Archivo de la categoría: El pasado de Melilla

Las puertas ocultas de la muralla


 

          Todo lo relacionado con la Ciudad Vieja, su pasado oculto, su historia y sus cuatro recintos, conforman el Área 51 de Melilla. No hay información de nada y si se descubre algo no se comunica a nadie. La divisa sigue siendo: “Se oculta, se destruye, se tapa”. Es la doble ocultación, el desconocer que ni siquiera se sabe. Aparecieron “muertos” en el 4º Recinto y las fotografías y la información están ocultas bajo 7 llaves, en la cofradía de los secretos absurdos. Hay mucho miedo a descubrir algo que no se quiere conocer, o a aquello que no debería esta ahí.
La lucha contra la ocultación en el Área 51 es una constante en la historia del Alminar, ayudados siempre por la colaboración ciudadana. Un año tras otro, con la perseverancia del borrico en la noria (san Josemaría dixit), hemos desvelado la situación de la Casa del Gobernador, verdadero epicentro de la Zona Cero, de la que nada puede saberse o decirse.
                                            La 7ª puerta sobre la muralla
Todo se construye sobre algo y se edifica con los materiales anteriores. En la mezquita-catedral de Córdoba están contadas todas las columnas e identificadas sus distintas procedencias. En Melilla a muy duras penas se reconoce el pasado de la ciudad sobre la que se asentaron los españoles en 1497. Si existe un hallazgo inconveniente, solo se explica si hay una historia posterior y creíble (caso del aljibe viejo de la Batería Real).                En caso contrario no se vuelve a saber de él. Una de las zonas en donde no se respetó nada de su configuración original, fue en el Baluarte de San Fernando, en la rehabilitación/falsificación que se llevó a cabo en 2011, el año de la creación del Alminar. Afortunadamente habíamos fotografiado cada palmo del terreno, para luego mostrar la alteración irreparable. Desde entonces hemos seguido esa táctica: fotografiar y guardar.
El frente sobre el foso del Hornabeque, entre los baluartes de San José y San Fernando, presentaba, además de un lamentable estado, una configuración extraña. En un lateral, era claramente visible que no todo el frente de la muralla era homogéneo. Había claros indicios de haberse tapiado una puerta o un hueco. Así ha permanecido años hasta la actual “rehabilitación”, en la que sobre una muralla de piedra, se ha colocado una puerta de chapa. Por supuesto no hay comunicación alguna sobre la localización de esta puerta o hueco. En las escaleras de acceso existía una oquedad excavada sobre la piedra, que podía ser un antiguo silo de almacenamiento de grano, como otros muchos que todavía poder verse sobre en la Ciudad Vieja. Algunos fueron eliminados por completo.
Los indicios sobre la piedra indicaban claramente que allí existía algo, que ahora aparece. Nos ofrecerán una explicación o no. En cualquier lugar se comunica cualquier hallazgo, por mínimo que sea. En la taifa africana, no. También puede que se todo más sencillo, y que hay cosas en las que simplemente no tienen ningún interés.
Hay muchas otras zonas interesantes a lo largo de Melilla la Vieja. Como siempre hemos dicho: “queremos mirar donde otros han mirado, y ver lo que otros no han visto”. Todo esto ha sido una escombrera hasta la fecha y esta ya es la 3ª rehabilitación en 10 años.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/07/15/baluarte-de-san-fernando/; https://elalminardemelilla.com/2012/02/05/en-busca-del-monolito-perdido/

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Del Renacimiento al ocaso


               Cuestiones sobre la feria medieval de Melilla

   Melilla tenía una Feria medieval de verano, de la que hemos escrito cada año, sin embargo, este año decidieron, los nuevos rectores de la cultura melillense,  que ya no era medieval sino renacentista, para situar nuestra ciudad con el resto de ciudades imperiales: Toledo, Valladolid, Gante y ensoñaciones diversas. No son capaces de mantener algo a lo largo de los años, e ir dotándola de un carácter propio y diferente al del resto de “ferias” de este tipo. Este año la ensoñación era ser una ciudad imperial, e incluso hicieron aparecer al fantasma de Carlos I, el monarca más grande de la historia de España.

