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El acoso a las clínicas radiológicas de Remartínez


                

                     Los melillenses acumulan más de 2500 firmas en su defensa

      El médico internista y radiólogo Mariano Remartínez Buera está luchando por su clínica y por su vocación, la médica, que lleva ejerciendo en Melilla más de 50 años. Lo primero que llama la atención cuando uno se acerca a su clínica a recoger la hoja de firmas en su apoyo, es la veneración y cariño que sienten por él sus ocho trabajadores.

     Mariano Remartínez solo pide que se respete el resultado del concurso público de prestaciones y servicios diagnósticos, en el que el Ministerio de Sanidad dictaminó en Madrid que el Scanner y Tomografía Computerizada de Melilla, era la mejor opción y la más asequible, en septiembre de 2015. Además de radiólogo es coronel en la reserva, tiene una amplia y constante formación en su especialidad, pero reconoce que el “genio radiólogo” es su hijo, del que dice le ha superado en todo. A pesar del apoyo que recibe a cada paso que da, a veces no puede evitar cierta depresión. A sus años podría estar al margen de todo esto, pero mantendrá su vocación sanitaria hasta el último momento, como le prometió a su padre.

     Para quien piense que estos contratos son una lluvia de oro, aclararemos que la Administración Pública paga casi lo justo para el mantenimiento de las instalaciones, y aquilata hasta el límite los precios de cada acto diagnóstico. El resultado del concurso, vigente entre 2015 y 2017, establecía una aportación máxima que no puede sobrepasarse en modo alguno. El adjudicatario del concurso debe pagar a los trabajadores  y operarios, el mantenimiento y cuidado de las instalaciones, los equipos y las pruebas diagnósticas, están tasadas entre 9€ y 115€, y también tienen límite, que en caso de sobrepasarse, no serán abonadas. El propio INGESA (Instituto de Gestión Sanitaria) reconoció hace días, que le era menos oneroso y cómodo el concertar estas pruebas con clínicas privadas, que dotar y mantener equipos propios, en referencia a la Resonancia Magnética y al Ortopantomógrafo.

                      La anulación de un Concurso Público

      Las Clínicas radiológicas de Mariano Remartínez y de Enrique Remartínez Escobar, habían sido las adjudicatarias del concurso prestaciones concertadas con Ministerio de Sanidad. Una denuncia de “terceros” por presuntas irregularidades urbanísticas, pide la revocación de la adjudicación. La denuncia se presentó ante la Consejería de Fomento, que dio un plazo a ambas clínicas para subsanarlas, pero sin especificar en principio de cuales se trataban. La orden de Fomento es recogida por la Consejería de Sanidad de Melilla, que solicita la paralización de la adjudicación de modo directo ante las autoridades del Ministerio de Sanidad en Madrid. La revocación de la decisión tomada en septiembre de 2015 se produce justo un año después, en septiembre de 2016, por el mismo departamento que avaló la competencia de ambas clínicas.

      Mientras tanto, y ante de que los radiólogos Mariano y Enrique Remartínez puedan subsanar las “presuntas deficiencias urbanísticas”, desde la Consejería melillense de Sanidad y a través de la Dirección Provincial del INGESA, se solicita un dictamen al Consejo de Estado, que avale la revocación del Concurso, cosa que efectivamente hace en septiembre de 2016. Hay que decir que todas estas decisiones están recurridas antes los respectivos y correspondientes juzgados de los Contencioso y ante las áreas administrativas mencionadas.

                           Las irregularidades urbanísticas

       Las más llamativas de las irregularidades que motivaron la suspensión d ela adjudicación son el exceso de 8 cms. en la rampa de acceso para personas con discapacidad, y el exceso en 3mm en la elevación del espejo del aseo para minusválidos. La objeción técnica más acorde con el fin médico era la instalación en el sótano del Ortopantomógrafo, de la clínica de Imagen Diagnóstica de Enrique Remartínez. Esto se hizo así porque el criterio en el momento de su construcción era ese, para evitar la posible exposición de pacientes a radiación indeseada. Todas estas deficiencias fueron corregidas, pero el Consejo de Estado y la Dirección Nacional del INGESA dictaron su resolución sin esperar a su subsanación. Igualmente decimos que todas estas decisiones están recurridas.

