Ceuta lo cambiará todo


Se equivoca quien piense que la crisis de Ceuta se solventará dejándola pasar. Nunca ha sucedido así con los territorios norteafricanos españoles. Entre 1909 y 1921 la ciudad de Melilla protagonizó dos sonoras crisis que hicieron sucumbir gobiernos, acabaron con carreras políticas y que incluso sirvieron de cimiento para la caída de la Monarquía en 1931. Ceuta y Melilla son ciudades españolas desde 1580 la primera y desde 1497 la segunda. Ceuta fue conquistada por los portugueses frente a los Benimerines en 1415, en una sola noche, la del 21 de agosto. Algo parecido ocurrió con Melilla en la noche del 16 al 17 de septiembre, pero en los años finales del siglo XV. La ciudad de Melilla pertenece a España apenas una decena de años después que Almería, Málaga o Granada.

¿Por qué las crisis en las ciudades norteafricanas afectan tanto a la política nacional? Porque están vinculadas a cualquier aspecto del Estado, y porque no hay una sola provincia española que no tenga residentes melillenses o ceutíes, y porque cualquier territorio, comunidad, región, municipio, y ciudad española tiene paisanos caídos en las Guerra de África o de Marruecos, también conocidas como las «guerra de Melilla». Uno de las más vinculados a Melilla es Cataluña, ya que Josep Tarradellas hizo aquí el servicio militar, y la Semana Trágica se inicia con motivo del nuevo reclutamiento, tras el desastre del Barranco del Lobo. Otra característica es que estas crisis siempre se han dado en el mes de julio, algo que recordábamos en este blog, hace poco más de un mes. Ambas ciudades no solo son parte integrante del territorio nacional, algo que han reconocido todas las constituciones españolas, sino que además, son una de sus partes más sensibles, por su repercusión internacional, y su específica composición social. que comprende a todas las comunidades del Estado.

La mala interpretación de cualquiera de sus parámetros, que son muy complejos, condenan a quienes sean los encargados de su gestión, en cualquier ámbito. desde el local, hasta el nacional. Porque o no hacer nada, es siempre peor que equivocarse. Los errores siempre se pueden rectificar, pero la inacción resulta siempre letal. Ceuta y Melilla son cuestión de Estado, y sus crisis solo pueden resolverse con una acción conjunta, que deje de lado las diferencias políticas y conceptuales. De Ceuta y de Melilla no se puede sacar una rentabilidad política clara, pero sí pueden arrastrar al abismo a cualquiera.

Marruecos, el actor principal siempre presente

Marruecos está a solo 5 km. del Centro de Ceuta, y a 2,8 del de Melilla. Es una entidad siempre presente en el exterior y el interior de ambas ciudades. Mientras los partidos políticos buscan argumentos a contrapelo para responsabilizarse mutuamente de la crisis, el actor principal no ha abierto ninguna boca autorizada, y eso que 160 de sus conciudadanos han perdido la vida en una maniobra de invasión ciudadana. Nadie en el gobierno marroquí ha asumido sus culpas ni responsabilidades, ni tampoco la Corona Alauita ha emitido comunicado alguno. Y Marruecos está absolutamente atento a cualquier comentario que exprese cualquier político y organización española, y a toda expresión personal de voces autorizadas, y a cualquier opinión publicada en los principales medios españoles. Evidentemente no se puede decir que Marruecos, o su gobierno, hayan organizado este brutal asalto a las fronteras de Ceuta del 30 de Julio, pero o lo han permitido o lo han tolerado. Quien debe explicar lo que ha ocurrido es el primer ministro de Marruecos, y pedir las disculpas oportunas a España, su país amigo y principal socio y aliado. Salvo Javier Urtasun, ministro de Cultura, y el diputado de la coalición Sumar Enrique de Santiago, nadie más ha interpelado de modo directo al gobierno marroquí. El Parlamento Democrático de España debería acordar mañana 3 de septiembre, pedir explicaciones a Marruecos por lo sucedido, y no derivar hacia Israel, Rusia y las redes sociales, la convocatoria y ejecución del asalto.

