La forja del destino


El Rey Alfonso XIII en el pantano del Chorro

El Rey Alfonso XIII fue un monarca viajero. Recorrió la península como casi ningún monarca lo había hecho antes. Incluso visitó en 4 ocasiones las ciudades de Melilla y Ceuta, algo que no hiciera su nieto, Juan Carlos I, que las visitó tarde y mal. Por parecido camino parece marchar su bisnieto Felipe VI, que de momento no las ha visitado.

El 21 de mayo de 1921, el monarca español llegaba hasta Málaga, para inaugurar el más vistoso del conjunto de pantanos del Guadalhorce, al que en principio se denominó como pantano del Chorro, diseñado por el ingeniero Antonio Benjumea. Es una presa del tipo “de gravedad”, porque en esa época eran las que solían hacerse. Elevada sobre la cerrada del río Guadalhorce, conforma un bello conjunto arquitectónico, pese a ser una obra hidráulica.

Los Benjumea son una familia hidalga procedente de La Rioja, desde donde partieron para participar y contribuir en la Reconquista, en su parte final, la que se inició en 1236 con la conquista de Córdoba por Fernando III, y que finalizó en Sevilla en 1248. Establecidos en la zona de la Puebla de Cazalla (Sevilla), en donde comenzaron un interminable ascenso social y de acumulación de riquezas y títulos, que llegarían hasta la Monarquía de Alfonso XIII, la Dictadura de primo de Rivera, y la de Franco.

Antonio Benjumea, el ingeniero constructor de la presa del Chorro, sería nombrado como Conde del Guadalhorce por el propio Alfonso XIII. Ya en Democracia, la mayor implicación familiar sería en la empresa Abengoa, que llevarían a su más alto rango y proyección social, y de ahí a una de las mayores quiebras de nuestra más reciente y democrática historia.

Y el destino se estaba forjando en Melilla (1921)

Día 21 de mayo de 1921. Al igual que las aguas de la coronación del pantano se precipitaban hacia su base, el destino de la Monarquía se estaba precipitando hacia el vacío, pero en aquel momento nadie podía saberlo. Alfonso XIII inauguraba el pantano del Chorro, recorría “el caminito del Rey”, visitaba toda la zona en su tren, para acabar volviendo finalmente a la ciudad de Málaga.

En Melilla, 200 kilómetros al sur, el infausto general Manuel Fernández Silvestre, iniciaba los preparativos del camino que llevaría al desastre a todas las fuerzas militares de la Comandancia de Melilla, provocando la mayor conmoción histórica de la España contemporánea. Para evitar las consecuencias del debate sobre “las responsabilidades políticas” del conocido como Desastre de Annual, Alfonso XIII acabaría aceptando o imponiendo el Directorio Militar de Primo de Rivera, que erosionó definitivamente la Monarquía Borbónica, y que concluiría con su salida de España, y la proclamación de la II República, en 1931, solo diez años después de la emblemática inauguración del pantano. Este hecho ha sido conmemorado en la prensa de Málaga, y en el diario monárquico ABC.

Ermita de San Ambrosio en Barbate


¿Qué ocurrió en el siglo anterior a la invasión musulmana de 711? ¿Qué sucedió en los siglos posteriores? Muy poco. El mundo visigodo fue desapareciendo y degradándose lentamente, hasta desaparecer en el olvido histórico, enterrado por uno de los mayores vuelcos históricos de la historia peninsular. La invasión y conquista romana se extendió a lo largo de dos siglos. La arabo-musulmana solo en diez años. El control del territorio y su dominio fue algo mucho más complejo y lento.

