La Libertad guiando al Pueblo


¡Quien quiera saber lo que son ofensas a la Theotokos, solo tiene que leer a Lutero. Pero el monje agustino (feroz antisemita) sabía muy bien lo que se hacía, y por ello nunca pudo ser acusado de blasfemia, ya que la Panagia no es una de las Tres personas de la Trinidad: Padre, Espíritu Santo e Hijo, por este orden. La Virgen María, como la conocemos en el Occidente católico, no pertenece a la Trinidad Santa. No se puede blasfemar contra ella.

El fuego, decía Umberto Eco, se alimenta con todo, tanto con la ofensa como con la disculpa, con la explicación y con la duda. Una vez encendido, lo incrementa y mantiene cualquier cosa que esté a su alrededor y eso es lo que ha ocurrido con la obra de teatro de Canciones de Belen, que se viene representando desde 2018. Por tanto, si es una «ofensa», esta es continuada y repetida desde hace un lustro. Sin embargo, al fuego, la verdad y los hechos le traen sin cuidado. Es la tormenta perfecta, pero vamos por partes, como decía mi padre.

Bula Ineffabilis Deus (1854)

La Bula Ineffabilis Dei de 8 de diciembre de 1854, fue una pequeña trampa del Papa Pio IX. A cambio de proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, la Toda Santa o Panagia; Pío IX consiguió que se proclamase también el dogma de la Infalibilidad Pontificia. Pío IX exigió una cosa a cambio de la otra. Ninguna de los dos dogmas son aceptados por el resto de iglesias cristianas, ni la ortodoxa oriental, ni la protestante o evangélica, ni por la anglicana. Por lo tanto, estamos ante una verdad muy parcial. Sí es posible poner en cuestión ambas cosas, sin causar ofensa a nadie. Estamos poniendo en orden la cuestión que nos mantiene en vilo desde el año pasado.

Dos sacerdotes que ha pasado por la ciudad, uno de ellos el Vicario Roberto Rojo, y Javier Velasco del Pozo, se han manifestado de manera violenta contra la consejera de Cultura Elena Fernández Treviño, y ambos sin razón. La cuestión de la naturaleza humana y divina de Cristo, no pudo ser resuelta hasta el Concilio de Calcedonia en 451, y tardó otros muchos siglos en ser aceptada. Es más, la Iglesia Católica persiguió a fuego y espada durante casi mil años, a todo aquel que osara contradecir estas enseñanzas. Por tanto, proclamar que la iglesia está hoy siendo perseguida o atacada por una obrilla de teatro, es obra de mala fe, porque aquí, quien ha perseguido hasta el 15 de julio de 1834, ha sido la Iglesia, pues en esa fecha se abolió oficialmente La Inquisición en España.

La beata Dolores, fue una monja ciega de Sevilla, que ostenta el honor de ser la última persona en ser quemada por la Iglesia en España, el 24 de agosto de 1781. Tras confesarse, se la ajustició con garrote y solo fue quemada en efigie. No estamos ante una iglesia perseguida, sino justo ante lo contrario, pese a los esfuerzos baldíos del Papa Francisco, que ya carece de fuerza para poner un verdadero y claro cambio de orientación en la Iglesia. A la Consejera Fernández Treviño, se la está sometiendo a un auto de fe público, por algo incierto, no hay ofensas a la fe en esa obrilla, y de lo que solo es responsable de modo tangencial, pues la obra tiene una representación continuada desde 2018.

La obra en sí

Hemos visto las escenas afectadas por el anatema lanzado contra la consejera de Cultura de Melilla, por el sector cofrade del catolicismo melillense y sí hemos de decir algunas cosas. No hay ninguna ofensa a la persona Trinitaria del Espíritu Santo, al que solo se menciona. No hay pues blasfemia, pero doctores tiene Roma.

El arcángel Gabriel queda sometido a una vulgarización completa, asemejándose más a un gañán de pueblo, que a un mensajero del Eterno. Recuerda en algún momento al cómico Pepe Carabias. Es más vulgar su representación en 2018 que en 2021. Vulgarizar, contemporizar, es un riesgo y la crítica en ese sentido debe asumirse. De la Panagia (Toda Santa), sabemos muy poco. Los relatos evangélicos son muy escuetos. Es cierta la sorpresa y la duda inicial sobre cómo todo lo anunciado por el arcángel podía llevarse a cabo en ella, aunque luego afirmase con rotundidad: «Hágase en mí según tu palabra». Lo insondable, lo que nunca podrá explicarse, es porqué el Eterno, se fijó en ella para llevar a cabo el misterio de la Encarnación.

