Historia y recuerdo de Sarajevo


No se puede ir a todos lados, ni conocer todo, pero para eso están los colaboradores del Alminar como Stephan, serbio de Novi Sad y que ha regresado a Sarajevo después de 15 años. ¿Quién dio el primer tiro y por qué? Da igual, como el nombre de la primera víctima. El caso es que no hubo nadie bueno allí. Los paralelismos salen solos. La gente buscó la división étnica antes que la cultural y religiosa. La contaminación del nacionalismo provocó la revisión histórica y reverdecieron viejos agravios ya pasados y descontados por la historia. Faltaba la democracia eso sí, porque el viejo Estado comunista no era demócrata, pero el peor error fue alimentar las causas nacionalistas o dejarlas crecer, porque desde ellas no hay marcha atrás. Su veneno, como la radiación, persiste a lo largo de los siglos. Con su decenas de defectos, la federación yugoslava era plurinacional, multiétnica, multicultural y politeísta. En los Balcanes se conoce como en ningún lado el rigor de la espada de las dos religiones monoteísta y por eso la gente no se diferenció por ese motivo. Te mataban, por ser por croata, bosnio, serbio o kosovar. Luego, en las aguas revueltas de la postguerra llegó para pescar, el islamismo auspiciado desde la península arábiga, y entonces ya sí fueron musulmanes, católicos y ortodoxos, pero esta no fue la principal de las causas.

Milan Kucan (Eslovenia), Franjo Tudman (Croacia), Alia Izetbegovic (Bosnia-Herzegovina), Slovodan Milosevic (Serbia); son los cuatro dirigentes que volaron la República Federal sin posibilidad alguna de evolución o de transición. La primera en preparar el camino para irse fue Eslovenia, con sus leyes de desconexión, la cuidada estética nacionalista y su referéndum envenenado. Acusando al nacionalismo serbio de querer dominar Yugoslavia, en enero de 1990 Eslovenia y después Croacia abandonaron la Liga Comunista Yugoslava, y provocaron el colapso de la República Federal. En aquel momento todavía se podría haber salvado parte de la Federación, pero ya Milósevic decidió ser serbio antes que yugoslavo, y tanto la Unión Europea como la recién unificada Alemania no estaban por esa labor.

Suada Dilberovic y Olga Sucic fueron las primeras víctimas del lado bosnio (5/04/1992) y el sacerdote ortodoxo Nikola Gardovic (1/03/1992), solo que desde la óptica nacionalista los que son villanos para unos, son mártires para otros. El Centro de Documentación de Bosnia recoge la cifra de 97.207 muertos, de los que serían civiles al menos un 40%. Otros estudios, como el de Tibeau y Bijak en 2004, eleva el número de fallecidos hasta los 102.000, de los que al menos 30.700 serían serbios. ¿Todo esto para qué?

Eslovenia marcó el camino para la independencia, pero no solo con las acciones legislativas, sino también con las acciones de guerra. Celebró su referéndum independentista el 25 de diciembre de 1990, y que proclamó el 25 de junio de 1991. El JNA (Ejército Nacional de Yugoslavia) ya no tenía país al que defender ni un mando reconocible, por lo que solo intervino para salir airoso de Eslovenia. En los 10 días de guerra de julio de 1992, murieron 44 militares del JNA y 18 de Guardia Territorial de Eslovenia. Este es el modelo que quiso imitar Cataluña, al menos en la parte legislativa, contando con la inacción del Estado, e intentando crear una política de hechos consumados.

Srebrenica y Krajina

Srebrenica tiene su nombre asociado a la masacre más atroz llevada a cabo en suelo europeo desde 1945. Al menos 8372 personas fueron asesinadas de modo salvaje después de haber estado internadas de modo infame, en campos de concentración de las milicias serbias de Bosnia. Pero salvo los muertos y sus autores, poco más hay claro. Entre los dirigentes ex yugoslavos mencionados, no hubo nadie bueno. Genocidio es una palabra que no gustaba a la comunidad política internacional, porque implicaría connivencias y responsabilidades que nadie quiso analizar. El caso es que las fuerzas de la ONU ya estaban en la zona desde hacía varios años y no fueron movidas para impedir las masacres. También hubo extraños movimientos de la Armija de Bosnia, que dejó sin defensa la zona ante la indudable presencia de la VRS (Ejército de la República Srpska) de Ratko Mladic, indudable perpetrador de la masacre de Srebenica en julio de 1995.

