Archivo de la categoría: política

El escaño número 13


 

                            Pronósticos electorales de mayo

         El número 13 solo fue malo para los Templarios, que fueron disueltos un 13 de octubre, para todo lo demás se trata de un buen número. Judas Iscariote nunca fue el apóstol nº 13, porque este grupo estaba formado solo por 12. En los números de la rifa de La Caridad es conocido como “el verde”, pero desconocemos el motivo. En Melilla este número significa la llave de la gobernabilidad, por lo que se convierte en el más deseado de los números posibles. Quien disponga del escaño 13 tiene la piedra angular del futuro de esta ciudad.

              Según las máximas de los políticos, el mejor sondeo posible es la jornada electoral y aunque los resultados del 26 de abril en Melilla no es extrapolable al 100%, si indican algunas direcciones y caminos. Para hacer este pronóstico le hemos asignado al Partido Popular el número de votos conseguido por Juan José Imbroda en el Senado (9005), y a Coalición por Melilla la cifra de su techo electoral, alcanzado en las elecciones de 2015 (8450). Al Partido Socialista le hemos otorgado el máximo de votos alcanzado por esta formación en la última década, que fueron 5100 en 2007. Es bastante probable que Ciudadanos mantenga los 4300 votos alcanzados en la última jornada electoral y a VOX los obtenidos por Ciudadanos en su primera aparición electoral en 2015 (3500). Vox lograría el mismo resultado del Partido Nacionalista Español de Melilla en 1991.

            Con estas cifras el número de escaños asegurados serían 24, de los cuales 7 serían para el PP, y otros 7 para la formación Cepemista, en lo que resultaría un empate electoral. El PSOE igualaría los resultados de Dionisio Muñoz en 2007, con 5 escaños. Ciudadanos subiría 1, y obtendría 3, y la neo formación de Vox se quedaría con 2, muy lejos de las expectativas con las que concurrieron a las Elecciones Generales del mes pasado. Hemos dejado deliberadamente en el aire la asignación del escaño número 13. De los considerados como seguros, siempre puede bailar algún diputado en beneficio de las opciones mayoritarias, que son Partido Popular y Coalición por Melilla.

         La intuición o el deseo, nos llevaría a otorgar ese escaño llave a Podemos, al que solo le faltan dos centenas de votos para entrar en el recuento de la Ley D’Hont, que solo abre su puerta a partir del 5%. Desde 1979 no hay ningún partido a la izquierda de los socialistas que haya alcanzado la representación en la Asamblea de Melilla.

        En todos los procesos electorales anteriores estudiados, las aventuras de formaciones espora o clonadas, surgidas solo para la contienda política en curso, no suelen alcanzar resultado alguno, desapareciendo al día siguiente del recuento oficial. Cabe recordar el caso de Convergencia de Melilla del ya fallecido Alberto Weil, que solo obtuvo 784 votos. La formación Adelante Melilla de Amin Azmani, salvo sorpresas, seguirá la misma senda, aunque podría limarle algún escaño a su anterior formación. También la sempiterna aparición del PDM (Partido de los Demócratas Melillenses), que nunca ha superado los 547 votos, en su mejor resultado electoral, pero que sí podría rasparle el escaño a Coalición.

        Hemos contrastado los datos con el mayor experto electoral de la ciudad, y coinciden en casi todos los aspectos, salvo en la apreciación sobre Vox. Sus análisis le otorgaban 8 escaños claros al Partido Popular. CpM es una formación que presta votos al Psoe  y a Podemos en las elecciones generales, por lo que debe recuperar esos votos que le faltan hasta su techo de 2015.

 

 

Anuncios

Elecciones, recuentos y recursos


             Celebrar unas elecciones sin la presencia de Coalición por Melilla situaría a la ciudad en los tiempos de la Suráfrica de Pieter Bhota. En 1984 la ciudad multicultural y multiétnica de Sarajevo fue sede Olímpica de los Juegos de Invierno y apenas una década después fue el escenario de una guerra en donde se liberaron todos los demonios de las diferencias raciales, religiosas y nacionales. Pasar de un estado a otro es solo cuestión de una decisión errónea, de una declaración fuera de lugar. Volver a la situación política y social de 1985 no es deseable ni recomendable.