No hay ofensa alguna a la Panagia, solo excesiva vulgarización, todo demasiado próximo a Gran Hermano y programas similares. La Navidad es la fusión entre Oriente y Occidente. Es una celebración cristiana y hay mucho terreno para realizar obras de calidad y más amplio mensajes, sin perder el sentido de lo que se celebra. Lo que reclama el catolicismo exaltado es catequesis y esto es solo cultura navideña, aunque débil. En cualquier cosa esta es una obra de tiempos pasados y más vulgares.

Conclusión

La Consejera de Cultura arde en la pira pública y los que deberían defenderla callan. Ese silencio sí es estremecedor e inquietante. La Consejera Fernández tiene entidad suficiente para defenderse por sí misma, pero por razón de su cargo debe ser muy equilibrada. No necesita tampoco al Alminar, porque es mucho más potente que este modesto blog. Aquí solo pretendemos fijar unos mínimos admisibles para un debate racional.

Las únicas ofensas demostrables son las que se le han dirigido a Elena Fernández, con toda la mala intención posible. Un sacerdote, Roberto Rojo, que fue acribillado por ese mismo clericalismo intransigente, no puede calificar de «tóxica» a una Consejera electa. Del otro sacerdote, cuanto menos se hable mejor. Es una cuestión de libertad de expresión, de libertad. En el pasado próximo esto no hubiera sido posible, no hubiera existido, porque no había libertad suficiente, y eso que la obra se representó durante tres años. El anterior presidente hubiese fulminado a quien hubiese puesto en una situación similar a una consejera de su gobierno, y un ejército de edecanes recorrería las redes identificando y poniendo en la picota a los críticos.

El actual Vicario, Eduardo Resa, debe poner paz en esta tormenta que amenaza muchas cosas, y desvincularse de ciertos grupos que empujan en una dirección equivocada. No hay blasfemia, no hay ofensa, solo vulgarización. Paz, piedad y perdón.

Feliz Navidad 2021


Como cada año, a todas y todos los que han llegado hasta aquí en nuestra compañía, a los que estuvieron, a los que están, a los que se cruzarán con El Alminar en algún momento, a todas las personas de buena voluntad; les deseamos Feliz Navidad 2021.

Estamos a punto de dejar atrás el segundo año de la pandemia que ha barrido el mundo. El cansancio es notable y son ya muchos los que no han podido culminar el año. A todos y todas los tendremos en nuestro recuerdo. Son 5.357.096 fallecidas en personas en todo el mundo, 88.708 en España y 117 en Melilla. En nuestra ciudad se han contagiado 12.000 personas desde el inicio de la pandemia. Las epidemias de peste solían asentarse entre dos y y tres años sobre un territorio, pero esto era en el pasado. Aun así, debemos espera que el año entrante sea el último en el que convivamos con la COVID-19, y se inicie el reflujo de la ola en todo el mundo. Las epidemias provocan cambios visibles en las estructuras económicas, sociales y por ende en las personas. Nada vuelve a ser como antes.

El espíritu de la Navidad acaba alcanzando a todos/as, y en ese ánimo que compartimos con todos, convive el pasado, el presente y el futuro. Al igual que ocurriera con Ebenezer Scrooge en la novela de Charles Dickens, escrita en 1843. Del pasado compartimos una imagen ya irrepetible, la del solitario Belén del Centro Asistencial, que montaba cada año monseñor Buxarrais con la ayuda de algunas mujeres voluntarias, en la capilla del centro, ya cerrada. Del presente y de nuestra poco destacable iluminación navideña, compartiremos dos cosas, una la imagen del árbol, que sí es un símbolo navideños, pese a la alharaca de la Navidad pretérita, y una fotografía de la ciudadanía melillense intentando recuperarse de la zozobra, el pasado domingo en la parte peatonalizada del centro de la ciudad (del que no se sabe qué modelo final aplicar).

En cuanto al futuro deseamos paz, convivencia y armonía para todos, pero bajo la protección del arbolado melillense. Esperamos que se detenga la especulación urbanística, y que no acabe devorando los acuartelamientos de Santiago y Alcántara. Una ciudad sostenible y amable, no se puede asentar solo sobre las aceras y el pavimento, sino sobre abundantes zonas verdes y de uso colectivo. También sobre la igualdad de oportunidades. El cambio no puede consistir solo en el asentamiento de nuevas oligarquías o castas, el gran concepto ya en desuso.

