La corriente del río


Todo estaba dispuesto, aunque nadie lo supiera porque la vida no avisa. A veces se divierte soplando en sus trompetas para nada; otras, en cambio, su corriente reúne a la callada ciertos seres y cosas, y deja que pase lo que tiene que pasar. Solo mucho después se reconoce lo decisivo de cierta circunstancia, de tal gesto. José Luis Sampedro, El río que nos lleva.

Quedan pocos de los nombres originales. Melilla, en el tiempo prehistórico fue una pequeña Mesopotamia, o tierra entre ríos. El arroyo Mezquita es el nombre más antiguo que se conoce. No sabemos de dónde sale la denominación de Río de Oro, para el principal de su cauces. Hacía mucho tiempo que no veíamos correr el agua por todos los arroyos, por lo ya mencionados, y también por el cauce del arroyo Farhana. Los sedimentos acumulados en el suelo de muchas zonas de la ciudad, muestran que los caudales de agua debieron ser muy grandes, pues el transporte de materiales y de grandes rocas es muy elevado, en aquellas zonas en las que sabemos que estaban bajo el dominio del agua. Mariguari es quizá otro de esos nombre ancestrales.

Los ríos han dado origen a grandes civilizaciones y suelen identificarse con la vida, porque el agua fluye sin que nada la detenga, bien hasta su desembocadura, o en otro caudal principal, del que es su afluente. Como la vida, los ríos reciben otras aportaciones que los hacen más caudalosos y anchos. La humanidad tardó mucho en dominar los cauces de las aguas, con grandes embalses. El agua siempre busca su salida. Los ríos también pueden recorrerse en sentido contrario, buscando su fuente, su origen, come en el Corazón de las Tinieblas, la novela de Joseph Conrad.

Hacía mucho que no veíamos los ríos y arroyos melillenses con agua, el tiempo seco ha sido extremo, una década, que coincide con el origen del blog. Hace ya esos años anunciamos el tiempo seco. El agua es la vida, siempre fluye, como El Alminar. Este blog tiene su propio ritmo, su propio tiempo. Últimamente nos hemos visto alterados por el tiempo político, que es muy absorbente. Necesitábamos separarnos un poco, y volver al origen, para escuchar nuestro propio latido. Cuando se pierde la orientación en el camino, es mejor volver al principio. Si una vela se apaga y nos deja a oscuras, hay que encender otra.

Aulas Culturales y la torre de Babel


Aulas Culturales para Mayores ya existe, desde hace más de 40 años, aunque sus actuales responsables la quieran presentar casi como una novedad propia. Con anterioridad se las conocía como “De la 3ª Edad”, pero esa denominación quedó obsoleta. Las Aulas para Mayores de Melilla son las últimas que han reiniciado su actividad en toda España. En una detenida búsqueda por la red se puede comprobar que todas han reanudado sus programaciones en tiempo y forma, o sea, en el mes de septiembre u octubre del año anterior. En algunos casos de modo presencial y con reducción del aforo presencial al 50 %, y en otros con clases virtuales. La plataforma digital de Aulas en Melilla se empezó a poner en marcha en el mes de enero, desconociéndose el alcance y el número de alumnos inscritos. Tampoco existe página web propia del Centro, en donde se informe de los proyectos, calendarios y/o actividades y cursos disponibles. El Aula abierta de Mayores, Pablo de Olavide, de Sevilla, ofrece incorporarse a sus cursos telemáticos, desde cualquier lugar de España.

El retraso de su puesta en marcha en Melilla, solo puede obedecer a dos causas, o a una falta de eficacia de sus actuales responsables, que no han sido capaces de imitar o ponerse en contacto con otros ayuntamientos o autonomías, para completar un regreso ordenado a una actividad, “que las personas mayores necesitan” y que no quieren solo ocio. La otra sensación que ofrecen, es que no saben qué modelo aplicar, el actual, similar al de otros centros, como el de Soria, y que acompañamos al presente comentario, o buscar uno nuevo. del que todavía no han hablado, ni explicado. Nadie sabe nada, porque no ofrecen ningún tipo de explicaciones, requiera quien se lo requiera. En octubre de 2020, un comunicado de los sindicatos municipales afirmó cosas como: “Este gobierno hunde Aulas Culturales para Mayores”*.