      El renacimiento no se veía por ningún sitio, y sí algunos indicios del próximo ocaso. Han acabado con el desfile, con las luchas de guerreros medievales de otros años, y casi con los puestos de mercaderías. En años anteriores hubo más abundancia, más participación ciudadana, más espectáculo y más animación. Este año ha estado todo más vacío. Lo único que salva a la feria, año tras año, es el entorno de Melilla la Vieja y el foso del Hornabeque. No hay casi nada que reseñar de la propia feria, ni de su cabalgata, que en los años anteriores ofrecían imágenes interesantes y muy plásticas. Ya no ha venido ni el encantador de serpientes, o el caballo de Troya.

                    Apostar por la mentira histórica

       La historia de la conquista de Melilla, es mucho más interesante que la fábula en la que insisten año tras año, y que han proyectado sobre las murallas del túnel de Santa Ana. Así pues, nos vemos obligados a desmentir el vídeo proyectado, de punta a cabo.

        La conquista de Melilla y Cazaza se decide en el Tratado de Tordesillas, firmado entre España y Portugal en 1494. Se sabía que ambas pertenecían al Reino de Fez, que estaba en litigios con el Reino de Tlemcen, pero no sobre la posesión de estas ciudades. Todos los informes evaluados por los Reyes Católicos desaconsejaban la conquista de la ciudad, especialmente negativos fueron los del Almirante de la Mar Océana Cristobal Colón. Tras el fracaso de la absorción por pacto (alguaciles traidores), Los Católicos desisten de la conquista de Melilla.

            La política exterior española se basaba en la fundación o conquista de ciudades, denominadas presididos, en la costa norteafricana, para impedir la acción de los piratas en el Mediterráneo, que dañaban duramente el comercio.  En 1525, Carlos I, Rey de España, ordenó el abandono de la ciudad exterior: Plaza de Armas, Alafía y Foso de los carneros, para replegarse sobre el peñón rocoso. La puerta de Santiago se convirtió en la frontera de la ciudad, durante más de dos décadas. La pérdida de Cazaza en 1532, supondrá un duro golpe para el valor estratégico de Melilla, quedando ya completamente aislada de su entorno. Este llevará al monarca y emperador español,  a pensar en proceder a su derribo y abandono. Felipe II, que gobernó como regente en los largos periodos de tiempo que su padre pasaba fuera de España, hasta su acceso al trono en 1555, tras la abdicación de Carlos I; pensó en un nuevo plan, que consistiría en establecer una nueva ciudad en el Atalayón, y el puerto dentro de la Mar Chica. Evidentemente, ni se llevó a cabo lo primero, ni se realizó lo segundo, y esto sí es histórico y verdad. A lo largo de los siguientes 3 siglos y medio, Melilla se mantuvo en manos de la Corona española, sufriendo todo tipo de penalidades, calamidades y guerras.

El abandono del templo de Cristo Rey


           El franquismo necesitaba un nuevo templo, y lo construyeron entre 1939 y 1942. Lo dedicaron a la advocación de Cristo Rey, y lo situaron dentro de la superficie del Hospital Militar. No era pues un templo totalmente abierto, pero si estaba dentro de su concepción del mundo, en el que todo estaba regido bajo el ámbito castrense. No escatimaron en gastos, ni en cuestaciones, y lo ornamentaron de la manera más suntuosa posible. Abundantes y ricos exornos, delicados detalles, elaboradas imágenes, como la del Cristo crucificado, situada sobre un panel de madera labrada. Custodias, cálices, y copones de plata sobredoradas sobre oro fino. Sagrario manifestador, crucifijos, reclinatorios, confesionarios, candelabros.

