Archivo mensual: diciembre 2013

Alminares en el horizonte


             El Alminar de Melilla desea a todos un Feliz Año Nuevo

       Son las últimas luces del año 2013 y con ellas queremos desear a todos nuestros lectores, colaboradores y comentaristas una Feliz Año Nuevo. A un año le sucede otro, a cada 31 de diciembre le sigue un 1 de enero. Todo se sucede de modo continuo sin que podamos evitarlo. El ritmo del tiempo no se detiene ante nada.  Así es y ha sido desde el principio de los tiempos. Diciembre es el mes en el que la penumbra comienza a detenerse, tras el solsticio de invierno. La luz solo se reduce en once minutos a lo largo del mes.  Son paradojas porque el solsticio del mes de diciembre marca el inicio del invierno astronómico en el hemisferio norte, y aun así desde el 21 de diciembre la luz del día está empezando a imponerse sobre la tiniebla nocturna. Es un atisbo de ilusión, de esperanza, en una año que va a ser también muy duro. Estamos ante una involución social en toda regla decretada por el neoliberalismo y los años del mundo.

       La cuestión es resistir y cómo hacerlo, pero para eso trabajamos desde El Alminar, al que algunos ya quieren talar: Por mucho que la luz decrezca, por más que quieran intentar oscurecerla, en el horizonte siempre se verá El Alminar y se escuchará la llamada del almuédano, eso sí, para quien quiera verla y escuchar su llamada.  Nosotros, D.m., seguiremos aquí, para todos aquellos/as que se tomen el trabajo y la molestia de seguir con nosotros.

Anuncios

Los números de 2013


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

El Museo del Louvre tiene 8.5 millones de visitantes por año. Este blog fue visto cerca de 250.000 veces en 2013. Si fuese una exposición en el Museo del Louvre, se precisarían alrededor de 11 días para que toda esa gente la visitase.

Haz click para ver el reporte completo.

El Día de Almería o del Pendón


 

                            No estamos solos

El 26 de diciembre de 1489 Los Reyes Católicos entraron en la ciudad de Almería, para dar cumplimiento a los acuerdos de la rendición de la ciudad,  firmados en el castillo de Tabernas. Cuando la conquista se obtenía por rendición se respetaban murallas, edificios y personas. Los Reyes Católicos celebraron la misa de Navidad en la hasta días anteriores mezquita mayor de la ciudad, recién consagrada como catedral.  Ese acontecimiento, pasados 524 años ya tiene poca trascendencia sobre la vida de la ciudad. Ocurre lo mismo en Melilla y su día de la conquista, conmemorado cada 17 de septiembre, desde 1497. Tal y como sucede en nuestra ciudad, a la tremolación del Pendón Real de los Reyes Católicos, que se realiza sobre el balcón del  Ayuntamiento, acuden todas las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, pero muy escaso público.

En Almería el Día de la conquista era festivo, luego dejo de serlo, luego lo volvió a ser y ahora lo es de modo intermitente y no ocurre nada. Ya nadie se rasga las vestiduras porque el 26 de diciembre, o Día del Pendón no sea festivo. pasado mas de medio milenio desde la efeméride, ésta ya no significa nada para la ciudadanía, que no suele acudir a los actos, independientemente del carácter festivo o laboral del día. Es obvio que la historia no puede cambiarse, pero sí el modo de conmemorarla.

En el caso de Almería es un hecho histórico que la ciudad pasó a manos cristianas un 26 de diciembre tras un pacto de rendición. En el caso de Melilla no. El intento de rendición o entrega de la ciudad por parte de los “alguaciles traidores fracasó”, y fueron expulsados de Melilla por sus habitantes. Ese es el motivo por el que hubo que conquistar la ciudad, aunque no se sabe si un 17 de septiembre u otro día.

PD: En la década de 1980, el grupo Nación Andaluza se manifestaba siempre en contra de la celebración de este día. En la ciudad de Granada sucede otro tanto con el 2 de enero, fecha de la celebración de su conquista.

Los velos de Cristo


                                                                      Las calmas de Navidad

        El día de Navidad siempre lo recuerdo como de calma absoluta. Pasada la cena de Nochebuena y la situación de tensión para que todo salga bien, la comida del día 25 es de absoluta calma. Tras ella ya no hay nada que hacer ni donde ir. Aunque cada vez menos , por que los tiempos y las influencias externas imponen cambios en las costumbres, todo está cerrado. No hay periódicos y si se consigue no encender la televisión o alejarse de los nuevos sistemas de comunicación, se consigue el silencio absoluto. Las charlas familiares se imponen sobre cualquier otro tipo de ruido moderno y sus sistemas de conexión permanente. Nadie quiere o pretender luchar contra esas tendencias porque son mareas lo anegan todo y a las que es imposible resistirse.

