Archivo de la categoría: Historias de Melilla

La Duquesa de La Victoria en Melilla


                                     El óbolo del mendigo

Enrique Delgado

       En principio, la anécdota fue escrita en la relación diaria de donaciones reflejadas en El Telegrama del Rif, a los hospitales de Cruz Roja en Melilla, pero el 11 de septiembre se le dio su verdadera importancia. Un mendigo anciano de la ciudad, de los muchos que siempre ha habido, se presentó en el Hospital de la Cruz Roja y solicitó ver a la Duquesa de La Victoria, convertida en un símbolo desde su misma llegada a Melilla. Carmen Angoloti siempre estaba disponible y siempre atendía personalmente cualquier solicitud. Una vez en su presencia, y en las misma escaleras, el anciano indigente sacó un pañuelo de su bolsillo, lo desenrolló y le ofreció una peseta a la Duquesa, lo que probablemente constituían todos sus ahorros. Según relata el periódico, la duquesa solo acertó a darle las gracias y preguntarle su nombre, recibiendo esta respuesta: “anote usted si quiere que es de un pobre”.

      El 21 de septiembre llegó a Melilla una dama de Corte de la Reina Victoria Eugenia, Maria Teresa Almagro y Rávene, para interesarse de modo directo de la situación de los hospitales de la ciudad y en especial del de Cruz Roja, bajo el patronazgo de la propia soberana. Ese mismo día se daba noticia del inicio de un nuevo curso de Damas enfermeras.

      El batallón de La Corona fue objeto de un encendido elogio y homenaje por parte del periódico melillense, dada su eficacia en la defensa de la ciudad, en los primeros días del derrumbe de la Comandancia de Melilla. Se trataba de un batallón de reclutas, que nada tenía que ver con las tropas de Regulares o del Tercio de Extranjeros, dirigidas por Millán Astray. Hasta ese momento, y ya estábamos a 23 de septiembre, no había aparecido una sola palabra sobre el comandante Franco en El Telegrama del Rif.

        Además de la red de hospitales de la ciudad, entre los que destacaban el Docker y el de Cruz Roja, había siempre fondeado en el puerto de la ciudad un buque hospital, El cuerpo de Sanidad Militar estableció dos bases quirúrgicas para heridos, una en Málaga y otra en Cádiz, a donde eran evacuados según el tipo de heridas recibidas. Los Reyes dejaron claro que no se iban a trasladar a Melilla y la Reina Victoria Eugenia sí vio a los heridos, pero en Málaga

                         La red de mujeres. La infanta Luisa de Orleans en Melilla

          El 25 de octubre llegó a la ciudad la infanta doña Luisa de Orleans en representación de la Reina Victoria, y que estaba casada con el también infante don Alfonso de Borbón y Borbón, casado en segundas nupcias. Llegó a la ciudad y visitó los dos hospitales de Cruz Roja, el instalado en el colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana y el del edificios de las Escuelas graduadas mixtas. La infanta doña Luisa de Orleans llegó acompañada por la señora de Urcola y el duque de la Victoria, esposo de Carmen  Angoloti. Esta es la visita de la Casa Real española, que refleja la serie Tiempos de Guerra, aunque transformada en una visita de la Reina.

                La Infanta doña Luisa se quedó en la ciudad hasta el día 15 de noviembre, en que embarcó de regreso a Málaga. Su estancia no fue solo protocolaria, pues durante todo ese tiempo trabajó como una dama enfermera más, en los hospitales de Cruz Roja, visitando también el hospital militar del Docker. También se celebró un oficio religiosos en el templo del Sagrado Corazón, eme memoria de los innumerables caídos en los combates, y que presidió la Infanta de la Casa Real española. Probablemente ese día 4 de noviembre sea el único en que el que una infanta de España ha estado en el hoy templo arciprestal de Melilla. La infanta estuvo siempre acompañada de la marquesa de Cavalcanti.