                   Mustafa Aberchán es el fundador de Coalición por Melilla y su líder indiscutible. Agrupa y cohesiona a un movimiento o partido con sensibilidades muy diferentes. Eliminarlo de la vida política, tanto a él como a su formación, como afirman con asiduidad los dirigentes del Partido Popular melillense, colocaría a la ciudad ante el abismo de la incertidumbre política y social. No es un partido de corte musulmán, como se aventuró a calificarlo un medio de comunicación. Es ante todo el partido de los desclasados, el partido de esa otra Melilla por la que muy poca gente se atreve a transitar, y que coincide con la población española de origen amazigh, y a la que pocos partidos suelen prestar atención. Coalición se ha erigido con la representación de esos votantes, que están en situación de orfandad política y de desamparo social.

                             La participación electoral

                 El bien mayor en una democracia es el derecho de sufragio. El derecho a la participación activa y pasiva en las listas electorales. El derecho a escoger a los representantes más afines, como establece el artículo 23 de La Constitución. Este es el bien mayor a proteger. Por tanto: ¿Puede cercenarse ese derecho máximo por un error minúsculo y de carácter administrativo?. La lista electoral de CpM sí era paritaria, pues estaba compuesta de 13 mujeres y 12 hombres, pero mal ordenada entre los puestos 11 al 16, y 21 al 25.

                La listas del Partido Popular  y de Vox llevan a 3 hombres en los 3 primeros puestos. Todas respetan el ordenamiento 3/2 que prevé la ley pero están desequilibradas. Lo lógico serían las listas cremalleras, como sí hacen Podemos y PSOE, cuyas opciones políticas están encabezadas por mujeres. En Ciudadanos hay 3 varones entre los 4 primeros puestos. Se cumple la ley pero dando prevalencia a los varones.

                 Otra cuestión sería la presencia de ciudadanos españoles rifeños en las listas de los partidos, casi nula en el caso de los Populares y de Vox, con solo un integrante en cada  lista y con nula posibilidad de salir elegidos. Si no fuese por la presencia de Coalición por Melilla, la Asamblea de Melilla sería solo un parlamento de ciudadanos de origen europeo (blancos), dicho con todas las precauciones necesarias. Es pues esta formación la que corrige este desequilibrio en la representación de las comunidades mayoritarias de la ciudad. Solo el partido socialista sitúa en el número dos a un español de ascendencia rifeña, con claras posibilidades de obtener el acta de diputado.

                Volvemos pues a la cuestión que abre esta reflexión. Siendo indudable el error de Coalición de la confección de su lista: ¿Sería legítimo dejar a Melilla sin esta opción política esencial para la ciudad, solo por un error mecánico?. Fuera de la certeza del error, todo son dudas. ¿Se advirtió de modo claro y por escrito, con indicación precisa de cual era la deficiencia y de cuando se iniciaba y cerraba el plazo para subsanarla?

                              La presentación del recurso

               Coalición por Melilla ya ha presentado un recurso ante  la Junta Electoral Central y mañana lo hará en el Juzgado Número 1 de lo Contencioso en nuestra ciudad. La esperanza de muchos melillenses, de todas las ideologías y etnias, es que se acepte que un error administrativo, no puede impedir la opción mayor del derecho de voto, ladrillo básico de La Democracia. En alguna de estas instancias, o incluso en el Tribunal Constitucional, la decisión tomada en Melilla será anulada. En caso contrario, lo que espera es muy incierto.

                 Sorprende también la tibia o nula reacción del resto de las formaciones políticas melillenses, salvo en el caso de Gema Aguilar de Podemos, que se ha posicionado claramente junto a las tesis de Coalición. Parece que algunos crean posible la celebración de unas elecciones sin el concurso de esta formación.

 

2019. La campaña final


              En mayo de 2011, junto con la campaña electoral autonómica, surgió este blog, El Alminar. Ya entonces vaticinamos que el PP de Imbroda iniciaba su lento, pero inexorable descenso. El 2015 no alcanzó la mayoría absoluta, y solo el pacto con el exiguo Populares en Libertad, propiciaron una prórroga no deseada por el electorado melillense, de un modelo de gestión que ya estaba agotado en aquel momento. Estos últimos 4 años han supuesto la prolongación de un régimen agónico, gracias entre otras cosas, a los caprichos y engaños del sistema electoral D´Hont, que otorga una representación proporcionalmente mayor a los partidos más votados,  que el porcentaje de votos recibidos. Escribíamos entonces, y lo repetimos ahora, que con un sistema proporcional de asignación de escaños, el Partido Popular estaría sin mayoría absoluta desde el año 2011.