Croacia estaba fuertemente armada cuando inició su guerra independencia y había formado un ejército secreto. De dónde sacó todas esas armas y su correspondiente munición sigue siendo un gran secreto a día de hoy. Los muertos superaron los 22.000 en los 4 años de guerra (1992-1995), de los que al menos 15.000 y casi 8000 serbios. En este tiempo también se inició la guerra de Bosnia y Herzegovina, en la que además del enfrentamiento entre Serbia y Bosnia, coincidió el de Croacia con la propia Serbia, por el reparto de algunas zonas del territorio bosniaco, lo que convirtió a esta última guerra en la más cruenta llevada a cabo en Europa, desde el final de la 2ª Guerra Mundial.

La lista de criminales de guerra acusados y encausados por el Tribunal Penal Internacional supera el centenar y alcanza a todas las partes en conflicto, aunque algunos sobresalen sobre otros, como Ante Gotovina, el militar croata refugiado en Tenerife, responsable de la limpieza étnica de la Krajina, el enclave serbio en la república de Croacia. En solo una semana el ejército de Croacia expulso de la región a casi todos sus habitantes, e incendió todas las casas y propiedades de los serbios. Toda la población de la Krajina, alrededor de 200.000 personas, fue desplazada y perdió todas sus propiedades de siglos. Las cifras hablan de una matanza de 170 personas, pero nadie se las cree, Sigue siendo un hecho sin posibilidades de investigación. Pese a todo, Gotovina fue declarado inocente por falta de pruebas concluyentes.

La Unión Europea decidió que solo Serbia había sido la culpable de aquellas guerras, y solo su jefe de Estado Slobodan Milosevic compareció y fue hecho prisionero y puesto a disposición del TPI (Tribunal Penal Internacional), en donde murió víctima de un infarto. Finalmente fue declarado no culpable de las matanzas de Bosnia, que fueron llevadas a cabo por el VRS, y no por el entonces ya desaparecido ejército yugoslavo ó JNA. En realidad existían más intereses en su destrucción que en su existencia.

Enseñanzas y parábola

Bosnia y Herzegovina está hoy dividida en dos Estados, el bosnio-crooata y el serbio, denominada República Srpska. Yugoslavia se fragmentó en 8 Estados, todos los posibles. Incluso se separaron territorios de una misma historia. Croacia y Eslovenia jugaron el doble papel de luchar por la supervivencia común, cuando en realidad actuaban para su secesión. Ninguno de los Estados escindidos ha logrado la relevancia que algún día tuvo Yugoslavia. Uno de los muchos errores de Milosevic fue aceptar cambios en la constitución federal buscando una permanencia que estaba sentenciada. En realidad solo la debilitó porque no existía esa voluntad.

Una sociedad no se repone a la destrucción de su país. El nacionalismo centralista es tan peligroso como el periférico. La estimulación de cualquiera dispara el crecimiento del opuesto. La existencia de una nación no puede someterse a referéndum o consulta alguna. El brexit inglés una secesión de la Unión Europea, decidido por unos pocos miles de votos de diferencia. Ni una sola víctimas de las guerras yugoslava mereció la pena, y los muertos quedaron en los campos y en las fosas comunes para nada. Tuvieron los peores dirigentes políticos en los peores momentos posibles. Puigdemon es un Milan Kucan fracasado, y Vlad Putin no llegará más allá de un triste Milosevic.

Nota: Y llegó la barbarie. José Ángel Ruiz Jiménez. Ariel, 2016

La teoría de las placas


Todas las ciudades sufren cambios en la denominación de sus calles y barrios. Nombres que fueron importantes en su momento queda diluidos por el paso del tiempo. Para evitar eso, las denominaciones de los centros históricos suelen tener nombres inamovibles como plaza Mayor, calle Real, plaza del Mercado. Algo así sucede en Melilla la Vieja, en donde la controversia es nula.

