Archivo de la categoría: denuncia con foto

Atrapados en el aparcamiento


Triple fila en la plaza Consejo de Europa

          En la plaza del Consejo de Europa, frente al hotel Melilla Puerto y las torres del V centenario existe un aparcamiento público gratuito. Es utilizado tanto por trabajadores de las torres de la Administración del Estado como por sus usuarios. El aparcamiento está sin control desde el primer día, y solo la presencia de “los gorrillas” o aparcacoches voluntarios, evita el colapso del mismo.

           No todo es responsabilidad de las autoridades de Seguridad Ciudadana, porque hay una evidente saturación del aparcamiento, y una utilización muy por encima de su capacidad. También hay conductores/as que no respetan norma alguna de aparcamiento, y que ni siquiera se fijan en si dejan bloqueados otros vehículos o sin posibilidad de maniobrar.

          Sin embargo, esta situación se produce desde el año 2011, el mismo en el que pavimentaron la plaza y la dejaron al libre albedrío y sentido común. Escribimos de eso entonces y ahora, seis años después, volvemos a escribir lo mismo. Si se hubiesen pintando las plazas de aparcamiento, y marcado las zonas de giro, no existirían estos problemas, pero la norma en Melilla es inaugurar mucho y despreocuparse después.

        Entonces, como ahora, se siguen produciendo los encierros de vehículos, la saturación del aparcamiento y el uso de la triple fila. Ahora y entonces son los aparcacoches lo que normalizan la situación y evitan que aquello sea un caos, o una zona impracticable. Todas las semanas alguien tiene que llamar a la grúa. Todo se evitaría si se pintasen o marcasen las líneas de aparcamiento y giro con la pintura usual en estos casos. Se aparcaría mejor y no habría tantos problemas.

          Al poco tiempo de su inauguración ya era difícil distinguir entre el pavimento verde (el de los aparcamientos) y el gris, que es el de la circulación y giro. Seis años después allí no se distingue nada y la situación sigue igual. Por eso hemos vuelto a escribir de lo mismo, porque nada cambia en Melilla.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/05/25/aparcamiento-desregulado/

 

 

Anuncios

A vueltas con las rotondas


  Incongruencias circulatorias en Melilla

      Obstaculizar el tráfico no significa peatonalizar. Lo sucedió bajo el monumento de la antigua Cruz de los Caídos es una buena muestra de ello. Al cortar la posibilidad de escape hacia el lado izquierdo de la calle duquesa de la Victoria, obliga a que todo el tráfico que baja de la calle del General Aizpuru tenga que dirigirse de modo inevitable hacia la supuesta rotonda de la mencionada calle. No todo lo que es redondo es una rotonda.

       Leemos a diario como la Guardia Civil publica y recuerda las normas de circulación en rotondas, pero resulta necesario e imprescindible que para aprender a circular por ellas, lo primero que se requiere es que lo sean. En Melilla tenemos falsas rotondas y falsos túneles. La rotonda de la calle Duquesa de la Victoria no lo es, porque lo primero que se aprende es que los vehículos que circulan por los carriles que forman la rotonda tienen preferencia en el giro, y esto no sucede así en esta de la que escribimos. Está mal diseñada y queda estrangulada en el acceso a la calle Luis de Sotomayor, en donde los dos carriles se auto estrangulan, introduciéndose en ella, cual punta de lanza, el carril procedente de la Avenida de La Democracia.

     La rotonda queda saturada por el tráfico excedente al que se le ha impedido girar por la antigua Cruz,  y que procede de la calle Aizpuru, y también por el procedente de la plaza de toros. En horas punta el embotellamiento es completo. No hay manera de salir de la zona, salvo tras una espera que puede llegar a superar los 10 minutos. Es claro que los responsables de Seguridad Ciudadana no entienden de Seguridad Vial, dos área s que deberían separarse, peor no creando una nueva viceconsejería.

    Hay que volver a definir el tráfico en la rotonda y darle preferencia a ambos carriles en dirección a Luis de Sotomayor, retirando el ceda el paso penetrante de la avenida de la Democracia. En cuanto a la antigua Cruz de los Caídos, debería reabrirse al menos una de las zonas de giro cerradas, la que prolonga la calle Aizpuru, para que no obligue a llegar hasta la “falsa rotonda”, para girar en dirección al Tesorillo.

