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Iluminación y crisis de gobierno


 

 

                  Juan Vivas gobierna en Ceuta con 9 diputados de 25 posibles, con la sola abstención del Partido Socialista que cierra el paso a VOX, formación que le arrancó el diputado obtenido en las elecciones de abril. Con esa exigua minoría sortea cualquier temporal, incluido el del cese de la mitad de su gobierno, tras la célebre sentencia del Tribunal Supremo que impide nombrar viceconsejeros a personas que no sean electas. Esto es algo que el gobierno de Juan José Imbroda se negó siempre a cumplir. Mientras el presidente ceutí sortea los temporales con sus 9 diputados, nuestro gobierno parece encallado en su inatacable mayoría de 13. Juan Vivas suele aprovechar cualquier contingencia en su favor. Al día siguiente de cesar a los viceconsejeros, los repuso en sus cargo como directores generales, mientras el resto espera sus nombramientos como asesores delegados.

                       En Melilla no sabemos qué ocurre, ni la causa de esas negociaciones tan largas y secretas como cónclaves para elegir Papa, e igualmente protegidas por el secreto de las deliberaciones. En nuestra ciudad no hay ninguna chimenea, salvo la de ENDESA, para saber que todavía no hay fumata blanca. Una altar personalidad política local  nos comentaba la pasada semana lo siguiente: “el chacal (en sentido político) sigue esperando fuera, o se superan los recelos y se profundiza en la confianza, o no habrá salvación para nadie”.

                                                  La iluminación navideña

                      Esperábamos más y debían haber ofrecido más. En el año 2014 ya escribimos que año tras año nos ofrecían la misma y raquítica iluminación navideña, mientras el resto de las ciudades de España competían en cuál era la ciudad mejor iluminada. Salvo la novedad de la inauguración, popular y abierta a la ciudadanía, la iluminación navideña no ha aportado nada nuevo. Un gobierno no puede lamentarse en las esquinas de Twitter porque un determinado medio de comunicación no le publica las fotos de la inauguración lumínica. Un gobierno debe definir su área de Prensa y Comunicación, que sigue siendo desconocida, y diseñar un medio idóneo de comunicación con los ciudadanos. Estamos en la era y el tiempo de los periódicos e informativos digitales.

               Pasada la fiesta de inauguración, antaño solo reservada a los jerarcas del régimen, nos queda durante un mes entero, una lánguida iluminación, a la que hoy ha contribuido el día de lluvia. La reliquia de los Reyes Magos, instalada sobre la Biblioteca Pública, lleva más de 30 años sin renovarse. El eje luminoso debería completarse con la plaza de España, que lleva a oscuras varios años. El resto de la iluminación está muy concentrada en el centro de la ciudad. Todavía faltan los barrios, en los que todavía no hay nada. Ahorrar en unos adornos que llevan poniéndose durante una década, no es demasiado mérito. Lo elogiable es hacer más con menos y algo nuevo.

                       Es España existe un floreciente mercado de iluminación navideña, que puede ser contratada de modo permanente o incluso alquilada. Quien tenga interés en este tema para años venideros, puede consultar el enlace que llevamos ofreciendo 5 años. Por supuesto, y en un mundo libre, se puede pensar que esta es la mejor iluminación navideña de la historia.

 Nota:https://www.instagram.com/ciudadesnavidad/

Bolardos, abrelatas y otros obstáculos


           En todo este tiempo de desconexión sobre el acontecer diario de la ciudad, nos hemos reafirmado en un concepto anterior: Aquello de lo que no se escribe, no se ve; lo que no se muestra, no capta la atención; lo que no se denuncia no se repara. Hace falta un cambio de rumbo en la ciudad, porque parece que seguimos caminando por la senda marcada con anterioridad. La política de obras  a mansalva, muchas de ellas ya decididas, no funciona. Necesitamos otro modelo que no se parezca en nada a lo que hemos padecido durante dos décadas. Meter el arado más profundo no sirve de nada, porque se acaba impactado con el terreno rocoso y el movimiento se detiene.  Hay que corregir el errado rumbo anterior y empezar a rectificar obras mal hechas.

