El otro lado


En los tiempos del Haloperidol

Al otro lado se puede ir, pero ya no se vuelve. Ese otro lado ha estado siempre ahí, desde 1986, cuando se empezó a alzar la primera valla fronteriza. Ese otro lado estuvo antes en la ciudad de Melilla, y estas batallas campales se desarrollaban en pleno centro de la ciudad, porque mucho antes de que existiera nada, El Alminar ya era. Quien esto escribe, firmaba con su nombre y apellidos en la 1ª página del El Mundo, o en en la última, junto a la prestigiosa firma de Francisco Umbral.

Los inmigrantes centroafricanos o subsaharianos empezaron a llegar a nuestra ciudad a partir de 1996, cuando la imagen de España se empezó a proyectar en el mundo entero, tras las Olimpiadas de Barcelona y la Expo Universal de Sevilla en 1992. Las primeras comunidades de centroafricanos ocuparon el patio trasero de la Cruz Roja, y la instalaciones de la antigua Escuela de Enfermería y posteriormente el resto del edificio. Un gigantesca revuelta en 1996, con incendios y varios días de conflicto urbano, obligó a trasladarlos de lugar, ocupando el parte del campo de fútbol, y las instalaciones de la Granja Agrícola. Y así sucedió todo, un año tras otro, porque entonces, ese otro lado estaba aquí dentro. En 1996 empezaron a llegar a Melilla los primeros funcionarios de Naciones Unidas, y los acompañábamos a todos esos lugares referenciados, porque casi nadie más se atrevía a entrar allí dentro. Casi ninguno de los que están ahora, estaban entonces, cuando ese otro lado y el nuestro, eran el mismo. Escribir en aquel tiempo sobre el otro lado, no traía aparejada ninguna buena cuenta. Todo lo contrario. Por eso la gente, salvo muy pocas excepciones, no solía mirar hacia el interior del edifico de Cruz Roja, ni acudía a la Granja Agrícola y no sabrá nunca lo que era The Bini Kingdom (El Reino de Bini, el nigeriano) y sus menús a 2€, con proyección de películas en una furgoneta vieja, por la noche.

Concentración en la puerta del CETI

El uso y abuso de términos como masacre, matanza, genocidio, limpieza étnica, lleva a que las cosas pierdan su valor intrínseco, y no se perciba en su verdadera dimensión lo sucedido en el lado marroquí del Barrio Chino o frontera de Hardú, que no Melilla, incluso también la antigua cábila de Mezquita, que da nombre al arroyo que atraviesa la zona de Altos del Real. La situación y localización exacta es algo obligatorio. Escribimos hace unos días que los términos masacre y matanza implican una voluntad homicida, bien por parte de una persona o de un grupo.

Los inmigrantes que lograron entrar a la ciudad, es han concentrado esta tarde frente a la puerta del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), para homenajear y recordar a los 23 compañeros muertos, en el intento masivo de salto a Melilla, en la mañana del día de San Juan, y a los otro cientos de inmigrantes detenidos y deportados al interior de Marruecos, o a las fronteras. Quien quiera rebuscar en el interior del Alminar, encontrará decenas de artículos sobre los inmigrantes sirios, que levantaron los campamentos en la Plaza de España, porque no los alojaban en el interior del CETI, y que no recibían atención alguna por parte de nadie. Quien descubra ahora todo esto, bienvenido sea a las causas humanitarias. La historia del Alminar es prístina.

Melilla no es una cárcel de alambre, no le damos la espalda a ninguna guerra, sino todo lo contrario. Es cierto que ha costado mucho crear esta conciencia, pero no es cierto lo que se está diciendo de esta ciudad. Aquí hay mucha gente solidaria. Nadie ha dicho nada todavía de la guerra de Ucrania y de la invasión rusa, que cambiarán la geopolítica mundial para lo que queda de siglo. No ha habido ninguna masacre en Melilla. Claro que nos importan los seres humanos. No hay conflicto bélico en los últimos 20 años, desde la Guerra de Iraq en 2001, que no hay tenido su presencia humana en nuestro territorio.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/10/09/los-refugiados-sirios-de-melilla/

