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Hospital, el avance de las obras


El hospital estaba abandonado y vacío, y solo las gaviotas anidaban entre sus salas. Así fue un año tras otro. Mientras tanto, lo viejo convivió con lo nuevo, y solo al séptimo se reiniciaron las obras. Eso sí, hubo que empezar desde el principio. ¿Hubiese sido todo diferente de haber estado en marcha? Seguro que sí, y no hubiésemos pasado esta zozobra.

La buena política no es la que actúa cuando los hechos ocurren, si no aquella que los prevé antes de que sucedan. La población de Melilla crecía y crecía y los recursos e infraestructuras eran los mismos, e incluso se paralizaron algunos que ya estaban en marcha, como las obras del nuevo hospital. Así lo que se proyectó por 41 millones de euros, acabará costando 90 y todo porque en una obra en ejecución, se quiso introducir una “modificación abusiva”, como al final acabaron dictaminando los tribunales.

Así sucedió que mientras se paralizaba una construcción, también se socavaban los cimientos de la sanidad pública y sus prestaciones, mientras que proliferaron las consultas y micro clínicas privadas. Porque descubrieron, que la gente paga por su salud, como es lógico. El daño de la pandemia ha sido mayor, porque han confluido la disminución de recursos para el sistema sanitario durante una década, y también un mala gestión y derroche durante ese mismo tiempo. Descubrieron también que los funcionarios y trabajadores sanitarios siguen trabajando, aunque sea en condiciones pésimas y de saturación total.

Así pues, llegó la pandemia y pilló a todo el Estado, incluidas sus Autonomías, sin recursos y sin capacidad suficiente para hacerle frente. Esto ha ocurrido tanto en las que estaban mal gestionadas, como en aquellas que “supuestamente” eran ejemplo de gestión. Todo estaba bien, pero solo para hacer frente a la gripe estacional. Una pandemia ha desnudado al mundo, y no estamos en el siglo XIV, alterando toda su economía. El llamado mundo desarrollado está padeciendo lo que es habitual en los países en vías de desarrollo, casi anualmente.

Nos nos debería haber ido tan mal como realmente nos ha ido, en un
Estado que ha dispuesto de una cantidad ingente de recursos en las últimas décadas. España es el 6º país del mundo en contagios y el 9º en víctimas mortales, aunque la responsabilidad se comparte y distribuye en las Autonomías, salvo en el caso de Melilla y Ceuta.

El mundo no volverá a ser el mismo, pero no sabemos cuando. Lo que sí hemos comprobado, es que de la gran masa arbórea del antiguo hospital militar o del Docker, no ha quedado absolutamente nada.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/01/24/profecia-del-fin-del-capitalismo/

Melilla al borde de la intervención sanitaria


Melilla está fuera de rango

Melilla no tiene capacidad normativa, ni material, ni fuerza sanitaria, para hacer frente a la Pandemia de Wuhan. La cifra de 890 contagiados, cuatro de ellos médicos, y de 40 ingresados en el Hospital Comarcal, parecerá buena en los próximos días.

Por primera vez en muchos meses, Mohamed Mohamed Mohand, Consejero de Sanidad y Políticas Sociales ha comparecido solo. Esta vez no estaba acompañado del director del INGESA, ni de ningún representante de la Delegación del Gobierno, ni de su partido, ni de su gobierno, tan habituales en los primeros tiempos, los de las cifras asumibles del primer confinamiento. Al cadalso, “al collar igualitario”, como le llamaban los revolucionarios franceses, se sube solo. En esos 7 escalones que te transportan de la gloria pasada al abismo del olvido, no puede haber compañía alguna. Solo el gerente de Televisión Melilla le acompañaba en su particular calvario.

Del confinamiento preventivo al forzado

En el mes de marzo iniciamos un confinamiento preventivo, el de los próximos días será forzado, porque la situación epidemiológica o infectiva es 10 veces peor. Las frases del Consejero (que transcribimos literalmente) Moha Mohamed Mohand son lapidarias y no ofrecen esperanza alguna: “Melilla está en una situación de preconfinamiento, que será total y perimetral, en la medida en que la situación se agrave a lo largo de los próximos días”. Tras esta frase introdujo la condicional de “salvo que consigamos doblegar la curva”, cosa que no va a suceder. Resulta curiosa esta norma general de llamar curva a lo que son líneas ascendentes.