Las condiciones iniciales de tolerancia completa se fueron restringiendo con el paso de las décadas, con impuestos, con leyes, con las sucesivas oleadas de nuevos pobladores. La población hispano-romana o se fue acomodando a la nueva situación, o fue emigrando hacia el norte, a lo largo de los siglos sucesivos. Eran los mozárabes (cristianos en territorio musulmán). Su progresiva emigración hacia el norte, fue un elemento decisivo en la nueva cristianización por encima de las tierras más allá del Duero, la frontera natural que no rebasó ni colonizó el poder califal. La llegada de los Almorávides en 1086, supuso la desaparición casi completa de la población cristiano-visigoda en Al Ándalus.

Los datos históricos dicen que la ermita fue construida en el siglo VII y consagrada el 14 de noviembre de 644, con reliquias de san Vicente, san Félix y san Julián, sobre los restos de una población romana anterior. Los visigodos no ocuparon todo el territorio romano, ni todas sus ciudades. Hicieron usufructo de la herencia romana hasta la desaparición total del reino en 711.

La ermita se encuentra en la carretera entre Barbate y Zahora, dentro del paraje natural de La Breña y Marismas de Barbate. No es visible desde la carretera o camino de monte, lo que hace que esté más preservada, a pesar de su estado de abandono y ruina. Los arcos de la bóveda están sostenidos por una estructura metálica, que impiden su caída. ¿Cuándo fue abandonada? Probablemente en algún tiempo indefinido entre los siglos VIII y X. La población cristiano-visigoda fue transportando sus reliquias y enseres hacia las tierras de los inaccesibles reinos del norte, refractarios incluso al dominio romano. Los datos apunta a que don Pelayo era un personaje acomodado o incluso noble visigodo, llegado hasta el norte, para liderar el inicio de la resistencia frente a los nuevos dominadores de la península ibérica. El llamado camino de San Ambrosio sugiere algún tipo de ruta de peregrinación o romería, ya desaparecida de la memoria.

La realidad histórica nos cuenta que nada volvió a moverse hasta casi dos siglos después. Los pobladores cristianos del norte no volvieron a rebasar las fronteras naturales hacia el sur. La ciudad de León se mantuvo deshabitada entre 711 y 856, cuando fue repoblada por el Rey Ordoño I. Fue designada como capital del Reino de León en 910, dos siglos después de la derrota de los visigodos. En esos dos siglos, no existió reconquista alguna.

Hay dos acciones que preservan todo, una es el olvido, la otra la reutilización. Muchos lugares se están redescubriendo ahora como edificios y construcciones procedentes de otras época, gracias a reformas que descubren su oculto pasado anterior. En otros casos, como el de la ermita de san Ambrosio, cayeron en el olvido, en parajes alejados del tránsito, y se preservaron casi intactos. La ermita conserva todos los elementos de las anteriores construcciones.

La presencia del pequeño oratorio con cúpula junto a la ermita, sugiere tanto una posible herencia bizantina, como a la existencia de un antiguo morabito musulmán. Todo está preservado y casi oculto y así debe seguir, hasta que se restaure y cuide como la joya histórica y arqueológica que es.

Felipe V y la Colegiata de San Ildefonso


Al llegar a España como primer Rey Borbón en 1700, a Felipe V le ocurrió los mismo que a Carlos I de España, primer Rey Habsburgo, en 1516, y es que se encontró con una guerra. La de las Comunidades en el caso del primer Austria, con final en 1521. Felipe V se encontró con la guerra de sucesión, que no de secesión. Sin embargo, aunque la parte final y más conocida sea la guerra en Cataluña, no es menos cierto que el que lideró esta “guerra dinástica” fue el Reino de Aragón, juntos con los Reinos de Valencia, Mallorca y el Principado de Cataluña, que apoyaron al archiduque Carlos Francisco de Habsburgo. Este guerra se prolongaría a lo largo de 15 años, entre 1701 y 1715.

