Archivo de la categoría: Historia

La colina del sílex en Melilla


                                                    El país berebere

               El país berebere, como acertara a llamarle Angelo Ghirelli, ocupaba toda la parte norte de África, desde el mar Rojo, hasta el océano Atlántico. A lo largo de muchos años, Ghirelli recorrió todo el norte de Marruecos documentando la presencia humana, reconocible claramente desde el Paleolítico. Paul Pallary, arqueólogo francés, estuvo por la zona en el principio del siglo XX, visitando la isla del Congreso e incluso la comarca de Melilla. En Chafarinas concluyó que la falta de agua  solo podía llevar a la conclusión de que las islas fueron habitadas antes de su separación del continente, o que los nativos de la zona tenían medios y capacidad para acceder hasta ellas y llevar agua. En la isla recogió muchas abundantes muestras de sílex tallado.

               En Melilla, Pallary encontró jaspes y sílex tallados también en una cantidad abundante, tanto en la propia ciudad, como en las colinas circundantes, en torno a los cauces del río de Oro y sus arroyos y en dirección al monte Gurugú. La región es rica en basaltos, jaspes y calcedonia, materiales fáciles de extraer y de tallar. En el lecho del río encontró un hacha de ofita.

                                            Sidi Guariach, la colina del sílex

                  Sidi Guariach no tenía hace varios miles de años el aspecto actual, probablemente formaría una colina de mayor volumen, con cavidades naturales, y con un arroyo en las inmediaciones, llamado ahora de Alfonso XIII. La guerra, los desmontes posteriores y la apertura de carreteras alteraron la zona. Sin embargo, esas alteraciones pueden sacar a la luz yacimientos ocultos, como la cantera de sílex de Sidi Guariach, citada por José Mª Tomassetti, soldado de reemplazo en Melilla en 1992. Esta investigación y trabajo de campo,  publicada por la UNED de Melilla en 1996, fue sin embargo la última. Nadie más ha parecido interesarse por las “industrias líticas en sílex” de la comarca de Melilla.

                    El conjunto de Sidi Guariach es descrito por Tomassetti como un conjunto de dos cerros y un amplio abastecimiento de agua, con la presencia de hasta cuatro pozos y un arroyo. “El cerro está modelado sobre calizas/molasas pliocenas que se asientan sobre un profundo paquete de traquiandesitas, también pliocenas”. En esa época, 1992, identifica la existencia de restos arqueológicos, no conservados posteriormente, y de los que no se ha vuelto a tener noticia. La acción erosiva y humana, alteraciones del terreno, propician el afloramiento de restos y de materiales sin necesidad de excavación previa. José Mª Tomassetti también identificó la existencia de dos fallas, en dirección al colector principal, en dirección E/W.

                   Pasados 25 años de estas prospecciones, la zona está todavía más alterada, por la urbanización y parcelación del terreno para nuevas urbanizaciones. Sin embargo, en una de esas parcelas, delimitada por la calle de Carlota O´Neill en su borde superior, afloran a simple vistas grandes piedras de esa primitiva cantera de sílex. Algunos bloques podrían estar desplazados, pero otros no, pues están fijados al terreno. Además, las parcelas están en niveles diferentes, y las curvas muestran claramente la distinta composición geológica del terreno. Los grandes fragmentos de sílex están en la parte más baja, o sea la más antigua geológicamente.

                                            La industria lítica

      Todo el material extraído en 1992, hasta 825 fragmentos, “estaban fabricados en el sílex local, de calidad media y con frecuentes inclusiones cristalinas y fosilíferas, en estado natural de color marrón e intensidad variable”. Del total de las piezas halladas, se descartaron 318, dadas sus alteraciones o fragmentaciones múltiples. El conjunto se encuadraba en dos amplios grupos, los restos de talla y los útiles propiamente dichos.                Esto que mostramos son los restos de la cantera, visibles gracias al gran deterioro del terreno. La abundancia del sílex hallado, los restos de las fallas, e incluso el agrupamiento (natural o artificial) de grandes bolos de basalto en una de las franjas, harían que mereciese la pena una exploración arqueológica exhaustiva, antes de su irreversible pérdida final.

