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Mongolia


            La República de Mongolia, capital Ulan Bator. Esto es casi todo lo que sabemos de este país de las estepas, situado entre China y Rusia, y muy cercano en su frontera norte al lago Baikal. En el décimo año de existencia del Alminar, solo se han producido 7 visitas desde allí hasta este blog, en el que en alguna ocasión, ya han entrado casi todos los países del mundo.

            Es un país de clima frío extremo, poblado solo por 3 millones de personas, aunque su territorio se encuentra el desierto del Gobi. Mongolia proporcionó un nombre al mundo, pero imborrable, el del Gran Gengis Kan, que extendió su imperio desde la estepas de Asia oriental, hasta las mismas puerta de Europa, en Hungría. Fundó un imperio similar en extensión al de Alejandro Magno o el mismísimo Imperio Romano.

                 La creencia religiosa mayoritaria es el budismo, que profesa algo más del 50% de la población, mientras que el siguiente grupo lo constituye la “irreligión” o ausencia total de cualquier creencia, y que engloba al 38% de sus habitantes. El islam y el cristianismo son casi irrelevantes, sumando apenas un 5% entre ambas creencias.

                  Mongolia está hoy en el mapa mundial del coronavirus por una razón, tiene solo 16 + casos y ningún fallecido, de los cuales solo 12 son activos. Pasados ya dos meses de la expansión de la epidemia, se puede observar como en los países asiáticos tiene una incidencia muy baja de infección por covid-19. Incluso en los países en donde más ha azotado la epidemia, como Irán, la cifra de víctimas mortales (4357) está muy alejada de las de los países europeos como Italia, España o Francia.  Turkmenistán y Tajikistán, no tienen ningún caso confirmado. La expansión e incidencia es más lenta en los países de Europa oriental. El arrasado Yemen, tiene un solo caso confirmado.

            La epidemia de Peste Negra del siglo XIV (1346), vino a lomos de los jinetes mongoles, desde las lejanas estepas da Asia, durante el asedio a la ciudad bizantina de Caffa.

                Escribimos anteriormente y lo volvemos a hacer, diciendo que la expansión de la pandemia, que dista mucho de estar concluida, aportará muchos datos sobre la desigual incidencia, tanto en países próximos al foco, como en los más alejados. Hay hechos que ahora mismo son muy difíciles de explicar. El Covid-19 parece haber saltado países enteros, y estallado con especial magnitud en la franja sureuropea  occidental.

 

Historia de la Biblia Reina-Valera


Un oscurecimiento de 400 años

Todos los estudiantes de España hemos aprendido estos dos datos: La Bíblia Políglota Complutense fue la 1ª Biblia editada en España (1520), pero en hebreo, griego, latín y arameo. Esto la convertía en inservible para el 99% de la población. La Biblia Vulgata Latina fue traducida al castellano y publicada en 1807 por primera vez. Esto quiere decir que hasta el siglo XIX, el 90% de la población española no pudo leer la Biblia en su lengua vernácula, hasta esa tardía fecha.

Estos dos datos son correctos, pero faltan aquellos que fueron ocultados durante 4 siglos, y que siguen sin estar en el acerbo común de los estudiantes. El primer traductor de los Evangelios al castellano fue Francisco de Enzinas, hijo de una acomodada familia de Burgos, publicó su traducción de los evangelios en 1543 en Amberes, cuando ya era un proscrito de La Inquisición. Murió en Estrasburgo el 30 de diciembre de 1552 a causa de la Peste Negra, con tan solo 34 años.Su nombre está todavía más oculto que el de Juan Pérez de Pineda, al que se considera como su primer traductor, aunque su edición fue publicada en 1556, apoyada eso sí, en la de Enzinas.

Juan Pérez de Pineda, fue un notable clérigo cordobés, impulsor del erasmismo en España e introductor de los textos reformados. Ocupó altos cargos eclesiales tanto en Roma como en Sevilla, hasta que el nuevo Arzobispo hispalense Fernando de Valdés y Salas le puso bajo la sospecha Inquisitorial. En 1550 Pérez de Pineda se vio obligado a huir de España.