Tres libros y muy pocas conclusiones

En Ceuta y Melilla se conviven con esto desde siempre. La realidad es que salvo Adolfo Suárez en 1980, ningún presidente de los Populares ha visitado la ciudad en ejercicio del cargo. Ni José María Aznar (1996-2004), ni Mariano Rajoy (2011-2018), lo hicieron. Rodríguez Zapatero sí lo hizo en 2006, pero no le quedaron ningunas ganas de repetir la experiencia. Alfonso XIII visitó Ceuta en una ocasión, y Melilla en tres. Después de eso solo el rey Juan Carlos I en 2007. Felipe González, gran amigo de Marruecos y totalmente en silencio en esta crisis. no visitó las ciudades en sus largos 14 años de gobierno (1982-1996). Habría que preguntarle qué piensa. ¿Qué se debe hacer? Debería ser una obligación del presidente del gobierno visitar ambas ciudades, al menos una vez por legislatura. Pedro Sánchez, pese a las duras imprecaciones de las que es objeto, ha visitado tres veces Melilla y cuatro Ceuta. como conclusión diremos que no se puede achacar al Gobierno la presente crisis, pero ha fallado en todo lo demás. Las relaciones con el país vecino y amigo están en mínimos institucionales, pese a la cesión del Sáhara, sin contrapartida por parte de Marruecos. Hay tres libros que anticiparon todas estas cosas: El primero de ellos es el de Ceuta y Melilla en la encrucijada de Gibraltar, del profesor Jesús Salafranca. Era un concepto erróneo que pervivió durante décadas, porque Gibraltar nada tiene que ver con Melilla y Ceuta. El segundo libro es el de: Melilla, rehén de España y Marruecos, del singular escritor y político Juan Garbín, del que nos quedamos con el título, porque Melilla y Ceuta son solo rehenes de la cambiante política marroquí. El tercero, y mucho más polémico, del que se extraen abundantes datos, es el de: Ceuta y Melilla en el aire, del periodista Ricardo Crespo, cuya publicación le costó el tener que abandonar la ciudad.

El Ministerio del Interior en el ojo del huracán ceutí

Dos días completos, 30 y 31 de julio entrando ciudadanos marroquíes y subsaharianos en la ciudad de Ceuta, sin que mediara acción por parte del gobierno de España, y con el Ministerio del Interior en estado de shock absoluto. Entraron un número incalculable de invasores o aventureros, porque esta maniobra no fue migratoria, y se han quedado en Ceuta un número indeterminado. Esta vez, el Caballo de Troya estaba hasta los topes. ¿Porqué no se advirtió todo eso? ¿Porqué Ceuta estuvo inane ante la avalancha de aventureros durante dos días? En las crisis de 1909 y 1921 al primero que se cesaba o dimitía era al ministro del ramo, en aquellos tiempos el de la Guerra. La situación de Fernando Grande Marlaska es insalvable. Sin embargo ha emergido como un submarino, la ministra de Defensa Margarita Robles, cuya valía viene avalada por el mote con que la etiqueta el clan: la pájara. Estamos con ella. ¿Por qué no se hizo nada desde el asalto de los 10.000 en 2021?

La manifestaciones y la situación de Ceuta

Ceuta tiene el apoyo de todo el país, eso se ha hecho evidente hoy. En Melilla, la ciudad hermana, 10.000 melillenses han llenado la plaza de España. No ha sido ninguna exaltación nacionalista ni ultraderechista. Quien diga eso no sabe en qué mundo vive. Reducir todo a un conflicto entre el supuesto fascismo y el socialismo revolucionario, no tiene idea de qué va la historia actual. La mayoría de los increpantes, no distinguirían un fascista mussoliniano de un guardia rojo bolchevique. Ceuta, sobre todo, y Melilla, son las ciudades con más derecho a manifestarse. La manifestación en Melilla ha sido ejemplar, con lemas de apoyo a Ceuta y en la que solo un par de veces han intentado repetir la jaculatoria clásica contra Pedro Sánchez, secundada solo por el grupúsculo increpante. Ni una sola bandera preconstitucional.

