Todos los nombres de los muertos


Las campañas del Rif (1893-1927)

El proyecto es tan sencillo y complicado como crear una base de datos, investigar todos los archivos militares (Melilla, Madrid, Segovia y Guadalajara), y buscar todos los nombres de los fallecidos en las Campañas de África uno a uno, sin saltarse a nadie, corrigiendo cualquier error, cotejando toda la documentación existente, o recibiendo las aportaciones de otras personas, asociaciones y archivos, incluidos los de los cementerios, principalmente el de Melilla.

Esto es lo que han hecho Eduardo Sar Quintas y Francisco José Moreno Lara, de un proyecto inicial sobre la Campaña de 1909, en la que el nombre de nuestra ciudad resonó en España entera. La edición original del trabajo recoge 1200 nombres de militares profesionales y soldados fallecidos. El primero sería Martín Abad Daure, soldado de 2ª del Batallón de Cazadores de Mérida nº 13, fallecido por de fiebres tifoideas y enterrado en el osario general. Así hasta un total de 15. 099 nombres. Cada ficha se va completando, caso de que existan, con los expedientes personales, hojas de servicios, fotografías y cualquier otro registro existente. La intención es no olvidar a nadie, encontrar hasta el último nombre.

Esto en sí sería una gran novedad, la recopilación de todos los nombres de los muertos en las Campañas de Marruecos, sin ninguna pretensión belicista, africanista o nostálgica del Protectorado español. Solo hay una contextualización histórica mínima sobre las 5 Campañas (Margallo-Rif-Kert-África y Marruecos). La gran novedad es que todo el material digitalizado y de apoyo se comparte, sin ningún tipo de restricciones. La base de datos tiene actualmente un volumen de 30Gb, y ofrece las actualizaciones y ampliaciones. El único requisito es estar registrado mediante una dirección de correo electrónico. Esto ha sido y es imposible en nuestra ciudad, en donde no solo no existe ni un solo recurso digitalizado, a excepción del Archivo Militar Intermedio, que ha digitalizado todos sus fondos documentales y pone a disposición de los investigadores todos sus recursos. Además, cuenta con la Biblioteca Militar, con un amplio catálogo bibliográfico y unas salas muy cómodas. En una ciudad en la que investigar en Melilla es ha sido llorar, el Archivo Militar ha roto esa realidad. Esto es lo que hace diferente a este trabajo y a estos fondos documentales, a disposición de todos los que tengan interés en ellos. La senda de la digitalización y el acceso a los recursos espera al resto de archivos y bibliotecas de la ciudad.

La edición del trabajo

Iniciado en Melilla por la propia Comandancia General y el Centro de Historia y Cultura Militar, ha acabado siendo acogido y editado por el ayuntamiento de Alhaurín de la Torre y el Centro de Estudios e Investigaciones Julián Sesmero Ruíz. El motivo de este patrocinio fue la existencia de un grupo numerosos de soldados de esta localidad, fallecidos en el conjunto de las campañas, y enterrados en Melilla. De los más de 15.000 nombres de militares y soldados muertos en las guerras de Marruecos, solo se tiene constancia documental de algo menos de la mitad. Al menos 8076 están enterrados de forma anónima en el cementerio de La Purísima, y solo se tiene el nombre como todo dato de su existencia, y de su paso por la vida. También hay constancia de al menos 600 enterramientos sin identificar. Tantos héroes anónimos, tantos héroes forzados.

La edición del trabajo supuso la plasmación de más de 10 años de un trabajo que no cesará hasta que no se encuentre el último nombre, según nos contaba unos de sus autores, Francisco José Moreno. Desde su publicación ya se han realizado 5 actualizaciones, se ha duplicado la carga documental desde los 14 Gb iniciales. Están todos los expedientes de los laureados, como el del teniente Samaniego, el primer laureado de Regulares.