En ese comunicado deberían haber dicho que “los actuales responsables”, hunden a Aulas para Mayores, porque el Área bajo la que estaban integradas, Cultura, es una de las que mejor funcionan, bajo la dirección de Elena Fernández Treviño, en el gobierno tripartito. Sin embargo, el cambio en el Decreto de Competencias, situó a Aulas bajo la Consejería de Distritos, que funciona de modo autónomo. Aulas Culturales no es un instrumento vecinal, sino una entidad cultural, que debe perseguir un fin, orientado a la formación cultural y social de los mayores. El error del traspaso de área está ya a la vista de todos/as.

Esto evidencia el estrambótico caso del solar de la explanada de San Lorenzo, es que no hay comunicación ni respeto jerárquico, de las viceconsejerías, hacia las Consejerías. La viceconsejera Fatíma Mohamed, ha organizado un embrollo, al no comunicar sus intenciones, ni a la Consejería de Cultura, que ya ha dado su opinión, poniendo en evidencia y solfa el “proyecto fantasma” de la Torre de Aulas, en la que habrá absolutamente de todo lo que uno puede imaginar. La otra Consejería afectada por “el proyecto Torre de Babel”, es la de Infraestructuras, que todavía no ha respondido, y que tampoco sabe de donde salió ese proyecto, que no conocia absolutamente nadie, pese a que se le atribuye una antigüedad de “20 años”. Falta comunicación jerárquica en el seno del gobierno y también, orden interno y sobre todo exterior. El Consejero de Infraestructuras, debe intervenir y poner cada proyecto en el lugar que le corresponde.

El solar compartido de san Lorenzo

El proyecto “Torre de Aulas”, con parque acuático y quizá hasta casino, todo dedicado al ocio, es uno de los mayores despropóitos que se han escuchado en los últimos tiempos, entre otras cosas por su coste, 9.000.000 de euros, que lo iguala a la Estación Marítima del rey Arturo, que resistirá vientos “superiores a las tormentas de Júpiter”, según se nos dijo entonces. Ahora se nos promete el equivalente a la afamada Torre de Babel.

Aulas Culturales para Mayores ya tiene un edificio. Es más sensato el proyecto de Fernández Treviño en Cultura, que planea construir un nuevo edificio para la Escuela de Música y Danza y la construcción de una nueva escuela de Educación Infantil, con lo que se crearía una nueva zona educativa, en pleno centro de la ciudad. Todo lo propuesto por la consejera Mohamed Kaddur, ya existe en Centro de Mayores contiguo. Eso sí, cualquier proyecto de esa envergadura, ya no será inaugurado por este gobierno, ni por estos responsables, porque son solo intenciones, como lo de la isla emiral frente a Horcas Coloradas.

Lo más importante de todo, además de los mayores, son los trabajadores y el profesorado municipal de Aulas, que sí llevan ahí dos décadas, y a los que no se les está informando de nada concerniente al futuro de la entidad, ni tampoco su opinión sobre la organización del centro, en la que tienen más experiencia y conocimientos de los que les dirigen. Lo mínimo exigible es el respeto a la dignidad personal y laboral de los trabajadores. Se están produciendo situaciones, que de momento solo calificaremos como de trato irrespetuoso. En cuando al alumnado, de seguir así, conseguirán espantarlo, o que de dejen de sentirse identificados con un proyecto de casi medio siglo, que consideraban como algo propio. El Área de Mayores necesita una redefinición.

La otra circunstancia de estos proyectos superpuestos, en donde solo uno parece real, es que obligaría a replantear el modelo y el lugar de la Feria de Melilla, salvo que la pandemia impida celebrarla mas. Sigue baldío el edificio de la antigua Casa de Socorro, cada día más deteriorada. El consejero Rachid Bussián debe decidir, en Consejo de Gobierno, y ante la presencia del Presidente de la Ciudad. No hay otro lugar.