           La capilla era una de las más amplias de la ciudad, de un solo cuerpo, pero dividida en tres naves separadas por esbeltas arcadas. El techo es de artesonado de madera. Los ventanales eran de cristales esmerilados con figuras de santos. Según la lectura franquista de las Escrituras sagradas, Dios quería: “limpieza, riqueza y variedad”. Fue inaugurada, con el rango de capilla, el 25 de octubre de 1942. Se menciona con especial énfasis “la bellísima custodia”, de la que no sabemos si sigue existiendo. Este templo sufrió como todos, el rigor de la iconoclástia melillense (1974-1989). Sin embargo, al templo de la magnificencia franquista le esperaba el absoluto abandono, con el cierre del Hospital Militar, y el implacable rigor de los saqueos. Un robo documentado en febrero de 2012, y otro más reciente, pero de datación desconocida.

          Una alta espadaña, una gran campana de leyenda indescifrable. Una frase en la puerta: Esta es la casa de Dios y la Puerta del Cielo. ¿Qué queda de todo aquello 74 años después?. Nada. Desolación, desacralización, abandono, ruina. Hemos podido comprobarlo. Sabemos que se hizo un inventario antes de cerrar el templo, ignoramos si sigue existiendo. ¿Cuanto fue hecho desaparecer antes del inventario?, ¿Cuánto desapareció tras el robo de 2012?, ¿Quedó algo sin robar y fue esquilmado recientemente?. Aquello es una selva, pasto de los amigos de la noche, ejemplo de vanidad y soberbia, que el tiempo ha reducido a polvo.

               Un solo trabajador debe vigilar toda esa área. Por el día no suele haber problemas, pero por la noche la situación es diferente. Hay mucha maleza seca, hojas caídas en la última década. En un verano caluroso, todo puede ser pasto de las llamas, y no las del infierno.            

                                        La profecía de San Malaquías

                 Ellos edificarán y yo destruiré, y será llamado país impío, pueblo contra el cual estaré indignado para siempre. Porque he aquí que llegará un día  semejante a un horno encendido, y todos los soberbios, y todos los impíos, serán como estopa; y aquel día que debe venir los abrasará, sin dejar de ellos raíz ni renuevo alguno. Mas para vosotros los que teméis mi nombre: Nacerá el Sol de Justicia.

  Nota: (1)https://elalminardemelilla.com/2012/02/09/robo-en-la-basilica-del-hospital-militar/

La historia desmoronada


              Al iniciarse la obras para la construcción del Centro Tecnológico en 2012, aparecieron los restos de un fuerte español en el borde bajo del 4º Recinto defensivo, junto al hotel Ánfora. Nunca le tuvieron demasiado aprecio a estos restos, en realidad les estorban, pues suponían un engorro en la mitad del camino hacia una nueva obra magna.

                        Nunca hubo un reconocimiento oficial del hallazgo, en realidad casi nunca los hay, ni tampoco fue ocasión de nuevos y eruditos artículos sobre las antiguas fortificaciones españolas. Eran una ruinas molestas, en medio de un problema aún más molesto, el de la churrería de la antigua estación de autobuses, que cuatro años después, singue sin solución y en el mismo lugar al que fue desplazada de modo provisional.

                       Todo ya está escrito muchas veces en el blog, en realidad cuatro años dan para mucho. Hemos repetido la historia del antiguo fuerte de San Miguel y la de la churrería hasta la saciedad, y todo sigue abandonado, paralizado por el tiempo y por la ineficacia de la gestión. La zona presenta el estado de abandono habitual de toda la ciudad, refugio nocturno para actividades que no pueden ser descritas, pero que dejan rastro físico.

                   ¿Pueden alcanzar unas ruinas históricas un estado mayor de ruina?. En nuestra ciudad sí, el de desmoronamiento por sí mismo. En realidad nunca tuvieron el más mínimo interés en excavar en esta zona, por lo que pudiera aparecer. No es una zona fenicia, pero aquí, en este extremo o vértice del triángulo, acababa España hasta 1863. Más allá de este punto se encontraba el “campo exterior” o “campo moro”.

