Archivo mensual: septiembre 2020

Se oculta, se destruye, se tapa


Es el triple lema de la investigación histórica en la ciudad, de la que ya decimos, que ni a un lado ni a otro interesa a nadie. Hay unas ideas preconcebidas y con ellas se llegará hasta el final, sea cual sea.

Conocíamos historias del pasado de las que nunca más se supo. Sabemos que lo que hemos podido sacar a la luz pública es apenas una tercera parte de lo hallado, porque las órdenes eran muy estrictas. Ninguna mirada extraña podía consentirse. Aún así hemos podido mirar mucho, contando siempre con los colaboradores del blog, y con quien siempre te dejaba mirar, pero solo una vez, porque luego analizaban minuciosamente las fotografías para localizar la posición desde las que fueron hechas. El francotirador debe cambiar constantemente de posición, no puede repetir un lugar y tiene que aprovechar su ocasión, porque se descubre en cada disparo fotográfico.

En esta ocasión, ya la última, habían cerrado el agujero de la valla por la que habíamos pasado las veces anteriores, porque no se puede allanar ningún lugar, pero si hay un hueco se pasa y se camina por la zona. La obligación es fotografiar, no tocar nada y salir sin ser notado.

Rusadir, Alafía y los siglos oscuros

En esta ocasión hemos seguido y documentando fotográficamente todo el proceso, desde el principio hasta el final. Hemos recorrido todo el camino desde el Alfa, hasta su Omega. El desinterés investigador está relacionando con las siglos oscuros. Lo que existiese sobre el peñón calcáreo de la Ciudad Vieja, fue reutilizado por los romanos hasta el año 284 DC, cuando el emperador Diocleciano ordenó el abandono casi completo de la Mauritania Tingitana. En erosión y abandono permaneció hasta el siglo X, cuando la ciudad de Melilla es fundada por Abderramán III en 926. De este modo del siglo X al XV todo es islámico y bereber, y desde los tres años finales del mismo siglo XV al XXI todo es historia española. Esas cuentas están muy claras.

El primer reino conocido y establecido sobre los que hoy conocemos como Marruecos fueron los Mauri*, siglo IV AC., aunque sin llegar a saber cuál era su nombre real, pues todos ellos fueron descritos y nombrados por las potencias dominadoras, ya fuese cartagineses, romanos, árabes, o solo comerciales como los fenicios. Estos últimos trasegaron por el Mediterráneo entre los siglos XII y IV AC., pues como tales desaparecieron bajo el dominio persa en 332 aC. Todo lo que se busca está relacionado con esos ocho siglos oscuros.

El desinterés histórico sobre Melilla

Enrique Gozalbes (2018) escribió el único libro riguroso sobre esa ciudad antigua, en Aportaciones a la Historia de Melilla en la antigüedad. En el libro establecía dos parámetros básicos, el primero la fuerte presencia del elemento indígena en toda la comarca, y la ausencia significativa de restos, debido a la remoción de todo el material existente, en las sucesivas reedificaciones, sobre todo en la etapa musulmana califal y tras la conquista española. Las guerras y la explanación del territorio tras el acuerdo de 1860, hicieron el resto. Hay muy pocos lugares en los que buscar, pero todavía existen. Eso sí, hay que hacerlo con criterios científicos y por especialistas en diferentes periodos históricos.

En estos años hemos aprendido, que cuando lo encontrado no interesa, no se emite información alguna. De haberse hallado una hebilla de un soldado de Estopiñán, un fragmento de plato romano o una pequeña moneda cartaginesa, se hubiese ofrecido una rueda de prensa a la altura de los hallazgos en Egipto. Pero el silencio ha sido absoluto, salvo al principio, pues creó expectativas que luego no se cumplieron. Se ha encontrado mucha cerámica medieval (siglos X al XV)

Las primeras fotografías las realizamos en el mes de enero. Un colaborador nos animó a pasar por allí. Las últimas son de hace dos días, pues otro colaborador no advirtió de que se acercaba el final.

Principio y fin, alfa y omega. Todo y nada.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2020/07/21/alafia-el-yacimiento-desaparecido/; https://elalminardemelilla.com/2018/07/21/la-ultima-nota-de-enrique-gozalbes/

Rayos y centellas sobre el 17 de Septiembre


A lo largo de 10 años hemos acudido con regularidad cada 17 de septiembre, a los actos del Día de Melilla. Nunca habíamos visto tal furia climatológica, desatada y concentrada en la media hora del acto de homenaje al Comendador Pedro de Estopiñán. Los actos se había reducido al mínimo para crear las menos incomodidades político-sociales posibles. Este año no había desfile, ni concentración de tropas, ni largo discurso presidencial. Se habían cuidado las normas Covid y se había preparado un Acto central concentrado pero con significado.

