Los Reyes de España en Melilla


Felipe VI y la reina Letizia visitan la ciudad Melilla

La visita cursada a las ciudades de Ceuta y Melilla, primera en sus 12 años de reinado, iniciado en junio de 2014, soluciona una anomalía institucional e histórica, para con las dos ciudades norteafricanas. Se contarán tantas historias y opiniones como asistentes a los encuentros llevados a cabo en cada ciudad. Nuestro compromiso, el de este blog, es con la ciudad de Melilla, y supone un regalo histórico, el poder cubrir en directo, algunos de esos momentos en las calles de nuestra ciudad, no todos. Por eso seleccionamos dos puntos clave, un la llegada a la plaza de España, en donde ya estuvieron SS. MM. los Reyes Juan Carlos I y Sofia en 2007, y el otro el barrio de La Victoria, un lugar inédito en la visita no solo del actual Rey Felipe VI, sino en el de cualquier Jefe de Estado que haya visitado la ciudad a partir de 1860. Esta ha sido la gran novedad introducida en el viaje de Felipe VI y la reina Letizia, a Melilla, única capital española que no habían visitado hasta ahora.

La entrega con el pueblo, con la gente, con los habitantes de Melilla ha sido total. Han recorrido paso a paso y mano a mano, las filas del público asistente, sin desatender una fotografía, una firma, un selfie, un abrazo, un saludo o una pequeña confidencia o frase amable. Han saludo a más de mil personas una a una, unas cifras insólitas para este tipo de visitas de Jefes de Estado. La población de Melilla ha respondido y ha llenado calles y plazas, a la vez que las dejaba casi vacías de circulación para la comodidad de la visita Real. Quizá esa entrega ha sido una manera de compensar de de reconocer que esa ausencia tan larga, has sido injusta, pero no por la voluntad de la Casa Real. Quién se lea la Constitución vigente sabe que Los Reyes no viajan a donde quieren, sino a a donde les autoriza el gobierno de turno. Lo mismo ocurre con sus discursos. El margen de maniobra es escaso y casi imperceptible. Con esta visita queda todo en paz, y las cuentas afectivas e institucionales saldadas.

Una visita como esta, histórica por sí misma, y con un elevadísimo contenido institucional, no puede desdeñarse, y hay que hacer lo que sea necesario, para dejar testimonio de ella en El Alminar de Melilla. Reconocemos que tras 15 años de escritura constante, este sería un adecuado epílogo, o al menos el principio más digno posible para una etapa final. No va a ser así, o quién sabe, porque todo tiene principio y final, aun cuando a veces, el final sea el principio. Han pasado 15 años, en la otra visita Real, la de 2007, no existíamos, aunque ya éramos. Ahora sí dejamos constancia de ello.

¿Qué imágenes designar entre cientos? ¿Cómo hacer ver que una visita a Melilla es más significativa que 50 a cualquier otra capital? Es difícil. Hay que haber vivido aquí o seguir haciéndolo. Aquí el tiempo se contrae y una década parece un siglo. Una visita intensa, una jornada larga, de esas que no te imaginas o esperabas ver, y que al final ocurre. No se le puede sacar en las fotografías, de entre los miles que se han hecho, pero el personal de Seguridad de la Casa Real ha estado magnífico, atendiendo a los periodistas y sus requerimientos, vigilando a los Reyes y pendientes del público y de cada circunstancia. El Sol se desplomaba con ganas sobre le reinaugurada Plaza de España y ha habido varios desmayos. Contener y vigilar tantos parámetros requiere una dedicación y concentración absoluta.

Estamos en época electoral, los debates afectan a casi todo, y hay campañas a la vista de todos y otras sumergidas en los fondos. Hoy la Casa Real ha hecho campaña por sí misma, y ha superado todas las expectativas. La forma del Estado es un debate secundario, lo que importa es su contenido, y el actual satisface a la mayoría, al menos en los 12 últimos años, con una imagen moderna y dinámica, capaz de contener a todos, que no contentar. El refrendo de la Casa Real, de la Monarquía, es la cercanía y la entrega para con su pueblo, y la manera de ponerlo en valor, es la que hemos visto, con entrega absoluta. Con esta visita damos por cerradas muchas cosas.

