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Carlota Leret, Medalla de Oro de Melilla


En los brazos del padre

En el año 2010, recorríamos una vez más el cementerio de Melilla con Carlota Leret O´Neill y su hija Laura, esta vez para el rodaje del documental El Caballero del Azul, patrocinado por Euskal Telebista y la Universidad Pública de Navarra y dirigido por Mikel Donazar. Carlota, siempre atenta a todo, en un instante determinado se empezó a interesar por los movimientos de mi hija, que nos acompañaba en el rodaje. En aquel momento tenía 4 años y Carlota se transportó al pasado y se imaginó, quizá, corriendo al lado de su padre en la Mar Chica. Mi hija, ya cansada, pidió que la cogiera en brazos y en ese instante, justo detrás de mí Carlota le decía: Diga que sí hija, en ningún lado estará mejor que en los brazos de su padre.

Porque todo este viaje que nos ha ocupado 20 años, es el de una hija por recuperar la memoria de su padre, sepultada para siempre en una fosa común para militares, en el cementerio de la ciudad de Melilla. Es el lugar en donde Carlota perdió para siempre el abrazo de su padre. Ha realizado un viaje sin tregua a lo largo de todo este tiempo, con una tenacidad, de la que seguro, su padre se sentirá orgulloso.

El libro de Carlota O’Neill, el original, estuvo siempre en los estantes de la trastienda de la Liberia Mateo. Era un mensaje en una botella, que seguía viajando en el océano de la desmemoria forzada que supuso el franquismo. Porque siempre pretendieron que esos nombres no volvieran nunca.

La carta de Caracas

En 1999 empecé a publicar en el extinto Telegrama de Melilla: La historia nunca contada de la sublevación de julio de 1936, bajo la firma registrada de Meketaton News. Fue la única forma de evitar el veto de la Comandancia General de Melilla, que advirtió al entonces director del Telegrama, que si volvía a ver mi nombre en él, retirarían las suscripciones del periódico en los cuarteles, y dejarían de editar un boletín de información militar que editaban mensualmente, a través de su oficina de comunicación.

Las publicaciones se iniciaron en el mes de mayo y el día 27 de junio dediqué un capítulo a lo que se sabía de Carlota O’Neill y de sus hijas, ya residentes en Venezuela. Gracias a la colaboración de su prima Lidia, conseguí la dirección de un club deportivo de Caracas, al que remití una copia de la publicación, acompañado de una carta personal. Mis esperanzas de obtener respuesta eran por entonces nulas. Sin embargo, un día en el buzón había una carta procedente del otro lado del océano:

“En nuestras manos tu hermosa carta y los reportajes que sobre Carlota
O‘Neill y Virgilio Leret has escrito. ¡¡Gracias!! Gracias por tan hermoso recuerdo a esos dos seres que tanto dieron por la República Española, y por la libertad; gracias por recordar a quienes deliberadamente, por razones que desconocemos, silencian en todas las publicaciones que se han escrito sobre la guerra civil.
¿Quién eres tú querido amigo? ¿De qué planeta has venido? ¿Por qué te
interesan estos seres “olvidados y ofendidos”, como los llamaría Dostoyevski?
Gracias a ti, Melilla, un lugar remoto y terrible, al que habíamos
decidido no volver jamás, ha vuelto a existir, y a pesar de que podría ser muy doloroso, alguna de nosotras planea estar allí la próxima primavera, para visitar esos lugares tan amargos y esos amigos tan queridos.
Mariela y Lotti *.

A partir de aquellas publicaciones, nos vimos envueltos en una dinámica de acoso institucional y de familiares, tanto a nivel personal, como del Colectivo para la Supresión de Símbolos Franquistas (COCISSFRA), con denuncias judiciales, cuyos procesos y sentencias se extendieron a lo largo de 10 años. No contesté a aquella carta, pero en la vorágine posterior, siempre albergué la satisfacción de que les hubiese llegado, y de que ese escrito reavivase el fuego de una memoria a punto de extinguirse.