Muertes en las fronteras


Marruecos y Melilla en el ojo del huracán

Alrededor de 400 personas, migrantes, mueren cada año en las fronteras de Estados Unidos con México, en las zonas de El Paso, Ciudad Juárez, Texas y Chihuahua, en la denominada como frontera Sur. Las autoridades no suelen informar de las causas de esa muertes, salvo que la mayoría de ellas se producen por exposición al calor. En 2020 la cifra de muertes alcanzó un pico de 650 migrantes fallecidos. Una de las fronteras más peligrosas del mundo es la de la República Bolivariana de Venezuela y Colombia, en donde la tradicional aversión de los países socialistas a permitir la libre circulación de personas, obliga a los ciudadanos a huir por cualquier lugar, exponiendo sus vidas frente a grupos paramilitares, mafias de trata de personas y criminales de cualquier condición. La organización venezolana de Derechos Humanos Fundaredes documentó en 2021, al menos, 317 presuntos enfrentamientos en los estados fronterizos de Amazonas, Apure, Bolívar, Falcón, Táchira y Zulia, en los que 439 personas fallecieron.

Las Guardia Costera de EEUU recuperó hace pocos días dos cadáveres de balseros cubanos, que huían del paraíso revolucionario de la República de Cuba, sin que la noticia esté reflejada en ningún medio de comunicación, ni estimule la reacción de ninguna organización, como las que se han manifestado en Madrid «Contra la Masacre de Melilla». Desde el inicio de año son 39 los cuerpos recuperados por la Guardia Costera estadounidense. Diosmani Ramos Laurencio, era un joven migrante cubano, que murió en enero de 2021 por los disparos de guardias fronterizos, en la frontera de Texas.

Las guerras del Congo o de Sudán tienen a millones de ciudadanos desplazados en los países limítrofes. Cada mes se producen matanzas en campos de refugiados, como las sucedidas en la provincia de Iture, en la República Democrática del Congo, en donde en los últimos dos meses han sido asesinadas casi 100 personas. Las fronteras están controladas por la Cooperativa para el Desarrollo del Congo, que es la que realiza las matanzas. La situación en la frontera de Sudán del sur, es calificada por la ONU (Organización de Naciones Unidas) como horrenda.

La tragedia fronteriza de San Juan

La matanza o la masacre requieren una voluntad de perpetrarlas. En los vídeos obtenidos desde el lado marroquí, se ve una llegada masiva de migrantes al puesto fronterizo de Hardú, provistos de armas de mano. Se ve también a la Gendarmería de Marruecos utilizar material antidisturbios, pero no disparar con armas de fuego sobre los concentrados. Según casi todas las fuentes, la mayoría de las muertes se produjeron por aplastamiento y asfixia en los estrechos pasos del puesto fronterizo del Barrio Chino, cuya puerta fue hundida por aplastamiento. Lo sucedido es una tragedia inmensa, pero al igual que en el Tarajal en febrero de 2014, no hay, ni hubo, una voluntad de perpetrar una matanza o una masacre. Un asalto o avalancha masiva sobre un puesto fronterizo, puede provocar situaciones imprevistas y resultados fatales.

Mientras las migraciones y llegadas masivas de personas, orquestadas por las mafias, sigan siendo campo de batalla político, no habrá solución alguna al problema de la presión migratoria sobre las fronteras de Melilla y Ceuta. La intervención de Marruecos, evitó que más de 2000 centroafricanos entraran de forma violenta en territorio español. Marruecos tiene mas de 2000 kilómetros de fronteras, y soporta una presión migratoria mayor que la de España. El gran problema de la inmigración ilegal en España está en Canarias, y no en las ciudades norteafricanas.

La catástrofe climática está provocando éxodos masivos de población. Los autoritarismos se imponen en democracias recientes (Polonia, Hungría) y en otras consolidadas (Brasil). Antiguos procesos revolucionarios degeneran en dictaduras ( Nicaragua) y las repúblicas derivan en monarquías (Siria). El problema migratorio de Ceuta y de Melilla se inicia al sur de Marruecos. Estamos indignados, pero contra qué o quiénes.

Los viejos clichés no sirven. Las organizaciones que hoy se manifestarán bajo el lema de «OTAN no, Bases fuera«, no han sido capaces de condenar la violenta y bárbara invasión rusa de Ucrania. O se actualiza y se genera algo nuevo, o la derechización del mundo no encontrará freno alguno.

Giovanni Falcone & Paolo Borselino


Un año más, y ya son 11, toca recordarles. Cambiaron el concepto de lucha contra el Estado paralelo que es la mafia. Sus vidas fueron el ejemplo de que es posible aún, el concepto de servidor del Estado, estar a su servicio, y no servirse de él. Pero sobre todo, son el ejemplo de la dignidad que debe rodear a los integrantes del llamado Tercer Poder, la Justicia.

