Archivo de la categoría: Historias de Melilla

Memoria Histórica en Melilla


           Hay muchas historias y muchas memorias, pero bajo el concepto de Memoria Histórica se pretende recuperar la dignidad histórica y social de los defensores de la II República, y el rescate desde el olvido de la memoria de todos los que perdieron su vida por defender la legalidad legítima republicana, bajo la feroz represión franquista.

                    Podemos Melilla tras la Memoria Histórica

                Recuperando el pasado y el trabajo anterior, el Círculo Melilla Sí se puede, organizó las I jornadas por la recuperación de la Memoria Histórica, que se organiza bajo ese epígrafe, y cuya pretensión es recuperar todo el trabajo anterior y poner en marcha el embrión de una futura asociación de la Memoria Histórica de Melilla, que se pretende de carácter independiente. El Circulo de Melilla, dirigido por Gema Aguilar y José Cabo, contó en el respaldo de Laura Pérez Ruano, secretaria general de Podemos Navarra y José Ramón Ustasun Recalde, responsable de la asociación de Memoria Histórica de Navarra.

               Tanto José Ramón Ustasun como Laura Pérez explicaron las dificultades que han existido en Navarra, muy carlista y tradicionalista y gobernada por la Unión del Pueblo Navarro hasta 2013; para eliminar la abundantísima simbología franquista existente en el Territorio Foral. El caso más llamativo y difícil ha sido la exhumación de los restos de los generales golpistas Sanjurjo y Emilio Mola en Pamplona, que recibían culto en un enorme mausoleo y conjunto monumental en la capital Navarra, ahora ya vaciado.

                  Tras la exposición argumental y política, quedó entre los asistentes a estas primeras jornadas, la intención de hacer surgir en la ciudad un asociación con esta finalidad, para lo cual regalaron un cuadro del propio Ustasun, recreando la figura de Virgilio Leret, que se pretende sea el vínculo entre Navarra y Melilla, aparte de que nuestra ciudad fuese conquistada decenas de años antes de la incorporación del ilustre Reino de Navarra a la Corona de Castilla, como figura en los embretes de los sobres municipales.

                                 La recuperación del pasado en Melilla

           En nuestra ciudad, desde hace tres décadas se está intentando recuperar todo ese pasado, desconocido para muchos melillenses, y al que ni siquiera se le da importancia. En los 8 años de gobierno socialista en Melilla (1983-1991), se hizo un primer intento desde el propio poder municipal, pero sin demasiada profundidad ni amplitud. Al llegar la derecha al poder en el inicio de la década de 1991, nada tuvo continuidad y todo volvió a caer en el olvido. Esta parte de la historia estaba representada y argumentada por el que fuera concejal socialista Francisco Narváez, conocido en la ciudad como “Culi”.

              La parte histórica profesional le correspondió al historiador y director del Archivo Central de Melilla Vicente Moga, autor de diversas publicaciones sobre el tema, como La Historia de la Masonería y su represión en la ciudad, y también de varios libros sobre la obra literaria de Carlota O´Neill, escritora española encarcelada en Melilla, y esposa del comandante aviador Virgilio Leret, primer fusilado tras la sublevación militar de Franco.

                  La argumentación social y política corrió a cargo de Enrique Delgado, portavoz del Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas (COCISSFRA), agrupación de asociaciones, sindicatos y partidos de izquierda en Melilla, que se mantuvo activo entre 1999 y 2010. Son tres intentos de recuperar la memoria en diferentes vías, en diferentes periodos de tiempo y sin continuidad entre ellos.

           Nota:http://www.naiz.eus/eu/actualidad/noticia/20160831/el-ayuntamiento-de-irunea-comienza-los-tramites-para-exhumar-los-restos-de-mola-y-sanjurjo

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Monseñor Ángel Suquía en Melilla


        Ángel Suquía nació un 2 de octubre de 1916 en la localidad guipuzconana de Zaldivia, hijo de José Ignacio y Justa. Era el tercer hijo de una familia de 18 hermanos, de los que 13 sobrevivieron. Su primer nombramiento como obispo se producirá en mayo de 1996, tras el nombramiento otorgado por Pablo VI, que debería recibir el placet del General Franco, quien se había subrogado el privilegio real  de sancionar los nombramientos por encima  y detrás del Papa. En Almería estará como obispo hasta el mes de enero de 1970, en el que será designado como obispo de la Diócesis de Málaga, en donde se mantendrá como obispo hasta 1973.