En el año 2000, gobernando un cuatripartito, en el que también estaban CPM y PSOE, Carlota Leret llegó a la ciudad por primera vez, y acudiendo ella misma a buscarme a mi trabajo. Veinte años después, gobernando una nueva coalición de partidos, y creado un nuevo interregno de libertad, un gobierno de coalición, cierra de la manera más hermosa y honrosa posible, con la concesión de su Medalla de Oro, uno de los capítulos más negros y dolorosos de la historia de la ciudad. Incluso la coincidencia de la distinción con la otorgada al Personal Sanitario de Melilla, por su dedicación y esfuerzo personal dentro de la pandemia que nos asola, enaltece aún más la distinción.

Elena Fernández Treviño, Consejera de Cultura

Toda causa, por muy noble que sea, no solo necesita de alguien que la defienda, pues son numerosas las amigas y amigos de Carlota, sino también de alguien que la represente y que se atreva a enarbolarla. Este ha sido el caso de la Consejera de Cultura Elena Fernández. En esta ciudad, todavía, hay que ser valiente para hacerse abanderado del testimonio que representa Carlota Leret O´Neill. No es una causa fácil y no lo ha sido, porque aunque hemos tenido hondas satisfacciones, también nos ha reportado mucho sufrimiento. Creíamos que ya lo habíamos dado todo y que no teníamos más posibilidades.

Sin embargo, a veces, el mundo cambia en un solo día y por la voluntad de una persona. Gracias eternas a la Consejera de Cultura y al Gobierno de esta ciudad, por haber puesto este magnífico colofón a esta historia. Gracias el Presidente de Melilla, don Eduardo de Castro, por estas palabras: “No podemos devolver la vida a nadie, pero sí mostrarles el agradecimiento y el recuerdo de esta ciudad”.

Notas para un nuevo ceremonial común

Un acto Institucional nuevo, surgido de la suspensión del que desbarató el huracán infernal del pasado 17 de septiembre. Un acto colectivo y laico, que aunó a todos los colectivos que componen la ciudad y que contó con la presencia de todas sus autoridades. Un acto magníficamente conducido por el que debe ser nombrado como “Maestro de ceremonias de Melilla”, Antonio Ramírez. El pebetero con el fuego inmortal que conmemoraba a los fallecidos por la pandemia , con la participación de todos los segmentos que forman la Sanidad de Melilla, fue a la vez sencillo y emotivo. Hay espacio para una cultura y ciudad común, pero hay que empezar a trabajar en ella.

Nota: *Mª Ángeles Sánchez, Mujeres en Melilla.

Rayos y centellas sobre el 17 de Septiembre


A lo largo de 10 años hemos acudido con regularidad cada 17 de septiembre, a los actos del Día de Melilla. Nunca habíamos visto tal furia climatológica, desatada y concentrada en la media hora del acto de homenaje al Comendador Pedro de Estopiñán. Los actos se había reducido al mínimo para crear las menos incomodidades político-sociales posibles. Este año no había desfile, ni concentración de tropas, ni largo discurso presidencial. Se habían cuidado las normas Covid y se había preparado un Acto central concentrado pero con significado.

A las lluvias se la ve venir, a las tempestades se las predice, pero la furia infernal es así. Llega sin anunciarse, como puede comprobarse en la fotografía tomada apenas 15 minutos antes de la tormenta, y solo precedida por un viento descontrolado (señal clara) que levantó todas las banderas autonómicas, en paz hasta ese momento.

La aparición de los remolinos y de las primeras gotas de lluvia hizo que abandonáramos la plaza de Estopiñán, para buscar cobijo en el túnel de Santiago, tradicional refugio de los melillenses en la larga noche de los 400 años. Desde allí escuchamos el himno nacional, vimos los rayos, oímos los truenos y sentimos la fuerte tromba de agua. Los primeros en llegar fueron los componentes de la banda de música, luego las autoridades presentes en el homenaje, completamente empapadas.

Todo se había cuidado al detalle, pero nadie había previsto la contribución de las potencias infernales. Cuentan que en las obras del monasterio del Escorial, todas las noches aparecía un perro enorme que se identificó con el Can Cerbero, guardián de las puertas del infierno, que espantaba a los obreros. Informado Felipe II de los hechos, respondió con esta afirmación: “Pues si el diablo no quiere que lo hagamos aquí; hagámoslo aquí”. La parte suspendida de los actos previstos por el 17 de septiembre (día que puede ser resignificado) deben celebrarse en el plazo más breve posible y en el mismo lugar, la Plaza de Las Culturas, si es posible.