A las lluvias se la ve venir, a las tempestades se las predice, pero la furia infernal es así. Llega sin anunciarse, como puede comprobarse en la fotografía tomada apenas 15 minutos antes de la tormenta, y solo precedida por un viento descontrolado (señal clara) que levantó todas las banderas autonómicas, en paz hasta ese momento.

La aparición de los remolinos y de las primeras gotas de lluvia hizo que abandonáramos la plaza de Estopiñán, para buscar cobijo en el túnel de Santiago, tradicional refugio de los melillenses en la larga noche de los 400 años. Desde allí escuchamos el himno nacional, vimos los rayos, oímos los truenos y sentimos la fuerte tromba de agua. Los primeros en llegar fueron los componentes de la banda de música, luego las autoridades presentes en el homenaje, completamente empapadas.

Todo se había cuidado al detalle, pero nadie había previsto la contribución de las potencias infernales. Cuentan que en las obras del monasterio del Escorial, todas las noches aparecía un perro enorme que se identificó con el Can Cerbero, guardián de las puertas del infierno, que espantaba a los obreros. Informado Felipe II de los hechos, respondió con esta afirmación: “Pues si el diablo no quiere que lo hagamos aquí; hagámoslo aquí”. La parte suspendida de los actos previstos por el 17 de septiembre (día que puede ser resignificado) deben celebrarse en el plazo más breve posible y en el mismo lugar, la Plaza de Las Culturas, si es posible.

Por una vez en los últimos 10 años, todo parecía distinto, aunque habían permanecido las tensiones y resistencias procedentes de los mismos lugares. Todo puede cambiarse y estudiarse, pero no por decisiones unilaterales. Lo única condición a la que no se puede renunciar, es a que el Día de Melilla no tenga relación con su españolidad. El día del Estatuto vale para una comunidad autónoma, pero no para Melilla.

Conjuro para cualquier maleficio

¿Qué haces aquí entretenido? Aquí estoy, que Dios me ha traído. No, Dios no te ha traído; te ha traído tu mal. ¡ Si eres blanca, que Dios te aparte; si eres negra, que Dios te eche fuera; y si eres amarilla, que Dios te eche enseguida!

Pedro de Estopiñán


¿Quién fue nuestro fundador, qué sabemos de él? Casi nada y eso que ninguna otra persona tiene dedicadas más edificios, calles, acuartelamientos, cooperativas de trabajadores, clubs deportivos o incluso colegios, a su nombre. Pese a todo, no existe un galardón con su nombre que reconozca a quien se dedique a la investigación histórica seria sobre el pasado de Melilla.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) fue una creación del Opus Dei, de hecho ellos fueros sus primeros gestores. Antes solo existían el Instituto de Estudios Africanos , y el Instituto General Franco para la investigación hispano-árabe.

Resulta muy indicativo que tengamos que recurrir a estos dos últimos Institutos de investigación, para intentar averiguar algo sobre la figura de la figura a la que se atribuye la conquista de la ciudad en 1497.

Hipólito Sánchez de Sopranis escribió una aproximación biográfica a nuestro legendario personaje, en 1953. Los Estopiñán son una familia cuyo patrón es Remón de Estopiñán el viejo, al que el autor califica como el primer linaje indígena de la provincia de Cádiz. Pedro de Estopiñán pertenece a una rama secundaria de la genealogía, en su cuarta generación, y era hijo de Ramón de Estopiñán y doña Mayor de Virués.

Dentro de una prosa grandilocuente y fantasiosa, no podemos aclarar si nuestro fundador nación en Cádiz o en Jerez de la Frontera, ni siquiera su fecha de nacimiento. El autor solo pudo documentar la presencia del padre como Jurado en Jérez, en las posibles fechas de su nacimiento. En 1489 nació el primer hijo de Pedro el conquistador, por lo su nacimiento podría situarse en la década de 1460. En 1496 sí era el contador oficial de la casa de Niebla, lo que sí indicaba cierto prestigio social y posición. Su hermano Bartolomé sí participó en la conquista de Las Canarias, entre 1480 y 1483.