         Hemos repasado y leído las exigencias imprescindibles del Consejo de Seguridad Nuclear para “La seguridad y protección radiológica de instalaciones médicas de rayos X para diagnóstico” y pensamos que las instalaciones los doctores Remartínez las cumplen a rajatabla, en caso contrario carecerían de la correspondiente licencia sanitaria. Las instalaciones, la oferta de aparatos y las condiciones económicas eran las mejores, según el Ministerio de Sanidad. Así pues, lo que está en juego en Melilla es algo que no se dice.

                          Melilla al borde de la catástrofe sanitaria

       El estrangulamiento económico es tan severo, todas las compañías privadas excepto DKV, Sanitas y Mapfre, les ha retirado de su catálogo de prestaciones, que están saliendo adelante con recursos propios, en espera que los tribunales les den la razón, con reducción de costes, y reducción de precios de los diagnósticos al mínimo posible, casi al mismo que paga el INGESA.

     La presencia del radiólogo es imprescindible en determinadas pruebas,  porque es él quien decide la implementación de la prueba con una “difusión” o un “contraste”, junto al técnico operador del aparato. La presencia del radiólogo  tiene un coste, que muchas compañías pretenden ahorrarse con la emisión del informe de la prueba por parte de otro radiólogo no presente en la misma. Esto es legal, salvo que el radiólogo que firme la prueba esté trabajando para la Seguridad Social, en cuyo caso incurriría en incompatibilidad.

     El posible cierre de una o ambas clínicas incrementaría la aproximación al estado crítico sanitario al que nos acercamos, con la perenne paralización de las obras del nuevo Hospital, y la pérdida de no de los mejores radiólogos de Europa, Enrique Remartínez Escobar. Un radiólogo necesita estar en formación y actividad constante, y si no tiene pacientes queda desfasado, deja de estar en vanguardia. Enrique Remartínez podría tener trabajo en cualquier lugar del mundo en el momento que quisiera. El riesgo es que si no se le permite ejercer su profesión, podría irse de la ciudad, como ya han hecho otros especialistas.

          Lo que está en juego es la calidad de la asistencia sanitaria en Melilla, que muchos ya resuelven pagando o recibiendo tratamientos en la península. Aquí ya empieza a no quedar nada.

 

 

 

 

 

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Ardiendo en Puerto Noray


              Mediodía en Puerto Noray. Los que miraban en esa dirección vieron un fogonazo que atribuyeron a un reflejo solar, luego una pequeña detonación, bam, bam, y la llamarada se hizo visible, potente, devoradora, rápida. Como si ver arder un barco fuese lo más normal del mundo, al menos en Melilla, los que estaban en el lugar del suceso no mostraron la más mínima señal de alarma. Solo se acercó al lugar la Guardia Civil, que siempre está, aunque no se la vea.

             En la ciudad que pretende cerrar clínicas médicas con minucias urbanísticas, comprobamos perplejos como el Puerto Deportivo carece de personal específico para la extinción de incendios. Hay bocas de agua y extintores, pero nadie encargado de operar con ellas. Hay decenas de barcos y miles de litros de gasolina repartidos por los pantalanes. El barco ardía, como una anticipada hoguera de San Juan, junto a un vehículo allí aparcado. No hacía aire, lo que evitó la expansión de las llamas. Junto al barco ardiendo solo había otro, que no pareció resultar afectado.

           Los bomberos llegaron con rapidez a la cita con el fuego, al que siempre logran dominar. El brazo automático de acceso a las instalaciones del puerto deportivo de Melilla se bajó accidentalmente, justo cuando el primer camión de bomberos se lanzaba por la carretera de acceso. No se comieron el barrote de milagro.

           Lo sorprendente, lo inesperado, siempre viene en ayuda de la monotonía, en una mañana gris y plomiza de levante. En esto también ha habido suerte. Con un vendaval de poniente las hechos narrados hubiesen sido muy diferentes. Siempre parece que arder en el agua es más difícil que cualquier otra cosa, pero en nuestra ciudad nada hay imposible. Lo que parezca que no va a pasar nunca, pasa. La semana náutica está llamando a la puerta.