          Entre los restos de talla y lascas de sílex encontrados, destaca uno que por su forma pudiera tratarse de un bifaz de tipo Achelense, en opinión de un experto. Este útil prehistórico estuvo en uso hasta el Paleolítico medio, lo que podría documentar una presencia constante de población mauritana en la comarca de Melilla, de tierras fértiles y abundante agua.

         Toda esta investigación coincide con la publicación en Ceuta de un libro sobre la obra de Angelo Ghirelli, por el doctor en Historia Antigua Enrique Gozalbes Cravioto, que además es autor de la obra “La ciudad antigua de Rusadir”, obra imprescindible sobre la evolución histórica de Melilla.

 

 

 

 

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Almería, arqueología urbana


     La historia de Almería es en parte  similar a la de Melilla. Su historia arranca con la factoría fenicia de Urci, luego sigue con la ocupación romana y la ciudad como tal, la que la historia ha legado y conecta con el presente es la construcción musulmana, fundada o reedificada por Abderramán III. El principal legado es el nombre, que en ambos casos tiene el mismo origen.

      La extensión de la Almería musulmana fue enorme y coincide casi con el centro de la actual capital. El legado andalusí aparece por cualquier lado. Almería se rindió mediante pacto el 26 de diciembre de 1489, lo que significó que se respetó todo el area urbana y rural. Esto hizo que la ciudad fuese evolucionando desde la antigua hasta la moderna sin mayores sobresaltos, salvo los naturales (terremotos), y las guerras. La ciudad antigua se está reedificando y en Almería se respetan las fachadas y la obligación de la excavación arqueológica previa. Son innumerables los casos de solares paralizados por los obligatorios trabajos arqueológicos, de los que se hace cargo la Universidad de Almería, el Ayuntamiento y el Museo municipal.

      Melilla fue un territorio de guerra desde su mismo origen, lo que obligó a la reutilización de materiales, a la explanación y a la transformación de toda la ciudad original y su entorno rural. No desapareció todo, pero el mandato de la guerra no admitía veleidades conservacionistas. Luego hubo un claro desinterés durante toda la etapa franquista, que eliminó lo poco que había quedado, como el posible cementerio histórico bajo el auditorium Carvajal.

                                   Arqueología en las ciudades

      Al enfrentarse a una excavación hay dos líneas a seguir. Una y la más honesta es excavar y sacar a la luz lo que se encuentre, la otra es ir buscando un objetivo fijo y prescindir de todo aquello que no se considere relevante para el plan previsto, lo que lleva a descartar muchas cosas para siempre. En el primer caso todo lo que se encuentre es bueno, porque ayuda a conocer el pasado, en el segundo la consecuencia es que se pierde el interés por el yacimiento, si no coincide con lo buscado. Esto ocurre en Segovia además de en Melilla. Los vicios y las virtudes están presentes en todas las ciudades.

     Excavar en ciudades tiene consecuencias, porque si lo encontrado es importante paraliza la obra prevista. Por ello la arqueología debe contar con dinero suficiente para resolver pronto lo hallado en un yacimiento y no paralizar de modo eterno una obra. El yacimiento plantea luego dos opciones. Una es mostrar al público lo encontrado, lo que lleva aparejada su conservación  y mantenimiento. La otra opción es estudiar lo encontrado y luego taparlo, pero preservando los restos.

     De todos estos tipos hay yacimientos en Almería. Alguno, como el de la calle Arráez está ya bajo la obra nueva, incorporado a sus cimientos. Otro está en plena fase de excavación, como el de la calle Méndez Núñez, junto al paseo de Almería, pero son más los que esperan una oportunidad o decisión oportuna, como el existente en la rambla de Obispo Orberá y el de la calle Gravina. Estos dos, sobre todo el último, son muy grandes e incluso el último deja ver edificaciones de gran tamaño.

      Los yacimientos suelen estar cerrados y escondidos de la curiosidad pública, pero siempre se abren en alguna ocasión, o se encuentra un lugar por donde meter la cámara, observar y fotografiar. Muchas cosas han desaparecido porque no existían observadores. La observación  es necesaria para fomentar el conocimiento público y para estimular la acción pública, para que no abandone durante años los yacimientos, evitando su pérdida, y llegado el caso, su integración en el contexto urbano. El yacimiento de la calle Arráez, junto al convento de Las Puras, era magnífico.

