el terreno acabó en manos privadas, y la multiplicación por 10 de su valor crematístico, todavía resuena en la sede del Ministerio, en la calle Bretón de los Herreros, en Madrid. En el solar de Valenzuela se deberían haber construido viviendas públicas y zonas de equipamientos urbanos. Hoy no hay nada de eso.

Algunos barrios, como el del Industrial, ya no disponen de un solo m2 libre para áreas de esparcimiento urbano. Es una zona importante porque es la de las playas, y no hay un solo aparcamiento público, ni ya es posible de entre el autobús urbano de transporte público. La zona presenta una imagen de abigarramiento y congestión, imposible ya de resolver. Pronto se iniciará la construcción de un nuevo edificio en donde estuvo el restaurante Los Salazones, lo que incrementará la presión urbanística en la zona. La zona ya no es Corea, es Hong Kong. La densidad de población en algunos barrios melillenses, supera a los de la emblemática ciudad de China.

Solares y edificios en el Real

El barrio del Real es el más populoso de la ciudad, aproximándose a los 15.000 habitantes. Las zonas públicas están desapareciendo y el colegio público del barrio está al límite de su capacidad y con unas instalaciones obsoletas, sin posibilidad de extensión. El problema es que por cada casa que se sustituye por una obra nueva, como esta de la calle Mar Chica, se incrementa la habitabilidad, pasando de una vivienda de una o dos familias como máximo, a otra de 6 como mínimo, mientras que en la calle se reduce el espacio público disponible para paseos y aparcamientos urbanos, sin que se habiliten nuevas zonas disponibles. La seudo peatonalización del Real, llevada a cabo en el gobierno anterior, más el incremento de las terrazas de hostelería y las nuevas edificaciones, ha hecho que uno de cada cuatro plazas de aparcamientos se haya volatilizado. También ha desaparecido el transporte público de las 3/4 partes del barrio. Esto no es una ciudad peatonal o que se acerque a la movilidad urbana sostenible.

Entre viviendas próximas a desaparecer, edificios arruinados, y solares que esperan en estado inane, la próxima publicación del Plan General de Ordenación Urbana, se cuentan más de 50 unidades, en alguna de las tres categorías, que a su vez se transformarán en nuevos edificios de 3 o 4 plantas cada uno. La imagen que presenta el barrio es de caos edificativo, sin unidad estética ni urbana. Tampoco queda suelo público disponible, por lo que las dificultades de habitabilidad aumentarán.

En la próxima remodelación del Gobierno de Melilla, debería compartirse también el Área de urbanismo e infraestructuras, con un nuevo apartado de “planificación y desarrollo urbano”.

Nota:La manzana de oro del Barrio del Real | El Alminar de Melilla

Bajo el amianto. Casetas de la Hípica


La chapas de fibrocemento o amianto, permanecen estables tras su fabricación, pero aunque se le denominó como “el material eterno”, no lo es. Cuando se deteriora o degrada, en su capa superficial por exposición al Sol o a los agentes erosivos, se forma una fina capa sobre su superficie, que puede liberar las partículas letales. La zona denominada comúnmente como las casetas de la Hípica, están cubiertas por chapas de uralita, el nombre bajo el que se esconde el veneno.

Cuando se intentan retirar sin el control y las medidas adecuadas, se fragmentan, y vuelven a liberar sus partículas venenosas. Son muchos los cientos de metros cuadrados de chapas de amianto que hay sobre estas casetas de verano, en una zona de recreo a la que acudimos gran parte de la población melillense. Siguen ahí, su periodo de vigencia concluyó en 2002, fecha en la que la Unión Europea ordenó el inicio de su retirada. El problema es muy grave, porque deben ir tal cual a vertederos controlados, en donde deben permanecer así por siempre. No se pueden destruir, triturar o alterar en modo alguno. Constituye uno de los principales problemas medio ambientales de la ciudad.

El amianto apareció en el uso común de Melilla en julio de 2017, cuando al renovar parte de las tejas destruidas de la cubierta de la plaza de toros, aparecieron las chapas de uralita bajo ellas. Las obras se paralizaron y el tema pasó al conocimiento público. Eso sí, no sabemos a donde fueron las placas descubiertas.