                                                   La ciudad inmovilizada

          Maceteros metálicos o abrelatas, bolardos, y otros obstáculos que solo contribuyeron a hacer más difícil la maniobrabilidad, la movilidad y el acceso de los vehículos de emergencias. Hay lugares en los que ya no es posible pasar casi ni andando. El modelo de supuestos “adornos urbanos”, solo es un modelo de negocio común para las ciudades, incluyendo el arbolado urbano.

                   Los maceteros metálicos son peligrosos y no sirven para nada. Los bolardos de protección de aceras mal instalados, crean dificultades de paso a los vehículos, y causan accidentes. Se extendieron las aceras y se estrecharon las calzadas, con lo que aumentaron las dificultades de paso, incluso para motocicletas y bicicletas. Vemos a diario como los ciclistas buscan las zonas más despejadas posibles, alejadas incluso del carril bici.

              Empezar la movilidad sostenible de una ciudad por el carril de bicicletas, es empezar una casa por su tejado. Todo lo que se ha conseguido es expulsar al transporte urbano de sus recorridos tradicionales y limitar su alcance. Durante unas obras en las calles centrales del barrio del Real, la COA o autobús urbano melillense, tuvo que hacer parte de su recorrido por la calle Mar Chica, y ese sería el objetivo. No puede ser que haya que atravesar medio barrio para buscar la parada más próxima. El transporte público debería ser lo principal. Sin una red lo más extensa posible de autobuses urbanos, no hay movilidad ni sostenibilidad para una ciudad.

             Se derriban las señales, se golpean los bolardos, se atascan las rotondas. Nada ha funcionado porque nada se pensó bien. Es hora de cambiar el rumbo y corregirlo todo.

 

 

 

 

Historia de una ambulancia


                En una ciudad como Melilla es habitual ver una ambulancia marroquí camino del Hospital Comarcal, aunque no en las cifras que las que algún partido intenta amedrentar a los ciudadanía. El mayor daño hecho a la Sanidad en Melilla fue la paralización de las obras del nuevo hospital en 2012, tras la victoria electoral del Partido Popular. De esto se sigue hablando muy poco en la ciudad y la Sanidad Pública es algo prioritario.

               Mientras que la sanidad melillense quedó en niveles mínimos bajo los anteriores gestores (2012-2018), hemos visto proliferar todo tipo de clínicas privadas de salud, ofreciendo, previo pago, tratamientos e intervenciones a los que se tendría derecho en el sistema público, pero que carecen de especialistas. Esto motiva que el ciudadano/a de Melilla deba optar por pagar de su bolsillo tratamientos, consultas e intervenciones, bien en la ciudad o en el exterior.

               Ha pasado año y medio y sigue sin resolverse el complicado asunto de las Clínicas Radiológicas Remartínez, que fueron sacadas del sistema público de diagnóstico mediante un ardid administrativo, que todavía no ha podido ser revocado.

                  En todos los ámbitos somos clientes o usuarios, salvo en el de la medicina, en el que somos pacientes. Esto quiere decir que lo que está en juego es nuestra  salud, y por eso rige la norma de pagar y callar, porque va tu vida en ello. No hay nadie protestando porque las compañías de prestación de servicios sanitarios hayan reducido sus servicios al mínimo, o que incluso los tengan  por debajo, pues no hay médicos especialistas de determinadas especialidades en la ciudad. La norma se salta con la presencia mensual de una especialidad y con listas de espera sobrecargadas. Apenas hay médicos de medicina general con consultas propias, y los que hay están abarrotados. Las compañías ofrecen una prestación mínima, y otra más amplia previo pago mensual.