                   Esta ruinas, salvadas a su pesar no estar conservadas, se dejaron tal cual estaban, para que la acción de los agentes erosivos acabaran la labor que las piquetas y las excavadoras no pudieron llevar a cabo. Hay una parte de la muralla conservada que está desmoronada y que puede caerse en cualquier momento, con el consiguiente peligro para quien transite por el antiguo rastrillo de espadas.

                Es una maniobra muy hábil, la de dejar que los cuatro elementos de la naturaleza acaben con aquello que nunca quisieron conservar.

        Notas: (1)https://elalminardemelilla.com/2012/04/29/el-camino-cubierto-de-san-miguel/   (2)https://elalminardemelilla.com/2012/01/09/la-churreria-olvidada/

Septiembre 1930: tres placas, tres calles en Melilla


     

       ¿Dónde está la placa y calle del Regimiento de La Corona?

                  La información se encontraba en el mismo lugar que la fotografía del coronel Miaja inaugurando la placa de la calle de La Legión, pero entonces no buscábamos al Regimiento de La Corona y la fotografía quedó esperando una nueva oportunidad. Tras el debate de la entrada sobre el recuerdo del general Miaja en Melilla ha sido preciso volver a mirar en los antiguos archivos, y ver lo que antes no habíamos visto, y lo que todos habían olvidado.

                   Cualquiera que consulte la hemeroteca antigua se dará cuenta de que muchos de los problemas actuales de la ciudad, permanecen sin resolver desde los inicios del siglo XX, en los años iniciales de la expansión de la ciudad. También se dará cuenta de la importancia que tenían los Festejos de Septiembre y de la ausencia de cualquier referencia al supuesto día de la conquista de Melilla, 17 de septiembre.  Todo se centraba en los festejos y en el día de La Patrona.

        La introducción sirve para decir que se esperaba hasta esta fecha para hacer grandes anuncios, inauguración de monumentos, o placas  conmemorativas. En septiembre de 1930, en la edición del día 13, con gran despliegue fotográfico se informaba de que la Junta Municipal de Melilla había decidido otorgar tres nombres de calles: una al Regimiento de La Corona en el barrio del Industrial, otra a La Legión  en el barrio del Real y una tercera a Fernando Primo de Rivera, en la antigua calle de San Jorge. Todas llevaban sendas placas de piedra.

       No queda constancia de nada de esto, salvo la calle de La Legión  y que la de Primo de Rivera esté dentro del acuartelamiento de Alcántara. Lo que resulta inexplicable es cuando y por qué se retiró la denominación de Regimiento de La Corona; si fue una simple desaparición de la calle, o una venganza franquistapara ensalzar únicamente la memoria del dictador Franco, algo que se sigue haciendo en la actualidad, en detrimento de la propia historia.

       Queda claro que en 1930 se decidió homenajear a los defensores de Melilla en 1921, con esas tres placas y nombres. Las autoridades de entonces saldaron la deuda de gratitud con el Regimiento almeriense. Es importante que para la calle de La Legión se escogiera a José Miaja, y que en ningún momento se mencione a Franco, ni como héroe ni de ninguna otra manera. Es sencillo, en 1930, Franco no era alguien a recordar en Melilla. Tampoco lo fue en 1921.

El monumento perverso de Melilla


La historia oculta del monumento al Alzamiento Nacional de Melilla

  Enrique Delgado

              Perverso es algo sumamente malo, o que causa daño intencionadamente, que corrompe las costumbres y el estado habitual de las cosas. Esto es lo que dice la Real Academia Española sobre el adjetivo  perverso, y se ajusta con la precisión de un guante, al feo mamotreto de la plaza Héroes de España de Melila. Lo importante aquí no es solo el monumento del 17 de Julio, o del Alzamiento Nacional, sino también, y sobre todo, la intención con la que fue erigido. La intención fue la de ocultar para siempre la memoria del Café La Peña, al que llamaba “infecto café La Peña”. Esta intención fue manifestada el día de su inauguración, el 17 de julio de 1941. Es un monumento perverso en su intención y en su ejecución, como todo lo que llevó a cabo Falange, porque éste era su monumento.

