Archivo de la categoría: Fotocomentario

Fernández Díaz increpado en Melilla


                            La caravana que despierta  conciencias

          La caravana de Abriendo Fronteras, compuesta por más de 200 organizaciones de todo el Estado,  tenía programada su estancia en la ciudad desde hacía meses. El ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz comunicó su presencia en Melilla hace apenas unos pocos días. Ha sido una coincidencia.

           El ex ministro del Interior pertenecía a la línea dura del Estado, y recordó mucho a los ministros del Interior de la época de La Transición, como Martín Villa o Juan José Rosón, que buscaban intimidar desde su sola aparición ante los medios.

            Los 4 años de Fernández Díaz en Interior fueron duros, marcados por los problemas en las vallas fronterizas de Melilla y Ceuta, y sobre todo por el terrible suceso del Tarajal, punto de la costa ceutí en donde murieron 15 inmigrantes ahogados porque la Guardia Civil, siguiendo órdenes de Interior, impidió con disparos de pelotas de goma su acceso a la línea de tierra.

            Los años de Fernández Díaz fueron los de mayor números de avalanchas y saltos a la valla en las dos ciudades españolas de la costa norteafricana, con escenas dantescas, muertos y heridos, tanto en el lado de los inmigrantes como en el de las Fuerzas de Seguridad del Estado. La línea dura de Interior debía cumplirse sin la menor objeción posible. Fueron también los años del regreso de la “sirga”, alambre de espino altamente punzante. Fernández Díaz es el impulsor de la llamada Ley Mordaza, que supuso un retroceso en la libertad de Expresión y en el del derecho de Manifestación.

          Desde que fue nombrado Ministro, Fernández Díaz acude cada mes de julio a la ciudad, para internarse en Marruecos y rendir homenaje a su abuelo, desaparecido en la derrota de Annual en 1921. Este año estaba en Melilla para pronunciar una conferencia sobre Annual, invitado por la Asociación de Estudios Melillenses, que preside el coronel en la reserva Benito Gallardo.

           Su presencia coincidió con los activistas de Abriendo Fronteras, que le recordaron su responsabilidad ministerial en los sucesos de la frontera, sobre todo el incidente del Tarajal, del 6 de febrero de 2014. Le increparon durante varios minutos. No se pudo hacer más, porque el despliegue policial era muy notorio. Desde que están los activistas de Abriendo Fronteras, el helicóptero de las Fuerzas de Seguridad no ha dejado de sobrevolar.

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La placa falsificada


                      El franquismo tardío en Melilla

     El edificio nº1 de la calle Castillejos, junto a la Comandancia General de la ciudad, es la residencia de los jefes del Tercio Gran Capitán 1º de La Legión. Esto es un simple hecho administrativo sin mayor transcendencia. El que uno de esos jefes del Tercio fuese el Tte. Coronel Francisco Franco, es un hecho histórico simple, sin mayor relieve. Es uno más de los muchos jefes de La Legión. Solo el hecho de que se convirtiera en dictador, tras sublevar al Ejército de África, tal día como hoy, en 1936, hizo que se le enalteciera por encima de cualquier razón histórica, atribuyéndosele méritos muy por encima de sus hechos.

       El homenaje franquista a Franco es muy tardío en Melilla, declarada Adelantada en 1961, y concediéndose esta placa a su residencia en la ciudad en 1971. Lo más estrambótico de todo, es que se le erigiera una estatua ya muerto, en 1979, única en toda España, dedicada eso sí a su etapa de comandante. Parece que el retroceso hasta ese momento anula todo el mal que supuso su sublevación contra La República, y el baño de sangre al que sometió a España. Resulta ridículo deslindar esa parte del resto de su vida, o de sus 40 años de dictadura. Sería ridículo homenajear al cabo Adolf Hitler por sus acciones en la I Guerra Mundial, o al seminarista Iósif  Stalin, o al buen actor teatral que era Benito Mussolini.