La crisis continua, está abierta, y todavía no se sabe el alcance y calado de la misma. Se dice, por medio de los analistas expertos en Marruecos, que en el Reino alauita conviven dos tendencias, una claramente antiespañola, y otra proclive al entendimiento con España. Desde 1863, hay muchos tratados firmados entre ambos países. Es hora de exigir, promover, el pleno cumplimiento de los mismos, y acabar para siempre con los dobles juegos diplomáticos. Es hora de una relación franca y abierta. Ceuta y Melilla necesitan vivir sin incertidumbres políticas. Por el contrario no hay sombras sobre la verdad histórica. Nadie que lea esta última reflexión, verá jamás una Ceuta y Melilla que no sean españolas. Pero esto es algo que deberán empezar a manifestar e interiorizar, en la clase política española.

Con Ceuta, desde El Alminar


Esto no es inmigración.  Los menores no emigran solos, sin padres,  sin algún tipo de estructura familiar.  Es otra cosa. España es un país que constitucional y democrático, por lo que resulta chusco que una parte de la mayoría progresistas que apoya al gobierno, le pide que proteja los Derechos Humanos. Si dudasen de eso, no se entendería que apoyasen a un gobierno del que desconfían.

  Cuando se asaltan las fronteras de un Estado de forma masiva,  en avalancha,  ya sea inducida o no, el articulado que se aplica es el de la expulsión inmediata, previo confinamiento e identificación.  En el caso de los menores,  lo que tendría que exigirse es la colaboración obligatorio del gobierno marroquí.  El fin protegible por la Ley no puede ser que los menores queden desarraigados de sus padres,  como demandan algunos juristas mediáticos, ni que se fomente este tipo de entrada en un país soberano, perteneciente a la Unión Europea, y firmante de todos los Tratados Internacionales posibles. Esto es un asalto fronterizo, con características de invasión organizada. Y a la vez, todos en Ceuta y Melilla saben porqué se huye desde el otro lado, en esas condiciones.

Ceuta, Melilla y las fronteras

La avalancha invasora ha superado las 40.000 personas, en tiempo récord, y eso es la mitad de la población de Ceuta. ¿ Qué ciudad de España soportaría una situación así,  sin que estallasen todo tipo de conflictos?  Ninguna.  Esta realidad solo es posible por la situación de convivencia multicultural existente en las ciudades españolas norteafricas, Ceuta desde 1580 y Melilla desde 1497. Para los derrotistas añadiremos que en el Tratado de Independencia de Marruecos de 1956, se reconocía la realidad española de ambas ciudades.

  Cualquiera de los 170.000 españoles residentes en Ceuta y en Melilla, es perfectamente conocedor de la realidad social y política marroquí, que explica estas avalanchas, sin necesidad de buscarles justificaciones peregrinas.  Es más,  los melillenses y ceutíes nos sentimos muy poco identificados o representados,  por las opiniones que los tertulianos de diversa adscripción emiten sobre nosotros, eso sí,  a muchos kilómetros de distancia y sin haber pisado las ciudades, o como máximo durante unas pocas horas. No somos reductos medieval, sino todo lo contrario. Un conocido de ascendencia rifeña me dijo en 2023: «No queremos Marruecos en Melilla». La solución no es deshacerse de nosotros. 

  Esto quiere decir que la realidad de las ciudades es netamente española y multicultural,  y que lo que los ciudadanos melillenses y ceutíes quieren es una actuación política clara sobre las ciudades y unidad política en la defensa de su integridad, tanto física como política. Sobran también los posicionamientos medievales.