Los Decretos de Nueva Planta fueron aboliendo los derechos e Instituciones de los Reinos hispánicos. Los derechos y fueros de Valencia y Aragón se abolieron en 1707, los de Mallorca en 1715 y finalmente los de Cataluña en 1716. España dejó de ser una suma de Reinos, para constituirse en un Reino y Corona unificadas en la persona de Felipe V. En realidad, los Decretos de Nueva Planta o “nueva implantación” de la Monarquía, afectatoj incluso a los derechos e Instituciones de Castilla. No dejó títere con cabeza, o por decirlo de otro modo, dejó a una sola cabeza como representante de la monarquía. El monarca español ya no era un “primus inter pares”, sino una sola cabeza reinante.

La división dinástica entre los Borbones y sus partidarios, y los Habsburgo y los suyos, conocidos como “carlistas”, siguió vigente durante los dos siglos posteriores, originando tres guerras carlistas, que marcarían todo el siglo XIX español. Incluso en el golpe de Estado franquista, estuvieron presentes los carlistas, como la facción más tradicionalista e inmovilista del nuevo Régimen, instaurado tras la Guerra Civil (1936-1939). Las cuestiones de fondo distan mucho de estar resueltas, aun cuando ahora ya no se reclame el regreso de un representante de los Habsburgo, sino la proclamación de la república en Cataluña.

Ni en historia, ni en política, ni en filosofía, religión, o en ninguna otra materia pueden proclamarse verdades que sean absolutas, o tenidas como tales por todas y todos. Quien quiera o pretenda una justificación para su causa, la hallará en cualquier lado, o lugar recóndito de la historia. No es que todo sea relativo, sino que aquello que pretendemos como verdades son muy afirmaciones muy parciales, porque la historia humana es un tapiz, en el que no sobra ningún hilo. De todo el conjunto de verdades posibles, las políticas vales son las más efímeras. Valen solo para un día, una situación, o para un curso político.

Real Colegiata de la Granja de San Ildefonso

El ejercicio del Poder agota, las guerras desgastan mucho, y más si se producen entre gentes de una misma nación. Felipe V quiso anteponer la capilla y Real Colegiata de la Santísima Trinidad por delante de su Palacio, para que la fe lo protegiese. Abdicó en su hijo Luis, como hiciera dos siglos antes el emperador Carlos V. La repentina muerte de este efímero monarca, Luis I, le obligó a reinar hasta el último de sus días, que acaeció un 9 de julio de 1746. Desde entonces, este monarca, tan odiado en el Reino de Aragón y en el Principado de Cataluña, descansa en la Real Colegiata de San Ildefonso, junto a su esposa Isabel de Farnesio.

Annual, el Teutoburgo español


El falso mito de Franco en la defensa de Melilla en 1921

Enrique Delgado

El día 31 de julio de 1921, las fuerzas de Abdelkrim ya no tenían ninguna posibilidad de intentar un asalto, ni siquiera un asedio, de la entonces plaza de Melilla. Entre otras cosas porque las fuerzas de Abdelkrim no eran un ejército regular, y tampoco tenían la cohesión interna de un ejército, con su disposición táctica. En la llanura de Annual se encontraron en una situación de ventaja posicional, que supieron aprovechar de modo completo. Fue un golpe sorpresa y también de suerte, con el que obtuvo una victoria resonante pero de una magnitud inesperada. El Ejército español se derrumbó solo, porque careció de un mando firme, y porque el pánico se apoderó de la oficialidad, que dejó a las unidades de soldados a su suerte en el campo de batalla. Muerto el general Silvestre, la desbandada y retirada se llevó a cabo como Dios dio a entender a cada uno.

Solo el general Navarro y su columna, recompuso un mínimo orden, llevando las tropas a Ben Tieb primero, luego a Dar Drius y finalmente a Monte Arruit, en donde se consumó la catástrofe y la hecatombe, el día 9 de agosto de 1921. Quedaron ejemplos muy honrosos, como el del Teniente Coronel Fernando Primo de Rivera y la Caballería de Alcántara, el coronel Gabriel de Morales, o el comandante Julio Benítez. También los de muchísimos soldados y algunos oficiales que se defendieron con el honor exigido, pero que sucumbieron igualmente, muchos de ellos como héroes anónimos. La desbandada, los errores de la retirada, descompusieron al ejército, multiplicando las bajas y aumentando la victoria de de los rifeños