      Aprovechando la rotonda del  lugar, y la oportunidad de la serie de Antena 3 Tiempos de Guerra, nos gustaría aclarar qué representa realmente la estatua allí instalada. ¿Es una victoria alada, o es un extraño homenaje a Carmen de Angoloti y Mesa, más conocida como la Duquesa de la Victoria?. Como efigie ni siquiera resulta  original. más bien confunde, porque tiene muchos elementos comunes con este tipo de estatuas. Las alas son muy similares a la efigie dedicada a la Reina Isabel I de Castilla, la más bella de las  instaladas de la ciudad, tras la eliminación de las esculturas de Mustafa Arruf.

Vivir entre ruinas, calle Valladolid


 

                            La degradación del Real clásico

        El Real clásico, el formado tras el despliegue de las tropas españolas en 1909, se arruina ante la inacción de las autoridades urbanísticas. En la calle Valladolid, todo la manzana comprendida entre las calles de Jiménez e Iglesias y la de La Legión, está arruinada. En el extremo de la calle se encuentran los restos del antiguo cine, luego le sigue un edificio ya cerrado, que espera la declaración de ruina para poder demolerlo, y le sigue otro semi-arruinado edificio, en el que todavía se mantienen tres familias.

           El deterioro sufrido con el paso del tiempo, el edificio tiene casi un siglo, se acrecentó con el gran terremoto del 25 de enero de 2016. El patio está apuntalado, todo el edificio está lleno de grietas, las escaleras son peligrosas y a la azotea no se puede acceder, porque se encuentra en estado de ruina. Los casetones que solían edificarse en las azoteas de los edificios antiguos servían para diferentes menesteres, incluso para alquileres “en negro”, pues quedaban fuera del alcance de la vista.

              Las ayudas prometidas tras el terremoto no se han materializado en reparaciones de los edificios, que se caerán antes de ser reparados. Hay una búsqueda de la declaración de ruina, por la falta de reparación y de mantenimiento. Así están siendo desalojados la mayor parte de los edificios antiguos, ante la absoluta pasividad e ineficacia de las consejerías responsables, los inquilinos de los inmuebles están pagando cantidades altas (300€) por vivir en condiciones de principio del siglo XX. El alquiler de vivienda nueva o seminueva no está al alcance de la mayor parte de los bolsillos. Hay una especulación altísima, tanto sobre alquileres como en la búsqueda de solares para edificar. En el barrio del Real, en el sector clásico del barrio, el delimitado por las calles Mar Chica y Ceuta del eje norte-sur; y el comprendido entre las calles del General Villalba y la calle Gurugú del eje oeste-este, la situación es preocupante. La mitad de los edificios están en situación de solares, o en el más cercano a la ruina.

                  Nada consigue evitar la demolición de los edificios, ni siquiera el hecho de que estén catalogados como edificios protegidos. La inacción de la autoridad urbanística es absoluta y los vecinos no encuentran quien les defienda. La situación de este inmueble, el número 14 de la calle Valladolid es límite. El edificio está seriamente comprometido y ni el propietario ni el administrador llevan a cabo las reparaciones que demandan los inquilinos. Todo parece conducir al abandono voluntario del inmueble por parte de los residentes. Fuera de aquí los alquileres se duplican o triplican. Esta es la situación de habitabilidad de muchos edificios de la ciudad, muchos más de los que pudiera pensarse.

 

 

 

Túneles en Melilla


 

El sendero del asfalto

           Los túneles son tubos bajo el terreno o a diferentes niveles, construidos para resolver problemas de circulación o de comunicación en territorios de difícil acceso o de tráfico denso. Los túneles tienen una normativas de seguridad muy exigentes, tanto si son urbanos como interurbanos, de pequeñas o grandes dimensiones, unidireccionales, o bidireccionales.. Lo que resulta común todos es que nada, ningún obstáculo vial debe entorpecer la boca de un túnel, que tienen preferencia en su salida.