    A Melilla llegará por primera vez en 1971, siendo recibido por el entonces Alcalde Francisco Mir Berlanga. En sus tres años en la diócesis malacitana visitará varias veces la ciudad, dejando como legado físico la iglesia de Nuestra Sra. de La Asunción, hoy ya cerrada al culto, y que tiene como función la de ropero y delegación de Cáritas en el barrio del Tesorillo. La iglesia de La Asunción fue bendecida y puesta en marcha el día 1 de mayo de 1972.

         En abril de 1973 será nombrado obispo de Santiago de Compostela en donde recibirá como obispo Auxiliar a Antonio María Rouco Varela, recibiendo ambos al Papa Juan Pablo II en noviembre de 1982. Desde aquí, las carreras de ambos prelados seguirán líneas paralelas aunque distanciadas en el tiempo: arzobispado de Madrid y cardenalato en 1985, presidencia de la Conferencia Episcopal en 1987. Monseñor Suquía reiniciará las obras de la catedral matritense de La Almudena, que acabará el también cardenal Antonio María Rouco.  Ángel Suquía Goicoechea falleció en San Sebastián el 13 de julio de 2006.

                                             La Iglesia de La Asunción  

              A las 10h 20 de la mañana del día 1 de mayo de 1972 y bajo una persistente lluvia, llegó a las puertas del templo el prelado guipuzcoano Ángel Suquía y obispo de la diócesis de Málaga, acompañado por el párroco José Escalona, el representante pastoral Francisco Oses, el Vicario Antonio Segovia y el resto del clero melillense.

            Les esperaban en la puerta del Templo el alcalde Eduardo León Sola, el Comandante General accidental y el resto de las autoridades de la ciudad. La bendición no pudo realizarse en la puerta, sino desde el altar, debido a la lluvia. En la calle esperaban más de un millar de personas.

       Ya en el templo y en una misa concelebrada, monseñor Suquía se dirigió a los fieles diciendo que:  “No hay tarea más sacerdotal que la de contribuir a la extensión del Reino del Señor. La bendición de este templo, lugar acotado, recogido y escogido por los creyentes para las reuniones sagradas, sirve para orar a dios, nuestro Padre celestial”, alabando seguidamente “la dedicación del templo a la santísima Virgen, en su advocación de La Asunción, gloriosa en cuerpo y alma a los cielos. Nada mejor que poner como intercesora a la Virgen María, para crecer en el amor a nuestra Madre”. 

           Monseñor Suquía quiso mostrar su agradecimiento a “Todos los que han contribuido a que Dios tenga una nueva casa en Melilla, que también es suya, del pueblo y de los creyentes”. En la entonces festividad de San José Obrero, enalteció la dignidad del trabajo y del trabajador, para acabar diciendo que como obispo: “Espero mucho de Melilla, del barrio del Tesorillo, de los sacerdotes, de los religiosos y religiosas de la ciudad”, en lo que calificaba como “una nueva etapa en el catolicismo de la ciudad”.

           Los vientos del Concilio Vaticano II todavía no se había abatido ni sobre la Iglesia, ni sobre la ciudad, provocando la mayor ola histórica de sacerdotes secularizados. Monseñor Suquía fue sustituido en la Diócesis de Málaga por D. Ramón Buxarraís, quien vio como durante su labor episcopal, más de 60 sacerdotes colgaron los hábitos, incluido el vicario arciprestal de nuestra ciudad.

En busca de la catedral del Real


           Fue un proyecto grandioso, para el barrio más extremo de Melilla, el del Real. Se inició en 1952 con fondos del Protectora Español en Marruecos. Tras la independencia de Marruecos en 1956, todo quedó paralizado. Era un mito en el barrio. Los niños la conocían como la “iglesia rota” y jugaban en sus sótanos. Los mayores la llamaban “la catedral del Real”, por sus dimensiones.

             Se edificaron los cimientos y los muros laterales. Tenía alzados ya a las cuatro calles que delimitaban su contorno. La entrada estaba dirigida hacia la calle 9 de julio y el ábside y el cimborrio hacia la calle de Mar Chica, que también estaban delimitados y alzados.