Aún así y pese a todas las dificultades, Feliz Navidad a los/as lectores/as del Alminar. A los/as comentaristas y a todos los que nos acompañan desde hace una década. Y sobre todo, nuestro mayor deseo es que sigan evitando el contagio.

Tribulaciones navideñas


Todo sigue su curso, y cualquier acontecimiento nos seguirá esperando a partir del 31 de diciembre. Estamos a punto de completar el segundo año de la peste del siglo XXI, pandemia inesperada que indudablemente marcará la historia del siglo en curso. Al contar con una fecha fija, todo parece acelerarse mas, aunque ese final en realidad no lo sea.

Seguimos en medio de las tribulaciones, la gran palabra que dio carácter al Quijote y que inmortalizó Cervantes, en la gran obra que todo el que se dedica al oficio de la escritura admira de algún modo. Son muchas las ocasiones y circunstancias en las que hemos equiparado la trayectoria de este blog, a la aventura del gran personaje cervantino, que se lanzó al mundo a «desfacer entuertos y enredos». En solitario en la primera salida y acompañado por su escudero en la segunda.

Es imposible saber qué nos deparará el futuro, porque como hemos podido comprobar nada puede predecirse. Los signos y agüeros llegan, pero pueden interpretarse en un doble sentido. Eso sí, hay que saber irse, antes de dar ocasión de acabar derrotado, como don Quijote en las playas de Barcelona, aunque fuese por una maquinación entre el cura y el estudiante.

En estos 10 años, en esta década del Alminar que se cerrará en unos días, hemos visto gigantazos, molinos, algún descomunal jayán. También molinos, galeotes y malandrines, encantadores y magos como Frestón. Nos hemos topado con la iglesia y visto de lejos a la Santa Hermandad, que siempre ronda por los campos. Siempre habrá quien siembre, y los pajarillos se adelantarán prestos a coger los primeros granos de trigo. Si se hace brotar una fuente, mil beberán de ese agua. Un agujero en el muro servirá para que un centenar puedan pasar por él. La luz de un candil iluminará una estancia completa.

Toda obra humana tiene principio y fin. Todo final es a veces el principio. Cada siglo trae su propia confusión. Las novelas de caballería no nos han abandonado, aunque ahora se conozcan como «Juego de Tronos», Siempre necesitaremos batirnos frente a Florimorte de Hircania, igualar en valor a Galaor, Amadís o al caballero Platir; y derrotar en singular combate a Bramidán de Tajayunque.

Una obra así, queda entremezclada con la vida. Lo mismo ocurre ya con el Alminar y su creador, tras esta década de escritura constante. Así lo afirma el propio Cervantes, a través de Cide Hamete y su pluma: «Aquí quedarás, colgada desta espetera y deste hilo de alambre, adonde vivirás luengos siglos. Para mí sola nació don Quijote, y yo para él; él supo obrar y yo escribir; solo los dos somos para en uno».

No nos quedan cuentas pendientes, al menos que podamos reconocer. Hemos escrito todo y dado testimonio de todo lo que hemos visto. Si ya escribimos, es por propia voluntad.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/05/06/el-fin-de-la-2a-salida/

La hora del Estado en Melilla


¿Hay un problema, se nombra una comisión. ¿Hay una Comisión? Hay una dietas. ¿Hay unas dietas? Hay un dictamen inacabable; pero no hay jamás un solución al problema. Porque España es el país de las Comisiones y las dietas. Quien así se expresaba era el parlamentario socialista Indalecio Prieto en 1921, en los debates parlamentarios tras el Desastre de Annual.

«Os dije antes el grado de corrupción al que se había llegado», decía el diputado Prieto, en una serie de discursos en el Parlamento, en los que destacaba lo que él llamaba «el vicio de Melilla«. Lo que en principio no estaba corrupto, lo acababa estando, y lo que eran cientos de millones en origen, acababan siendo decenas en destino. A toda esta situación se llegó por la tolerancia del contrabando, la lenidad de los castigos, la sensación de impunidad ante cualquier fechoría, que acababa minando la moral de la ciudadanía. La conclusión de Prieto en su último discurso parlamentario no pudo ser más demoledora: «Confirmé que la Comandancia de Melilla era una charca pestilente, formada por toda clase de inmoralidades y vicios».