En ninguna ciudad se vivió un confinamiento tan duro como en Melilla y Ceuta, durante la pandemia. Maruecos tardó 3 años en reabrir el paso fronterizo al tránsito humano y con muchas restricciones. La avalancha de 2021 y la actual de 2026, demuestran que la política de no hacer movimientos significativos,  como impedir la visita del Rey Felipe VI a ambas ciudades, no sirve para nada. Ni reconocer el Sáhara,  ni no reconocerlo.

  La otra cosa que sabemos en Melilla o Ceuta, es que al perímetro fronterizo no puedes acercarte individualmente para nada, sin que la patrulla reglamentaria, de cualquier lado de la frontera, te de el alto. Si se acercan 40.000 y pasan, el problema y la causa están en el otro lado.

Hay un dato poco divulgado y conocido, y es que el PP gobierna en solitario en Ceuta,  con la abstención del PSOE, para evitar la entrada de VOX en el gobierno. El camino era esa. El actual desgasta a los dos partidos mayoritarios. Ya se está lejos de culaquier pacto de Estado.

Nota:https://www.libreriaprimerapagina.es/ceuta-ciudad-y-frontera/

 

Cultura, nación y Campeones del Mundo


  Somos campeones del Mundo de fútbol y esta vez con plena conciencia y convicción.  En 2010 todo nos fue pillando por sorpresa, y fuimos pasando cada eliminatoria hasta llegar a la final, en donde alzamos la Copa del Mundia por primera vez.  Todo fue tan sorprendente que no dio tiempo a que se arnasen las ideologías destructivas.  Rodriguez Zapatero estaba en pleno derrumbe político y en un colapso económico que siempre negó. Pero fuimos felices por lo inesperado.

  En este campeonato del mundo, con soporte básico de Estados Unidos,  México y Canadá, aunque menos, ya sabíamos a lo que veníamos y se empezó chocando con Cabo Verde.  Nadie recuerda que hay un país campeón que ya no existe,  la República Federal de Alemania, que en 1974,  empezó el Mundial perdiendo contra su otra mitad, la República Democrática de Alemania,  cuyo nombre era mentira. Pero esa derrota inicial les despertó y acabaron ganando. Algo similar le ha ocurrido  la selección de España de 2026.

Sin embargo,  este vez estaba todo despierto,  los sentimientos nacionales, los nacionalistas, los apasionados de la selección de su país, y también sus detractores, que son del mismo calado del nacionalista que critican,  pero en términos más restrictivos. Se llama nación al terreno que pisan solo los nacionales del terruño,  aunque eso sea imposible de determinar. Es un nacionalismo excluyente.

  Hay otra nación que ya no existe,  que era tremendamente competitiva, Yugoslavia, y que desde su despedazamiento violento no ha vuelto a conseguir nada, salvo el esloveno Pogačar, pero en ciclismo. La suma actual de las partes,  no alcanza al todo anterior, y hablamos solo de deporte.  Algunos empujan hacía ese camino deportivo,  como el diputado español Aitor Esteban, adalid del mosaico deportivo del terruño,  que no de la nación. Ha dejado de ser un político de referencia. Ahora los nacionalistas pretenden selecciones nacionales, para hacer exactamente aquello que denigran.

  España en la Plaza de las Culturas

La selección española es del pueblo llano. Hasta ahora existía cierto reparo en la élite cultural y política, a identificarse con los colores de la selección. A aprovechar sus éxitos sí, eso saben todos, como ocurriera en el primer Operación Triunfo. Ahora los colores de la camiseta nacional son los de la España multicultural, progresista y plurinacional. Pero el asunto no cuela para los nacionalismos irredentos. Su siguiente exigencia será la de la selección nacional propia, eso sí, en la FIFA no entiende de barcos, solo de dinero, y exigen liga tribal, como Gales o Escocia. Por eso Inglaterra juega sola, y no existe selección de Gran Bretaña. El fútbol es un fenómeno de masas, de esas masas que luego votan, y por eso todos los ojos y elogios han caído sobre nuestra selección nacional. Si Javier Bardem viste la camiseta de la selección, es que algo está cambiando de orientación, y no es el viento. Aunque resulta elogiable y reseñable, porque el mundo cultural era refractario a la camiseta nacional.