Julio, mes de las Ánimas en Melilla


En el canto XI de la Odisea, el héroe viajero Odiseo, el de las mil tretas, llega hasta uno de los bordes del mar, para recibir las predicciones del adivino Tiresias de Tebas, que se levanta desde el inframundo, junto con miles de muertos en batallas pasadas. A cambio de las profecías debe realizar un homenaje y sacrificio a los que habitan en el Hades, y la promesa de rendir un posterior homenaje a todos los caídos en la guerra de Troya. Está claro que nuestra tradición de honrar la memoria de los muertos, y proveer el descanso en paz de sus almas, tiene más de tres mil años de antigüedad, y es una herencia griega.

Si hay un lugar en España en donde esta tradición no se limita solo al día asignado (2 de noviembre), sino que se mantiene a lo largo de todo el año, especialmente los viernes, es en nuestra ciudad. Ahora que se están identificando y localizando la inmensidad de las fosas comunes del franquismo (algo absolutamente necesario), hay que decir que la mayor fosa común de España, perfectamente delimitada y dignificada, se encuentra en Melilla. Es la de los héroes anónimos de las guerras de África. No debería ser causa ni motivo de discordia el que se quieran recuperar e identificar los restos, de los represaliados del franquismo. Es algo que también se hace en Rusia con las víctimas del estalinismo. La dignificación de los muertos es algo que nos distingue como cultura humana.

Ánimas en Melilla (del Barranco del Lobo a Monte Arruit)

El 27 de julio de 1909 cambió para siempre la historia de España. Una escaramuza en las inmediaciones de Beni Enzar, provoca una respuesta militar desde la Comandancia de Melilla, que ordena a la 1ª Brigada Mixta de Cazadores de Madrid, a cuyo frente estaba el General Pintos, el avance en dirección al monte Gurugú. Las fuerzas rifeñas de Ouchen (el lobo), dominan las alturas de las cañadas y barrancos. Cuando las fuerzas españolas están en un lugar sin retorno, atacan, y el desastre es inmediato. Se producen mil bajas, de las que 400 serán mortales. Nadie lo espera, el Gobierno el que menos (algo habitual en España). Se inicia la leyenda de Melilla. La Semana Trágica sacude a Barcelona y a España, y los muertos se quedan aquí para siempre, en donde son venerados y cuidados desde entonces, pero no serán los últimos. El 21 de julio de 1921 se produce el Desastre de Annual, que sacudirá la nación hasta sus cimientos. El 9 de agosto de 1921, la masacre y martirio del Ejército español, rendido y superviviente de Annual, supone una de las páginas bélicas más negras de la historia militar universal. Sin embargo, la censura militar oculta lo sucedido allí. Nuestras fosas se llenan con más de 15.000 soldados muertos, más jefes y oficiales. La mayoría de ellos será para siempre «héroes anónimos». Son las fosas comunes identificadas, más grandes de España.

Héroes anónimos, fieles difuntos

El cementerio de Melilla es un lugar activo. Tiene sus sacerdotisas (mujeres vigilantes), sus cultos propios y también sus ritos. En la grandes fosas de las Ánimas, las que están debajo del panteón de los mártires de Monte Arruit, la actividad es incesante, pero silenciosa. Siempre se encuentran cosas nuevas y hay cierto orden litúrgico. Todavía existe unas rústicas hornacinas, en donde la gente coloca sus velas. Ahora se ha reutilizado una barbacoa como improvisado lampadario, y también ha aparecido un reclinatorio sobre la parte alta de las fosas. Con el tiempo, y esta es nuestra profecía, aquí habrá pequeño oratorio, dedicado solo a las Ánimas de África. La aparición del libro de Isidoro Luque, Melilla Misteriosa, ha puesto estos temas en actualidad, cuando parecían un tanto olvidados.