La actividad ilícita, el campo gris en el que se mueve la mafia, está indisolublemente ligada a la corrupción, el gran mal que asola y azota al ejercicio de lo Público. Las pequeñas corrupciones acaban en las grandes, y el político o el servidor público que queda tocado por una dádiva, una prebenda, luego ya queda atado para siempre, ya no es independiente, es influenciable.

El Poder Judicial debe separarse lo máximo posible del mundo político, porque una justicia pendiente y dependiente de la servidumbre política, ya no es una justicia útil a la ciudadanía ya no es útil a la causa que debe servir. Servirá a las causas menores, pero estará inhabilitada a la hora de enjuiciar las grandes causas. En España se roba al Estado, se desfalcan las arcas públicas, se produce un notorio incremento patrimonial en una parte significativa de los integrantes de la clase política, pero luego rara vez responden de esos actos.

Es una imagen devastadora que la corrupción llegue a la Jefatura del Estado, y también a presidentes Autonómicos, Ministros y Vicepresidentes de Gobierno, así como a partidos políticos. No hay nivel político, ya sea estatal, autonómico, municipal, que no haya quedado afectado por la corrupción. La justicia está politizada y la política judicializada. La separación de Poderes resulta difusa, en uno de los ámbitos más importantes para la restitución y salvaguarda de la actividad pública y la confianza en las Instituciones.

Los jueces/juezas y fiscales son los defensores del Estado, de la sociedad, el ejemplo del servicio público más visible, porque es la institución a la que representan y encarnan, es a la que recurren los ciudadanos/as para solicitar defensa y amparo, muchas veces de las actividades del Poder político. Por eso es tan necesario que sus integrantes sean ejemplos de independencia, de moralidad pública, y deben estar distanciados de la esfera política. Es posible y es un deber.

Desde el origen del Alminar en 2011, cada 23 de mayo no hemos faltado al recuerdo del Juez Falcone en el día de su asesinato en 1992, ni con el de su compañero y amigo Paolo Borselino. Este día nunca escribimos de otra cosa.

Nota:https://youtu.be/7AGVchFpG7k

Frontera abierta


Dos años, dos meses y un día

Como una condena larga, en la que no ha habido el más mínimo resquicio para el tránsito. Marruecos cerró sus fronteras con España, en la ciudades de Ceuta y de Melilla, el 14 de marzo de 2020, comunicándolo con apenas unas horas de antelación, y dejó atrapados en la ciudad a varios miles de ciudadanos marroquíes, sin posibilidad de reacción. Nadie esperaba una medida tan contundente y sin alternativas. Entre los que se reintegraron a su territorio, y los que siguieron residiendo en Melilla, puede estimarse en unos 5000, los ciudadanos marroquíes residentes fuera de cualquier legalidad vigente.

Fue una medida profiláctica, pero no solo por la pandemia, que felizmente ahora acaba. La prisa por pasar a Marruecos se detectaba a las 20h 00 del día 16 de mayo, cuatro horas antes de que el paso fronterizo de Beni-Enzar abra por primera vez en 26 meses. Hace un mes se produjeron manifestaciones en la zona española de la frontera exigiendo su apertura. No tenían en cuenta que estando cerrado el lado marroquí, daba igual en qué situación se encuentre la zona española.

El primer Tratado de Paz y Comercio entre España y Marruecos se firmó un 28 de mayo de 1767. En todos se establecía que jamás debían interrumpirse esas relaciones, ni siquiera en épocas de Guerra. El cierre de la Aduana en 2019, supuso el fin de dos siglos y medio de relaciones comerciales. El de marzo de 2020, el cese de las relaciones familiares y sociales entre España y Marruecos, en las ciudades de Ceuta y Melilla. Ahora sabemos que la copia de esas llaves descansaban en algún lugar de la costa del Sáhara.

Hacia el otro lado no ha pasado nadie, pero desde el más allá fronterizo ha entrado todo el que ha podido, en dos oleadas de inmigración nunca vista, los 10.000 de Ceuta (18/05/2021), atentos a la coincidencia de la efeméride, y los 1000 del pasado mes de marzo en Melilla. La coincidencia y continuidad de saltos masivos, llevó al Gobierno de Pedro Sánchez a jugar la baza de la Autonomía del Sáhara, pero dentro del Reino de Marruecos, condición exigida por la Monarquía Alauí para el restablecimiento de relaciones entre ambos países.

De momento solo se ha decidido la apertura de los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla (uno en cada ciudad), para personas y bajo condiciones muy estrictas de documentación. Es solo el primer paso, una efeméride que El Alminar de Melilla debía reflejar.

