Archivo mensual: abril 2015

La escalera del ferrocarril


  ¡ Encuentre las diferencias, si las hay!

                La historia de la escalera se pierde en el tiempo. Estas fotos muestran lo que no ha cambiado en dos años. Una pieza desprendida de madera, de los deteriorados escalones no ha cambiando de posición en dos años. Las botellas de cerveza sí delatan un cambio en las preferencias de los usuarios de este lugar. La litrona ha caído en desuso y ha dado paso al botellín. Las marcas de preferencia siguen siendo Amstel y Cruz Campo. Quizá hasta algunas botellas sean las mismas. Esto es gestión en tiempo real. Melilla piensa en verde.

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Devastación arbórea


Cortar las ramas por el tronco

      Creíamos haberlo visto todo en cuanto a podas, pero ninguna afirmación categórica puede sostenerse en el tiempo. La realidad y los hechos nos hacen rectificar, o nos desmienten de modo rotundo. En el año 2013 anduvimos por esta zona y ya la vimos llena de porquería y desperdicios. Todo sigue igual. Es incomprensible que un área urbana, se mantenga en este estado a lo largo del tiempo. Hay en colegio justo al lado y es un área de paso. No costaría nada mantenerla cuidada, limpia y utilizable para el uso público.

       Tiene unas escaleras de madera de un siglo de antigüedad, que merecería la pena conservar, pero en Melilla todo está destinado a perderse. Sobre esto también escribimos en aquella visita.

        “En abril solo poda el ruin”, dice el refrán, y también que: sin abril no habría año ruin”. A las puertas del mes de mayo, antesala del verano, no es lógico someter a los árboles a poda alguna, si es que esto puede calificarse de esta manera. Esto es cortar las ramas por el tronco.

        Lo que no se haya hecho en el mantenimiento de los árboles en esta fecha, ya no debe hacerse, al menos para mantener la sombra para el incipiente verano, que en Melilla llama pronto a las puertas. Algunos de estos árboles no recuperarán las ramas nunca, porque han sido serrados casi por la mitad, y los que consigan sobrevivir, tardarán años en volver a ofrecer sombra o cobijo para las aves.

      En cuanto a la porquería, allí sigue toda. La zona está infecta. El fin de este terreno será el de la recalificación y su posterior venta como solar edificable, con lo que también desaparecerán las escaleras de madera. Aquí, hace muchos años, existieron unas infraviviendas.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/04/18/la-arboleda-perdida-del-ferrocarril/

Campos de Melilla


                   Este campo de espigas de cebada está por debajo de la pista del aeropuerto, en su lado sur y por debajo del barranco de Alfonso XIII. Es el último vestigio de un pasado de huertas, antes de la invasión del cemento  y de su gris uniformidad. Desaparecen las tonalidades y el contacto con la naturaleza. El imperio gris parece incluso anular la voluntad de resistencia. Esta zona se correspondería con la antigua huerta de La Abastecedora de Alhucemas; un poco más hacia abajo estaría la huerta de Caballería.

                           El primer día hacía viento y el campo de espigas aparece mecido y ondulante, el segundo no, y las espigas aparecen enhiestas. El silencio y la calma reinantes eran iguales ambos días. El bullicio de la ciudad y del tráfico están a poca distancia, pero suficiente.

                            Trigo y cizaña crecen siempre juntos, por mucho cuidado que se tenga en la siembra del campo. No es posible distinguir una planta de otra a simple vista, salvo para los ojos del experto. Solo en el proceso final, en el de la criba, es posible separar ambos granos mediante un tamiz calibrado, pues el grano de la cizaña es más pequeño y cae al suelo.

                           Mayo está a las puertas, mes de labradores. Debe ser un mes caliente y lluvioso a la vez, pero justo hasta su mitad: San Isidro labrador, quita el agua y saca el Sol. Mayo está cerca y será un mes importante, igual que el de hace cuatro años, en el que, de la nada, fue creado El Alminar.