Nota:aula_de_la_tercera_edad_2020-21_3.pdf (soria.es). Melilla Administración Local – ESTE GOBIERNO HUNDE EL CENTRO AULAS CULTURALES PARA MAYORES | CSIF

La amenaza de Andrómeda


El martes aparecieron unos pasquines misteriosos de complicada redacción. Algunos hasta inducían al equívoco. Con la misma celeridad con la que fueron colocados en los parabrisas de los coches, se retiraron. De cualquier otro pasquín o panfleto, hemos encontrado ejemplares, de este no. La literatura panfletaria, fue un arma muy común durante la Revolución Francesa. Como normal general suelen ser libelos, pues consisten en acusaciones muy burdas y de tono infamante. Hablaban de gente que bebe cerveza y que come paellas, como si no hubiéramos visto durante décadas, las desvergüenzas de la taberna. Pero la gente es olvidadiza y ahora está acongojada.

Llevamos un año de pandemia, este será completo y no nos la quitaremos de encima hasta el 2022. Ya hay muchos problemas, y en los tiempos revueltos, los pescadores echan sus redes. El nombre de los demonios es “legión” porque son muchos y actúan unidos y al unísono. No hay ni siquiera falsos profetas, porque tampoco les creerían. Sin embargo, si un demonio se agita y es atacado, los demás se revuelven, vociferan y se agrupan. Agitan las aguas y los peces se confunden, ven la luz de las lámparas y saltan a las redes que los apresan.

Esa es su estrategia, la división: “Si un reino está dividido contra sí mismo, no puede durar. Y si una casa está dividida contra sí misma, no podrá subsistir”1. No es posible defenderse en una situación así. Si quien debe gobernar se divide, entonces no perdurará. Los demonios siempre esperan agrupados, y con la mitad de esfuerzo, tienen el doble de resultado.

Dicho esto, no se entiende que cuando se ataca a la cabeza de aquel o aquella, que debe hacerles frente, los discípulos no solo no salgan en su defensa, sino que se agazapen en su trinchera, mientras barren la de al lado. Así cada vez comen más terreno. El espacio para la defensa es estrecho. Si todo lo que hay es ruido y furia, y algo que ni siquiera llega a calumnia, nada hay que temer, pero hay que reaccionar. Se aprecia mucha indolencia

Hay otra legión distinta, la de nombramientos de confianza, que deberían batirse el cobre en las redes, pero no se les ve, salvo a unos pocos, y la mayor parte de ellos son voluntarios. Eso es lo que produce la sensación de agobio. La dispersión de la “calumnia”, del libelo, el rosario de querellas, pretender dar la sensación de ambiente embarrado, de corrupción generalizada, cuando no existe. En El Alminar todavía guardamos algunos de los informes anuales del Tribunal de Cuentas, con decenas de requisitorias, por cientos de irregularidades y malas praxis administrativas. Aquello sí era generalizado, aunque como la nieve, acabó desapareciendo. Ahora no hay nada de eso, pero la situación parece insostenible y muy erosionada. De seguir “el reino dividido”, caerá entero. Nuestro papel sigue siendo el del observador, el del evangelista, el del que da noticias.

Andrómeda es una lejana Galaxia, de las más conocidas y visibles, pese a su enorme distancia. También es el título de una novela que anticipaba la llegada a la Tierra de una bacteria procedente del espacio exterior. Andrómeda parece siempre una amenaza. Este nombre es utilizado por una urbanización de la ciudad. Una de las primeras que se construyeron en Melilla.

El diluvio de querellas es solo una cortina de humo. Los servicios jurídicos del ayuntamiento son potentes. Libraron a más de 20 funcionarios de las horcas caudinas del Tribunal de Cuentas, hace apenas 5 años. La gente no puede haber olvidado tanto. Nadie esperaba una pandemia, el cierre fronterizo y todas las consecuencias derivadas, que han sido muchas y de gran calado. Estamos inmersos en un bienio negro, en el que estamos viendo cosas que nadie esperaba ver. Ha arruinado las esperanzas y proyectos de todos los gobiernos del mundo. Tanto los buenos como los malos.

