Archivo mensual: enero 2021

Colegios, Covid-19, e intercambiadores sociales


La circulación social, en nuestras ciudades superpobladas, es la principal vía de permanencia de la pandemia de Wuhan o del Covid-19. Un Intercambiador de Transportes es una modalidad de edificio al que se puede acceder desde una bicicleta o un vehículo privado, y del que se sale en metro, tren de alta velocidad o incluso avión. En la actual pandemia, los colegios funcionan como intercambiadores sociales para el virus SarS-CoV-2.

Lo que no se sabía en marzo de 2019, si se sabe en este momento, en pleno desarrollo y línea ascendente, de la llamada tercera ola. Ha sido un grave error reanudar las clases en enero sin incluir al profesorado en el grupo prioritario para la vacunación, tras el de personas mayores, residencias y personal sanitario. Profesores y maestros es uno de los cuerpos profesionales con mayor número de contactos personales, y que permanece un mayor número de horas en esa situación de contacto. Otros grupos, como cuerpos policiales, no trabajan todos los días, lo hacen por turnos.

El riesgo de contagio aumenta cuanto mayor sea el tiempo y el grado de exposición en lugares sociales o comunitarios. El tiempo máximo recomendado de permanencia en una cafetería es de 30 minutos, y de dos horas en un restaurante. Sin embargo, en un CEIP (Centro de enseñanza Infantil y Primaria) o en un IES (Instituto de Enseñanza Secundaria) es de al menos 6 horas diarias. El número mínimo de contactos, profesorado incluido, se sitúa entre las 15 y 30 personas cada día. En los IES además debe multiplicarse por 6, pues en cada hora se cambia de grupo de alumnos.

El Covid-19 no es un ser vivo, no es una bacteria como la de la peste, por lo que no precisa de organismos vivos para su transmisión, aunque sí para su supervivencia. La peste, necesitaba del animal transportador, las ratas, y de las pulgas y garrapatas para la infección y multiplicación. Al tratarse de una bacteria, su resistencia fuera de organismos vivos era muy baja. No es el caso del Covid-19, que permanece aletargado en cualquier lugar y modo, y está presto a reactivarse. El virus es infinitesimal, por lo que también viaja en las invisibles microgotas que expulsamos al hablar. Las bacterias precisan de gotas gruesas y claramente visibles. Aún así, otros estallidos pandémicos como la gripe asiática de 1957, o la de Hong Kong en 1968, duraron dos años, y causaron entre 1 y 4 millones de muertes cada uno.

¿Dónde se corren más riesgos? En aquellos lugares en donde se habla más: Colegios, centros comerciales, cafeterías, bares y restaurantes. Por eso se llevan mascarillas, se exige distancia social y se limita el tiempo de permanencia, salvo en los colegios e institutos, en los que se ha limitado la permanencia al alumnado, pero no la de los profesionales. Así pues, cada día, ponemos en marcha una circulación social, que mantiene la rueda de contagios como en una noria. El pequeño comercio podría seguir funcionando sin problemas, porque no es un intercambiador social de relevancia.

Los colegios son una actividad esencial, y ya ha quedado claro que no se suspenderá su actividad salvo en la circunstancia final, del confinamiento absoluto. Por tanto, ha sido irresponsable y un error grave, reanudar su actividad sin hacer test a los alumnos mayores, y sin entrar los profesionales en el grupo de vacunación prioritaria, detrás de los ya mencionados. Si llega el turno de vacunación al final de curso, al ritmo actual, sería absurdo. Mientras tanto, los colegios son la estación intermodal del Covid-19.

La lección de Chernobyl no se ha aprendido. No solo es la peligrosidad del agente, sino también el grado y el tiempo de exposición. Seguimos expuestos. Presten atención a los intercambiadores sociales.

