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Diwali en Melilla


                   El hinduismo es la tradición más extendida en la India, aunque existen otras, como el sijismo y el jainismo. En la India no solo existe un calendario, sino varios por lo que la fiesta del Diwali podría encuadrarse dentro del 2074 según el cómputo de la era Vikram, o a 1939 según la era Sáka. El momento de la celebración varía con respecto al calendario Gregoriano, porque son ambos calendarios lunares, como todos los de Oriente, siendo el más parecido al occidental el de la era Saka, pues alarga los meses lunares para cuadrarlos con el año solar. No es un año nuevo, y se celebra dentro de la Luna Nueva o negra, lo que resulta llamativo, pues realmente se trata de la fiesta de la luz. Hoy en día, una de las comunidades hindúes más importantes de España se encuentra en Valladolid, aunque antaño, la comunidad hindú melillense fue mucho más numerosa.

                    Cada región de La India, cada tradición, tiene su propio año nuevo, que suele coincidir con la primavera. La India está compuesta por 29 Estados, uno de los cuales es Gujarat, cuya capital es Gandhinagar. Es este Estado el Diwali sí es reconocido como el inicio del año. La India constituye un territorio complejo y es el segundo país más poblado de La Tierra. La India ha ofrecido al mundo grandes nombres en todos los campos de la actividad humana Mahatma Ghandi , Indira Ghandi, ambos presidentes de La India y muertos también en sendos atentados, el otro gran político fue Sri Pandit Nehru. En el campo de las matemáticas sobresale Subrahmanyan Chandrasekhar, que señala el límite máximo de masa de una estrella, por encima del cual colapsará. La narrativa India tiene grandes nombres, como Salman Rushdie, que en los Hijos de la medianoche, narró el proceso de independencia de La India. Luego aparecieron otros nombres como Arundhati Roy y Anita Nair.

                                                   Diwali en Melilla

          Todos los años se instalan las luces luminosas del Diwali en la avenida de Castelar, pero este año la celebración se ha hecho extensiva a toda la ciudad en la Plaza de las Culturas.  El Diwali conmemora el retorno del Señor Rāma, a la ciudad de Ayodhyā, capital de su reino. Rāma acababa de derrotar al demonio Rāvana y de rescatar de sus garras a su amada esposa Sītā, en la lejana isla de Lanka. Durante el regreso de la Divina pareja al reino, en plena noche, su camino fue iluminado por el gozoso pueblo con lámparas y velas, como ayuda para que encontraran el camino y como símbolo lumínico de que su guía exterior e interior volvía a casa. Por este motivo se encienden lamparillas de aceite y todo tipo de luminarias.

         Este año el Diwali o fiesta de la Luz en Melilla, aparece ensombrecido por el conflicto separatista en Cataluña. En la fiesta de la Plaza de las Culturas aparecieron los responsables de la multiculturalidad melillense, como Paz Velazquez y también el presidente de la Ciudad Autónoma Juan José Imbroda, quién como senador jugará un papel dstacado en la aplicación del artículo 155 de La Constitución, que supondrá de facto la intervención de la Autonomía de Cataluña, una situación política y social inédita. Nada puede predecirse de lo que suceda a partir de la puesta en marcha del ya afamado artículo constitucional, pero seguro que abrirá la puerta a una profunda reforma de La Constitución de 1978, que parece haber llegado a su límite máximo o de Chandrasekhar.

          Hay que tener sumo cuidado con las declaraciones públicas que se realicen, para no añadir más leña al fuego de las susceptibilidades. Hay políticos, en uno y otro lado, que deberían medirse la lengua antes de emitir ciertas opiniones.

 

Nota: https://hijodevecino.net/2012/11/12/dipavali-el-festival-de-la-luz-y-la-renovacion/

 

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Melilla, el mar de amianto


 

Amianto, el veneno a la vista de todos

          Hasta que cayó en mis manos el libro de Paco Puche*, el mayor activista español en contra del amianto, no podía imaginar que el material venenoso estuviese tan cerca de nuestras vidas y en esas cantidades tan exageradas. Escondido bajo el nombre de uralita, y comercializado en España por la familia March entre 1943 y 1993, supone el principal problema de salud pública para la ciudad, y que hasta ahora ha pasado desapercibido o incluso ocultado deliberadamente. Tan solo unas pocas noticias en los últimos años y poco más, pero sin ofrecer dato alguno del “mapa del amianto” en la ciudad, pero que ya estamos elaborando desde El Alminar.