En el año 9 dC, el cónsul Publio Quintilio Varo, expuso irresponsablemente a sus ejército, tres legiones, a la aniquilación en el bosque de Teutoburgo. En 1921, el general Manuel Fernández Silvestre, hizo lo mismo con su ejército, al adentrarse en un territorio no controlado. En ambos casos, solo el suicidio les evitó la deshonra personal, pero entregaron sus ejércitos al desastre y a la aniquilación. Teutoburgo y Annual están en el libro de grandes masacres militares de la historia.

Las noticias se publicaban en Melilla con tres días de retraso. El viernes 22 de julio, con el desastre ya completado, El Telegrama del Rif informaba de la marcha hacia Annual del Comandante General Fernández Silvestre, el martes día 19. En Melilla se estaba leyendo la noticia ese viernes, pero Silvestre estaba ya muerto y el ejército español aniquilado.

La llegada del Ejército de España

La resistencia de la columna de Navarro, en la ruta de la muerte (Ben Tieb-Dar Drius-Tiztutin-Monte Arruit), entre el 21 y 30 de julio, retrasó y contuvo lo suficiente el avance del ejército de Abdelkrim, que era una suma de cábilas. En esos días arribaron hasta Melilla las mejores unidades del Ejercito de España, en la lista que ahora publicamos, por orden de llegada, según refleja la prensa. El sábado 23 de julio la ciudad de Melilla se encuentra con la cruda realidad. El ejército oriental ya no existe. La censura de prensa se impone. La población se concentra en el puerto y allí permanecerá hasta final de mes. Las tropas entran, pero nadie sale. Ese mismo día llegó a la ciudad el Alto Comisario de España en Marruecos, el general Dámaso Berenguer, quien siempre receló del ya fallecido general Silvestre. Berenguer alcanza la ciudad en el cañonero Bonifaz.

Las cábilas que siempre combatieron a los castellanos desde 1497 (Beni Sicar, Mazuza, Beni Sidel, Beni Bu Ifrur, Ulad Settut y Ulad Chaib), permanecen ahora al lado de la ciudad, de España. Ellas también contribuirán a la salvación de la ciudad. El Ejército, con el general Sanjurjo al frente, llega a partir del día 25. Las tropas llegan al puerto de la ciudad, y desde allí, unas van a los cuarteles y otras directamente a las líneas del frente. Sanjurjo asienta su cuartel general en Sidi Hamed el Hach y conforma un triple línea defensiva. El día 31 de julio, decenas de batallones, compañías y regimientos del Ejército español están en el perímetro de la ciudad. Son casi 30.000 hombres, pertrechados con los mejores materiales de guerra y equipos. Abdelkrim ya no tenía ninguna posibilidad de conquistar Melilla.

Diez días después, ni la prensa de Melilla, ni la de ninguna otras ciudad de España, mencionan al comandante Franco. Desde El Alminar les animamos a comprobarlo. En ningún caso salvó a Melilla. Ese mérito le correspondió al Ejército llegado desde todos los lugares de España, y a los miles de hijos que las madres españolas enviaron a las tierras de Melilla, y a los que no volvieron a ver nunca.