Invocaciones  para los difuntos:

-Concédeles, Señor, el descanso eterno y alúmbreles la luz eterna. Descansen en Paz, amén. -Jesús piadoso, dadles el descanso eterno,  amén. – Oh Señor omnipotente, os ruego que libréis a las almas del purgatorio, y particularmente a quienes cayeron en batallas y guerras, sin el consuelo de ver a sus seres queridos. – Oh Dios creador y redentor, tened misericordia de las almas del purgatorio, especialmente de las más olvidadas, y las restablescáis en la salvación eterna, amén.

Desde hoy y cada 27 de julio,  conmemoraremos a las Ánimas de África.

Nota:El Barranco del Lobo | El Alminar de Melilla

Los defensores de Melilla


   Reflexiones sobre el Asedio

El 19 de marzo de 1775, el sultán marroquí levantaba el asedio de 100 días al que había sometido a Melilla,   ante el inminente inicio del Ramadán. Hoy, 521 años después,  acaba en la ciudad el mes sagrado de ayuno para los musulmanes. Lo único que quedó establecido para conmemrorar la efeméride, aparte del recuerdo a los defensores, fue la celebración un una misa de sufragio por todos ellos. La historia, sin cambiarse, puede ser siempre adaptada al momento presente, para adecuarla a la experiencia colectiva que configura la realidad actual.

  Por encima del difuso día de la Conquista (que todavía es el Día de Melilla), el más determinante en la historia de la ciudad es el 19 de marzo, día de San José, a cuya acción fue atribuida su protección, y en la que también intervino una celebración religiosa musulmana. Un tratado posterior de paz, reforzó esta situación. España defendió con firmeza la ciudad y Marruecos renunció a volver a intentar su asalto.

  Sin embargo una acción perdida en el tiempo, llevada a cabo por el gobernador Villalba y Angulo,  resultó determinante para la posterior defensa de la ciudad,  en la acción más contundente para alterar el curso de su historia. El 19 de noviembre de 1734, ocupó de modo incruento la altura del Cubo, en la que luego se levantarían los fuertes de Victoria Grande, Victoria Chica y la bateria del Rosario. La artilería de la época no tenía la suficiente elevación para atacar una fortificación a ras de suelo, y los proyectiles no eran todavía explosivos. Los asaltos a los muros eran por demolición.  Por eso había que conquistar las alturas y esa acción es la que salvaría a Melilla 40 años después. Esa debe ser la acción del buen gobierno,  la que protege y salvaguarda a una población para su futuro.

  Hemos vuelto a comprobar que se celebra la misa, aunque sin presencia alguna de la oposición,  porque no se busca acuerdo. Se acude al acto de homenaje,  pero en disolución completa. Ni hay lazos, ni se buscan. Conmemrorar el pasado, pero sin tender puentes al futuro,  sirve de muy poco, porque Melilla es una empresa conjunta y debería ser una vocación colectiva.

  En Badajoz, mi ciudad natal, su día coincide con esta efeméride melillense.  Conmemoran la conquista de la ciudad por Alfonso IX de León en 1230. Badajoz fue capital de la Taifa más extensa de la España musulmana y conserva su Alcazaba completa. Su historia también es muy azarosa, y por ello han declarado el día como el de «los defensores de Badajoz»,  a lo largo de toda su historia. Las fechas históricas no pueden cambiarse, pero el modo de conmemorarlas sí, para hacerlas colectivas. Muy poco público en la misa de sufragio. No estaba ni siquiera anunciada en la puerta de la iglesia Arciprestal.

Esta es la propuesta que hacemos desde este blog. Hoy había demasiada división, y nada de eso es bueno.