          El 23 de noviembre el Gobierno de España concedió la Gran Cruz de la orden Civil de Beneficencia, a Carmen de Angoloti duquesa de la Victoria, máxima distinción del Estado en aquel momento, por su labor en nuestra ciudad, realizada en los dos hospitales de Cruz Roja. Seguidamente se nombró una comisión para llevar a cabo un homenaje a la duquesa, con motivo de la concesión honorífica, por lo que en el último día del mes volvieron a Melilla la Infanta doña Luisa de Orleans y su esposo el infante don Carlos de Borbón, para hacerle entrega de la distinción.

                             Carmen Angoloti, duquesa de la Victoria

          Carmen Angoloti y Mesa, nacida el 7 de septiembre de 1875 en Madrid,  llegó a Melilla el día 30 de julio, acompañada de su esposo Pablo Montesinos y Espartero, gentilhombre de cámara y primogénito de los duques de la Victoria, con quien se casó el 1 de enero de 1893, a los 17 años de edad. El primer edificio utilizado como hospital fue el colegio de los Hermanos de las Doctrinas Cristianas, verificándose su puesta en marcha el 3 de agosto, siendo visitado por el Infante don Alfonso  de Borbón. La colaboradora más cercana de la duquesa fue Carmen Merry del Val, esposa del general Cavalcanti.

      En el último día de agosto, se registró en Melilla la visita del ministro de la Cierva, quién visitó el ya habilitado edificio del Grupo de Escuelas Graduadas Mixtas, ya habilitado como hospital de Cruz Roja y que se convertiría en el edificio principal de esta emblemática Institución El 3 de septiembre se abre el primer curso de damas enfermeras en la ciudad y el día 8 llega hasta estas tierras el comandante de Sanidad militar y ya afamado médico, el doctor Mariano Gómez Ulla.

                                          El golpe de Estado de 1936

       Los militares africanistas ejecutan un golpe de Estado el 18 de julio de 1936 en todo el territorio nacional. Esto provoca el derrumbe del orden público y el caos en el gobierno legítimo. Durante al menos 3 meses, los asesinatos políticos se sucederán por toda la geografía peninsular. Milicianos anarquistas y algunos elementos comunistas constituirán Chekas en las zonas que quedaron en manos de La República. El 30 de agosto de 1936 la Cheka de Bellas Artes asaltó el domicilio de la Duquesa. Pablo Montesinos y Espartero, su marido, será arrestado y asesinado, sin que pudiera volver a localizarse su cadáver. La duquesa de la Victoria es internada en una prisión para mujeres. La noticia que recorrió el mundo es que Carmen Angoloti había sido asesinada. Las Autoridades gubernativas republicanas no tuvieron nada que ver, pues se enfrentaban a un golpe de España y a una declaración de guerra civil. El orden público había sido destruido por los golpistas, pero el daño mediático que provocó la noticia fue inmenso.

       Cuando el Gobierno republicano recuperó el control, cesaron los asesinatos y las represalias, mientras que en la zona franquista fue justo lo contrario, pues se fueron incrementando en la medida que conquistaban territorio a La República española.

      Notas: Mujeres en Melilla, Mª Ángeles Sánchez, 2004. La duquesa de la Victoria, Ignacio Angoloti, Madrid 1958

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Tiempos de guerra en Melilla


                   Carmen Angoloti y Mesa, Duquesa de la Victoria

      Lo primero que hay que decir es que la Duquesa de la Victoria perdió la calle que tenía dedicada en Melilla, en la 1ª reforma del callejero llevada a cabo por los franquistas  en 1941. Solo recupero su nombre en marzo de 1991, media siglo después, en la tímida reforma del callejero llevada a cabo por el alcalde socialista Gonzalo Hernández, tras un propuesta de la Asociación Cultural Ateneo. La calle iba a ser denominada como avenida del V Centenario. Hay otro nombre, anterior, el de Consuelo González Ramos, casi olvidado y que también tuvo su importancia en la transformación de la sanidad de guerra en una auténtica sanidad militar.