             Estas primeras elecciones de abril de 2019 serán distintas, porque convertirán en inútiles todos los sondeos para las siguientes, los de las elecciones Locales y Autonómicas del mes de mayo, en el 8º año del Alminar. Los políticos suelen decir que el único sondeo válido es el del día de las elecciones. En esa ocasión, casi por única vez, al adelantarse por solo un mes las elecciones Generales a las Locales, van a saber cuál será su suerte electoral con un mes de anticipación. En abril se sabrá quién va a perder en mayo, y también quién alcanzará la victoria en las urnas.

           Concurrir a esas segundas elecciones sabiendo casi con una aproximación del 95%, cuál será el propio destino, se va a tornar o como un  calvario, o como un camino de rosas.

                                   Instantáneas de una noche de abril

           La noche del 12 de abril anticipaba varias cosas, la primera era la de un final de ciclo. La presencia de Coalición por Melilla en unas elecciones Generales por primera vez, significa un cambio de rumbo muy importante. La llegada al Congreso de un diputado melillense rifeño no solo es posible, sino probable. Mustafa Aberchán ya fue el primer rifeño en acceder a la Alcaldía de Melilla en 1999, y ahora puede convertirse en el primer diputado. Lo tiene al alcance de la mano, en unas elecciones en las que parten desde la posición ganadora en nuestra ciudad. La división en la derecha y la desaparición del bipartidismo imperfecto, propicia que la ciudadanía tenga más posibilidades de propiciar cambios.

             La obtención del diputado va a ser muy disputada, pero es casi seguro que al menos un senador sí caiga del lado de la coalición Cepemista. A priori la mejor situada es Dunia Almanosuri, Vicepresidenta 2ª de la Asamblea de Melilla y uno de los grandes valores políticos de CpM.

                  La victoria en las elecciones Generales va a caer del lado del Partido Socialista, en eso no existe discrepancia alguna. La única duda será el margen de ese triunfo y los posibles pactos para formar gobierno. Pedro Sánchez seguirá como presidente en funciones casi hasta las puertas del verano. Lo que acechará al futuro político del Estado será, a partes iguales, la presencia y expansión de Vox y el más que probable auge de Esquerra Republicana de Catalunya, que concentrará casi todo el independentista. Son dos sombras, tirando en sentidos opuestos y que pueden producir grandes fracturas en el consenso de la sociedad española.

               En esta lucha de dos, en lo que se refiere a Melilla, sigue en la senda de la esperanza, la candidatura de Podemos, ya como única alternativa a la izquierda del PSOE en Melilla. Gema Carolina Aguilar se ha consolidado como líder de la formación podemita, y tiene ya una personalidad política definida, en el difícil y abrupto mundo de la política melillense. Su objetivo es estar lo más cerca posible del 5% de los votos, que le permitan alcanzar la representación política en la Asamblea, en el siguiente mes, el de mayo.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/05/28/aberchan-versus-imbroda/

 

 

 

 

 

 

 

 

La doctrina de la crispación política


           La crispación política en España es además de un libro homónimo de Santiago Carrillo (Planeta 2008), una doctrina política y una estrategia constante que las derechas españolas ejercitan y ponen en marcha desde el día siguiente en el que pierden el poder. El septenio de José Luis Rodriguez Zapatero (2004-2011) fue una constante de agitación mediática y callejera, basada en una triple acusación que todavía se mantiene vigente: (1) Llegó al poder como consecuencia de los atentados islamistas del 11 de marzo, difundiéndose la repugnante falacia de la implicación de algunos poderes del Estado en ellos. (2) Negoció con la organización terrorista ETA (se omite que en su mandato la banda terrorista renunció a los atentados e inició un proceso que concluyó con su disolución final, y que José Mª Aznar también hizo lo propio y con los mismos objetivos). (3) Fue el responsable de la crisis económica que afectó al mundo entero y que tuvo su origen en los Estados Unidos, y que ningún observatorio económico supo advertir.

