Archivo de la categoría: vandalismo urbano

El parque de Agustín Jerez


 

¿Fuerza bruta en el parque Jerez?

          Sobre el papel debería se el parque más seguro de la ciudad, porque justo detrás está el cuartel de la Policía Local y la Consejería de Seguridad Ciudadana. Sin embargo, desde que se eliminaron los muros que lo delimitaban, para ampliar la acera de la calle Minas del Rif, se ha convertido en el parque de todos los vicios. Un lugar sórdido que ya casi nadie atraviesa, ni que tampoco cumple su antigua función de lugar de recreo. El parque ya no cuenta con la garita de seguridad, por lo que los noctámbulos campan a sus anchas a partir de la caída del Sol. Antes era un lugar tranquilo, ya no.

         Pasear por lugares que se han dejado de transitar hace meses. puede conllevar el encontrarse con extrañas sorpresas, a las que se duda en calificar. La fuente y estanque central contaba con un paseo circular rodeado de columnas, dos de las cuales se encontraban en el suelo en la mañana de hoy domingo. La caída accidental se descarta, por la gruesa viga metálica sobre la que se ensartaban los segmentos marmóreos de las columnas. El accidente tampoco es probable, dado que son dos, y no hay un vehículo tractor que puede derribar dos columnas en situación opuesta. Está doblada incluso la viga sustentadora desde su misma base.

             ¿Un exceso de fuerza bruta en la Nochevieja pasada? ¿hay que apuntar ya estos derribos al vandalismo urbano, junto con los de las señales de tráfico que aparecen dobladas, e incluso derribadas, en cualquier lugar y calle?. Hay señales de tráfico a las que se comen los coches, dada su situación en las misma esquinas, en las zonas de giro. Otras sin embargo, aparecen dobladas hasta el límite, y con el aluminio seccionada en su base y que no parecen accidentes. El de estas columnas tampoco, en el parque supuestamente más vigilado de la ciudad, o con la vigilancia más cerca.

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Terremoto en Melilla


         Melilla vive su día más largo tras un potente terremoto

              Un golpe seco y muy potente te despierta, a las 5h y 22 minutos del día de la conversión de San Pablo, 25 de enero, una fecha que ya nadie olvidará nunca en Melilla. Seguidamente, una fuerza poderosa empieza a agitar la corteza terrestre, de millones de toneladas de peso y de m³ de espesor. El terremoto se distingue por el intenso ruido que provoca, muy agudo y uniforme. Toda la ciudad, todo el manto terrestre moviéndose a la vez, con la misma facilidad con la que se mueve una mesa y se hace caer los objetos que hay encima. La fuerza de la naturaleza agita la ciudad, los edificios y te impide reaccionar, solo lo indispensable para poner al cuerpo en alerta, y ponerse en movimiento tras la finalización del temblor. No hay tiempo para pensar. El nerviosismo y la ansiedad surgen después. Todo se cimbre, los objetos caen y las paredes se agrietan, en medio de un potente estrépito que impide pensar.

          Ha sido un movimiento muy potente y de larga duración, 20 sg, con epicentro a 10 kms de profundidad en el mar de Alborán, frente a la costa de la ciudad marroquí de Alhucemas, a las 4h 22´ GMT, en la posición geográfica 35, 6331 de latitud, y -3.8103 de Longitud, con una profundidad de 10 kms,  y una intensidad de 6,3 y magnitud 5. Esta es la información que proporciona la página del Instituto Geográfico Nacional. Desde ese instante se empezaron a producir las réplicas, especialmente alta la de las 6h 10´ GMT, con una intensidad de 4,6. A esa hora, la ciudadanía melillense ya llevaba una hora y media en la calle. En el Barrio del Real, además se cortó la luz eléctrica en las casas, aunque se mantuvo la del alumbrado público.

                                  La noche más corta en la ciudad

           Cuando el movimiento sísmico liberó toda la energía contenida bajo la corteza terrestre, la ciudadanía empezó a reaccionar y a salir de la jaula en la que un terremoto convierte tu propio hogar. Los barrios y las calles empezaron a llenarse  de personas, unas envueltas en mantas y con batas o pijamas. Otras bajaban a la calle perfectamente vestidas. El sentimiento de solidaridad que se extiende en un suceso de este tipo es difícil de expresar. Solo se desea ver a gente a la que tampoco le ha pasado nada. Apenas se habla con nadie, salvo con los amigos, vecinos y conocidos, pero reconforta ver a tanta gente en las calles, en una actitud silenciosa pero serena. A las seis de la madrugada la calle estaban más concurridas que cualquier otro día, en una hora punta. Lo que distingue una situación de otra es el silencio. Hay gente pero no ruido ni bullicio. Las cafeterías del Barrio del Real han cumplido con su papel de puntos de encuentro ciudadanos.