        La uralita como tal no es peligrosa, salvo cuando se degrada, cuando se retira, se fractura o es retirada sin las debidas garantías. La uralita solo puede ser retirada por empresas especializadas, no puede ser fracturada, ni llevada a los vertederos de escombros de manera oculta, para ser triturada y hecha desaparecer. La única forma de apartar las placas de uralita es mediante el desmontaje y almacenamiento, recogiéndolas en el estado en que se encuentren.

           En 2002 se prohibió su comercialización, producción y distribución en España, es más, tiene un periodo de vida útil, a partir del cual debe ser retirada. Toda la uralita instalada entre 1940 y 1960 debía haber estado retirada antes del año 2000. Existen una calendarios con su correspondiente fecha de caducidad y fin de la vida útil.  A partir de ese tiempo empieza a ser peligrosa, porque el deterioro en su superficie puede provocar su descomposición en fibrilas, partículas invisibles pero letales.

         En Amianto, ediciones La Catarata, de Paco Puche se dice lo siguiente en su página 17: “Esas fibras también pueden quedar atrapadas en el agua, y entonces se vuelve peligroso ingerirlas,. Si se respiran o inhalan, sabemos que pueden producir enfermedades muy graves, como cánceres o asbestosis; y si se ingieren , queda la duda de los posibles efectos graves que puedan causar con el tiempo”.

         ¿Ingerir?. Es muy fácil, todos los bidones de almacenamiento de agua del centro de la ciudad y de las edificaciones más antiguas de Melilla son de uralita. ¿Respirar?. Los mercados de la ciudad, como el del Real, pabellones deportivos como el de La Hípica, las techumbres de los aparcamientos, todos los cuarteles de la ciudad (Santiago, Ingenieros, Artillería, Parque de Artillería, Intendencia, Gabriel de Morales, Alcántara), tienen uralita en sus techos, así como muchas azoteas del barrio del industrial, los talleres de la COA (Cooperativa de Autobuses, los Almacenes Weil del Paseo Marítimo, casi toda la techumbre de Isla de Talleres, y así hasta casi el infinito. Una de las zonas más preocupantes es el antiguo Hospital Militar de Melilla, completamente infectado de uralita.

           Ahora ya sí cuadran las cifras y los tiempos. La familia March se hizo con la propiedad de la fábrica de uralita en 1943, hasta ese momento propiedad de la familia Roviralta. Como pago o premio por su contribución a la financiación del Alzamiento Nacional, recibieron la concesión de instalar la uralita en los cuarteles, industrias, talleres, vaquerías, granjas,  lugares públicos y en cualquier otro lugar imaginable. El negocio fastuoso, el problema para la salud pública dantesco. La mayor parte de los trabajadores que produjeron la uralita y estuvieron en contacto con el amianto, contrajeron cánceres y otras enfermedades pulmonares

                                  Desamiantado, el gran problema

          El desamiantado de Melilla es una cuestión urgente, un problema al que hay que hacer frente sin mayores dilaciones. En Melilla se está retirando toda la uralita de la cubierta de la plaza de toros, en total secreto y sin saber en qué condiciones, ni qué se está haciendo con ese material. El problema es de gran magnitud, y necesita un Plan director, un tiempo de ejecución y una inversión millonaria. Hoy damos a conocer la magnitud del problema, en un tiempo corto ofreceremos el mapa del amianto o uralita en nuestra ciudad.

        Nota*: Todos los datos están extraídos del libro Amianto, una epidemia oculta e impune. https://elalminardemelilla.com/2017/07/26/amianto-el-mal-invisible/

Sucesos extraños en Melilla


                 Un menor de los que habitualmente dormitan en los bancos de la calle Duquesa de la Victoria, sale corriendo entre los coches e impacta en el lateral de un vehículo que circula por la calle. No fue un atropello, no lo parecía, fue una acción casi suicida, de la que quedó fuertemente conmocionado. Afortunadamente para la conductora del vehículo rodante, había suficientes testigos que informaron de lo sucedido a la Policía Local. Si un suceso así ocurre en otras circunstancias, sin testigos, en una calle menos transitada, se pueden tener bastantes problemas para explicar algo tan extraño. En los momentos posteriores al impacto sobre el vehículo, se ignoraba si la acción había sido propiciada por la desesperación, o fue un hecho fortuito.