En la ciudad nueva, surgida a partir de 1890 los nombres son cambiantes, aunque también bastante estables. Los vaivenes políticos del siglo XX alteraron la composición de los nombres de la ciudad. El mayor cambio se produjo en 1940 con los gobernantes franquistas, quienes en una sola jornada alteraron más de 50 nombres de calles y barrios. Existían una serie de nombres de obligada inserción en todas las calles de España y los reprodujeron como hongos sin necesidad de ley alguna. Pasado casi medio siglo desde su final en 1975, la Democracia necesita ya de dos leyes de Memoria para poder introducir cambios con cuentagotas. Sin embargo, un ayuntamiento puede cambiar las denominaciones sin necesidad de amparo legislativo específico.

Tipología y práctica de las placas

En una ciudad es importante todo, empezando por la gestión de la misma. La actual etapa toca a su fin y en dos meses el ayuntamiento quedará técnicamente en funciones y ya no habrá posibilidad de nada.

La historia de la ciudad puede verse en la forma y tamaño de sus placas callejeras. Las más antiguas son de la década de 1970 y tienen el anagrama municipal. En algunas otras consideradas emblemáticas, aparece el escudo franquista. Por el tipo de placa es fácil saber la importancia del elevado a los altares urbanos. En algunas pocas calles quedan una placas metálicas de color azul, que son las más antiguas de las existentes. el bronce, el mármol y otros materiales nobles, se reservan para los grandes, entre los que no suele haber mujeres, que es el gran mal del nuestro callejero. En la capital de España dos de sus distritos recuerdan a Beatriz Galindo (la Latina) y a Manuela Malasaña, pero no suele ser lo usual en las ciudades.

Las placas enaltecen a hombres y mujeres de la ciudad o a acontecimientos y lugares especiales, bien de la propia urbe o del país. Los más notables y los mejores materiales se ubican en lugares privilegiados. En Melilla suceden cosas extrañas, como la colocación de placas en casas derruidas, la superposición de placas, el deterioro y no reposición de las que están rotas, o la utilización de materiales muy poco lucidos para las nuevas denominaciones. Parece como si no hubiera intención o convicción de perdurabilidad.

Si el centro urbano está reservado a lo más significativo, no se entiende que se sustituyera a José Antonio, por un desconocido Conde del Serrallo, para el que se elaboró una placa nueva de cerámica. La propuesta alternativa, enviada al anterior gobierno, era la del General Manuel Romerales, jefe militar leal al gobierno y fusilado en agosto de 1936. Pese a la existencia de propuestas alternativas, siguen apareciendo nombres de cuestionable significación. Al igual que hicimos con el Área 51, nos alejaremos de este tema con este artículo. No habrá otras propuestas de nombres o de acciones desde el Alminar de Melilla. Le hemos dedicado a esto mas de 20 años. Si la resistencia a cambiar nombres y monumentalidades en una ciudad es proporcionalmente mayor, que a la de permitir el derribo o caída de edificios emblemáticos, es que hay un error de concepto y una lucha imposible.

Se cambian los nombres pero no la historia porque se quiera o no, es lo único que no puede cambiarse. Los nombres y el recuerdo sí, pero porque este es el único y obligado recurso disponible.

God Save the King?


La forma del Estado da igual si la democracia es firme. Los anarquistas lo tenían más claro e identificaban en el Estado a la fuente de todos los problemas y males. La cuestión no es que existan republicanos, monárquicos o antisistemas, sino que existan demócratas.

Este artículo es una de las tareas pendientes del Alminar, del que sólo estaba escrito el título. Una consultora del consejo de redacción del Alminar nos pidió esta reflexión, pendiente desde mayo y a la que respondemos ahora. Decía Svetlana Stalin, cuando le preguntaban por su padre, que ella «ya conocía lo que había hecho Stalin, pero que muchos habían aprovechado para limpiarse las manos en su camisa» en el proceso de desestalinización. La cuestión inquietante es que los jefes de Estado o gobierno no suelen manchar sus propias manos con casi nada, pese a que sean responsables de todo, con sus directrices o políticas. Entre el dirigente político y la mano ejecutora o actora del posible delito o error, media una larga cadena de servidores, que les preserva de la imputación, e incluso de la carga moral. Nadie siente la responsabilidad por sus actos políticos.