                                     Las ambulancias marroquíes

            Sin embargo, hay un partido político que ha hecho bandera social de la presencia de ambulancias marroquíes en nuestra ciudad, creando alarma e incluso rechazo social. Obviamente, las ambulancias de la zona no están al nivel de las melillenses, como tampoco lo están los hospitales públicos de Marruecos y de España. Sin embargo nadie habla de que el mejor dermatólogo de Melilla esté en Nador, y es al que acuden muchos melillenses para tratar sus afecciones epidérmicas. La sanidad privada en Nador tiene un nivel parejo con la de nuestra ciudad.

            El pasado miércoles observamos como una ambulancia marroquí parecía recoger a un paciente en la plaza de España, imaginamos que para trasladarlo al Hospital Comarcal. Esto sí es cuando menos extraño. Una cosa es traer un paciente desde Marruecos y otra que esas ambulancias estén prestando asistencia en suelo de Melilla. Sin embargo, el tema sanitario sigue fuera de la campaña política. Cada día se abren más clínicas privadas y se deteriora irremisiblemente la Sanidad Pública. Al día siguiente de realizar las fotografías de la ambulancia marroquí “operando” en plena plaza de España, nos enteramos que se han inmovilizado 4 de estos vehículos, y que constituían no solo un lucrativo negocio, sino también una espesa trama.

         En el mes de octubre algunas especialidades tenían ya las citas completas en el Hospital Comarcal, para todo lo que queda de año. Así pues, ante cualquier eventualidad, la única posibilidad de asistencia específica es acudir por Urgencias, algo que luego los gestores sanitarios, que no los profesionales médicos, reprochan a los pacientes.

          Estos también son problemas de la sanidad melillense, no solo el de las ambulancias marroquíes. Para resolver esto, el de la asistencia médica a ciudadanos marroquíes en Melilla, bastaría con firmar desde Madrid un convenio de atención sanitaria, para que luego el gobierno de Marruecos se haga cargo de la atención prestada a sus ciudadanos, igual que hace España con el resto de países europeos.

               Es cierto que el coste sanitario de la atención a pacientes marroquíes es elevado, pero no tanto como para hacer quebrar el sistema sanitario melillense. El colapso del hospital se debe a que ya es una infraestructura insuficiente y obsoleta, a la falta de especialistas, y a una muy discutible gestión en los últimos ocho años. Tampoco se entiende la total renuncia al cobro de toda o parte de esa asistencia. Esta es la parte visible, pero también hay otras muchas situaciones de las que nadie habla, ni siquiera los sindicatos de profesionales médicos y sanitarios, como el de la creación de una clínica privada, que quedó paralizada tras el cambio de gobierno nacional y local.

         La pregunta es: ¿Qué grado de descontrol se ha permitido en esta ciudad en los 10 últimos años?.

Sin nombres de mujeres


                                                Mujeres en Melilla

          En Melilla hay muchos nombres de lugares reflejados en sus calles, de militares, de varones, de batallas legendarias, de provincias, de juegos y hasta de galaxias. En el barrio de los poetas, Ataque Seco, no hay un solo nombre femenino. En la estatuaria sucede otro tanto. Solo hay hombres uniformados reflejados en las efigies callejeras, hay hasta un monstruo, pero ninguna mujer. Bueno, las hay, pero ambas tienen “alas”. Una representa a la Reina Isabel y es una de las efigies más bellas de la ciudad, y la otra resulta indescriptible, aunque se supone que rememora a Carmen Angoloti o Duquesa de La Victoria, aunque sí tiene dedicada la calle. También hay una calle dedicada a la escritora y académica Carmen Conde. Existen otros dos nombres de mujeres, pero son monjas o hermanas religiosas.