                Es notoria la existencia del franquismo sociológico en España, con una amplia y espesa nomenclatura cultural, que ampara la pervivencia de ciertos monumentos o símbolos, desde muy diferentes posiciones. Melilla fue al franquismo lo que Nuremberg a la Alemania nazi, o sea, el lugar en donde se acrisoló el espíritu nacional, y en donde se forjaron los más importantes nombres que luego hubieron de dirigir la sublevación contra la República. Todos los grandes nombres del franquismo pasaron alguna etapa de su vida en nuestra ciudad o en su zona de influencia.

            Es obvio que el franquismo no va a renunciar a una de las ciudades que considera emblemáticas, ni el franquismo melillense va a entregrar el monumento que considera más importante. Es un monumento nacido para sepultar, para enterrar la memoria del Café La Peña, aplastado bajo sus cimientos.

                Ahora, en el momento en el que se va a remodelar la plaza, era la ocasión para demolerlo hasta el nivel del suelo, y colocar allí un pequeño recuerdo a todos los que defendieron con sus vidas la legalidad de La República. En nuestra ciudad se puede tirar abajo un edificio modernista, incluso con el sello de Enrique Nieto, pero no se puede demoler un monumento infame, de fea, agresiva y amenazante estética. Desposeído de los jardines que lo alejaban del ciudadano, se aprecia ahora en toda su fealdad. Es un mamotreto sin valor artístico alguno.

                           Vicente Maeso Tortosa , el escultor masón

            Vicente Maeso Tortosa, escultor español nacido en Orán (Argelia), es o era el padre de Vicente Maeso, el joven escultor que ganó el concurso para adornar el monumento al “alzamiento” con una estatua. Nadie se ha preguntado nunca en Melilla porqué este insigne artista melillense marchó al exilio, concretamente a Brasil y porqué no regresó nunca a su localidad natal. Como sabíamos que decidirían conservar el monumento, hemos optado ahora por dar a conocer la verdad que está en nuestras manos desde hace mucho. Después de conocerla, solo la connivencia política y moral con el franquismo, permitirá que este monumento siga en pie, ofendiendo la memoria de aquellos que dieron su vida en defensa de la legalidad republicana.

             Vicente Maeso padre, escultor, tenía un taller de modelado en la carretera de Hidúm, junto a la denominada “Parada del convoy”. Inició el trámite de ingreso en la logia masónica 14 de Abril, el 20 de julio de 1931,  apadrinado por Napoleón, Benlliure y Catón, y con el  visto bueno del Maestre Cervantes. Para protegerse, se hizo también miembro de Falange. Sin embargo, tras la sublevación contra La República y al incautación de archivos de las logias masónicas, su nombre fue descubierto, con las consecuencias que ello acarreaba.

      Falange Española de Melilla publicó en El Telegrama del Rif el descubrimiento (02/12/1937). Lo expulsó de sus filas y dio a conocer su filiación masónica a toda la ciudad. Se le impuso una primera multa de 5000 pesetas y su pase a disposición judicial, expulsión de la zona oriental de Marruecos e ingreso en la prisión del monte Hacho, en Ceuta. Pese a que constan los documentos de apadrinamiento y visto bueno para ingresar en la logia, nunca apareció el resto del expediente, su ceremonia de iniciación (calificada como humillante por Manuel Azaña), o su  nombre masónico.

                 Vicente Maeso, hijo. La interpretación de una escultura

         Vicente Maeso, hijo, es un pintor contemporáneo de fama mundial afincado en Brasil. Solo regresó una vez a la ciudad, en el año 1972 y fue entrevistado por Avelino Gutiérrez. Habla de su vida y de su obra, pero elude hablar del monumento al alzamiento y del conjunto escultórico, que es obra suya. ¿Por qué?.  ¿Pagó con su obra y su compromiso adolescente el pasado masónico de su padre?. ¿Fue el conjunto escultórico un tributo obligado a las autoridades franquistas?. El caso es que Vicente Maeso, padre, fue exonerado en 1958 de su supuesto pasado masónico. No se encontró el expediente posterior a su solicitud de ingreso en la logia masónica. O no llegó nunca a ingresar, cosa extraña, porque constaba su admisión por el “Maestre” Cervantes, o todo fue hecho desaparecer  con posterioridad.