 

Melilla, el 17 a las 17


        Los cuatro de Comandancia: Romerales, Ferrer, Rotger y Seco

El título de este artículo hace referencia al artículo del historiador Carlos Seco Serrano, publicado en 1964, con motivo de los 25 años de Paz, denominación decretada por la Dictadura de Franco. El título fue utilizado por Gil Honduvilla1en 2009, sin una atribución completa, algo de lo que se quejó Seco Serrano, en una conversación que mantuvimos. Aun así, es uno de libros que indagan mejor en el inicio del golpe de Estado en Melilla. Al ser comandante jurídico, tuvo acceso a expedientes y causas procesales, que habitualmente se niegan al resto de los mortales, y hacen su relato muy veraz.

En 1999 publicamos en El Telegrama de Melilla del siglo XXI, la 1ª serie sobre el inicio del golpe de Estado, conocido también como alzamiento militar. Era lo primero que se publicaba en la ciudad, por eso llevó el título de «La historia nunca contada sobre el alzamiento en Melilla». También se publicó la primera lista pública de represaliados, entre ejecuciones y asesinatos, en la ciudad. Los artículos ocuparon 3 meses y hubo que aumentar la tirada del periódico. Uno de ellos, el de Ferrer y Rotger, fue traducido al mallorquín y publicado en el Diari de Balears, el 14 de noviembre de 1999.

Las diferencias

Manuel Romerales no puede ser nunca lo mismo que el taimado y oscuro coronel Soláns Lavedán, jefe del golpe en Melilla y sustituto espurio del cargo que ocupaba en la Comandancia General de Melilla. Los comandantes Seco y Ferrer, y el capitán Rotger, leales hasta el fin a la figura de y cargo de Manuel Romerales, no son ni serán nunca lo mismo que Zanón, Seguí o Blanco Serrano . Los tres primeros defendían el juramento prestado al gobierno y la lealtad debida a su general, y los otros cuatro eran simplemente los asaltantes. El golpe del 17 de julio era militar, y por eso solo los militares estaban enterados del mismo. En esta ocasión se cuidaron mucho de no dejar señales visibles. No solo Romerales, sino ninguno del resto de mandos militares tenía idea alguna de lo que se estaba fraguando a sus espaldas. La victoria final de los sublevados, después de tres años de guerra, no justifica, que hoy en día se siga teniendo consideración histórica y moral hacia alguno de estos jefes militares sublevados. Hicieron algo absolutamente ilegítimo en un Estado democrático, por muchos defectos que se le quieran achacar, y fue la sublevación militar y el asalto al Poder mediante acción armada. Si alguien merece reconocimiento no es el asaltante, sino los defensores, aunque perdieran. Es hora de cambiar ese recuerdo y ese homenaje. No la historia, ni los hechos, lo cual es imposible.

La maldad institucional de la Justicia franquista

Fusilar a Romerales, apenas un mes después de haberle destituido por la fuerza, en una farsa de juicio, fue un acto de maldad institucional. No estaban facultados para llevar a cabo ese juicio y ni mucho menos para llevar a cabo esa condena. Tampoco en los casos de Ferrer y de Rotger, últimos ejecutados de diciembre de 1936 y del año. Gil Honduvilla desgrana varios de los defectos procedimentales de los juicios y de la ausencia de garantías, y aporta una información muy reveladora. Pero lo que fallaba era la base, o sea, el juzgar por rebelión o traición, a los que se habían mantenido leales. Esto lo diría alguien tan relevante como Serrano Suñer, abogado, unos años antes de su muerte, en la revista Interviú: «La mayor aberración jurídica del franquismo fue juzgar por rebelión, a quienes fueron leales a su gobierno». En realidad, los tribunales militares eran las Checas del franquismo. Tenían las mismas garantía unos que otras. Juzgar al general Romerales el 25 de agosto, dictar sentencia de muerte el 26, sin instancia de apelación posible y fusilarlo el 28, es un acto institucional criminal. Deberían ser anuladas por Decreto Ley, todas las sentencias dictadas por tribunales militares entre 1936 y 1945, bajo la acusación de «auxilio a la rebelión» o «traición». Sin leer nada más, con un solo Decreto.