El impacto de las guerras de Marruecos, que se prolongaron a lo largo de medio siglo, alteraron la política española en el reinado de Isabel II y posteriores, comprometiendo la actuación de todos los gobiernos de la época, pero sobre todo, condicionaron el siglo XX español, hasta el punto de resultar decisivas. Nada escapó a la influencia del Barranco del Lobo, o a las tremendas consecuencias del Desastre de Annual.

Nota: Para contacto, descargas y actualizaciones. http://www.lamelillamilitar.com/. Email: rif18931927@gmail.com

Cultura, y la imagen del Gobierno


    

     ¿Puede una sola Consejería sostener toda la imagen de un gobierno? La respuesta es un sí rotundo. En medio de unas circunstancias atroces, las peores posibles, solo la Consejería de Cultura y su titular: Elena Fernández Treviño, ha mantenido una actividad constante, de gran transcendencia para la ciudad, en momentos en los que los que cualquier otra, hubiese cogido el hatillo y se hubiese largado a casa. En algunos momentos ha llegado a dar la sensación de que ella y su consejería, eran todo el gobierno. Su capacidad para trascender sobre acontecimientos paralizantes, produce asombro, así como su capacidad de trabajo. En algunos instantes, en los que nada podía hacerse debido a las restricciones, aparecía la consejera de Cultura, y por cualquier rendija, calle o esquina, te organizaba una actividad.

      Reducida al mínimo posible, Elena Fernández Treviño no ha suspendido nunca las actividades del Día de Melilla, incluso en el año 2020, cuando una tormenta infernal descargó únicamente en el espacio temporal de la propia conmemoración y la reorganizó apenas dos semanas después. Las actividades culturales de ese verano supusieron un rayo de esperanza, en una ciudad que estaba conmocionada tras los duros meses de confinamiento y restricciones.

En la primera ocasión que pudo, se cargó la estatua de Franco, algo que parecía un objetivo solo reservado a los titanes. Si no ha demolido el monumento del 17 de Julio en la plaza Héroes de España, es poque no le ha acompañado el resto del gobierno, y porque no ha tenido tiempo físico. Si no ha realizado más actividades, hasta llenar Melilla entera, es porque está atada y limitada por los presupuestos, y muy vigilada por otras consejerías, que son las que deciden el reparto del dinero. El gran mérito es organizar mucho con poco, y acertar.

    El nuevo espacio conmemorativo de la Plaza de las Culturas es idea suya, más diáfano y visible que el de la Plaza de Armas, porque ella siempre prioriza la Cultura, y comprenda perfectamente las Armas, porque parte de su familia pertenece a ellas. Nombres que han recibido la Medalla de Oro en su mandato ( Mariano Remartínez, Carlota Leret, Carlos Baeza, Javier Imbroda) solo han sido posibles gracias a su sensibilidad hacia cualquier comentario o sugerencia que se le haga, bien de modo directo, o en cualquier parte de la red universal.

La Cultura, con Elena Fernández Treviño, ha brillado en estos cuatro años, y eso es mérito suyo, y también de quién la designó para esa labor, Gloria Rojas. En los últimos tiempos ha topado con la iglesia, la de Melilla la Vieja, aunque sea un asunto pendiente del pasado. Sin embargo, quien la conoce, sabe o intuye, que incluso de ese atolladero, saldrá con el mayor brillo posible, tanto el suyo, como el de su ciudad. Nunca se da por vencida y tiene una perseverancia a prueba de cualquier bomba.

Ayer, en la plaza de Estopiñan, el ex presidente Juan José Imbroda, la señalaba directamente. Estaba solo acompañada por Francisca Maeso, la consejera sanitaria. Desde 2019, estamos escribiendo que la vicepresidenta primera Dunia Almansouri, otra joya de este gobierno, debería estar ahí con ellas, dada su representación institucional.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2020/09/17/rayos-y-centellas-sobre-el-17-de-septiembre/

Conquista de Hispania, conquista de Al Ándalus (711-1492)