Esa frase pareció más bien una plegaria, deseable por todos, pero que no se sostenía con el resto de su contundente, solitaria y nada esperanzadora comparecencia, de la que destacamos estas frases: “No ha habido ningún pequeño indicio de que la tendencia (al alza) pueda aminorar o mejorar. La situación se complica por encima de los que preveíamos. La presión en el Hospital Comarcal es difícil de asumir”. “Nos espera una semana terrible”. “Hasta pasados 10 días no vamos a saber cómo doblegamos la curva, ni sabremos si las medidas implantadas, de las más duras de todo el Estado, tienen consecuencias. Nos esperan días muy difíciles“.

¿Qué ha fallado? se preguntaba el Consejero. Posiblemente todo, respondemos, aunque haya que decir que gran parte de esa responsabilidad es individual y también colectiva. Pero como no se puede cortar la cabeza al pueblo, Moha Mohamed Mohand, ofreció la suya si fuese necesario, que lo será, pero es algo que no deseamos; porque eso querrá decir que la ciudad habrá volcado, y que habrá sido intervenida sanitariamente por el Estado. Como en Chernobyl, probablemente ha habido un incumplimiento sistemático de todas las medidas y normas sanitarias de seguridad pública.

Desembarco sanitario en Melilla.

En los próximos días se alcanzará el confinamiento total y la suspensión de las comunicaciones aéreas y marítimas. El desembarco sanitario del Estado se está preparando en el Ministerio de Sanidad. El despliegue del Hospital de Campaña y quizá del buque Hospital serán una realidad en apenas unas jornadas. Mustafa Aberchán, en delicada situación de salud por la infección pandémica, siempre abocó por esta solución, dada la falta de capacidad del Hospital Comarcal, frente a esta situación de epidemia. Desde El Alminar, le deseamos un completo y pronto restablecimiento.

Solo hay una cosa que no concuerda en la aparición pública del Consejero de Sanidad. Las competencias y responsabilidades sanitarias de su área son mínimas, frente a las del INGESA y del propio Estado. A lo mejor, no es su cabeza política el precio a pagar por esta catástrofe.

Siempre volveremos y finalizaremos con el hospital paralizado por el Partido Popular y que hoy podría estar en servicio.

Carlota Leret, Medalla de Oro de Melilla


En los brazos del padre

En el año 2010, recorríamos una vez más el cementerio de Melilla con Carlota Leret O´Neill y su hija Laura, esta vez para el rodaje del documental El Caballero del Azul, patrocinado por Euskal Telebista y la Universidad Pública de Navarra y dirigido por Mikel Donazar. Carlota, siempre atenta a todo, en un instante determinado se empezó a interesar por los movimientos de mi hija, que nos acompañaba en el rodaje. En aquel momento tenía 4 años y Carlota se transportó al pasado y se imaginó, quizá, corriendo al lado de su padre en la Mar Chica. Mi hija, ya cansada, pidió que la cogiera en brazos y en ese instante, justo detrás de mí Carlota le decía: Diga que sí hija, en ningún lado estará mejor que en los brazos de su padre.

Porque todo este viaje que nos ha ocupado 20 años, es el de una hija por recuperar la memoria de su padre, sepultada para siempre en una fosa común para militares, en el cementerio de la ciudad de Melilla. Es el lugar en donde Carlota perdió para siempre el abrazo de su padre. Ha realizado un viaje sin tregua a lo largo de todo este tiempo, con una tenacidad, de la que seguro, su padre se sentirá orgulloso.

El libro de Carlota O’Neill, el original, estuvo siempre en los estantes de la trastienda de la Liberia Mateo. Era un mensaje en una botella, que seguía viajando en el océano de la desmemoria forzada que supuso el franquismo. Porque siempre pretendieron que esos nombres no volvieran nunca.

La carta de Caracas

En 1999 empecé a publicar en el extinto Telegrama de Melilla: La historia nunca contada de la sublevación de julio de 1936, bajo la firma registrada de Meketaton News. Fue la única forma de evitar el veto de la Comandancia General de Melilla, que advirtió al entonces director del Telegrama, que si volvía a ver mi nombre en él, retirarían las suscripciones del periódico en los cuarteles, y dejarían de editar un boletín de información militar que editaban mensualmente, a través de su oficina de comunicación.