Batallones y regimientos llegados a Melilla

FechaNomenclatorClaseBuqueProcedenciaMando
25/07/1921Batallón Regimiento de la CoronaInfanteríaIsla de MenorcaAlmeríaTte. Coronel Barrera Baus
Banderas Tercio de ExtranjerosInfanteríaCiudad de CádizCeutaTte. Coronel Millán Astray
Batería de MontañaMixtaCirilo AmorósCeuta
Batallón Regimiento de Granada nº 34InfanteríaMarqués de CamposSevillaTte. Coronel Antono Eugenia López
Batallón Regimiento de BorbónInfanteríaVicente de la RodaMálagaTte.Coronel Manuel Gatín Muñoz
Batallón Regimiento de Sevilla nº 33AmetralladorasRoger de FlorSevillaTte. Coronel José García-Aldave
Tabores de Regulares IndígenasInfanteríaEscolanoCeutaTte. Coronel Santiago González Tablas
Batallón Regimiento de ExtremaduraInfanteríaHespéridesBadajozTte. Coronel Muñoz
Batallón Regimiento de CastillaInfanteríaAtlanteBadajozTte. Coronel Álvarez Agudo
Batallón Regimiento de EspañaInfanteríaVicente PucholLorcaTte. Coronel Vicente Díaz García
26/07/1921Batallón Regimiento de la ReinaInfanteríaCórdoba
Cía. Regimiento de EspañaAmetralladorasLorcaCapitán Rodriguez
Baterías de Montaña y Cuarto LigeroMixtaGranada
Cía. Regimiento de TelégrafosTransmiisonesMadridCapitán Bordón
Batallón Regimiento de CórdobaInfanteríaCórdobaLuis Angosto Palma
Cía de Sanidad MilitarSanidadMadridCapitán Lasso
Batería Regimiento de CeutaMixtaCeutacapitán Molina
27/07/1921Batallón Regimiento de Otumba InfanteríaCulleraValencia
Cía Regimiento de IngenierosIngenierosVicente la RodaValenciaTte. Coronel Carmelo Castañón
Batería Regimiento de Artillería LigeraArtilleríaMonte ToroGranada
Regimiento de Gravelinas nº 41InfanteríaCabo CreuxBadajozTte. Coronel Zacarías García
Regimiento de Segovia nº 75InfanteríaCabo CreuxCáceresTte. Coronel Joaquín Gutiérrez
Cías Regimiento de Tetuán nº 45AmetralladoresVicente la RodaCastellón de la PlanaCapitanes Caravera y Rodríguez
28/07/1921Batalllón Regimiento de Tetuán nº 45InfanteríaRomeuCastellón de la PlanaTte. Coronel Felix Molins
Baterías 6º Regimiento LigeroArtilleríaVicente FerrerValenciaTte. Coronel Leopoldo Salgado
30/07/1921Regimiento Húsares de la Princesa y PavíaInfanteríaMadridGeneral Cabanellas

La placa mitificadora de Franco

Francisco Franco, entonces comandante, no tuvo un papel relevante en las operaciones de socorro a Melilla, que destacara por encima de las Unidades militares y nombres de oficiales ya mencionadas. Su presencia en el pabellón militar de la calle Castillejos se producirá en 1924, y como jefe accidental del Tercio, pues no era coronel, tras la muerte de Valenzuela. La placa actual es completamente falsa en su texto, Fue colocada allí en 2017, sustituyendo una anterior (1972), y en una clara finta a la Ley de Memoria Histórica vigente, pues sigue enalteciendo a Franco. Allí tienen su residencia oficial los jefes del Tercio. enaltecer al tercer Jefe de la Legión, sigue siendo franquismo tardío.

Al Ministerio de Defensa, antaño Ministerio de la Guerra, 100 años después, le seguimos pidiendo lo mismo. El número oficial de bajas y el nombre de todos los muertos y desaparecidos.

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La quema de Giordano Bruno


Reflexiones sobre La Cena de las Cenizas

Justo en el lugar en que fue quemado Giordano Bruno el 17 de febrero de 1600, en el Campo di Fiori, no muy lejos del Vaticano, y frente al Castello di Sant Angelo, se alza la estatua conmemorativa del fraile dominico nacido en Nola. La Orden de los predicadores de Santo Domingo, que tuvo a su cargo la dirección de la Inquisición, veía como se quemaba a uno de sus más eminentes pensadores. Desafiar la posición imperante tiene sus riesgos, pero no por ello debe dejar de defenderse la verdad.

