Archivo de la categoría: denuncia con foto

Calle de El Bierzo


 

La gestión en apariencia

                          Existía una gestión, pero era solo en apariencia, y esa apariencia acababa por hacerse pasar por gestión.  Asociaciones de vecinos como correas de transmisión. Silenciado cualquier atisbo de crítica o de disconformidad. Los medios de comunicación o entregados a  la propaganda o silenciando la realidad, que era la que veían y ven los ciudadanos/as cada día. Desapareció la opinión libre de la gente, ya nadie reclamaba nada y la imagen de la gestión aparente se adueño de todo y se multiplicó por doquier.

                         Las casas se vaciaban, los antiguos vecinos o bien abandonaban la ciudad, o se trasladaban a otros inmuebles y entonces sobrevenían la ruina y el abandono durante décadas, sin que ninguna Consejería responsable se tomase las más mínima molestia por verificar y comprobar cual era y es el estado de calles y barrios. Pasará mucho tiempo antes de que pueda detenerse este proceso de deterioro, para  poder revertirlo y avanzar de nuevo.

                      En Melilla hay cientos de casas abandonadas y vacías en claro proceso de deterioro. También hay muchas casas ya sin dueños y herederos, de las que se están adueñando otros, que nada tienen que ver con sus antiguos y extintos propietarios. Con el paso del tiempo, existe una vía legal para adquirir la propiedad de esa casa abandonada. La casuística en esta ciudad es interminable, supera cualquier cosa que pueda imaginarse.

                     En la calle de El Bierzo del Barrio del Real existen varias antiguas viviendas en completo estado de abandono y ruina. Las que tienen los números 5 y 7 están impracticables como posibles refugios de la población ambulante. Las otras, que se corresponden con los números 14 y 16 lleva abandonada una década, tapiada y ha sido recientemente reventada para su uso como refugio esporádico.

         Este es el estado de abandono y de ilegalidad en el que se encuentra la ciudad. Este es el tipo de gestión que se resiste a dejar paso a otra. Este es el punto desde el que hay que reflotar. Esta era la calle León, pero la gestión aparente decidió dividir el nombre de la mitad de las calles del barrio (Orense-Vigo, Pamplona-Navarra, A Coruña- Ferrol, etc).

 

 

 

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La ciudad invisible


 

                        Abandono total en el 4º Recinto
¿Existe el infierno? Sí, y esta a nuestro lado, en la misma Melilla que creemos la única posible. Está mucho más cerca de lo que nos imaginamos. Hasta tal punto que pasamos a su lado y no lo vemos o no queremos verlo. El infierno, uno de muchos, tiene hasta agujero para entra en él, o boca, que es como más comúnmente se denomina.
             Italo Calvino lo describió en Las ciudades invisibles: “El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya está aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos; aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje continuos: Buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure y dejarle espacio”.
Todo estas reflexiones acontecen en las conversaciones entre Marco Polo y el Kublai Jan, el gran emperador de los mongoles, en las que pide al gran viajero que le describa cómo es el mundo que no conoce: “Tus ciudades no existen, quizá no hayan existido nunca. Seguramente ya no existirán. ¿Por qué te solazas en fábulas consoladoras?. Bien sé que mi imperio se pudre como un cadáver en el pantano. ¿Por qué no me hablas de eso? ¿Por qué mientes al emperador de los tártaros, extranjero?.
                                       La boca del infierno
Está en el abandonado Rastrillo de Espadas, en la abandonada plaza de la Aviación Española, en el abandonado 4º recinto, en el abandonado fuerte de San Miguel, en el fantasmal Centro Tecnológico del que no se sabe muy bien en qué situación se encuentra, ni para qué sirve. Todo está abandonado y en un fuerte estado de deterioro, a muy escasos metros del Palacio de la Asamblea, en dónde cambiará el destino de la ciudad en tan solo 4 días. Esta ha sido la gestión. Este es el resultado de no querer ver el infierno que crece a nuestro lado. Sin el 4º recinto, Melilla hubiese caído en el asedio de 1774/75, como muy bien escribiera en ingeniero e historiador Joaquín Rodríguez Puget.
En la acera de enfrente se han gastado una cantidad desproporcionado de dinero en ampliar la acera, en la propagandística e inexistente conexión de los dos paseos marítimos. En este pequeño y más antiguo barrio de la ciudad, el de la Alcazaba baja o san Miguel, viven todavía una o dos docenas de familias. Se han quejado en muchas ocasiones de la ocupación de los inmuebles vacíos, del uso de los mismos por los menores y adultos sin techo. Además es una zona histórica que se está desmoronando. No le interesa a nadie en ningún sentido.
“No decimos lo que pensamos. Hace ya tiempo que se nos acabaron las ganas de hablar. Se nos acabaron con el calor. Uno platicaría muy a gusto en otra parte, pero aquí cuesta trabajo. Uno platica aquí y las palabras se calientan en la boca con el calor de afuera”. El llano en llamas, Juan Rulfo.