Las publicaciones se iniciaron en el mes de mayo y el día 27 de junio dediqué un capítulo a lo que se sabía de Carlota O’Neill y de sus hijas, ya residentes en Venezuela. Gracias a la colaboración de su prima Lidia, conseguí la dirección de un club deportivo de Caracas, al que remití una copia de la publicación, acompañado de una carta personal. Mis esperanzas de obtener respuesta eran por entonces nulas. Sin embargo, un día en el buzón había una carta procedente del otro lado del océano:

“En nuestras manos tu hermosa carta y los reportajes que sobre Carlota
O‘Neill y Virgilio Leret has escrito. ¡¡Gracias!! Gracias por tan hermoso recuerdo a esos dos seres que tanto dieron por la República Española, y por la libertad; gracias por recordar a quienes deliberadamente, por razones que desconocemos, silencian en todas las publicaciones que se han escrito sobre la guerra civil.
¿Quién eres tú querido amigo? ¿De qué planeta has venido? ¿Por qué te
interesan estos seres “olvidados y ofendidos”, como los llamaría Dostoyevski?
Gracias a ti, Melilla, un lugar remoto y terrible, al que habíamos
decidido no volver jamás, ha vuelto a existir, y a pesar de que podría ser muy doloroso, alguna de nosotras planea estar allí la próxima primavera, para visitar esos lugares tan amargos y esos amigos tan queridos.
Mariela y Lotti *.

A partir de aquellas publicaciones, nos vimos envueltos en una dinámica de acoso institucional y de familiares, tanto a nivel personal, como del Colectivo para la Supresión de Símbolos Franquistas (COCISSFRA), con denuncias judiciales, cuyos procesos y sentencias se extendieron a lo largo de 10 años. No contesté a aquella carta, pero en la vorágine posterior, siempre albergué la satisfacción de que les hubiese llegado, y de que ese escrito reavivase el fuego de una memoria a punto de extinguirse.

En el año 2000, gobernando un cuatripartito, en el que también estaban CPM y PSOE, Carlota Leret llegó a la ciudad por primera vez, y acudiendo ella misma a buscarme a mi trabajo. Veinte años después, gobernando una nueva coalición de partidos, y creado un nuevo interregno de libertad, un gobierno de coalición, cierra de la manera más hermosa y honrosa posible, con la concesión de su Medalla de Oro, uno de los capítulos más negros y dolorosos de la historia de la ciudad. Incluso la coincidencia de la distinción con la otorgada al Personal Sanitario de Melilla, por su dedicación y esfuerzo personal dentro de la pandemia que nos asola, enaltece aún más la distinción.

Elena Fernández Treviño, Consejera de Cultura

Toda causa, por muy noble que sea, no solo necesita de alguien que la defienda, pues son numerosas las amigas y amigos de Carlota, sino también de alguien que la represente y que se atreva a enarbolarla. Este ha sido el caso de la Consejera de Cultura Elena Fernández. En esta ciudad, todavía, hay que ser valiente para hacerse abanderado del testimonio que representa Carlota Leret O´Neill. No es una causa fácil y no lo ha sido, porque aunque hemos tenido hondas satisfacciones, también nos ha reportado mucho sufrimiento. Creíamos que ya lo habíamos dado todo y que no teníamos más posibilidades.

Sin embargo, a veces, el mundo cambia en un solo día y por la voluntad de una persona. Gracias eternas a la Consejera de Cultura y al Gobierno de esta ciudad, por haber puesto este magnífico colofón a esta historia. Gracias el Presidente de Melilla, don Eduardo de Castro, por estas palabras: “No podemos devolver la vida a nadie, pero sí mostrarles el agradecimiento y el recuerdo de esta ciudad”.

Notas para un nuevo ceremonial común

Un acto Institucional nuevo, surgido de la suspensión del que desbarató el huracán infernal del pasado 17 de septiembre. Un acto colectivo y laico, que aunó a todos los colectivos que componen la ciudad y que contó con la presencia de todas sus autoridades. Un acto magníficamente conducido por el que debe ser nombrado como “Maestro de ceremonias de Melilla”, Antonio Ramírez. El pebetero con el fuego inmortal que conmemoraba a los fallecidos por la pandemia , con la participación de todos los segmentos que forman la Sanidad de Melilla, fue a la vez sencillo y emotivo. Hay espacio para una cultura y ciudad común, pero hay que empezar a trabajar en ella.