       Melilla fue el epicentro de la política nacional a lo largo de un cuarto de siglo, desde 1909 hasta 1936, desde el Barranco del Lobo hasta el Alzamiento militar de 1936. En esa corta secuencia temporal, el desastre de Annual en 1921, provocó la mayor conmoción política y social de todo el  siglo XX español.

        En la retirada de Annual, como relata el diputado socialista y también periodista Indalecio Prieto: “Hubo algunos destellos heroicos, pero el honor del Ejército no quedó a salvo. Los oficiales se refugiaban entre los mulos, para poner a salvo sus cuerpos de las  balas del enemigo”. Según los recuentos de Indalecio Prieto, el desastre de Annual se cobró 8668 vidas. Hoy mismo, cuando nos encaminamos hacia el siglo de la trágica efeméride, el Ejército Español no ha publicado ni la cifra oficial de muertos, ni un listado nominal de los que perecieron. en esa semana.

         Según el parlamentario socialista, el desastre se originó por un clima de degradación generalizada que el denomina como “el vicio de Melilla”, donde la malversación de los fondos destinados a las tropas, la prevaricación, el fraude y toda suerte de inmoralidades administrativas, como la concesión de permisos, que minaron la moral de las tropas, y que eran mantenidas en estado casi de indigencia, mientras que la oficialidad vivía en la opulencia. “El problema de España, decía Indalecio Prieto, es de moral y de decencia pública”. No solo era un diagnóstico acertado, es que sigue siendo cierto.

                        Damas enfermeras y la Cruz Roja

          En aquel ambiente de degradación, Prieto detecta a “una bandada de mujeres vestidas de blanco, enfermeras de la Cruz Roja, capitaneadas por la Duquesa de la Victoria y la señora de López Montenegro. Vienen a despedirse de sus enfermos y heridos, es meritoria la labor de estas damas”. De los hospitales dirán que están en “una situación deplorable”, y que hasta el quinto día no se evacuaba de las trincheras a los enfermos de fiebre, hacia los hospitales de campaña.

          Será el propio Indalecio Prieto el que la enaltezca hasta lo más alto. en un discurso en el Parlamento español : “Sin embargo, conozco en esta guerra un heroísmo ante  el cual me hincaría de rodillas, y es el de unas damas que, sea cual fuere su alcurnia; una conciencia honrada como la mía no puede pasar en silencio. Me  refiero a ese grupo pequeño, diminuto, ínfimo, capitaneado por esa heroína que se llama duquesa de la Victoria. Es el único heroísmo español del cual he sido testigo, el único que me siento con valor para exaltar aquí; pero con la exaltación tiene que ir la honda lamentación, entre lágrimas, de que sea un puñado tan escaso, cinco, seis u ocho mujeres, las que andan atendiendo a los heridos, clavando los féretros, amortajando los cadáveres”.

         Carmen Angoloti y Mesa se encontraba en la nebulosa biográfica, hasta que fue rescatada en el libro Mujeres en Melilla*, año 2002. Hasta ese momento era más conocida por su título nobiliario, que por su verdadero nombre. Carmen Angoloti nació el 7 de septiembre de 1875 y murió el 4 de noviembre de 1958. La serie de Antena 3 Tiempos de Guerra, ha abierto la carrera hacia el centenario de la mayor derrota sufrida por el ejército español ante una fuerza extranjera.

          En este punto surge la segunda pregunta, la que nadie se atreve a responder. ¿Cómo es posible que una serie cuyo eje es Melilla, no haya tenido ni siquiera un minuto de rodaje en la ciudad?. Las consejerías de Turismo, Cultura, Comandancia, entidades preocupadas por la difusión de la imagen de Melilla, también por la difusión de la historia y cultura militar, no han dicho una sola palabra. El debate está absolutamente cerrado.

        Nota*: Mujeres en Melilla (http://www.stes.es/melilla/revista/mujer_melilla.pdf)

 

 

 

 

 

 

La restauración de Victoria Chica


 

                 Victoria Chica ya solo es un torreón, un foso, y algunas dependencias internas, poco más que el resto de un fuerte. Hubo un tiempo en el que se creyó que desde sus muros se disparó el famoso cañón Caminante, pero esa fue una falsa creencia que deshizo el historiador melillense Antonio Bravo (1). Así pues, afirmar que se está en contra de la rehabilitación del fuerte de Victoria Grande porque desde él se defendió la españolidad de Melilla, es un argumento falaz y de una gran ignorancia histórica.