El último árbol muerto


 

                 A partir del sábado habrá que empezar a reconstruir la ciudad. Todo está agotado, sin futuro, en abierta y visible decadencia. La desidia y la dejadez han podido con todo, con el ánimo de los/as melillenses y con la naturaleza, que es la que más resiste. Es muy difícil acabar con la naturaleza, pero en Melilla se ha conseguido. Cada semana se tala un árbol en cualquier parte de la ciudad. Crece el cemento.

                    Las talas indiscriminadas, brutales, devastadoras, constantes, suelen acabar secando el tronco del árbol, y o bien cae, o su fin último es la tala. El deterioro de los cinamomos y acacias de tres espinas de la calle del general Villalba, en el barrio del Real han deteriorado el arbolado hasta un punto irreversible.

                   Hemos escrito tanto sobre este tema, que resulta una labor costosa encontrar títulos nuevos para iniciar nuevos artículos. La imaginación y las opciones lingüísticas se ven limitadas por la intensidad de la devastación. Quedan las imágenes de árboles caídos, desplomados, secos, serrados por su base, hasta el tocón. Quedan sus huecos en las calles de nuestra ciudad.

                   Ahora ha surgido un movimiento ciudadano se ha plantado frente a las podas de árboles en cualquier época. Las de verano, que nos dejan sin la necesaria sombra, las de anidaciones de los pájaros, que nos dejan sin fauna y que hace que proliferen mosquitos y otros insectos.

                         En El Alminar llevamos fotografiándolo todo desde hace 8 años, siempre con la bendita perseverancia del borrico en la noria, siempre los mismos pasos, siempre las mismas vueltas.  Es una labor ingrata, demoledora, agotadora, sin tregua posible. Solo así hemos podido documentar todo lo que ha sucedido en todo este tiempo. Tenemos reflejados casi la totalidad de la década melillicida.

               Hemos visto desaparecer muchas cosas, y en el principio del Alminar estábamos más arropados. Han desaparecido blogs, periodistas, diarios digitales, foros en las redes sociales, televisiones alternativas, emisoras de radio, e incluso un semanario impreso. Frente a todo esto, ha quedado solo este blog, y algunos periodistas aislados. El agente naranja ha convertido todo en un territorio yermo.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/05/31/los-arboles-cenidos-del-real/

El amianto sin control


 

                 Cuando han pasado ya casi dos años desde que desveláramos la presencia masiva de amianto en Melilla, en forma de placas de uralita, no se ha tomado ninguna medida para evaluar la cantidad existente en la ciudad, ni la elaboración de un plan para su retirada. Solo se ha llevado a cabo la retirada en la plaza de toros, en el cuartel Gabriel de Morales y en los barracones del antiguo hospital militar. Tampoco sabemos qué se ha hecho con ese material y en dónde se ha depositado.