 

La rendición de Almería


 

                                         El Pendón Real de Almería

             El Reino nazarí de Granada infundía temor y respeto. Tanto, que desde la conquista de Córdoba el 29 de junio de 1236 y la de Sevilla el 23 de noviembre de 1248, las fronteras cristianas con la que era considerada como la “provincia musulmana de España”, no sufrieron modificaciones sustanciales a lo largo de dos siglos, salvo la erosión territorial en las fronteras. El Límite Norte era Jaén, 1246, y el macizo de Despeñaperros. La situación beneficiaba a todos, porque los reyes castellanos y sus condados obtenían abundantes beneficios de las tasas y el comercio con el Reino Nazarí.

               Sin embargo, en 1482 la monarquía española era la más poderosa del mundo, y los informes políticos evidenciaban la debilidad de Granada, flanqueada por dos ciudades potentes, Málaga y Almería y protegida por una orografía que desaconsejaba cualquier aventura bélica. Fernando el Católico, uno de los modelos de gobernantes que inspiró a Maquiavelo en su Príncipe, era consciente de la fuerza de su Reino, compartido con Isabel, y que tenía un arma tan poderosa como la artillería, sin igual en el siglo XV, la unidad ideológica en del concepto de reconquista, en torno a la unidad de “la fe”.  Como antes sucediera con los almorávides y almohades, los castellanos contaban ahora con el factor de unidad y cohesión que otorga la religión, entendida como ideología. El asalto al Reino de Granada se inició en 1482, resultando imparable su avance.

       En 1487 las fuerzas de los Reyes Católicos estaban a las puertas de Málaga, resultando su asedio uno de los más largos y duros. La ciudad estaba muy bien amurallada y defendida desde la Alcazaba y el castillo de Gibralfaro, pero no pudieron evitar la conquista, que se consumó el 18 de agosto. La operación de tenaza sobre Granada se cerró por el norte y por el sur, en donde las fuerzas castellanas avanzaron hacia Guadix y Baza en dirección a Almería, en la que entraron por la comarca de Vera.

        Muhammad XII al Zagal, tío de Boabdil, firmó las capitulaciones para la entrega de Almería el día 10 de diciembre de 1498, que  establecían un plazo de 23 días para abandonar la ciudad. Baza se había rendido el 4 de diciembre, Guadix lo haría el día 30, y entremedias, Almería, cuya entrega o rendición se consumó el 26 de diciembre. Almuñécar sería entregada el 30 diciembre. La actividad fue frenética en ese mes, en el que se completó el cerrojo sobre Granada. Desde esa fecha, ya no habría posibilidad de entrar o salir del Reino Nazarí.

                               El Pendón Real de Almería

         Todas estas ciudades mencionadas hacen coincidir su día mayor con la efeméride de la conquista. Los Reyes Católicos entraron en la ciudad de Almería el 26 de diciembre, con el estandarte Real o Pendón, por delante. Todos los años se celebra una misa cada 26 de diciembre en la catedral de Almería, en recuerdo de aquella que se hiciera en la ciudad, tras sus 770 años de dominio sarraceno. Tras la celebración, la autoridades y público de Almería recorren las calles en dirección al Ayuntamiento de la ciudad, en donde el Pedón se tremola desde el balcón, por el concejal más joven de la corporación.

         El estandarte original, el portado por Isabel y Fernando y donado a la ciudad, se dejó de exhibir en 1857, para garantizar su preservación, siendo sustituido por el que se exhibe en la actualidad. elaborado en la ciudad de Lorca en 2010. Ese estandarte del siglo XIX puede verse en el Centro de Interpretación de Almería. El original del siglo XV, o los restos que pudiera contener, pues fue reconstruido en varias ocasiones, está depositado en una urna en la Alcaldía de Almería, y no es accesible a la visita pública o a su muestra para elaborar cualquier tipo de reportaje.

