Archivo de la categoría: denuncia con foto

El muro inclinado del Cash Diplo


 

              El Cash Diplo es un supermercado de venta al mayor y al detall donde va media Melilla a abastecer sus pequeños comercios. Entran coches constantemente y además tiene aparcamientos. Por la acera pasan cientos de personas camino del mal llamado “polígono industrial”, porque en él no hay industria ninguna. El 90% son almacenes de productos comerciales de todo tipo, tamaño y uso.

              El muro que delimita la zona contigua al Cash Diplo está completamente vencido, con la verticalidad perdida por encima de la línea de lo peligroso. Una sola patada, un golpe de viento o cualquier otra circunstancia puede reducirlo a escombros y ponerlo en el suelo. La única ley que se cumple en Melilla, además de la de la entropía, es la de La Gravedad, descubierta por el inglés Newton y cuya explicación omitimos.

             Hace tiempo, pregunté a un constructor el porqué los muros de las azoteas de Melilla suelen resquebrajarse con facilidad, y porqué algunos muros parecen tan endebles y se caen con facilidad. La explicación fue más sencilla de lo esperado: Porque generalmente el arranque del muro se hace desde el suelo, sin la necesaria cimentación, e incluso sin el forjado interior que le diese más consistencia y firmeza. Suelen ser solo filas de ladrillo, bien de cemento o arcilla, levantadas a ras del suelo. Esto explica muchas cosas.

         ¿Cuánto tiempo lleva este muro así, cuanto tiempo le resta para caerse?. En alguno de los tramos ya carece de la verja anti-intrusión. La Consejería de Fomento, tan atenta para medir milimétricas desviaciones en rampas de acceso a clínicas médicas y apercibirlas de cierre, debería también vigilar aquello que ni siquiera precisa de instrumentación técnica alguna, para medir su inclinación, su peligrosidad y su peligro de caída inminente. Lo que cualquier ciudadano percibe de un vistazo, necesita de meses de investigación en las consejerías competentes, o del ramo.

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Cine al aire libre


 

                              Los escombros del viejo cine del Real

        El viejo Cine Español, como tal dejó de existir en la década de 1960, o incluso antes. Durante décadas posteriores se convirtió en una carpintería y en esa actividad se mantuvo hasta el inicio del siglo XXI en el año 2000. Desde entonces y ante la invisibilidad de la Consejería de Fomento o de Urbanismo y de la Comisión de Patrimonio Histórico de Melilla, se fue deteriorando y arruinando sin remedio, pese a que el Partido que gana todas las elecciones en la ciudad desde 1991, prometió en algunos de sus programas electorales rehabilitarlo, con alguna función cultural o de ocio para el barrio más populoso de la ciudad.

       En Melilla nada se cumple, salvo la ley de la inexorable ruina. La mejor inversión es comprar un inmueble viejo y dejarlo deteriorarse hasta su hundimiento total. Ninguna autoridad competente en la materia interviene en todo ese proceso de deterioro.

      Un problema añadido es que cualquier edificio, inmueble o ruina histórica se convierte en refugio de personas sin techo, con el consiguiente riesgo que esa situación genera. Una vez que se concedió la calificación de ruina, ya de nada sirve este solar cochambroso, lleno de suciedad y de roedores. Toda la ciudad está llena de edificios abandonados, de solares llenos de escombros, en espera de la aprobación del nuevo Plan General de Ordenación Urbana, que cuando se apruebe, ya será viejo.

      El retraso en la aprobación de PGOU, que acumula ya una legislatura, es uno de los mayores misterios políticos de la historia reciente de la ciudad. Nunca se había dado una situación así. Melilla se encuentra inerme ante la gestión de un Gobierno Local que no da explicaciones de ninguna de sus planes para la ciudad, y con una oposición política, recluida en un cuarto oscuro, a la que no se informa de nada.

    Este cochambroso solar ya no es ni significa nada. Tenerlo así solo acrecienta la sensación de abandono de los barrios y de toda la ciudad.

Nota: https://youtu.be/c1WgW4y9Xes

 

Asalto y ocupación de edificios en Melilla


Los menores errantes buscan alojamientos en edificios abandonados

    Según la terminología oficial de la Consejería de Bienestar Social, son marroquíes, por lo que en realidad es un problema de Marruecos. Atiende, ya con graves denuncias, a los que aceptan el alojamiento voluntario en el Fuerte de la Guerra de Margallo, enmascarado bajo el nombre de la Purísima Concepción. Todo lo que ocurra y hagan los menores errantes y abandonados en Melilla es problema de otra Consejería, la de Seguridad Ciudadana, que si brilla, es por su ausencia.