                       El fibrocemento en forma de placas de uralita se puede encontrar en toda la ciudad, desde un extremo a otro. La presencia más preocupante es: además de las placas utilizadas como cubiertas en naves industriales, cuarteles, en las casetas de La Hípica, en pabellones deportivos y mercados; la utilización de este material en los bidones de agua para el consumo humano, en todas las casas del centro de la ciudad y de los barrios antiguos. Son miles los bidones todavía existentes y otros tantos los eliminados a lo largo de las últimas décadas. El amianto está en contacto con la población en muchos lugares de Melilla.

                  Además de todo lo que ya se sabe, existe otro problema, y es el de la eliminación clandestina y oculta de las placas de uralita, que han aparecido fracturadas y abandonadas de manera descontrolada, en varias localizaciones de Melilla. La última de la que hemos tenido noticia está en una antigua vivienda de la calle Infantería. La casa está vacía y con las vigas al descubierto. No sabemos si está en obra o en derribo, pero queda claro que la cubierta o parte de ella era de uralita, y ahora yace fracturada en el suelo.

                El amianto conserva su peligro de modo latente, hasta que con el paso del tiempo se degrada y se forma una fina capa sobre su superficie. También cuando se fractura o se intenta eliminar de modo oculto.  En ese momento miles de micro partículas se liberan y viajan por el aire.   Con el fin de la segunda década del siglo XXI, Melilla no ha resuelto ninguno de sus problemas clásicos (paro, contaminación ambiental y futuro económico).

¿Tribunas o bancadas?


            Las tribunas para el público en el recorrido oficial de las distintas semanas santas de toda la geografía española son otra cosa. Lo hemos escrito en más de una ocasión. Lo que se ofrece en Melilla son bancadas, o sea, un conjunto de tablones similares a los que se sentaban los remeros en las antiguas galeras. No se puede ver nada tan deslucido en ninguna otra ciudad. La desidia ha llegado hasta la propia semana santa, el último refugio de los melillenses que no abandonan su urbe.

             A la llegada del Cristo de la Paz frente a la Tribuna Oficial, frente a su templo, se produjo el gran crujido y al menos una docena de personas se vieron removidas repentinamente de sus tablones, en los que asistían a las diferentes procesiones. Los caídos, en su mayoría personas de edad, se vieron golpeados y contusionados en diferentes partes del cuerpo. El personal voluntario de asistencia sanitaria dudaba entre evaluar los golpes, ofrecer pomadas antiinflamatorias, o realizar un mínimo registro de los/as contusionados/as. En principio reinaba cierta confusión sobre qué hacer, hasta que el Comisario Jefe del dispositivo de seguridad del Cuerpo Nacional de Policía ordenó el desalojo de la degradada grada, que no se ha renovado en los últimos 5 años.  Lo mínimo hubiese sido ofrecer la posibilidad de hacer un reconocimiento médico y redactar un parte de lesiones.

      En Melilla una vez que se encuentra una fórmula, se mantiene sin renovar hasta que revienta. No son gradas seguras, ni el acceso tampoco. No son seguros ni los tablones en donde se sitúan las cámaras de televisión. No hay un lugar específico para que los trabajadores de prensa puedan seguir con comodidad las procesiones. Hay que fomentar la Semana Santa de Melilla, pero también hay que dignificarla y cuidar del público, ofreciendo lugares vistosos, accesibles y cómodos.

 

Regreso al parque Jerez


 

La fuente de las columnas tumbadas

              Se habla mucho del Barrio del Real, pero la otra zona de prostitución, comercio carnal y malos hábitos de vida con tradición en Melilla, es el barrio del Hipódromo, el lugar de las casas imposibles, con licencias de habitabilidad y construcción concedidas al límite. Ocurre que aquí no es tan visible o llamativa como el en Real, aunque este barrio también está bajo la tutela de la parroquia de San Agustín.