En Roma existió un personaje al que se conocía como Catón el censor, y Bruno advertía: “No temáis, pues estos Catones serán muy ciegos y locos si no saben descubrir lo que se esconde bajo estos Silenos“. Era una advertencia a no conformarse con la apariencia de las cosas. Hay que buscar, y mirar por debajo y por detrás de lo que se ve. Esto es así en El Alminar desde hace una década.

En la Cena de las Cenizas, de inquietante y premonitorio título, Bruno, que era muy irónico, describe la teorías de los contrarios, y es verdad que siempre hay una visión y su opuesta, y entre ellas nos movemos siempre. La Cena, redactada en forma de diálogo, es en realidad una conversación consigo mismo, pues alude muchas veces al Nolano, patronímico de Nola, su ciudad natalicia. En 1543 Nicolás Copérnico ya había formulado su teoría heliocéntrica, a la que Bruno dará carácter y forma filosófica y teológica, que lo situará en la diana de la Inquisición. Estamos en la tesitura de estar a favor o en contra, disyuntiva de la que no nos dejan escapar.

Giordano Bruno, de la Orden de Predicadores, no se contentó con el solo seguimiento de las teorías científicas, sino que quiere extenderlas a otros campos, con lo que chocará de modo inexorable con el yugo Tridentino. Cuando recita al gran profeta Isaías: El buey conoce a su dueño (Dios) y el asno sabe buscar su pesebre (Jesucristo), lo hace con una intención prístina, pero no era una observación que La Inquisición dejara pasar como si no la hubiera leído, o como si no la hubieras dicho. Roma podía tolerar lo del heliocentrismo, e incluso la rotación terrestre, pero no algo así.

Ningún objeto natural es puramente redondo, decía Bruno, o sea, perfecto, y esto ya sí empezaba a oler a humo, porque negar la perfección del Universo, era poner en cuestión la Creación. El círculo pitagórico es perfecto, pero es una creación humana. Ninguna órbita es redonda, sino elíptica. Todos los planetas se achatan en los polos. No solo puede existir un planeta habitable, sino muchos, en los que se den las mismas condiciones. Esto quiere decir, por extensión, que no solo nuestro pensamiento, obras y mundo pueden ser perfectos, sino que también pueden caber esas perfecciones en los otros, o en otro lugar.

Las Escrituras Sagradas son contendidos y normas morales, pero no contienen verdades científicas. Son y sirven para un propósito, pero para todo lo demás hay que pensar por nosotros mismos.

Cruces , signos y símbolos

Como en otros autos de fe, a Bruno, un sacerdote le acercó una cruz con una pértiga, para que la besara y se arrepintiera, con las llamas ya encendidas. Como era lógico, giró la cabeza hacia otro lado. En los últimos tiempos, se están retirando “cruces de los caídos” en diversos lugares de España, lo que está creando polémicas bastante agrias. Una cruz en esas condiciones, sin valor histórico, es solo un artefacto callejero. Es una cosa distinta una cruz consagrada o una cruz histórica, como la de La inquisición en Sevilla, erigida para conmemorar el lugar en donde se produjo una quema de herejes en la capital hispalense (1781). No es que sea una cruz inquisitorial, sino que se la denomina así.

La retirada de una cruz de los caídos en Aguilar de la Frontera, ha originado polémicas en donde la gente opinante, comete delitos verbales. Algo muy usual en estos tiempos, en los que se muestran que las mentalidades que denunciaba Bruno, y que le llevaron a la hoguera, siguen plenamente vigentes y actuales. La gente se declara dispuesta a matar si es preciso, por la simple defensa de un objeto.

Esto es terrible, pero como dijera el Nolano, todo tiene un valor y también su opuesto. Con esa cruz que se defiende ciegamente, se quemó también a la religiosa Beata Dolores en Sevilla. La cruces de los caídos, hábilmente reciclada en Melilla por la presión del COCISSFRA (Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas) albergan también un significado tenebroso. Lo decía también Don Quijote: “Guárdate Sancho, que detrás de la cruz también está el diablo”. Todo esto hay que entenderlo siempre del modo más extenso posible.