Los miserables


Víctor Hugo les dio categoría, voz y presencia física en su magistral novela, que fija su relato en lo que fuera el siglo de Francia. La Revolución francesa y todos los convulsos acontecimientos que iban a cambiar la historia del mundo. El pobre no tiene culpa de serlo, y también reclama su lugar en la sociedad, e incluso su oportunidad. ¿Cuántas personas hay viviendo en la miseria o en sus límites en nuestra ciudad?

El cierre de fronteras forzado por la pandemia e iniciado por Marruecos hace ya casi un año, puso al descubierto una realidad que convivía con la Ciudad de las Culturas y también del derroche y de la fastuosa Semana Náutica. La realidad de la miseria, de los ciudadanos marroquíes que residían ilegalmente, y la de otros grupos de población, que ni siquiera son reconocidos por el país de procedencia. Marruecos se enfrenta también a sus propios problemas, a la pobreza de amplias capas de población, a la miseria, y también a la afluencia de miles de inmigrantes procedentes de todos los lugares de África, de los cuales solo una minoría consigue llegar hasta Ceuta o Melilla.

Los centros de acogida de menores, la plaza de toros, el fuerte de Rostrogordo, el CETI, solo albergan a dos tercios de la población inmigrante o sin papeles que antes de la pandemia, recorría la ciudad día y noche. Todavía existe otro tercio de personas que ocupan edificios abandonados, cuevas, puentes, solares perpetuos, o cualquier otro lugar susceptible de ser “habitado”, sin salida posible, ni hacia atrás ni hacia adelante. Son los sin papeles, los indocumentados, los miserables.

El problema es que no solo nuestra ciudad alberga este tipo de población, de colectivos generadores de inseguridad, sino que también en el resto de las ciudades ocurre lo mismo, y el problema va a seguir extendiéndose y va a seguir aumentando. Hemos escrito mucho sobre inmigración, pobres y colectivos sin techo en nuestra ciudad. Hay una realidad a la que no puede volverse, y es a lo que sucedía en esta ciudad antes del cierre de las fronteras. Se precisa un acuerdo fronterizo entre España y Marruecos, que regule todos los aspectos de esa realidad de ciudades fronteras. Ha sido muchas décadas de negarse a reconocer lo que estaba sucediendo.

Hoy, un grupo de esos menores desamparados, ya casi adolescentes, que viven en cualquier parte de la ciudad, han intentado manifestarse frente a la Delegación del Gobierno. Han desaparecido pronto, tras rodearla. Lo mismo ocurre con las madres marroquíes con hijos sin escolarizar, y que reaparecen con periodicidad. ¿Se sabe cuál es la cifra de población con residencia irregular en la ciudad? Después de un año de confinamiento en el perímetro, el de verdad, ya es hora de que se empiece a pensar en responder a la pregunta.

En recuerdo de Mauricio Benain Belilty


Llegué a Melilla en 1979 procedente de Segovia, un lugar en donde los judíos habían sido expulsados en 1492 (el mayor error de la historia de España) y los últimos moriscos en 1614 (el 2º mayor error de nuestra historia). Cuando me incorporé al Instituto Leopoldo Queipo disfruté desde el primer día de una mezcla étnica deslumbrante, y también de la compañía de mujeres. En el medievo castellano, mi instituto era solo masculino, el Andrés Laguna. La luminosidad de Melilla me pareció otro mundo. Maanan, Elías, Mauricio, Esther, Pedro, Carlos, Rosario, y tantos otros compañeros y compañeras, cambiaron mi modo de ver las cosas. El mundo no era solo Uno y Trino, sino algo más, que en aquella época solo tenían Melilla y Ceuta. Poco a poco me fui convirtiendo en un cosmopolita. Cuando volví a ver a mis amigos y compañeros en Segovia, me sentía como alguien que había viajado en el tiempo.

Claro que no todo fueron luces, pues un año después, por aquellas obligaciones del servicio militar, conocí al Ejercito de Franco, que se resistía a desaparecer, y eso sí que era caverna, y no la de Platón. Así pues, aquella primera imagen se retiró a la zona en donde los recuerdos se embellecen. Sin embargo la semilla de la convivencia estaba allí. Solo necesitaba ser fomentada en la dirección correcta.