                             El campo de la victoria y el de la derrota es el mismo para los contendientes. Tras la lucha solo queda la paz y el silencio, como testigos mudos de los sucedido. Después,  todo cambia, en uno u otro sentido.

Peatonalización en falso


                      El gran fiasco del Barrio del Real

             En los días finales del mes de abril, solo se han completado dos tramos de los cinco que iban a suponer la transformación del bulevar central del Barrio del Real de Melilla, o calle de La Legión. El resultado está decepcionando a los pocos que confiaron en estas obras, porque la mayoría de los residentes y comerciantes del barrio nunca las vieron claras. El proyecto presentado a los ciudadanos del barrio y la realidad, no coinciden casi en nada.

               La nivelación del suelo desde un lado a otro de la calle no se ha hecho de modo integral. Se ha rellenado únicamente la calzada y se ha mantenido el viejo enlosado de la zona central. Esta mezcla desluce mucho el conjunto visual. Se ha utilizado el mismo tipo de material que en el Parque Forestal, para la aprte nueva.

                Las obras se iniciaron con mucho retrso y han llegado a estar paralizadas en al menos dos ocasiones. Se idearon desde un planteamiento electoralista y la conclusión no llegará a tiempo. Está generando mucho malestar, porque ha supuesto la eliminación de casi la mitad de los aparcamientos existentes y dificultará mucho tanto el tránsito rodado, como la actividad económica de la zona. No era el tipo de obra que necesitaba el Barrio del Real.

                Rellenar terreno no es una cosa fácil, es quizá de las labores más complicadas, porque si el firme sobre el que se asienta no está en buenas condiciones, o el material de relleno no es suficientemente denso, más pronto que tarde, acabará mostrando el defecto anterior y el propio. Este fenómeno ya ocurre en el mencionado Parque Forestal, donde los desniveles y la evolución del terreno es constante.

           Las obras han sido abiertas en los tramos transversales e inmediatamente se han empezado a producir las ondulaciones del firme. En otros luagres no ha sido necesaria la presencia del tráfico rodado, para que la acera ya aparezca inclinada. Las rampas de acceso o abandono de la zona central, para los vehículos, son de perfiles feroces.

              Son muchos los comerciantes y residentes en el paseo central, los que se preguntan qué sucederá si se reproducen las inundaciones del año 20o8, que anegaron el barrio por completo. Con un suelo a ras desde un lado a otro, el agua bajará sin obstáculo alguno que la detenga. Lo malo de estas obras, es que ni siquiera están en su ecuador. Lo peor, en cuanto a cortes de tráfico está por llegar, cuando se corte la zona central, en la intersección con la calle Aragón.

Día de Castilla y León en Melilla


                               Desde la campa de Villalar en 1521

               Las tradiciones suelen ser algo inamovibles, y se fijan y forjan con el paso de los siglos. Es imposible intentar cambiarlas. La dureza del clima continental castellano curte la piel y el carácter de sus gentes. La historia forjó la firmeza de sus convicciones. Ninguna nación es capaz de estar ocho siglos en guerra contra quien consideraba un invasor, los musulmanes españoles, Castilla sí. El ejército castellano era el más potente del mundo. Había liquidado el Reino Nazarí de Granada en apenas 10 años. En 1521 llevaba casi tres décadas conquistando América de norte a sur. No tenía enemigos capaz de hacerle frente.

                  En 1521 reinaba en España un soberano Español, hijo de la española Juana de Castilla y del belga Felipe el hermoso. Con la ley de extranjería actual, Carlos I hubiese tenido que esperar diez años como mínimo para obtener el derecho a la nacionalidad, y probablemente no hubiese superado la prueba de conocimiento del idioma materno, aunque era políglota. Hoy no sería considerado español, tan solo podría aspirar a la tarjeta de residenda. En el siglo XVI se le considera directamente un extranjero, pese a la indiscutible nacionalidad española de su madre, la Reina Juana.

