Archivo mensual: diciembre 2020

La Navidad y El Alminar


El observador

Nos definimos así casi desde el principio. Esa fue y sigue siendo nuestra principal intención, la de observar, para luego compartir lo observado. Para observar es mejor tener un punto fijo, en el que sentirse cómodo, pues se permanecerá en él mucho tiempo, o incluso tener varios, para percibir la realidad cambiante y luego poder mostrarla y compartirla. Este es nuestro décimo año, en el año que nadie imaginaba. Hemos visto muchos cambiar muchas cosas, y también hemos cambiado aquí dentro, aunque a veces ese cambio se dirija en tono de reproche: “es que ha cambiado, ya no es lo mismo”. Claro, porque aquello que no cambian son las rocas y los entes inertes, o el pensamiento fosilizado. Lo que es previsible acaba por aburrir. Siempre se busca algo nuevo, una nueva instantánea, una nueva visión.

Desde el pasado mes de septiembre, hemos vuelto a recuperar de modo constante la cifra de 10.000 visitantes mensuales, enlazando con las cifra similar de una año antes, en septiembre de 2019, fecha en la que por primera vez en muchos años, las cifras de visitas descendieron por debajo de ese límite. Esto muestra que hemos conseguido la necesaria renovación, imprescindible para una blog de estas características. Hay que renovarse, manteniendo a la vez la esencia y la naturaleza de aquello que nos define y que nos hace diferentes. El Alminar se ha hecho más pequeño, pero también ahora es más estable, más sólido. Melilla es nuestro objeto de observación, porque es la ciudad que compartimos.

El Alminar es también muy visual, por eso siempre hemos cuidado las fotografías. Las imágenes de aviones siempre son atractivas y también; La parábola del avión (en el principio de la pandemia) ha sido la entrada más vista del año. El vídeo sobre El Fuego Verde (alguien nos dijo que era cosa de brujería) es la que le sigue en visitas. En este top de las 5 entradas con más visitas, las siguiente son: Tiempo de acacias y de podas, En la muerte de Miguel Ángel Roldán y Luis García Alix y el asesinato de García Lorca, la entrada que provocó el cambio de denominación de esa calle. Este es un somero balance de un año dominado por la pandemia, de la que empezamos a escribir el 26 de febrero, y que nos acompañará durante la mayor parte del año próximo.

Felices Navidades desde El Alminar

Es Navidad, y por primera vez las familias no podremos juntarnos para celebrarla, pero al igual que a generaciones anteriores les tocó vivir la Guerra Civil y posteriormente la II Guerra Mundial, a las generaciones presentes, nos ha correspondido una pandemia o peste, que tanto da, casi un siglo después de la pandemia de “gripe española” , que además quedó unida al año final de la I Guerra Mundial. Siempre existen circunstancias peores y al menos, ahora el sistema sanitario está muy desarrollado en gran parte del mundo. Habrá que estar atentos y exigir que las vacunas para el virus del Covid 19, alcance sin excepción a todos los países del mundo. Este será nuestro deseo para el Mundo.

Para todos los lectores/as de la Comunidad alminarense, para todos los comentarista, los que aún quedan y también para los que fueron en algún momento, les transmitimos nuestros de deseos de Paz y Felicidad para todas las personas de buena voluntad. También queremos que la luz de la Navidad alcance e ilumine, a todos y todas, sin excepción. Si se sale a buscar la Navidad, se acaba encontrando.

Nota: El Observador observado | El Alminar de Melilla

Gloria, Elena y Las Furias


Las Erinias o airadas, eran las diosas griegas de la venganza, que pasaron al mundo romano como las Furias. En cualquier caso, todos, tanto hombres como mujeres, procuraban pronunciar sus nombres, para evitar que ellas cayeran sobre ti. Todas las Furias se han desatado en forma de vendaval sobre las diputadas melillenses, consejeras de Educación y Cultura, y en en caso de Gloria Rojas, Vicepresidenta 1ª del gobierno de Melilla. En El Alminar de Melilla no acertamos a dar con la causa de tanta crítica airada que recae sobre ellas. Aunque el nombre de Elena esté inseparablemente unido al de la Guerra de Troya, no es menos cierto que la atención y el rigor crítico que recae sobre la consejera Elena Fernández es implacable, haga lo que haga, o aunque deje de hacer. El más reciente caso es el de la instalación de Las luces Interculturales en la plaza de Menéndez Pelayo, en la que se ha criticado absolutamente todo.