Melilla: Comunidad de comunidades

Musulmana, cristiana y judía, dice nuestro himno, compuesto por Aña Riaño, que por cierto, tiene calle dedicada en nuestra ciudad. Se escribió en ese orden por razones rítmicas y musicales, dejando fuera la comunidad hindú, por los mismos motivos. Incluso esto creó polémica en su momento.

Hace unos años, recuperé el contacto con Mauricio Benain, que por entonces trabajaba en la Farmacia del barrio de La Constitución, y me recordó nuestras clases de Ética en el Instituto, a las que acudíamos, cristianos no tridentinos, hebreos y rifeños. Eran clases con contenido formativo, evaluables, y en donde todo se debatía y ponía en cuestión, desde diferentes perspectivas. Mucho más tarde, la visión religiosa se adueñaría de todo, y hoy solo se puede escoger el tipo de enseñanza religiosa que se desea.

Las celebraciones religiosas, como bodas, comuniones, bautizos o el Brit Milá, se reanudaron tras la finalización del confinamiento, y seguían permitidas durante el presente “estado de alarma”, eso sí, con las debidas garantías sanitarias, el respeto a los aforos y las medidas individuales. Sin embargo, y como ocurre siempre, el azar o el destino, juegan con sus propios dados. Los sucedido en la Comunidad Israelita de Melilla es una gran tragedia, que concierne a la ciudad entera.

Solo el Colegio de Farmacéuticos, iban insertando sus esquelas en el diario Melilla Hoy, sin que la noticia del suceso, tomaras cuerpo en la ciudad. El día 11 de diciembre, con ocasión del encendido de las Luces de las Culturas en la plaza de Menéndez Pelayo, pude hablar, con Mauricio. Le comenté algunos proyectos para El Alminar, y quedamos en vernos para después de las navidades y Januká. Intenté fotografiar a su grupo, pero se excusaron por tratarse del viernes. Ese día eran los encargados de encender la Menorá. Luego llegó el silencio, cada unos a sus ocupaciones, y finalmente la tragedia.

El día 12 de enero falleció Reina Belilty Aserraf. El 13, David Benain Truzman, y en el día de ayer, 16 de enero, Mauricio Benain Belilty. Que Yahveh, Yo Soy, el Dios Único, Padre de todo lo creado, Padre Nuestro, Abba, les acoja y resguarde en su Reino, en su insondable Majestad, más allá de la muerte.

Brote de Covid en la comunidad hebrea melillense


La noticia circula por las redes de segunda o incluso tercera línea, sin llegar a hacerse pública, pero la conmoción es muy grande. El brote de infección por Covid en la comunidad hebrea ha sido muy extenso, y ha causado ya dos muertes, en una comunidad que hasta ahora se había mantenido alejada de la pandemia, salvo en la incidencia normal y en los márgenes estadísticos del resto de la población.

Al parecer, el brote surgió en un celebración familiar, cuyo motivo no ha trascendido, pero que podría situarse en el ámbito posterior a las fiestas de Januká. Los fallecidos son un matrimonio de avanzada edad, padres del conocido farmacéutico Mauricio Benain Belilty, cuyas esquelas fueron publicadas por el Colegio de Farmacéuticos de Melilla. El extenso brote, de un centenar de casos, ha llenado de temor no solo a la ciudad, sino también al resto de la población, pues se trata de personas muy conocidas y con gran presencia social. Entre los muchos afectados por este virulento brote, hay al parecer un rabino, un médico del Hospital Comarcal y el propietario de un comercio emblemático de la ciudad.

El repentino aumento de los contagios en los últimos días, con aumentos de casi 50 en 50 casos diarios, están localizados en la comunidad hebrea, y también en la comunidad cristiana ortodoxa neocatecumenal de la parroquia de san Francisco Javier, aunque con consecuencias menos graves. La labor de rastreo ha sido muy intensa y eficaz, para aislar y poner coto a estos dos focos de contagio, que ha tenido estas fatales consecuencias. El resto de la población parece mantenerse alejada de estos brotes, aunque la alarma y el temor se han acrecentado.