                 Victoria Chica no corre riesgo alguno de derrumbe, y aún teniendo su importancia histórica, no resulta muy adecuado que se gasten en él casi 3 millones de euros, en una presunta rehabilitación. El lugar podría ser conservado y mantenido con la décima parte de esa cantidad, pero en nuestra ciudad se utilizan argumentos de “estado de guerra política”, con afirmaciones tan impropias como la que hemos mencionando.

                 En Melilla hay una apariencia de gestión, al igual que existe una sensación de inseguridad. Los barrios de la ciudad se vienen abajo, las plagas de insectos y roedores asolan toda la ciudad. Hay muchas carencias  en los barrios, en Sanidad, en Educación, en Transportes, en Empleo, lo que convierte en un desafuero ese injustificado y desmesurado gasto.

               Además, visto lo ocurrido en Victoria Grande, hay muchas objeciones históricas que hacer acerca de este tipo de rehabilitaciones, que más parecen falsificaciones históricas. Victoria Grande ha sido desposeído de su carácter de fuerte militar, y del de prisión política que mantuvo a lo largo de tres siglos. Ahora solo es un espectáculo lumínico en el que es imposible averiguar su pasado. Se elimina la piedra original, se recubre todo de piedra artificial y se laminan los vestigios históricos.  En Victoria Chica, más que en ningún otro lugar, hay vestigios de épocas anteriores que no mencionaremos para no provocar su eliminación.

          Comprometer un gasto de 2.763.900 euros, con recursos propios de tesorería, con un más que posible recurso a préstamos bancarios, en una ciudad en la que siguen existiendo barrios como el del Poblado legionario, con infraviviendas, con tejados de uralita (amianto), es casi inaceptable. Toda la oposición se abstuvo en la votación de semejante despropósito y por ello fueron increpados por el Gobierno de la ciudad. Debieron votar en contra, porque ejecutar proyectos así, descartando necesidades prioritarias de barrios y de personas, no es algo que puedo contar con el refrendo de nadie. Es una huida más en el camino de la irrealidad y los proyectos megalómanos, en los que parecen haberse instalado aquellos que nos gobiernan. Victoria Chica merece ser conservada, pero no a ese precio ni en este momento.

        Eso sí, desde Victoria Chica se contemplan las mejores vistas de la ciudad, pero una vez restaurado hay que conservarlo, y eso es lo que no se sabe hacer en la ciudad, salvo cerrarlo a cal y canto.

Nota: (1)http://patrimonioculturalmelillense.blogspot.com.es/2010/05/precisando-el-punto-cero-de-melilla-la.html

 

El guión de la Adelantada


Melilla, el 17 a las 17*

               El Museo Militar de Melilla destaca como pieza del mes, el guión de La Adelantada, título que se sigue usando, pero como “Adelantada de España en África”, y ya no como “Adelantada del Movimiento nacional”. Es un rizo conceptual para no desprenderse de una palabra que solo tiene rancias connotaciones franquistas. La historia es la historia, pero que sea en el mes de julio cuando se destaca esta pieza de museo no deja de ser llamativo. El guión  o estandarte es lo más importante de un cuerpo de ejercito, lo último que debe perderse, pues es lo que le representa. Cuando se conquista uno, significa que ya no queda un solo soldado del regimiento para defenderlo.

                 El Adelantado era una figura oficial de la Corona de Castilla, y correspondía a la persona que tenía competencias judiciales y de gobierno en las tierras conquistadas. La primera vez que aparece este cargo en la historia se produce en el siglo XI, y sería alfonso X el que le conferiría su forma jurídica y administrativa. Era el encargado de establecer un gobierno provisional en los nuevos territorios conquistados. El cargo desapareció como tal en 1573.