Por una vez en los últimos 10 años, todo parecía distinto, aunque habían permanecido las tensiones y resistencias procedentes de los mismos lugares. Todo puede cambiarse y estudiarse, pero no por decisiones unilaterales. Lo única condición a la que no se puede renunciar, es a que el Día de Melilla no tenga relación con su españolidad. El día del Estatuto vale para una comunidad autónoma, pero no para Melilla.

Conjuro para cualquier maleficio

¿Qué haces aquí entretenido? Aquí estoy, que Dios me ha traído. No, Dios no te ha traído; te ha traído tu mal. ¡ Si eres blanca, que Dios te aparte; si eres negra, que Dios te eche fuera; y si eres amarilla, que Dios te eche enseguida!

Cuando Eroski cambió nuestras vidas


El Parque Murias y el fin del paelocomercio

Corría el 30 de noviembre de 2017 y el Parque comercial Murias abrió sus puertas en la ciudad, entre grandes expectativas de consumo y de empleos. Esto es lo que escribimos hace 3 años: “Con su apertura el pasado 30 de noviembre de 2017 se ha subsanado una anomalía económica de Melilla, la inexistencia de centros comerciales o de grandes superficies. Dicen que hay “un tiempo para cada cosa y una cosa para cada tiempo”. No hacerlas cuando corresponden es un error, y hacerlas a destiempo subsana en parte el error cometido, pero no corrige los efectos perniciosos del retraso”.

En 1996 la Confederación de Empresarios de Melilla y la Asociación de Comerciantes de la Ciudad se opusieron de manera anacrónica, a dar los pasos para iniciar los trámites para instalar una Centro Comercial en la ciudad. Loockout empresarial o cierre patronal, desmanes de todo tipo, e incluso el boicot a la feria de 1997, con apoyo de sindicatos y partidos políticos, hicieron desistir al gobierno de la época de equiparar a la ciudad con el resto del Estado.

Años después, la propia Confederación de Empresarios de Melilla quebró, le fue embargada su sede, la tradicional Cámara de Comercio, y abandonó su actividad tras dos años de impagos de salarios a sus trabajadores. Los restos de aquella directiva empresarial, han retrasado todo lo posible la renovación en la directiva de los empresarios melillenses. Ni se entendió la lección de entonces, ni tampoco la de ahora. El camino fácil fue el del comercio mayorista, las importaciones a mansalva, los pingües beneficios, el contrabando y la destrucción económica de la ciudad.

Cuando se produjeron las manifestaciones de comerciantes y empresarios de 2018, ya era tarde. La cosas solo podían empeorar y lo han hecho, de modo probablemente definitivo, porque el comercio transfronterizo no volverá. Sin embargo, después de 20 años de paleocomercio, solo aliviado por la instalación de las franquicias en el centro de la ciudad, se autorizó la apertura de un nuevo gran supermercado, que se unió a todos los ya existentes, y que alteró la frágil estructura comercial de la ciudad.

Los modos del gobierno de Ignacio Velázquez no eran admisibles, pero probablemente la instalación de aquella gran superficie, impulsada por el grupo Eroski, hubiese forzado la renovación del comercio en Melilla. Al final el remedio y la enfermedad estuvieron a la misma altura.

Cierre de frontera y colapso comercial

El descenso de descarga de mercancías en nuestro puerto ya era una realidad en 2018. El intento de convertir la Estación Marítima más cara del mundo en un centro comercial bis, ha resultado un fiasco. La ampliación del Puerto una quimera y un engaño.

El Parque Comercial Murias, en unas previsiones quizá algo elevadas, contaba con una clientela potencial de 400.000 personas. El estrangulamiento fronterizo provocado por el monopolio del comercio atípico, impedía la entrada y salida normal de los ciudadanos de ambos lados de la frontera (españoles y marroquíes). Las autoridades extintas no hicieron ninguna previsión de futuro, y el cierre de las aduanas comerciales, previas al cierre total pandémico, han hecho el resto.