                                  Consuelo González Ramos* y una pared por calle

         Consuelo González Ramos fue una mujer comprometida con su tiempo. Estuvo en Melilla como enfermera en 1911 y 1912. Escribió un libro narrando sus experiencias, con el seudónimo de Doñeva de Campos, y artículos periodísticos con el de Celsia Regis. También fue concejala en el ayuntamiento de Madrid en 1925 y 1927. Nació en un pueblo de Valladolid, pero no es segura su fecha de nacimiento. Era conservadora y feminista. Los primeros y hasta ahora escasos datos biográficos publicados en nuestra ciudad, aparecen en el libro Mujeres de Melilla, de Mª de los Ángeles Sánchez y editado por el sindicato de la enseñanza Sate-Stes. Al menos cuatro de las mujeres biografiadas en ese libro, tienen ya concedida una calle en nuestra ciudad, aunque como en el caso que nos ocupa sea solo una tapia o paredón. La restante es la calle de Carlota O´Neill.

         Sin embargo, y así hacía las cosas el último gobierno del Partido Popular (2000-2019) , a Consuelo González Ramos, se le asignó solo una pared, y el espacio comprendido entre un paso de peatones y un ceda el paso. Un total de 30 metros sin significado alguno, encajonado entre las calles del general Gotarredona, la del general Fernández Capalleja y la del magistrado Ruíz Vadillo. Esto puso de manifiesto que existen calles de 1ª, 2ª y 3ª categoría.

          Las calles importantes se reservan para los varones (uniformados en su mayoría) y hechos admirables de la Nación, las de 2ª para los personajes (también varones salvo contadas excepciones) con cierta relevancia en la ciudad, y las de 3ª para todos aquellos/as que debiendo estar en el callejero, merecen solo una calle testimonial, alejada de la visibilidad, y sobre todo, sin numeración alguna, como la de Consuelo González Ramos, que al estar formada únicamente por una pared, garantiza que jamás nadie escribirá su nombre en una carta. Sin embargo, el Conde del Serrallo (varón y uniformado), pero irrelevante para la historia de Melilla, recibió un calle de primer orden, en pleno centro de la ciudad, sustituyendo a Jose Antonio Primo de Rivera.

           El Ayuntamiento de los nuevos tiempos debería tener ya formadas tres comisiones, la de reforma del callejero, la de Memoria Histórica y la de propuestas para el Día de Melilla.

             Nota: *http://dbe.rah.es/biografias/49825/consuelo-gonzalez-ramos; https://elalminardemelilla.com/2011/09/20/la-memoria-seguira-esperando-en-melilla/

 

 

 

 

Un mundo de desplazados


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Frente al sueño europeo

           El sueño europeo en sí no es nada, pero al menos garantiza que no te maten en las calles sin motivo alguno. Hay decenas de guerras en curso en el mundo. Según los datos de ACNUR (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados) la guerrilla islamista de Boko Haram ha provocado el desplazamiento de 2,4 millones de personas en Nigeria, hacia los países vecinos.

          Burundi tiene 343.000 personas refugiadas desplazadas de sus hogares hacia zonas más seguras. Su único objetivo es salvar sus vidas, desplazarse a zonas en donde no corran peligro. Además sufren una epidemia de malaria.

          La República Democrática del Congo, en cuyo suelo se extraen los materiales y materias primas necesarias para los telefonía móvil del Mundo Desarrollado, existen más de 4,5 millones de personas desplazadas, refugiadas. Emigran en masa hacia otros países limítrofes y a su vez reciben refugiados de los países vecinos. “Hombres armados mataron a mi esposa y a tres de mis hijos. Yo no sé por qué”. Kadima Kabenge, minero que huyó de los ataques en la Provincia de Kasai.

           La depravada guerra de Arabia Saudí contra el Yemen, el país más pobre de Oriente Medio, ha provocado ya el desplazamiento de 184.000 personas, la devastación del país, mientras la Comunidad Internacional no impone una sola sanción o advertencia al emirato feudal Saudí, mientras que se publicitan sus supuestas medidas modernizadoras, como el que las mujeres puedan conducir automóviles de alta gama. Toda la población del Yemen se enfrenta a la pobreza y a la carencia de los recursos básicos, mientras sus vecinos y agresores saudíes viven en el lujo extremo.