        Pese a todo esto, hay quien en medio de nosotros consigue aislarse de todo: son las monjas de clausura. En la ciudad de Almería hay dos conventos, uno es el de las Clarisas, conocidas como “las claras”, y el de las Concepcionistas, denominadas “las puras”. Resulta curioso que ambos conventos estén emplazados sobre los solares de lo que antaño fueron mezquitas de las Almería musulmana. Ambos fueron constituidos con Reales Cédulas de Los Reyes Católicos, tras la oficialización de la conquista el 26 de diciembre de 1489. Las religiosas Concepcionistas custodian desde principios del siglo XVI la imagen de la Virgen del Mar, aparecida en la costa almeriense en 1502 junto a la localidad de Torregarcía.

            Cristianismo e Islam han ido siempre a la par,  atravesando la historia como antagonistas, pero también  evolucionado con influencias mutuas. Tanto el convento de Las Puras como el de Las Claras ofrecen una misa diaria a las que acuden un cierto número de personas. En la mañana de Nochebuena pasaba junto al de Las Puras, el último que me quedaba por visitar, cuando acaba el oficio religioso matinal. Puede verlas y fotografriarlas con el velo blanco, el de la pureza,  que las cubre de modo íntegro. Es una escena llamativa que no había contemplado en otras ocasiones. Se tardan muchos años en descubrir una parte amplia de los secretos de cualquier ciudad. Es igual el número de años que lleve uno en ella, pues siempre habrá una última cosa que no conozcamos. En la cristiandad también hay velos que cubren a las mujeres de modo completo.  También existen velos en la cristiandad, como puede verse no solo es un hábito del Islam. Lo que también es común es que sean solas las mujeres las que deben cubrirse de modo completo. Algunos nos dirán que estas religiosas escogen esta vida de clausura de modo voluntario, pero es que es esa también la respuesta que escuchamos en el otro lado de la frontera. ¿Tiene sentido y utilidad una vida así?.

Lo que está en entredicho es el papel al que se relega la religiosidad de las mujeres, y es la gran cuestión que debe afrontar, si quiere sobrevivir como tal, la Santa Madre Iglesia. La cúspide de La Iglesia intenta renovarse, pero en España, el clericalismo del Ministro de Justicia y del Partido Gobernante, han vuelto a arrojar a las mujeres a la caverna, con la contrarreforma de la Ley del Aborto.

Lo que desaparece con el año


El fin de la vieja estación marítima de Melilla

  Hace apenas unos días dí por finalizado cualquier comentario sobre la desaparición de la antigua estación marítima, esa que se empeñaron en tirar abajo y que al final han lo han llevado a cabo. Es absolutamente cierto que no podemos pretender nunca decir la última palabra de algo, porque siempre hay o encontraremos una imagen más, o podremos ofrecer una explicación nueva, desde una posición o punto de vista distinto. Eso ha sucedido esta mañana, cuando a bordo del barco he podido ver los instantes finales del que fuera uno de los edificios emblemáticos de Melilla. Nadie avisó del inicio de la demolición, no se han ofrecido alternativas. Hemos tenido que estar pendientes de casa movimiento. La imagen “Puerto de Melilla” desaparecerá para siempre. Cuando acabe el año ya no quedará nada. Tenemos las imágenes anteriores y las actuales, las últimas, las de lo ya irremediable. Al menos hemos sido testigos de todo. La mañana se abrió nítida y transparente. La luz era espléndida.

Estampas de Navidad


 El espíritu de La Navidad

    El espíritu de La Navidad existe, al menos en el mundo cristiano. Se supone que cuando llegan estas fechas se entierran las hachas de guerra y se dejan a un lado las diferencias para disfrutar del contacto entre familiares y amigos. Mucha gente se ha ido de la ciudad en busca de sus familiares. Las personas viajan y se reencuentran en muchos lugares distintos. Todo sigue ahí, problemas y dificultades, pero parece concederse una tregua en todo. Es solo una actitud psíquica porque nada deja de pasar o suceder. Esta mañana, después de varios días de temporales de agua y frio, el Sol ha brillado con intensidad y se ha dejado caer sobre la Plaza de Las Culturas, más vacía que en años pasados. Se nota algo desangelado el Belén del Hornabeque con respecto a años pasados. Sobre el ambiente navideño flota una sensación de resignación y cansancio ante las dificultades sufridas durante el año 2013. No se vislumbra ningún horizonte de optimismo para el año 2014 y la gente está retraída tanto en su ánimo como en el gasto. Todo está más vacío que de costumbre, el Belén presenta un aspecto poco atractivo, pese a la presencia de romanos, azafatas y figurantes.