El efecto Navidad debería haber aparecido ya, y esto parece ofrecer un síntoma de esperanza, pues indicaría que la mayor parte de la población melillense, acató las restricciones impuestas por Sanidad durante las fiestas navideñas y el Fin de Año. Los expertos estiman que la temida tercera ola podría no ser tan dramática en Melilla como la segunda, que alcanzó los 1200 contagios y la trágica cifra de 40 fallecidos.

Estos datos, comprobados a lo largo de la semana por El Alminar, dan una idea de las terribles consecuencias de bajar la guardia frente a la pandemia del Covid. Las visitas a las sinagogas estaban drásticamente reducidas, y se limitaban a los viernes y solo a las que correspondiesen según la zona de residencia. Estos serían pues los dos primeros fallecidos en la Comunidad Hebrea de Melilla, con la que compartimos su pesar, y a la que ofrecemos nuestras condolencias.

En el estanque marciano


La vida bacteriana

Antes que nada estaban el agua y el lodo original, y en ellos surgió la vida, en forma de bacterias. Cuando se dice que se busca agua (congelada) en otros planetas, o más allá de del Sistema Solar, en porque dentro de ella pueden existir bacterias, o vida, aunque sea en estado de congelación. En el espacio exterior reina el frío absoluto, salvo en los planetas que tengan una estrella cerca, pero no demasiado.

Hoy se investiga sobre las bacterias y sus propiedades, como barrera para los destrozos que se han hecho en el planeta en los dos últimos siglos. Las bacterias se adaptan a todo tipo de situaciones, e incluso pueden regenerar su entorno. En las inmediaciones de la central nuclear de Chernobyl, se han encontrado hongos inmunes a la radiación, o que incluso la aprovechan para desarrollarse. La vida microbiana no se extingue nunca, siempre encuentra un modo de salir adelante.

El cansancio y el desánimo se está extendiendo por una ciudad, que estaba en estado de abandono y de desidia completa. El parón forzoso impuesto por la pandemia, y la actividad ralentizada durante tantos meses, hace que la entropía (la tendencia natural de cualquier sistema hacia el desorden) esté ganando terreno por todos lados, en cualquier circunstancia.

Este lugar, que en principio no vamos a identificar, es el ejemplo de la mayor batalla perdida de la gestión de la ciudad, en los últimos 20 años, o quizá más. En su momento había vida, no microbiana, en formas más evolucionadas, como peces y ranas. Las aves entraban hasta el lugar para alimentarse o acicalar su plumaje. Era una lugar de reposo, antes de que la noche las obligase a volver a sus nidos. Ahora no hay nada, solo bacterias, que también es vida, pero en otra fase.

Todo resulta extraño en este lugar, los colores, las algas crecientes, la inmovilidad absoluta, nada. Luego los helicópteros volvieron a sobrevolar la ciudad.

Una boda en la carpa


El lugar de las fiestas

Imaginamos una pasarela sobre un río infectado de cocodrilos. Es estrecha pero suficiente. Sólo hay que mirar al frente y no cometer errores. La mujer de Lot miró hacia atrás y le alcanzó el estallido que destruyó a las ciudades de la Pentápolis. Estaba avisada. Esa es la situación. Un error y se está fuera. En la política no hay amigos ni parientes. Estas son las reglas durante el tiempo en el que se desempeñan cargos públicos, ya sean los electos, o los de 2ª línea, también conocidos como de confianza. En el asunto de la boda en la carpa, con los datos conocidos, no parece haber afectados integrantes del gobierno de la ciudad.