     Si falsa era la placa instalada en 1972, porque afirmaba que allí “había residido su Excelencia el Jefe del Estado”, la actual es mentira, porque Melilla jamás le dedicó homenaje alguno por “las labores de socorro a Melilla en 1921”. Falsa era la primera placa que debió retirarse sin más, mentira y falaz es la segunda que jamás debió instalarse. Es una manera de burlar la Ley de memoria Histórica. Como curiosidad cabe destacar que la primera placa recordaba al Tte. Coronel y la 2ª al Comandante. No hay acuerdo histórico sobre a quién homenajear.

 

 

El guión de la Adelantada


Melilla, el 17 a las 17*

               El Museo Militar de Melilla destaca como pieza del mes, el guión de La Adelantada, título que se sigue usando, pero como “Adelantada de España en África”, y ya no como “Adelantada del Movimiento nacional”. Es un rizo conceptual para no desprenderse de una palabra que solo tiene rancias connotaciones franquistas. La historia es la historia, pero que sea en el mes de julio cuando se destaca esta pieza de museo no deja de ser llamativo. El guión  o estandarte es lo más importante de un cuerpo de ejercito, lo último que debe perderse, pues es lo que le representa. Cuando se conquista uno, significa que ya no queda un solo soldado del regimiento para defenderlo.

                 El Adelantado era una figura oficial de la Corona de Castilla, y correspondía a la persona que tenía competencias judiciales y de gobierno en las tierras conquistadas. La primera vez que aparece este cargo en la historia se produce en el siglo XI, y sería alfonso X el que le conferiría su forma jurídica y administrativa. Era el encargado de establecer un gobierno provisional en los nuevos territorios conquistados. El cargo desapareció como tal en 1573.

               La palabra “adelantada” reapareció con Francisco Franco, que vinculó históricamente su régimen con los Reyes Católicos, pues consideraba que había restablecido la unidad católica de España, tras los 6 años de dominación marxista y atea, que a su juicio representaba La República. Todo era un puro delirio y una falsedad histórica.

                  Melilla nunca fue adelantada de nada. En realidad, en 1936, la impaciencia y belicosidad de los oficiales conspiradores estuvo a punto de dar al traste con la sublevación militar, cuando iniciaron por su cuenta el día 17 de julio el asalto a la Comisión de Límites y a a los organismos oficiales del Gobierno de La República, la Comandancia General, a cuyo frente se encontraba el muy leal general Manuel Romerales, y la Delegación del Gobierno, representada por Jaime Fernández Gil de Terradillos.

             La Melilla franquista y sus nuevas autoridades se proclamó oficiosamente como “adelantada”, pero sin el refrendo del Palacio del Pardo, a cuyo frente se encontraba el dictador Franco, que muy a regañadientes aceptó en 1961, conceder el Título de Adelantada a la ciudad. En Melilla el franquismo es tardío, pero muy persistente. Eduardo Serra fue Ministro de Defensa entre 1996 y 2000, en el gabinete de José María Aznar. En su visita a la Comandancia de Melilla, apareció flanqueado por la estela de La Adelantada, concepto que se resisten a hacer pasar al cajón de la historia.

           Melilla no ha eliminado oficialmente de su escudo este título, aunque no se utiliza. No ocurrió lo mismo con Burgos, cuyo Ayuntamiento se deshizo en 1979 del deshonroso título de Capital de la Cruzada nacional, éste sí concedido nada más acabar la guerra.

              Quien quiera, y durante todo el mes de julio podrá visitar en el Museo Militar de Melilla el guión de La Adelantada, el guión de mando del Comandante General, y la bandera del Regimiento de Infantería de Melilla nº 52, con el águila de San Juan, por supuesto.

Nota:http://www.definiciones-de.com/Definicion/de/adelantado_corona.php

          *Título del artículo de Carlos Seco Serrano publicado en 1964

Melilla, ciudad de bidones


                                      Nueva política de aguas en Melilla

          En la ciudad de las maravillas modernistas, pasa desapercibida la presencia de los bidones de almacenamiento de agua en las azoteas, sobre el altillo de las escaleras, y generalmente apoyados sobre sobre vigas de acero u otras estructuras. En la ciudad vieja todas las casa tenía aljibes,  sistema de almacenamiento de agua avalado  por 5000 años de experiencia. Con la expansión de la ciudad a principios del siglo XX, el bidón de agua en la azotea supuso uno de los mayores avances conocidos, pues se instalaba uno por vivienda, con entre 200 y 500 litros de capacidad.