 

Melilla hace aguas


             El pasado viernes, en unas declaraciones improvisadas junto a la destartalada e “inaccesible” fachada del Ayuntamiento, oí decir al Consejero de Medio Ambiente esta frase, mientras caminaba por la acera: “La realidad es que no hay agua para todos”. En Melilla no hay nada para todos, ni deporte para todos, ni piscina para todos, ni aparcamientos para todos, ni empleos o viviendas para todos. La ciudad nunca ha estado tan deteriorada, con una sensación tan completa de abandono y de ausencia de una gestión eficaz, o siquiera de gestión. Las mismas caras, los mismos nombres desde hace 18 años, en una endogamia política como nunca se había dado antes. Desidia, abandono, dejadez, falta de ideas, pero sobre todo de motivación. También, porque es otra sensación que existe en las calles, es la falta de una alternativa clara y contundente, a una forma de gobernar, que empieza a parecerse ya a una condena (17 años y un día). Es una etapa política, que carece de la posibilidad de renovación; y a la que nada que conozcamos parece tener la capacidad suficiente, como para ponerle su necesario fin.

                                           La ciudad sin agua

               En la parte antigua de la ciudad sigue vigente el recuerdo de un pasado más cercano de lo que parece, los bidones de almacenamiento de agua, porque en esa Melilla de la caverna franquista solo había agua corriente entre las 8 de la mañana y las 3 de la tarde. A partir del mediodía había que economizar el agua, fregar lo justo y ducharse rápido, si no se quería quedarse sin agua, algo que ocurría a menudo; y sobre todo cuando el vecino que había sido menos previsor, levantaba la tapa, metía el cubo y te robaba agua del bidón. Los más sofisticados traspasaban el agua metiendo una manguera y succionando el aire.

                Todas las casas de nueva construcción tienen un aljibe en los sótanos, con sus correspondientes motores de extracción, porque el agua en Melilla no tiene presión. No es un problema de ahora. Esos aljibes evitaban quedarse sin agua, pero el mantenimiento de los motores suponen un considerable gasto  a las comunidades. La realidad es que la ciudad no tiene agua corriente al modo europeo. Tenemos agua con sistemas creados hace 5.000 años. Los aljibes en el subsuelo de los edificios tienen que ser higienizados anualmente. Nada de eso se ve o disfruta en Europa.

          Al principio de la gestión eterna, echaban la culpa a las fugas de agua. Luchaban contra la propia naturaleza del agua, porque ésta siempre tiene a fugarse. Las grandes pérdidas de agua se producen cuando les explotan las tuberías de conducción, incluso las recientes. Así pues hay que buscar un nuevo culpable, este vez es la ciudadanía en general, a la que responsabilizan del exceso de consumo.

         Autocríticas las precisas, como diría un ministro. Conceptos como ineficacia, incompetencia, incapacidad para gestionar el servicio de aguas, o buscar esos posibles consumos disparatados, o el rellenado de piscinas ilegales no entra en sus carteras de eficacia. Como máximo una nueva campaña publicitaria de concienciación sobre el gasto y consumo de agua, que costará un buen dinero, y que nutrirán las faltriqueras de los empresarios de la comunicación.

Las guerras médicas de Melilla


               Los radiólogos Remartínez eliminados del sistema sanitario público

    Mariano Remartínez Buera y Enrique Remartínez Escobar además de padre e hijo, son dos de los profesionales de mayor prestigio en España, en el campo de la radiología clínica. Mariano dirige el Scanner o Unidad de Tomografía Computarizada, y Enrique la Clínica Médico Radiológica.

     Mariano Remartínez, radiólogo médico jubilado, ha visto como el INGESA (Instituto de Gestión Sanitaria), le rescindía el contrato de prestación de servicios con el Hospital público. Enrique Remartínez ha visto como todas las compañías de seguros médicos existentes en la ciudad, le quitaban del catálogo de servicios médicos. Además, éste último profesional (de los mejores del país), ha sido apartado de su puesto de trabajo de radiólogo jefe del Hospital Comarcal, tras una denuncia externa por una supuesta incompatibilidad profesional. Sorprende mucho más, que el INGESA se deshaga de su radiólogo en Melilla, con una sanción de 5 años para su puesto de trabajo, y deje el servicio de radiología en manos de interinos. Sorprende también la dureza de la sanción, inédita en la ciudad de Melilla. La decisión administrativa está recurrida en su correspondiente instancia judicial.

       El solo hecho de que todas las compañías de prestación de servicios sanitarios decidan prescindir de una servicio de radiología, con las mejores dotaciones posibles, y con profesionales radicados en la ciudad y dedicados las 24 horas a su profesión, debería provocar una investigación del Tribunal para la Defensa de la Competencia.