               La palabra “adelantada” reapareció con Francisco Franco, que vinculó históricamente su régimen con los Reyes Católicos, pues consideraba que había restablecido la unidad católica de España, tras los 6 años de dominación marxista y atea, que a su juicio representaba La República. Todo era un puro delirio y una falsedad histórica.

                  Melilla nunca fue adelantada de nada. En realidad, en 1936, la impaciencia y belicosidad de los oficiales conspiradores estuvo a punto de dar al traste con la sublevación militar, cuando iniciaron por su cuenta el día 17 de julio el asalto a la Comisión de Límites y a a los organismos oficiales del Gobierno de La República, la Comandancia General, a cuyo frente se encontraba el muy leal general Manuel Romerales, y la Delegación del Gobierno, representada por Jaime Fernández Gil de Terradillos.

             La Melilla franquista y sus nuevas autoridades se proclamó oficiosamente como “adelantada”, pero sin el refrendo del Palacio del Pardo, a cuyo frente se encontraba el dictador Franco, que muy a regañadientes aceptó en 1961, conceder el Título de Adelantada a la ciudad. En Melilla el franquismo es tardío, pero muy persistente. Eduardo Serra fue Ministro de Defensa entre 1996 y 2000, en el gabinete de José María Aznar. En su visita a la Comandancia de Melilla, apareció flanqueado por la estela de La Adelantada, concepto que se resisten a hacer pasar al cajón de la historia.

           Melilla no ha eliminado oficialmente de su escudo este título, aunque no se utiliza. No ocurrió lo mismo con Burgos, cuyo Ayuntamiento se deshizo en 1979 del deshonroso título de Capital de la Cruzada nacional, éste sí concedido nada más acabar la guerra.

              Quien quiera, y durante todo el mes de julio podrá visitar en el Museo Militar de Melilla el guión de La Adelantada, el guión de mando del Comandante General, y la bandera del Regimiento de Infantería de Melilla nº 52, con el águila de San Juan, por supuesto.

Nota:http://www.definiciones-de.com/Definicion/de/adelantado_corona.php

          *Título del artículo de Carlos Seco Serrano publicado en 1964

El aljibe de la puerta de la Marina


                           El aljibe de la Puerta de la Marina se seca

Enrique Delgado

   El libro del que más historia hemos aprendido  es Crónicas de una Fortificación del general Rodríguez Puget, que estuvo al frente de la Comandancia de Obras en la década de 1990. Ya escribimos acerca de su libro en 2012. Se trata tanto de una obra muy valiosa pero proscrita, así como su autor. Todo esto ya lo escribimos, pero desde entonces hasta ahora sabemos muchas más cosas. Melilla es una ciudad fundada en el siglo X por Abderrahman III, pues no hay continuidad histórica entre la leyenda mítica de Rusadir y la fundación de la ciudad durante el Califato de Córdoba. Hay cientos de años de silencio histórico entre el abandono de la zona en el siglo V y su reocupación en el IX.

    Uno de los testimonio de la Malila musulmana, está recogido por el hispano andalusí Abou Obeid el Bekri. Fijando su reconstrucciçon por los hijos de El Bouri Ibn Abi Al Afiya el Miknanacien. Describe la ciudad con el detalle propio de los geógrafos de la época. Los árabes eran grandes reutilizadores de material, por lo que todo lo que existiera con anterioridad, fue utilizado para la reconstrucción de la ciudad a partir de 926. Los españoles harían otro tanto en la conquista de 1497.

          La tipología de los aljibes no ha cambiando en los últimos 2000, por lo que salvo que se tenga total certeza de la construcción de uno, para saber su procedencia habría que excavar en la cimentación. Será el también geógrafo hispano ceutí El Idrissi el que haga referencia al potente manantial de agua que surtía de agua a la ciudad de Melilla, tanto en época musulmana como en las anteriores. Si había manantiales también existirían aljibes y pozos, porque El Bekri menciona la existencia de “baños públicos en la ciudad”.