Nota: *Mª Ángeles Sánchez, Mujeres en Melilla.

Rayos y centellas sobre el 17 de Septiembre


A lo largo de 10 años hemos acudido con regularidad cada 17 de septiembre, a los actos del Día de Melilla. Nunca habíamos visto tal furia climatológica, desatada y concentrada en la media hora del acto de homenaje al Comendador Pedro de Estopiñán. Los actos se había reducido al mínimo para crear las menos incomodidades político-sociales posibles. Este año no había desfile, ni concentración de tropas, ni largo discurso presidencial. Se habían cuidado las normas Covid y se había preparado un Acto central concentrado pero con significado.

A las lluvias se la ve venir, a las tempestades se las predice, pero la furia infernal es así. Llega sin anunciarse, como puede comprobarse en la fotografía tomada apenas 15 minutos antes de la tormenta, y solo precedida por un viento descontrolado (señal clara) que levantó todas las banderas autonómicas, en paz hasta ese momento.

La aparición de los remolinos y de las primeras gotas de lluvia hizo que abandonáramos la plaza de Estopiñán, para buscar cobijo en el túnel de Santiago, tradicional refugio de los melillenses en la larga noche de los 400 años. Desde allí escuchamos el himno nacional, vimos los rayos, oímos los truenos y sentimos la fuerte tromba de agua. Los primeros en llegar fueron los componentes de la banda de música, luego las autoridades presentes en el homenaje, completamente empapadas.

Todo se había cuidado al detalle, pero nadie había previsto la contribución de las potencias infernales. Cuentan que en las obras del monasterio del Escorial, todas las noches aparecía un perro enorme que se identificó con el Can Cerbero, guardián de las puertas del infierno, que espantaba a los obreros. Informado Felipe II de los hechos, respondió con esta afirmación: “Pues si el diablo no quiere que lo hagamos aquí; hagámoslo aquí”. La parte suspendida de los actos previstos por el 17 de septiembre (día que puede ser resignificado) deben celebrarse en el plazo más breve posible y en el mismo lugar, la Plaza de Las Culturas, si es posible.

Por una vez en los últimos 10 años, todo parecía distinto, aunque habían permanecido las tensiones y resistencias procedentes de los mismos lugares. Todo puede cambiarse y estudiarse, pero no por decisiones unilaterales. Lo única condición a la que no se puede renunciar, es a que el Día de Melilla no tenga relación con su españolidad. El día del Estatuto vale para una comunidad autónoma, pero no para Melilla.

Conjuro para cualquier maleficio

¿Qué haces aquí entretenido? Aquí estoy, que Dios me ha traído. No, Dios no te ha traído; te ha traído tu mal. ¡ Si eres blanca, que Dios te aparte; si eres negra, que Dios te eche fuera; y si eres amarilla, que Dios te eche enseguida!

Cuando Eroski cambió nuestras vidas


El Parque Murias y el fin del paelocomercio

Corría el 30 de noviembre de 2017 y el Parque comercial Murias abrió sus puertas en la ciudad, entre grandes expectativas de consumo y de empleos. Esto es lo que escribimos hace 3 años: “Con su apertura el pasado 30 de noviembre de 2017 se ha subsanado una anomalía económica de Melilla, la inexistencia de centros comerciales o de grandes superficies. Dicen que hay “un tiempo para cada cosa y una cosa para cada tiempo”. No hacerlas cuando corresponden es un error, y hacerlas a destiempo subsana en parte el error cometido, pero no corrige los efectos perniciosos del retraso”.

En 1996 la Confederación de Empresarios de Melilla y la Asociación de Comerciantes de la Ciudad se opusieron de manera anacrónica, a dar los pasos para iniciar los trámites para instalar una Centro Comercial en la ciudad. Loockout empresarial o cierre patronal, desmanes de todo tipo, e incluso el boicot a la feria de 1997, con apoyo de sindicatos y partidos políticos, hicieron desistir al gobierno de la época de equiparar a la ciudad con el resto del Estado.

Años después, la propia Confederación de Empresarios de Melilla quebró, le fue embargada su sede, la tradicional Cámara de Comercio, y abandonó su actividad tras dos años de impagos de salarios a sus trabajadores. Los restos de aquella directiva empresarial, han retrasado todo lo posible la renovación en la directiva de los empresarios melillenses. Ni se entendió la lección de entonces, ni tampoco la de ahora. El camino fácil fue el del comercio mayorista, las importaciones a mansalva, los pingües beneficios, el contrabando y la destrucción económica de la ciudad.