La gran superficie de Eroski, la que cambió nuestras vidas, lleva desabastecida todo el mes de agosto, entre la angustia e incertidumbre de los trabajadores, atrapados entres los Ertes y los EREs. Se habla de Carrefour, pero en esta situación social y económica de desconocida duración, nada puede aventurarse.

La plaza vieja de Almería


Eliminarán los ficus porque impiden ver el Ayuntamiento

      Todo el conjunto de edificios que conforman el Ayuntamiento de Almería llevan varios años en rehabilitación, y la última fase del proyecto era la remodelación de la Plaza Vieja o del Ayuntamiento, un cuadrado porticado rodeado de 21 ficus con más de medio siglo de antigüedad, que pretender ser sustituidos “porque restan visión a los edificios históricos que componen la plaza”.

        La excusa resultan tan absurda como el dicho de que “los árboles no dejan ver el bosque”. Es absurda pero absolutamente real, porque es la que figura en el proyecto de remodelación. El alcalde de Almería es el Popular Ramón Fernández-Pacheco, que quedó lejos de la mayoría absoluta, pero gobierna la capital almeriense con el apoyo Ciudadanos, partido en desaparición y la ultraderecha de Vox. Es alcalde de Almería desde 2015, tras la precipitada y no explicada dimisión alcalde, también Popular, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador.

         Los 21 ficus de la Plaza Vieja proporcionan abundante sombra al lugar, en una de las ciudades más necesitadas de ella, como es Almería. Los ficus son uno de los árboles que proporcionan más sombra, ya que sus copas son grandes y extensas. El problema es que “no permiten ver los edificios históricos”, afirman los técnicos municipales, en su informe. Cualquiera que conozca la plaza sabe que esto es una burda mentira, pues las líneas de ficus están a suficiente distancia, como para permitir la contemplación de los edificios y la realización de fotografías. El proyecto dice que serán sustituidos por 25 árboles de sombra, no especifica cuales, y 15 conjuntos arbustivos, o sea maceteros. Dejarán las palmeras, porque “al ser tan altas no impiden la visión de los edificios”, dicen también los técnicos paisajísticos municipales.

          El proyecto precisa del visto bueno de la Administración andaluza, que ya rechazó la eliminación de los ficus, cuando la socialista Susana Díaz estaba al frente de La Junta de Andalucía. EL nuevo gobierno andaluz, al frente de la Junta desde 2018, ya ha atravesado su ecuador, y sabe que no repetirá resultados, porque Ciudadanos desaparecerá y Vox seguirá desinflándose, por lo que es probable que los socialistas recuperen el gobierno Autonómico. Esto hace que las prisas hayan convertido en imperiosa la necesidad de aprobar esta reforma ahora, que no cuenta con el refrendo de la mayoría de la población de la capital.

          Además, toda Almería sabe, que lo que más inquina causa a la derecha almeriense, es el célebre monumento de “Los Coloraos” o Pingurucho, que recuerda el pronunciamiento de los liberales que desembarcaron en Almería en 1824, para promover el restablecimiento de La Constitución de Cádiz, frente al Rey Fernando VII. Su sustitución también está en la base del proyecto del alcalde Fernández-Pacheco, del Partido Popular.

         Como puede comprobarse en las fotografías, los ficus no impiden visión alguna.

 

Nuevo rumbo en la cultura melillense


              Si existen modos perdurables de cambiar el mundo, uno de ellos es la Cultura. Elena Fernández Treviño, Consejera del área en Melilla, ha decidido moverse, plantarle cara a la desidia cultural que nos atenazaba desde hace décadas y variar el rumbo y reinventar los espacios, como por ejemplo el de la Plaza de Armas. Ella es una de las revelaciones de este gobierno (la otra es el consejero Rachid Bussian y su verano deportivo), beneficiada por la sentencia ceutí que desorganizó consejerías y gobierno. Las atribuciones de Cultura parecen haberle sentado como un traje a medida. En medio de la desolación tenemos algo. El dicho es claro “y de un mal a veces puede sacarse un bien.