En el momento actual el gran problema es la corrupción y la tentación autoritaria. El último en caer ha sido el presidente de Perú, en el proceso de arañar las constituciones para evitar las molestias de los controles parlamentarios. La tentación del poder es tan dañina cuando lo que se intenta es mantenerlo a toda costa, como el hacer cualquier cosa para alcanzarlo y luego mantenerlo a su vez. Esto es lo que estamos viendo, el arañamiento constitucional. En una situación política insostenible lo deseable sería una convocatoria electoral. El otro encallamiento del momento presente, es que las elecciones ya no se realizan para consultar la opinión del pueblo, sino para ganarlas y así las legislaturas se estiran hasta el límite legal, provocando deterioro de las instituciones y angustia entre el electorado, que se dispersa entre las opciones más radicales y rupturistas.

Nadie pudo imaginar nunca lo que sucedió en EEUU hace dos años, pero afortunadamente los controles se mantuvieron firmes y también el sólido sistema judicial. Una democracia sin controles es cuestionable y también vulnerable, pero también un poder judicial politizado y que exceda sus límites. Es el lawfare o la ley en guerra. Los partidos recurren a la justicia como instrumento y la justicia se acaba convirtiendo en un partido. Los partidos ya no son el lugar de debate y representación social que eran en el inicio de la Democracia española en la década de 1970. Ahora son meros resortes del propio poder ejerciente, en manos de pocos grupos familiares y de clanes influyentes. Hay una nueva categoría, la del barón regional.

Estado, castas y democracia en España

Todos sabemos lo que hizo el rey abdicado Juan Carlos I (en la senda del Isabel II y Alfonso XIII) pero el rey no lo hizo todo, desde luego mucho menos que Jordi Pujol, president de Catalunya y «molt honorable» y no judicializable. Dos décadas de intensa corrupción devoraron la Democracia española y hundieron la confianza popular en Instituciones y partidos. Tanto fue así que surgieron dos nuevos movimientos políticos (Podemos y Ciudadanos) que pretendieron acabar con el bipartidismo secular español desde el siglo XIX (liberales y conservadores). Solo 4 años después, uno está desaparecido y el otro es apenas su fantasma, aunque esté en el gobierno de la nación. Solo un proceso electoral definiría la situación real, pero hay miedo al propio proceso, porque puede resultar incontrolable, por la aparición de fenómenos políticos incompatibles con la democracia, como los populismos y los extremismos.

La Revolución Francesa se inició siendo monárquica, y pudo sucumbir bajo sus propios excesos. Sólo la ejecución del rey la hizo republicana. La Revolución Rusa impidió la integración de Rusia en el entorno europeo y el acceso de la nación al desarrollo en democracia. La Rusia actual es una república en la que se vota, pero no es democrática y de este estilo hay bastantes. De las tres democracias más solidas del mundo, dos son repúblicas y otra una monarquía. Lo que debe defenderse es el contenido y no el contingente, y todo esto ha desaparecido del debate social y político español.

Nadie deroga, ni se plantea hacerlo, la conocida como «ley mordaza», mientras que se liman ciertos delitos para beneficiar a la clase política. Mientras tanto y para entretenernos todos, se nos inunda con información basura acerca del Rey abdicado. La información se dirige, la opinión también y resulta tanto más peligrosa la información tóxica que crispa a la gente, que las noticias falsas, fácilmente detectables. La gente está alterada y airadaa por situaciones que ni le afectan de modo directo, ni tampoco podrá resolver.

¿Está en riesgo la monarquía como forma del Estado? La respuesta no está clara, aunque parece que no. La forma histórica del Estado en España es la monarquía, aunque esto en principio no supone garantía alguna. La Constitución como elemento de cohesión del Estado sí es una aspiración y conquista de la propia nación, desde los tiempos de la invasión francesa. La soberanía reside en el pueblo, y no en un dirigente o en una casta o nomenclatura gobernante. Lo que hay que defender es la soberanía popular y la democracia, dotándolas de controles al margen del vaivén político. Normas que nadie pueda saltarse según convenga a qué momento. El debate actual está viciado. Hay mucho engaño a la vista y al oído. El ruido de la crispación no deja oír otra música que no sea el propio estruendo. Lo que está perdiendo calidad y calado es la propia democracia, porque eso es lo que no se fomenta. Cada grupo o facción quiere imponer su debate e imponerse en él, sin escuchar nada que no sea lo que se quiere oír. No corre peligro la monarquía, pero sí nosotros, los ciudadanos.