                      Los datos perdidos del ingeniero militar Rodriguez Puget

         A día de hoy, no están publicadas las citas completas de los cuatro geógrafos árabes que hacen referencia a la ciudad, ni tampoco las dos crónicas existentes de la conquista de Melilla en 1497. El primero que aportó parte de esos materiales en sus libros es el historiador militar Rodríguez Puget. Me llamó mucho la atención el pequeño capítulo en el que detalla la existencia de aljibes y manantiales en la ciudad. algo imprescindible si se quería habitar un lugar en aquellos tiempos.

      En 1571 los españoles construyeron los dos primeros aljibes de Melilla, por lo que si existían otros anteriores, no era españoles, ni tampoco prehispánicos. En 2000, el Ejército abandonó las instalaciones de la Compañía de Mar y al hacer las obras de rehabilitación del lugar para la actual Escuela de Hostelería apareció un aljibe, del que no se tenía noticia, porque los españoles no habían construido ninguno antes de 1571.

      El dato hubiese quedado sin mayor trascendencia, si no hubiese sido por el libro de Crónica de una Fortificación, en el que claramente se detalla que el capitán Perea acaba de cubrir un viejo aljibe existente en la ciudad vieja en 1549, con 17787 arrobas de capacidad. Antes de construir los nuevos, Franscisco de Ledesma y Juan de Zurita ordenan medir el viejo aljibe, para ver si tiene capacidad suficiente. Es obvio que si alguien ordena medir la capacidad de algo, es porque no lo ha construido y entonces desconoce ese dato. El viejo aljibe de la Marina, es probablemente anterior a la llegada de los españoles. En un documento entre alcaides y gobernadores de 1575 se saca esta referencia: “No tiene agua dentro de la fortaleza sino quatro aljibes, dos quedavan hechos nuevos quando yo salía de esta plaza”.

                          El aljibe de la Marina podría no ser español

            Los datos existentes nos sitúan ante 4 aljibes (dos nuevos hechos por los españoles en 1571), y dos anteriores preexistentes. La peculiaridad del aljibe de la Marina, el otro era el de la muralla de la Batería Real, es que se rellenaba y mantenía su nivel, pese a estar cubierto. De hecho, cuando se redescubre en 2001, ya contenía agua. ¿De dónde procedía?. Casi con toda seguridad de los manantiales citados por las fuentes. Uno de ellos, o uno de los pozos o fuentes se situaba en el Mantelete. De los muchos acuíferos existentes en la fértil zona limítrofe con la ciudad, uno estaba en sus inmediaciones, justo debajo de la puerta de Santiago.

         El problema no es que el aljibe se haya secado, el agua del acuífero ya no llega hasta él, sino que además, debe haberse resquebrajado, porque aunque se le rellene, pierde igualmente el agua. Esto puede haber sido consecuencia de los terremotos del año 2016. La causa de que no se rellene ya y permanezca seco, podría estar en algunas de las obras recientemente realizadas, y que en los trabajos de cimentación podrían haber pinchado el acuífero. Una fuente oficiosa conecta y comenta este hecho con las obras del nuevo Centro Tecnológico, del que se evacuó agua abundante, en el mayor de los secretos.

       Nadie da explicaciones de nada y la cultura sigue patrimonializada y cerrada bajo siete sellos. Todo lo que se hace es tendente a un fin mítico, en el que todo dato que no coincida con ese objetivo  se oculta y no se da a conocer. Es un hecho conocido que los castellanos solo ocuparon la Plaza de Armas en 1497, y el entorno del Hornabeque y la Alafía, dejando a un lado el promontorio rocoso, que o debía estar muy destruido o no resultaba operativo. Sería el Rey y Emperador Carlos I el que ordenara el repliegue hacia la ciudad vieja, quedando el límite con el exterior en la puerta de Santiago. Los castellanos construyeron reutilizando lo existente, en el siglo edificador, el XVI. Una de las teorías mencionadas por Puget para las marcas de los canteros en algunos de los sillares de la ciudad vieja, radicaría en la necesidad de distinguirlos de los ya existentes con anterioridad y reutilizados en la reconstrucción de Melilla, algo ya mencionado en las Crónicas de la conquista, con la presencia de maestros reedificadores. Queda mucho por saber, porque lo que conocemos es falso, fruto de una fábula.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/10/12/falsificacion-monumental-en-melilla-iii/

 

 

Memoria Histórica en Melilla


           Hay muchas historias y muchas memorias, pero bajo el concepto de Memoria Histórica se pretende recuperar la dignidad histórica y social de los defensores de la II República, y el rescate desde el olvido de la memoria de todos los que perdieron su vida por defender la legalidad legítima republicana, bajo la feroz represión franquista.