             Todo el conjunto permaneció abandonado hasta el año 1981, en el que el  primer Ayuntamiento democrático de Melilla, el presidido por Rafael Ginel Cañamaque, decidió edificar allí el primer pabellón deportivo de la ciudad. La profundidad del pabellón, a dos metros del nivel de la calle se debe a que se aprovechó lo ya edificado. Se juega sobre lo que era el sótano y la cimentación de lo que hubiera sido la gran iglesia del barrio.

               Tras años de búsqueda y de remover los recuerdos, hemos localizado lo planos de lo que ya estaba edificado, y que se realizaron para acometer la obra de construcción del pabellón Lázaro Fernández. La colaboración del Archivo Central de Melilla ha sido fundamental para rescatar esta pequeña parte de la historia perdida dela ciudad.

La ciudad antigua de Rusadir


                   

                       El Gobernador 2017: basuras púnicas

       La Ciudad Antigua de Rusadir es el único libro publicado acerca de la posible historia antigua de Rusadir. Escrito por el catedrático Enrique Gozalbes Cravioto, que intenta desde el estudio científico de la historia, una aproximación al pasado de Melilla, alejado de los mitos y leyendas con los que se ha construido la historia de la ciudad. Además, Enrique Gozalbes es uno de los mayores especialistas en historia antigua y medieval. Hace poco, descubrió una antigua mezquita utilizada como cortijo en la localidad malacitana de Antequera.

        La historia de Rusadir es imposible de relatarse sin relación con su entorno. Esto quiere decir que si en algún momento llegaron los fenicios a esta costa, es porque existían asentamientos autóctonos, indígenas, o mauritanos en la terminología romana. Los fenicios iniciaban relaciones comerciales con poblaciones ya existentes, nunca sobre la nada. Quien pretenda hallar a fenicios, romanos o griegos, encontrará siempre huellas de las poblaciones bereberes.

        Melilla es un territorio muy movido, batido por la guerra,  y por las constantes reconstrucciones. Otro elemento importante es la reutilización de materiales, por lo que resulta muy dificultoso, si no imposible,  encontrar restos fenicios o púnicos puros, como parece ser la pretensión.

         Hay zonas no holladas, y siempre en dirección hacia el 4º recinto, hacia el cerro del parque Lobera. Para buscar y excavar hay dos caminos, uno es seguir una idea preconcebida y descartar todo lo demás, barriéndolo del mapa y enterrándolo en el caso de que no ofrezca el resultado apetecido. Esto es lo que ha sido el triple lema hasta la fecha (se oculta, se destruye, se tapa). Melilla está llena de restos bereberes descartados y ocultos bajo el pavimento de la Plaza de Armas, dentro de las murallas, bajo el suelo del “museo arqueológico”, bajo los chalets de la Alcazaba, o enterrados en el parque Lobera.. El único planteamiento admisible es el de buscar, excavar, y sacar a la luz todo lo que se encuentre, sea lo que sea. Todo lo demás es hurtar la verdadera historia a la investigación y al futuro. Quedará bonito, pero no dejará de ser una falsificación histórica.

         Hay una norma escrita que dice que una vez que se abre un yacimiento, hay que completar la excavación. En caso contrario, los agentes ambientales alteran el yacimiento y sus conclusiones son inservibles. El Gobernador está abandonado desde 2111. En 2017 su estado es el que se ve. No esperábamos volver aquí, no pensábamos volver a escribir sobre esto, no esperábamos ver esto, en este estado. En cualquier lugar, estas fotografías provocarían ceses fulminantes y un vuelco en el modo de afrontar la cultura y el pasado en la ciudad. ¿Dónde está todo el material desenterrado, cómo se clasifica, qué se piensa hacer con él, quién se está haciendo cargo de esas miles de piezas?.

           Se podría decir de todo, pero estas imágenes valen más que cualquier argumento que si diga. Total, ¿para qué?.

            Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/07/25/yacimiento-del-gobernador/

Monumento a Franco dictador


La mentira del salvador de Melilla

       Francisco Franco nunca salvó a Melilla. Es mentira todo lo que se cuenta sobre su estatua, e igualmente mentira lo que se dice en la placa del edifico de la calle Castillejos  1, en donde tiene la residencia oficial el coronel jefe de La Legión, y que un día habitara el entonces comandante Francisco Franco. Vamos a reproducir el texto íntegro de la moción aprobada por el Ayuntamiento de Melilla, el 4 de diciembre de 1975.