            Melilla es la última ciudad de España en tener agua corriente las 24 horas del día, algo que llegó en los inicios del presente siglo, con la construcción del pantano de Las Adelfas, que se abastece de agua de la planta saladora. Esto no varió la situación de almacenamiento, porque en muchas casas los bidones de agua siguen activos, solo que ahora se rellenan de modo constante. Hasta ese momento, que nos igualó a las ciudades romanas del siglo I, los melillenses solo podían gastar agua entre las 8 de la mañana y las tres de la tarde. Los bidones están presentes en todos los barrios de la ciudad, y en todos las casas anteriores a 1970. Quienes los han padecido saben lo que son: escasez de agua y falta de presión.

             Incapaces de prever el aumento de la población y por tanto del consumo de agua, los actuales gestores de la ciudad ya solo ofrecen recortes en el suministro de agua y en la presión de la misma. No los imaginamos dirigiendo grandes urbes como Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla. Gestionar no es solo atender al presente, sino también prever el futuro de una ciudad.

             Así pues el pasado sigue siendo el presente en nuestra ciudad,  en forma de bidones, que no se ven en ninguna ciudad europea. Constituyen una reliquia de la que parece no hay manera de deshacerse, al menos en los barrio antiguos de la ciudad, aunque siempre es preferible esa situación, que la ausencia de agua en las viviendas, como sucede en otros barrios, en donde no hay bidones ni aljibes.

            En su modestia, junto a otros artefactos de la modernidad, como antenas de televisión o compresores del  aire acondicionado, los bidones siguen prestando el uso para el que fueron concebidos. A partir de ahora les prestaremos atención, en un nuevo espacio que vamos a crear, un espacio real, al que denominaremos como “Ciudad de bidones”, sin otras rimas posibles, ni segundos significados.

La lucha contra el cáncer


 

       Nada sobre en la lucha contra el cáncer y hace falta de todo. Hacen falta recursos públicos, dinero para investigación, unidades de oncología, información sobre hábitos perjudiciales. En Melilla la situación suele agravarse por la falta de especialistas en la ciudad, por la saturación del Hospital Comarcal, y por los traslados a Málaga para recibir tratamientos específicos.

      La estancia en la capital malacitana supone añadir muchos inconvenientes a cualquier tratamiento para esta enfermedad. Por ello, la delegación de la Asociación Española Contra el Cáncer realiza las cuestaciones anuales y también otro tipo de acciones para el mismo fin, que es sostener la red de viviendas existentes en Málaga para ayudar a pacientes melillenses y sus familiares, que precisan desplazarse a la capital de la Costa del Sol.

       Ana Rodríguez es desde hace dos años la presidente de la Delegación de Melilla. Es una profesional muy reconocida en la ciudad, una gran persona, y también la ha padecido, en una modalidad muy agresiva. Desde hace seis años está libre de cualquier sombra de la enfermedad. Por ello, es muy de agradecer que personas como ella, dediquen parte de su tiempo a ayudar a otras personas, para ofrecer recursos, y sobre todo, esperanza. Quien la ha padecido en un forma extrema, puede ofrecer una gran ayuda con su ejemplo.

      No es esperar a que llegue el día de la cuestación y hacerse la fotografía. Hay que poner todos los recursos a disposición de los ciudadanos. No malgastar lo existente y seguir apostando por un modelo sanitario público. Ana Rodriguez ha relanzado la Asociación en Melilla, tras la amplia etapa de Lely Muñoz. Ha cambiado la sede de localización y está ampliando su radio de acción. Es una asociación que hay que consolidar en la ciudad. Su ubicación actual está en la calle Pedro Navarro.