                    Podemos Melilla tras la Memoria Histórica

                Recuperando el pasado y el trabajo anterior, el Círculo Melilla Sí se puede, organizó las I jornadas por la recuperación de la Memoria Histórica, que se organiza bajo ese epígrafe, y cuya pretensión es recuperar todo el trabajo anterior y poner en marcha el embrión de una futura asociación de la Memoria Histórica de Melilla, que se pretende de carácter independiente. El Circulo de Melilla, dirigido por Gema Aguilar y José Cabo, contó en el respaldo de Laura Pérez Ruano, secretaria general de Podemos Navarra y José Ramón Ustasun Recalde, responsable de la asociación de Memoria Histórica de Navarra.

               Tanto José Ramón Ustasun como Laura Pérez explicaron las dificultades que han existido en Navarra, muy carlista y tradicionalista y gobernada por la Unión del Pueblo Navarro hasta 2013; para eliminar la abundantísima simbología franquista existente en el Territorio Foral. El caso más llamativo y difícil ha sido la exhumación de los restos de los generales golpistas Sanjurjo y Emilio Mola en Pamplona, que recibían culto en un enorme mausoleo y conjunto monumental en la capital Navarra, ahora ya vaciado.

                  Tras la exposición argumental y política, quedó entre los asistentes a estas primeras jornadas, la intención de hacer surgir en la ciudad un asociación con esta finalidad, para lo cual regalaron un cuadro del propio Ustasun, recreando la figura de Virgilio Leret, que se pretende sea el vínculo entre Navarra y Melilla, aparte de que nuestra ciudad fuese conquistada decenas de años antes de la incorporación del ilustre Reino de Navarra a la Corona de Castilla, como figura en los embretes de los sobres municipales.

                                 La recuperación del pasado en Melilla

           En nuestra ciudad, desde hace tres décadas se está intentando recuperar todo ese pasado, desconocido para muchos melillenses, y al que ni siquiera se le da importancia. En los 8 años de gobierno socialista en Melilla (1983-1991), se hizo un primer intento desde el propio poder municipal, pero sin demasiada profundidad ni amplitud. Al llegar la derecha al poder en el inicio de la década de 1991, nada tuvo continuidad y todo volvió a caer en el olvido. Esta parte de la historia estaba representada y argumentada por el que fuera concejal socialista Francisco Narváez, conocido en la ciudad como “Culi”.

              La parte histórica profesional le correspondió al historiador y director del Archivo Central de Melilla Vicente Moga, autor de diversas publicaciones sobre el tema, como La Historia de la Masonería y su represión en la ciudad, y también de varios libros sobre la obra literaria de Carlota O´Neill, escritora española encarcelada en Melilla, y esposa del comandante aviador Virgilio Leret, primer fusilado tras la sublevación militar de Franco.

                  La argumentación social y política corrió a cargo de Enrique Delgado, portavoz del Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas (COCISSFRA), agrupación de asociaciones, sindicatos y partidos de izquierda en Melilla, que se mantuvo activo entre 1999 y 2010. Son tres intentos de recuperar la memoria en diferentes vías, en diferentes periodos de tiempo y sin continuidad entre ellos.