Torrijos, historia y leyenda


     A  vista de este ejemplo, ciudadanos, antes morir que consentir tiranos

     Esta es la leyenda que figura en el monumento al general José Mª  Torrijos y Uriarte, en la malagueña plaza de La Merced, bajo el que yacen en una cripta, el general liberal José Mª Torrijos y sus 48 compañeros de aventura liberadora (López Pinto, Flores Calderón, Fernández Golfín, Pedro Manrique, José M. Cordero, Robert Boyd, Juan Bobadilla, Pablo Verdeguel, Francisco de Borja Pardio, Francisco Cantalupi, Francisco Ruíz Jara, Gonzalo Márquez, Manuel Vides, Domingo Valero, Santiago Martínez, José M Calasés, Ramón Ybañez, Francisco García, Andrés Collado, Francisco Mora, Manuel Badó, Ángel Hurtado). El término liberal no tenía entonces el significado que en  la actualidad. En cada lado del monumento hay una placa que recuerda los nombres de los 48 acompañantes del general Torrijos.

      José Mª de Torrijos, aristócrata y general liberal del ejército español, intentó iniciar su aventura romántica en la ciudad de Málaga para liberar a España del del siniestro monarca Fernando VII y de su restablecido régimen absolutista, tras el breve paréntesis de la Constitución de Cádiz de 1812.  Al parecer Torrijos contaba dentro de su grupo con uno o varios espías o informadores reales. El caso es que desde que inició sus movimientos, con desembarco de tropas liberadoras incluido, era seguido meticulosamente. Toda Málaga era una trampa para el general Torrijos.

       Entre el 2 y el 10 de diciembre de 1831 la flotilla del Santo Cristo del Grao y el Purísima Concepción avanzaron entre Gibraltar y Málaga, siendo interceptados en la playa del Charcón de la localidad de Mijas. Tras poner pie en tierra fueron apresados por las tropas realistas. Inmediatamente se les condujo al convento franciscano del Carmen, del barrio del Perchel, en donde fueron puestos en capilla. Sin juicio, solo con la orden Real, fueron fusilados en la playa de san Andrés de Málaga el 11 de diciembre, hace 186 años.

    Los cuerpos fueron llevados en procesión por toda la ciudad, para escarmiento y público ejemplo y enterrados en el cementerio de San Miguel, en donde reposaron hasta 1842. En ese año, estando ya en el trono la Reina Isabel II, hija primogénita de Fernando VII, fue erigido el actual monumento y cripta inaugurado también un 11 de septiembre. Allí reposan el general Torrijos y sus 48 acompañantes de aventura, desde hace 175 años.

    Todos están ya en el mismo lugar, víctimas y verdugos, solo que unos tienen el perpetuo reconocimiento de los ciudadanos, y otros no. Quizá a algunos no les parezca importante la diferencia, pero la tiene, y mucha.

Aniceto Moisés Carvajal Sobrino


         

             

                     Las dos vidas del héroe de Navalcán

Enrique Delgado

      Aniceto Moisés Carvajal era Jefe del Estado Mayor del Ejército del Ejército del Este, a cuyo mando se encontraba uno de los mejores generales del Ejército de la República y de España, Vicente Rojo Lluch, en palabras del coronel ex director de la Academia Militar de Zaragoza, Carlos Blanco Escolá. En marzo de 1939 se encontraba en Solsona (Lleida), cuando se proclamó el cese el fuego y la rendición incondicional de La República. A partir de ese momento, 400.000 efectivos militares republicanos, pertenecientes al Ejército Popular del Este y del Ebro, atravesaron la frontera en dirección a Francia. En Madrid quedaba atrapado el Ejército del Centro a cuyo frente se encontraba el general José Miaja y los coroneles Modesto y Segismundo Casado.

        Existe una historia difícil de comprobar, en  la que Franco habría ordenado que si algún oficial republicano se identificaba como Aniceto Carvajal Sobrino, fuese conducido sin preguntas ni dilaciones a su presencia. No es posible afirmar si se cursó algún cable a la frontera francesa, o a las unidades republicanas en este sentido. Quizá sí, y el general Franco le hiciese vía telegráfica, o mediante alocución, la promesa de perdón, al Laureado héroe de Navalcán (Toledo). Lo que sabemos es que la rechazó, y que decidió marchar al exilio con el Ejército del Gobierno al que había jurado lealtad. Éste es su gran gesto heroico.