El presidente de Melilla se ha quedado sin partido. Eso no representa problema alguno. Si tuviese que dimitir y ser sustituido por otro, tampoco se hundiría el mundo. Entre 1998 y 2000, conocimos 4 presidentes (Ignacio Velázquez, Enrique Palacios, Mustafa Aberchán, Juan José Imbroda). Lo importante es no dividirse, salvarse todos juntos como en la Balsa de Medusa. No hay que dejar pasar la advertencias de Marcos, el evangelista (1).

Eso sí, los que han sido designados para exponerse, deben hacer aquello para lo que han sido escogidos. No vale esconderse más, ni tanto. A nuestras espaldas solo está el Volga.

Nota:La voluntad de resistir | El Alminar de Melilla

Semana Santa en la redes


Cruz de Guía y las parroquias, frente a Melilla Cofrade

En el mundo cofrade y en el semanosantero, hay que ser muy conocedor de sus entresijos, para sobrevivir. Las afinidades y las rivalidades pueden durar siglos, incluso ser eternas. La apuesta de Televisión Melilla por realizar un cambio radical en la dirección de la programación de la Semana Santa melillense, tenía sus riesgos. Sustituir a Cruz de Guía, por Melilla Cofrade, y la dirección de Carlos Rubiales por la de Pedro Pomares, apenas a un mes del inicio de la conmemoración litúrgica, era casi un salto en el vacío. Una maniobra así se intenta en Málaga o Sevilla, y ardes con el incienso,

En los pasillos y entresijos de la Iglesia pierde la inocencia hasta el más santo de los santos, como dijera san Josemaría Escrivá. En El Alminar llevamos más de 15 años analizando, aprendiendo y escribiendo sobre todo lo relacionado con la Iglesia y la Semana Santa, tanto la actual como la histórica. Se necesitan muchos años para establecer relaciones de confianza, y para afianzarse en una parroquia o en la misma Iglesia. Además existe otro factor, y es que los párrocos y los vicarios son removidos cada cuatro o seis años, por lo que es necesario empezar de nuevo de modo constante. Los nombres de las sagas familiares se prolongan en las cofradías: Calderón, Nogales, Guerrero y otros muchos

El año pasado estábamos todos confinados, por lo que no su pudo ni siquiera abrir los templos. Sin embargo, algunas parroquias , con la sola presencia del párroco, empezaron a emitir oficios religiosos a través de las redes sociales, principalmente Facebook. Durante todo ese tiempo pudimos ver y oír misas desde Gérgal, Abla y la iglesia de San Juan, todas de Almería. Incluso contactamos con la iglesia de Almoharín, en Cáceres, un nombre con reminiscencias almohades.

La calle es libre, pero el interior de las Iglesias no. Cruz de Guía prosigue sus emisiones semanosanteras desde la parroquia castrense de la Inmaculada, en donde está sólidamente arraigada. Además, esta parroquia depende de modo directo del Arzobispado único Castrense, a cuyo frente se encuentra el sacerdote melillense Francisco Sierra. Cruz de Guía está transmitiendo también algunos oficios religiosos desde el templo arciprestal del Sagrado Corazón. La Vicaría Episcopal de Melilla también está emitiendo algunos actos, con la cobertura de la Televisión melillense. La parroquia de San Agustín, del barrio del Real, es la más avanzada en el aspecto tecnológico, y emite las misas diarias desde hace varios meses. Es un modo de estar en contacto con la feligresía, muy adecuado para estos tiempos de pandemia.