Enrique Delgado

La nueva ideologización del mundo recarga debates de solución imposible, dada la enorme distancia del momento en que se produjeron y también, al tratarse de un periodo de tiempo tan largo, superior al de la dominación romana, hay que secuenciarlo para poderlo entender en su enorme dimensión. Claudio Sánchez Albornoz, Mª Jesús Vigueras, Manuel Aznar, Emilio González Ferrín, Serafín Fanjul, Pedro Martínez Montávez, Emilio García Gómez, Carmen Ruíz Bravo-Villas ante, Rafael Sánchez Saus, son entre muchos, historiadores y arabistas que se han ocupado del estudio e interpretación, de la historia de «la España musulmana», o de Al- Ándalus, y que hemos leído y consultado. Como la historia está también ideologizada, los historiadores marcan tendencias o líneas de interpretación, a veces muy enfrentadas entre sí.

Tanto daño hacen a la verdadera historia las simplificaciones de VOX y la leyenda de Pelayo, como los bulos de la exministra Mª Antonia Trujillo, acerca de Ceuta y Melilla. No es que no existiese don Pelayo, o que no se sucediese «la escaramuza bélica» de Covadonga, en pleno centro de Asturias, solo que en una realidad muy distinta a la interpretación creada a posteriori. Del mismo modo, ni Ceuta ni Melilla han estado vinculadas nunca a Marruecos, aunque estén en territorio norteafricano.

Pelayo, el noble godo huido hacia el norte tras la conquista de Córdoba por la invasión norteafricana, murió sin conocer que había iniciado la reconquista, ni dado origen a un Estado que tomaría forma en 1492. En realidad, entre el año 711 y el 856, en el que Ordoño I ocupó la abandonada ciudad de León, los resistentes del norte no habían puesto un pie fuera de sus montañas. El nuevo poder del Sur, que ya era musulmán y emiral desde el 756, no encontraría oposición alguna en siglo y medio, salvo escaramuzas y conflictos fronterizos, algunas rebeliones, conspiraciones, revueltas internas y guerras civiles, como la de Bobastro, en 928.

711, ni árabe, ni islámica: Norteafricana

La aportación del historiador y arabista Emilio González Ferrín, en su Historia General de Al Ándalus, es tan sorprendente como novedosa. El norte de África, que todavía seguía siendo conocido como Mauritania, estaba compuesto por una amalgama de pueblos, autóctonos o bereberes en su mayor parte, a los que se habrían unido los judíos de la diáspora, pueblos procedentes de las invasiones bárbaras, como los alanos, y los restos de los pobladores de los diversos imperios dominantes, como romanos y bizantinos. En 711, los invasores o migrantes, que cayeron sobre la península ibérica y acabaron con el Reino Visigodo, en total descomposición, no eran ni árabes, ni islámicos, porque ni la religión ni el idioma, habían llegado hasta sus filas. Los ocupantes de Hispania hablaban probablemente latín y griego como lengua común, lo que habría facilitado la comunicación y asentamiento en las ciudades hispanas. Esto refuta en principio, la tesis de la gran inmersión cultural, religiosa y lingüística, defendida siempre por Serafín Fanjul, en su libro Al Ándalus contra España. Pero esto solo explica el primer medio siglo, porque el árabe y lo islámico, sí llegarían con Abderramán I y el Emirato de Córdoba, y culminarían con la islamización completa de todos los territorios, bajo el emirato de Abderramán II (822-852), cuando la «reconquista» no ha dado señales de aparición todavía. Es más, esa fue la época más esplendorosa de Al Ándalus.