Los primeros traductores de Las Escrituras al castellano

Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera no son nombre reales, o son los nombre en religión de dos frailes Jerónimos del monasterio de San Isidoro del Campo en Sevilla, la capital del protestantismo español en la mitad del siglo XVI. En 1550 La Inquisición ya tenía a la capital andaluza bajo su foco. La Inquisición registraba los barcos buscando copias no autorizadas de la Biblia, y de textos luteranos, que entraban en España por puertos y fronteras. La sola posesión de un texto protestante llevaba directamente al poseedor a prisión y probablemente a las llamas de la hoguera. Pérez de Pineda huyó de Sevilla hacia 1550.

Avisados Reina y Valera, huyen en 1557 hacia Ginebra, en donde les esperaba el ya huido Pérez de Pineda. Sin embargo, en el siglo XVI casi toda Europa pertenecía o estaba bajo la influencia del Imperio Español, por lo que no podían vivir seguros en casi ningún lado, y se veían obligados a mudarse de lugar de modo constante. Un edicto de la Inquisición, equivalía a una orden europea de búsqueda en nuestros tiempos.

Casiodoro de Reina encontró refugio un primer refugio en Londres en 1558, pero aun así se vio obligado a huir de modo constante. En una vida vertiginosa, Reina consiguió publicar los primeros 1600 ejemplares de su Biblia en castellano, en la ciudad de Basilea en 1569. Reina falleció en Frankfurt en 1594. Se le puede considerar el autor de la primera traducción de la Biblia al castellano, aunque esto no es un dato que sea del dominio común. Cipriano de Valera, fraile y compañero de Reina, fue también un pensador, lingüista y teólogo, huido igualmente a Londres, que publico además diversas obras, pero su nombre quedó para la historia, al publicar en 1602 una edición corregida y revisada de la Biblia de Reina, por eso, la edición de la Biblia protestante o reformada, es conocida por el sobrenombre de Reina-Valera.

Valera desapareció de la historia en una fecha posterior a 1602, probablemente en Londres, aunque no es seguro. Los datos biográficos sobre ambos son mínimos. La Inquisición consiguió interceptar todos los ejemplares de la Biblia de Reina, o del Oso, llamada así por figurar ese animal en su portada. Todo registro sobre ellos quedó borrado de la faz del Imperio español. Los tres religiosos mencionados, Pérez de Pineda, Reina y Valera, fueron quemados en efigie (in absentia), en el Auto de Fe de Sevilla del 26 de abril de 1562, junto a otros que sí fueron “relajados” en cuerpo presente.

Miguel de Cervantes y La Biblia

El insigne autor del Quijote tenía muchas virtudes, pero probablemente una de ellas no sería la de conocer y traducir el latín. La primera parte del Quijote apareció en 1605. Sin embargo, Cervantes cita de modo abundante textos de las Escrituras en castellano, según el estudio de Plutarco Bonilla Acosta, para la edición conmemorativa de la Biblia del Siglo de Oro. De ser así, constituiría un monumental desafío del más grande escritor español de todos los tiempos, a la todopoderosa Inquisición, de cuyas sospechas jamás se libró. Le protegió el enorme éxito del Quijote, y quizá explique la persecución judicial de la que fue objeto, y de su muerte casi en la pobreza, aunque sobre esto existe controversia. Lo que sí parece claro es que Cervantes tuvo acceso a los textos reformados, que la Santa Inquisición persiguió con celo hasta su abolición en 1808 por Napoleón Bonaparte.

Lo que también es un hecho es que la Biblia Reina-Valera es el segundo libro más editado y con mayor número de ejemplares impresos, solo por detrás de El Quijote.

De Valsaín a Las Ardenas


50º aniversario del rodaje de Patton en San Ildefonso 

 

   Valsaín es una población segoviana de 176 habitantes, perteneciente al término municipal del Real Sitio de San Ildefonso, también conocido popularmente como La Granja, localidad edificada por el monarca Felipe V, el animoso, el primer Borbón español que se asentara en el trono en 1700. Sin embargo, el asentamiento de poblaciones en el lugar puede ser mucho anterior, aunque no existen evidencias. De hecho, en el primer cuarto del siglo XVI, el monarca español Carlos V edificó allí un palacio de caza y descanso, junto a la famosa pradera de Valsaín y sus legendarios caballos.