Undecimus annus


El año undécimo del Alminar se inicia a partir del presente 3 de mayo. Hemos rebasado todas las previsiones y registros posibles, incluido el del algoritmo que sitúa en 10 años de continuidad, los necesarios para garantizar la permanencia eterna en las redes de la actividad de un blog. No quedará todo y pero siempre algo permanecerá, aunque sea en un lugar etéreo, pero lo hará.

En 11 años y 2523 artículos hemos reflejado casi todo aquello que hemos visto y de lo que debía quedar constancia para el futuro. El Alminar siempre se lee en presente, aunque toda su actividad pertenezca al pasado, porque es pasado desde el día siguiente en que algo se publica y se lee.

De un tiempo tan largo, impensado, se extraen muchas experiencias, porque este blog atraviesa nuestras vidas y nosotros viajamos dentro de él, ya sea en la posición de escritor, de lector, o de comentarista ocasional. Hemos observado a la sociedad, a la ciudad y sobre todo al Poder, porque este blog está pensado como refugio frente a él.

El Poder puede ser amable, hosco, pero nunca inocente. Sin embargo, pese a lo denostado que es, la gran bicha para el anarquismo de cualquier tiempo, tiene capacidades innegables, como la de «desnudar» la verdad de la condición individual y colectiva. Su ejercicio continuado acaba sacando a la luz aquello que no era antes visible y solo muestra la realidad personal. No hay engaño posible, por mucho que algunas realidades tarden en aparecer. Quien ha ejercido el poder ya no puede enmascararse de nuevo y volverá a ser lo mismo que fue. El que lo ejerce no puede evitar que aparezca, en algún acontecimiento clave, su verdadera personalidas, que a unos/as enaltecerá y a otros tantos, no.

Hechos y predicciones

Es imposible predecir nada, aunque este blog y muchos de sus escritos se hayan anticipado a hechos que luego han ocurrido, pero es debido, sobre todo, a una atenta observación de determinados acontecimientos y signos que están ahí para ser interpretados de modo correcto o acertado. Nadie podía prever una pandemia, en la que seguimos inmersos y que ya ha provocado 6.262.345 muertes, de las que 104.456 corresponden a España. No era previsible tampoco que Rusia desencadenase una guerra en Europa, de las proporciones que está padeciendo Ucrania. Tampoco la destrucción de un Estado muy importante en Oriente Medio, como Siria, o la guerra del Yemen. Catástrofes, terremotos, la erupción volcánica de La Palma. ¿Quién iba a imaginar dos años de bloqueo en la frontera con y por parte de Marruecos, con familias viviendo una experiencia parecida a la del Muro de Berlín?

Lo que sí queda claro, es cualquier acontecimiento en el mundo, tiene su reflejo proporcional en nuestra ciudad, en forma de oleadas de inmigración. Por el Centro de Inmigrantes han pasado ciudadanos de casi todo el mundo, sobre todo de países en guerra, porque esta sí es una realidad del mundo. La profecía no es lo mismo que la predicción, y este blog es más lo primero que lo segundo.

Los datos del Alminar

El año con más visitas fue 2014 (275.000). Durante 5 años se superaron con largueza las 200.000 visitas anuales hasta 2017, para luego entrar en un descenso que se frenó en 2021. Desde entonces, las visitas mensuales superan las 11.000 de media, desde la 20.000 del mes de enero de ese mismo año. Después de 132 meses y una media mensual de 19 artículos, lo difícil es seguir con una visión fresca, pese a todo lo que hemos visto, y contar, tanto tiempo después, con la fidelidad de los lectores y lectoras tanto de Melilla, como del resto del mundo. El año precedente, el de la década, lo dedicamos a saldar cuentas pendientes sobre realidades de la ciudad, de las que todavía no nos habíamos hecho eco, ni dado cuenta. Si algo queda, que quedará, dejaremos constancia de ello. Las historias siempre deben quedar cerradas, en lo que sea posible

Esperábamos un año más tranquilo, menos exigente en cuanto a la sucesión de acontecimientos. La intención era tomar un poco de distancia y observar todo desde la parte alta del Alminar, pero no ha sido posible. ¿Qué nos deparará el futuro y hasta cuando El Alminar seguirá en posición de dar testimonio de los hechos? Es imposible saberlo. Solo agradecer, como cada año, a tantos y tantas lectoras que nos han traído hasta aquí, y que nos han acompañado en este ya muy largo viaje. Sin esa compañía constante y silenciosa, no estaríamos escribiendo esto en 2021, en el undécimo año desde la fundación del Alminar. El Alminar modificó su época, y el tiempo moldeó al Alminar. Aquí todo tiene el mismo valor: la palabra, la imagen, lo simbólico.