Nota:La inquietante historia de la beata Dolores, la última bruja condenada en Sevilla (abc.es)

Vlad Drácula y el Fatih


Todos conocen la leyenda. Muchos conocen la historia, pero muy pocos conocen la verdad.

          Acontecimientos políticos han traído a la actualidad una vieja historia ya olvidada, la de Mehmet II el Fatih, conquistador de Constantinopla, y la de Vlad Drácula. El primero era hijo del sultán Murat Han, y el segundo de Vlad Dracul, de la orden del Dragón, voivoda de Transilvania y Valaquia.

           Cuando queremos decir que algo es imprevisible e inestable, decimos que es balcánico, porque en esa región europea que llega hasta Los Cárpatos, nada puede predecirse. Todo parece estar en calma hasta que estalla. Es la tercera gran península europea.

             El Imperio romano de Oriente y que en Europa conocemos como bizantino, cambió la historia del mundo, ya que su existencia en el siglo VII obligó a que la expansión árabe tuviera que dirirgirse hacia el norte de África y buscará la penetración en por el sur, por el Estrecho de Gibraltar. En los siglos sucesivos contuvo la expansión del Imperio Otomano, que apuntaba al corazón de Europa. Los Balcanes sufrían las constantes invasiones otomanas por parte de Murat, pero los reinos estaban divididos entre los de tradición católica (Hungría) y los de obediencia ortodoxa (Rumanía). Hasta 1451, fecha de su muerte, el sultán Murat estaba reduciendo el Imperio Bizantino a poco más que el área de Constantinopla. En los planes de Murat no entraba la conquista la ciudad.

        En aquello tiempos, era frecuente que los hijos fueran a la vez garantía y rehenes de los pactos. Por esta razón Drácula y su hermano Radu fueron enviados a la corte de Murat, junto a su propio hijo, Mehmet Celebi. Fueron compañeros de estudios hasta 1448, cuando Vlad Drácula fue liberado y regreso a Transilvania para recuperar el poder para la orden del Dragón. Los  amigos y compañeros de estudios acabarían siendo encarnizados rivales, e igualmente crueles. En todos los artículos aparecidos en estas últimas semanas, tras la reconversión de Santa Sofía en mezquita, no se ha mencionado la relación entre el Fatih y Vlad Tepes, el empalador, cruelísima técnica que aprendió en sus años en la corte otomana en Edirne.

      ¿Cuál es la verdad en la historia? Dicen que no hay mejor cuña que la de la misma madera, y eso fue Vlad Tepes para los otomanos. Quien mejor los conocía acabó siendo su peor pesadilla y enemigo. De todos los nombres de aquel tiempo hay dos que no han sido olvidados, Mehmet y Vlad.

       En 1453, con la neutralidad del reino católico de Hungría, Mehmet conquistó Constantinopla. Radu Drácula se quedó en la corte otomana, convirtiéndose en consejero de confianza del Fatih, del que se cuenta que  su intimidad fue total con el nuevo sultán. Radu tenía el sobrenombre de “el hermoso”.

         En los siguientes 20 años, Drácula unificó el reino de Transilvania e impidió una vez tras otra, los intentos de invasión del sultán Mehmet y sus tropas, a las que derrotaba en todas las batallas , con una crueldad extrema. En una ocasión estuvo incluso a punto de capturar al Fatih. En 1476, en la región de Bucarest, Drácula fue derrotado. Su cabeza fue enviada a Constantinopla y allí clavada en la muralla. Mehmet II el Fatih, obtuvo la gloria de Constantinopla, pero no encontró la paz tras la conquista. Vlad Drácula se lo impidió. Mehmet II murió solo 5 años después que Drácula.

Nota: Vlad, la novela de Drácula, C. G. Humphreys. Edit. Zeta.