      Estos dos edificios están situados en la calle Duquesa de La Victoria, números 6 y 16. Están abandonados desde hace muchos años. El primero de ellos es de Enrique Nieto, pero esa marca ya da igual en Melilla, es algo que no importa a nadie. Los réditos que había que obtener por ella ya están amortizados.

    Los menores errantes y abandonados recorren la ciudad de un lado a todo el día y todos lo días. La población errante puede superar el centenar, y como cualquier otro ser humano necesitan dormir, alimentarse e incluso,  en lo medida de lo posible, asearse. Los lugares más indicados para cumplir con estas necesidades básicas en la “ocupación temporal” de viejos edificios abandonados, y de ellos está lleno el Centro de Melilla.

     El edificio de Duquesa de la Victoria número 16 es una pura ruina, y da indicios de estar “ocupado” desde principios de mes. El de Enrique Nieto, el número 6 fue asaltado probablemente en la mitad de la semana en curso, quizá el miércoles 14 de junio. En principio el agua sin usar de los bidones les puede proporcionar un elemento de aseo, y las habitaciones y baños sanitarios pueden ser usados sin problemas.

     Los elementos de adorno en el interior de los edificios pueden ser expoliados sin problemas y aportar alguna ganancia en su posterior reventa en el mercadillo de décima mano. La única manera de obtener alimento en este mundo es comprándolo con dinero, o mediante el trueque. Robarlo no, porque se trataría de “delitos menores” que les impediría el posible pase a la península, único objetivo de la estancia en Melilla.

      Cualquier día, este edificio o cualquier otro puede arder y producirse una desgracia de gran magnitud en la ciudad. El año pasado murieron 4 menores, dos quemados y otros dos despeñados en las rocas o ahogado. El peligro para el resto de edificios, vecinos y locales de la calle es enorme y constante.

Más allá de los baches


        Son muchos los que nos preguntan por qué prestamos atención a cosas aparentemente banales, como un bache, el derribo de un edificio, o a una farola devorada por la herrumbre. Siempre respondemos de igual forma: Para escribir sobre lo grande, debes también hacerlo sobre lo pequeño. No hay historia sin importancia y aquello de lo que no se escribe desaparece.

       Hay temas que acompañan al Alminar desde su origen, y uno de ellos es el de los baches y el estado del pavimento en la ciudad, más deteriorado que nunca. Las calzadas romanas, con sus 2000 años de antigüedad, están en mejor estado que algunas calles de la red vial melillense. Hemos localizado la entrada más antigua sobre las calzadas de la ciudad y data del año 2012. El estado actual de la zona no es mucho mejor, pese a que ha pasado un lustro.

     La falta de coordinación de obras en Melilla, hace que una calle recién asfaltada sea triturada por zanjas para inserción de toda clase de tubos, a poco de ser terminada. La falta de una campaña de cuidado de mantenimiento del pavimento, hace que haya barrios y calles sin revisar desde hace una década, como es el caso de este tramo de la avenida de las Infantas, en el barrio del Real.

     La mezcla de materiales (cemento, adoquines, asfalto), provoca que el agua se filtre y el terreno que sustenta el firme, o bien se levante o bien se hunda, como es el caso.. La falta de prisa en arreglar el desperfecto, hace que éste se mantenga durante semanas, hasta que se toma la decisión sobre el material de reparación: más cemento, o alquitrán.

     La última razón para escribir sobre todo tipo de cosas es la necesidad de dar continuidad al blog y a lo que pretende, que es mantener el contacto con los lectores/as, y servir de testimonio sobre lo que ocurre en la ciudad. Y lo que ocurre es lo que se ve.

   Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/11/10/cuando-el-asfalto-es-puzzle/

 

El paso infernal


                  Hubo un tiempo en el que la excelencia convivía con la cochambre en la ciudad. Ahora la excelencia se reduce de manera ostensible, mientras que lo mugriento y cochambroso aparece por cualquier lado, sin que nadie le de solución. La entropía siempre tiende a aumentar en el Universo, y Melilla es su centro. La entropía es el gran agujero negro que devora la ciudad, por cualquier parte en la que uno se fije.