       Quizá todo fue un quid pro quo. Una escultura a cambio de un olvido. Este monumento, salvo el conjunto escultórico, merece el derribo completo, hasta rasear el suelo. Mantenerlo es clara connivencia con el franquismo.

La imagen perdida de San Fernando


   La talla perdida del escultor Vicente Rodilla en Melilla

         Hoy es el día de San Fernando, el rey conquistador de Sevilla y Córdoba, las joyas del califato. Como tal, es patrono de los ingenieros militares. Se dice que dio órdenes estrictas a su ejército para que la mezquita de Córdoba no sufriera daño alguno. No es esta la historia que queremos contar.

         Vicente Rodilla fue un insigne escultor valenciano que realizó el servicio militar en nuestra ciudad, en la década de 1920. Ya licenciado, fue profesor de la Escuela de Artes y Oficios entre 1923 y 1929. Se casó en Melilla con Concepción Garrido Baena. No hay recuerdo alguno en la ciudad sobre su paso por ella. Era un simple soldado y  eso no es algo que aquí se valore mucho. En medio de tanto heroísmo, un simple profesor no destaca demasiado, aunque fuese un escultor afamado.

          En la época en que estuvo en Melilla, la Iglesia Castrense ya estaba construida y era un de los lugares de culto más importantes de la ciudad, dada la importancia y el peso que El Ejército siempre ha tenido sobre la ciudad.  No sabemos si por propia voluntad o por encargo, realizó una escultura en madera de San Fernando. Vicente Rodilla es el primero por la izquierda. Su primorosa talla del Rey santo, ocupa el centro de la fotografía, realizada en la capilla castrense. Otro soldado y amigo suyo, se encargó de la policromía de la imagen. Es todo lo que queda de él, de su recuerdo y de su talla.

                             La iconoclastia en Melilla 

             La iconoclasia o iconoclastia, es un movimiento que se opone a la veneración de imágenes religiosas, y suele estar motivada por razones religiosas o políticas. En Melilla solo se desató este movimiento a partir de 1974 y concluyó en 1989. Se inició con la desaparición de la Semana Santa en la ciudad, y terminó con la eliminación del busto del Cristo de Limpias en la parroquia del Real. A lo largo de esos quince años se liquidaron imágenes, se eliminaron capillas, altares, exornos, vestimentas, exvotos, que los melillenses habían ido donando a sus iglesias a lo largo de décadas. El paroxismo iconoclasta se alcanzó en dos parroquias. En la de San Agustín del Real se llegaron a vender todos los pasos procesionales, e incluso las imágenes, a la capital almeriense. La otra iglesia en donde se registró un cenit iconoclasta fue en la parroquia de Batería Jota o de la Medalla Milagrosa, en donde la leyenda hable del célebre pozo que fue colmatado con parte de las imágenes que componían los pasos, y con ropajes y atavíos semanosanteros.

             Por toda la ciudad cayeron alteres, púlpitos, lámparas, cuadros, candelabros, e incluso sagrarios e imaginaría de todo tipo. Dicen que a río revuelto ganancia de pescadores, y la devastación iconoclasta, imposible de calcular, fue aprovecha por algunos, para tener arte gratis en casa, como esta talla de San Fernando de Vicente Rodilla, desaparecida desde 1980. Un colaborador me proporcionó una imagen de la capilla castrense, con sus antiguos altares desaparecidos.

           PD: Gran parte de estas historias las escribí en prensa, en la época anterior a internet, y también en el foro infausto de Infomelilla, en donde desaparecieron, junto a la de otras muchas personas que colaboraron  en el.

               Nota: (1) http://personajescelebresdemelilla.blogspot.com.es/2010/02/escultor-vicente-rodilla-en-melilla-1.html

(2) http://fotografiasdemelilla.blogspot.com.es/2011/11/melilla-las-victimas-de-1921.html