Lo que todavía no tenemos claro es que lo ocurrido en el Parlament de Catalunya en octubre de 2017 fuese un intento de sedición contra el Estado. Tampoco fueron desordenes públicos porque se produjeron dentro de un parlamento sin desorden alguno. La Democracia, la Constitución, ni el propio Estado, tienen mecanismos adecuados para defenderse de estas situaciones, que puede venir por otros lados. Sin embargo, tirar un piedra en la calle, quemar un contenedor, no puede ser más grave que lo ocurrido dentro de aquel recinto. Porque lo que sí ocurrió es que se intentó segregar un territorio completo, de la legalidad vigente en el resto del Estado.

Sello y paradoja del partido comunista


El partido comunista que pretendió ser Uno, pero fue más que Trino, tiene un sello, una marca indeleble que lo distingue. Casi al mismo tiempo que su origen empezaron las disensiones que separaron el extenso campo del marxismo, en decenas de facciones irreconciliables, en las que siempre existían más caínes que abeles. Hay que considerar al comunismo como a una creencia, con sus dogmas impuestos desde Moscú, y como la alternativa en la Tierra al catolicismo de Roma, en la que el Kremlin ejerció, sin exageración alguna, como el Vaticano rojo. La base de la creencia se dirigía hacia un más acá frente al más allá católico, y el paraíso prometido era la dictadura del proletariado. No solo era una alternativa al capitalismo imperante, era algo más. A la trinidad de Marx, Engels y Lenin, se unió la figura de Mao, que resultaría la única sobreviviente.

El comunismo o si se quiere, la desviada plasmación de la doctrina de Marx en forma de estados socialistas, la mayor parte ya desaparecidos, no significó libertad nunca. Quien mejor lo conoce y analiza es John Gray, uno de los mejores pensadores y analistas del mundo moderno, en su obra Misa Negra. El recurso a la comparación religiosa es inevitable con esta nueva fe, que apenas duró un siglo. El sello que distinguió la práctica o aplicación de la dictadura del proletariado fue «el uso del terror» come método, en proporciones antes nunca vistas. Los zares eran tiranos, esto es una verdad inobjetable, pero también que la etapa final de la feroz represión zarista, 14.000 fusilados, sería ampliamente superada por la primera gran oleada del terror bolchevique (100.000), hasta que con la llegada de Iosif Stalin, se alcanzara la mayor magnitud conocida hasta ese momento, cuando en solo un año (1938) y con las cifras más bajas, se fusiló a 328.000 personas, Todos los partidos comunistas se sovietizaron y hasta 1956 fueron estalinistas.

Es la aparición del fascismo la que provoca el gran choque entre los dos totalitarismos del siglo XX, con el nazismo como máximo y perverso exponente. En esta etapa, los partidos comunistas actuaron en defensa de las democracias, aunque su idea de ella fuese distinta. Las democracias pueden ser cuestionadas todo lo que se quiera, y las hay de baja calidad, y de bajo rango, pero en los países de sistemas comunistas, todo era mentira. Sin embargo, las aportaciones de los pensadores y pensadoras comunistas a las democracias fueron muy notables, aunque no todos hayan sido aceptados. No puede decirse lo mismo del fascismo, en el que todo es absolutamente nocivo para la sociedad humana.

Oficialmente equiparados en cuanto totalitarismos; no puede decirse lo mismo del pensamiento marxista, su filosofía, su teoría política y económica, que gozan todavía de cierta vigencia y desarrollo. Hay filósofos/as marxistas, políticos, personajes, e incluso héroes, que todavía siguen siendo objeto de veneración, como Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci, Karl Liebknecht, Sophie School (la rosa blanca), y el español Andreu Nin.

El sello comunista y su paradoja

La emisión de un sello extemporáneo, del que es lo único que puede decirse, ha dado lugar a una absurda acción judicial, como es la paralización de la distribución de un sello de Correos, y su posterior puesta en libertad de venta. Efectivamente un juzgado no puede juzgar la ideología comunista, y solo revisar si la emisión del sello cumplía la normativa legal, como así era. El sello del centenario (1921-2021) al que el propio partido no hizo demasiado caso, incluye también la parte estalinista el Partido Comunista de España, que es la menos resaltable. Hubiese sido preferible conmemorar el 55 aniversario de la legalización del PCE en marzo de 1978, que se cumplió este mismo año. La presencia del PCE en la Democracia de España, le dio legitimidad, aunque fuese de la mano de Santiago Carrillo, el rostro más emblemático, por muchas razones, de los comunistas españoles. Carrillo desligó al PCE del estalinismo, de la propia Unión Soviética, y precursor de su modernización política, o adaptación a los nuevos tiempos, aunque negras sombras le hayan perseguido siempre.