           Nota:http://www.naiz.eus/eu/actualidad/noticia/20160831/el-ayuntamiento-de-irunea-comienza-los-tramites-para-exhumar-los-restos-de-mola-y-sanjurjo

Monseñor Ángel Suquía en Melilla


        Ángel Suquía nació un 2 de octubre de 1916 en la localidad guipuzconana de Zaldivia, hijo de José Ignacio y Justa. Era el tercer hijo de una familia de 18 hermanos, de los que 13 sobrevivieron. Su primer nombramiento como obispo se producirá en mayo de 1996, tras el nombramiento otorgado por Pablo VI, que debería recibir el placet del General Franco, quien se había subrogado el privilegio real  de sancionar los nombramientos por encima  y detrás del Papa. En Almería estará como obispo hasta el mes de enero de 1970, en el que será designado como obispo de la Diócesis de Málaga, en donde se mantendrá como obispo hasta 1973.

    A Melilla llegará por primera vez en 1971, siendo recibido por el entonces Alcalde Francisco Mir Berlanga. En sus tres años en la diócesis malacitana visitará varias veces la ciudad, dejando como legado físico la iglesia de Nuestra Sra. de La Asunción, hoy ya cerrada al culto, y que tiene como función la de ropero y delegación de Cáritas en el barrio del Tesorillo. La iglesia de La Asunción fue bendecida y puesta en marcha el día 1 de mayo de 1972.

         En abril de 1973 será nombrado obispo de Santiago de Compostela en donde recibirá como obispo Auxiliar a Antonio María Rouco Varela, recibiendo ambos al Papa Juan Pablo II en noviembre de 1982. Desde aquí, las carreras de ambos prelados seguirán líneas paralelas aunque distanciadas en el tiempo: arzobispado de Madrid y cardenalato en 1985, presidencia de la Conferencia Episcopal en 1987. Monseñor Suquía reiniciará las obras de la catedral matritense de La Almudena, que acabará el también cardenal Antonio María Rouco.  Ángel Suquía Goicoechea falleció en San Sebastián el 13 de julio de 2006.

                                             La Iglesia de La Asunción  

              A las 10h 20 de la mañana del día 1 de mayo de 1972 y bajo una persistente lluvia, llegó a las puertas del templo el prelado guipuzcoano Ángel Suquía y obispo de la diócesis de Málaga, acompañado por el párroco José Escalona, el representante pastoral Francisco Oses, el Vicario Antonio Segovia y el resto del clero melillense.

            Les esperaban en la puerta del Templo el alcalde Eduardo León Sola, el Comandante General accidental y el resto de las autoridades de la ciudad. La bendición no pudo realizarse en la puerta, sino desde el altar, debido a la lluvia. En la calle esperaban más de un millar de personas.

       Ya en el templo y en una misa concelebrada, monseñor Suquía se dirigió a los fieles diciendo que:  “No hay tarea más sacerdotal que la de contribuir a la extensión del Reino del Señor. La bendición de este templo, lugar acotado, recogido y escogido por los creyentes para las reuniones sagradas, sirve para orar a dios, nuestro Padre celestial”, alabando seguidamente “la dedicación del templo a la santísima Virgen, en su advocación de La Asunción, gloriosa en cuerpo y alma a los cielos. Nada mejor que poner como intercesora a la Virgen María, para crecer en el amor a nuestra Madre”. 

           Monseñor Suquía quiso mostrar su agradecimiento a “Todos los que han contribuido a que Dios tenga una nueva casa en Melilla, que también es suya, del pueblo y de los creyentes”. En la entonces festividad de San José Obrero, enalteció la dignidad del trabajo y del trabajador, para acabar diciendo que como obispo: “Espero mucho de Melilla, del barrio del Tesorillo, de los sacerdotes, de los religiosos y religiosas de la ciudad”, en lo que calificaba como “una nueva etapa en el catolicismo de la ciudad”.

           Los vientos del Concilio Vaticano II todavía no se había abatido ni sobre la Iglesia, ni sobre la ciudad, provocando la mayor ola histórica de sacerdotes secularizados. Monseñor Suquía fue sustituido en la Diócesis de Málaga por D. Ramón Buxarraís, quien vio como durante su labor episcopal, más de 60 sacerdotes colgaron los hábitos, incluido el vicario arciprestal de nuestra ciudad.