                     Carlos I, hombre políglota y cosmopolita intentó la modernizacíon de España, sumida en muchos atrasos, y sometida a los privilegios de la nobleza, que adquirieron a lo largo de ocho siglos de Reconquista. Se hicieron dueños de la tierra y de la economía. La casta española, como clase social dominante viene desde muy lejos.

                Los Comuneros,  o Junta de Comunidades de Castilla, apoyados por parte de la nobleza, se enfrentaron a Carlos I, el rey extranjero, en defensa de las tradiciones de Castilla, e intentando proclamar como reina a Juana I de Castilla, madre de Carlos de Gante, a la que consideraban la legítima reina. Se aprovecharon y utilizaron para sus fines políticos, a una mujer trastornada por la muerte de su marido, Felipe el Hermoso.

               La voluntad castellena, revestida de tradiciones , no tuve que nada que hacer frente el poderoso ejército Real, y fue barrido en una sola jornada, en la campa de Villalar (Valladolid), un 23 de abril de 1521.  Ganó la batalla el monarca español Carlos I, pero renunció a imponer sus reformas modernizadoras y a recortar el poder de la nobleza (Casa de Alba), que ha llegado hasta nuestros días. Existen ocasiones en que quien gana pierde, y esta fue una de ellas, pero de esto ya hemos escrito.

                                             Castellanos en Melilla

         En 1497, fecha oficial de la conquista de Melilla, los únicos melillenses existentes eran los rifeños, que necesitarían otros cinco siglos para ver readmitida su condición de tales. Los castellanos sostuvieron Melilla durante 400 años frente a sus antiguos pobladores. Si Melilla es hoy lo que es, se debe en parte a la firmeza del carácter de los castellanos. Desde hace algunos años, y aunque ya no se recuerde nada de esto, los residentes castellano leoneses de Melilla, celebran un encuentro y almuerzo, en recuerdo y conmemoración del Día de Castilla y León, que no es otro que el día 23 de abril.

El canto del cisne del Telegrama de Melilla


              Ningún periódico vive ya de sus ventas físicas. Todos dependen de la publicidad privada y de la Institucional. El correcto reparto de ésta última debería fijarse en estrictos criterios de difusión, y con el único objetivo de mantener los empleos existentes. No está los tiempos ni para que desaparezcan empleos, ni para que desaparezcan medios de comunicación, algunos como el Telegrama de Melilla, que son parte de la historia de la ciudad. El poder político ha utilizado los medios locales como parte de su dominio sobre la sociedad de Melilla, instituyó unos convenios de publicidad, sin tener en cuenta los dos condiciones expresadas arriba. Se ha repartido dinero, y mucho, pero directamente a los empresarios, para mantener su poder e influencia sobre la situación política de Melilla. La línea informativa actual es prácticamente uniforme, algo que no sucedía hace una década, en la que cada periódico mantenía una tendencia, de manera que se leían todos los periódicos, para ver que tratamiento se daban a las noticias, según el medio que las redactase. Esto es fácilmente comprobable en la hemeroteca. Desde que se institucionalizaron “los convenios de sometimiento a la prensa”, la realidad publicada se asemeja a la de la Rusia soviética, con su agencia oficial de noticias (TASS), y los órganos de expresión oficial (Pravda e Izvestia), cuya única diferencia era el grado de enaltecimiento del líder reinante en ese momento, y de sus logros. A esto se le llamó culto a la personalidad, que alcanzó su cenit en las figuras de Stalin y de Mao.

               La situación creada ha sido la desaparición practica de la libertad de expresión, y de la emisión de información no controlada. Hay una situación de censura encubierta, o lo que es peor, de auto censura. El poder político ha apoyado su acción sobre estos  pilares propagandísticos, arrasando con todo lo demás. El potencial privado de cada empresario de medio de comunicación, es el que decide qué margen de crítica o de distancia mantiene con respecto al poder ejerciente. La crítica ciudadana ha desaparecido de todos lados. El Poder ejerciente ejerce su control de muy diversas maneras, pero también se ha convertido en rehén del perverso sistema creado.  Hay pánico a ajustar las subvenciones o la publicidad con los medios existentes, por si vuelven los tiempos de la iracundia informativa.