Lo deseable es que este tipo de emisiones continúen, incluso más allá del tiempo en el que se cesen las restricciones de aforo, e incluso cuando se regrese a la normalidad relativa en el próximo año. Es una Semana Santa muy atípica, con los cultos y actos religiosos en el interior de los templos. Ahora ya es posible escoger entre emisiones distintas. Esa división constante, nunca suele llevar a buenos finales. La procesión va por dentro.

Esto es lo que ocurre con en la Iglesia Ortodoxa de Oriente, en donde no hay procesiones rituales fuera de los templos. Todas estas manifestaciones están circunscritas a la Iglesia latina. Ni en la luterana o evangélica, ni en la anglicana, se celebran procesiones de imágenes. Algunas de ellas ni siquiera las tienen, como en la Iglesia oriental, en donde solo se rinde culto al icono. El Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, regido por Su Toda Santidad Bartolomé I, emite sus oficios religiosos de modo continuo, todos los día del año, desde el barrio de Fanar en Estambul. Este año no se ha editado el programa de cultos de semana santa, ni el pregón, ni tampoco el cartel.

La deconstrucción en Melilla


Al ver la deconstrucción (le tomamos prestado el término a Derridá) de este edificio en la calle Mar Chica, nos vino una imagen clara hasta El Alminar. A final del presente siglo, Melilla se parecerá más a Hong Kong que a otra cosa. Edificios cada vez más altos para compensar la insuficiencia de terreno. El crecimiento de la población se ha ralentizado, y mientras cae cualquier otra actividad económica, la construcción no cesa, pero esta actividad es solo especulativa y está concentrada en muy pocas manos. La imagen también sirve para el futuro económico de la ciudad: “un país, dos sistemas fiscales”, porque cuando decaigan las ideas excéntricas, como hacer micro islas como las de Dubái frente a Horcas Coloradas, habrá que afrontar una alternativa económica seria, y con futuro para la ciudad.

Los antiguos cuarteles, liberarán más de 100.000 m2 de terreno en suelo urbano, algunos sobre zonas urbanísticamente muy apetecibles, como el cuartel de Caballería de Alcántara, o el de Santiago. En este caso los terrenos pertenecen al Ministerio de Defensa, que ya es muy exigente en los convenios de cesión de terrenos. El escándalo del “pelotazo” del antiguo cuartel de Valenzuela, en donde casi todo el terreno acabó en manos privadas, y la multiplicación por 10 de su valor crematístico, todavía resuena en la sede del Ministerio, en la calle Bretón de los Herreros, en Madrid. En el solar de Valenzuela se deberían haber construido viviendas públicas y zonas de equipamientos urbanos. Hoy no hay nada de eso.

Algunos barrios, como el del Industrial, ya no disponen de un solo m2 libre para áreas de esparcimiento urbano. Es una zona importante porque es la de las playas, y no hay un solo aparcamiento público, ni ya es posible de entre el autobús urbano de transporte público. La zona presenta una imagen de abigarramiento y congestión, imposible ya de resolver. Pronto se iniciará la construcción de un nuevo edificio en donde estuvo el restaurante Los Salazones, lo que incrementará la presión urbanística en la zona. La zona ya no es Corea, es Hong Kong. La densidad de población en algunos barrios melillenses, supera a los de la emblemática ciudad de China.

Solares y edificios en el Real

El barrio del Real es el más populoso de la ciudad, aproximándose a los 15.000 habitantes. Las zonas públicas están desapareciendo y el colegio público del barrio está al límite de su capacidad y con unas instalaciones obsoletas, sin posibilidad de extensión. El problema es que por cada casa que se sustituye por una obra nueva, como esta de la calle Mar Chica, se incrementa la habitabilidad, pasando de una vivienda de una o dos familias como máximo, a otra de 6 como mínimo, mientras que en la calle se reduce el espacio público disponible para paseos y aparcamientos urbanos, sin que se habiliten nuevas zonas disponibles. La seudo peatonalización del Real, llevada a cabo en el gobierno anterior, más el incremento de las terrazas de hostelería y las nuevas edificaciones, ha hecho que uno de cada cuatro plazas de aparcamientos se haya volatilizado. También ha desaparecido el transporte público de las 3/4 partes del barrio. Esto no es una ciudad peatonal o que se acerque a la movilidad urbana sostenible.