Sin embargo, en Melilla, la Plaza de las Culturas cobró más sentido que nunca. El pueblo llano y anónimo, fue llenando la plaza desde las primeras horas de la tarde. La gente sigue a su selección desde hace mucho. Ahora es el centro de la política nacional y de valores de todo tipo. Que el deporte y el fútbol son un fenómeno de masas, lo saben en EEUU desde hace mucho, que utilizaron todas las modalidades deportivas en su guerra ideológica contra la extinta URSS. El fútbol es un fenómeno cultural mundial, y Donald Trump aprovechó la final del Campeonato del Mundo, para evadirse de sus inmensos problemas políticos. Pero «fútbol es fútbol».

En 2010 estuvimos en esta misma plaza, en aquella final sorpresiva. En aquella ocasión El Alminar no existía, aunque ya era. Surgió un años después. En el presente año hemos acudido para dejar testimonio del pueblo y su alegría. A diferencia de otros lugares, en Melilla no hay violencia futbolera, y esto hay que reseñarlo. algún día, la Selección Española de Fútbol tendrá que jugar un partido en nuestra ciudad. Enhorabuena a los Campeones del Mundo, que también somos todos, menos los que se han excluido, en una guerra absurda.

 

¿Overbooking en el IB2253?


Los paneles de información de vuelos del Aeropuerto de Melilla no ofrecían incidencia alguna, porque no las hubo, ni demoras, ni cancelaciones, ni nada. Ningún panel informa del overbooking, porque no se trata de una ilegalidad, sino de una práctica contemplada en el Reglamento (CE) 261/2004, de la Unión Europea, que además fija unas indemnizaciones y responsabilidades en caso de que ocurra, y evitar así asientos vacíos en las aeronaves. Solo que a veces el sistema se desborda, aunque era un día pristino.

El vuelo IB2253 del 14 de julio entre Melilla (MLN) y Granada (GRX), se vio afectado por esta circunstancia, reparada en lo posible, y de manera inmediata, por los gestores de la línea aérea de entre Melilla y los destinos peninsulares, en este caso Iberia y su filial Air Nostrum.

Se ofrecen otros vuelos, traslados alternativos, opción a cambios de billete, pero la situación geográfica de Melilla, dificulta de modo mayor la reparación del plan previsto, que a menudo puede implicar un árbol de conexiones difíciles de remendar. Cuando las suspensiones o cancelaciones son por causas climatológicas, no hay circunstancias reparadoras, porque desde Melilla solo se sale en barco o en avión. Hay un overbooking negativo, cuando el avión se ve obligado a operar bajo condiciones difíciles y debe reducirse de modo obligatorio el número de pasajeros a bordo, para reducir peso. En este caso, la visibilidad era óptima y el viento era apenas una brisa caliente de componente sur. Aun así, había exceso de carga y sobreventa de billetes, y al menos a 20 pasajeros les fue denegado el embarque, con la consiguiente caída de planes y enlaces.

Sin embargo, la cuestión no es esta, sino el criterio para delimitar quienes no suben al avión. El día anterior ya había una señal de alarma, y es que el checking en línea ya ofrecía las siglas SBY (en el limbo), que en principio no significa más que «el comandante de la aeronave», se reserva el derecho de ordenar el vuelo, en función de la carga, o del exceso de pasajeros. Luego en la Terminal aeroportuaria te asignan el asiento y no hay mayor problema. Solo en Melilla es posible acercarse al aeropuerto y preguntar cual es el problema. Sin embargo, los mostradores y los teléfonos de información de Iberia ya decía que había más reservas solicitadas que asientos disponibles, lo cual resultaba un tanto desconcertante, porque las aplicaciones no permiten asignarse asientos ya ocupados, y cuando no hay billetes disponibles, no se puede acceder a la información del vuelo. Algo no cuadraba. Ofrecían la posibilidad de acudir con antelación al aeropuerto, porque los asientos son asignados o confirmados en orden de llegado, aunque luego dijeron los operarios de Iberia que «esa respuesta es absurda». Si se compra un billete y la aplicación te permite asignar un asiento, tu asiento es ese. En caso contrario no se podría hacer la selección.