            La tranquilidad solo volvió al país tras la llegada de Rajoy al frente del Partido Popular en noviembre de 2011. Este nuevo septenio de tranquilidad social y política, pese a las durísimas medidas económicas llevadas a cabo contra los derechos laborales de trabajadores, funcionarios y pensionistas, solo se vio alterado por la crisis política de Cataluña en 2017. La cuestión catalana ya era un problema presente en la II República, que llevó a una respuesta violenta del Estado, tras la proclamación de Independencia de Lluís Companys en 1934. La cuestión catalana ya estuvo presente en los dos mandatos de Aznar (1996-2004), en los que realizó el mayor traspaso de competencias autonómicas, y también en el de Zapatero, con la aprobación de un nuevo Estatut del año 2006, que fue tumbado por el Tribunal Constitucional, con un recurso del propio Partido Popular.

                               El bloque de derechas y la crispación

           “La política de oposición del PP ha consistido en crispar el debate parlamentario y en trasladar la crispación a la calle. La finalidad de tal estrategia no era otra que crear la sensación de que un gobierno de izquierda era incapaz de asegurar la estabilidad política del Estado e incluso que con la izquierda existe el peligro de la ruptura de éste, de caer en una situación de anarquía ingobernable”; (Santiago Carrillo, 2004).

             En los ocho meses pasados desde la moción de censura a Mariano Rajoy, las tensiones y las manifestaciones de colectivos de todo tipo, en demanda de reivindicaciones sociales, laborales o económicas, se han sucedido sin descanso transmitiendo la sensación de inestabilidad política. El debate político se ha vuelto bronco, zafio e incluso grosero y todo estos parámetros se ha trasladado a la sociedad. Los debates en las redes sociales han incrementado su violencia hasta más allá de lo tolerable y permisible.

                  El rancio lema franquista de “la unidad y las tierras de los hombres de España” ha retornado como ariete político contra una mayoría social de izquierdas, tan legítima como cualquier otra, porque todos los partidos y coaliciones que la conforman están respaldados por los votos populares. Como ya no puede aludirse a las viejas definiciones de “rojos” y “nacionales, se crea una nueva línea: la de los partidos constitucionalistas, en la que con la peor mala fe política posible se excluye al PSOE, y se incluye a la neo formación de VOX, que sí se muestra claramente partidaria de actuar contra la Constitución de 1978, al afirmar que pretende eliminar el estado de las Autonomías.

               Ha vuelto toda la retranca de la arcaica trinidad de la derecha:  La corona, el altar y el sable, pero transformada en algunos aspectos, como en el de la sustitución de “los mercados” y sus supuestos mandatos, como nuevo sable amenazante. La Corona, implicada con la Democracia, ha sido sustituida por el difuso concepto del Estado, y en cuanto al Altar, se vinculan a él cada vez que pueden.

                 Santiago Carrillo atribuía  a José Mª Aznar y su fundación FAES, todo este gran giro hacia la derecha más intransigente y neoliberal, ejemplificado en su segundo mandato, el de la mayoría absoluta, y que ya pocos recuerdan. Se trataría del estilo más puro de Aznar, el que todavía niega la autoría islamista de los atentados del 11 de marzo, el del bronco “váyase señor González”, o en sus dosificadas y siempre crispadas intervenciones de los últimos tiempos. Los insultos a la presidencia del gobierno en las últimas semanas han sido atroces, y nos remontaban a los debates parlamentarios de La Transición, por no remontarnos más atrás. En realidad, y aunque no se quiera ver, a Mariano Rajoy lo echó la FAES aznarista.

       Para el nuevo tiempo, este que ha convertido el hemiciclo en un cuadrilátero, se necesitaban otros actores. El nuevo PP de Casado y el Vox de Abascal están en clara sintonía con la línea FAES, del bronco y siempre crispado Aznar.

 

Catalonia kaputt


          La darrera trampa dels moderats (La última trampa de los moderados)

    Entre todos los tertulianos que han aparecido en estos últimos días para analizar la cuestión de Cataluña, se ha destacado Bernat Dedeu, un soberanista que se presenta como moderado pero que es muy intransigente e inasequible ante cualquier tipo de crítica o cuestionamiento. Tiene un blog llamado La Torre de les Hores, y curiosamente su último artículo, escrito el 28 de septiembre, presenta un título de doble lectura pero altamente significativo: “la última trampa de los moderados”.