También parece claro que la expedición exploratoria, y la participación en la contienda civil visigoda, tenía una doble cabeza rectora: el yemení Muza Ibn Nusair, y Tariq Ibn Ziyab, tenía unos límites establecidos por el Califato de Bagdad. ¿Por qué se convirtió en una conquista plena, con dos expediciones ordenadas por Nusair entre 711 y 712? Probablemente fueron las circunstancias, y el entendimiento verbal, entre las ciudades hispano-visigodas con los nuevos dominadores, pero no todas. En algunas, como Mérida, la rendición solo se consiguió tras meses de lucha. Aun así, no hay explicación suficiente para que en 718 esté dominada casi toda la Hispania visigoda, y que el último encontronazo bélico sea el de Covadonga, en 722. La Crónica Mozárabe, de 754, sí habla de árabes, sarracenos y mauros (bereberes), como elementos distintivos entre los conquistadores. La tesis de invasión y conquista tampoco queda refutada del todo, pese a que Ferrín afirme que «seremos la última generación que llame conquista a lo sucedido en 711», fuese lo que fuese. Tras la batalla de la laguna de La Janda, en donde desaparece el ejército visigodo de Rodrigo, se abre una continuidad muy diversa, en la historia de Hispania, y que en aquel momento no había tomado forma.

La cuestión del Norte y los mozárabes

Conforme un poder se asienta, comienza a defenderse, a volverse más intolerante, y ya solo se ocupa de su supervivencia y perdurabilidad. La creación del Emirato de Córdoba, luego califato, empiezan a generar una emigración hacia el Norte, en «los territorios no sometidos». Se va yendo la población arabizada culturalmente (mozárabes), pero no islamizada (muladíes), que permanecían como población de 2ª categoría, y en algún momento también la judía. Todos van repoblando las tierras del Norte, y llevando su cultura, conocimientos y lengua; lo que irá homogeneizando su identidad, muy diversa hasta ese momento. Al final, el desdén de las crónicas musulmanas hacia «Pelayo y su grupo de asnos«, resultará ser el mayor error estratégico de los conquistadores norteafricanos, entre otras cosas, porque no tenían conciencia de serlo. No podían saber que hasta el año 900, lo conquistado en 711, permanecería en sus mismas dimensiones territoriales, con muy pocas alteraciones. El Duero y el Ebro constituyeron las fronteras entre el Norte y el Sur, a lo largo de casi 4 siglos. La repoblación se irá asentando sobre las zonas que permanecieron sin habitar, al norte del Duero y hasta la cadena del macizo cantábrico y sus intricados valles y orografía.

El desplazamiento de las tropas de Tariq y Muza, que se dividen tras Guadalete para reencontrarse en Toledo en 712, sugiere una estrategia plena de conquista, que fueron variando, dada la facilidad de la misma. Hasta el año mil, las aceifas musulmanas y las expediciones cristianas, rebasarán constantemente las fronteras establecidas, hasta el mismo norte, Santiago en 998 (Almanzor), o Almería en 1147 (Alfonso VII).

En el año 1002, el de la muerte de Almanzor, el gran Visir de Al Ándalus, tanto los reinos del norte, como los del Sur, son reinos de población hispana, pero de religiones diferentes. Las interferencias, relaciones comerciales, familiares, bélicas, a uno y otro lado de las marcas altas, son tantas, que resulta imposible enumerarlas. Nadie lamentó la caída de los visigodos, y las crónicas posteriores sugieren que la población hispanorromana no vivió peor o más sometida que durante la dominación visigoda. Todo cambió, eso sí, con la desaparición del Califato, tras la muerte de Hisham II, el último califa, en 1031. En ese año sucumbe la unidad de Al Ándalus, surgen la Taifas que aguantarán relativamente bien, hasta la llegada en 1086, de los imperios extranjeros (almorávides y almohades), muy fanatizados y que activaron, lo que ya sí puede ser denominado como reconquista.

En 1085 Alfonso VI de León llega a Toledo, al río Tajo, que ya nunca volverán a rebasar los musulmanes hispanos. En 1086, este mismo rey es derrotado en Zalaca, en las inmediaciones de Badajoz, frente a un ejército almorávide en expedición temporal, comandado por Yúsuf ibn Tasufín. De no haber sido porque la repentina muerte de su heredero le hizo regresar a su reino, esta derrota podría haber salido muy cara para la incipiente «reconquista» del territorio de Al Ándalus. Casi 400 años fueron necesarios para volver al río Tajo, y habrían de pasar casi dos siglos más, para poder volver a pisar el Guadalquivir.