La paradoja del comunismo es esa, que aunque haya auspiciado los peores regímenes políticos posibles, exceptuando a la Alemania nazi, mujeres y hombres bajo estas ideas, han contribuido de modo notorio al progreso del pensamiento humano, y al desarrollo de los derechos colectivos. La paradoja es también que esas mismas personalidades fueron perseguidas y asesinadas por regímenes fascistas, por los socialdemócratas alemanes, pero sobre todo, por los propios regímenes comunistas. Quienes han creado más mártires comunistas han sido los Estados comunistas.

Valla y frontera en Melilla


Historia de una frontera

Un disparo de cañón (El Caminante) realizado en 1862 delimitó el territorio de la ciudad de Melilla. Hasta ese momento y desde 1497, la frontera de la ciudad se encontraba en lo que fue el edificio del Banco de España, en pleno centro urbano y a más de dos kilómetros del perímetro fronterizo actual. La delimitación del territorio se acuerda y lleva a cabo en la 2ª mitad del siglo XIX, nunca antes. El terreno se marca con una serie de hitos, o pequeñas torres, que todavía existen, pero no se lleva a cabo ninguna otra obra material. Es solo una delimitación básica. En la década de 1970, tras una epidemia de cólera, se instala una rústica alambrada, que es la que permanecerá hasta 1995.

Lo que se denominó como obras de impermeabilización fronteriza, con cargo a los fondos FEDER (Fondos Europeos de Desarrollo, se iniciaron en 1995, con el gobierno de Felipe González y con Manuel Céspedes como delegado del gobierno. Se construyó la carretera perimetral, una valla o alambrada de poco más de dos metros, y una serie de torretas de vigilancia dotadas de cámaras de seguridad, que fueron robadas. A partir de 1996 el perímetro no ha parado de ser reforzado nunca, y las crisis migratorias han sido constantes. Por la ciudad de Melilla han pasado desde entonces más de 20.000 personas, de todas las nacionalidades imaginables. Los inmigrantes han sido atendidos siempre, y en casi su totalidad obtuvieron el permiso de residencia. Los ciudadanos melillenses recuerdan todas y cada una de las oleadas migratorias, bien pacíficas o en avalanchas, y siempre bajo el incesante ruido de los rotores de los helicópteros. En casi 3 décadas de inmigración constante, nunca se había producido una tragedia como la del pasado 24 de junio, día de san Juan. Pese a la campaña desatada por un sector de la izquierda más intransigente, se ha impuesto el término de tragedia y no el de «masacre», que lucía en su camiseta la diputada María Dantas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), en su visita a la ciudad la semana pasada, como integrante de la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados.

Es normal que todos estos datos no sean conocidos al otro lado del Mediterráneo, y en realidades tan alejadas de nuestra ciudad como puedan ser el País Vasco, representando por el diputado de Bildu, Jon Iñarritu, y Cataluña. Sin embargo, la obligación de un parlamentario es recabar de modo exacto la información, ya que cualquier organismo o institución tiene el deber de facilitársela, como máximos representantes de la soberanía popular. Sin embargo, son muchas las imprecisiones que puede leerse en los medios de comunicación que en los medios informativos (El País, Público, La Vanguardia) que están marcando el paso en torno a los sucesos del pasado junio, en la frontera entre Marruecos y Melilla (España).

Salto, frontera, la Comisión y el ministro Marlaska

¿Mintió el ministro Marlaska y ocultó información sobre lo sucedido en la frontera entre Melilla y Marruecos? Lo primero que hay que decir es que todo gobierno se defiende a sí mismo, aunque sea de una manera paupérrima como lo está haciendo. Si no es por el video de la cadena pública del Reino Unido (BBC), aquí no se hubiese abierto comisión informativa alguna, y no se hubiese facilitado información a los grupos parlamentarios,