         Un título profético, el de la última trampa, porque efectívamente ha sido una trampa del soberanismo moderado, en la que el Estado Español ha caído de lleno. He de reconocer que estaba muy bien tendida por Puigdemont, Junqueras y la gran cerebro gris, Carme Forcadell.

        Sabían perfectamente que la consulta, que no referéndum, carecía de validez, porque no cumplía ninguna de las condiciones del Código de Buenas Prácticas para Referendos de la Comisión de Venecia de 2006. El Tribunal Constitucional había declarado ilegal la consulta. A partir de ahí era solo un problema administrativo y judicial para los convocantes de la misma. Había que haberlo dejado en ese punto, y que el Govern de La Generalitat se presentara con las manos vacías antes los medios de comunicación europeos y mundiales.

    Desgraciadamente al Gobierno de Mariano Rajoy o de España (como se prefiera), le entró el miedo y optó primero por intimidar (enviando gran cantidad de Fuerzas de Seguridad del Estado), y después fue víctima del pánico y optó por la represión, proporcionando a “les soberanistes moderats”, aquello que estaban buscando, imágenes de heridos y de la represión.

     También cayeron en la trampa, tendida burdamente por  Los Mossos d´Esquadra”,  las Fuerzas de Seguridad del Estado, al aceptar la solicutud de colaborar en la represión. Esto es una competencia transferida a los Mossos, que debieron haberse enfrentado solos a ella, esto es, a la tareas de desobedecer a la Fiscalía de Cataluña y a la manifiesta incapacidad para cumplir la Ley del Estado. Le pasaron el envenenado pastel de impedir la consulta a las FSE, y el Ministerio de Interior de España mordió sin dudar el pastel envenenado. Con ello convertían un problema administrativo (consulta ilegal), en una cuestión política internacional.

    El “soberanismo moderado” no tenía nada entre las manos para presentarse a la rueda de prensa post consulta del 1 de octubre, solo unos datos de participación y votaciones, que nadie con un mínimo de rigor intelectual podía o puede creerse. Sin embargo, el Gobierno de la Nación se las llenó de imágenes de represión, impropias de un Estado de Derecho. La trampa era burda, pero perfecta. Da la impresión de que el Gobierno de Rajoy al final sí creyó que esa representación escénica era un referendum. En realidad se trataba de un pulso o desafío al Estado español, que pretendía mostrar al mundo que el Govern de la Generalitat era capaz de desafiar al Gobierno de España.

     Hoy nadie habla de una consulta sin las mínimas garantías democráticas, sino de la represión en Catalunya. Tampoco ha sido la Semana Trágica en cuanto a violencia callejera. Hay muchos mitos entre el Estado Español represor y su oponente moderado catalán. Convocar y mantener una consulta declarada ilegal es un acto de violencia política pero difícil de plasmar, reprimirla por la fuerza también, pero esta es física y puede verse y fotografiarse.

                       Dui, Declaración Unilateral de Independencia

      La Dui, es un acto político hostil, que el Govern de La Generalitat debe pensarse mucho en utilizar. Hacerlo supone abrir fuerzas difíciles de controlar y de dirección imprevisible. Hemos advertido mucho sobre el camino yugoslavo, pero es muy similar al que ahora intenta recorrer Cataluña. La declaración unilateral de independencia por parte de Eslovenia un 25 de junio de  1991 hizo explotar la federación yugoslava, y pocos meses después se inició un periodo de guerra abierta que duró diez años. No es previsible que esto sucede en España, pero puede abrir el camino de un hundimiento generalizado del Estado de las Autonomías. La independencia eslovena, llevada a cabo apenas sin violencia, es la más similar a la pretendida por Cataluña.

         Lo que tampoco es admisible es que la defensa teórica del Estado español y del modelo Constitucional haya estado protagonizada por el franquismo residual, y por el españolismo más burdo y grosero, que ha inundado las redes sociales y las tertulias (Marhuenda, Inda o Ussia). Solo cuando han saltado las alarmas, justo en el periodo final (the day before), han aparecido comentaristas y tertulianos que hasta ahora no habían aparecido. Un Estado también necesita quien lo defienda.

