Archivo de la categoría: denuncia con foto

El amianto sin control


 

                 Cuando han pasado ya casi dos años desde que desveláramos la presencia masiva de amianto en Melilla, en forma de placas de uralita, no se ha tomado ninguna medida para evaluar la cantidad existente en la ciudad, ni la elaboración de un plan para su retirada. Solo se ha llevado a cabo la retirada en la plaza de toros, en el cuartel Gabriel de Morales y en los barracones del antiguo hospital militar. Tampoco sabemos qué se ha hecho con ese material y en dónde se ha depositado.

                       El fibrocemento en forma de placas de uralita se puede encontrar en toda la ciudad, desde un extremo a otro. La presencia más preocupante es: además de las placas utilizadas como cubiertas en naves industriales, cuarteles, en las casetas de La Hípica, en pabellones deportivos y mercados; la utilización de este material en los bidones de agua para el consumo humano, en todas las casas del centro de la ciudad y de los barrios antiguos. Son miles los bidones todavía existentes y otros tantos los eliminados a lo largo de las últimas décadas. El amianto está en contacto con la población en muchos lugares de Melilla.

                  Además de todo lo que ya se sabe, existe otro problema, y es el de la eliminación clandestina y oculta de las placas de uralita, que han aparecido fracturadas y abandonadas de manera descontrolada, en varias localizaciones de Melilla. La última de la que hemos tenido noticia está en una antigua vivienda de la calle Infantería. La casa está vacía y con las vigas al descubierto. No sabemos si está en obra o en derribo, pero queda claro que la cubierta o parte de ella era de uralita, y ahora yace fracturada en el suelo.

                El amianto conserva su peligro de modo latente, hasta que con el paso del tiempo se degrada y se forma una fina capa sobre su superficie. También cuando se fractura o se intenta eliminar de modo oculto.  En ese momento miles de micro partículas se liberan y viajan por el aire.   Con el fin de la segunda década del siglo XXI, Melilla no ha resuelto ninguno de sus problemas clásicos (paro, contaminación ambiental y futuro económico).

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¿Tribunas o bancadas?


            Las tribunas para el público en el recorrido oficial de las distintas semanas santas de toda la geografía española son otra cosa. Lo hemos escrito en más de una ocasión. Lo que se ofrece en Melilla son bancadas, o sea, un conjunto de tablones similares a los que se sentaban los remeros en las antiguas galeras. No se puede ver nada tan deslucido en ninguna otra ciudad. La desidia ha llegado hasta la propia semana santa, el último refugio de los melillenses que no abandonan su urbe.

             A la llegada del Cristo de la Paz frente a la Tribuna Oficial, frente a su templo, se produjo el gran crujido y al menos una docena de personas se vieron removidas repentinamente de sus tablones, en los que asistían a las diferentes procesiones. Los caídos, en su mayoría personas de edad, se vieron golpeados y contusionados en diferentes partes del cuerpo. El personal voluntario de asistencia sanitaria dudaba entre evaluar los golpes, ofrecer pomadas antiinflamatorias, o realizar un mínimo registro de los/as contusionados/as. En principio reinaba cierta confusión sobre qué hacer, hasta que el Comisario Jefe del dispositivo de seguridad del Cuerpo Nacional de Policía ordenó el desalojo de la degradada grada, que no se ha renovado en los últimos 5 años.  Lo mínimo hubiese sido ofrecer la posibilidad de hacer un reconocimiento médico y redactar un parte de lesiones.

      En Melilla una vez que se encuentra una fórmula, se mantiene sin renovar hasta que revienta. No son gradas seguras, ni el acceso tampoco. No son seguros ni los tablones en donde se sitúan las cámaras de televisión. No hay un lugar específico para que los trabajadores de prensa puedan seguir con comodidad las procesiones. Hay que fomentar la Semana Santa de Melilla, pero también hay que dignificarla y cuidar del público, ofreciendo lugares vistosos, accesibles y cómodos.

 

Regreso al parque Jerez


 

La fuente de las columnas tumbadas

              Se habla mucho del Barrio del Real, pero la otra zona de prostitución, comercio carnal y malos hábitos de vida con tradición en Melilla, es el barrio del Hipódromo, el lugar de las casas imposibles, con licencias de habitabilidad y construcción concedidas al límite. Ocurre que aquí no es tan visible o llamativa como el en Real, aunque este barrio también está bajo la tutela de la parroquia de San Agustín.

           Como contraste, resulta curioso que en muchas casas de este barrio todavía se pueden ver baldosas con la virgen del Carmen, o la del Rocío en las puertas*. sin embargo, este pequeño barrio tiene uno de los mejores parques de la ciudad, al menos hasta hace casi dos años, cuando el recinto estaba acotado por un muro y correspondiente verja. El muro que lo delimitaba fue retirado en 2013.