Entre viviendas próximas a desaparecer, edificios arruinados, y solares que esperan en estado inane, la próxima publicación del Plan General de Ordenación Urbana, se cuentan más de 50 unidades, en alguna de las tres categorías, que a su vez se transformarán en nuevos edificios de 3 o 4 plantas cada uno. La imagen que presenta el barrio es de caos edificativo, sin unidad estética ni urbana. Tampoco queda suelo público disponible, por lo que las dificultades de habitabilidad aumentarán.

En la próxima remodelación del Gobierno de Melilla, debería compartirse también el Área de urbanismo e infraestructuras, con un nuevo apartado de “planificación y desarrollo urbano”.

Nota:La manzana de oro del Barrio del Real | El Alminar de Melilla

Bajo el amianto. Casetas de la Hípica


La chapas de fibrocemento o amianto, permanecen estables tras su fabricación, pero aunque se le denominó como “el material eterno”, no lo es. Cuando se deteriora o degrada, en su capa superficial por exposición al Sol o a los agentes erosivos, se forma una fina capa sobre su superficie, que puede liberar las partículas letales. La zona denominada comúnmente como las casetas de la Hípica, están cubiertas por chapas de uralita, el nombre bajo el que se esconde el veneno.

Cuando se intentan retirar sin el control y las medidas adecuadas, se fragmentan, y vuelven a liberar sus partículas venenosas. Son muchos los cientos de metros cuadrados de chapas de amianto que hay sobre estas casetas de verano, en una zona de recreo a la que acudimos gran parte de la población melillense. Siguen ahí, su periodo de vigencia concluyó en 2002, fecha en la que la Unión Europea ordenó el inicio de su retirada. El problema es muy grave, porque deben ir tal cual a vertederos controlados, en donde deben permanecer así por siempre. No se pueden destruir, triturar o alterar en modo alguno. Constituye uno de los principales problemas medio ambientales de la ciudad.

El amianto apareció en el uso común de Melilla en julio de 2017, cuando al renovar parte de las tejas destruidas de la cubierta de la plaza de toros, aparecieron las chapas de uralita bajo ellas. Las obras se paralizaron y el tema pasó al conocimiento público. Eso sí, no sabemos a donde fueron las placas descubiertas.

Ese año y en ese mes, El Alminar empezó a mirar a los tejados, con el resultado de descubrir que las chapas de la temida uralita, están extendidas por toda la ciudad, pero asentadas sobre todo en los cuarteles . Son muchos miles de m2 de este material, los que existen sobre muchos edificios. También están los famosos bidones, presentes en toda la zona centro de Melilla, además de en las cañerías de desagüe.

El 30 de mayo de 2018, casi en una de sus últimas comparecencias como director provincial del INGESA, Instituto de Gestión Sanitaria, Francisco Robles advertía de un repunte en el cáncer de pulmón en la ciudad, pero responsabilizaban solo al tabaco, como posible causa. Nadie hablaba del amianto, del humo de la planta incineradora, de los humos de la central eléctrica, o de la alta circulación de vehículos diésel, demasiado antiguos.

En 2012 no buscábamos el amianto, solo la denuncia de que una de las zonas de recreo más frecuentadas de la ciudad, la de las casetas de la Hípica, mantuviera cerrados y sin uso, unos vetustos aparcamientos oficiales para vehículos militares, pese a su evidente estado de deterioro y corrosión. Una de ellas, la que se sitúa de manera contigua a la caseta del Estado Mayor de la Defensa, tenía las cadenas y el rótulo de “prohibido estacionar, propiedad militar”, pese a que era evidente que allí no estacionaba nadie. Esta zona de aparcamientos, mejor cuidada y recientemente pintada, tenía completa su cubierta de uralita, que todavía no relacionábamos con el amianto, pese a que lo era.