          En un Estado caben diferentes realidades nacionales, de las cuales el catalanismo es una, de amplia y sólida base cultural e histórica. Los Estados también evolucionan en sus formas. Lo único que no cabe un Estado democrático, desarrollado a lo largo de los siglos es el soberanismo secesionista. Dicho más claramente, la única forma no admisible de separación o de ruptura en un Estado democrático es la Dui, o Declaración Unilateral de Independencia. Lo que queda clarísimo, y eso lo sabe El Govern, es que los resultados de la consulta del 1 de octubre no dan para una acción de semejante envergadura.

          Nota: http://www.bernatdedeu.cat/

 

Pedro Sánchez: el regreso a la izquierda


                       La izquierda española, entre Pedro y Pablo

     ¿Puede el socialismo regresar a la izquierda?. Según los manuales marxistas no, pero los partidos comunistas han desaparecido como tales, y el espacio de izquierdas sigue ahí, esperando a quien les represente. En diciembre de 2015, la derecha española alcanzó su suelo electoral, quedando con 115 diputados. Nunca han estado ni estarán tan débiles. El gran error que perseguirá siempre a Podemos y a Pablo Iglesias, es no haber dejado gobernar al Partido Socialista, con el apoyo de Ciudadanos. El objetivo equivocado de Podemos era la destrucción de los socialistas, cuando la lógica política demandaba gobernar con ellos, alcanzar acuerdos, y reducir el poder de la muy beligerante derecha española.

       En las elecciones de junio de 2016 la derecha empezó su recuperación, y la izquierda siguió su lento descenso, en votos y escaños. Cuando el jabalí está herido, o se le remata, en términos políticos, o se levantará y acabará contigo.

        Pablo Iglesias despreció siempre en lo personal a Pedro Sánchez, al que llamaba “el profesor de universidad privada”. En la actividad política no debería existir el espacio para la enemistad personal, porque ambos, Pedro y Pablo, conviven, luchan y son mantenidos por el mismo lecho de votantes, que lo que querían es que hubiesen gobernado juntos, en la fórmula que fuese, para desalojar a la derecha del Poder. Ahora siguen en proceso de recuperación y en aumento de la expectativa de votos. Un partido socialista sujeto o vigilado desde la izquierda por una fuerza como Podemos, era lo que demandaba el electorado en diciembre de 2015.

                                           Operación Triunfo socialista

          Melilla, la gestora del partido socialista que preside Gloria Rojas, y la militancia socialista está volcada claramente con Pedro Sánchez, en su intento de llevar al partido socialista de nuevo a la izquierda. No sabemos lo que sucederá en el Congreso socialista de Junio, y más cuando la maquinaria de Ferráz se ponga en marcha y avance como una locomotora diésel contra Pedro Sánchez. El socialista Sánchez ya sabe lo que es ser triturado por el  implacable “rodillo de Ferraz”. Una sola palabra de Felipe González y estás perdido. Lo tiene muy difícil, pero peor lo tendremos los españoles y no logra establecerse una alternativa sólida a la derecha. Casi todos los rostros conocidos del socialismo melillense estaban en el salón de Hotel Tryp Melilla-Puerto. Allí pudimos juntar a los dos primeros delegados de gobierno melillenses, Manuel Céspedes y Gregorio Escobar. Ambos sufrieron el duro acoso político de la derecha melillense.

            Lo que digan ahora no es tan importante como lo que hagan después. Melilla necesita un cambio y una alternativa, después de 26 años de gobiernos locales del Partido Popular.

           

Podemos en Vistalegre


    

         ¿Son camaradas las ratas?, se preguntaban los animales tras haber derrocado a los humanos en la antigua Granja de Manor, y a la que en adelante llamarían Animal Farm. El éxito inesperado sobre el granjero Jones trajo grandes problemas a los animales. Lo mismo ocurrió en 1917 y el gobierno provisional de Aleksander Kerenski, que se derrumbó demasiado rápido. El mismo paralelismo se puede realizar con el triunfo de Podemos en las elecciones generales de diciembre de 2015, en las que alcanzaron la cifra de 69 diputados. Esa enorme masa de poder, que a Pablo Iglesias no le pareció suficiente, les otorgó dos fuerzas opuestas, una centrífuga y otra centrípeta. Aquí solo hablamos del modo y el método en la dirección de un partido de izquierdas. Comparamos actitudes políticas y no a personas.