El asunto está cobrando tales proporciones, que incluso se forman vendavales nunca vistos en actos que ellas organizan o en el que están presentes, caso del 17 de septiembre y su suspensión obligada, por un temporal que se concentró solamente en esos minutos críticos en el que se deciden las cosas. La propia instalación del Belén, de la discordia, también estuvo marcada por el temporal de poniente más feroz que se recuerda.

Es cierto que un gobierno, como colectivo, cuenta con suficientes medios de defensa (portavoces, jefes de prensa) pero paradójicamente, un representante del mismo, está a merced de las críticas más airadas, sin que pueda responder de modo personal a esos ataques. Parece que la estatua de Franco, instalada en 1979, es responsabilidad de ambas consejeras, y no de todo el Gobierno y de toda la Asamblea de Melilla. Lleva casi en el mismo lugar más de 40 años, pero no se soporta un solo día más su presencia. Resulta enigmática esta manera de medir el tiempo y el grado de la ofensa, según a quien corresponda el hecho o la responsabilidad; más grave siempre si se trata de una mujer

En este blog nunca se ha defendido a quienes cuentan con suficientes medios para hacerlo por sí solos o solas, salvo que concurran las causas de ataques injustificados o de manifiesta desproporción, como parece ser el caso presente. Tampoco es que necesiten la escasa ayuda que pueda proporcionar este blog, porque son mujeres empoderadas y muy competentes, cada una en su área de representación. Sin embargo, sí asombra todo lo que está sucediendo en torno a ellas, en el que no hay un solo día en el que no se pidan sus dimisiones.

Nuestra atención está fijada sobre ellas y sobre este gobierno, el único posible, porque el ruido de fondo es inmenso, tanto que incluso aunque tuviéramos proyectadas otras narraciones, las circunstancias nos exigen mirar en la misma dirección. Esperemos que ese portal de Belén, correctamente instalado, en un lugar muy visible y accesible, traiga la paz y la luz necesaria a los espíritus, para seguir afrontando estos tiempos, y los venideros, que serán igualmente duros.

Calles, casas, cosas


En días pasados, la escritora y poeta Encarna León, enlazaba un recuerdo de una casa en la avenida de Castelar, como la residencia durante años del poeta melillense Miguel Fernández. Ese no era un dato conocido, pero sí el de su casa de nacimiento, sita en otra avenida, la de La Duquesa de la Victoria. Justo en la calle de atrás y paralela, la del pintor Murillo, se encuentra la casa natalicia de Juan Guerrero Zamora, escritor y también melillense. Salvo ellos, Fernando Arrabal y José Tallaví, pocos literatos vinculados a la ciudad cuentan con reflejos y recuerdos en las casas en que habitaron o nacieron.

Otra calle más atrás y también paralela, la del pintor Fortuny, cuenta con el edificio en el que vivió la poeta, escritora y Académica de la Lengua, Carmen Conde Abellán, concretamente en el número 6 de la calle Fortuny. No vamos a hacer escarnio de políticas pretéritas de nombramientos en el callejero, pero si vamos a proponer nuevos nombres, a la luz de este recuerdo expresado por Encarna León.