La enormidad de la expedición de conquista de Muza y Tariq en 711, solo tendrá equivalencia en la del Reino Nazarí de Granada, conquistado en tan solo 10 años, por los Reyes Católicos, en 1492. Entre un suceso y otro habrían de pasar 781 años. En ambos lados de Hispania, el azar y la mano del destino, también jugaron sus bazas.

Si la desorientada exministra Trujillo pretende homogeneizar la influencia marroquí en Al-Ándalus, considerando como tales a almorávides y almohades, habrá que decirle que esta se limitó a 162 años, quedando finiquitados como tales, con la conquista de Sevilla en 1248, año en el que puede considerarse culminada la fase más amplia de la reconquista. El Reino Nazarí de Granada sobrevivirá encerrado en sus límites geográficos casi 250 años, y opondrá una resistencia de tan solo una década. Al final todo acabó con la misma celeridad que empezó.

El Holocausto en Polonia


Czeslawa Kwoka y los católicos polacos

  La bestialidad nazi sigue produciendo perplejidad. Asomarse a la magnitud del abismo del Holocausto judio y del exterminio de poblaciones europeas produce un extraño hechizo. Cuanto más se conoce, más se quiere conocer, cuanto más se sabe, menos se comprende.

   Los nazis, como tales, solo han existido entre 1920 y 1945, cuando fueron destruidos de modo completo, con la derrota de la Alemania hitleriana. Afirmar que existen en otro lugar (Ucrania), es poner en cuestión, o casi negar, cual fue la magnitud de los hechos criminales que llevaron a cabo los nazis en Europa, sobre todo en Polonia y en la misma Ucrania, en la que destacaron por una ferocidad inhumana, en la destrucción completa de poblaciones. Serán, por siempre, los mayores criminales de la historia y eso ya lo sabía Goebbels.

Matanzas y exterminio en Polonia

   En Polonia está prohibido escribir e investigar sobre el Holocausto, más allá de lo ya conocido, que no es tanto como se cree. El plan nazi de exterminio incluía la destrucción de pruebas y archivos, así como la eliminación física de los campos de concentración. La población judía de Polonia y de Ucrania fue destruida casi en su totalidad, tanto en las propias cámaras de gas, como en matanzas masivas dificilmente cuantificables.

  Pese a todo, quedan cuestiones dificiles de responder. ¿ Por qué la criminalidad nazi fue tan brutal con la población católica polaca, a la que se desplazaba también a campos cercanos al complejo de Auschwitz/Oswiecin?

  Los nazis habían destruido el Gueto de Varsovia, y a toda su población, en mayo de 1943, pero lo que les esperaba a los católicos polacos en 1944, era algo superior, dentro de una magnitud ya infernal.   Tras la sublevación de Varsovia en agosto, lo que preparon las autoridades nazis fue algo nunca visto: La destrucción y demolición de toda la capital polaca, en la que no quedó un solo edificio en pie. Se calcula que murieron 200.000 polacos en los bombarderos sistemáticos de la inerme Varsovia, pero todavía se sigue considerando a Dresde, como el paradigna de un bombardeo terrorista, sobre una ciudad indefensa.

  El 27 de enero de 1945, las primeras divisiones rusas entraron en «el complejo de Auschwitz-Birkenau». El avance ruso fue rápido y evitó los planes nazis de eliminación de pruebas. Gracias a eso conocemos los nombres de niñas católicas polacas como Czeslawa Kowka (12/03/1943), Krysia Trzevniewska (1943) y Anna Smolenska (19/03/1943). Todas fueron golpeadas y rapadas antes de hacerse la foto. Krisya todavía tenía lágrimas en sus ojos. Las dos primeras tenían 14 años en el momento de su asesinato, Anna, 22.