Ese año y en ese mes, El Alminar empezó a mirar a los tejados, con el resultado de descubrir que las chapas de la temida uralita, están extendidas por toda la ciudad, pero asentadas sobre todo en los cuarteles . Son muchos miles de m2 de este material, los que existen sobre muchos edificios. También están los famosos bidones, presentes en toda la zona centro de Melilla, además de en las cañerías de desagüe.

El 30 de mayo de 2018, casi en una de sus últimas comparecencias como director provincial del INGESA, Instituto de Gestión Sanitaria, Francisco Robles advertía de un repunte en el cáncer de pulmón en la ciudad, pero responsabilizaban solo al tabaco, como posible causa. Nadie hablaba del amianto, del humo de la planta incineradora, de los humos de la central eléctrica, o de la alta circulación de vehículos diésel, demasiado antiguos.

En 2012 no buscábamos el amianto, solo la denuncia de que una de las zonas de recreo más frecuentadas de la ciudad, la de las casetas de la Hípica, mantuviera cerrados y sin uso, unos vetustos aparcamientos oficiales para vehículos militares, pese a su evidente estado de deterioro y corrosión. Una de ellas, la que se sitúa de manera contigua a la caseta del Estado Mayor de la Defensa, tenía las cadenas y el rótulo de “prohibido estacionar, propiedad militar”, pese a que era evidente que allí no estacionaba nadie. Esta zona de aparcamientos, mejor cuidada y recientemente pintada, tenía completa su cubierta de uralita, que todavía no relacionábamos con el amianto, pese a que lo era.

El misterio del aparcamiento

¿Qué pasó con la uralita del aparcamiento del Estado Mayor? No sabemos, pero en 2012 la cubierta de uralita estaba íntegra, como muestran las fotos. En el pasado verano, cuando pudimos volver a la playa, faltaba el 90% de la cubierta, mientras que las abrazaderas de sujeción estaban rotas y en el suelo. Todo lo demás sigue inamovible, tanto las cadenas como los pivotes metálicos, siempre en perfecto estado de pintura, lo único que preserva del óxido. El resto de las casetas presenta un estado muy variado, de las claramente abandonadas, a las que están todavía en uso, que no deben llegar a la mitad. Hay una zona en mejor estado y menos visibles, las próximas a la entrada de la estación depuradora.

Zona peatonal y de ocio

Toda esta zona, bien acondicionada, debería haber sido la zona peatonal, de bicicletas y de recreo. Hubiese sido muy fácil acondicionar la parte sin uso, la de los eucaliptos, para aparcamiento, y dejar el resto libre de vehículos y de polución. A cambio, se prefirió destrozar el tráfico del Paseo Marítimo, única vía de salida para la mitad de los residentes del barrio del Hipódromo e Industrial. Además se impidió cualquier tipo de acceso al autobús urbano, que hubiese podido transportar, en temporada de verano, a los posibles bañistas hasta las playas, desde otros barrio. Melilla es de las pocas ciudades que carece de transporte público en las inmediaciones de su paseo marítimo.

Esto ya lo escribimos en 2013. Había otras alternativas, pero esta zona debía seguir siendo intocable, pese a estar baldía. El actual estado del carril de bicicletas no satisface a casi nadie. Lo único inseguro en toda la zona, es ser peatón. Hay que atravesar dos tipos de tráfico, para llegar hasta la playa.

Nota:El carril de bicicletas de Melilla | El Alminar de Melilla

Cierre fronterizo, frutas y Tratados


Acuerdos comerciales entre España y Marruecos

El 28 de mayo de 1767, en la ciudad de Marrakesch, se firmó el primer Tratado de Paz y Comercio entre España y Marruecos. En 1780 se firmó en Aranjuez, el Convenio de Amistad y Comercio. El Tratado de Paz, Amistad, Navegación, Comercio y Pesca se firmó en Mequinez, el 1 de marzo de 1799. El más importante, el de Comercio entre España y Marruecos, se firmó en Madrid, el 20 de noviembre de 1861, entre el Ministro de Estado de España y el Príncipe Marroquí Muley el Abbas. Hay muchos más, recogidos y transcritos todos por el coronel Gabriel de Morales, muerto en Annual (22/07/1921), en su imprescindible libro Datos para la Historia de Melilla.