       Es todavía más sorprendente que ni el Colegio de Médicos de Melilla, ni los sindicatos de trabajadores sanitarios  hayan reaccionando ante la sanción a un médico y profesional melillense, insistimos, de gran prestigio, y que podría trabajar en cualquier Comunidad Autónoma de España, o en cualquiera de sus más prestigiosos hospitales. Ya decimos que los servicios de radiología de todo el país, están muy atentos a la situación profesional y humana de Enrique Remartínez. La suerte para Melilla es que éste profesional ama tanto a su ciudad como a su profesión, y mientras pueda (y puede) no piensa abandonar nunca ninguna de las dos cosas. Lo mismo sucede con su padre, Mariano, que pese a su edad, se mantiene activo y con una lucidez intelectual de la época de fin de carrera. El INGESA tiene que dar explicaciones y todos los partidos políticos de la ciudad pedirlas de modo inmediato, junto con el Colegio de Médicos y los Sindicatos Sanitarios. En una ciudad sin especialistas, no se puede permitir la exclusión de Enrique Remartínez.

                                    MUFACE como organismo rector

       ¿Qué ha ocurrido en Melilla, cómo puede haberse producido una situación así y que no se haya ofrecido la más mínima explicación?. La reacción ha surgido de parte de los usuarios, de la gente, que ha iniciado una campaña de recogida de firmas y apoyo a los centros radiológicos de la familia Remartínez.

       Román Dobaños Mourin, Director Provincial de MUFACE nos explica que “la obligación de presentar al menos dos especialistas por área ya no es un requisito del convenio de atención sanitaria”, y que está al tanto de la situación pero que no puede intervenir.

     Eso sí, señala que: “las compañías que firman el convenio de prestación de servicios a través de MUFACE, ISFAS o MUGEJU, tienen la obligación de atender todo lo comprendido en la Resolución 13908 de 16 de diciembre de 2015, BOE num 303″. También recomienda que. “todos los usuarios que crean que no se les atiende adecuadamente, que crean que se les deniega una prestación a la que tienen derecho, o que antes de pagar una consulta privada, se acerquen a sus respectivas entidades, citadas arriba, y presenten las correspondientes reclamaciones”. Las entidades son las citadas y las compañías de prestación de servicios son Adeslas, Asisa, DKV, SAU o cualquier otra.

    Las compañías se comprometen a prestar una atención eficiente y continuada a los usuarios. La presencia en Melilla de especialistas solo una o dos veces por mes, podría estar incumpliendo ese acuerdo. Para las citas con especialidades como traumatología o dermatología, las esperas pueden ser de hasta dos y tres meses, y la atención se suele necesitar en el momento.

 

En la Tuna del tiempo


 

 

                        Encuentro de Cuarentunas en Melilla

      Existe un libro:  Mitos y evidencia histórica sobre las tunas y Estudiantinas, de Félix O. Martín Sárraga, en el que se deshace cualquier mito sobre el origen de las tunas estudiantiles, y en el que se aclaran todos los datos históricos disponibles sobre su existencia. Las tunas son lo que son, pero no otra cosa.

     No hay relación histórica con los juglares medievales, ni con trovadores, ni con goliardos, ni nada por el estilo. Quevedo no fue integrante de ninguna tuna, ni Cervantes tampoco. La tunas más antiguas existentes se remontan a los primeros años del siglo XX, y se relacionan con las “estudiantinas” de finales del siglo XIX. Su origen está relacionando con “los carnavales”, y con la “crítica política”. Los uniformes y trajes de los tunos no tienen relación con trovadores, monjes vagabundos o juglares, sino con disfraces carnavalescos.

     Quienes promueven el libro, quienes lo editan e incluso quien lo escriben son tunos, esto es, músicos universitarios, que aplican el rigor científico a la historia. Pretenden darle al fenómeno de los músicos estudiantiles su propio valor, sin necesidad de recurrir ni a leyendas ni a mitos. El autor también hace notar que las agrupaciones de música escolar no tenían continuidad, y que precisaban de constantes refundaciones, desapariciones o de nueva creación tras cada año. Destacando siempre la presencia de crítica y la presencia de mujeres entre sus integrantes. Como tal, el fenómeno de las tunas fue común a varios países europeos. La Tuna Académica del Liceo de Évora, 1903, es la más antigua de la que se tiene constancia y continuidad histórica. En España, la llegada del franquismo en 1939, arrasó con cualquier tradición y evolución anterior.