Como concejala encargada del oficio civil de la ceremonia acudió Dunia Almansouri Umpierrez, vicepresidenta de La Asamblea y Consejera de Hacienda, en uso de sus atribuciones y deberes legales. No permaneció allí, ni consta la presencia festiva de algún otro miembro del gobierno (salvo prueba en contra). En cuanto a la Vicepresidenta de la Asamblea nada puede reprochársele, porque las bodas no están prohibidas durante el Estado de Alarma. En este nuevo ataque al gobierno, hay una torcida intencionalidad en su origen, porque no se menciona la no prohibición de la celebración. No fue un acto ilegal o clandestino, como decenas de fiestas que sí se celebraron, pero no era conveniente, porque estábamos en el periodo de mayores restricciones, y en el día más vigilado, el 31 de diciembre. Era una celebración inadecuada en casi todos los sentidos, tratándose además, de una cargo de confianza del Gobierno de Melilla, y que comprometió, de modo tangencial, a una de las políticas más reputadas y veteranas de la ciudad.

Cuestiones sobre la carpa1

El Real Decreto 929/2020 de 25 de octubre, por el que se decreta el Estado de Alarma dice lo siguiente: Existe evidencia de que el contacto social, en espacios tanto abiertos como cerrados en los que no se guardan las debidas medidas de distanciamiento y prevención, conlleva un alto riesgo de transmisión del virus. En este sentido, la experiencia de meses anteriores confirma cómo la adopción de medidas restrictivas en ciertos establecimientos y actividades tiene un impacto directo en la reducción drástica de los brotes epidémicos y los casos asociados vinculados a tales contextos.

Una de cada cuatro personas se contagia en encuentros sociales ya sea privados o públicos: Sin embargo, respecto a los principales focos de contagio actual, el estudio de los brotes notificados por las comunidades autónomas revela que son los encuentros familiares y sociales, bien en el ámbito privado o público el principal entorno en el que se producen agrupaciones de casos, suponiendo casi un tercio de los brotes e implicando más de una cuarta parte de los casos. Esta evidencia de los contagios, es la que lleva al Gobierno de España a limitar los contactos familiares durante las fiestas navideñas en un máximo de 6, y a limitar de modo sensible el aforo en los establecimientos de hostelería. El desarrollo de este escalón corresponde a las Autonomías y ayuntamientos: Tanto las limitaciones a la permanencia de grupos de personas, como las referidas a la entrada y salida de territorios serán eficaces en el territorio de cada comunidad autónoma o ciudad con Estatuto de autonomía cuando la autoridad competente delegada respectiva lo determine, la cual también podrá modular, flexibilizar y suspender la aplicación de estas medidas.

Los puntos oscuros

Si algo queda claro en toda la normativa consultada y de todos los reglamentos de comunidades autónomas, es que el número máximo de personas en un convite de bodas no puede pasar de 100 si la celebración es exterior, ni de 50 si se trata de interiores superiores a los 500 m2 . No se puede citar el aforo del local en tiempos de normalidad, como hace Latif el Fahmi, en su cuenta de Twitter, porque el aforo máximo está regulado en su máximo, por el Decreto del Estado de Alarma antes mencionado. No existe un lugar más al aire libre que un campo de fútbol, y sin embargo no se permite el acceso a los estadios. Esto nos daría una cifra de 160 personas, a todas luces excesiva, que no se alcanzó ni siquiera el Día de Melilla.

Sin embargo, el afectado, en vez de caminar por la senda de las disculpas y de las explicaciones, escoge el de la amenaza velada y el de la descalificación. Esto sí va contra toda norma de actuación pública, y lejos de zanjar el asunto, lo eleva de categoría. No ha existido ninguna conspiración de servicios secretos, pues los vídeos fueron subidos a las redes sociales por los propios invitados, que son los únicos que suelen hacer fotografías en las bodas.

Lo que sí está rigurosamente prohibido durante las celebraciones son los bailes, pues todos los reglamentos especifican que los asistentes deben permanecer en sus mesas todo el tiempo. Ahora falta saber el número total de asistentes, si existió un registro nominal, y también la fecha en la que fue encargado el evento, porque determinará el grado de conciencia sobre el mismo. Lo que también es obligatorio, en este tipo de celebraciones, legales y permitidas por el Decreto de Estado de Alarma, es la firma y autorización de la autoridad competente, que debe tener conocimiento de la misma.