La tarde del 17 de julio en Comandancia

A su regreso de la reunión con el delegado gubernativo Gil de Terradillos, Manuel Romerales debió entrar en su despacho oficial completamente aturdido. Se acababa de enterar de que existía una inminente conspiración, pero sin que nadie conociera su alcance y profundidad. Rodeado de los leales Ferrer, Seco y Rotger, que llegó pasados unos minutos, empezó a realizar llamadas a los jefes de regimientos. Ferrer Madariaga salió en dirección al suyo y allí fue detenido. Seco sí lo sitúa en algún momento en el despacho de Comandancia. Pero el ambiente era tenso y violento. Solans, el jefe de la conspiración apareció el último, cuando se aseguro de que la Comandancia ya no recibiría ningún tipo de auxilio. El mismo Solans, y Zanón conminaron a Romerales a resignar el mando, para evitar consecuencias irreparable. Le amenazaron de muerte sin disimulos. El capitán Rotger se interpuso en algún momento frente a los que forzaban a Romerales a resignar el mando. de manera contundente le decía: «No entregue el mando, mi general, es una traición». Solans, que llegaría a teniente general durante la dictadura, observaba todo siempre desde una esquina, interviniendo lo indispensable. Su mano derecha, Seguí Almuzara, entro violentamente en la Comandancia y encañonó al Comandante General. El hecho es, por tanto, que Manuel Romerales no resignó el mando. Fue detenido, junto con Seco y Rotger, de una manera bárbara y brutal, por Seguí, que vestía ilegalmente el uniforme, pues había abandonado el Ejército con la llamada Ley Azaña. Este militar retirado, murió en Santa Marta de los Barros, en Badajoz. el 19 de agosto de 1936, en situación de combate.

¿Por qué se ejecutó a Romerales, a Ferrer y a Rotger?

Gil Honduvilla desmonta sin paliativos el proceso a Romerales, pero no incide en la base, que era nulo de pleno derecho. Todo era un teatro, un representación bufa, que escondía un verdadero temor. En agosto de 1936, la suerte de la guerra civil no estaba echada, de hecho no lo estuvo hasta otoño de 1938. Si las tornas hubiesen favorecido al Gobierno de la República; Romererales, Ferrer, Rotger y Seco, hubiesen sido testigos de cargo contra todos los alzados. Y ese temor los llevó a ejecutarlos rápido, en previsión de que alguno de ellos pudiera hacer llegar declaraciones al extranjero. Por eso estuvieron todos en situación de incomunicación.

Melilla no se adelantó al Golpe, era lo previsto, como en una fila de fichas de dominó. La sublevación de Mola no valía nada, si no lo hacía el ejército de Marruecos, algo clave en todo el proceso. Todo se retrasó en la península, en previsión de que no fueran las cosas bien en la ciudades del Protectorado. De hecho, se descartó a nuestra ciudad para el transporte de tropas, porque Almería y Málaga permanecieron leales al gobierno, y a Ceuta, porque la marina republicana se mantuvo también leal. Para ese transporte, vital para los sublevados, se adoptó la ayuda de la Lufwaffe de la Alemania nazi.

Melilla no fue la Adelantada, eso es un invento de la historiografía franquista. Como muy bien dijo Romerales en su última charla con Gil de Terradillos, «apenas contaba con tres o cuatro oficiales leales«, frente a una de las fuerzas más poderosas del Ejército español, los Regulares de Nador, que fueron los que ocuparon la ciudad, en la tarde del 17

Notas: (1) Marruecos, ¡El 17 a las 17!, Joaquín Gil Honduvilla

El VI Recinto de Melilla


La puerta de la ciudad desaparecida

  La niña le miró a los ojos y con una voz casi inaudible, salvo para unos oídos acostumbrados, dijo: – Padre, a veces veo muertos-. Sin inquietarse lo más mínimo, le preguntó: – ¿Dónde, hija? – En el sexto recinto-, fue su lacónica respuesta.  Le pasó cariñosamente la mano por la cabeza, y él afirmó: -«Eso es imposible, mi niña, solo hay cuatro».