              4 de diciembre de 1975. Acuerdo del Ayuntamiento de Melilla

                           A nuestro insigne Caudillo Generalísimo Franco

     La limpia y brillante trayectoria de nuestro Generalísimo don Francisco Franco Bahamonde, desde los albores de su juventud hasta su fallecimiento el pasado día 20, y la gratitud y reconocimiento de todos los españoles a su sabia, inteligente y recta labor de gobierno realizada a lo largo  de casi 40 años de regir los destinos de la Patria, le han hecho merecedor a todas las condiciones humanas y por ello, y también en el recuerdo a todos los años servidos en distintos empleos en Marruecos, vinculados especialmente a Melilla en 1912 en las Fuerzas Regulares, y en 1921 en el Tercio de Extranjeros, este Ayuntamiento, en distintas fechas, le ha nombrado Hijo Adoptivo y Predilecto de Melilla, Alcalde Honorario y Perpetuo de la ciudad, y Medalla de Oro de la misma.

        Ante su inevitable desaparición, se hace necesario dejar constancia material para recuerdo de generaciones venideras -al margen de su presencia en la Historia- de tan egregia personalidad  y por ello, los concejales que suscriben, se honran de elevar a la consideración del Excmo. Pleno, la construcción de un monumento con la estatua de nuestro nuestro insigne Caudillo, creyendo interpretar con ello la voluntad de todos los melillenses.

       No hay otra interpretación posible. El monumento es a Franco dictador. Además el texto menciona otros honores al Generalísimo, que el Gobierno de la ciudad no reconoce, con objeto de evitar que se le desposean de ellos.

La iconoclastia en Melilla


            La iconoclastia o iconoclasia, era una doctrina que defendía la obligación de no representar a Dios ni a sus santos. La iconoclastia surge en Bizancio con el emperador León III (717-747). Si surgió la iconoclastia es porque ya existían las imágenes, pues algo no surge contra nada, ni por anticipación. Las monedas bizantinas, los sellos imperiales, los emblemas en los palacios tenían la imagen de Cristo, que fue sustituida y eliminada por la del emperador, hecho que ocasionó potentes revueltas. Había también una contradicción, pues en esa lucha contra la idolatría, se sustituían representaciones de la divinidad, por la imagen de los emperadores, aunque esto entraría dentro de lo que hoy llamaríamos “culto a la personalidad”. León III, el Isáurico, lo explicaría y procedería a sustituir la imagen de Cristo por el símbolo de la cruz, para lo cual tuvieron que eliminar una imagen de Cristo de la fachada del Palacio Imperial de Bizancio. Aun así, las representaciones bizantinas consistían en iconos, pinturas o mosaicos, nunca efigies. El Concilio de Hieria en 754, promovido por el emperador de Bizancio,  Constantino V, condenará a los iconodulos o partidarios de las imágenes, que quedarán proscritas hasta el II Concilio de Nicea o de la restauración en 787.

                       El culto a las imágenes evolucionará de un modo distinto e incluso opuesto, en el oriente greco-bizantino y en el occidente católico-romano; sin embargo persistirá el sustrato iconoclasta, que se manifestará en guerras y revoluciones, con la destrucción de imágenes y mobiliario religioso.

                                El movimiento iconoclasta en Melilla

        Las brasas de la iconoclasia, nunca apagadas, encontrarán una puerta abierta en el Concilio Vaticano II, en lo que se llamó “simplificación del culto”, para reducirlo todo al Sagrario. Las iglesias melillenses, que se habían librado de cualquier situación inflamable durante el gobierno republicano, se verán asoladas en el periodo iconoclasta, que se inicia en 1974 con el nombramiento del primer Vicario de Melilla, Salvador Guirado; y la suspensión de los desfiles procesionales de Semana Santa; y finaliza con la eliminación del culto al Cristo de Limpias en San Agustín del Real en 1989, siendo párroco Jesús Hurtado.

     Exornos como jarrones, ánforas, sacras de altar, lámparas y apliques, benditeras y cruces, cuadros, candelabros; o mobiliario como reclinatorios, púlpitos, ambones y atriles, sedes, sitiales, tenebrarios, lampararios,  se verán arrasados por el furor iconoclasta, que no dejó títere con cabeza. Cayeron incluso hasta las imágenes de los santos, tronos y pasos procesionales, llevándose también por delante a alguna imagen como la virgen de los Dolores de la parroquia de San Agustín, y la efigie del Cristo Nazareno. La lista se haría interminable si incluyésemos los ropajes sacerdotales e incluso cofrades.