El 31 de julio de 2018, Marruecos decidió unilateralmente cerrar la Aduana con España, poniendo así fin a más de 2 siglos de relaciones comerciales entre el Melilla y su entorno geográfico. Todos los Acuerdos y Tratados mencionados, insistían en que en ningún caso, se romperían las relaciones comerciales y sociales entre ambos países. El articulado de los Tratados, establecía que en caso de una crisis grave, “que Dios no lo permita”, se establecerían 6 meses de moratoria, para que los ciudadanos de uno y otro país pudiesen trasladarse a sus respectivas naciones, respetando y salvaguardando sus propiedades.

Un año de cierre fronterizo completo

Con un escaso margen de 24 horas, el gobierno de Marruecos decidió clausurar por completo las fronteras con las ciudades de Ceuta y Melilla, dejando una gran bolsa de ciudadanos marroquíes atrapados, sobre todo en nuestra ciudad. No hay ningún país en el mundo que no haya restablecido cierto tráfico fronterizo, ya sea comercial o humano, salvo en el caso de Marruecos con España. Las relaciones están prácticamente interrumpidas. El tráfico humano se detuvo por el inicio de la pandemia en marzo de 2020, y no hay nada hablado sobre una posible reapertura y sus posibles condiciones. De todos estos hechos, el más grave o el de más calado, es el de la suspensión de la Aduana de Melilla, lo que deja sin opciones cualquier tipo de comercio o actividad económica.

Es sabido que Marruecos quiero acabar por completo con el contrabando, y que en las ciudades norteafricanas se conoce como “comercio transfronterizo”. El cierre total, como consecuencia de la pandemia, ha dejado sin alternativa económica a decenas de miles de personas. Cualquier alternativa de futuro, requeriría un diálogo abierto y sin vetos, entre España y Marruecos. La suspensión de los Encuentros de alto nivel entre ambos países, indica que no hay nada previsto para una posible reapertura de las fronteras, y sobre el modo en que se retomarían esas relaciones. Khadija Zoumi, Ministra del Interior de Marruecos, dejó claro en una entrevista concedida al diario marroquí L’Opinion: “Que la intención de Marruecos es acabar con el contrabando, no permitir el retorno de ese tipo de comercio, y erradicar la degradante imagen de las mujeres porteadoras”. Después de la pandemia espera un gran problema. Nada puede ni debe ser como antes.

Los mayoristas de frutas

El mercado de mayoristas vivía momentos difíciles. La entrada en masa de fruta y de verdura procedente de Marruecos y la llegada de las grandes superficies, con sus propias cadenas de distribución, habían colocado al sector de la fruta en una situación retroceso. Sin embargo, en estos dos años inesperados, el sector está viviendo una edad dorada, aunque finita. Toda la fruta y verdura que entra en la ciudad, procede de España. Por este motivo podemos ver una diversidad de marcas comerciales en la fruta, que hasta la fecha no conocíamos. Es más cara, pero son los tiempos que nos corresponden. Sorprende ver la minuciosidad con la que se colocan las etiquetas en cada pieza de fruta. Hay decenas de etiquetas y de distribuidores diferentes. Todas muy coloridas y variadas. Melilla tiene futuro, pero será diferente y tiene que empezar a ser pensado desde ahora.