                En un pasado reciente, un modo de sacar algo de dinero de los conductores con seguro, era la acción de los bombarderos, generalmente en ciclomotores, que aparecían de la nada  e impactaban, sin peligro alguno, contra el lateral del vehículo. Todo estaba medido y calculado, buscaban la colisión en pasos de cebra y en giros de calles, pero el encontronazo se saldaba con alrededor de 200€ de cargo al seguro del automóvil.

                                   Derribo bárbaro en el Real

                 En el otro extremo de la ciudad, en el barrio del Real, prosiguen los derribos. Resulta incomprensible la secuencia de las demoliciones y también la forma. No aparece cartel que indique que es un derribo autorizado, ni control alguno sobre la casa supuestamente arruinada, ni sobre la acera inmediata, ni advertencia alguna para los peatones.

                 Lo sorprendente de este inmueble, situado en la calle Jiménez e Iglesias (antigua arroyo mezquita), es la rapidez que ha pasado de habitado a deshabitado, y seguidamente a la situación última de arruinado, casi sin fase de transición.

                  Sobre el propio derribo llaman la atención varias cosas, algunas ya mencionada, pero sobre todo es esa extraña forma de demoler, con muy pocas garantías de seguridad. El techo o azotea del inmueble ha sido destruido con golpes de una grúa y desde la parte alta. Se ha provocado el hundimiento del techo sobre el resto del edificio y los escombros asoman peligrosamente por los balcones.  En la parte baja del inmueble no hay indicio alguno de demolición. ¿Estamos ante un derribo adelantado, ante una aceleración de la situación de ruina, por qué se paraliza una demolición que se ha iniciado, supuestamente con las debidas autorizaciones?. Misterios de Melilla.

La oscuridad alcanza a La Victoria


         El desfile procesional de la Virgen de la Victoria, Patrona de Melilla, empezó a oscuras por una descoordinación  con el alumbrado público. En el primer tramo de la carrera hasta el edificio Monumental, parecía que estábamos asistiendo a la procesión de la Soledad. Todo estaba oscuro y el escaso público, que un amigo del Alminar cifra en 500 personas, no daba sensación de calor al ambiente. Empezó demasiado tarde, ya sin luz solar, lo que acentuó esa sensación de penumbra. La hora de inicio debió ser las ocho de la tarde. El trono procesional siempre está custodiado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía.

         Faltaba también, aunque nadie se haya hecho eco der eso, la Banda Municipal de Música, que protestaba así por la falta de pago de sus salarios. La Escuela de Música y la Banda de Melilla arrastran problemas de financiación desde  el año pasado. El Gobierno de Melilla promete mucho y cumple mal. Los derroches vacían las arcas públicas.

         Esta vez el día de la Patrona ha coincidido en la parte central de la Feria de Melilla, pero eso no ha contribuido a una mayor presencia en su desfile procesional. Las tinieblas también acechan a la Virgen de la Victoria. Los recientes acontecimientos, sobre todo el atentado de Barcelona, el blindaje de la feria, las detenciones de yihadistas en los días anteriores a la celebración de la procesión, ha influido en el ánimo de la gente, que ya teme los espacios abiertos y este tipo de concentraciones.

         Hace solo un año que la actual Junta de Gobierno de la Patrona de Melilla renovó su mandato, en una situación declaro desafío al Vicario Episcopal y al Obispado, algo que también ha hecho mella entre los congregantes. La imagen ha salido por 2º año consecutivo del templo Arciprestal, y no porque don Roberto Rojo se salga siempre con la suya, sino porque las circunstancias así lo han dispuesto. Las obras prosiguen en la iglesia de La Purísima y no permiten el regreso de la imagen de la Patrona de Melilla.

           Ha pasado un año del  enfrentamiento público entre Congregación y Vicaría Episcopal, y todavía no se ha respondido a la propuesta lanzada desde la Vicaría, que la novena y la salida procesional se efectúe desde el templo del Sagrado Corazón. Nadie ha dado un paso atrás. La imagen de La Victoria se ha pasado el año entero en el templo arciprestal, en un estado muy próximo al descuido, con flores y adornos sin renovar durante meses. En ninguna villa, pueblo o capital española se ve una imagen patronal tan desatendida.