     Entre las conclusiones del excelente libro de Félix O. Martín Sárraga, destaca que el franquismo creó un conflicto de género en las tunas, haciendo desaparecer a las mujeres de ellas. También que las Tunas del Sindicato franquista de Estudiantes (SUE), sirvieron como vehículo de adoctrinamiento ideológico, intentando además controlar a las que escapaban a su nefasta influencia. Su supuesto origen medieval es absolutamente falso. Hay buena música en las tunas, y muy buenos músicos, y también una imagen que no se corresponde con los tiempos. En el mundo también hay “tunas de mujeres”.

         Las cosas por lo que valen, aunque se quiera aprovechar este tipo de certámenes, para dar una determinada imagen de la ciudad, muy aferrada a un pasado que ya tuvo su momento.

El fallo de la Cruz de Mayo


                    

                   

                  ¿Olvidó Festejos la Cruz de Sebastián y Loli Arjonilla?

       Un fallo es tanto una sentencia dictada por un juez o tribunal, como una decisión tomada por una persona o jurado en un determinado asunto. Fallo es también una deficiencia o error, o el propio acto de fallar.

        La Vice-Consejería de Festejos es la encargada de fomentar y velar por el mantenimiento de las tradiciones de las diferentes comunidades que conforman la sociedad melillense.    Las Cruces de Mayo se engloba en las tradiciones de la comunidad cristiana y consiste en el adorno de patios, o vestíbulos,  bien en comunidades o asociaciones de vecinos,  en entidades oficiales, o en casas particulares que dispongan de un patio o de una azotea en donde instalar estas cruces, hechas con flores y otro tipo de exornos.

       Sebastián García y Loli Arjonilla son una familia del Monte de la Libertad, o de Calvo Sotelo, que de “motu propio” celebran en la calle y con todos los vecinos, varios eventos tradicionales cristianos (Navidad, Rocío y Cruz de Mayo). Las Cruces de Mayo es aparte de una tradición, un concurso en el que participan todos los melillenses que quieran, en sus distintas modalidades, y regulado por la Festejos, con reglamento de participación.

                                         ¿Fallo o fallo?

       En la modalidad del concurso individual, participó como cada año éste conocido matrimonio melillense, que también dirige uno de los coros rocieros más famosos y de calidad de la ciudad. Su Cruz de Mayo, instalada en la azotea, es una de las más hermosas y bien realizadas que he visto. Es muy superior en calidad a muchas de las que participan en el concurso colectivo. Sin embargo, el Fallo del jurado del concurso de las Cruces de mayo, ha fallado en favor de todos los participantes, excepto en el del caso de Sebastián y Loli, al que ni siquiera mencionan.

     ¿Olvido, fallo, mano negra, ésta espectacular Cruz era la peor de todas las que se presentaban?. Según cuentan los vecinos y el propio matrimonio, creen que el jurado oficial se olvidó, bien de visitar su casa, o de mencionarlos siquiera en el apartado de meritorio. Piensan que “el jurado” que se presentó a visitar y valorar la cruz no era el oficial, porque han contactado con otras personas y no eran los mismos componentes del jurado visitante.

    El fallo del jurado es inapelable, según las bases del concurso, y también clamoroso, tras la vista de la espectacularidad de esta cruz. Aquí ha habido un olvido, no se sabe si deliberado o involuntario. En la mañana del lunes 8 de mayo van a presentar una aclaración ante el jurado de las Cruces de Mayo, porque las bases obligan a que las composiciones estén montadas hasta el día 10, para que el público que lo desee pueda visitarlas. Saben de buena tinta que algunos de los premiados en el concurso individual ya las han desmontados. A ellos sí les visitó el jurado oficial.

Sirin Adlbi frente al imperio decolonial


                         

Deconstruyendo la islamofobia

       Sobrevivir y crear un espacio propio en una ciudad en donde se reparten constantemente carnés de españolismo, de melillismo, de buena ciudadanía, de buen musulmán o fiel cumplidor de los preceptos de la iglesia es muy dificil. Yonaida Sel-Lam y la asociación Intercultura es de lo poco que queda en pié de un pasado rico en diversidad cultural y social. La uniformidad impone sus reglas e intenta ejercer su dominio.