La clave está en desde donde parte o se origina esa «sobreventa», de existir, o cómo se determinan los asientos que van fuera, caso de que hay que reducir parte del pasaje por peso, o porque el avión asignado es de 60 plazas y no de 72, como posible ejemplo. Aquí la casuística era muy variada. No vale la preferencia de la fecha de compra, ni la de impresión de la tarjeta de embarque, ni tampoco la diligencia o retraso en la llegada al aeropuerto. Nada de eso sirve como baluarte o amuleto. El hecho se produce y es irreversible. La gravedad del incidente dependerá de todas las acciones concertadas que anule. No todas las circunstancias son evaluables económicamente. No hay una respuesta clara a lo sucedido. Los vuelos de Madrid y Málaga salieron sin incidentes y con todo su pasaje.

Luego quieren o pretenden que no usemos tanto los móviles, pero todas estas cosas se arreglan,  o no, con gestiones digitales.

Los misterios de Melilla


¿Siguen existiendo los misterios? ¿Ocurren cosas inexplicables o ya hemos perdido el interés en todo? El caso es que todo sigue ahí, pero siguen esperando que alguien de con la puerta de la otra dimensión. En la última Feria del Libro de Melilla, apareció una compilación de un melillense, Isidoro Luque Vega, en la que agrupa en una investigación, todos los posibles misterios de la ciudad: Casas encantadas, fantasmas, prodigios religiosos, lugares malditos y mágicos, espíritus, brujería y ufología. Sin embargo, lo más sorprendente está en la dedicatoria del libro, hecha a su esposa, a sus hijos, a todos los que le han ayudado y «en especial al blog Alminar«.

El trabajo de Isidoro Luque, titulado Melilla Misteriosa, no deja nada fuera de sus páginas, ya sean fuertes, criptas, hospitales, salas, cementerios, pasadizos, túneles, hechos. Incluye también una aproximación sobre cómo enfocan las diferentes culturas de la ciudad el mundo de los espíritus. Claro que obtener datos, pruebas, testimonios, o fotografías sobre este tipo de hechos es muy difícil, aunque conversaciones hay muchas. En este mismo blog, existe un apartado denominado «Melilla esotérica», y que ha servido de inspiración reconocida para este autor melillense, cosa que agradecemos del máximo modo posible, de modo público y elaborando un artículo específico, dando luz a su trabajo y dándole públicamente las gracias por su mención específica. Eso sí que resulta un misterio, en tiempo en donde se vampiriza cualquier idea, y no se reconoce el trabajo anterior de casi nadie. En el mundo del plagio y de la usurpación de ideas, que alguien se toma el trabajo de agradecer citando nuestro nombre, merece el máximo de los elogios y de la recompensa. Permanecerá para siempre en El Alminar, en los apartados general y esotérico.

Lugares y misterios en Melilla

Afirmar algo, con la ciencia y el pensamiento racionalista echándonos el aliento sobre el cuello, resulta muy arriesgado, por lo que no vamos a afirmar nada, pero cosas pasan, y algunas se ven. Además hay que tener un cuidado adicional, y es que nunca se contará con permisos para visitar esos lugares candentes y misteriosos, y otros basta el que sean señalados, para que desaparezcan de modo inmediato. Esto es lo que sucedió con la casa del curandero Antonio Moreno, en la calle del General Astilleros nº 50, y que fue demolida al poco de publicar su historia y datos en la prensa, antes de que existiera el blog del Alminar, aun que ya era. Esta es una de las historias que recoge, entre otras muchas, el libro de Melilla Misteriosa, además de la del Soldado de los Milagros, o las leyendas en torno al edificio de la antigua Cruz Roja.