Lo segundo es que sin la colaboración de la parte marroquí, que nunca se tendrá, lo que sabremos será siempre la mitad de esa verdad que se pretende averiguar. Lo que muestra el vídeo de la BBC, y otros muchos grabados desde el propio territorio marroquí, es que «la larga marcha» de los 5000 inmigrantes hacia Melilla, se origina en Marruecos, y que el trágico salto que acabó con la vida de al menos 23 personas, se produce desde el lado marroquí de la valla. El diputado Jon Iñarritu reproduce en su cuenta de Twitter, un croquis publicado en el diario El País, en el que sitúa el lugar en donde se produjeron la mayoría de las muertes del 24 de junio. Toda esa zona a la que se denomina patio interior, así como los pasillos inmediatos a los tornos y las puertas, es territorio marroquí, sin ningún género de dudas. Ese terreno procede de la franja denominada como «tierra de nadie», que Marruecos nunca reconoció y que ocupó en toda su extensión, a lo largo de todo el perímetro melillense. En realidad es que Marruecos ni siquiera reconoce a Melilla o Ceuta.

Solo los vídeos de la parte marroquí, podrían aclarar la totalidad de lo sucedido, el número exacto de muertes, y los puntos exactos en que se produjeron, aunque con los vídeos que ya se conocen, y en Melilla son muchos, las dudas son más bien pocas. Otra cosa es si una vez forzada las puertas de acceso, y accediendo a la zona intermedia, hubo allí fallecidos o heridos, pero sin que todavía puede considerarse como territorio melillense. Los heridos de este lado del territorio fueron trasladados al Hospital Comarcal, y todos los que pisaron este lado del vallado, el español, fueron de modo directo al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes. Es en esa zona difusa de terreno, en donde está el conflicto que ahora debate e intenta dilucidar la Comisión del Congreso de los Diputados.

Fotografías e hitos fronterizos

Una fotografía obtenida en un desaparecido foro de antiguos reclutas en Melilla, muestra de modo formidable la realidad de la frontera africana entre España y Marruecos. En ella se ve un hito fronterizo de la antigua muga, que quedó al otro lado tras erigirse el vallado. El hito todavía existe y hemos podido localizarlo. España renunció a unos pocos cientos de miles de m2 de terreno, al levantar el actual vallado fronterizo. ¿Mintió Marlaska por encima de sus posibilidades? como dice el diputado vasco. No nos atreveríamos a decir tanto, pero no tan poco. Lo que no hay es caso «masacre de Melilla», sin restar ni un solo ápice a la tragedia. Mientras tanto, en Melilla solo hay silencio.

Planta Desalinizadora de agua


Suministra o revienta, el insólito caso del agua en Melilla

La planta Desalinizadora de agua de Melilla ha reventado. Está desconectada y sin funcionamiento. Una avería: «un reventón en un filtro» ha dejado a los 4 módulos sin servicio. La información emitida nos es precisamente muy exacta y técnica. El verbo reventar hace alusión a: deshacer o desbaratar algo aplastándolo con violencia. Sugiere más una explosión que otra cosa. En la otra acepción, como verbo intransitivo hace referencia a abrirse por no poder soportar la presión interior. También parece indicar algo que explota y se parte o raja, deshaciéndolo. De le escasa información sobre lo que sucede en esta Planta, viene quejándose desde hace mucho tiempo la asociación Ecologista Guelaya.

La planta Desalinizadora es responsabilidad de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, aunque la gestión y mantenimiento esté bajo otra empresa. El número de avería y la importancia de las mismas, hasta el presente y definitivo «reventón», sitúa el vector de sospecha sobre el mantenimiento y cuidado de la planta. A la hora de dirimir o exigir responsabilidades, es importante la atribución del problema, porque a lo mejor, lo que hay que hacer es revertir el mantenimiento y la gestión del agua, sobre una empresa pública o sobre la propia Administración de Melilla. La externalización solo trae negocio y beneficio al gestor, y problemas y gastos a la parte pública.