El conquistador tenía otros dos hermanos, Servando e Isabel. Él contrajo matrimonio con Beatriz Cabeza de Vaca, con la que tuvo al menos 5 hijos. Fue hombre de más fama que riqueza, porque los sueldos en aquellos tiempos no solían ser altos. Probablemente la organización de la conquista sí estuvo a su cargo, quizá la dirección técnica, pero no la realización del plan, algo mucho más complejo. En su elaboración sí suena nombre muy significados en la historia de España, como Martín Galindo, Martín Bocanegra o Ramírez de Madrid, el marido de La Latina.

Consta su presencia en una almadraba atunera de Conil, en donde participó en el apresamiento de una galeota de moriscos, que intentaba arribar a las costas gaditanas. Los pocos datos recopilados sobre su biografía consolidan más el perfil de consejero más que el de militar. Su vida era muy poco pública. Tras la conquista de 1497, todo parece oscurecerse, aunque se sabe que se dedicó a la producción y venta de vino, pues tenía viñas propias. Organizó otras expediciones, como la de Salses, y también participó en el viaje a Flandes en 1505, para tomar contacto con los nuevos soberanos de Castilla (Juana y Felipe), tras la muerte de Isabel I o la conquista de Mazalquivir en 1505, que resultó desastrosa en el aspecto económico.
¿Se arruinó aquí el conquistador de Melilla, comprometiendo su posible fortuna en esta última empresa? Los datos muestran que murió repentinamente en Guadalupe (Cáceres) a finales de 1505, dejando a su Beatriz, su viuda e hijos en una difícil situación económica. Hubieron de vender propiedades y haciendas para cubrir las deudas . Beatriz, tía del fututo conquistador Alvar Núñez Cabeza de Vaca (que explorara y anexionara para la Corona española todo el sur de Norte América, desde Florida hasta California) fue amparada por familiares y contadores que liquidaron sus deudas, estableciéndose de modo definitivo en Jerez de la Frontera.

En la investigación histórica suele decirse es que si un documento no aparece es porque no existe o fue destruido. La historiografía franquista removió cielo y tierra para documentar la vida y milagros del conquistador Estopiñán, pero no hallaron nada más. Lo más probable es que su prematura y no aclarada muerte, llevara a los cronistas oficiales de la Casa de Niebla y a la de Medina Sidonia, a otorgarle un papel superior al que en realidad tuvo, en la conquista de Melilla, como privilegio póstumo.

Los áridos en Melilla


La pérdida del patrimonio geológico y arqueológico

El problema de la escasez de arena para la construcción es ya un problema mundial. El principal problema de la ciudad es la falta de suelos, no de áridos. Aun así, la rentabilidad es enorme, porque en donde existía una casa baja unifamiliar, surge un edificio de 3 o 4 plantas. La construcción en Melilla siguió siendo positiva incluso durante la crisis de 2008. Aquí no se ha detenido nada. Los solares grandes multiplican su edificabilidad por 10, y nos sitúa casi al nivel de Nueva York. El precio de la vivienda en nuestra ciudad nos sitúa entre las 20 capitales más caras.

En Melilla hay al menos 4 empresas inscritas para la gestión de áridos. La más visible y de mayores dimensiones es la que está al lado del centro de menores, en el antiguo fuerte de Sidi Guariach, y sobre el barranco de Alfonso XIII. Sin una observación minuciosa, se pueden apreciar en determinados lugares de la ciudad, desmontes para la extracción de áridos, no sabemos si permitidos o no. Esto supone una lenta e inexorable pérdida del patrimonio geológico y arqueológico, porque las excavadoras se llevan todo por delante. ¿Dónde fue todo el árido del enorme desmonte y vaciado de los terrenos del Hospital Militar? ¿Qué se está haciendo con el desmonte de los terrenos del antiguo cuartel Gabriel de Morales? ¿Se almacena todo ese material en algún lado? ¿Obtiene el ayuntamiento algún tipo rendimiento económico por él?

En días pasados, el Consejero de Fomento Rachid Bussian, informó de que se estaban buscando lugares para la obtención de recursos propios de áridos, y citaba a Mari Guari como uno de ellos. Precisamente esta zona es una de las menos alteradas de la ciudad, salvo por la construcción de la carretera perimetral. Junto a la pista del aeropuerto, se trazó una nueva carretera y se llevó a cabo un importante desmonte. ¿A dónde va toda esa arena? ¿Dónde está la arena del parque de altos de la vía, que se ha rebajado en al menos un metro el nivel del terreno? Lo que distingue al consejero Bussian es su amable talante, y que se anticipa a los problemas e intenta buscar soluciones.