Que nadie compare nada, con esto, nunca. Casi 6 millones de polacos, 4 de ellos judíos, fueron eliminados en Polonia. La represión de en el Estado comunista, añadió una nueva cifra de 150.000 personas, pero ya es otra historia.

 

  

Annual, otros nombres, otras historias


La historia siempre acecha en julio

Los grandes acontecimientos de la historia de España siempre se han producido en julio, desde Alarcos, Navas de Tolosa, Bailén o el mismo Guadalete. En la historia contemporánea de nuestra ciudad, julio es un mes marcado a hierro y fuego. El acontecimiento más decisivo sería, a la postre, el de Annual. En la exposición pública del centenario de la efeméride, en el Parque Hernández, una familia melillense aportó una fotografía que vale un mundo, porque es toda la historia de España concentrada en una sola instantánea, en la que aparecen Alfonso XIII, Dámaso Berenguer, Millán Astray y Franco. El presente, el pasado y el futuro de la la nación, están ahí retratados, en el campamento de Dar Riffien, en 1928.

Antonio Rubio y las noticias de Annual

Antonio Rubio es un notable periodista melillense (1951), lleva años recopilando todas las noticias que generó en la prensa nacional, el celebérrimo Desastre de Annual. La obra en sí es casi inabarcable, y en esta labor ha empleado años. Una recopilación de diarios, semanarios, libros, autores, publicaciones, de un tema que no tendrá fin nunca, y que era necesaria. El libro está registrado en Libros.com, en la sección de investigación, y que debería haber figurado en la colección de los libros de Melilla, al tratarse también de un autor melillense. La edición podido ver la luz bajo el sistema de aportaciones individuales y/o mecenazgo. Presenta también una contextualización, material biográfico y fotografías de portadas de medios de comunicación. Es un material novedoso, en el que ha contado con la colaboración del investigador melillense José Marqués, descubridor y biógrafo de la insólita hazaña de los tres soldados cordobeses (Arturo Cid, Mario Cifuentes, y Manuel León), que escaparon milagrosamente del cautiverio de Abdelkrim.

La historia del Regimiento de Castilla

En el día final del mes de julio de 1921, casi todos los cuerpos y unidades del del Ejército español se encontraban en el territorio melillense. Uno de esos Regimientos era el de Castilla, procedente de Badajoz, una ciudad con un pasado militar y cultural muy importante en la historia de España, desde el año 1086, y la batalla de Zalaca o Sagrajas, en la que el rey de la Taifa requirió la presencia almorávide, para derrotar al rey castellano Alfonso VI, y que a la postre ocasionaría la invasión de la península por parte de este Imperio. También en la guerra de La Independencia destacó la figura del general Rafael Menacho en abril de 1811.

El Regimiento pacense de Castilla, desplegado como Batallón, estuvo presente en «la campaña de 1921» y emplazado en el fuerte de Camellos. A lo largo del mes de agosto, llegaron hasta nuestra ciudad cuatro expediciones militares desde Extremadura, tanto de este regimiento, como del de Gravelinas. El autor del libro sobre la actividad de este batallón, en nuestra ciudad y entorno, es Álvaro Meléndez. Un universidad pujante, un asociacionismo muy vivo, y múltiples publicaciones, mantienen la historia de la capital pacense, en permanente actualidad.

Sigue habiendo mucha historia por contar.

Notas: https://www.cordobahoy.es/articulo/cultura/campo-verdad-que-libraron-matanza/20211205143026107574.html. Fotografías y libros de Badajoz, proporcionadas por Jesús Caramazana Puebla.

Constantinopla, 1453


Un acontecimiento muy lejano, pero que se sigue celebrando en Estambul. Los días de la conquista se conmemoran tanto en el mundo cristiano occidental, como en el oriente musulmán. Han pasado pues 569 años desde la Caída de Constantinopla, como decimos los greco-romanos. Para los estambulíes es algo diferente, pues aman profundamente su ciudad, surgida de la ruinas de Constantinopla.