Cuando se produjeron las manifestaciones de comerciantes y empresarios de 2018, ya era tarde. La cosas solo podían empeorar y lo han hecho, de modo probablemente definitivo, porque el comercio transfronterizo no volverá. Sin embargo, después de 20 años de paleocomercio, solo aliviado por la instalación de las franquicias en el centro de la ciudad, se autorizó la apertura de un nuevo gran supermercado, que se unió a todos los ya existentes, y que alteró la frágil estructura comercial de la ciudad.

Los modos del gobierno de Ignacio Velázquez no eran admisibles, pero probablemente la instalación de aquella gran superficie, impulsada por el grupo Eroski, hubiese forzado la renovación del comercio en Melilla. Al final el remedio y la enfermedad estuvieron a la misma altura.

Cierre de frontera y colapso comercial

El descenso de descarga de mercancías en nuestro puerto ya era una realidad en 2018. El intento de convertir la Estación Marítima más cara del mundo en un centro comercial bis, ha resultado un fiasco. La ampliación del Puerto una quimera y un engaño.

El Parque Comercial Murias, en unas previsiones quizá algo elevadas, contaba con una clientela potencial de 400.000 personas. El estrangulamiento fronterizo provocado por el monopolio del comercio atípico, impedía la entrada y salida normal de los ciudadanos de ambos lados de la frontera (españoles y marroquíes). Las autoridades extintas no hicieron ninguna previsión de futuro, y el cierre de las aduanas comerciales, previas al cierre total pandémico, han hecho el resto.

La gran superficie de Eroski, la que cambió nuestras vidas, lleva desabastecida todo el mes de agosto, entre la angustia e incertidumbre de los trabajadores, atrapados entres los Ertes y los EREs. Se habla de Carrefour, pero en esta situación social y económica de desconocida duración, nada puede aventurarse.

La plaza vieja de Almería


Eliminarán los ficus porque impiden ver el Ayuntamiento

      Todo el conjunto de edificios que conforman el Ayuntamiento de Almería llevan varios años en rehabilitación, y la última fase del proyecto era la remodelación de la Plaza Vieja o del Ayuntamiento, un cuadrado porticado rodeado de 21 ficus con más de medio siglo de antigüedad, que pretender ser sustituidos “porque restan visión a los edificios históricos que componen la plaza”.

        La excusa resultan tan absurda como el dicho de que “los árboles no dejan ver el bosque”. Es absurda pero absolutamente real, porque es la que figura en el proyecto de remodelación. El alcalde de Almería es el Popular Ramón Fernández-Pacheco, que quedó lejos de la mayoría absoluta, pero gobierna la capital almeriense con el apoyo Ciudadanos, partido en desaparición y la ultraderecha de Vox. Es alcalde de Almería desde 2015, tras la precipitada y no explicada dimisión alcalde, también Popular, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador.

         Los 21 ficus de la Plaza Vieja proporcionan abundante sombra al lugar, en una de las ciudades más necesitadas de ella, como es Almería. Los ficus son uno de los árboles que proporcionan más sombra, ya que sus copas son grandes y extensas. El problema es que “no permiten ver los edificios históricos”, afirman los técnicos municipales, en su informe. Cualquiera que conozca la plaza sabe que esto es una burda mentira, pues las líneas de ficus están a suficiente distancia, como para permitir la contemplación de los edificios y la realización de fotografías. El proyecto dice que serán sustituidos por 25 árboles de sombra, no especifica cuales, y 15 conjuntos arbustivos, o sea maceteros. Dejarán las palmeras, porque “al ser tan altas no impiden la visión de los edificios”, dicen también los técnicos paisajísticos municipales.

          El proyecto precisa del visto bueno de la Administración andaluza, que ya rechazó la eliminación de los ficus, cuando la socialista Susana Díaz estaba al frente de La Junta de Andalucía. EL nuevo gobierno andaluz, al frente de la Junta desde 2018, ya ha atravesado su ecuador, y sabe que no repetirá resultados, porque Ciudadanos desaparecerá y Vox seguirá desinflándose, por lo que es probable que los socialistas recuperen el gobierno Autonómico. Esto hace que las prisas hayan convertido en imperiosa la necesidad de aprobar esta reforma ahora, que no cuenta con el refrendo de la mayoría de la población de la capital.