En cualquiera de esas obras, la apertura del suelo saca a la luz todo tipo de restos. Material geológico y arqueológico. Melilla era una ciudad de pequeños cerros y colinas que descendía en ondulaciones hasta el mar. Hoy ya nada queda de eso. La alteración de la fisonomía de la ciudad es completa, con respecto a su pasado.

Puntas de sílex, fragmentos de vasijas y lozas antiguas, guijarros de origen volcánico, huesos y todo tipo de restos aparecen diseminados y triturados por cualquier lugar, porque el territorio melillense estuvo habitado de modo constante desde la prehistoria. Todo eso desaparece camino de las escombreras o de los depósitos de áridos.

¿Existe una reserva estratégica de áridos en Melilla? ¿Cómo pretendía ampliar el puerto de la ciudad los anteriores gestores? Demasiadas preguntas para un legado tan vacío.


La última procesión de La Victoria


El 8 de septiembre de 2017 nadie podía siquiera imaginar que estaba contemplando la última procesión de la Patrona de Melilla. Sin embargo, titulábamos la crónica de esa procesión de la siguiente manera, “La oscuridad alcanza a La Victoria“. Lo decíamos porque una parte del recorrido se llevó a cabo en la penumbra, entre otras cosas porque el decrecimiento de la luz solar en septiembre se deja notar.

El título también tenía un doble sentido, porque un año antes, el Vicario Roberto Rojo, ante la inminencia de las obras de rehabilitación en templo patronal de La Purísima, decidió bajar la imagen al templo Arciprestal, lo que provocó una rebelión abierta de parte de la congregación y de algunos fieles que les secundaron. Los acontecimientos posteriores le dieron la razón en esta medida, porque desde hace 5 años, la imagen de la Virgen de La Victoria, Patrona coronada de la ciudad, está justo en el centro de Melilla y accesible a todos.

La actual Junta de Gobierno de la Real y Franciscana Congregación de La Victoria, presidida por Mª Piedad Castellano, cumplió el pasado mes de marzo, el límite de los 8 años que establece el Código de Derecho Canónico para los mandatos en la cofradías y congregaciones religiosas. La llegada de la pandemia de Wuhan interrumpió la posible renovación en la Congregación de la Patrona de la ciudad. Sin embargo, pese a la obligatoriedad de la misma, no se tiene noticia de que se hubiese iniciado el proceso electoral. Debe entenderse que la actual Junta actúa en funciones, hasta que la situación permita la celebración electoral, de la que tampoco se tienen noticias, pese a que sí se han podido celebrar las elecciones autonómicas gallegas y vascas. Mª Piedad Castellano es Hermana Mayor desde el 23 de marzo de 2012.

La inexorabilidad del Código de Derecho Canónico

Los 1752 artículos del CDG son una amoladera de vanidades y ambiciones humanas. Quien pretenda hacer carrera dentro de La Iglesia debe prepararse para un ejercicio de paciencia y de décadas. Lo que no tiene precedente alguno es que una imagen de una virgen patronal de una capital española, no haya podido salir durante un lapso tiempo tan largo, tres años. El computo final de la actual Junta de Gobierno quedará marcada por la imposibilidad de procesionar la imagen entre el periodo 2018-2020, además de otras circunstancias internas, poco edificantes y alejadas de lo que debe ser la hermandad cristiana. A lo largo de una década de ya finalizada militancia en la Congregación, creí que era un lugar y casi un deber como melillense adoptivo, el poder contribuir al conocimiento de un símbolo, la imagen de la Victoria, que sostuvo el espíritu de los melillenses en la larga noche de los 400 años. Esa tenacidad posibilitó la pervivencia de la ciudad actual de Melilla, y su existencia actual, como lugar de encuentro de culturas antaño enfrentadas. No encontramos nada de eso allí, ni paz, ni piedad, ni perdón. Antes bien, fuimos perseguidos. Lo cual no excluye la presencia de mucha buena gente, tanto de fe como de obras.