A lo largo de la última década nos hemos sobresaltado antes los registros en el Palacio de la Asamblea, ante el rosario de presuntos delitos cometidos, ante la lista interminable de «practicas irregulares» en la gestión administrativa, que no se han acabado sustanciando en ni siquiera un reproche formal. Esto es la sensación de impunidad. «No hay ejemplo más demoledor para la conciencia de un país que la impunidad de todas estas tropelías. El problema de España es de moral y de decencia pública», decía Prieto en los discursos referenciados. Identificados «los focos corruptores», hay que actuar contra ellos de modo inmediato. También hemos visto detener consejeros, ingresar en prisión, y luego acabar todo en sobreseimientos.

No pueden existir zonas de sombra, zonas a las que no llegue la acción del Estado, su regulación, su igualdad de trato y su justicia en la distribución. En esta situación, ya detectada hace 100 años, no se puede proseguir. Melilla no puede seguir al margen de la fiscalidad del Estado y de su acción. Es ese hecho diferencial, el que crea situaciones que parecen permitidas en esta parte del territorio nacional, y no en el resto. Esa diferencia y su mantenimiento nos lastra.

El Estado debe tomar las riendas de la regulación económica de la ciudad, porque no puede permitirse que subvenciones se pierdan por la incapacidad de gestionarlas, o que las decenas de millones de euros para el futuro económico de Melilla se acaben disipando, sin que alcancen el fin al que fueron destinadas, porque el dinero se acaba tarde o temprano. Empresas creadas «ad hoc» ante la nueva situación, proyectos absurdos como el aeropuerto sobre el mar, la ampliación del puerto sobre el papel, o la creación de la «isla de artificiales» frente a Horcas Coloradas, la red de hoteles en lugares imposibles, o la construcción de colmenas en los cuarteles cedidos por Defensa, no pueden acaparar los fondos que se van a recibir. No pueden darse subvenciones a empresas, que no estén al menos constituidas y con actividad reconocidas, al menos desde dos años antes. Lo contrario es especulación y captación de fondos. La información privilegiada circula muy rápido en la ciudad.

Melilla carece de lo básico. Hay que subvencionar el transporte porque si no, desaparece. Las navieras cambian de nombre y dueño cada año. Hay zonas urbanas con infraviviendas, mientras se planifican nuevos proyectos especulativos. La situación se torna insostenible y es el Estado el que debe tomar la riendas de la armonización económica de la ciudad. Tiene capacidad, información, poder suficiente y sobre todo, el deber de hacerlo. Cuando el GIL marbellí llegó al gobierno en 1999, el Estado le retiró al Ayuntamiento las competencias de urbanismo. En la etapa anterior, la Delegación renunciaba a su capacidad de gestión, y se la entregaba al Gobierno local, y se situaba un paso por detrás.

En esta semana que entra, nos jugamos el gobierno autonómico de Melilla, y el de 2023. Si la enorme crisis que se va a abrir no se soluciona con contundencia, tendremos una gestión moribunda hasta las próximas elecciones. Hay una parte muy sana de este gobierno local, pero no podemos olvidad de la máxima de san Bernardo: “Creedme: Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es, pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible; porque, si bien te examinas, siempre hallarás alguna cosa que podar”.

Contamos con un buen Presidente de Melilla, Eduardo de Castro, una buena Delegada del Gobierno, Sabrina Moh, y una irreprochable Vicepresidente, Gloria Rojas. Tres ejemplos de moralidad y decencia pública, incluyendo a José Miguel de los Santos, un Comandante General ceñido a sus misiones militares.

Nota: https://elalminardemelilla.com/tag/san-bernardo-y-la-poda/

Santiago


En las últimas semanas parte de la atención ciudadana está concentrada en las laderas del cerro de Santiago, y en la extraña batalla que allí se libra. En los primeros días de septiembre llegaron las máquinas y talaron un eucaliptal frondoso, refugio de aves rapaces, que necesitan árboles altos para anidar. Esto ocurría en el lado Oeste, el de poniente. El lado de las máquinas.

Justo en ladera opuesta, la Este, la de levante, se concentran desde esas mismas semanas, los defensores de los árboles. Es un curiosa antítesis. En este lado se defiende la vida, la de la flora y la fauna, mientras que en el otro prosigue los zarpazos del imperio del asfalto. Todo es opuesto, igual que los dos vientos dominantes en la ciudad.

Los eucaliptos de Santiago, antes de caer, de ser sacrificados, lanzaron un mensaje a la adormilada ciudadanía de Melilla. «Si se quiere algo, un futuro verde, con memoria, hay que luchar por ello». Nadie regala nada en estos tiempos. Si se cede todo el espacio a la construcción, se adueña de él . Si se abandona la memoria y el recuerdo, «la nada», como en La Historia Interminable, se apodera de todo y borra cualquier rastro.