Nota:Khadija Zoumi : De Sebta et Melilia, la contrebande sera bannie (lopinion.ma)


Barajando Trasmediterránea


El contrato pandémico

No es posible saber de todo, sin embargo la obligación es escribir de cualquier cosa que tenga relación con la ciudad de Melilla. Esto obliga a leer mucho, a estar al día de casi todo, y lo más importante, a contar con la ayuda de aquellos que conocen temas muy específicos, como el de la navegación y el de las líneas marítimas del Estrecho. La ciudad de Constantinopla cayó en poder de los Otomanos en 1453 porque la marina de Venecia (la más poderosa de la época) le negó su auxilio, y sin embargo sostuvo el asedio durante casi dos meses, porque contó con la ayuda de la marina de Génova. Esto quiere decir que los Estados apenas tienen control sobre las compañías marítimas y que los mares tienes sus propias leyes. Las navieras cambian frecuentemente los nombres de los barcos, los mudan de lugar e incluso los cambian de bandera. También pueden cambiarse las líneas.

Los artículos escritos sobre nuestras comunicaciones marítimas son tantos, o quizá más, como años tiene El Alminar. En este década hemos pasado del mejor contrato marítimo de la historia, al peor; del barco rápido (Millenium 3) al más pequeño posible, el Pinar del Río de Balearia; del “contrato cero” al de la pandemia, de barcos buenos y nuevos, a otros viejos y lentos. Lo que sí puede destacarse, en opinión de antiguos capitanes de marina mercante, es la progresiva falta de control de las Administraciones, sobre las compañías navieras. En este concretamente, salvo el requisito de mantener ciertas frecuencias, a las que ya obliga el propio contrato, el Estado no exige nada más, y desembolsa 11,4 millones de euros. Es verdad que es un contrato de pandemia, que Armas-Trasmediterránea está en quiebra técnica, y que llevan un año prácticamente sin ingresos, manteniendo solo el negocio de la carga, y muy disminuida, dedicada solamente al abastecimiento de la ciudad, porque el comercio con Marruecos está desaparecido.

En las últimas dos décadas hemos contemplado la privatización de Trasmeditarránea, su venta al grupo Acciona, la compra posterior de la misma por parte de Armas, cuando ésta ya arrastraba grandes problemas financieros. También hemos asistido al lento desembarco de Balearia, la naviera de la familia Matutes, que incluso ha puesto el nombre de patriarca, Abel Matutes, político popular y ex ministro de Asuntos Exteriores, a su barco más moderno y capaz.

Barcos, contratos y sobres

Nadie en su sano juicio puede creer que un sobre de un concurso público pueda dejarse vacío, o que compañías experimentadas cometan errores en la oferta del contrato, y pongan la matrícula de una furgoneta en vez del nombre de un barco, o que equivoquen el trayecto entre Melilla y Almería con la línea de ferrocarril entre Linares y Alcázar de San Juan. No es creíble, porque las navieras no invade las líneas marítimas de otras. Mas bien parece un reparto ordenado, dada la situación financiera de Armas, que volverá a recluirse en el territorio insular canario, abandonando su línea estrella, la de Motril. En las revistas de información naviera se especula con la llegada de la marina de Génova al tráfico marítimo de las Islas Baleares, lo que a su vez desplaza a Balearia hacia el Estrecho, con la casi desaparición de Trasmediterránea, que solo mantiene la línea de Málaga como única y última cabeza de puente. Armas-Trasmediterránea ha pedido un rescate al Estado por importe de 100 millones de euros, que de no ser atendido, provocará a su vez que venda o ceda este línea, a Boluda Corporación Marítima. Ya escribimos en una ocasión anterior, que resultaba irónica la liquidación de la legendaria Trasmediterránea, en plena conmemoración de su centenario.

Los defensores del contrato, solo aciertan a decir que es un contrato pandémico, de mínimos, dado que el tránsito de pasaje está reducido al mínimo, y que solo se mantiene el tránsito de carga, con el objetivo de abastecer la ciudad. Sin embargo, los horarios fijados, cuando vuelva el movimiento de pasajeros, no alentarán al uso del barco. Los trayectos y frecuencias que se pierden, rara vez vuelven a recuperarse, como sucedió en el transporte aéreo. Es más, se ha ampliado el periodo de antigüedad de los barcos, hasta los 20 años.