        El Real Sitio de San Ildefonso es conocido por su Palacio Real (el Versailles español) y el de Caza, que se encuentra en la cercana localidad de Riofrío. Ambos fueron  utilizados para el rodaje de la película Patton en 1970, del que se cumplen ahora 50 años. Es un lapso de tiempo suficiente para que las cosas empiece a caer en el olvido, y para que ya no existan recuerdos claros.

     La población de Valsaín lleva dedicada a la cría de caballo y a la industria maderera desde hace más tiempo del que puede documentarse, en un paraje natural privilegiado, atravesado por el río Eresma. Segovia se convirtió en la frontera entre la España musulmana y cristiana entre los siglos X y XI, lugar obligado de paso de los ejércitos califales que subían a realizar sus “aceifas” anuales al norte peninsular, por encima de la línea del Tajo. Es seguro que nada de esto fue tenido en cuenta por los estadounidenses en 1970, cuando decidieron convertir todo el paraje de San Ildefonso en Las Ardenas, para la película sobre el legendario general Patton.

      Las Ardenas fue la última gran ofensiva de la Alemania hitleriana en 1944, en un desesperado intento de contener el implacable avance anglo-estadounidense sobre Alemania, tras el desembarco de Normandía. La película recibió 7 premios Oscar, de las 10 nominaciones para las que fue propuesta. Se escogió España para el rodaje, además de por las localizaciones, por la cantidad de material alemán que tenía el ejercito español en  aquel momento (1970). Valsaín y el entorno de Guadarrama difieren mucho de Las Ardenas, entre otras cosas por la ausencia de montañas en los Países Bajos, lugar en donde se produjo la decisiva batalla antes de la derrota alemana en el frente del Oeste. El otro lugar de rodaje fue Almería.

                                 Stalin en el palacio de Riofrío

         ¿Se imaginan un retrato de Stalin en el palacio de Riofrío, en plena dictadura franquista?. Los dos palacios reales de San Ildefonso fueron ampliamente utilizados para las escenas de las reuniones del Estado Mayor de las fuerzas de los EEUU , las del Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada o SHAEF, y para el decisivo encuentro con los mandos soviéticos de la Guerra. Este fue el motivo de que se instalara un retrato de Iosif Stalin en el interior del Palacio de Riofrío. La plaza mayor del municipio de San Ildefonso o la montaña de Peñalara, aparecen en la película de un modo inequívoco, así como también la pequeña localidad de Valsaín (Malmedy); y el interior del convento abandonado que fundara la célebre “monja de las llagas”, conocida como Sor Patrocinio.

         La película sobre el general Patton, muerto en Alemania en 1945, fue rodada en el 25 aniversario del final de la II Guerra Mundial, y es una de las más galardonadas de la historia del cine norteamericano.

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2016/09/04/valsain-las-ruinas-del-esplendor/

El general Patton en Tabernas


          50 años del rodaje Patton entre Almería y Tabernas

Enrique Delgado                 

        El controvertido y desequilibrado general estadounidense George Patton, nunca estuvo en la localidad almeriense de Tabernas, ni tampoco en Real Sitio de San Ildefonso en Segovia, sin embargo, estas dos localidades españolas fueron los escenarios principales de la película Patton (1970), galardonada con 10 Oscars  de la Academia de Hollywood en 1971, el de mejor película, mejor dirección y mejor actor principal. La selección de escenarios incluyó también a Volubilis en Marruecos, Almería capital, el Palacio de Riofrío, y la vertiente segoviana de la sierra de Guadarrama, que se convirtió en Las Ardenas.

          Sin embargo lo que nos interesa no es nada de eso, sino la más que probable destrucción real de una de las torres de la antigua alcazaba musulmana de Tabernas, lugar en donde se firmó la capitulación de Almería en 1489 entre Fernando el Católico y Muhammad XII al Zagal, tío de Boabdil, último rey nazarí de Granada. La alcazaba fue destruida por los propios moriscos, en la denominada como Guerra de las Alpujarras, en el final de siglo XVI. Desde entonces presenta un aspecto ruinoso.