           Ahora queda claro que fue un error funesto eliminar el cercado, porque el vandalismo y los malandros se han apropiado del lugar e impuesto sus señas de identidad. Había que resolver un problema, que era la inexistencia de acera en la calle de las Minas del Rif, pero con haber retranqueado el muro hubiese sido suficiente. El parque contaba también con vigilancia, que fue suprimida. Lo más llamativo es que está situado detrás del cuartel de la Policía Local, casi pared con pared, y cuya sola presencia debería disuadir de realizar actos vandálicos en el recinto, pero la realidad es que no los evitan.

              En enero de 2017 todas las columnas del parque estaban tumbadas, y es evidente que se necesita bastante fuerza bruta para hacerlo. Lo raro es que se haga sin que nadie lo advierta. El lugar resulta desaconsejable por el día y no recomendable por la noche. Las columnas fueron repuestas en su posición en mayo de 2017, medio año después de ser advertido el deterioro.

              Ahora, casi dos años después del primer derribo y pasados 17 meses de su recolocación, vuelven a estar en el suelo. Los vándalos pueden más que este gobierno, o que esta gestión. No todo puede estar siempre bien, pero lo que está mal no puede estarlo tanto tiempo, o tan frecuentemente.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2017/01/08/el-parque-de-agustin-jerez/; https://elalminardemelilla.com/2012/04/19/ceramica-religiosa-en-las-casas-de-melilla/; https://www.melillahoy.es/noticia/88263/sucesos/la-ciudad-vuelve-a-colocar-las-columnas-derribadas-en-el-parque-del-hipodromo.html;

Palmeras en macetas


 

               Aunque algún iracundo no lo crea así, son muchas, casi legión, las cosas que se han corregido, reparado o incluso evitado peligros, gracias a las denuncias públicas del Alminar, porque este blog existe para intentar mejorar la ciudad. Esto es así desde el principio.

             Las palmeras son árboles muy pesados, e incluso cuando están enraizadas en el suelo, pueden caerse. Es un árbol que por la flexibilidad de su tronco, suelo plantarse en zonas en donde suele haber fuerte vientos. Cuando se trasplantan, se puede observar cómo sus raíces tienen la forma de bulbo, o de cúpula bizantina.

             Las palmeras, como cualquier otro árbol, crecen y se hacen más altas y su tronco ensancha. Las raíces son el cimiento y sostén de los árboles y aún así, aunque estén firmemente enraizados, se pueden caer. De este innegable hecho surge la expresión: “árboles más altos han caído”. Nadie puede sentirse seguro, por muy alto que uno pueda creerse.

             Plantar palmeras dentro de maceteros gigantes, como estos de la plaza de “La Aviación española”, no parece una buena idea, porque las raíces de las palmeras, al expandirse con su crecimiento, desbordan su continente y lo fracturan. Tal es la situación que mostramos. Las palmeras están literalmente sobre el aire, y pueden caerse en cualquier momento.

               Esta fue la plaza del aviador melillense García Morato, gloria de la aviación de Franco, y cuyos restos mortales fueron trasladados a Málaga, para su reposo definitivo, en la década de 1970. Es un zona de difícil conservación y mantenimiento. El vandalismo hace acto de presencia por aquí, como muestra ese banco volcado.

               Aquí se gastaron 600.000E hace cuatro años, en crear una presunta entrada suntuosa al Auditorium Carvajal, y que sufrió un deterioro constante desde el primer momento. Gastar el dinero suele ser muy fácil. Inaugurar lugares también, pero mantenerlos es otra cuestión, y de eso en nuestra ciudad se entiende poco.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/04/03/plaza-de-la-aviacion-espanola/

 

 

 

Obras sin aviso en el Real


 

            Esta mañana, toda la calzada de los pares de la calle Mar Chica apareció cortada. Todas las intersecciones desde la calle general Villalba se convirtieron en trampas automovilísticas, para los coches allí aparcados y los que circulaban en las direcciones habituales. Son muchas calles: Valladolid, Palencia, Castilla, Salamanca, Zamora, Aragón, León, Vitoria, Vizcaya, coronel Cebollinos, capitán Arenas, Navarra, hasta la calle Cataluña. 

            Todas las entradas o salidas estaban cortadas con vallas en la intersección con Mar Chica, desde la entrada o salida en la avenida de las Infantas de España. No había un solo anuncio o advertencia en la entradas de las calles, ni en las intersecciones, ni en ninguna parte del barrio. Ni un solo anuncio o comunicación a los vecinos a través de los medios de comunicación, o en los oficiales de la Ciudad Autónoma de Melilla.

             No criticamos la obras, necesarias en una parte del barrio que lleva más de dos décadas sin ninguna adecuación de su acerado, ni de su pavimento. Señalamos el modo tan desconsiderado de llevarlas a cabo. Antaño se hubiese enviado una carta a los residentes en el barrio, bien de modo directo, o a través de las asociaciones de vecinos. Nada de esto se hace ahora.