Luego está la precariedad laboral en el interior de los barcos, la casi desaparición del servicio interior (restaurante, tienda, cafetería), o la más que cuestionable calidad de la limpieza en el interior de los buques, salas comunes y camarotes, imprescindible en tiempos de pandemia. La exigua tripulación, debe hacerse cargo también de la limpieza y desinfección en el interior de los barcos. En la situación actual, esto debería haber ocupado un apartado especial. Pese a la complejidad del mundo de los transportes, la ciudad de Melilla no cuenta con nadie dedicado a vigilar y manejar esta circunstancias, o que entienda de ellas, desde el Gobierno de la Ciudad. Lo de Turismo y Transportes es un genérico, cuando se necesita un gestor específico.

Historias de la salud


Sanidad pública y privada en Melilla

Fuimos nosotros mismos los que pusimos a los agentes inversores tras la pista, porque detrás de cualquier actividad económica hay inversores e intereses económicos. Tras cada sorteo de Navidad, y tras no ser agraciados con premio alguno (el 95% de los que juegan/jugamos), siempre repetimos la misma cantinela: ¡Lo importante es la salud!, y ya no necesitaron más. La gran bolsa de negocio estaba descubierta.

La Peste de los murciélagos o pandemia de Wuhan, ha puesto y sigue poniendo en evidencia muchas cosas. La primera es que la sanidad privada no existe (salvo las clínicas de estética) sin el entronque con lo público. Este es el caso de las compañías de prestación de servicios sanitarios (Adeslas, Asisa, Sanitas, DKV) que firman convenios con las Administración Pública, a través de MUFACE (Mutualidad de Funcionarios del Estado). En otro apartado entrarían las Mutuas laborales, entidades que prestan servicios en colaboración con la Seguridad Social. La mayor parte de ellas tienen problemas de solvencia económica y la atención que prestan es la mínima exigida. Tampoco suelen tener especialistas.

Lo mismo ocurre con las entidades mencionadas (aquellas que aceptaron el concierto con el ente Público) que dejaron una prestación básica para los asociados, y crearon una cuota privada que ampliaba los servicios, pero tampoco mucho. Todo esto ocurrió con los recortes sanitarios iniciados en 2011, que no solo consistieron en disminuciones brutas del gasto, sino también en el recorte asistencial y de prestaciones que hasta ese momento, se ofrecían a funcionarios y trabajadores, aunque estos últimos a través de las Mutuas de servicios médicos generales.

Esto se manifestó en Melilla en dos acciones muy claras. La primera fue la paralización de las obras del Hospital, la segunda la de recortar aquellos servicios médicos a los que se tenía derecho a través de MUFACE y las Mutuas, como por ejemplo la obligatoriedad de contar “con dos especialistas de cada área médica” en la ciudad. Todo esto trajo como consecuencia la desaparición de médicos con consultas privadas en la ciudad, y la proliferación de clínicas vinculadas de alguna u otra manera a la esfera pública.

Hospital público, clínica privada

La llegada de la peste de los murciélagos (2019-2021) ha puesto en evidencia el sistema sanitario de los países desarrollados y la hasta ahora incuestionable universalidad de la salud, un concepto que no ha conseguido desarrollarse ni extenderse, es más, empieza a estar en retroceso. La parte de pago de la sanidad tiene cada vez una mayor extensión. La mala gestión, el derroche y los recortes han hecho el resto.

Un médico amigo del blog nos dijo en una ocasión: “la medicina se puede ejercer tanto por vocación como por interés económico, y en ambos casos puede resultar muy rentable, pero siempre atendiendo a la salud del ciudadano”. Eso sí, si se quiere rebasar esa barrera de la rentabilidad, se necesita una vinculación con los contratos públicos.

En Melilla, en la casi década (2012-2019) no se cumplió nada de esto, predominando el interés privado, y el establecimiento de nuevas alianzas en el sector sanitario. La nueva Administración sanitaria paralizó las obras del nuevo hospital, que siguen inconclusas en pleno rigor pandémico. Se revocó, a propuesta de la Consejería de Sanidad de Melilla, el contrato de prestación de servicios radiológicos y diagnósticos con las Clínicas Remartínez, mediante una denuncia en el Consejo de Estado. Mientras tanto, está retrasada la licitación de un nuevo contrato, y vemos surgir clínicas y consultas de tratamientos específicos, y que ofrecen la atención de médicos especialistas, que visitan la ciudad como máximo 1 vez al mes, o por semana. La Administración sanitaria debió ser árbitro, y no parte, lo que contribuyó al desmoronamiento de la sanidad pública en la ciudad. Entre 1921 y 1991, el hospital de la Cruz Roja fue la única opción sanitaria de los melillenses.

