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La marca africana de Melilla


La carrera de La Legión

            La Africana es la carrera de La Legión, así lo dice de modo inequívoco el lema que colocan sobre la fachada del Casino Militar. Cinco años después, lo que se inició como una prueba básicamente militar, con acceso a corredores del mundo civil, se ha convertido en una “marca” para la ciudad, y una de sus principales señuelos turísticos. En los dos primeros años se extendía a lo largo de dos días, pero los organizadores (La Legión), han ido puliendo los aspectos logísticos, y la han concentrado en un solo día.

            La ciudad de Melilla aporta la infraestructura urbana, pero la organización corre por entero a cargo del Tercio Gran Capitán y de sus voluntarios. Es una carrera de las conocidas como “extremas”, en donde se ponen a prueba los límites físicos y anímicos de los participantes, de los que gran parte son militares de los distintos cuerpos del ejército existentes en la ciudad. Se recorren 55 kms en carrera o a paso de marcha, y 75 si se elige la bicicleta. No es la más dura de las que se organizan, pues ese hito lo tiene la 101 de Ronda, en donde se recorren 101 kms, y se cuenta con un día para hacerlo, bien en bicicleta o en carrera pedestre. Sin embargo, la prueba melillense está más concentrada en el tiempo, con un máximo de 10 horas para completar cualquiera de las modalidades del recorrido.

            Se supone que en este tipo de pruebas se extraen datos antropométricos, biométricos sobre endurecimiento  y resistencia, muy útiles en el ámbito militar. Lo paradójico es que se hayan extendido a la sociedad civil, y se hayan convertido en fenómenos turísticos de primera magnitud para las ciudades en donde se llevan a cabo. Existe también un turismo deportivo, y en él ha quedado encuadrada esta prueba.

               La carrera en Melilla se integra casi completamente en el ámbito urbano, porque la ciudad, en su desarrollo, se extendió hacia el campo exterior, al que hizo desaparecer casi por completo. Melilla es una ciudad africana, desde los inicios de su existencia histórica. La Legión nació en éste continente y para las Guerras de Marruecos. Su presencia histórica en la ciudad  y en África, camina hacia el centenario, que se cumplirá en 2021.

             Como siempre, para mostrarla, hemos buscado un ángulo nuevo, en esta ocasión desde la cafetería del Hotel Ánfora.

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En mar hostil


 

                El peñasco rocoso frente al que se alzó la Melilla histórica y antigua servía de atalaya y de vigilancia frente a un mar hostil. La población habitaba y se refugiaba en los cerros cercanos antes de que los españoles o castellanos, se establecieran en “la roca” en 1497. Hubieron de pasar 400 años de penalidades y de larga noche, para que la población pudiera asentarse en el llano. El mar embravecido podía con todo y derrumbaba en sus arremetidas las murallas circundantes. Solo el peñón rocoso y sus cuevas ofrecían amparo frente a un entorno climatológico hostil. Tuvieron que pasar más de 4 siglos para que Melilla pudiera dominar el mar, que tantos destrozos causó en la ciudad. Un temporal tras otro, frente a una muralla líquida que era foso infranqueable, y también esperanza del socorro y del auxilio. Por ahí, entre las rocas desgastadas,  debajo del Faro de Melilla la Vieja, existe una puerta por la que se subían los suministros y se accedía a la salvación.

         En días así, los habitantes veían hundirse barcos, o darse media vuelta, y arruinarse sus esperanzas de un rápido auxilio. La violencia del agua y la corrosión de la sal, desmoronaban las piedras y abrasaba la vegetación. El peñón era solo lugar de vigilancia, atalaya e intercambio comercial, hasta la llegada de los castellanos. Una y otra vez fue abandonado. Vivir y mantenerse ahí, 4 siglos, resultó un infierno.

Un día después


                 Solo un día de diferencia y la imagen ha cambiado por completo. Ayer todo estaba teñido por el color naranja del polvo sahariano. No había contraste, todo era uniforme. Hoy todo ha recuperado su color natural y la apariencia a la que estamos acostumbrado. Tan real es uno como lo otro, pero solo es eso, apariencia. Vemos las cosas como las vemos, pero bajo unas condiciones de luz determinadas. Esto pone de manifiesto que lo mismo, un mismo hecho puede ser visto de distinta forma. Dos observadores no  reaccionan igual ante un acontecimiento o una sensación. Un mismo suceso afecta en modo distinto a cada persona. Los animales, los insectos, las aves, los humanos, vemos el mundo de diferente manera. Por eso no pueden emitirse, o deben evitarse las valoraciones y las categorías absolutas., aunque sí existen lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso. Si alguien está en un error hay que hacérselo ver, si alguien afirma decir la verdad debe demostrarlo, pero nunca imponerse. Los hechos sí son ciertos, las valoraciones relativas.