Un colaborador del blog nos remitía en días pasados estas reflexiones: Queremos saber cuántos metros cúbicos de agua han entrado en la red y cuántos metros cúbicos han salido de la red facturados. ¿Y cuántos han sido los cobrados, y dónde están los metros cúbicos no facturados, y quién cobra los cargos realizados a los ciudadanos? Porque hay una diferencia abismal entre la cantidad consumida por los ciudadanos (120m3), y la que indican las cifras de producción de agua, en torno a los 300m3, por persona y año. Un hogar medio melillense, de entre 3 y 4 integrantes, consume anualmente la primera cifra, que es la que se le factura. A día de hoy, la casi totalidad de los hogares melillenses cuentan ya con contador individual de consumo de agua, por lo que la discrepancia o diferencia no se sostiene con ninguna explicación racional. No pueden existir tantas piscinas privadas, ni las familias tienen el día entero los grifos abiertos, todo lo contrario. El recurrente recurso a las fugas tampoco se sostiene, porque si la pérdida de agua fuese el triple de la consumida, el suelo de la ciudad estaría permanentemente encharcado y todos los bajos inundados, y no es el caso. La posible población oculta debería ser de 100.000 personas, a añadir a los 80.000 empadronados, lo que tampoco parece creíble, ni digno de ser tenido en cuenta.

Ya tenemos 4º módulo, tras instalarse unas tuberías nuevas el año pasado, por parte de la Consejería de Medio Ambiente, que no es la responsable de la gestión de la planta, aunque sí de todo lo demas. Justo cuando deberíamos tener el máximo rendimiento, se produce el estallido más severo y casi definitivo. ¿Qué ha ocurrido, esto es lo que habrá que investigar y explicar? La opacidad es más espesa que nunca, justo cuando estamos oficialmente en la era administrativa de la transparencia. Aquí hay muchas cuestiones que resolver, y ninguna se dirige a lugares claros, sino todo lo contrario. La anterior administración decía que el gasto medio por hogar era de 316m3 y Guelaya afirmaba que el consumo oficial, que no real, era de 396m3. Tanto una cifra como otra, darían a entender que los melillenses pasamos el día entero sumergidos en el agua, Ambas cifras son míticas.

La otra cuestión pendiente sería la del embalse de Las Adelfas, inversión estratégica para proporcionar agua a Melilla durante 10 días, en caso de corte total de suministro, o incluso un mes si tuviese que producirse un corte táctico, debido a un sabotaje o un cataclismo en la planta Desalinizadora. ¿Por qué no está lleno nunca? ¿Por qué no está integrado en la red de suministro de agua?

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Najat el Hachmi en Melilla


Najat el Hachmi llegó a Melilla en viaje continuo desde Berlín. En la capital de Alemania dio una conferencia y aquí, en nuestra ciudad participó y se hizo con la Mesa redonda, en la que también intervenían el cineasta bereber Tarik el Idrissi, y el melillense Mohamed Hammú. Es imposible que en Berlín, o en cualquier otra ciudad se cuestione la participación de Najat en nada, aquí sí, y eso no es buena señal. Lo que en el mundo es una conferencia, en nuestra ciudad es un hito, y esto precisa de muchas reflexiones.

Najat es nacida en Beni-Sidel, localidad muy próxima a Melilla. Tarik es natural de Alhucemas, que también es muy cercana. Ambos son rifeños, como el presentador o conductor de la Mesa redonda, Hammú, como le llamamos los que le conocemos desde sus orígenes melillenses. Todos reivindican su propia identidad, su cultura, la cultura común de la que todos somos parte al vivir en Melilla y en el marco geográfico del Rif. Y Najat algunas cosas más, y esas cosas más, son las que marcaron la diferencia. Por eso la conferencia era también un hito.

Najat el Hachmi, nacionalizada española y afincada en Cataluña, se ha convertido en un referente, como novelista, como feminista, como articulista, como opinadora, como ejemplo de superación y lucha por su libertad, que ha alcanzado, aunque «asumiendo un coste por ello». Sin embargo, ahora es la mujer que quería ser, y no la que le habían impuesto por nacimiento. Por eso ahora es un ejemplo y un referente, y por eso tenía que estar en Melilla.

La sombra no estaba presente en el salón de actos de la UNED, ni en la mesa redonda, ni el encuentro, muy bien llevada por Hammú, el cuentacuentos, y autor también de varios relatos. Aun así, acechaba desde fuera. La consejera de Cultura, Elena Fernández, ofreció una rueda de prensa en la sala de exposiciones.

Nadie le puso nombre a la sombra, porque la sombra cambia y tiene muchos nombres y acecha bajo múltiples formas, como la intolerancia, el oscurantismo, el fanatismo. La única forma de disiparla, de liberarse de sus múltiples ataduras, es con la Cultura, con la Libertad, con la Democracia, con la Igualdad. Y estos nombres sí fueron mencionados.