   En el año 2012 se iniciaron las obras del centro tecnológico,  en total desconocimiento de lo que pudiera encontrarse bajo el suelo. Esto lo escribimos en el Alminar en su momento.  Solo la insistencia,  en solitario, de este blog, forzó la conservación de ese paño de la muralla del fuerte de San Miguel,  a la que el Cronista Antonio Bravo, denominó como «camino cubierto de San Miguel «. Desde ese año, el resto del fuerte histórico de San Miguel y del Rastrillo de Espadas,  se han ido deteriorando sin remedio,  ni solución. El lugar tiene un inconfundible y penetrante olor a orina y heces humanas.

La línea de defensa en 1700

  La línea de defensa en 1700, año de la muerte de Carlos II, el último Austria español,  la constituía el baluarte de San Fernando y el foso de los Carneros. Pero la línea de defensa es también la de ataque. Los españoles intentaban alejar lo más posible esas líneas de defensa y también ganar terreno para huertas.  La Guerra de Sucesión dejó a Melilla y su defensa en un 2⁰ plano político,  y en manos de la intuición de sus alcaides y gobernadores. Por fortuna para todos,  estábamos en manos de las mejores cabezas, como Blas de Trinchería, o Martín Zermeño.

  La zona se conquista y edifica a partir de ese año, y estará culminada para 1717, cuando los rifeños asedian el fuerte de San Miguel,  pero sin éxito.  Este fuerte, que quedó arruinado, se edifica a su vez sobre las ruinas del fuerte de San Marcos, que por entonces era solo un amontonamiento de piedras y barro. Suponemos que todo eso se produce sobre el nivel de suelo conocido, en donde están los restos de los muros actuales y los del Rastrillo. Entonces, ¿ Qué es lo que vemos a tres metros bajo el suelo?

  La ciudad desaparecida

  San Miguel, San Carlos, Victoria y Rosario son fuertes que se extienden hacia la cota alta de la colina o cerro de la Alcazaba, zona recurrente de hallazgos arqueológicos,  y enterramientos humanos,  que jamás se han mostrado a los melillenses.  Todos esos fuertes se edifican sobre el nivel de suelo existente, que es el que vemos, porque nadie entierra un fuerte defensivo.

  Aquí vemos lo que pudieran ser muros anteriores a la presencia española, cimentaciones de muros. También podría tratarse de túneles y galerías,  pero entonces para nada servirían las puertas y ventanas que hemos visto bajo tierra.  La ausencia de noticias ratifica que lo descubierto no está en los mapas, ni estaba en las previsiones, como pasó en la iglesia de La Purísima.

  Cada día aparecen noticias sobre descubrimientos arqueológicos en cualquier ciudad española que se encuentre en obras. En Melilla no se comunica ni pública de forma oficial  nada, ni pasados los años, como los silenciados muertos del IV Recinto. Este es el VI, el que está bajo tierra, y que todavía no existe. Entre muro visible desde el exterior y la construcción oculta, existe una zona de sedimentación de terreno, lo que llevaría a una datación muy diferente entre la parte alta y la baja, de al menos dos siglos, si no más. Las ciudades se superponen, y unas construcciones se levantan sobre otras anteriores. Esa es la ley de la Historia.

Han pasado 13 años desde el primer hallazgo, el de la aspillera. La zona histórica está en una estado ruinoso y maloliente. Imaginamos que se esperaba que todo se viniese abajo por la propia inercia, pero esto ya lo cambia todo. Esta zona registró dos siglos de combates, los vestigios, incluso humanos, deben ser abundantes.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/04/11/hallazgo-en-el-fuerte-de-san-miguel/

Consuelo González Ramos


Un nombre para el Hospital Universitario de Melilla

  Consuelo González Ramos, es tres nombres en uno solo, porque también es Celsia Regis y Doñeva de Campos, como acertadamente lograra unificar  la profesora Mª Ángeles Sánchez,, en su libro Mujeres en Melilla, editado por el sindicato de enseñanza SATE/STES, en 2002.