          Así país tras país. A Melilla, a España, a cualquier otro país de Europa solo llega un pequeño mosaico de las diferentes guerras mundiales. Las que provocan las políticas internacionales. Aquí solo llegan los más fuertes, los más jóvenes, los más capaces, los que han podido contar con los recursos económicos para pagar a las mafias de Trata de Personas. No hemos contado los millones de vidas perdidas en el último decenio.

            Si se dejará de robar, de despilfarrar y de malgastar el dinero público, habría dinero para atender todas las necesidades de los nacionales, y atender con suficiencia a todos los refugiados.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/10/27/melilla-la-onu-de-la-pobreza/

Sin tregua en Melilla


 

                  La última vez que Melilla vivió un cambio de gobierno fue en julio de 2000 tras la moción de censura a Mustafa Aberchán. Desde entontes (2003, 2007, 2011 y 2015), solo hemos visto gobiernos monocordes y con un escaso cambio de nombres. Los sucesivos gobiernos del presidente Imbroda eran solo barajar cartas del mismo palo, el de bastos. El 75% de los integrantes del gobierno saliente son los mismos que los del año 2000. Esta ha sido “la tensión” que ha resultado insoportable para los círculos afines al gobierno saliente y que han transmitido a la sociedad melillense, a través de las correas de transmisión que suponen los medios afines y algunas formaciones políticas recientes, de cultivo transgénico. Por primera vez en dos décadas, tres formaciones políticas distintas han tenido que negociar, discutir, ponerse de acuerdo, ceder; para alumbrar un gobierno inédito en todos los sentidos, y que es una opción de futuro para la ciudad.

                    Lo que si ha quedado claro en este tiempo, es que no habrá ni un solo día de tregua, ni tampoco los 100 días de cortesía concedidos a un nuevo gobierno. La sola publicación y presentación de la lista y personas que lo integren, será la señal para la ruptura de hostilidades de la nueva oposición, conjurada y cohesionada en torno a un fin, el derribo del gobierno de la esperanza, ya sea por vía asamblearia o judicial. Agrupados por este nuevo objetivo y causa común, ya avanzamos desde El Alminar, que no habrá renuncia al acta de diputado por parte del ya ex presidente Juan José Imbroda, en un futuro próximo. La nueva causa y el lavado de lo que consideran una afrenta (la expulsión del poder) no permiten renuncias de momento.

                                             El terreno minado

                  Resulta incomprensible e inaudito, que el cesado gobierno en funciones dejara 39 obras o actuaciones aprobadas antes de su marcha, y que han sembrado la ciudad como un campo de minas, bien como castigo o como recuerdo a la ciudadanía y a los nuevos gestores de la ciudad. Los anteriores responsables de estas áreas, se marchan con información acumulada para todo lo que queda de siglo, sobre futuras actuaciones municipales. En Melilla no existe distancia entre la actividad privada y la pública. Han modificado la ciudad a su antojo, creando más problemas de los ya existentes, pero sin resolver ninguno.

               Hay incongruencias enormes, como no abrir al tráfico calles con preferencia peatonal, como un tramo de la calle Conde de Alcaudete, que aliviaría la presión sobre el segundo tramo de obras de la calle Marqués de Montemar, y también los previstos en las calles Chacel y Prim.

                Hay un peligroso desnivel en el primer tramo de salida del Paseo Marítimo, aparte de un carril único de evacuación de tráfico, junto a un tramo inservible del carril de bicicletas y que ningún ciclista utiliza. Existen muchas actuaciones absurdas, que tendrán que ser revisadas una a una, y probablemente algunas rectificadas. A los tres meses de asfaltar la calle del Actor Tallaví, se va a abrir de nuevo el pavimento para modificar los giros, ampliar la acera y eliminar más aparcamientos en superficie. Han dejado todo sembrado de minas y de caos. A partir de mañana 4 de julio, comienza el nuevo asalto y desesperado al poder, como objetivo total.