En el edificio de alberga la tradicional tienda de confecciones Castilla, fue antaño residencial y también pensión, en la que se alojó o residió, el primer premio nobel de Literatura español, el poeta Vicente Aleixandre. Del como y porqué estuvo en Melilla poco se sabe, pero Juan Rubi, propietario del inmueble y de Confecciones Castilla, pudo contarnos, que tenía una extensa correspondencia familiar con el poeta y Nobel español. Eso es algo que podría ser catalogado, escaneado y puesto a disposición libre de los investigadores melillenses y del mundo. También debería colocarse una placa conmemorativa. Hasta la fecha, el único dato histórico que podemos leer en un edificio, es la plaza de “aquí residió Franco“, que además miente. En las placas hay que recordar verdades. En la que fuera residencia de Carmen Conde, también.

En la década de 1980, en el primer ayuntamiento socialistas tras la restauración de La Democracia, se puso nombre de poetas a las calles del Barrio de Ataque Seco, que hasta ese momento solo eran nombradas con letras del abecedario. Allí tiene su calle el melillense Miguel Fernández. El gobierno anterior, que tenía mucha prosa, pero poco verso y métrica, colocó tres calles con estos nombres: plaza de los poetas, callejón de la poesía y calle de las rimas. Hoy pensamos, que la plaza de los poetas bien pudiera llevar el nombre de Encarna León, porque es el barrio de los poetas ,y porque dedica parte de su vida al recuerdo de grandes figuras literarias melillenses, tanto como a su propia obra.

Hay que revisar ya el callejero, y crear un comisión para cambiar al menos un centenar de calles. Hay que reducir el peso militar en lo posible, e incorporar a la sociedad civil, y también de modo paritario. Con cada nombre de varón hay que incluir a una mujer. Nombres y propuestas no faltarán, y deben hacerse con rigor y sin amiguismos ni afinidades personales. Faltan nombre como Antonio Abad (escritor), Bibinha Benbunan (directora escuela de enfermería), Fatima Benchacra (1ª mujer empresaria rifeña), Carlos Baeza (artista) Juan López (escultor).

Propuestas no faltan, solo hay que hacerlo. La pandemia va a seguir al menos, todo el año próximo. No se puede dejar caer la ciudad. El trabajo telemático está ahí.

Nota:Entierro de la madre de Aomar Duddú en Melilla | El Alminar de Melilla

Las luces de Las Culturas


Es Navidad, es cierto, pero también es Januká, porque por causa del mismo Cristo, que era judío (este es un hecho que tiende a obviarse) el calendario litúrgico cristiano coincidirá, ad aeternum, con las celebraciones hebreas. Además, resulta que el Yahvé bíblico, es el padre de Cristo, Jeshúa de Nazaret. Hace pocas fechas también fue el Diwali o festividad hindú de las luces. La tradición musulmana también encienden velas, y quien no lo sepa nada más tiene que acercarse a Mulay Idriss, la ciudad santa de Marruecos, para comprobarlo. El árbol o abeto navideño, representa a la Europa protestante, o evangélica, cultura y creencia a la que pertenece casi mayoritariamente, la comunidad gitana de Melilla.

Todas las culturas tienen su propia luz, podríamos extendernos todo lo que quisiéramos sobre este hecho, pero la realidad es que, la suma de todas las luces de las todas culturas, producen algo diferente, más intenso y con mayor gama de colores. Hasta la proclamación de La Constitución en 1978, no se permitía ninguna otra manifestación religiosa o cultural, que no fuese la cristiana católica, ni siquiera la protestante o la ortodoxa. Lo que no se está acostumbrado es a observar y participar de todas esas expresiones (culturales o religiosas) en el mismo parámetro de igualdad.

Asombra ver como, específicos y beligerantes segmentos sociales, imaginan agravios a la religión católica en donde no existen. La suma de los elementos que definen a las culturas melillenses en la plaza de Menéndez Pelayo es una idea novedosa, con la que se puede o no estar de acuerdo, pero no calificarla de agravio. Eso es mala fe, como decía Sartre, y esa actitud correo la convivencia, que es lo especifico de Melilla, y lo que nos define como algo diferente, que necesita estímulos, aportaciones e ideas, y no palos en la rueda del carro, que por cierto es el símbolo de la comunidad gitana.