  La batalla política (porque todo en esta sociedad lo es) de los nombres, se libra y gana en todos los ámbitos,  desde un hospital, colegio o una calle, hasta en un modesto callejón. No se puede dejar ningún espacio vacío y sin la defensa correcta. Renunciar a la defensa o propuesta de un nombre adecuado para el Hospital Universitario,  es un error, porque la derecha,  si tiene ocasión,  pondrá el suyo, sin miramientos, y sin tener en cuenta a nadie,  que no pertenezca a sus propios consejos

En los años oscuros del poder omnímodo, en los que nadie podía publicar nada en ningún lado, dimos refugio en nuestro humilde blog a Ignacio Velázquez, primer presidente autonómico de Melilla,  lo que es un indicio claro de lo mal que estaban las cosas.  Si el último refugio era, y sigue siendo El Alminar de Melilla, es que detrás nuestra solo espera el abismo y la oscuridad total.

   En aquellos oscuros años, el ex presidente melillense, nos cedió su artículo biográfico sobre Fidel Pagés, nombre que ya ostentaba desde 1926, el hoy desaparecido Hospital Militar melillense,  y que tuvo hasta su demolición. No quitaremos una sola letra o coma de ese artículo, ni de esa importante figura. Sin embargo,  una obra nueva,  en una época distinta,  precisa un nuevo nombre.

  El hospital militar Pagés fue cerrado en 2010 sin alternativa posible (en los años del milagro económico de José María Aznar) volcando toda la actividad sanitaria militar, muy específica,  sobre la Seguridad Social y el hospital Comarcal. Con el cierre desapareció también el nombre, que ahora se quiere recuperar.

  La cuestión ahora es saber sí el nuevo nombre debe proceder de las canteras del pasado,  o de las actuales, con la subsiguiente controversia. Consuelo González Ramos (1877-1956), fue maestra, periodista, escritora, y en lo que nos interesa, enfermera en Melilla durante la Campaña del Kert (1911-1912). Como escribe Velázquez   en su artículo, la mortandad entre los militares se redujo notablemente , tras las iniciativas quirúrgicas de Fidel Pagés, y la intervención temprana,  pero antes de todo eso, estaba la atención sanitaria en el área de combate, a cargo de enfermeras y sanitarios, en donde no existía higiene ninguna, y mucho menos asepsia.

  Toda esta labor y organización sanitaria novedosa, se llevó a cabo a partir de 1909, cuando las cosas empezaron a ponerse serias en el norte de Marruecos. Las pioneras fueron mujeres enfermeras, como Consuelo González Ramos, que además publicó un libro: La mujer en la Campaña del Kert. Además de lo ya mencionado,  se la considera una de las precursoras del  feminismo en España e hispanoamérica. Fue concejala del Ayuntamiento de Madrid en la última etapa de la Monarquía de Alfonso XIII. 

   Desapareció en la oscuridad del franquismo y se desconoce el año exacto de su fallecimiento. Sería un nombre adecuado para el rescate.  Si no se hace ahora, lo harán otros, y no propondrán estos nombres.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2019/10/24/sin-nombres-de-mujeres/

 

Un siglo de violencia machista en Melilla


El crimen de la calle Castelar

Enrique Delgado

Es la primera referencia que tenemos de un crimen machista en Melilla, aunque entonces no se la denominaba así. La noticia es de julio de 1925, hace exactamente un siglo. En el texto de la noticia ni siquiera se emplea la palabra crimen. Todo es tragedia y adjetivos imposibles. La conciencia iba por otros derroteros.