            El nuevo diseño de las aceras están ampliando el  tamaño de los pasos peatonales en los cruces y en las esquinas, lo que es necesario, pero también están obstaculizando los giros de los vehículos de mercancías y de emergencias. También está suponiendo una pequeña pérdida de aparcamientos, sin que haya alternativa posible. En la parte central de la calle Andalucía han realizado un nuevo diseño del paseo, que sí ha recuperado aparcamientos, aunque en un número inferior al de los perdidos. Las terrazas y la remodelación del paseo central del barrio, en la calle La Legión, supuso una disminución de la zona de aparcamiento, muy superior a las previsiones de la propia obra, que ya eran alta.

          Insistimos en la idea central del artículo. No se pueden realizar obras por la bravas, sin avisos con antelación suficiente, ni alternativas posibles, ni previsión de la duración de las mismas.

 

 

La ciudad calcinada


 

                  En la hoguera de san Juan se quema una representación de algo. Es un instante efímero de evasión, en un mes de junio de 2018,  en el que un gobierno ardió como una tea en un solo día. Pasada la situación de conmoción por el segundo suceso, y el breve momento de la que se califica como la noche mágica, vuelve la dura y siempre ineludible realidad.

                 La ruina, como la nada de La Historia Interminable, se extiende por toda la zona histórica de la ciudad. La década de los 2000 millones de euros, no ha aliviado ninguno de los grandes problemas de Melilla, pese al maquillaje  que se lleva a cabo en otras zonas. Estos son barrios y calles por los que nadie transita, salvo los residentes. Aquí no hay planificación urbanística, accesibilidad ni ciudad sostenible.

                   Es el Barrio del Carmen, del que ya hemos escrito* (como casi de todo) y en el que se encuentra una de las calles más paupérrimas de la ciudad, la de Villalba y Angulo**. Una tercera parte o más de los barrios históricos se encuentra en situación de ruina. Las casas ruinosas habitadas se alternan como las cartas de una baraja, con las casas arruinadas deshabitadas. Los solares se eternizan en estado de abandono total, en espera de un Plan General de Ordenación Urbana, que lleva más de una década sin ser aprobado. Para un tercio de la población melillense no hay esperanza alguna. Todos los términos anteriormente citados no significan nada en su quehacer diario.

                   Este emblemático barrio se divide en dos partes, y su frontera en la Avenida de Castelar. Las casas, escaleras y pasadizos fotografiados hace dos años, siguen en el mismo estado pero con dos años más de deterioro, con el consiguiente riesgo de derrumbe. En este lado del Barrio del Carmen, el de las calles Explorador Badía, capitán Cossío, padre Lerchundi, general Barceló, o la ya mencionada del gobernador Villalba y Angulo, la situación física de deterioro es igual que la de la parte más cercana al centro de la ciudad. Nada cambia,  Melilla siempre puede esperar.   

  Notas:*https://elalminardemelilla.com/2016/04/22/el-barrio-del-carmen/ ;**https://elalminardemelilla.com/2016/04/28/la-calle-de-villalba-y-angulo/

 

 

Edificios fantasmas


         La cochambre es noticia en Melilla porque edificios en zonas muy transitadas, se perpetúan en estado de ruina durante años sin que la consejería competente actúe o realice acción alguna, hasta que una denuncia ciudadana la pone de relieve o la muestra.

           Cuando caiga este edificio entre las calles Álvaro de Bazán y general Polavieja, liberará un solar de gran valor crematística. La demolición y la construcción son dos actividades que corren parejas en la ciudad, y que no han decaído en ningún momento durante la crisis.

            En el momento en el que la piqueta, o las palas excavadoras derriben esta cochambre, desaparecerán dos lugares, con dos tipos de recuerdos distintos. El restaurante Fornos deja tras de sí muchas centenas de buenos recuerdos durante sus años de actividad. El otro es justo lo contrario, uno de los pubs y puteríos más infames de la historia de la ciudad, y al que preferimos no nombrar.

              Durante el tiempo en el que han permanecido cerrados, menor en el casado del restaurante de comida asturiana, han sido objeto del vandalismo y de la residencia ilegal, por parte de los merodeadores melillenses, las gentes que viven en la calle. En el caso del pub, resulta tanto más sorprendente que la antigua barra del puterío, permanezca en el mismo estado en el que se sirvieron allí copas, con las botellas vacías y los vasos sin limpiar.

            Todavía y hasta que sean demolidos, les quedan unas semanas hábiles para los residentes fantasmas, eso si deciden correr el riesgo de caminar entre las ruinas y escombros. La imagen es absolutamente fantasmal, y eso que no se ha hecho más allá del quicio de la puerta, no sea que algún cliente deambule por el interior, en busca de una última consumición, o incluso de pagarla.

           Durante los debates parlamentarios de 1921, a cuenta del Desastre de Annual, el parlamentario socialista Indalecio Prieto hacía alusión a los dos elementos que habían socavado la moral y la integridad de las tropas, en  lo que él llamaba “el vicio de Melilla”. Uno era la prostitución, que parece no haberse ido, y el otro es el juego, que ahora parece regresar, de la mano de los Presupuestos Generales del Estado.