Quienes se proclaman afectados por el agravio, no pisan una sola iglesia en todas las navidades, para conmemorar el Adviento, que es lo que se celebra. Ni siquiera podrán excusarse diciendo que están cerrados los templos, porque el que quiere, tiene horario para ir. El símbolo de la Navidad es la estrella de Belén (está presente en la plaza) y no la cruz. Algunos desconocen incluso lo que defienden.

Melilla, la ciudad de Las Culturas

Muchas ciudades españolas muestran orgullosas sus juderías, aljamas y alcazabas, restos de un pasado común, pero el el que faltan sus integrantes. Son monumentos vacíos, no hay comunidades que les den soporte. Los judíos fueron expulsados de España en 1492 (el mayor error de la historia española) y los moriscos en 1614 (el segundo mayor error histórico). Mientras tanto, la historia de Melilla es inversa, pues tanto rifeños como judíos fueron llegando a la ciudad en la 2ª mitad del siglo XIX, cuando fueron expulsados de Marruecos en el primer caso, y tras los Acuerdos de Wad el Rass, en el segundo. Nuestra ciudad se convirtió en tierra de acogida y no de expulsión. Este sería el camino y la senda a seguir. No hay otra posible. Eso es lo diferente de esta ciudad, que muchos, desde distintos sectores, se empeñan en desbaratar.

La idea de “las luces de las culturas” es buena, pero falta algo más de contenido y vistosidad. Aun así, en un tiempo en el que no se puede congregar a la gente, ni invitar a los actos públicos, la idea sirve, pero resulta escasa. La plaza diseñada por el artista melillense Carlos Baeza, puede convertirse en uno de los centros de la ciudad común, en un escaparate de aquello que queremos. Casi ninguna ciudad española tiene mezquitas y sinagogas activas, junto a las iglesias católicas y las evangélicas. Melilla sí.

Hay que exigirles algo más, a los jefes de prensa y a los “altos cargos” que se encargan de estas cuestiones. También al iluminador (que falla todos los años) y que éste se ha olvidado del “Feliz Navidad”.

Y la ciudad se mueve


En 2012 escribimos: “Castelar, la avenida de ruinas”, tras recorrerla de punta a cabo, y ya entonces fotografiamos este edificio, desaparecido en lo que llevamos del mes de diciembre. La señal de alarma saltó en octubre, cuando vimos un cartel de “se vende”, colocado en una de sus destartaladas ventanas. Su estado era cochambroso, incluso más allá de la ruina, pero eso no impedía imaginar que en otro tiempo estuvo lleno de vidas de melillenses, y lo volverá a estar. Es un solar pequeño, pero la nueva edificabilidad hace milagros.

En realidad, la avenida no ha mejorado demasiado en estos 8 años. Es más, sigue rota hasta la cerámica que refleja el nombre de la avenida, desde no se sabe cuanto tiempo. Sin embargo nada escapa al control de la Consejería de Infraestructuras y Deportes, anteriormente Fomento. Hemos escrito que esta nueva Consejería, es una de las que está más atenta al pulso de los ciudadanos, y a lo que acontece en la ciudad, Bastan una escasas líneas de crítica o queja en cualquier medio de comunicación, ya sea físico o etéreo, para que Infraestructuras actúe. Es el nuevo centro de Poder en la ciudad, y en su manos está decidir cuál será su futuro físico.

Tienen todo en sus manos, y se mueven sin ruidos ni alharacas. Mientras tanto, cambian aceras, acaban proyectos heredados y amplían y llevan a cabo los suyos, pendientes de cualquier opinión o propuesta. En cuanto a la actitud y los modos de su titular, Rachid Bussian, nada tienen que ver con otros tiempos, ni del inmediato pasado, ni incluso con otros mucho anteriores. Hasta el momento presente, es lo que debe esperarse de un representante público en democracia, sin intereses directos o indirectos sobre el área que dirige.