El calor de julio atorra las mentes, sobre todo a una obsesionada, y probablemente enardecida con el vino. Eran las dos de la tarde cuando se escucharon unas detonaciones en el número 29 de la calle Castelar. En esa época, los melillenses estaban familiarizados con el estampido de las armas de fuego. Los vecinos, los transeuntes, y los clientes de los bares de las inmediaciones se congregaron frente a la puerta. Uno de ellos, se acercó «al marido», dice directamente el texto, que con el arma en la mano, no opuso la menor resistencia y se dejó acompañar hasta un agente de la autoridad. Acababa de matar a su esposa y al amante, de precisos disparon en la cabeza.

Se trataba de Aurelio L. S., funcionario de la Compañía Española de Minas del Rif, que tenían arrendadas las habitaciones de la planta baja. Tenían tres hijos de nombres: Africa, Aurelio y Enrique. La mujer asesinada era Leonor Villaverde. Al parecer, según los vecinos, los altercados en el matrimonio eran frecuentes. Él estaba obsesionado por los celos, y regresaba a casa frecuentemente y en horarios distintos, con el fin de sorprender a su esposa, incluso a los pocos minutos de haber abandonado la casa. El veneno de la sospecha, fue al parecer activado por «denunciantes anónimos», que advirtieron tanto al marido, como a la esposa, de que el barrio conocía lo que allí se fraguaba, según relataron los vecinos a los peridistas o en los coloquios y tertulias improvisadas a pie de calle. El otro implicado e igualmente abatido, fue Francisco C., que ocupaba las habitaciones contiguas, y en donde se «consumaba» la infidelidad, según el relato. El amante fue sorprendido debajo de la cama y allí mismo abatido de un certero disparo. La mujer corrió por el pasillo y recibió varios impactos homicidas. Aurelio, consciente de todo afirmó que «había matado a su mujer y a su amante», para añadir que «esa mala mujer le había destrozado la vida». Versión que por supuesto corroboraron los vecinos, afirmando que Aurelio, un buen hombre, «no merecía ser deshonrado de esa manera».

Aurelio. además de su oficio principal, ejercía como cajero en Casa Montes y como contador en la asociación del Tiro Nacional. No sería de extrañar, aunque no se menciona, que realizase ejercicios de tiro, por la precisión de los disparos efectuados. Leonor quedó en estado preagónico, y fue conducida a la Casa de Socorro, en donde se produjo su fallecimiento. El matrimonio era natural de Torrox, localidad a la que acudían en los periodos vacacionales, y de la que se planteó «devolver a sus familiares», dado su comportamiento, pero no pudo hacerlo «por carecer de documentación». Este dato muestra claramente la situación de indefensión jurídica de la mujer, y de subordinación al marido, hace tan solo un siglo en España.

La primera víctima documentada de violencia machista en Melilla

Leonor Villaverde Medina, contaba solo con 38 años en el momento de su muerte. Era natural de Torrox y tenía 3 hijos. En el momento de los hechos, solo hablaba en la casa del vecino, o ni siquiera eso. Según avanza el relato periodísitco, desaparece la noción de cualquier evidencia. El marido regresaba a casa a cada instante. En el caso que nos ocupa, acaba de salir de casa después de almorzar. Al verse sorprendida y dada la actitud violenta de Aurelio, Leonor comenzó a gritar, acudiendo Francisco en auxilio, recibiendo casi de inmediato un disparo fatal. Aurelio realizó hasta 6 disparos, de los cuales al menos tres, alcanzaron a su esposa. En ningún momento el redactor se cuestionó de dónde había salido el revolver, pero al menos dejó el testimonio, en El Telegrama del Rif.

Indalecio, padre de Leonor, pago la sepulura de su hija, por 5 años, pasados los cuales fue llevada al osario general. De los tres hijos nada sabemos, salvo que primero fueron alojados en casa de un familiar, residente en la misma calle. El suceso, estaba destinado a caer en el olvido absoluto, salvo por una casualidad que nos ha permitido encontrarlo. No estaría de más, que esta primera víctima documentada de violencia machista, sea recordado en Melilla de algún modo.