                 Que tenga suerte este nuevo gobierno, al que deseamos todas los parabienes posibles, así como  la confianza y la solidez entre todos sus integrantes, y recordar  que tienen el respaldo de 18.000 ciudadanos/as, que no tenemos prisa en que todo empiece a salir bien. En El Alminar nos vamos a mantener vigilantes y atentos, en lo que es nuestra causa colectiva, Melilla y su futuro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Parábola de Jericó


 

                  Nuestro nombre caerá en el olvido con el tiempo, y nadie tendrá memoria de nuestras obras, y pasará vuestra vida como rastro de nube, y se disipará como niebla acosada por los rayos del Sol. Libro de la Sabiduría.

             Durante 7 días, dando vueltas alrededor de las murallas,  los 7 sacerdotes hicieron sonar las 7 trompetas. Solo al amanecer del séptimo día se derrumbaron las murallas y la ciudad fue tomada y pasó a otras manos. El poder se desmorona así, de un día para otro, sin más preámbulo que una pequeña señal. En 7 días, los que median entre el 15 y el 22 de junio de 2019, hemos visto desmoronarse a un poder envejecido, que eso sí, amenaza con dejar caer sus cascotes sobre cualquiera que esté en las inmediaciones. Los castigos a quienes intentan evitar, retrasar u obstaculizar la voluntad divina y la inexorabilidad de su mandato, suelen ser bíblicos.

               Hace ya muchos años, en 1980, apareció en El  País un artículo de Gabriel García Márquez titulado “El cuento de los generales que se creyeron su propio cuento”, en referencia a los militares uruguayos, que tras décadas de estancia en el poder y de control de la prensa y de la oposición, creyeron que todo lo que decían de ellos y de sus obras era verdad. El párrafo que sigue es magistral: “Es la trampa del poder absoluto. Absortos en su propio perfume, los gorilas uruguayos debieron pensar que la parálisis del terror era la paz, que los editoriales de la Prensa vendida eran la voz del pueblo y, por consiguiente, la voz de Dios, que las declaraciones públicas que ellos mismos hacían eran la verdad revelada, y que todo eso, reunido y amarrado con un lazo de seda, era de veras la democracia”. Apostaron por  someter su poder al dictamen del pueblo y perdieron, y abandonaron el Poder, obligados por las urnas, pero sin creérselo, es más, nunca creyeron lo que les había pasado, no le encontraron explicación.

              Lo que estamos viendo en Melilla desde el pasado 26 de mayo me recuerda este artículo, refrendado en un titular de El Faro: “No nos merecemos este resultado”, en referencia a los 10 escaños que les otorgaron las urnas y que indicaba su salida del poder (la del PP). Eso sí, lo veía toda la ciudad menos ellos. Esta vez la voluntad del pueblo había quedado más clara si cabe, con otros 13 escaños para los partidos de oposición, y una acumulación de 17.000 votos, el 50% de los votos emitidos.

          Se derrumbó el muro que rodea la elevación de la altura del cubo, un muro bien macizado y que había resistido el paso del tiempo, pero no la obra del nuevo parque infantil construido  un poco más arriba. Los cambios en la carga del terreno debilitaron el encofrado, provocando el empuje del terreno que reventó el muro. Era la última señal de las muchas que se acumularon. Nadie lo creerá hasta que no lo vea, todavía hay miedo, pero este tiempo está acabado.

         Costará al menos dos años detener el proceso de decadencia de la ciudad, con decenas de furgonetas del contrabando ocupando espacio público muy necesario, muchas de ellas abandonadas. Hay decenas de edificios en estado de ruina y la especulación urbanística dominando toda la ciudad. Todas las semanas cae un edificio en algún barrio. Desaparece el arbolado, los aparcamientos, sin que exista alternativa alguna. La frontera está colapsada, y los depósitos de vehículos descatalogados creciendo sin medida. No hay manera de salir o entrar de la ciudad y para colmo de males, el gobierno saliente ha acumulado más de un centenar de obras en el periodo pre y poselectoral, convirtiendo toda la ciudad en un infierno. No hubo tiempo en los últimos 10 años.