             En Melilla existen tres túneles en tramos urbanos o exteriores. El de la Purísima tiene deficiencias en sus medidas obligatorias de seguridad, el de la carretera de Alfonso XIII apenas llega a los límites exigidos, pues carece de una acera para evacuación de personas en caso de accidente en su interior, además de ser demasiado estrecho y el de la carretera del Aeropuerto, el más amplio y espacioso de todos, no tenía problemas hasta la fecha.

                          ¿Rotondas frente a túneles?

        En los túneles, ya sean cortos o largos, no puede retenerse el tráfico, porque la acumulación de gases de escape puede hacerlos peligrosos. Sin embargo, el de Alfonso XIII tiene en su salida una rotonda, que elimina su preferencia de paso, creando una congestión en su salida y haciendo inútil la solución que pretendía resolver. Los túneles también se construyen para hacer más ágil el tráfico rodado, al cambiar los niveles de circulación de los vehículos. Instalar una rotonda frente a la misma boca del túnel parece un despropósito, o una incongruencia vial.

           Como los despropósitos nunca caminan solos, se ha construido otra rotonda casi sobre la misma salida del túnel de la carretera del aeropuerto, y además se ha añadido un resalto, para hacer  más peligrosa la circulación la salida de un túnel, que funcionaba razonablemente bien. En la semana de su inauguración, ya se han producido dos accidentes de tráfico en esta nueva rotonda.

            La rotonda convierte en algo peligroso tanto la entrada como la salida del túnel, pero la nueva carretera es absurda, porque comunica el mismo punto (la Residencia de Mayores), con la misma carretera, la del aeropuerto, en apenas 50 metros de distancia. El flujo de tráfico estimado para esa nueva carretera, que cuenta con una curva cerrada e incluso un cambio de rasante, apenas supera los 10 vehículos por hora. Una nueva carretera, dos rotondas para comunicar una zona, con apenas una separación de unas pocas decenas de metros. Toda una acumulación de circunstancias peligrosas. Luego nos echarán la culpa a los automovilistas.

El muro inclinado del Cash Diplo


 

              El Cash Diplo es un supermercado de venta al mayor y al detall donde va media Melilla a abastecer sus pequeños comercios. Entran coches constantemente y además tiene aparcamientos. Por la acera pasan cientos de personas camino del mal llamado “polígono industrial”, porque en él no hay industria ninguna. El 90% son almacenes de productos comerciales de todo tipo, tamaño y uso.

              El muro que delimita la zona contigua al Cash Diplo está completamente vencido, con la verticalidad perdida por encima de la línea de lo peligroso. Una sola patada, un golpe de viento o cualquier otra circunstancia puede reducirlo a escombros y ponerlo en el suelo. La única ley que se cumple en Melilla, además de la de la entropía, es la de La Gravedad, descubierta por el inglés Newton y cuya explicación omitimos.

             Hace tiempo, pregunté a un constructor el porqué los muros de las azoteas de Melilla suelen resquebrajarse con facilidad, y porqué algunos muros parecen tan endebles y se caen con facilidad. La explicación fue más sencilla de lo esperado: Porque generalmente el arranque del muro se hace desde el suelo, sin la necesaria cimentación, e incluso sin el forjado interior que le diese más consistencia y firmeza. Suelen ser solo filas de ladrillo, bien de cemento o arcilla, levantadas a ras del suelo. Esto explica muchas cosas.

         ¿Cuánto tiempo lleva este muro así, cuanto tiempo le resta para caerse?. En alguno de los tramos ya carece de la verja anti-intrusión. La Consejería de Fomento, tan atenta para medir milimétricas desviaciones en rampas de acceso a clínicas médicas y apercibirlas de cierre, debería también vigilar aquello que ni siquiera precisa de instrumentación técnica alguna, para medir su inclinación, su peligrosidad y su peligro de caída inminente. Lo que cualquier ciudadano percibe de un vistazo, necesita de meses de investigación en las consejerías competentes, o del ramo.