          La información de las autoridades competentes no llega con la suficiente celeridad. Pese a las nuevas tecnologías de comunicación, el ciudadano cuenta con pocos elementos para decidir qué hacer o a dónde ir. Mucha gente decidió quedarse junto a sus casas, otras fueron a la explanada de Rostrogordo y otras muchas personas se decidieron por el Parque Forestal. Lo poco se ha ido sabiendo ha sido por los medios tradicionales de comunicación.

              Desde entonces, el número de réplicas asciende a más de 40, y todo esto se ha producido tan solo 4 días después del terremoto del pasado jueves, día 21. estas son solo 4 imágenes. Hay muchas más y todas darán o están dando la vuelta al mundo. Hay muchos

 

edificios afectados, los antiguos en el centro de la ciudad, y algunos semimodernos o incluso nuevos en los barrios periféricos.

        Nota:http://www.ign.es/ign/layoutIn/sismoListadoTerremotos.do?locale=es&zona=1&cantidad_dias=5

El revienta bancos


           Hay toda una larga lista de categorías para  los destructores del mobiliario urbano: liquidadores de papeleras, reventadores de bancos, picabolos, destructores de farolas, arrasadores de edificios, embadurnadores de paredes, podadores de estatuas. Todos pueden agruparse bajo el colectivo de “las termitas”. Cada uno de los integrantes de esta lista de categorías, que dista mucho de ser exhaustiva, hace su labor de manera concienzuda.  Lo que no se entiende es que los gestores una ciudad, su gobierno municipal, no realice la suya, que es la de velar por evitar que todo eso se lleve a cabo. La ecuación de la gestión en Melilla es:  invertir, inaugurar y abandonar.

                    Para partir ese banco hace falta un golpe de gran magnitud. Lo más grave del caso es que esta zona es de acceso limitado. Solo se puede entrar a determinadas horas del día y por la noche es un recinto sin acceso. Estos bancos llevan así todo el verano. Quizá ni se arreglen, ¿para qué hacerlo?. ¿Para qué denunciar nada?. Esto es la Plaza de Armas de Melilla. Casi nadie viene hasta aquí.

El o la picabolos


 

 

                          Socavando el totem

     Entre mayo y noviembre de 2013 registramos casi todas las acciones del o la picabolos en el barrio de La Victoria. Generalmente las etiquetas suelen escribirse en masculino, que se utiliza como genérico, pero nadie dice que estas acciones no puedan estar siendo llevadas a cabo por una mujer. Sus actuaciones se registraron en esos seis meses entre las calles Arapiles, Paseo de Ronda, Pavía, Talavera, Gaeta y Gravelinas. La clarísima forma fálica del bolo delimitador del paso de cebra, nos llevó a pensar que se podría tratar de algún tipo de mensaje concreto. Al ser un objeto fálico, enaltecedor de la cultura machista, se podrían estar demoliendo precisamente por eso. El que siempre se haga de la misma manera, indica también que su autor o autora, podría ya tener discípulos y haber creado un movimiento de resistencia frente al machismo imperante. El mundo está lleno de símbolos subliminales y los totems machistas están instalados por todos los lugares. También pudiera tratarse de personas pudorosas que quieren eliminar un símbolo que les incomoda.

    Hace muchos años, cuando se inauguró el Tanatorio Municipal, se adornaron los jardines con farolas cuyos cuerpo representaban mujeres desnudas, que sostenía el globo de la luz entre sus manos. Se lió un escándalo considerable en la ciudad y las farolas fueron objeto de agresiones casi desde su instalación. El final fue patético, pues de las farolas solo quedó la mitad inferior del tronco.  Algún día recordaremos eso.

     Desde el último artículo (https://elalminardemelilla.com/2013/11/21/el-lento-avance-del-picabolos/), no se había registrado ninguna nueva acción del o la picabolos. Medio año después, ha rebasado el perímetro interior del Barrio de La Victoria, y ha actuado frente a las viviendas de Ciudad de Málaga. Hay también una acción más, registrada en la calle Navas de Tolosa.