La lucha no se desarrolla en las mismas condiciones, ni con la misma equivalencia de fuerzas, pero por encima de todo debe prevalecer la voluntad de resistir. El tiempo oscuro fue largo y duro, y por ello, ver este resurgimiento de la voluntad ciudadana, es muy gratificante. Melilla está viva, y ha despertado de un largo letargo. En Santiago nos jugamos todo: o un futuro verde y amable, o la dureza implacable del cemento y la losa.

Santiago, el cerro histórico no solo ha despertado conciencias, sino que ha unido voluntades de muy diversas índoles. Melilla es una ciudad por la que merece la pena luchar. Necesitamos unos días de descanso. En los orígenes del Alminar, dábamos cuenta de nuestros periodos de cansancio y abatimiento. Ahora debemos parar, pero no por fatiga, sino para preparar un regreso, en el que el esplendor de Santiago quedará de manifiesto.

En este cerro está nuestra historia común. Debemos conservarlo para toda la ciudad, como centro deportivo, como espacio verde, como lugar de memoria, como Centro de Interpretación de la Historia de Melilla., como espacio ciudadano. Los eucaliptos perdidos y lo que mostraremos, nos ofrecerán una oportunidad que no se repetirá. Hacia dónde quiera llevarse el futuro de esta ciudad, se decidirá aquí. Será Alfa ó Omega.

Nota: Firma para salvar el palmeral de Santiago, https://chng.it/FY9FyNGb

12 de Octubre en Melilla


Fiesta Nacional. Descubrimiento de América. Crispación política

El descubrimiento y conquista de América es un hecho histórico que se hubiese producido de todos modos, y si no lo hubiese hecho España, lo habría hecho cualquier otra nación. De todas las experiencias de conquistas sucedidas a lo largo de los siglos, la más violenta fue, con gran diferencia, la de Roma. La violencia de las legiones romanas era extraordinaria.

Estamos empeñados en la historia del absurdo, en la petición de perdones por hechos que nada tuvieron que ver con nosotros, aunque sea cierto que la conquista española de América no fue de las mejores posibles, pero tampoco lo eran los sacrificios humanos de los aztecas. Hubo mucha codicia y mucho violencia contras los pueblos indígenas, pero también hubo un movimiento paralelo dentro de los conquistadores, para respetar la dignidad de los indios americanos y sus deslumbrantes culturas. Bartolomé de Las Casas es el gran ejemplo de ese movimiento.

Revisar la historia es necesario, sobre todo para retirar de ellos los aditamentos ideológicos adheridos durante el franquismo, pero eso no nos puede llevar a rechazar el 12 de Octubre, o a considerarlo como una infamia, porque de hecho, «la conquista» empezó muchos años después de esa fecha.

Colores y símbolos de una nación

Los colores rojo y gualda están presentes en 4 comunidades históricas de España ( Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares) porque las banderas nacionales tienen su evolución y no surgen de la nada. Estos colores se comparten con el de la bandera de España. El color rojo se comparte en casi todas las demás. Como dato, hay que decir que la 1ª República española mantuvo los que ya eran considerados como colores nacionales (rojo y gualda). La franja morada de la 2ª República fue un recurso, sin sostén histórico alguno, de un color que solo fue utilizado en alguno de los cuarteles de los pendones castellanos. Los colores rojo y oro sí están presentes en la evolución histórica de las banderas, de casi todas las comunidades españolas. La izquierda política debe revisar también algunas de sus rémoras conceptuales.

La cuestión radica en la apropiación exagerada de estos colores y símbolos, por la parte más nacionalista e intransigente de las ideologías peninsulares, y por su identificación única y excluyente con ellos, lo que lleva a la autoafirmación de los otros nacionalismos hispanos (catalán y vasco sobre todo) con símbolos opuestos pero igualmente excluyentes. Cualquier nacionalismo adolece siempre de los mismos defectos. España es una país integrado por nacionalidades diversas e igualmente históricas. No deben hacerse ni filias excesivas, pero tampoco fobias.

La crispación política

Por cuestiones de agenda, el viernes 8 de octubre, se celebró junto a la Comandancia General de Melilla, el acto público y no suficientemente publicitado, del arriado de la bandera nacional, con el que se conmemoraba la Fiesta Nacional de España en nuestra ciudad. Nos fijamos mucho en que los representantes políticos de la oposición, no intercambiaron saludos, siquiera protocolarios, con los representantes del Gobierno de Melilla. No hubo charlas ni saludos entre ellos.