               La destrucción de una torre, para el rodaje de Patton (1970)

             La cuestión es si se autorizó la voladura de una de las torres, una puerta, o parte del lienzo de la muralla. Hemos visto casi fotograma a fotograma toda la película, realizada hace 50 años, y hemos identificado muchos lugares, pero prestando especial atención a las de la alcazaba de Tabernas. Se rodaron allí varias escenas de batallas, que en la película se identifican con Túnez y el África Corps de Rommel, y con la liberación de Sicilia. Resulta curioso ver la entrada de las tropas aliadas anglo-estadounidenses en Messina, y ver claramente la plaza de la catedral de Almería.

            ¿Se voló parte de la muralla de la alcazaba para rodar una escena bélica?. La respuesta es sí, pese a haber sido declarado bajo la protección del Patrimonio Histórico Español, por un decreto de 1949. Las autoridades franquistas no sentía ningún respeto real por el patrimonio histórico y cultural. Lo mismo les daba autorizar la voladura de una torre para una película como Patton, o robar dos figuras de la catedral de Santiago para regalárselas a la familia Franco. En el colmo del despropósito, la escena no debió resultar demasiado cinematográfica, porque apenas se identifica en la película. La puerta que hoy aparece reconstruida al completo, fue probablemente la que volaron en 1970.

                 La colina de la alcazaba, el propio castillo y Tabernas, constituyen un enclave mágico, cargado de historia y de belleza natural.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/12/26/la-alcazaba-de-tabernas/. https://almeriapedia.wikanda.es/wiki/Castillo_de_Tabernas

La expedición Magallanes-Elcano


 

                                La vuelta al mundo, una historia con narrador

         El portugués Fernao de Magalhaes fue el Capitán General de la expedición para dar la primera vuelta al mundo, nombrado para tal fin por su Majestad Católica el emperador Carlos V. En conjunto fue una expedición dantesca, que tuvo graves problemas de indisciplina. Todos los pormenores del viaje se firmaron en la Capitulaciones de Valladolid, firmadas ante el propio rey el 28 de marzo de 1518. Las tripulaciones de los distintos barcos sumaban un número comprendido entre 235 y 265 marineros, predominantemente españoles. La rencillas entre las diferentes nacionalidades fueron constantes, y las vicisitudes fueron tantas y de tal calibre, que convirtieron el regreso de la única embarcación superviviente, la nao Victoria, en una epopeya legendaria.

           El otro gran nombre que sobresale en esa expedición fue el de Juan Sebastián Elcano, del que apenas existen referencias biográficas. Desapareció para siempre de la historia, en un posterior viaje a Las Molucas, años después de la 1ª circunnavegación que le inmortalizó. No existe tumba de Elcano, ni siquiera se sabe en dónde murió. Para muchos, las consecuencias científicas, geográficas e incluso de pensamiento, de esta primera circunnavegación, fueron muy superiores al propio Descubrimiento de América, aunque un hecho es consecuencia del otro.

                     Antonio Pigafetta, el cronista del la vuelta al mundo

           La historiografía española padece el mal de enaltecer los méritos de uno o unos, en detrimento de otro o de otros que de modo indudable, contribuyeron al logro del mérito  que nos ocupa. Fernando de Magallanes fue un gran marino, víctima de una traición de un marinero de la propia expedición, encontrando la muerte en la isla de Cebú, en los últimos días de abril de 1521. Tras los diferentes motines y ejecuciones, Juan Sebastián Elcano era ya el único marino experimentado, capaz de hacerse cargo del final de la expedición, que no era otro que el regreso a Sevilla.

       Trinidad, Victoria, Concepción, San Antonio y Santiago eran los nombres de las 5 naves expedicionarias. La flota partió de Sevilla el 10 de agosto de 1519, y no salió a mar abierto hasta el día 20 de septiembre en Sanlúcar de Barrameda. En la Patagonia, en marzo de 1520 se registró el primer motín. La nave Santiago se hundió en el mes de agosto. La San Antonio viró 180º y puso rumbo a España en clara deserción. Todos los tripulantes fueron arrestados al llegar a Sevilla. A finales del mes de octubre de 1520, completaron el paso por el estrecho, que hoy honra con toda justicia a Magallanes, y al que debe su nombre.