En cuanto a la Cruz Roja tenemos un dato nuevo, resultado de una conversación con quien dice haberla visto, en la parte alta del antiguohospital,  o zona administrativa. No se trataría de una monja, sino de una de las damas enfermeras, que contribuyeron a la reforma de la sanidad militar en 1921, y a elevar el índice de supervivencia de los soldados. No afirmamos nada, sino que recogemos el relato y descripción, de quien sí dice haberla visto. Es una dama enfermera y los zapatos de tacón dieron la señal definitiva. Lugares en donde han ocurridos sucesos traumáticos en el pasado son muchos, por eso Melilla está llena de estas historias, que precisan de una narración exhaustiva. Aquí solo damos testimonio de lo que oímos y de lo que vemos.

Hay otro lugar al que prestamos atención últimamente, pero no podemos decir el motivo, y es el Panteón de Margallo, que alberga los restos de 400 soldados, caídos en 1909 en el barranco del Lobo, en el mes de julio, que es el mes de los Caídos en las Guerra de África. En las fotos del Panteón no hay nada encendido, es solo la luz que entra en el monumento. Hay algo que vimos y que podemos probar, y es el de las fumarolas o columnas de vapor, que solo aparecían al ser fotografiadas, durante la demolición de los barracones del Hospital del Docker, en 2017. Lo curioso es que no aparecían siempre en todas las fotos. No había viento, y el polvo de los escombros no asciende.

El pasacalles del Mercado Renacentista


Nada en un pasacalles es de verdad. Todo es figurado. Es una breve ilusión. Este ha sido un de los pasacalles con más participación vecinal, que salvó la ajustada presencia de figurantes. Lo más llamativo fue la presencia imponente del autómata. Este año no hemos visto dragones, ocas (ya no se puede por la ley animalista), guerreros medievales, comefuegos, faquires, magas y brujos, monstruos de diversa índole, ofidios o al caballo de Troya. La música, esencial a un pasacalles contaba con una modesta comparsa de gaiteros, y otra de tambores. Los bailarines y danzantes también eran escasos. La feria ya no es medieval sino renacentista. Se notaba el agotamiento de la gestión, en un evento con el que ya se cuenta en Melilla, desde hace más de 15 años. Desde San Juan al Mercado medieval, se abre la puerta del verano en la ciudad, y empieza el éxodo vacacional, que despuebla nuestras calles. De aquí a la Feria ya solo quedan los conciertos y sobrellevar el calor de la mejor manera posible. El tamaño de la población melillense no permite más holguras. Pero es interesante que esta actividad se mantenga, sobre todo por el vínculo del melillense con la parte vieja de la ciudad, con la roca calcárea que le da sentido. También es cierto que Melilla no tuvo Edad Media, cuyo fin se señala con la caída de Constantinopla en 1453. Al menos una vez al año, volver a pasar unas horas entre esos muros y pisando ese empedrado histórico, al que cuesta mantener con vida y ligado al resto de la ciudad.

Si hay una cosa llamativa, es la cantidad de personas anónimas que acuden a la Ciudad Vieja, cuando habitualmente creemos que nos conocemos todos. Pues no es así, la presencia del pueblo silencioso es siempre una sorpresa gratificante. Y se puede concluir que quizá no se hagan cosas lo suficientemente llamativas, como para atraer la atención de todos. También acudió mucha gente joven, a un evento al que habrá que darle más amplitud social, en un futuro que ya está muy próximo, el inmediato año 2027.

En la murallas del túnel de Santa Ana, vimos la nutrida presencia del Gobierno autonómico, aunque con algunas ausencias. Esto da algunas pistas, que hemos ido anotando y documentando con fotografías, y que analizaremos en una reflexión pendiente, y de la que ya avanzamos el nombre, que será: «La cuestión del sucesor». Vimos todo, desde la presencia permanente de Miguel Marín Cobos, junto al presidente Imbroda, hasta la aparición, ya más frecuente que antes, de la diputada por Melilla, Sofía Acedo, muy bien situada, en acontecimientos sociales de la ciudad. No quiere decir nada, pero si empieza a ser significativo. El candidato del Partido Popular, que gobierna la ciudad desde 1991, salvo dos interrupciones temporales, es el único que queda por conocer, a menos de un años vista de las próximas elecciones generales y autonómicas.