El candidato desparecido

En 2012 existía otro candidato, un hombre de la ciudad vieja, Guilerrmo Carmona del que nada se ha vuelto a saber. Con la perspectiva del tiempo, queda hoy claro que este debió ser el candidato triunfante (perdió solo por 9 votos) Muchos otros y otras congregantes se han ido dando de baja a lo largo de estos años, o han desaparecido de los censos. El futuro se torna ya inmediato. El nuevo Vicario Eduardo Resa, ha transformado el templo arciprestal, y sujetado los mimbres desbaratados en los últimos tiempos.

El año pasado, con la segunda suspensión escribimos esta otra frase: No parece existir en los anales y crónicas religiosas de la ciudad, un precedente de esta magnitud y alcance, al que no nos atrevemos a otorgarle un significado trascendente, al menos de modo público, pero lo tiene. Y con este, ya son tres años.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/03/17/los-dos-candidatos-a-la-victoria/

Pandemia, vacunas y sanidad en Melilla


China es el indudable origen de la pandemia que asola el mundo, sin embargo, ocupa el lugar 35º en el número de contagios, 90.025; y el 29º en el de fallecidos, con 4.728. No vale decir que no nos creemos esas cifras. Esto escribíamos el 26 de febrero: “Afortunadamente, China es un Estado mixto, de tipo socialista aunque inmerso en la economía de mercado, que controla todos los recursos básicos de producción y todos los sectores estratégicos de la economía. La rapidez con la que aislaron la región de origen y la construcción de dos inmensos hospitales en tan solo 10 días, habla mucho de su eficacia, aunque no deban dejar de señalarse los errores de valoración cometidos en el inicio de la epidemia”.

España, Melilla y la demolición de la Sanidad Pública

Nada más llegar al Poder en noviembre de 2011, el Partido Popular presidido por Mariano Rajoy, inició el mayor programa de recortes y desinversiones en el campo de la Sanidad, desde la reinstauración de la Democracia en 1978. Con la aquiescencia y silencio del gobierno local y de la nueva dirección del Ingesa, la obra en marcha del nuevo hospital fue paralizada entre 2012 y 2018. Esta infraestructura hubiese resultado determinante en la actual crisis sanitaria, provocada por la pandemia de Wuhan o peste de los murciélagos.

El concepto de sanidad universal fue derivado al de sanidad porcentual, o sea, que se cuenta con que el 80% o más de la población está sana o no necesita acudir al médico durante un periodo amplio de su vida, y así se fueron reduciéndose las prestaciones, o externalizadas de modo descarado al terreno privado. Se redujeron los medicamentos subvencionados por el Estado y se eliminaron pruebas diagnósticas del catálogo de las compañías de prestación de servicios sanitarios, a la vez que se permitía la intromisión en el espacio sanitario, de multitud de “clínicas médicas”, antes conocidas como consultas, que ofrecían intervenciones paralelas a las de la sanidad pública. Los médicos especialistas dejaron de ser una realidad en las compañías privadas, y un bien escaso en el ámbito público.

Cataluña solo dispone de 34.500 camas hospitalarias públicas para toda su población y Madrid 20.600. Ceuta dispone de 252 y Melilla de solo 168. Lo que está desbordando los hospitales es la exigua capacidad de atención, en relación con la población.

Vacunas y la situación en Melilla

En la campaña 2018/2019, Melilla fue la tercera Comunidad con menos porcentaje de vacunación en mayores de 65 años, solo por delante de Baleares y Ceuta, que fue la última. Hay un problema con las vacunaciones, que se reproducirá este año, en el que coincidirán pandemia y gripe. La alarma pandémica provocará un previsible aumento de la demanda, con la correspondiente saturación del servicio. Como puede verse, las cifras de recursos públicos disponibles son ínfimas con respecto al volumen del contagio pandémico.

En 2005 Melilla recibió las competencias menores en materia sanitaria, como por ejemplo la relacionada con las vacunaciones. En apenas 2 años, el servicio público estatal de vacunaciones en la calle Cardenal Cisneros estaba cerrado. Las prisas de la consejería sanitaria melillense por deshacerse de este servicio fue casi su asunto primordial. Los responsables sanitarios melillenses en la última década fueron Francisco Robles, Mª Antonia Garbín y Paz Velázquez. En 2011, bajo la responsabilidad de Garbín, se alcanzó la cifra mínima de vacunaciones en toda la década. Un año después se inmovilizó una partida de 8000 vacunas, por sospechas de estar caducadas.