                 Frente al amplio sector inmovilista que promueve el cerrojazo y la autarquía como única opción frente a la pandemia, la Consejera de Cultura ha decidido dinamizar las calles  y noches melillenses con actividades culturales en “modo seguro”, que también es posible. La caverna atiza desde todos los frentes, dispone de lanceros, mercenarios, agoreros, veletas y todo un despliegue mediático que cubre todo el espectro de redes sociales, en una plena y llamativa actividad estival. No falta ni siquiera la labor de zapa en las propias filas autonómicas, prestas a filtrar cualquier cotilleo o diversos “dimes y diretes”. Pero esto también lo decía Lope de Vega en El perro del Hortelano: Tapices tienen oídos y paredes tienen lengua.

               Música en el auditorium Carjaval, música en las calles, exposiciones en las fachadas del Gobernador y la reinvención de la Plaza de Armas, en sentido opuesto a lo que veníamos viendo en los últimos tiempos. La transformación es completa, de la parte baja y mirando a tierra, a la zona alta y en vista hacia la ensenada, hacia el mar. Hemos pasado de la música a la Luna, a la de la Ensenada. Aforo limitado en la zona del concierto, con controles de temperatura en los accesos a la plaza de, con reparto de mascarillas por si alguien necesitaba alguna. La vida debe volver y seguir su curso. Si luego las circunstancias imponen otra cosa, al menos se habrá intentando.

                 Escribimos esto hace unos días y lo repetimos: La principal preocupación es la salud, pero desde El Alminar pensamos que “el contagio no es irremediable” sino más bien evitable.  Nuestra visión es esperanzada, porque el azar también es una opción con la que contar, si se cumplen todas las recomendaciones necesarias y se es riguroso en su observancia., podremos salir de esta peste sin contagiarnos.

                                     Música en la Ensenada, con Vega

            Vega fue la protagonista de este su primer concierto en solitario en Melilla, ya estuvo anteriormente en un festival de cantautores. Es cordobesa, aunque afincada en Galicia. Participante en la 2ª edición de Operación Triunfo. Ha estado dos veces nominada para los premio Grammy latinos. Todo un lujo en la noche melillense. Vega ( Mercedes Mígel Carpio) se ha hecho un hueco propio en el mundo de la canción y de las cantautoras españolas, con un estilo muy personal e intimista.

                La consejera Elena Fernández está al pie del cañón, no delega las actividades en otros, sino que las dirige en persona. Se arriesga, se atreve y mueve el espacio cultural en un verano funesto. Se encuentra frente a una oportunidad única, de las que raras veces se dan, para dejar una impronta en la cultura melillense, necesitada de renovación, nuevas propuestas y abierta a todas y a todos. Sabe lo que hace y lo que quiere hacer, no improvisa, porque sus ideas vienen con ella desde hace tiempo. En apenas unos días, unirá el pasado con el futuro, en una decisión que nadie se había atrevido a llevar a cabo.

 

 

Una patera en Trafalgar


 

        La ruta de Tanger al Cabo de Trafalgar no es una de las más fáciles y cortas, ya que esta muy abierta al océano Atlántico, mucho más allá de las columnas de Hércules y en el límite de la zona en la que los más experimentados navegantes de la antigüedad, los fenicios, ya no solían rebasar. En los mapas anteriores a Cristóbal Colón, el gran descubridor de América y el más atrevido de los navegantes, se escribía la leyenda “Hic sunt dragones” o lo que es lo mismo, encontrarás dragones. Cristóbal Colón prefirió obviar el “non plus ultra” y cambiar para siempre la historia del mundo y de España, a partir de 1492, arriesgándose a una aventura nunca antes intentada.

           En estas mismas aguas, el almirante y científico español Cosme Damián Churruca y Elorza, encontró la muerte el 21 de octubre de 1805 a bordo del San Juan Nepomuceno, en la célebre batalla de Trafalgar, frente a la también poderosa escuadra, pero más ágil, del almirante Horacio Nelson, que también encontró aquí la muerte, pero al que esperaba también la gloria inmortal. Es triste que apenas 5 años después de la batalla, los ingleses fueran nuestros aliados en la Guerra de la Independencia, en contra de los que eran nuestros aliados en Trafalgar, los franceses. Casi cinco mil vidas se fueron al fondo del mar en esa batalla, y en esas mismas aguas.