                   Tras la muerte de Magallanes, tuvieron que deshacerse de La Concepción, devorada por la carcoma, y ya todo el peligro lo constituían los portugueses, que apresaron a los tripulantes de La Trinidad. En diciembre de 1521, La nao victoria al mando de Elcano, emprendió el difícil viaje de regreso por el otro lado del mundo. Con solo 18 hombre llegaron a Sanlúcar el 22 de septiembre y dos días después a Sevilla.

                        Entre los supervivientes estaba el italiano Antonio Pigafetta, cronista de la expedición, quién hizo entrega al emperador Carlos V del diario oficial de la expedición. No se ha conservado ninguna edición original del diario de viaje, desaparecidas se supone, en saqueos, incendios o en robos. Lo habitual en estos lares.

                             Hace unos años estuvo en el puerto de Melilla una réplica de la Nao Victoria, que visitamos, y cuyas fotografías hoy acompañamos de este texto, y de los tres grandes nombres de esa expedición, de cuyo inicio se han cumplido 5 siglos.

Nota: La primera vuelta al mundo. Antonio Pigafetta, Alianza editorial

 

Memoria e Historia en Melilla


                                  Virgilio Leret sigue esperando

          La Ley de Memoria Histórica fue aprobada por el Gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero el 26 de diciembre de 2007. Desde entonces, y han pasado 12 años, los avances en Melilla han sido nulos, y ya no es cuestión de seguir esperando más tiempo. En nuestra ciudad, bajo el gobierno del Partido Popular no solo no se realizó ningún avance, sino que se produjeron tres clarísimos fraudes, como fueron la sustitución de la placa de homenaje a Franco en el pabellón militar de la calle Castillejos, el entierro subrepticio de los restos del golpista Sanjurjo en Melilla, y el traslado del espadón de la Cruz de los Caídos al cementerio público de la Purísima Concepción. Los dos primeros fraudes a la Ley fueron autorizados por el hoy diputado por Melilla Díaz de Otazu, el segundo por el anterior gobierno municipal. Es hora de corregir ya estos errores.

          Sanjurjo no puede ser exhumado de nuevo, pero tanto la placa falsa plaza de Franco como el espaldón de los Caídos sí pueden ser retirados de forma inmediata, a ser posible antes del próximo 2 de noviembre, cuando las autoridades civiles y militares acuden al cementerio de Melilla para rendir homenaje a los melillenses ilustres, y a los fallecidos en acontecimientos trágicos, como la explosión del polvorín de Cabrerizas, los fallecidos en el accidente aéreo de Pauknair, o la rotura del depósito de agua de Cabrerizas.

                                Virgilio Leret, gloria de la Aviación española

              En la parte trasera del panteón de Aviación del cementerio municipal, existe varias filas de nichos en donde están enterrados militares de aviación, fallecidos en diversas circunstancias, bien en accidentes aéreos en la bade de Hidros de Mar Chica, como caídos en combate de la aviación de Franco, como Jiménez Benamú. También existe un nicho anónimo, en donde quizá reposen los restos de Virgilio Leret, aún sin identificar. Hay otros muchos nichos vacíos, por lo que pedimos que en al menos alguno de ellos figuren los nombres de del comandante de Aviación Virgilio Leret y los alféreces de la Base del Atalayón que fueron ejecutados con él, Luis Calvo y Pedro del Pozo, en aplicación de las leyes de guerra, sin juicio alguno y sin posibilidad de defensa, en la madrugada del 18 de julio de 1936.

                La Ley de Memoria histórica fue aprobada hace ya 11 años, por lo que no entra dentro del periodo de 100 días de cortesía, y porque Pedro Sánchez es Presidente del Gobierno de España desde junio de 2018. Alguna vez hay que empezar a apostar por reivindicar la memoria de los represaliados por mantenerse en defensa de la legalidad del gobierno legítimo. También exigimos a la Comandancia de Melilla, que sustituya la placa del Manuel Romerales Quintero, y se haga constar su grado de Comandante General de Melilla, fusilado en cumplimiento de su deber. Esto no puede esperar más. El gobierno de Zapatero aprobó la Ley, pero le pasó el muerto (Franco) al siguiente gobierno, y todavía estamos con él a cuestas.

 

Nota: https://leymemoria.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/LeyMemoria/es/memoria-historica-522007