            Sirin Adlbi Sibai, granadina y siria, es doctora en Estudios Internacionales Medierráneos y especialista en teoría política. Ha llegada a Melilla de la mano de Intercultura, para presentar un libro que pretender ser una alternativa al pensamiento y la dominación decolonial: La Cárcel del Feminismo. Hacia un Pensamiento Islamico Decolonial: :  “La colonialidad se diferencia del colonialismo en que éste hace referencia a una relación política, económica y administrativa…mientras que la colonialidad transciende la historia. es el aparato de poder que se gesta en el periodo colonial y se refiere a la forma en que el trabajo, el conocimiento, la autoridad y las relaciones intersubjetivas se articulan entre sí, a través del mercado capitalista mundial” (Maldonado, 2007; Lugones, 2008).

            Lo único que no hace justicia al libro es el título de La Cárcel del Feminismo, porque lo que Sirin Adlbi pretende deconstruir es la vía del feminismo islámico y buscarle una alternativa, pero que también rechaza el patriarcado arabo-musulmán. Dedica una parte importante de su libro al análisis del feminismo occidental (una ideología liberadora y enfrentada al patriarcado), y al cuestionamiento de los postulados de Fatima Mernissi (1940-2015), un icono indiscutible de la vía del feminismo islámico y al que no logra cuestionar.  Según la doctora Sirin Adlbi, ese sería un camino del esquema cristiano-occidental, que no resultaría repetible en las sociedades islámicas. Hay otras muchas cárceles, como las del lenguaje, las del pensamiento, es lo que quiere decir Sirin Adlbi en su propuesta.

          Como tal, la islamofobia existe tanto en los países occidentales como en los islámicos, por lo que se hace necesario una redefinición. Muchos de esos países, como Irán, Afganistán, Mali y otros muchos, resultan también colaboradores de ese imperio ideológico y político del decolonialismo, y del mantenimiento de un orden mundial, que es en esencia blanco, militar, sexista, patriarcal y occidental, que pretende imponer también un modelo correcto de Oriente.

               Hay que prepararse para cambiar conceptos e ideas, y para pensar que lo que estamos viendo que sucede, podría no ser lo que aparenta. Hay que combatir la cadena letal de falsas antítesis u oxímoron. Tradición no es lo opuesto a modernidad, el islamismo no es la negación del feminismo, el hiyab no es sinónimo de ausencia de libertad en las mujeres.

                El  “nuevo orden mundial decolonial” necesita seguir teniendo todos los recursos naturales y materias primas a su disposición y no dudará en aniquilar cualquier alternativa política  que se oponga a sus designios, caso de la Revolución Siria, con la que Sirin Adlbi se declara comprometida y partícipe. La revolución Siria surge como alternativa social y política al régimen del tirano Assad en marzo de 2011, con elementos escindidos  del ejército de Siria que formaron el Ejército Sirio de Liberación. A los 40 días el régimen de Bachir el Assad estaba a punto de caer, pero recibió la ayuda de Rusia y de Iran, y más tarde se inoculó el DAESH, para crear un nuevo oximoron (islamismo equivale a terrorismo).

        ¿Qué propone Sirin Aldbi?. Lo siguiente: “A través de la conciencia del No ser podremos llegar, como musulmanes particularmente, a una conciencia renovada del Ser islámico que nos permita comenzar a construir una verdadera modernidad islámica vertebrada. Renovar la conciencia del Ser islámico significa la superación del concepto binario y dicotómico, heredero del pensamiento griego y occidentalocéntrico, y entonces volver a nuestro origen”. En este punto Sirin casi coincide con Mernissi, en que la modernidad que supuso la revelación coránica en el siglo VII de la Era Común, fue secuestrada por las élites patriarcales para seguir manteniendo su poder sobre las mujeres, anulando el concepto igualitario que albergaba la nueva predicación monoteísta.

         En las sociedades y países musulmanes no existe la ausencia de lo religioso. El Estado puede ser laico, pero la sociedad no. No existe la teología negativa, como en Occidente, o sea, la crítica del pensamiento religioso ni su deconstrucción. Todas las alternativas, desde la de Mernissi hasta la de Sirin Aldbi, deben construirse desde la propia base del texto religioso coránico, que no puede ser sometido a exégesis o interpretación de textos, como en el caso de las sociedades occidentales, que partieron de una base de formación cristiana. Una reforma del tipo de la protestante o luterana, sería impensable en el mundo musulmán. La más aproximada fue la del Estado laico, la revolución turca,  de Mustfa Kemal Atatürk, que ya está en vías de deconstrucción.