Torreblanca Melilla, jugadoras de 1ª


El equipo femenino de fútbol sala del Torreblanca Melilla fue el primer clasificado en la temporada que ahora concluye, en la 1ª División nacional, o liga Iberdrola, por delante de su actual rival el Futsi Atlético Navalcarnero. Las exigencias comerciales exigen ahora la prolongación del desenlace mediante las «eliminatorias» por el título y también por la permanencia en la categoría.

La jugadoras melillenses del Torreblanca, eliminaron al STV Roldán, para llegar a esta final por el título. Son eliminatorias al mejor de tres partidos, y las melillenses ya han ganado el primero de ellos a las madrileñas del Navalcarnero, por un apretado 3-2, aunque el dominio de las melillenses fue más claro. Llegaron a situarse con un claro 2-0, pero luego se dejaron comer el terreno ganado, hasta el empate que forzó la prórroga. Fue un partido muy intenso entre los dos equipos que han dominado la fase regular, en la que las melillenses sacaron 6 puntos de ventaja a las madrileñas, que son las máximas goleadoras de la categoría (144), mientras que las locales son las menos goleadas(45). Cuesta mucho hacer un gol a las melillenses, reciben solamente 1,5 por partido. Esto quiere decir que el Atlético Navalcarnero marcó a las del Torreblanca el máximo posible de goles en un partido, mientras que las jugadoras melillenses marcaron 1 menos, 3 goles, de los 4 que suelen hacer por cada partido disputado. Estas dos características se pudieron apreciar perfectamente en este primer partido de la eliminatoria por el título, disputado en el agobiante ambiente del pabellón Javier Imbroda, que ya está algo obsoleto. No hay ni ventilación mecánica ni natural, lo que acaba impactado sobre las jugadoras y sobre el público asistente. Tampoco hay ambigú, con el que obtener botellas de agua o refrescos. Tenemos equipos de primera, en instalaciones de segunda, que tratándose de una capital autonómica, de mayor presupuesto que muchas capitales de provincia (de mucha mayor envergadura), resulta un poco desalentador.

La final tenía previsto su inicio en el pasado día 22, pero la navegación aérea se vio afectada por las calimas y brumas que aparecen con el calor extremo, por lo que este primer encuentro de la final a tres, se produjo con un día de retraso. El segundo partido se celebrará el próximo sábado 27 en Navalcarnero. Las gradas, que son insuficientes y con asientos muy incómodos, que seccionan el cuerpo por la zona sacro-coxígea, registraron solo media entrada, animaron al equipo melillense sin desmayo. imaginamos que la suspensión del día anterior afectó a una posible mayor concurrencia. Soportar la temperatura interior del pabellón, exige mucha voluntad y afición. A pesar de todos estos inconvenientes sobrevenidos, mereció la pena ver una final de esta categoría, en la que las jugadoras se entregaron por completo, e hicieron vibrar al público asistente.

Si el Futsi Atlético Navalcarnero gana el segundo encuentro el próximo sábado, se disputará un tercer encuentro en fecha y lugar no determinados, eso decía los entendidos. Un tercer partido puede atraer mucha publicidad, y quizá pesen en contra las condiciones insuficientes del pabellón melillense. También puede ocurrir que todo esto sean especulaciones, ya que por lo visto en las jugadoras del Torreblanca Melilla, no sería demasiado arriesgado decir que quizá también ganen el la localidad madrileña, y alcancen por la vía rápida el doblete de Liga y Copa, ya que son las recientes campeonas de la Copa de la Reina 2026, que conquistaron el pasado mayo, al golear de modo contundente al Arriva Alcorcón por 4-1.