            Pero la vida continúa su ritmo, sin reparar demasiado en efemérides históricas. En el primer año de la pandemia, las pestes suelen durar dos, la mar-océana ha dado una oportunidad a la navegación clandestina, la de las pateras. Mientras las líneas comerciales tienen suspendida su actividad entre los puertos españoles y marroquíes, el tráfico de embarcaciones de embarcaciones de inmigración ilegal no. En ese mundo solo una mar en relativa calma es la que marca la pauta del viaje. El Atlántico es calma cobra una dimensión espectacular. Resulta inabarcable.

La transformación de Santa Sofía


           Desde el año 562 la cúpula de Santa Sofía (la Santa Sabiduría de Dios) permanece inalterada. El sultán Mehmet II (Fatih) conquistador de Constantinopla, solo tapó los mosaicos con yeso, pero sin destruirlos. Para su propia honra y descanso eterno construyó una mezquita a escasos metros de la catedral bizantina, la mezquita de Fatih.

            Recep Tayyip Erdogan, Presidente de Turquía, transformará desde hoy el monumento de Santa Sofía en una mezquita más de Estambul, la ciudad con más mezquitas del planeta y también las más espléndidas. La catedral ortodoxa de Constantinopla influyó tanto en todas las construcciones posteriores, que la mayor parte de las mezquitas estambulíes se le parecen. Eso sí, ninguna consiguió superar los 35 metros de la cúpula de Santa Sofía, construida en el siglo VI. El edificio que más se le acercó en dimensiones y esplendor es la mezquita Azul o del Sultán Ahmed, pero sin superarla. La arquitectura cristiana tuvo que esperar hasta el siglo XVI con San Pedro del Vaticano, para poder construir una cúpula más grande y alta que Santa Sofía.

       Lo que va a hacer a partir de hoy el presidente Erdogan, equivaldría a tapar con lona el mihrab de Córdoba y proyectar sobre él una imagen de Cristo o la Virgen María. Las reformas para iniciar el culto islámico incluyen la instalación de una lona retráctil que tapará la cúpula de la antigua catedral cristiana griega, para impedir que Cristo Pantrocrátor y la Theótokos estén por encima de los fieles musulmanes. También se tapará al arcángel san Gabriel y a la emperatriz Zoe, a la que estos días se califica como prostituta, por parte de algunos creyentes exaltados.

        El problema, según narra Tugba Tanyeri-Erdemir en su cuenta de Twitter, es que se están perforando los muros de las ventanas sobre los que se asienta la cúpula, lo que añadirá peso a sus apoyos, para permitir la instalación de la lona retráctil, manejada por control remoto y cableado eléctrico. Se supone que el material será ignífugo y anti humedad, pero se corre el riesgo, de que en un plazo no muy lejano, todo acabe en incendios, como en las catedrales de Notre Dame y Nantes. Recep Erdogan está poniendo en riesgo el monumento, como denuncian muchos ciudadanos estambulíes.

          El 24 de julio de 2020 es el día en el que 86 años después, Santa Sofía será devuelta al culto islámico, del que fue retirada por una decisión del fundador del Estado turco Mustafá Kemal Atatürk. Casi un siglo después, no queda en Estambul casi nadie que conociera a Santa Sofia como mezquita. Lo que tuvo sentido en Mehmet II y la conquista, no lo tiene con Erdogan, que no busca el motivo religioso sino el político. Aun así, Santa Sofía permaneció mil años como catedral cristiana (532-1453) y esa es una condición que no perderá, por mucho que se transforme el monumento, porque fue construida como tal, y eso también es algo que le recuerdan en las redes sociales al presidente Erdogan. También se cubrirán con alfombras de rezo, toda la superficie de la basílica.

           Aproximadamente unas 500 personas accederán hoy al edificio bizantino, a la antigua gran catedral de Santa Sofía, en una acción que coronará al presidente Erdogan casi como un antiguo emperador bizantino, o en una imagen que otros comparan con el también extinto sultanato otomano. Los temores son que esta acción física provoque la ruina del monumento del siglo VI, y quizá también simbolice el declive del poder del propio presidente turco. El debate sigue muy encendido. Aquí solo dejamos constancia de ello.