El concepto, que acabó convirtiéndose en un derecho, de libertad de culto, es una conquista moderna y europea. Bartolomé I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, vive recluido en el barrio estambulí de Fanar, sede del Patriarcado Ortodoxo. Esta presencia se mantiene ininterrumpida desde el siglo 1453, aunque ya es la única iglesia cristiana en Estambul, que eso sí, está oculta por muros, ya que no puede ser visible desde el exterior. En un principio, la población griega conservó algunas iglesias bizantinas, pero la pérdida de población, la ruina, y la incautación posterior, dejó al Patriarcado reducido a una sola iglesia. Los pogromos de 1955 acabaron con la bimilenaria presencia griega en la ciudad fundada por Constantino. Solo en los países musulmanes históricos (Egipto, Túnez, Marruecos, Siria, Líbano, Irán, Argelia, Iraq), se mantienen poblaciones y cultos diversos. En los países islámicos modernos, esa multiculturalidad no suele existir.

La mayor parte de la iglesias y catedrales bizantinas son hoy mezquitas. Alguna es todavía museo, Santa Irene y San Salvador, y otras desaparecieron en la conquista de la ciudad, o en derrumbes posteriores. Con todo, el saqueo y demolición de Constantinopla en 1453, permitido por Mehmet II, no fue tan brutal como el consentido por el Papa y llevado a cabo por los cruzados cristianos, en 1204. El esplendor bizantino quedó reducido a la nada, y casi todos los tesoros de Bizancio fueron traídos a iglesias y palacios europeos. Los leones de la Plaza de San Marcos en Venecia, fueron saqueados en Constantinopla en la IV Cruzada.

Un día como hoy, Constantinopla paso definitivamente a manos del Imperio Otomano. Mehmet II, el Fatih, se arrepintió de haber entregado la ciudad al saqueo, y ordenó su reconstrucción y engrandecimiento. El esplendoroso Estambul histórico con él. Junto a la primorosa catedral de Santa Sofía, devuelta a la condición de mezquita por el islamista neo-otomano Erdogán, se alza la mezquita del Fatih, el conquistador. Al final, la reutilización de edificios promueve su conservación. La iglesias se convierten en mezquitas, las alcazabas en castillos, o a la inversa.

Fotos: The Hidden Face of Istanbul

Asedio, Estatuto y efemérides


La conmemoración del Asedio

El levantamiento del Asedio de Melilla, por parte del Emperador de Marruecos Sidi Mohammend Ben Abd-Allah el 19 de marzo de 1775 es un hecho histórico. Sin el apoyo decidido del Rey Carlos III y la brillante estrategia defensiva del Mariscal Juan Sherlock, los días de Melilla como ciudad española hubieran acabado hace 247 años.

Lo único que se estableció como recuerdo a aquella gesta o efeméride fue la celebración de una misa y un pequeño homenaje por parte de las autoridades, de modo anual sempiterno. No es tampoco una ofrenda que lleve a la pérdida de la virtud, u ocasione una contradicción imposible de solucionar. En la oposición uno puede criticar o estar en desacuerdo con cualquier cosa, pero si se forma parte de un gobierno la actitud debe ser otra. Se ha hecho «casus belli» de esta conmemoración por parte de los dos partidos mayoritarios y la cuestión de fondo permanece sin resolver.

No es admisible la ausencia de Coalición por Melilla, como gobierno, del acto oficial de conmemoración, como tampoco es admisible que no participen en ninguno de los actos del 17 de septiembre. Otra cosa es que decidan no acudir a la ceremonia religiosa. Si uno quiere cambios debe proponerlos y debatirlos a la luz pública. CPM impuso el día del Estatuto como festividad colectiva, sin debate alguno, y todos los partidos de la Asamblea acuden a los actos señalados, sin que previamente manifiesten su acuerdo o no. Para que nadie diga que hemos cambiado de postura, aunque sería lícito, vamos a citar lo que escribimos en otros años y seguimos pensando.