             Cerró como siempre el desfile, la escolta y Banda de Guerra de los Regulares de Melilla, la unidad más condecorada de las Fuerzas Armadas españolas, obtenidas gran parte de esas medallas y distinciones, en lucha contra el Ejército de La República. Esa es la gran reconciliación que todavía debe hacerse en España, el reconocimiento de la lealtad y el valor de muchos soldados, oficiales y mandos del Ejército republicano, que también era ejército español. Por este motivo, la calle del desfile procesional, la de Ejército Español, debería denominarse como avenida de las Fuerzas Armadas Españolas, sin mayor diferencia.

 

Estampas de la feria muerta


              La Feria de Melilla 2017 está acabada, carece de vida propia, de cohesión, de alma, y tiene hasta un boicot, organizado por un grupo de activistas sociales de otras lides. En ningún pueblo o ciudad de España, se le ocurriría a nadie organizar un boicot activo, contras sus propias fiestas patronales. En 1996, los comerciantes y empresarios de Melilla organizaron un boicot duro contra la feria de Melilla, porque el entonces alcalde había dado su “placet” a la instalación de una gran superficie comercial en la ciudad. Fue un boicot duro y salvaje, en la que los comerciantes, alentados por sus asociaciones patronales como la extinta Cámara de Comercio o  la Asociación de Comerciantes, se negaron a suministrar productos de consumo a las casetas. Comparada con aquella situación, la actual es poco menos que una pataleta, que está dando la puntilla a la agonía de la actual feria.

           La explanada inmisericorde de San Lorenzo carece de sombra, salvo unos breves lapsos. Atravesarla en dirección a cualquiera de las exiguas casetas tradicionales que todavía subsisten, exige un considerable esfuerzo e interés. La Asociación de la Prensa ya no participa, la caseta Latinoamericana tampoco y así hasta completar una larga lista de extinciones. Demasiado sol, demasiado calor  e higiene escasa, en un entorno blindado por el temor a los atentados con camión o furgoneta.

          Sin embargo, la imagen más espantosa, es la exhibición de la caseta vacía y abandonada de Cablemel televisión, presente en la feria durante 7 años. Hemos reflexionado sobre el sentido de esa tétrica imagen, y hemos considerado (consejo de redacción del Alminar), que no tiene otro objeto que infundir el temor, mostrando al mundo cuáles son las consecuencias de desafiar al César. En la Edad Media, se solía poner la cabeza de los malhechores en picotas, a la entrada de las ciudades, o se encerraba en jaulas colgando de un poste, a aquel que había causado alboroto y alterado el bien hacer de los vecinos de una villa. Para ejemplo público se le exhibía ante todos, vivo o muerto, o “hecho cuartos”.

         Así pues, sin necesidad de boicot blando, la Feria languidece ante todos, sin demasiado atractivo, y con muy poco que ofrecer. Habrá que salvar eso sí, al concierto para adolescentes de Sweet California. El nuevo grito de guerra para las adolescentes ya no es “patria o muerte”, “hasta la victoria siempre”, sino “Hey Mickey”. Hay otros conciertos como el de Morat, que ya tenía las entradas agotadas el primer día. El domingo, 2º día de Feria, no estaban en la caseta de información ni los programas, ni los abanicos, ni otros elementos promocionales.

 

Amianto en el Gabriel de Morales


           El amianto no es un material inocente, es letal, un agente cancerígeno del tipo 1, el más alto posible. El 15% de los casos de cánceres o de asbestosis por contaminación por amianto son de origen ambiental, o sea, provocados por su degradación o rotura. Su descomposición provoca que millones de fibrillas de amianto se esparzan por el medio ambiente. En España el amianto se comercializa, usa y distribuye con el nombre de uralita, que está presente en canalizaciones y conducciones de agua, en tejados de edificios y de aparcamientos, y en los bajantes y desagües de los edificios.

          Desde siempre, desde el principio, se supo que este mineral era perjudicial para quienes entraban en contacto con él, y eso quiere decir que su peligrosidad ya se detectó en 1889. Un reciente libro ha vuelto a recuperar toda la información sobre este peligroso agente que nos rodea de múltiples maneras, las principales en el sector de la construcción. El libro se titula Amianto, una epidemia oculta e impune. El libro está prologado por la periodista Soledad Gallego-Díaz.