Cine al aire libre


 

                              Los escombros del viejo cine del Real

        El viejo Cine Español, como tal dejó de existir en la década de 1960, o incluso antes. Durante décadas posteriores se convirtió en una carpintería y en esa actividad se mantuvo hasta el inicio del siglo XXI en el año 2000. Desde entonces y ante la invisibilidad de la Consejería de Fomento o de Urbanismo y de la Comisión de Patrimonio Histórico de Melilla, se fue deteriorando y arruinando sin remedio, pese a que el Partido que gana todas las elecciones en la ciudad desde 1991, prometió en algunos de sus programas electorales rehabilitarlo, con alguna función cultural o de ocio para el barrio más populoso de la ciudad.

       En Melilla nada se cumple, salvo la ley de la inexorable ruina. La mejor inversión es comprar un inmueble viejo y dejarlo deteriorarse hasta su hundimiento total. Ninguna autoridad competente en la materia interviene en todo ese proceso de deterioro.

      Un problema añadido es que cualquier edificio, inmueble o ruina histórica se convierte en refugio de personas sin techo, con el consiguiente riesgo que esa situación genera. Una vez que se concedió la calificación de ruina, ya de nada sirve este solar cochambroso, lleno de suciedad y de roedores. Toda la ciudad está llena de edificios abandonados, de solares llenos de escombros, en espera de la aprobación del nuevo Plan General de Ordenación Urbana, que cuando se apruebe, ya será viejo.

      El retraso en la aprobación de PGOU, que acumula ya una legislatura, es uno de los mayores misterios políticos de la historia reciente de la ciudad. Nunca se había dado una situación así. Melilla se encuentra inerme ante la gestión de un Gobierno Local que no da explicaciones de ninguna de sus planes para la ciudad, y con una oposición política, recluida en un cuarto oscuro, a la que no se informa de nada.

    Este cochambroso solar ya no es ni significa nada. Tenerlo así solo acrecienta la sensación de abandono de los barrios y de toda la ciudad.

Nota: https://youtu.be/c1WgW4y9Xes

 

Asalto y ocupación de edificios en Melilla


Los menores errantes buscan alojamientos en edificios abandonados

    Según la terminología oficial de la Consejería de Bienestar Social, son marroquíes, por lo que en realidad es un problema de Marruecos. Atiende, ya con graves denuncias, a los que aceptan el alojamiento voluntario en el Fuerte de la Guerra de Margallo, enmascarado bajo el nombre de la Purísima Concepción. Todo lo que ocurra y hagan los menores errantes y abandonados en Melilla es problema de otra Consejería, la de Seguridad Ciudadana, que si brilla, es por su ausencia.

      Estos dos edificios están situados en la calle Duquesa de La Victoria, números 6 y 16. Están abandonados desde hace muchos años. El primero de ellos es de Enrique Nieto, pero esa marca ya da igual en Melilla, es algo que no importa a nadie. Los réditos que había que obtener por ella ya están amortizados.

    Los menores errantes y abandonados recorren la ciudad de un lado a todo el día y todos lo días. La población errante puede superar el centenar, y como cualquier otro ser humano necesitan dormir, alimentarse e incluso,  en lo medida de lo posible, asearse. Los lugares más indicados para cumplir con estas necesidades básicas en la “ocupación temporal” de viejos edificios abandonados, y de ellos está lleno el Centro de Melilla.

     El edificio de Duquesa de la Victoria número 16 es una pura ruina, y da indicios de estar “ocupado” desde principios de mes. El de Enrique Nieto, el número 6 fue asaltado probablemente en la mitad de la semana en curso, quizá el miércoles 14 de junio. En principio el agua sin usar de los bidones les puede proporcionar un elemento de aseo, y las habitaciones y baños sanitarios pueden ser usados sin problemas.

     Los elementos de adorno en el interior de los edificios pueden ser expoliados sin problemas y aportar alguna ganancia en su posterior reventa en el mercadillo de décima mano. La única manera de obtener alimento en este mundo es comprándolo con dinero, o mediante el trueque. Robarlo no, porque se trataría de “delitos menores” que les impediría el posible pase a la península, único objetivo de la estancia en Melilla.

      Cualquier día, este edificio o cualquier otro puede arder y producirse una desgracia de gran magnitud en la ciudad. El año pasado murieron 4 menores, dos quemados y otros dos despeñados en las rocas o ahogado. El peligro para el resto de edificios, vecinos y locales de la calle es enorme y constante.