La misa del levantamiento del Sitio de Melilla ((19/03/2019)

El 16 de marzo de 1775, vista la imposibilidad de la rendición de Melilla mediante el bloqueo y fracasado el intento de conquista, el Sultán Mohammed Ben Abd-Allah, dio por finalizado el cerco y comenzó a retirar sus tropas. El día 19 de marzo evacuó las inmediaciones de la ciudad el último contingente marroquí, por lo que pasó a considerarse este día como el del “Levantamiento del Sitio”. El 2 de septiembre de 1775, se acordó celebrar una misa anual cada 19 de marzo, como recuerdo y homenaje a los que defendieron la ciudad, y a los que murieron en su defensa. Es una efeméride indudable de la historia de Melilla, y una obligación  ineludible la celebración de la misa. Nada más. No es incompatible con nada. No es necesario que sea un día festivo y ya es una efeméride muy lejana.

Entre el 13 y el 19 de marzo (18/03/2019)

La celebración del 13 de marzo de 1995, o Día del Estatuto, es una imposición de Coalición por Melilla, que no ha sido discutida en lugar alguno, probablemente tampoco en su Ejecutiva nominal, que no efectiva. La coalición que cambió la historia política de Melilla, no es un partido político, o no ha conseguido estructurarse como tal. Celebrar algo que no se ha conmemorado desde su aprobación, carece por completo de sentido.

El levantamiento del Sitio (19/03/2018)

  El Vicario Roberto Rojo ha recordado en su homilía aquella efeméride, pero también que aquella ciudad es muy distinta a la actual, y que por tanto, sin olvidar los acontecimientos pasados, y el sacrificio de quienes mantuvieron en aquel asedio la continuidad histórica de la presencia española, hecho que llega a nuestros días, «deben las autoridades presentes en el oficio litúrgico, crear un clima que permita vivir y respirar a todas las comunidades que componen la sociedad de la ciudad»

Las Cuevas del Conventico

Melilla recibió 8200 bombas y recibió 3207 cañonazos de la artillería del Emperador de Marruecos. Murieron 105 defensores y 584 resultaron heridos. Sin esa resistencia, en medio de la larga noche de los 400 años, hoy no existiría nada de lo que ahora mismo está en discusión. Nadie discute o se muestra contrario a la identidad cultural bereber o Amazigh de la ciudad, pero tampoco se puede borrar su identidad española, ni sus referentes históricos. Cualquier fecha puede celebrarse con otros contenidos, con otras orientaciones, para que no sean excluyentes para nadie. Ese 19 de marzo es parte de esa historia común, la de todos los que estamos aquí.

Durante todo ese tiempo, 100 días, la población resistió y habitó en las galerías y Cuevas del Conventico, en condiciones muy difíciles e insalubres, casi sin víveres, esperando siempre el socorro por vía marítima. Hoy es un entorno idealizado, pero que puede dar una idea de lo difícil que debió ser la resistencia y vivir en esas condiciones. Solo se conmemora eso, nada más. Ni siquiera el propio Sherlock tiene una calle demasiado vistosa en su recuerdo.

Si ahora volvemos a estar incomunicados con el entorno marroquí, no es únicamente por causa de la pandemia y sus consecuencias sanitarias. Es Marruecos quién un año antes (2018) interrumpió el acuerdo comercial vigente desde fechas anteriores al final del asedio que hoy se conmemora, de manera tan leve. Si no hay contacto alguno entre familias, ni circulación de trabajadores transfronterizos, no ha sido por causa de España. Marruecos no ha permitido ni siquiera «corredores humanitarios», ni para la salida de sus nacionales desde Melilla, ni para el regreso de los trabajadores fronterizos residentes en la ciudad. Nadie habla de los que han muerto ahogados intentando regresar.

La crisis social, humana y económica que está viviendo la ciudad, está agravada por la actitud de las autoridades marroquíes, que impiden cualquier tipo de contacto humano, político y comercial con la ciudad. Las fronteras ya están abiertas en el resto del Mundo, salvo para nosotros.