Se liquidó el servicio público y se traspasó a las compañías de prestación de servicios sanitarios y a los ambulatorios, además de complicarse el trámite para la administración de la vacuna de la gripe, dirigida a niños y mayores. Sin embargo, se dejó de visitar los colegios para vacunar a la población infantil. En los últimos diez años Melilla ha sido la comunidad con más escaso índice de vacunación.

Hospital público y clínicas privadas

Una carambola política el 1 de junio de 2018, desbarató los planes sanitarios previstos en los despachos para la ciudad de Melilla. Apenas un año antes, un movimiento s iniciado en la Consejería de Sanidad, dirigida por Paz Velázquez, inició la revocación de un concurso público de diagnósticos clínicos adjudicados a las Clínicas Remartínez. Casi a la vez, se había separado al radiólogo Enrique Remartínez de su puesto de funcionario público, por un expediente incoado desde el INGESA. A día de hoy, esa situación no ha sido todavía resuelta administrativamente, y los melillenses nos vemos obligados a pagar pruebas diagnósticas de calidad.

A la vez que la entonces ministra de Sanidad Dolors Monserrat desembarcaba en Melilla para anunciar que el nuevo hospital reiniciaba su construcción, después de 6 años de paralización total, el grupo Echevarne desembarcaba en Melilla comprando los laboratorios Lamas. Pero el anuncio tenía truco: Lo que iniciaron solo fue el derribo de los viejos edificios del antiguo hospital militar, por un importe de 1,9 millones de euros.

Las nuevas clínicas o consultas privadas proliferan por toda la ciudad, mientras la sanidad pública se mantiene a duras penas, con casi el mismo personal activo. Se llegó a desarrollar un proyecto de clínica privada, en un conocido solar de Batería Jota. Un antiguo almacén que ya fue derribado y recalificado.

Nota:https://elfarodemelilla.es/la-campana-de-vacunacion-aumenta-la-carga-de-trabajo-de-las-enfermeras/

En busca del pescado


Aunque hay muchas frases similares, parece que fue Charles Dickens quien dijo que “el hombre es un animal de costumbres”. Le faltó añadir que, animales, porque los animales tienen también sus costumbres y por lo que se ve, modos de transmitirse información. Tienen tanto memoria individual, como colectiva.

Lo único que ellas no saben, las gacillas bueyeras o ganaderas, es que están frente a una carnicería, pero sí saben que están en la calle del pescado “en su punto”, ni muy fresco ni claramente en descomposición. Esto es la calle del general Margallo, tradicional punto de venta de pescado del tipo Ordenalfabetix y la eterna discusión sobre si su pescado era fresco o estaba podrido.

Llevamos viendo, datando y escribiendo sobre las garcillas desde el inicio del blog. El artículo que reseñamos es del año 2012. La idea del presente comentario es de Uno de Melilla y su blog compañero, el de La Otra Melilla. Una década completa dando cuenta de las mismas cosas.

La nueva normalidad no llegará nunca. Fue un término inventado que no ha cuajado, aunque la pandemia de Wuhan o “peste de los murciélagos”, dejará una honda huella sobre el mundo y su economía.

La imagen de las aves esperando desde hace 6 meses su pescado, es enternecedora. Tras dos décadas acudiendo allí para alimentarse, se resisten a abandonar el lugar. Este debe ser el turno de exploradoras del día, que transmitirá luego la información de que nada ha cambiado y que el pescado no vuelve. Es más, no debe volver nunca. Ahora se comprueba quienes introducían allí, en plena calle, ese pescado al límite de la insalubridad y de la descomposición; los propios pescaderos.

Es el ser humano el que en su infinita codicia ha alterado el mundo natural, e incluso el físico. Esta pandemia parece haberse originado en hábitos alimentarios “no comprensibles”. No todo puede consumirse, y lo que está destinado al consumo humano, debe ser tratado en condiciones higiénicas dignas. La venta de pescado en la calle no es algo propio del siglo en que vivimos. Lo extraño es que otras pandemias no nos hayan llevado por delante, en ocasiones anteriores. Esta es límite. A partir de aquí hay cosas que no pueden volver a repetirse.

Pero las garcillas no entienden de esto, y esperan su pescado delante de la carnicería, es más, la llegada del camión de reparto de carne no parece alterarlas, y miran al interior expectantes, por si en vez de las piezas de vacuno, surgiesen unos boqueroncitos casi podridos.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/07/17/la-marisma-del-rastro/