          Además, toda Almería sabe, que lo que más inquina causa a la derecha almeriense, es el célebre monumento de “Los Coloraos” o Pingurucho, que recuerda el pronunciamiento de los liberales que desembarcaron en Almería en 1824, para promover el restablecimiento de La Constitución de Cádiz, frente al Rey Fernando VII. Su sustitución también está en la base del proyecto del alcalde Fernández-Pacheco, del Partido Popular.

         Como puede comprobarse en las fotografías, los ficus no impiden visión alguna.

 

Nuevo rumbo en la cultura melillense


              Si existen modos perdurables de cambiar el mundo, uno de ellos es la Cultura. Elena Fernández Treviño, Consejera del área en Melilla, ha decidido moverse, plantarle cara a la desidia cultural que nos atenazaba desde hace décadas y variar el rumbo y reinventar los espacios, como por ejemplo el de la Plaza de Armas. Ella es una de las revelaciones de este gobierno (la otra es el consejero Rachid Bussian y su verano deportivo), beneficiada por la sentencia ceutí que desorganizó consejerías y gobierno. Las atribuciones de Cultura parecen haberle sentado como un traje a medida. En medio de la desolación tenemos algo. El dicho es claro “y de un mal a veces puede sacarse un bien.

                 Frente al amplio sector inmovilista que promueve el cerrojazo y la autarquía como única opción frente a la pandemia, la Consejera de Cultura ha decidido dinamizar las calles  y noches melillenses con actividades culturales en “modo seguro”, que también es posible. La caverna atiza desde todos los frentes, dispone de lanceros, mercenarios, agoreros, veletas y todo un despliegue mediático que cubre todo el espectro de redes sociales, en una plena y llamativa actividad estival. No falta ni siquiera la labor de zapa en las propias filas autonómicas, prestas a filtrar cualquier cotilleo o diversos “dimes y diretes”. Pero esto también lo decía Lope de Vega en El perro del Hortelano: Tapices tienen oídos y paredes tienen lengua.

               Música en el auditorium Carjaval, música en las calles, exposiciones en las fachadas del Gobernador y la reinvención de la Plaza de Armas, en sentido opuesto a lo que veníamos viendo en los últimos tiempos. La transformación es completa, de la parte baja y mirando a tierra, a la zona alta y en vista hacia la ensenada, hacia el mar. Hemos pasado de la música a la Luna, a la de la Ensenada. Aforo limitado en la zona del concierto, con controles de temperatura en los accesos a la plaza de, con reparto de mascarillas por si alguien necesitaba alguna. La vida debe volver y seguir su curso. Si luego las circunstancias imponen otra cosa, al menos se habrá intentando.

                 Escribimos esto hace unos días y lo repetimos: La principal preocupación es la salud, pero desde El Alminar pensamos que “el contagio no es irremediable” sino más bien evitable.  Nuestra visión es esperanzada, porque el azar también es una opción con la que contar, si se cumplen todas las recomendaciones necesarias y se es riguroso en su observancia., podremos salir de esta peste sin contagiarnos.

                                     Música en la Ensenada, con Vega

            Vega fue la protagonista de este su primer concierto en solitario en Melilla, ya estuvo anteriormente en un festival de cantautores. Es cordobesa, aunque afincada en Galicia. Participante en la 2ª edición de Operación Triunfo. Ha estado dos veces nominada para los premio Grammy latinos. Todo un lujo en la noche melillense. Vega ( Mercedes Mígel Carpio) se ha hecho un hueco propio en el mundo de la canción y de las cantautoras españolas, con un estilo muy personal e intimista.

                La consejera Elena Fernández está al pie del cañón, no delega las actividades en otros, sino que las dirige en persona. Se arriesga, se atreve y mueve el espacio cultural en un verano funesto. Se encuentra frente a una oportunidad única, de las que raras veces se dan, para dejar una impronta en la cultura melillense, necesitada de renovación, nuevas propuestas y abierta a todas y a todos. Sabe lo que hace y lo que quiere hacer, no improvisa, porque sus ideas vienen con ella desde hace tiempo. En apenas unos días, unirá el pasado con el futuro, en una decisión que nadie se había atrevido a llevar a cabo.