Habrá pues que dar explicaciones, y eso en una Democracia no supone humillación alguna. Esto determinará en qué estrato de responsabilidad se sitúa este gran enredo.

El Rastro, el futuro es de oro


Esta idea ya supo verla Coalición por Melilla hace al menos dos campañas electorales locales. La expansión natural del centro de la ciudad se dirigirá hacia el Rastro, al menos en las calles García Cabrelles, Gran Capitán y García Margallo, hasta la línea de corte con la calle Almotamid. El Mercado Municipal, al que ya solo le quedan una docena de puestos activos, deberá ser sustituido por una instalación más moderna en la siguiente década. El Mercado Central, antigua sede del Instituto General y Técnico de la ciudad, fue un apresurado parche para solucionar “el escándalo del cemento con aluminosis” de la época de Unión de Centro Democrático”. Otras áreas colindantes, como la de los pabellones militares de las calles Infantería, Camilo Barraca, general Weyler y Vara de Rey, tienen la mayor parte de los edificios vacíos. Esto asegura la rentabilidad y posibilidades del mercado inmobiliario hasta la mitad del siglo XXI.

El Partido Popular se incorporó a ella en la última campaña (2019), pero imaginando la zona como el Toledo de Alfonso X el sabio, y su escuela de traductores de Toledo, en lo que denominó como el “barrio de las lenguas”. Los dos partidos melillenses con más amplia base electoral, tienen relaciones de diversa índole, con el sector de la construcción e inmobiliario en nuestra ciudad, por lo que conceden a este campo una especial atención. Fue Karl Marx el primero que analizó la importancia de la economía sobre la política, y la relación entre ambas. También sobre la capacidad de influencia y dominio de lo económico sobre lo político. La diferencia solo está entre lo económico como fin del lucro privado, o la economía como instrumento del desarrollo social.

El nuevo eje de la ciudad arrancará en la Plaza de España y finalizará en la del Rastro, conectando la Avenida con la calle García Cabrelles, en lo que deberá ser la nueva Gran Vía de Melilla, y en la que también deberá ser también su denominación. Aunque no lo parezca, la propia Avenida y todas estas calles mencionadas, están llenas de edificios vacíos, como hemos ido escribiendo a lo largo de todos estos años. En una cuidad sin posibilidades de expansión física, el suelo es oro, es todo. El nuevo poder, o la capacidad de transformación de la ciudad hacia el futuro, se decide desde las áreas de Economía e Infraestructuras

El pasado mes, un viejo amigo del Alminar, residente en el mismo lugar de exilio que Boabdil, en la comarca de la Alpujarra, nos llamó para lo que parecía el talado de una palmera con inclinación imposible, en un viejo solar abandonado contiguo al callejón del Rastro. La palmera sigue en pie, pero pudimos observar el grado de deterioro y abandono de la zona, el polo oeste del nuevo eje de desarrollo. Todos los edificios están vacíos y tabicados, y los que no lo están ahora lo estarán antes del fin de esta década.

La transformación de Melilla en una urbe moderna, acorde con el siglo y el resto del país, debe pensarse y proyectarse ahora; con el mayor consenso posible. Hay terreno para construir de un modo razonable y pensando en el conjunto de la sociedad melillense, estrechando el margen a la especulación y al crecimiento desordenado, que es lo que ha acontecido en la última década. Este nuevo eje tiene posibilidades sobradas, porque hay mucho suelo, y gran parte de los edificios son de una única planta, por lo que crecerán en altura.

Existe algo más que queremos escribir ahora, aunque nos será imposible verlo. Quizá algún buscador del futuro localice esta frase, y este blog. Melilla vivirá el 6º Centenario de su conquista, en 2097, como una ciudad muy distinta, pero española. Las bases de esa ciudad, pueden empezar a asentarse ahora. No faltarán problemas, pero se alcanzará ese objetivo.