Archivo diario: 8 diciembre, 2013

Diciembre


 

            Diciembre cierra el año o lo empieza en algunos casos. Era el décimo mes del calendario romano (december), que fue desplazado junto los de september (séptimo), octubre (octavo) y november (noveno), para introducir los meses dedicados a Julio Cesar y Octavio Augusto. El año litúrgico de la Iglesia romana empieza en este mes, es el tiempo de Adviento o lo que está por venir.  Su color es el morado, violeta, púrpura o malva, que están asociados a las transformaciones espirituales y mentales. Se dice que su visión aporta paz y ayuda al equilibrio interior, aportando sensación de paz y ayudando a la superación de miedos, tanto reales como supuestos. Es el color de la renovación anual. En el Alminar utilizamos siempre este color en sus gamas más suaves, para el tono del fondo de escritura. Es nuestro color preferido.

           El tercer año de algo es muy importante, porque marca una tendencia. Los objetivos del Alminar para el año 2013 están cumplidos. Era muy difícil mantenerse en las 244.000 visitas alcanzadas el año pasado, y sin embargo, cuando todavía quedan tres semanas para la conclusión del mes y del año, la cifra estadística está prácticamente alcanzada. Nos da igual que el resultado final sean mil arriba o abajo, porque la consolidación del blog está alcanzada. El reto que queda es el del futuro, pero saber qué ocurrirá no está ahora mismo al alcance de nadie, aunque podamos intuir algunas cosas. ¿Qué transformaciones veremos o a cuáles nos deberemos someter?,  no son algo que ahora mismo podamos vislumbrar. Nuestra pretensión y objetivo principal, es seguir manteniéndonos. El futuro es un reto para todos  y que nos alcanzará de igual modo.

            Lo que escribamos a partir de ahora y hasta final de año, poco o mucho, ya no alterará nuestro objetivo. Hemos llegado hasta aquí y eso es suficiente. Es mucho más de lo que imaginábamos.  Esta entrada es más visual que reflexión, o es la suma de las dos cosas.

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Nuevas estampas ciudadanas


         Melilla, la ciudad difícil

Las papeleras de forjado son una tentación demasiado fuerte para la fundición de acero y ferralla de Selouanne. Todo lo que sea metálico y susceptible de ser convertido en colada de hierro, tarde o temprano desaparecerá de nuestras calles. Esto está pasando en cualquier ciudad de España. Todo se roba y se vende para obtener unos euros para sobrevivir; y existe una economía paralela que se nutre de este expolio constante al mobiliario urbano de las ciudades. Aun así y todo debemos reconocer dos cosas, una es que esta ciudad es especialmente difícil y la otra que nuestras autoridades municipales , por razones que están a la vista de todo el mundo, ya no dedican el 100% de su tiempo a la gestión de la urbe. No hay gobierno alguno, que después de 10 años de gestión, siga siendo eficaz, sin haber cambiado casi ninguno de sus hombres o mujeres. Algunos resultaron ineficaces desde el principio, por ser consejerías o áreas carentes de sentido y funciones, y otros se han ido anquilosando con el tiempo. El caso es que la anunciada renovación del gobierno nunca se ha producido, y la máxima del mismo es oír, callar y aguantar, como en la época de Franco. Una vez depositado el voto, el ciudadano ya no tiene control sobre nada. Solo nos necesitan un día cada cuatro años.

            La moda de candados y cadenas

   Resulta inquietante la facilidad con la que nos imponen algunas modas y costumbres, dirigidas desde nadie sabe dónde ni con qué intenciones. Una de ellas, aunque escribiremos de otras, es la relacionada con colocar candados e incluso cadenas de acero, como símbolo o expresión de amor eterno entre parejas (da igual que luego aquello no dure más de cinco años). Al menos las ferreterías sacaron algo de beneficio de esta costumbre, que afortunadamente parece ir desacelerándose, al menos en nuestra ciudad. En algunas partes de la ciudad, en barandillas de puentes, en pasamanos de rampas, se pueden ver enormes cadenas y candados, que no parecen tener otra finalidad que la de cumplir con aquella extraña moda.