Esta parcela comprendida entre las calles falangista Matías Montero, alférez Roldán González, José Obadía Benhamú y Martín de Bocanegra, tiene unas dimensiones de 480 m2, en suelo urbano calificado como residencial, con edificio principal edificado en 1958. Cuando esté construida, será la 1ª clínica privada de Melilla. La tarta sanitaria de Melilla es muy rentable y amplia, e incluye pruebas diagnósticas, análisis clínicos y el traslado de pacientes y sanitarios a Málaga, servicio que originó un “escándalo político” en los albores de la pandemia.

Esta clínica en construcción, sobre lo que fueran los almacenes del melillense Pepe Imbroda, pertenece al grupo Rusadir de salud, y concentrará todos los servicios diagnósticos y de atención médica, que ahora tiene diseminados por distintos lugares de la ciudad. La fecha de la licencia de obra se concedió en abril de 2019, un mes antes de las últimas elecciones locales y autonómicas. Sin embargo, y pese a este nueva construcción, el problema sanitario de la ciudad está muy lejos de ser resuelto. Hasta la fecha, la actividad privada no ha conseguido aportar una sola cama hospitalaria.

Traslados, cierres y el caso Torres- Puchol

El 28 de mayo de 2014, Jaime Alonso Véliz, profesor palentino afincando en Melilla, publicó una carta de el diario Melilla Hoy, con este título: La mafia sanitaria en Melilla y sus consecuencias. Lo imaginábamos confinado en una isla desierta, o encerrado como galeote, pero sigue en la ciudad y es uno de sus escritores más prolijos, además de ser el fundador de la Escuela Oficial de Idiomas. En la carta, explica las consecuencias y trastornos personales que se derivan de esos traslados, que unas veces se autorizan y otras no. ¿Cuál es el coste económico de esos traslados?

Valeriano Garrido Torres- Puchol es un dermatólogo granadino que estuvo en nuestra ciudad a lo largo de una década. Fue presidente del Colegio de Médicos, sustituyendo a su fundador Enrique Remartínez. Se fue de la ciudad tras un oscuro asunto en el que acusaron a su mujer, microbióloga, de alterar, presuntamente, datos de analíticas en el Hospital Comarcal. Tras largos años de tribunales, consiguió la total exoneración de su esposa. Valeriano Garrido tenía consulta y laboratorio de analíticas en la calle Carlos de Arellano.

Profesionales médicos que han preferido la excedencia, traslados voluntarios de un día para otro, y la renuencia casi total, de cualquier especialista a acudir a a las plazas ofertadas en el Comarcal. No sabemos qué ocurrirá en 2023, cuando el nuevo hospital esté listo para entrar en funcionamiento. Nuevas alianzas que se tejen entre grupos sanitarios, la absorción del Laboratorio Lamas por el grupo Echevarne, y otros movimientos que se siguen produciendo. Los mejores equipos médicos de radiodiagnóstico en una infrautilización casi completa.

El décimo país del mundo en fallecimientos (61.389), casi los mismos que Alemania, pero con la mitad de la población. Estamos a merced del azar, solo protegidos por el cuerpo sanitario (médicos/as, enfermeras/os, auxiliares, técnicos de laboratorios y especialistas), a los que se les está exigiendo un esfuerzo solo comparable a los de las guerras. De la 1ª a la 3ª ola no se ha tomado una sola medida de refuerzo del sistema sanitario.

Si se quiere hacer un monumento, hay que hacerlo a los sanitarios de esta ciudad. Eso es valor y vocación sin límites, en una lucha sin tregua por salvar vidas. Los de las guerras fueron héroes forzados.