                      La posible desaparición del Telegrama de Melilla

          La política de subvenciones condicionadas tampoco ha servido para mantener el empleo en el sector de la prensa. En los últimos años desapareció la sección melillense del diario Sur, que ahora se regala dentro de otro medio de comunicación, El Faro. El mundo de la prensa en nuestra ciudad ha perdido al menos una decena de puestos de trabajo, y sigue siendo un sector que no está regido por un convenio colectivo de trabajo. El día en que los intereses empresariales caminen por otro lado, muy bien podrían deshacerse de parte de los medios  de comunicación  que ahora mismo rigen el panorama informativo. Para el año 2015, los distintos medios de comunicación de Melilla recibirán 1,9 millones de euros, la misma cantidad que en el pasado 2014. Una subvención en esa cuantía debe tener como objetivo principal el mantenimiento del empleo, la regulación mediante convenios colectivos y garantizar la libertad de expresión. Hasta la fecha no se ha conseguido ninguna de estas tres cosas.

                 Tras años de ocultar noticias y críticas hacia el gobierno de la ciudad, aparecen ahora por primera vez, tras años de silencio impuesto. La lección de todo eso es que callar no suele servir de nada, porque cuando el poder decide deshacerse de algo, lo hace cuando considera que ya no le es útil. Como dicen en sus portadas, 113 años de historia pueden desaparecer, al igual que desapareció la Cooperativa Gráfica. En silencio absoluto y sin que nadie se haga eco de la situación. Es la hora de los justificadores.

El amargo don de la belleza


  El campo de las uñas de gato

        Melilla vive una época gris, la del cemento. Hay pocos espacios verdes en donde se pueda estar en contacto con la naturaleza real, no la artificial, o la de decoración. Esta zona está se encuentra en la parte alta de la carretera del Tiro Nacional, a pocos metros de la rotonda de La Legión. Vemos decenas de plantas, de flores, que ni siquiera sabemos reconocer. Hace un año decidimos dar espacio a la botánica en El Alminar. Esto ha aportado dos cosas, una un conocimiento nuevo, y otro imágenes de gran belleza, como la de de esta planta, vulgarmente conocida como uña de gato o hierba del cuchillo, y cuyo nombre científico es el de Carpobrutus edulis. Su belleza y la intensidad de su coloración es extraordinaria. Pese a su atractivo colorido, está calificada como especie invasora, y es de las más dañinas, de ahí la frase que abre la entrada, de igual título que una novela de Terenci Moix. No se sabe cómo llegó a España, pero fue detectada por primera vez en Galicia en 1900. Crece en suelo pobre y secos, y tolera muy bien los ambientes salinos, como son los territorios costeros. Es muy utilizada como planta ornamental. Su origen parece estar en Suráfrica. Produce un higo comestible y sus hojas  pueden ser utilizadas como verduras.

       Frente a la belleza invasora nos encontramos en el mismo espacio con la belleza autóctona, como el Echinops spinousus, o cardo erizo, o cardo bola, planta propia del Norte de África y no presente en la península ibérica. Es una planta muy hermosa, en forma esférica, en tonalidades azul celeste.

           Una y otra son plantas de floración primaveral. Las hemos encontrados en el secarral mencionado, en la parte alta del barranco del Tiro Nacional. Son unas buenas y relajantes imágenes, para regresar al Alminar, tras un largo período de ausencia. Hay lugares que no deben ser abandonados, sobre todo cuando ha costado tanto crearlo y convertirlo en lo que hoy es. Por eso resulta adecuado este regreso.

        Nota: para la identificación de las plantas hemos contado con la colaboración de Manolo Tapia y del libro de José Cabo y otros autores, La flora silvestre de Melilla.