El misterio del aparcamiento

¿Qué pasó con la uralita del aparcamiento del Estado Mayor? No sabemos, pero en 2012 la cubierta de uralita estaba íntegra, como muestran las fotos. En el pasado verano, cuando pudimos volver a la playa, faltaba el 90% de la cubierta, mientras que las abrazaderas de sujeción estaban rotas y en el suelo. Todo lo demás sigue inamovible, tanto las cadenas como los pivotes metálicos, siempre en perfecto estado de pintura, lo único que preserva del óxido. El resto de las casetas presenta un estado muy variado, de las claramente abandonadas, a las que están todavía en uso, que no deben llegar a la mitad. Hay una zona en mejor estado y menos visibles, las próximas a la entrada de la estación depuradora.

Zona peatonal y de ocio

Toda esta zona, bien acondicionada, debería haber sido la zona peatonal, de bicicletas y de recreo. Hubiese sido muy fácil acondicionar la parte sin uso, la de los eucaliptos, para aparcamiento, y dejar el resto libre de vehículos y de polución. A cambio, se prefirió destrozar el tráfico del Paseo Marítimo, única vía de salida para la mitad de los residentes del barrio del Hipódromo e Industrial. Además se impidió cualquier tipo de acceso al autobús urbano, que hubiese podido transportar, en temporada de verano, a los posibles bañistas hasta las playas, desde otros barrio. Melilla es de las pocas ciudades que carece de transporte público en las inmediaciones de su paseo marítimo.

Esto ya lo escribimos en 2013. Había otras alternativas, pero esta zona debía seguir siendo intocable, pese a estar baldía. El actual estado del carril de bicicletas no satisface a casi nadie. Lo único inseguro en toda la zona, es ser peatón. Hay que atravesar dos tipos de tráfico, para llegar hasta la playa.

Nota:El carril de bicicletas de Melilla | El Alminar de Melilla

Los edificios chechenos


Las bombas de amianto

Estuvimos por allí en mayo de 2019, apenas unos días antes de las elecciones. Nadie nos podrá achacar intencionalidad de ningún tipo, salvo la preocupación por la ciudad. Es un edificio histórico entre las calles del teniente Mejías y la del pintor Benlliure. Han pasado dos años. Todo sigue igual, pero algo peor. Esta vez, un vecino del edificio colindante, nos invitó a subir a la azotea, por las escaleras, sin entrar en las viviendas.

Siempre nos provocó asombro, como en Melilla los edificios en la ciudad se derrumban por dentro, sin que apenas se perciba desde el exterior, salvo el deterioro de las fachadas y la evidencia de su abandono. En este caso es de al menos una década. Su estado es ya irrecuperable.

En las fotos de las guerras, hay algo que produce asombro, y es como los edificios se desploman, bajo los efectos de “las bombas revienta edificios” pero mantienen en pie sus fachadas, algo difícil de comprender, pues han perdido cualquier elemento de sustentación interior. Solo queda la autosustentación por efecto de la gravedad de la propia pared. Para no remontarnos a periodos más lejanos, denominaremos a estos edificios como chechenos, de los que existen muchos en la ciudad. La alta devastación de Grozni, la capital chechena, provocó imágenes impactantes por el grado de destrucción de los edificios.

En la azotea de este edificio histórico, abandonado a su suerte, existen dos inmensos bidones de fibrocemento, colocados sobre la débil superficie del techo del hueco de la escalera, que en caso de fracturarse, caerán como bombas sobre el demolido interior. Al fracturarse, el fibrocemento o amianto, libera su carga mortal de partículas cancerígenas.

Hay hasta 70 veces siete, de edificios en esta situación en estas dos zonas urbanas del centro, y por toda la ciudad. Solo con el derribo de estos inmuebles, y la renovación de otros muchos camino de la ruina, mantendrán activo el mercado de la construcción y el inmobiliario, hasta final del presente siglo. En el enlace de la visita al lugar de hace dos años, se puede observar que los dos bidones de la terraza, están en pie.

Nota:Edificios | El Alminar de Melilla