              Este punto es uno de los más cochambrosos de la ciudad. Está situado en el Paseo de ciudad Málaga. Otro absurdo, porque de los mil nombre posibles, a nadie se le ocurriría casi repetir un nombre que ya existe en la ciudad *, salvo claro está, a san Abundio.

            Tres contenedores situados de modo estratégico sobre la acera, a la que estrechan el paso, y esparcen sus olores e insectos, sobre todo en los meses calurosos. Están situados a solo muy pocos metros del Burger King, y del HiperSol de la explanada de San Lorenzo (sin multifuncional). Colindan con un terreno baldío que supuestamente es una zona ajardinada de la urbanización privada adyacente.

          La maleza y las ramas, creciendo de modo  irrefrenable impiden el paso, incluso a personas de mediana estatura. Lo más normal es compartir el paso con personas sin hogar y mendigos que rebuscan en los contenedores. En la noche es una zona adecuada para acechar o para cualquier tipo de encontronazo no deseado. En realidad nadie pasa por allí, ni siquiera a plena luz del día. La infección y los malos olores, además del aspecto del lugar no ofrecen una imagen atractiva, ni siquiera confianza para el paso.

   Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/12/16/melilla-el-absurdo-en-las-calles/

Perforando la historia


Tropelías en la ciudad modernista

    Estamos acostumbrado a ver faltas de respeto al patrimonio cultural de la ciudad por parte de los irresponsables,  de los que no cuidan nada, pero no en aquellos a los que se les presupone cierto grado de respeto por su condición social y su cultura. Esta es la sinagoga de Yasmín Benarroch, construida por Enrique Nieto o eso dicen, porque aquí ya nada es seguro.

    Este edifico es parte del patrimonio modernista de la ciudad de Melilla.  Es verdad que hace mucho calor y que la humedad del levante suele ser asfixiante, pero perforar un muro para hacer esto, una instalación cutre de aire acondicionando, en cualquier ciudad de España costaría una multa muy fuerte, y según en qué casos la expropiación del inmueble. No puedo imaginar esto en nuestra gemela Barcelona y en sus edificios modernistas, que rivalizan con los de Melilla.

    Es normal ver desmantelado a trancazos el letrero de cerámica que señala el Barrio del Mantelete. Para estas cosas y ese grado de incivismo cotidiano sí estamos preparados.Ya sabemos que en nuestra ciudad la única ley que se cumple es la de la gravedad, parafraseando a un documental sobre una ciudad suramericana, y el grado de respeto existente hacia las leyes federales.

      Este edificio está recién pintado y recién restaurado. En las fachadas de los edificios históricos no puede instalarse ningún elemento moderno, ni mucho menos modificarse o alterarse. Pero insisto, estamos en Melilla. Aquí no existe nada, y las consejerías no responden a su nombre.

     Hace dos años, en la calle Valencia del Barrio del Real, fue derribado un edificio modernista de Enrique Nieto, que estaba en el catálogo de bienes culturales de la ciudad de Melilla.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/06/05/el-modernismo-en-el-barrio-del-real/

 

Las escolleras de Noray


La acción humana

     Las escolleras y el dique de abrigo de Puerto Noray son un lugar apacible y agradable para pasear, en los tiempos de sol templado. Allí también se practica la pesa, y quien quiera se puede relajar contemplando el mar, haciendo deporte, pues también se han instalado máquinas de ejercicios y de estiramientos musculares. Es una zona vigilada y de acceso controlado, por lo que en teoría se puede pasear seguro, algo que ya no sucede en muchas zonas de la ciudad. También es un lugar en donde hacer buenas fotografías, si se es un poco más ágil y se decide a subir al dique o a saltar sobre las escolleras.

        Ese salto transforma la visión idílica del lugar en otra más lamentable. Todo tiene dos caras, y toda moneda su reverso. En Melilla, la excelencia convive con la cochambre y lo nuevo con lo destartalado, sin solución de continuidad posible. Ahora mismo no es posible determinar si toda esta basura acumulada detrás de la escollera, en donde el ojo no ve, es consecuencia de la acción incívica humana o consecuencia de los temporales. En cualquier caso la causa estaría en el mismo origen, la contaminación por la acción humana. Todo está sucio y el mar es un depósito de basura. Esto es tan simple como levantar la esquina de una alfombra. Dar un salto y mirar al otro lado.

          Si la mitad de esta basura procede del  incivismo, entonces hay que instalar papeleras, contenedores de recogida de basura, y alguna que otra vez, poner alguna multa. No sería tan difícil.