                 La fuerza revolucionaria de 1917, de la que se cumplirán ahora 100 años, era un complejo cosmos de ideales, visiones diferenciadas y muy plural en su formación. Mientras Lenin vivió, no hubo problemas, pero tras su ataque cerebral surgieron las dentro del movimiento bolchevique por hacerse con el control del partido. Todos consideraban, hasta el mismo Stalin, que no podía caerse en el error de la dirección única, ni en la creación de un solo líder. Iósif Stalin, el antiguo seminarista del que nunca se podrá decir la última palabra, ideó sin embargo un lema excepcional, rigurosamente revolucionario: El personal lo decide todo. El modelo en un partido de izquierdas era y es algo esencial, los otros ya sabemos como son. En un principio todo fue un debate democrático de ideas y visiones del mundo y de la revolución. Eso sí, la agresión del Sistema capitalista contra la Revolución triunfante fue total, sin tregua y desde el principio. Esa agresión provocó importantes cambios en la propia trayectoria de los revolucionarios rusos, y probablemente ayudó más que ninguna otra causa, al triunfo democrático de Stalin, sobre el partido comunista ruso.

              George Orwell no pudo publicar su Animal Farm (Granja Animal) hasta 1945, tras la victoria aliada en la II Guerra Mundial, porque la Comunidad Internacional no quería disgustar a Stalin, al que consideraban como un gran estadista amigo y el principal artífice de esa victoria, esto último absolutamente cierto. Orwell reconoció varios errores, en un prólogo que nunca insertó en el libro. Uno que identificó demasiado claramente a los bolcheviques con la victoria de los cerdos en la Granja de Manor, otro el haber escogido ese animal como metáfora, y el tercero el haber ridiculizado en demasía las capacidades del propio dirigente revolucionario, Napoleón (Stalin), frente a Snowald (Trotsky). Esto también le llevó a considerar que los que consideramos como libertad de expresión y pensamiento varía según las circunstancias reinantes. Lo que hoy es considerado como bueno, puede ser malo una década después o viceversa. Los revolucionarios franceses y sus indudables e incuestionables valores, organizaron un baño de sangre, durante un periodo que es conocido como El Terror (Terreur).

           Stalin insistía en la necesidad de hacerse con todo el poder y todos los resortes del Estado, mientras que Trotsky pensaba en la necesidad de buscar alianzas y exportar la revolución para poder sobrevivir. Esto último es  lo que hoy llamaríamos transversalidad, concepto defendido por Iñigo Errejón, frente al hegemonismo pretendido por Pablo Iglesias, quien defiende la  necesidad de la destrucción política de los partidos de La Casta (PSOE y PP), para poder alcanzar el Poder e iniciar los cambios y transformaciones sociales necesarias. Tras la caída de Trotsky, por sus propios méritos y deméritos, ya solo quedó barrer la segunda línea, la de Kamenev, Bujarin y Zinoiev. Es esta segunda línea la que parece haber caído en Vistalegre II, con el respaldo del 90% al modelo de líder único, frente a la siempre difícil dirección colegiada. Esta es la interpretación fácil, la más directa. El modelo de Podemos es mucho más complejo y es difícil pronunciarse sobre qué concepto de partido y dirección ha triunfado. Habrá que estar atentos a si se camina hacia la dirección colegiada o comienza la purga.

       Lo que queda claro siempre, como dijera el propio Engels, es la capacidad de transformación de la burguesía, la clase más revolucionaria que existe. Frente al modelo de Estados socialistas, ofrecieron el “Estado del bienestar. Desaparecido, sin posibilidad de recuperación, el modelo antagonista, procede ahora al desmantelamiento del Estado protector. Todas las propuestas iniciales de Podemos, que parecieron tan atractivas y novedosas, ahora son ya asumidos por el sistema, pero sin haber producido una solo modificación legislativa para acabar con la corrupción y los privilegios de la clase política.

            La aparición de Podemos transformó actitudes y provocó cambios en la mentalidad con la que se enfocaba y toleraba la corrupción. Podemos es el partido de la gente que no estaba representada, o que ya no se sentía representada por los partidos de “la casta”. ¿Se convertirá en un partido más del sistema, o éste asimilará sus propuestas más osadas y las acabará convirtiendo en algo propio?. Pero toda la gente, la del PP, la del PSOE, la de Ciudadanos, sale de la misma sociedad. O se transforma la sociedad y las mentalidades dominantes o los cambios tardarán en materializarse. Lo ocurrido ha resultado decepcionante.