           En España, casi todo el amianto instalado en edificios, en vías públicas, bajo el suelo de las ciudades, en colegios, en cuarteles, en pabellones deportivos, se llevó a cabo por la empresa Uralita, de la familia March, viejos conocidos de la etapa del Protectorado de España en Marruecos. A lo largo de 50 años, entre 1943 y 1993, la empresa de la familia March distribuyó casi el 80% de toda la uralita instalada en el Estado español. Pese a conocerse su letalidad, fue producido en el mundo entero en cantidades difícilmente imaginables. La inmensa masa de beneficios recayó sobre apenas unas pocas familias, como la Schmidheiny de Suiza. Pese a su riesgo, solo fue prohibido en España en el año 2002. Los afectados por el amianto, que son el 80% de los trabajadores directamente relacionados con este material, ven muy difícil el reconocimiento de la enfermedad como causa profesional y el reconocimiento de indemnizaciones. Las muertes producidas por el mesotelioma, o cáncer de amiento se sitúan en torno a 1.300.000 personas hasta el año 2000.

                       La letal peligrosidad del Amianto

          La producción industrial del amianto fue juzgada en Italia como un caso de homicidio voluntario y se intentó calificar como “genocidio” de tipo industrial. En Suiza se denominó al amianto como Ethernity, es la vanidad propia de los poderosos que se sienten impunes.

         La uralita, el amianto en España, tiene un período de vida útil, tras el cual se degrada y resulta peligrosa. Su descomposición puede provocar la pérdida de fibrillas en el ambiente. Su inhalación provoca enfermedades graves. El otro riesgo es la rotura, que al producirse provoca miles de partículas invisibles, inodoras e indetectables, que son letales.

       La situación en el cuartel Gabriel de Morales de Melilla es muy grave. Como puede apreciarse en las fotografías, queda una nave con el techo de uralita roto y fragmentado, en acceso completamente libre. A la vista de las fotografías surge otra duda, peor aún que esta evidencia y es la del resto de las dependencias sin techo. ¿Estaban también compuestos de uralita; qué se hizo con todo ese material?.

       La uralita debe ser retirada por empresas especializadas, con trabajadores totalmente protegidos y almacenadas  en depósitos, sin posibilidad de tratamiento alguno. Paco Puche, el autor del libro Amianto, identifica otro peligro no valorado aún, el que gran parte de esa uralita se haya retirado de modo clandestino, llevada a escombreras y triturada allí para ser reutilizada como material de relleno. Esta fragmentación devuelve las fibrillas de amianto al medio ambiente, con la posibilidad de ser ingerida o inhalada por las personas.

      La situación del cuartel Gabriel de Morales es muy grave. Lleva una década abandonado. La uralita existente está degradada y rota. Ya no es posible esconder la realidad de la amenaza.

 

Amianto, el mal invisible


                    ¿Amianto en la plaza de toros de Melilla?

              El amianto es un agente cancerígeno de primer orden, y en España constituye un legado invisible del desarrollismo urbanístico  franquista. Se acaba de publicar un libro titulado Amianto, una epidemia oculta e impune, de Paco Puche y editado en La Catarata. No es solo un problema que afecte a España, como todo, nuestro país fue solo uno más de la inundación de este material venenoso, fabricado y distribuido por el capitalismo criminal.

             El amianto da consistencia a más de 3000 compuestos distintos, uno de los más conocidos o habituales es la uralita, presente en casi todas las edificaciones del franquismo, que coincidió en el tiempo con la expansión de este material. Edificios y urbanizaciones, granjas, cuarteles, colegios y así hasta un catálogo interminable de obras, componen el mapa de esta “epidemia”, como la califica el autor del libro. Uno de los problemas es que ahora nadie se responsabiliza de su instalación.

            En Melilla ya se ha descubierto en varios lugares, uno de ellos el antigua cuartel Gabriel de Morales, el centro de Salud de Polavieja, y parece ser, porque no hay nada confirmado, en la techumbre de la plaza de toros de Melilla. No hay confirmación oficial y toda la información está obtenida de fuentes solventes aunque oficiosas.

            El terremoto de enero de 2016 dejó en muy mal estado a la plaza de toros de la ciudad, construida en la década de 1940. Las tejas, que se distribuyen en dos niveles, están en mal estado desde 2011, cuando fueron fotografiadas pro primera vez en El Alminar, pero al parecer, al proceder a su desmontado para la posterior reparación, apareció la uralita, y las sospechas sobre su posible composición, el temible amianto.

            Con el mayor sigilo, se está desmontando por completo toda la cubierta de la plaza de toros, para proceder a la completa retirada de la uralita, sospechosa de estar compuesta de amiento, un material muy resistente al calor, muy barato, y también muy nocivo.

     Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/10/07/el-caso-del-coso-taurino/