         La respuesta a esa extraña distinción, en quien no solía hacerlas con nadie, se encontraba en un lugar remoto en el tiempo, concretamente en Sidi Mesaud, año 1924, lugar en el que por su comportamiento Aniceto Carvajal recibió la más alta y exigente condecoración de las Fuerzas Armadas españolas. La Gran Cruz Laureada de San Fernando en 1929. El hecho militar está relatado en un artículo del periodista melillense Salvador Ramírez,  con información de José Marqués en 2007, en un desaparecido periódico digital melillense, aunque está suficientemente documentando en otras fuentes.

                                    Navalcán, la cuna del héroe

           Navalcán es un pequeño pueblo de la provincia de Toledo, que es la cuna de uno de los más grandes héroes de la historia militar contemporánea española y además en un doble sentido. Allí nació Aniceto Moisés el 4 de septiembre de 1896, hijo legítimo de Segundo Carvajal y de Cándida Sobrino. Tenemos además documentada la existencia de otros dos hermanos, Ricardo y Antonio, también militares. Antonio quedó en zona republicana, por lo que fue expulsado del ejército en 1938 por el infame delito franquista de “auxilio a la rebelión”, aunque consiguió anular la sentencia en 1945.

           La evolución de Aniceto Moisés Carvajal lo traería hasta África y concretamente a Melilla, en las operaciones de reconquista del territorio marroquí tras la derrota de Annual. En 1924 se produce el combate de Sidi Mesaud, en donde alcanzaría la gloria militar, que le sería concedida en forma de Cruz Laureada de San Fernando, cuando ya era capitán en el Tercio de Ceuta, en donde cada año, celebran una carrera anual con su nombre. En 1930 su hermano Antonio ingresó en la Academia General Militar.

          El 10 de abril de 1931 contrajo matrimonio con la hija mayor del General Sebastián Pozas Perea*, María Elisa Pozas Camarasa (Reus 1906- México DF 1996). Desde ese momento, su vida militar estará asociada a la de su suegro. En 1936 Sebastián Pozas es Inspector General de la Guardia Civil, y Aniceto Carvajal su secretario particular. Ambos participarán con el Ejército del Centro en las Batallas del Jarama y de Guadalajara. En 1938 obtiene su ascenso a Tte. Coronel y es destinado al Estado Mayor del Ejército del Este, en donde le alcanzará la rendición incondicional, exigida por Franco, del Ejército de La República. La valentía personal la tenía acreditada, la moral la adquirió cuando le dijo “no” al tirano y su promesa de perdón. Prefirió irse al exilio,  con el derrotado ejército del Gobierno al que había jurado lealtad. Esto equivalía a llamar traidor en su cara al propio Franco.

                            México, la vida en el exilio

        El tiempo del exilio fue duro y se inició en febrero de 1939. El buque Frande arribó al puerto de Veracruz en México el 20 de abril de ese año, con el General Sebastián Pozas Perea, su esposa Vicenta Camarasa Arrufat y su hija menor Mª del Carmen Pozas Camarasa, nacida en 1915. Junto a él iba su otra hija, Mª Elisa y su yerno Aniceto Moisés, con sus dos hijos, Ricardo y José Antonio.  México dispensó una fraternal acogida a los exiliados españoles. Tanta fue la gratitud hacia este país hermano, que la escritora Carlota O´Neill, que también arribó a México en 1941, tituló la primera edición de sus memorias como Una mexicana en la guerra de España.

      ¿Cuándo murió el héroe?. Aniceto Moisés Carvajal Sobrino murió un 24 de marzo de 1962 en la ciudad de México. ¿Se atreverá la Comandancia Militar de Melilla, al igual que hizo con el golpista Sanjurjo, a traer los restos del laureado legionario al Panteón de Héroes de Melilla?. Muchos nos tenemos que no. El general Sebastián Pozas murió en México DF el 29 de noviembre de 1946.

      Nota: La información biográfica y las fichas del exilio de las hijas del general Pozas, me han sido proporcionadas por el genealogista mexicano Juan Goméz-Gallardo, y el Ayuntamiento de Navalcán.