       Al término del periodo iconoclasta, con la gran reforma de San Agustín en 1989, las iglesias melillenses estaban tan vacías como los templos luteranos. Lo peor no fue que se eliminaran ornamentos y efigies, sino que también los fieles huyeron depavoridos de los templos. Con ellos se vaciaron las arcas y las donaciones particulares; y las parroquias quedaron sin recursos para reparaciones y para el mantenimiento de los templos. La tendencia no parece haberse invertido, y los feligreses melillenses no parecen dispuestos a sostener las parroquias que aun permanecen abiertas. Las aportaciones ayudan a dignificar y remozar el interior de las iglesias; haciendo más agradable la estancia en ellos. En la actualidad, las iglesias en nuestra ciudad vive con “lo puesto”, con algunas excepciones. Las parroquias Castrense y de San Agustín estaban empezando a remontar, pero el terremoto del 25 de enero puso fin al resurgimiento.

     Hoy por hoy, la parroquia más pobre, afectada también por el gran terremoto, es la Arciprestal del Sagrado Corazón, que precisa de reparaciones y de un gran remozado y actualización del mobiliario. Está integrada en un barrio ya casi sin población, como es el centro de la ciudad. Es la iglesia de todos y también  la de ninguno, pues cada cual tiene su propia parroquia. Ahora, tras el forzado cierre de iglesias (Purísima, Castrense y Real), se ha convertido en la madre de las parroquias, en una auténtica  iglesia de acogida. Es la segunda en construcción de la ciudad y la principal en rango, pero pese a todo, es la más pobre.

La iglesia descarnada de La Purísima


        Una Real Cédula de los Reyes Católicos obligaba a que las iglesias mezquitas conquistadas a los sarracenos , se dedicasen a la advocación de la Encarnación, aunque también pudieran escogerse otros titulares, como Santiago, San Miguel, o Juan el Bautista en Almería. Lo más importante para los castellanos establecidos en Melilla desde 1497 era reedificar las defensas y los edificios para la guarnición, almacenes de provisiones y municiones. Es más que probable que la planta de la antigua mezquita fuese adaptada al culto de Cristo, y se le otorgase el nombre de San Miguel. No había tiempo para más. Su orientación era sobre el eje este -oeste, obligatorio en las mezquitas. La actual iglesia patronal está en el eje norte-sur. Los restos de San Miguel, si es que aparecen, estarán en dirección distinta a la de la planta de la iglesia. No va a cambiar ninguna fecha en cuanto a la historia del templo histórico de Melilla.

       Si hubo una época destructiva y funesta para la historia de Melilla fue la franquista, época en la que se edificó la mentira histórica que asfixia cualquier investigación que se pretenda científica. En esta época se alteró toda la historia, barriendo y eliminando todo lo que no les interesaba. Las sospechas sobre la iglesia de la Purísima Concepción se dirigen hacia las criptas y bóvedas que se construyeron a la vez que el templo, y que serían accesibles en sus inicios. En ellas se enterraban a los personajes notables de la ciudad, a sus hombres y mujeres más representativos, a los religiosos, a los alcaldes, a los gobernadores y sus esposas. Solo hay dos opciones, que los alcaldes franquistas eliminasen los restos históricos de las criptas y los llevasen en secreto a los osarios, o que todavía permanezcan allí sepultados, en cuyo caso, la solución es la misma. Levantar la solería de la Iglesia, que data de finales del siglo XIX (1885), como mucho y buscar la historia real que yace allí sepultada.

         Serán necesarios al menos dos años para ese fin. Se hace necesario e imprescindible dejar el histórico templo en las mejores condiciones posibles. Como puede comprobarse en las fotografías, está hecho con materiales muy pobres y fácilmente deleznables frente a la adversa climatología del promontorio fundacional. Aquí no hay granito como el de la Sierra de Guadarrama que cobija al Generalísimo. Ladrillo, piedra de cantería y materiales reutilizados de lo que encontrase los españoles en el final del siglo XV.

         No volveremos a ver la iglesia que fue, pocos la verán en el estado actual. Lo que nos devolverán en 2018 será un templo con una imagen nueva, más acorde con su historia real. La verdad histórica está bajo ese suelo, que se hace necesario abrir. En las obras de 1991/1996 hubo pocos testigos y relatos de lo que allí se hizo. Ahora la verdad nos pertenece a todos.