                                              El Iris Blanco

     Hoy regalaban un iris blanco a aquellos que se acercaban a la mesa para contribuir con su pequeña o gran colaboración. Lo que importa es ser constante. El iris blanco es la flor de la esperanza, un estado de ánimo que pretenden que brote en los pacientes que sean diagnosticados con esta enfermedad, o que ya la hayan padecido. Entre las muchas personas que se han acercado a las diferentes mesas instaladas en la zona centro, hemos visto y fotografiado al Vicario Arciprestal, junto a la presidente de la asociación Ana Rodríguez.

Palmeras en salmuera


             Todo esto que conocemos como Parque Hernández era el mar, en los tiempos remotos. Mucho antes de que nadie pensara en vivir aquí. El cercano cerro de San Lorenzo marcada uno de los puntos de la bahía natural de Melilla, un verdadero delta de la cuenca del río de Oro (imposible saber de dónde salió este nombre) y sus afluentes.

             Para hacer el vecino aparcamiento subterráneo de Isla de Talleres tuvieron que desecar hasta casi el mismo centro de La Tierra, porque en este suelo, compuesto de antiguos lodos y depósitos fluviales, en cuanto se excava, aparece el agua, con un alto índice de salinidad. No es agua dulce.

            La plaga del picudo rojo dejó demasiados huecos en el centenario parque, del que hemos encontrado una fotografía anterior al “fuentismo”, una de las dos plagas que han caracterizado el desarrollo urbanístico de la ciudad en las dos últimas décadas. En la fotografía se puede apreciar el primitivo emplazamiento de la estatua del doctor y naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. La fotografía está firmada por Trainspotting y podría proceder del infausto foro de Infomelilla, la caída plataforma digital de información. También hay otra fotografía reveladora de la anterior frondosidad del parque, cuando tenía un arbolado más natural y acorde con un parque urbano.

            La palmera resulta un árbol socorrido y resistente en un medio agresivo y salino.

Sin rastro de solución


     Un rastreador es aquel que sigue la pista de animales o personas por el rastro que dejan, ya sean pisadas, cenizas, olores, sonidos, deposiciones. El Rastro de Melilla tiene rastro. El primero y principal es el enorme ruido que produce, y el segundo es el olor de la venta del pescado en la calle. Sin ser un rastreador cualquier melillense sabe reconocer que se está acercando al Rastro.

      La pista del Rastro se atenúa en invierno, pero con la llegada de mayo y del calor el barrio huele desde larga distancia. Las garcillas y gaviotas lo saben desde hace mucho y acuden allí a proveerse de un pescando tan fresco como el de  “Ordenalfabetix” en el poblado de Las Galias. ¿Es la oferta la que atrae la demanda o ésta última es la causa de la primera?. Si a lo habitual se une una rotura de conducciones de aguas fecales, entonces la zona se convierte en un pozo.

       La realidad dice que la oferta de pescado y fruta fresca existen porque no hay intención ni capacidad de acabar con semejante práctica, impropia de una ciudad moderna, ya sea africana o europea. Da igual. Esto no es propio ni aceptable en el siglo XXI. Ocurre porque no hay gobierno ni gestión, con lo cual la ciudad se ordena a su propia manera. Hay ineficacia y desidia.

         Hace unos años, cuando todo el comercio estaba en manos de cuatro, podía existir una excusa. La realidad es que hoy las fruterías proliferan como hongos y justo al lado de donde se comercia  en la calle, hay una pescadería con precios más baratos que los del Mercado Central. Con las panaderías sucede otro tanto. Hay muchos despachos de pan, y ya no hay necesidad de comprarlo en el suelo. Las tortas de “pan moruno” o techni ya es una realidad consumible en las panaderías de la ciudad.

             Hemos denunciado esto muchas veces, ahora ya solo lo comentamos. Es imposible que el Rastro remonte. No hay plan urbanístico. Es un caos de tráfico permanente sin escapatoria posible. Una vez rebasada la línea de la calle comisario Valero, ya no hay posibilidad de escapar. Las calles de Margallo y Gran Capitán solo conducen hacia el centro del barrio y a la carretera del Tiro Nacional.