Alertamos eso sí, que debajo de la ruinosa casa han aparecido los restos de lo que pudiera ser una de las innumerables cuevas de este monte, en la parte baja de Ataque Seco. Pudiera tratarse de una obra humana (colectores o cuevas de almacenamiento) o de una cavidad natural. Antes de que todo desaparezca, no estaría de más echar un vistazo por la zona, desde el área correspondiente, en este caso, Cultura.

El listado de ruinas inmuebles existente en la ciudad, es ahora mismo inabarcable. Hay al menos para otra legislatura completa de trabajo. Mientras tanto, se van generando otras nuevas. Es una carrera sin fin

Nota:La avenida, en ruinas, de Castelar | El Alminar de Melilla

La jubilación del Secretario


José Megías Aznar, deja la UNED tras 40 años

Pepe Megías, el camarlengo de la UNED en Melilla, deja su puesto de secretario tras 40 años de servicios prestados, primero como profesor tutor de Literatura en 1981, y como secretario desde 1983. Dicen que hay algunos cargos que forman carácter, pero en Melilla a veces sucede al revés, y el carácter de ciertas personas, confieren una singularidad al cargo desempeñado, que desaparece tras su marcha. Con Pepe Megías, granadino de Armilla y llegado a la ciudad en 1979, sucede algo parecido.

Hay secretarios que llegan a adquirir más importancia y conocimiento del público que los propios delegados, directores, o incluso alcaldes, entre otras cosas porque ellos permanecen y los rectores y titulares, no. En los últimos 40 años, cifra necesaria para dejar cierta improntas, solo existió un secretario en la Delegación del Gobierno (Francisco Avanzini) y muchos Delegados, algunos de los cuales ya están en el olvido. Algo parecido pasó en el Ayuntamiento con Alfredo Meca Pujazón y José Antonio Jiménez Villoslada. En este senda y camino de grandes secretarios, se encontrará hasta el día 31 de diciembre, José Megías Aznar. Ayer, día 2 de diciembre, abandonó su despacho en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, para disfrutar de su último periodo de vacaciones, antes de la jubilación.

Su primer trabajo en Melilla fue como profesor de las recién creadas Aulas de la Tercera Edad, en 1979, bajo la supervisión de José Manuel García Margallo, ex Ministro de UCD (Unión de Centro Democrático) y diputado por la ciudad en 1979. En 1980 ejerció unos meses como periodista en El Telegrama de Melilla, y también fue contratado como profesor en La Salle, por espacio de un curso académico. Esto último fue posible porque a su condición de licenciado en Filología Hispánica, suma también dos años de Teología en un centro de La Compañía de Jesús o “Jesuitas”.

Algún día hablaremos de “las leyes de Melilla”, y por eso mismo todos y todas sus conocidos le han preguntado los mismo: ¿Te quedas en Melilla? porque no es usual. Cada día, cada semana, cada mes, se deja de ver a alguien conocido en la ciudad, porque la han dejado atrás por jubilación o traslado. El apartado 5º de las leyes no escritas de los melillenses, estipula que: La persona que se jubila, no suele esperar a acabar el día para abandonar la ciudad. Pepe Megías no será de esos, porque su vida y hacienda están en esta ciudad, a la que ha dedicado más de media vida. Casi igual que a la UNED, fundada en 1975, en una de alas del edificio del Ayuntamiento.

En política su militancia de toda la vida ha sido el Partido Socialista, del que fue ideólogo y jefe de campaña hasta 1999, fecha en que Mustafa Aberchán lo llamara para hacerse cargo de la mega consejería de Economía y Hacienda, en la que que adquirió fama de implacable frente a las trapisondas. Su actividad actual es la de intentar “resucitar la conciencia y moral públicas” en un movimiento de opinión llamado Melilla Levántate, por los que sus integrantes son conocidos como “los lázaros”.

Con la marcha de Pepe Megías y la ausencia de director, la UNED de Melilla está en Sede vacante. Sus muchos recursos y actividades, confieren a este centro el carácter de eje cultural de la ciudad. Todo lo que se abra a partir de ahora será nuevo.