Esto es la consecuencia de la crispación política, que se inició con José Mª Aznar, con su oposición crispada a Felipe González. Con el tono hosco que impuso a su presidencia, y con el actual, que es de resentimiento absoluto. Todos esas actitudes calan y se trasladan a la sociedad, y de ahí el estado actual falta de respeto entre los líderes de las formaciones políticas, y en los debates de los medios de comunicación. Hay muchas crispación, nula voluntad de entendimiento, y nada de esto es bueno.

Non European Union


Melilla y Ceuta excluidas del mundo moderno

Cuando los ciudadanos melillenses salimos de nuestro eterno confinamiento, de nuestra zona de exclusión, ya sea en avión o barco, se nos lleva a una zona limítrofe, algo así como un limbo fronterizo. Todo esto, el carácter de «territorio franco», se ha mantenido por el único interés del comercio transfronterizo, según el eufemismo local, pero conocido desde siempre como contrabando, que ha sido la principal actividad económica, incluso en el Protectorado, y al que Melilla y Ceuta no pertenecieron nunca. Es más, Melilla mantuvo siempre su propia aduana, hasta el 2018.

Hemos soportado y seguimos soportando unas clarísimas diferencias de trato con respecto a los españoles peninsulares, solo por mantener un tipo de comercio que beneficia a poco más 100 empresarios de manera extraordinaria, y sobre todo a las arcas municipales, con las que se han pagado todo tipo de excesos. A nade que conozca le piden el carnet de identidad cuando transita entre Ávila y Segovia, o entre Almería y Granada. En la península no existen los controles interprovinciales.

No estamos en ningún lado, ni en la Unión Europea, ni en la OTAN, ni en ningún otro, y eso empieza ya a resultar una pesada carga para el ciudadano de a pie, sobre todo, cuando quiere recibir por correo un libro, un objeto de tecnología digital, o cualquier otra mercadería. Son centenares las empresas de comercio electrónico que excluyen a ambas ciudades norteafricanas, de su mapa de envíos.

La nueva modificación del IVA y gestión aduanera

La modificación de la normativa del IVA con fecha 01/07/2021, y la centralización en Madrid de cualquier tipo de mercancía de comercio electrónico con destino a Ceuta, Melilla y Canarias, han convertido en casi imposible la llegada de cualquier tipo de productos entre particulares. Pero se fleta un barco cargado de contenedores marítimos, y los vende en las antiguas naves comerciales cercanas a la frontera de Beni-Enzar, es casi seguro que tendrá menos problemas, de los que hemos tenido para recibir «tres libros usados. Casi dos meses, y tres devoluciones a origen, han sido necesarios, para que estos libros lleguen a su destino, Melilla.

El futuro económico y social de la ciudad

El contrabando y su abundante maná, cegó la puerta al estudio de cualquier alternativa económica para el sostenimiento de la ciudad. Hasta el día anterior al cierre fronterizo y con la pandemia ya declarada, los pasos de Hardú, Farhana y Beni-Enzar, estaban rebosantes de transporte transfronterizo. Cuando nos acercamos a los dos años de cierre comercial, todavía no ha habido una renuncia clara a este tipo de actividad económica. Son también muchas las pequeñas empresas que cierran por no tener una agilidad en la recepción de mercancías, o que tienen que dedicar una parte significativa de sus ingresos, a la solución de estos problemas mediante asesorías.

Hay dos tipos de futuro para la ciudad, el que imaginamos es el bueno. Una ciudad integrada en la Unión Europea, con un tránsito comercial legal, con trabajadores transfronterizos que puedan entrar y salir en Melilla en condiciones respetuosas con la dignidad de las personas. Un futuro en el que los funcionarios de la Policía y Guardia Civil desempeñen sus funciones en condiciones similares a la frontera con Portugal o Francia, y no en el infierno africano. Un futuro en el que los marroquíes de las provincias limítrofes entren y salgan con la mejor agilidad posible, y en el que los melillenses y ceutíes podamos ir a las localidades de Marruecos con las misma facilidad. Un futuro en el que nuestra ciudad pueda vivir de sus recursos financieros y en el que no se conviertan en una «Little Gibraltar«, que es el camino que llevaba hasta el momento.

Pensamos también en un diálogo abierto, fluido y permanente con Marruecos.