(1)http://fotografiasdemelilla.blogspot.com.es/2012/03/el-morabo-de-sidi-mesaud.html; (2)https://melillaizquierda.blogspot.com.es/2012/10/sebastian-pozas-perea-el-olvidado-jefe.html

La rebelión de Lutero


                   La Iglesia católica frente a las 95 Tesis

         El sábado 28, día de San Simón y San Judas Tadeo, el Vicario episcopal Roberto Rojo recalcaba la importancia de la misa dominical en su homilía. Es una obligación canónica, pese a que existe la posibilidad de sustituirla por la del sábado. Lutero afirmaba que la misa era el más abominable instrumento de dominación de la Iglesia de Roma

       Un 31 de octubre de 1517, hace ahora medio milenio, un monje agustino, Martín Lutero, clavaba en la puerta de la iglesia de Wittenberg su panfleto de las 95 Tesis contra las indulgencias, aunque este hecho parece ser una leyenda. Sí existió la publicación de su escrito, pero no lo clavó en ninguna iglesia. Todo eso fue la mitología posterior con el que se adornó un hecho transcendental. Sus 95 Tesis tuvieron el demoledor efecto de una catapulta arrojada contra un muro, y de este primer golpe abatió toda la doctrina católica sobre las indulgencias y de paso se llevó por delante toda la doctrina sobre el Purgatorio, lugar de purificación de las almas que no habían llevado una vida piadosa, o vivido directamente de espaldas a Dios. Ni siquiera un eminente teólogo como Joseph Ratzinger consiguió levantar este torre derribada por Lutero. El Purgatorio no existe.

        Martín  Lutero, reformador, portentoso teólogo, prodigioso estudioso bíblico o exégeta, eminente latinista y finalmente grandísimo hereje, abrió puertas a la Fe y derribó los muros de amedrentamiento de la creencia medieval. Su siguiente embestida se dirigió contra los sacramentos católicos, de los que negó los 7 (Bautismo, penitencia y confesión, eucaristía, confirmación, orden sacerdotal, matrimonio y unción de los enfermos), dejando solo tres, pero reformulados, esto es: Bautismo, penitencia sin confesión y pan o eucaristía, pero sin el sentido y forma en que lo administra La Iglesia de Roma, a la que denominaba como la Nueva Babilonia.

           Lutero pudo hacer todo esto, porque dado su extraordinario conocimiento del latín, dicen que se sabía La Biblia completa de memoria, pudo traducirla a su lengua vernácula alemana, en un sentido más aproximado al texto original, que la traducción impuesta por Roma. A Lutero se debe pues el inicio de la exégesis o interpretación bíblica y el inicio de las traducciones a las lenguas comunes. Esto fue un gran avance.

              La teología católica camina sobre raíles de ferrocarril de vía estrecha, cualquier intento de desbordarlos, como afirma Ratzinger, conduce a la rebelión, a la herejía o al protestantismo, como le pasara a su compañero y amigo Hans Küng.

                                            Sola fide, sola scriptura

              Francisco I, ha intentado un acercamiento al protestantismo, e incluso surgió el rumor de un posible levantamiento de la Bula de excomunión Decet Romanum Pontificem de 1521 y la Exsurge Dómine de 1520, que condenaba sus errores y herejías, firmadas por el Papa León X en 1519; acción que resulta manifiestamente imposible si se lee su libro Contra el Papado, creación del demonio. Lutero siempre aludía al Papa como a un asno, y comparaba a los teólogos de Lovaina con cerdos y los comparaba con los cerdos. Para Lutero: “había más castidad en los burdeles y lupanares de cualquier ciudad, que en la Sodoma romana y en la Gomorra de los monasterios”; tesis 37 contra los teologastros de Lovaina (universidad fundada por Carlos I de España).

            Lutero prohibió el clero, disolvió los monasterios, abatió cualquier grado de obediencia al Papa, haciendo este último mandato en su testamento: “Os pido que observéis una sola cosa después de mi muerte, el odio al romano pontífice”. Liquidó el culto a los santos, abatió las imágenes, suprimió el uso de las reliquias y se vanaglorió de haber acabado con el culto a la Virgen María.  Para Lutero solo la fe, solo la escritura, la sola justificación ante Dios, bastaba para ser salvos. En su explicación, uno podía hincharse de cometer pecados durante el día, llegar la noche, arrepentirse ante el Padre y así volver a estar salvos. Según la doctrina luterana, Franco, Pinochet, Videla, o incluso él mismo, gozarían ya de la salvación, en vez de estar entre las llamas del infierno.