El lento avance del picabolos


El avance del picabolos es lento, pero inexorable. Su extraña labor nos llamó la atención por primera vez en el mes de mayo. Su radio de acción se circunscribe al Barrio de La Victoria. El método de trabajo o sello de autor es siempre el mismo, lo que nos permite atribuirle cada acción. Puede tratarse de una sola persona o pertenecer a “una escuela de picabolos”. Estos bolos delimitadores están compuestos de cemento, con una viga de hierro interna que le permite sostenerse sin fragmentarse. En caso contrario resultarían muy frágiles y se partirían con facilidad.

La parte más débil es la de la base, que se agrieta con facilidad. Su fortaleza es aparente, pues tienen un movimiento oscilatorio que le hace sensible a las patadas y golpes. La base se agrieta con facilidad y el siguiente paso es el de conseguir que se desprenda una pequeño fragmento de cemento. Una vez conseguido este objetivo, la labor del picabolos ya resulta sencilla. Volvió a dejar muestras de su trabajo en el mes de septiembre y su labor parecía haberse detenido, sin embargo, hoy hemos detectado su presencia en uno de los pasos de cebra del inicio del Paseo de Ronda, en su intersección con la avenida de La Juventud. En unos días estará completado su trabajo y el bolo aparecerá en su formato clásico, que es el que le está dando fama en el barrio.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/09/24/el-regreso-del-picabolos/

El regreso del picabolos


Hace unos meses, en todos los pasos de cebras rebajados y accesibles para personas con discapacidades y limitaciones físicas, aparecieron unos delimitadores con forma de bolo, o de  otra cosa menos neutra, que flanqueaban la longitud del paso de peatones. Los hay en el Real, en el centro de la ciudad, y en el barrio de La Victoria, pero la actividad del “picabolos” parece extenderse y limitarse a la vez,  al último de los barrios mencionados. Decimos “picabolos”, pero no nos pronunciamos sobre el género del mismo, que puede ser tanto masculino como femenino. Es muy curiosa la forma en que aniquila el bolo, por la base, y los roe como si fuese un castor o castora, de modo metódico y dejándolos solo sostenidos por un alambre.

Si fuese solo vandalismo urbano, se limitaría a destruirlos sin más, con una maza o una machota. Es esa forma específica que da el/la “picabolos” a su trabajo, la que sugiere una interpretación “freudiana” de esa extraña demolición. Podría tratarse tanto de un claro resentimiento hacia el claro símbolo fálico con el que parece más próximo, o también una persona excesivamente pudorosa, que piensa abatir una tras otro,  a ese obsceno objeto con el que han llenado las calles de Melilla, o de su entorno.

El último que ha sido roído, es el situado en la calle Talavera, frente a la Piscina Municipal. Hay trabajo aquí para los psicólogos.

 Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/05/18/estampas-ciudadanas/

Cosas que se pueden hacer con una cabina


             Las cabinas de teléfono siguen siendo útiles. Las compañías telefónicas como Movistar, antes Telefónica,  siguen manteniendo un número de ellas por razones estratégicas. En caso de corte de comunicaciones con el satélite, o de una caída de las líneas de internet, los teléfonos móviles dejan de funcionar. En caso de catástrofes naturales, como terremotos o atentados, como el de Boston, lo primero que deja de funcionar es la telefonía móvil. Es cierto que cada vez hay menos cabinas, apenas dos o tres por barrio. Desde la última vez que escribimos de ellas, se ha reducido su número.

                  El problema de las cabinas  de teléfono, es cuando se las utiliza para cosas distintas de las previstas. Esta de la calle Colombia, en el Barrio de Cabrerizas, está completamente reventada y se la está utilizando como papelera.  Siempre tengo la duda de mantener o no la categoría de “vandalismo urbano”, y pasar sus contenidos a “denuncia con foto” o una categoría similar. Sin embargo, cuando  me encuentro con estas cosas, me reafirmo en que es necesaria esa especificidad.

              También me pregunto siempre lo mismo: ¿dónde están las compañías de mantenimiento, o los encargados de reportar estas incidencias?. Esto no lleva así un día, ni dos.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/07/31/cabinas-telefonicas/