           Como contraste, resulta curioso que en muchas casas de este barrio todavía se pueden ver baldosas con la virgen del Carmen, o la del Rocío en las puertas*. sin embargo, este pequeño barrio tiene uno de los mejores parques de la ciudad, al menos hasta hace casi dos años, cuando el recinto estaba acotado por un muro y correspondiente verja. El muro que lo delimitaba fue retirado en 2013.

           Ahora queda claro que fue un error funesto eliminar el cercado, porque el vandalismo y los malandros se han apropiado del lugar e impuesto sus señas de identidad. Había que resolver un problema, que era la inexistencia de acera en la calle de las Minas del Rif, pero con haber retranqueado el muro hubiese sido suficiente. El parque contaba también con vigilancia, que fue suprimida. Lo más llamativo es que está situado detrás del cuartel de la Policía Local, casi pared con pared, y cuya sola presencia debería disuadir de realizar actos vandálicos en el recinto, pero la realidad es que no los evitan.

              En enero de 2017 todas las columnas del parque estaban tumbadas, y es evidente que se necesita bastante fuerza bruta para hacerlo. Lo raro es que se haga sin que nadie lo advierta. El lugar resulta desaconsejable por el día y no recomendable por la noche. Las columnas fueron repuestas en su posición en mayo de 2017, medio año después de ser advertido el deterioro.

              Ahora, casi dos años después del primer derribo y pasados 17 meses de su recolocación, vuelven a estar en el suelo. Los vándalos pueden más que este gobierno, o que esta gestión. No todo puede estar siempre bien, pero lo que está mal no puede estarlo tanto tiempo, o tan frecuentemente.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2017/01/08/el-parque-de-agustin-jerez/; https://elalminardemelilla.com/2012/04/19/ceramica-religiosa-en-las-casas-de-melilla/; https://www.melillahoy.es/noticia/88263/sucesos/la-ciudad-vuelve-a-colocar-las-columnas-derribadas-en-el-parque-del-hipodromo.html;

Palmeras en macetas


 

               Aunque algún iracundo no lo crea así, son muchas, casi legión, las cosas que se han corregido, reparado o incluso evitado peligros, gracias a las denuncias públicas del Alminar, porque este blog existe para intentar mejorar la ciudad. Esto es así desde el principio.

             Las palmeras son árboles muy pesados, e incluso cuando están enraizadas en el suelo, pueden caerse. Es un árbol que por la flexibilidad de su tronco, suelo plantarse en zonas en donde suele haber fuerte vientos. Cuando se trasplantan, se puede observar cómo sus raíces tienen la forma de bulbo, o de cúpula bizantina.

             Las palmeras, como cualquier otro árbol, crecen y se hacen más altas y su tronco ensancha. Las raíces son el cimiento y sostén de los árboles y aún así, aunque estén firmemente enraizados, se pueden caer. De este innegable hecho surge la expresión: “árboles más altos han caído”. Nadie puede sentirse seguro, por muy alto que uno pueda creerse.

             Plantar palmeras dentro de maceteros gigantes, como estos de la plaza de “La Aviación española”, no parece una buena idea, porque las raíces de las palmeras, al expandirse con su crecimiento, desbordan su continente y lo fracturan. Tal es la situación que mostramos. Las palmeras están literalmente sobre el aire, y pueden caerse en cualquier momento.

               Esta fue la plaza del aviador melillense García Morato, gloria de la aviación de Franco, y cuyos restos mortales fueron trasladados a Málaga, para su reposo definitivo, en la década de 1970. Es un zona de difícil conservación y mantenimiento. El vandalismo hace acto de presencia por aquí, como muestra ese banco volcado.

               Aquí se gastaron 600.000E hace cuatro años, en crear una presunta entrada suntuosa al Auditorium Carvajal, y que sufrió un deterioro constante desde el primer momento. Gastar el dinero suele ser muy fácil. Inaugurar lugares también, pero mantenerlos es otra cuestión, y de eso en nuestra ciudad se entiende poco.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/04/03/plaza-de-la-aviacion-espanola/