                            Los mandamientos y el Vicario Roberto Rojo

              Frente a esto, la Iglesia de Roma ofrece un camino duro y constante para alcanzar la salvación, en el que eso sí, se ofrece como mediadora y acompañante hasta el final de los tiempos. “No basta solo con creer, con rezar las oraciones, hay que dar cumplimiento a la letra de la Ley”, afirmaba el Vicario melillense. “Hay dos mandamientos principales, el primero es “amar a Dios sobre todas las cosas” y el segundo “amar al prójimo como a ti mismo”, añadió en su última homilía. Cumplir preceptos, una labor continua de purificación interior y de mejoramiento constantes, que no sirven por sí solas, si no van acompañadas de la aceptación del magisterio de la Iglesia. “Tú muéstrame esa fe sin obras, y yo por mis obras te probaré mi fe”, decía Santiago en una de sus cartas. La división es muy profunda 500 años después. La fe debe ir acompañada de obras. El magisterio de la iglesia dice que habrá dos juicios, el Universal, y el individual. Lutero lo negaba todo.

        Que Dios Padre sea infinito en su misericordia, no significa que cualquier cosa sea justificable y perdonable. El último libro que me regaló monseñor Buxarrais se titulaba “Tortura y Eucaristía”, es un libro tremendo sobre la dictadura argentina y el papel de la Iglesia. El Papa Francisco I conoció todo eso de primera mano, por eso es difícil de entender su mediación en el proceso de paz en Colombia. El único perdón que puede otorgar el ser humano es el penal o el político.

         El quinto mandamiento es “No matarás”. Por mucho que crea o rece, un individuo como Alfredo Astiz, el ángel de la muerte argentino, solo puede merecer o esperar las llamas de la Gehenna, y de modo eterno; y como él otros muchos. La fe de Cristo (ni religión alguna), no puede amparar u ofrecer consuelo a individuos de su calaña. Con ellos todas las guerrillas latinoamericanas, las fuerzas paramilitares, la industria nazi de la muerte en los campos de concentración, el asesinato en masa de las fuerzas franquistas, todos los asesinatos anarquistas en el inicio de la Guerra Civil, la siembra de la muerte en los campos de trabajo de Stalin y así hasta donde queramos. La condena moral debe ser más firme. Las víctimas nunca pueden ser equiparadas a sus verdugos. Si se abate la conciencia, ya no existe ningún freno moral.

      Nota:http://aportesenlacrisis.blogspot.com.es/2017/05/alfredo-astiz-no-me-arrepiento-de-nada.html

 

 

 

 

Carlos V en Llanes


 

5º Centenario de la llegada de Carlos I a España

Enrique Delgado

      Los días 26 y 27 de septiembre de 1517, contando solo con 17 años cumplidos el 24 de febrero, desembarcó en el puerto de Tazones el archiduque Carlos y ya rey de Castilla y Aragón, el hijo mayor de Juana de Castilla, para asumir la Corona de España. La historiadora Ana Díaz Medina relataba en una edición especial de la revista Historia 16 (septiembre 1986), como los lugareños se aprestaron a la defensa del pequeño pueblo costero, creyéndose objeto de una invasión.

       Ya desembarcados se dirigieron a Llanes, para entrar en Castilla por la vía natural del valle del Liébana y Potes. El futuro rey llegaba a España con su grupo de consejeros flamencos. Uno de los objetivos del nuevo monarca era retrasar en todo lo posible el encuentro con el Cardenal Cisneros, y visitar a su madre, Juana, recluida en Tordesillas.

      El estado mental de Juana, desinteresada de los asuntos de gobierno desde mucho antes de la trágica muerte de su esposo Felipe el hermoso en 1506, era algo ya conocido por la Reina Isabel I, su madre, tras el célebre incidente de Medina del Campo. Sin embargo ese desinterés, no era óbice para que no fuese consciente de todo el entramado de intrigas que se tejían en torno a ella. La principal la de Los Comuneros de Castilla, cuando pretendieron proclamarla Reina de Castilla, en contra de su hijo Carlos. Juana se negó a firmar documento alguno, pese a la presión e incluso amenazas del comunero Padilla.