     En la mañana de hoy, estaban, como cada año, los integrantes del Coro Rociero de Jesús Cautivo y Mª Santísima de La Victoria, que animaron algo el deprimido ambiente del Belén. El presidente de Melilla Juan José Imbroda y se dejaba ver por el lugar acompañado de su esposa Francisca Conde, diputada también de la Asamblea de Melilla. Realizaron algunas compras, visitaron el Belén y se fueron de allí. Juan José Imbroda acaba de anunciar que volverá a presentarse a las elecciones de 2015, cuando en 2011 anunció que aquellas serían las últimas. Hay algo de precipitación en ese anuncio. Nada está claro para el 2014, y mucho menos para algo tan lejano como el 2015. Es una anuncio que resulta extemporáneo y extraño, realizado además en las tranquilas aguas de La Navidad. Solo dejamos constancia de lo que hemos visto y oído en esta última semana.

¿Cuándo acaba un año?


El 31 de diciembre es la fecha oficial del fin de año, no solo es un convencionalismo, aunque hay otros muchos fines de año repartidos por el mundo.  Los años acaban en ese momento, pero eso es únicamente en el calendario. Para cada persona el año acaba en un instante distinto. En El Alminar los años suele acabar en el grupo de días que median entre el 20 y el 22 de diciembre, por razones diversas. He buscado el final de años anteriores y siempre han sido distintos. Solo hay tres donde escoger (2011, 2012 y el presente 2013). En el primero de ellos no hubo interrupción navideña, se escribió casi todos los días y hasta el mismo día 31. El año pasado fue distinto y todo se interrumpió el día 22, aunque sí hubo entrada el día final del año. La tendencia marcada en 2012 va a continuar, en una forma parecida en el 2013. Todo cambia aunque no lo parezca, pese a que en apariencia todo permanezca igual. Hay cosas que no concluyen en el día marcado como fin de año y continúan en el año entrante. Todo es una gran cadena en donde los eslabones siguen entrelazados. Melilla y sus cosas, nosotros y nuestras vidas van a continuar aun cuando no haya nadie para ser testigo de esos acontecimiento o aunque nadie los describa y cuente. El Alminar está cubriendo un vacío durante un periodo de tiempo, desde un momento concreto, pero algún día aunque ya no esté, las cosas seguirán sucediendo.

                                                  Balances,  cifras y otras cosas

El año 2012 se cerró con 244.00o visitas. En el año todavía en curso, ya se han rebasado las 246.000 visitas. La semana que concluye este domingo ha registrado uno de los mayores índices de visitas de la trayectoria del blog. Es la segunda mejor semana de nuestra  historia con más de 8000 visitas y cuatro días por encima de las 1200 entradas, rebasado uno de ellos las 2000. Se han consolidado y conseguido mantener un blog difícil, compuesto por un diverso mosaico de entradas, con cifras de visitas que lo han colocado como un punto de referencia en la ciudad. Es difícil ocuparse de todo,  hacer atractiva una entrada que hable de una acera o de una papelera rota. Como siempre, es mucho más lo que queda sin mostrar que lo que se consigue sacar a la luz, pero todo ha sido así siempre. La misma Historia solo refleja los acontecimientos mayores. La parte de la realidad que reflejamos es aquella que nos rodea y de la que somos testigos. Algún comentarista nos preguntaba sobre qué es la realidad, a lo que respondemos que la realidad es aquello que nos sucede, lo que ocurre en nuestro entorno. Lo que les sucede a otros es la realidad de otros, aunque existan partes que sean comunes. Pese a todo, aunque dos personas vivan o presencie un hecho, su interpretación puede ser completamente diferente. Nada tiene por qué significar lo mismo para distintos observadores. Nosotros miramos, pero lo hacemos desde todas nuestras experiencias y conocimientos. También la realidad precisa de ser interpretada, porque casi nunca se muestra de modo claro. Habrá quien sienta y vea reflejada la vida en la ciudad desde El Alminar, y habrá quienes piensen que todo es fruto de nuestras ensoñaciones.

                                                   Imágenes de agua

Leía el otro día que lo que más amenaza a la vida humana es el agua, y es verdad. Quizá por eso nos inquieta tanto un mar embravecido, o nos atemoriza tanto una tormenta de agua. Frente al agua desbordada no hay defensa. Por eso también resultan tan relajantes las imágenes de agua en calma. El fin de año es también momento de buscar en los archivos de imágenes perdidas del Alminar. Hay cientos que fueron hechas con algún motivo y que luego nunca llegaron a formar parte de entradas, sin embargo, están ahí, y en cualquier momento pueden servirnos, como es el caso.

El año pasado, una de las últimas entradas fueron sobre imágenes de agua. Solo tuvo un comentario. Este año acabamos también con agua.