 

Atardecer rojo en Marte


El polvo rojo africano cubre Melilla

    En Marte todos los atardeceres son rojos. El color rojo de su superficie hace que sus atardeceres permanezcan invariables a lo largo de los siglos, por tanto esto puede ser un pleonasmo o una redundancia. ¿Cómo es un atardecer en Marte?. Hace mucho se le llamaba también el planeta gemelo de La Tierra. Hoy ya sabemos que no es así, pero Marte sigue evocando muchas cosas, más en la ciudad que algún día fue calificada como su hija.

       Lo vivido esta tarde en la ciudad debe ser lo más parecido a un apacible atardecer marciano. No se distinguía otro color que el rojo o naranja intenso, que es el color propio de Marte. El viento cargado de polvo sahariano atravesaba Melilla camino del Mar de Alborán y en dirección a la península ibérica.

        Los siempre muy supersticiosos romanos interpretaban los signos y fenómenos meteorológicos como augurios. Relacionaban los signos de tiempo con los acontecimientos que sociales y políticos. Hoy 22 de febrero, día de la cátedra de San Pedro, el polvo rojo africano ha impedido la llegada a nuestra ciudad de Pedro Sánchez, candidato a las primarias socialistas, cuya intención es volver a la secretaría general y llevar a su partido de nuevo a la izquierda. Sin embargo se lo ha impedido un atardecer rojo, no de Marte sino de Melilla. Esto solo puede significar una cosa, que no lo conseguirá. El vaticinio está hecho.

Al abrigo del Cabo


    El accidente geográfico más visible de toda esta costa es el imponente mazizo del cabo de Tres Forcas. El cabo es un factor de protección contra los temporales dominantes en esta zona, los de poniente y los de levante. Para poner a resguardo un barco hay que buscar la costa contraria. Atracar en los puertos cuesta dinero y estar un día más, del necesario para la descarga hace descender el beneficio del transporte. Por eso, en caso de temporales hay que buscar el abrigo de la costa. Hoy el temporal dominante era el de poniente. Este barco de carga, con probable destino al puerto de Beni-Enzar, costeaba en la vertiente de levante de Tres Forcas, bastante cerca de Melilla, por la zona de Cala Trifa. Los geógrafos griegos y romanos dieron buena cuenta de él, después de que toda esta ruta fuese transitada comercialmente por los fenicios.

       No lejos de aquí, en Punta Negri, enfrente de la otra vertiente de Tres Forcas, hay un barco griego que quedó allí varado hace décadas. Son los accidentes del mar, al que no es fácil dominar.

El descanso


 

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La imagen del descanso

             Siempre se necesitará descansar, en un lugar apacible, rodeado de la naturaleza, entre árboles, con el césped a los pies. No todo es horror y crítica. Hay imágenes ideales, días en los que apetece escribir, en los que las palabras solas, y las imágenes también. El tenue Sol de enero a la caída de la tarde, y sin buscarla surge la fotografía idílica, en las faldas del Monte de Mª Cristina, sin ruido de tráfico, frente al cementerio de la ciudad. Es sin ninguna duda, la foto del día. A veces en Melilla no es necesaria la inspiración, ni siquiera buscar nada. Solo mirar y no dejar pasar la oportunidad.

Donde nace el arco iris


          Las leyendas de los niños cuentan que en el lugar en el que nace el arco iris hay unos duendes, que custodian un tesoro, que algunos identifican con una olla llena de monedas de oro. Hemos visto muchos arcos iris, en muy distintos lugares. Incluso vimos un arco iris doble, hace no mucho tiempo. Sin embargo nos faltaba ver su nacimiento, el momento y punto exacto en el que arranca del terreno o del agua. Por lo general, este fenómeno óptico suele estar a grandes distancias  desde la posición del observador.

          Esta mañana no ha sucedido eso, el arco iris estaba prácticamente encima de la ciudad, era corto e intenso y hemos podido ver donde nace, en un lugar del mar muy próximo a Melilla, en el que el agua parece hervir. Tanto da que el arco iris provoque la evaporación del agua en la zona de contacto, o que éste surja, a modo de géiser óptico, desde esos vapores. Hemos encontrado el lugar en el que nace el arco iris.