       Así pues, un joven de 17 años, llegó a España hace 500 años, para hacerse cargo del imperio más grande jamás gobernado. Su llegada se produjo en el mismo año, apenas un mes antes de que Martín Lutero proclamase sus imperecederas 95 Tesis contra el Papa de Roma. Octubre de 2017 es un mes de centenarios. No hablaba español, pero sí otros cuatro idiomas, y no le costó aprenderlo. Pese a ser hijo y nieto de reyes de reyes de Castilla, se le consideró en principio un monarca extranjero.

                      Carlos V frente a los Comuneros

      La Corte de Castilla, sus tradiciones y sus rígidas normar, eran un corsé que asfixiaba a los propios, y debieron parecerle casi una prisión a alguien educado en un mundo intelectualmente más abierto que el castellano. La estrecha vigilancia moral de La Iglesia española debió hacer más difícil esa situación.

     España se divide ante su llegada. Los historiadores también. ¿Quiénes representaban lo moderno, Los Comuneros o el joven Rey Carlos?. El eminente catedrático Jose Antonio Maravall lo tiene claro, Los Comuneros, pero reconoce que los defensores del Rey tienen igualmente sus razones de peso. La revuelta de Las Comunidades es compleja, pero al anclarla a la defensa de las tradiciones de Castilla estaban promoviendo un inmovilismo, frente a los claros intentos modernizadores del nuevo monarca.

     No fue una revolución, pues en aquellos momentos nadie podía plantearse una lucha contra las monarquías absolutas. Además, proclamaron la Santa Junta de Comunidades, vinculada a La Iglesia, liderada por el obispo de Zamora don Antonio de Acuña, igualmente ejecutado y su cabeza llevada  a la picota, tras la derrota de la batalla de Villalar en 1521, hecho que le valió la excomunión al ya emperador Carlos V.

    La preponderancia de la nobleza, el atraso económico del País, y la estrecha vinculación a la Iglesia de Roma, fueron los tres grandes problemas identificados por los asesores flamencos del Rey. La Reconquista se pagó con el latifundio, con la cesión de inmensas cantidades de tierra a los nobles y caballeros que la apoyaron durante 5 siglos, pues entre los siglos VIII y X no hubo reconquista como tal, sino baile de fronteras. Los que eran ciudadanos más o menos independientes bajo la dominación musulmana, se convirtieron en vasallos tras la reconquista de sus tierras. Ese malestar social, sí lo recogieron los comuneros, pero no en un sentido revolucionario. La nobleza apoyo en principio a Las Comunidades y finalmente al Rey.

       El monarca español prohibió cualquier contacto con su madre, pero los comuneros conquistaron Tordesillas y en cierta forma, la convirtieron en su rehén político. Es admirable la firmeza con la que Juana hizo frente a las presiones comuneras: “Que no la rebolbiese nadie con su hijo, que todo lo que tenía era suyo”(1).

        Maravall cita una frase del Almirante de Castilla, que: “no podía entender porqué ese empeño en obtener con sangre, lo que muy bien pudieran conseguir con una audiencia”. Todo estos complejos sucesos “hicieron crecer al Rey”, afirma otro historiador. Lo hicieron crecer como Rey y también como persona, pues se desarrollaron entre su 17 y 21 años.   Para mí, para El Alminar, Carlos I representó siempre el intento modernizador frente al inmovilismo de Castilla, que equivalía decir al de España.

     Carlos I una rápida y resonante victoria el 23 de abril de 1521 en Villalar, sobre Los Comuneros, pero le causó gran disgusto tener que vencer sobre su propio pueblo. Se desvinculó de los asuntos de España, a los que consideró como imposibles de enmendar y pasó gran parte de su tiempo en Europa, en sus funciones de emperador. Renunció a su programa de reformas, se deshizo de sus asesores flamencos, y en especial del cardenal Adriano, flamenco como él, y al que había nombrado como Primado de Toledo. Era la gran “bicha de Balazote” para los comuneros. En cuanto pudo nombró a su hijo Felipe como regente en España.

       En 1555, el mismo año en que murió su madre, Juan de Castilla o Juana la loca, inició su proceso de abdicación. La historia en España se ha alterado mucho y se ha tergiversado su visión, para favorecer según que propuestas.

      Nota:(1)https://burgospedia1.wordpress.com/2013/02/08/castilla-contra-carlos-v-4a-y-ultima-parte-por-francisco-blanco/