La leyenda de Mariúpol


Putin enfanga a Rusia en el barro de Ucrania

No sirve de mucho conocer la historia, porque se acaba repitiendo igual. Cada tiempo, cada época, necesita de sus héroes y de sus villanos. La acería Azovstal, de Mariúpol, pasará a la historia con el mismo rango que la fábrica de tractores Octubre Rojo, o la de cañones Barricada, y el nombre de Stalingrado será sustituido en la historia de las generaciones modernas por el de la pequeña ciudad ucraniana de Mariúpol, junto a la orilla de mar de Azov.

La situación actual es la misma que en Stalingrado en 1942, con toda la ciudad dominada por los invasores alemanes, salvo el área de esas dos míticas fábricas. La resistencia de las fuerzas ucranianas se concentra en la acería de Azov. Suceda lo que suceda, ya es un mito y una leyenda. La ciudad es una ruina de lado a lado, como lo fue en su momento la ciudad del Volga, Volgogrado. El armamento de hoy en día no es el de hace 80 años, pero la desproporción de fuerzas sí. La Alemania hitleriana se lanzó al asalto de Stalingrado en agosto de 1942 y tuvo que rendirse en la ciudad 7 meses después. En aquel momento, uno de los errores alemanes fue el reducir la ciudad a ruinas, en los bombardeos previos al asalto, que causaron más de 40.000 muertos. No son comparables las cifras, ni los momentos, pero sí los hechos. Los escombros ayudaron a los defensores y entorpecieron el avance de los atacantes.

El ejército de Rusia ha repetido los mismos errores que los predecesores alemanes, aunque hoy, ni ucranianos ni rusos se defiendan del mismo enemigo. Los ucranianos siguen siendo los agredidos, pero el agresor actual es Rusia, lo que resultaba inimaginable.

Ucrania, la deshonra rusa de Vladimir Putin

Así tituló la periodista Anna Politkovskaya uno de sus primeros libros sobre la 2ª guerra de Chechenia en 2004. Ni siquiera ella pudo llegar a imaginar que 17 años después, Rusia intentaría un salvaje asalto a Ucrania, condenado al fracaso. Mi conciencia grita que no es posible que nuestras autoridades se obstinen de un modo tan estúpido en oprimir a las gentes que viven aquí. ¿Y los soldados? Se envía a la guerra a muchachos de 18 o 19 años, completamente analfabetos a causa del hundimiento del sistema escolar en la década de los ochenta. ¿Y los oficiales? ¿Cómo podrán reunirse después con sus familias y educar a sus hijos?, escribía la periodista asesinada.

Los dirigentes son los que son, y el mundo ha convivido con personajes muy extraños y sórdidos, incluso en algunos países del mundo democrático. Nunca nadie, en Rusia, ha vivido bajo un régimen o Estado democrático. Se ha aceptado la idea de que en su historia, solo pueden aparecer dictadores, zares o tiranos de diversa índole, como en casi todos los Estados de Asia y del Golfo Pérsico. Por eso los los líderes políticos de Occidente conviven con Jefes de Estado extrañísimos, con los que nadie se juntaría si solo fuesen personas comunes, el vecino o el tendero. Este es el motivo principal por el que había que aceptar a Putin, pese a la ausencia de características asociables a la democracia en la Rusia postsoviética, o en gran parte de los países del mundo.

Miles de muertos, ciudades arrasadas, y un país, Ucrania, devuelto al mismo estado económico y social de su salida de la Unión Soviética en 1991. Actualmente era uno de los más pobres de Europa. Lo peor de todo, es que Vladimir Putin ha aniquilado el prestigio acumulado por Rusia en las últimas décadas. Fue modélica la retirada de las fuerzas rusas de toda la Europa oriental en 1989, e igualmente modélica fue la disolución de la URSS en 1991. Estos hechos históricos se llevaron a cabo sin disparar un solo tiro y sin crear más resentimientos históricos.

Nunca sabremos en qué momento y por qué motivos, Putin, decidió tirar toda la historia de Rusia al cajón de sastre de la historia de Europa. No sabremos qué le llevó a escalar hasta el pedestal de los grandes villanos del mundo, en donde ya permanecerá siempre. Ha hundido a Ucrania y a Rusia para todo lo que queda de siglo. El 9 de mayo, Putin organizará su desfile tradicional en la Plaza Roja de Moscú, pero ya no celebrará victoria alguna. Ha llevado incluso a la Iglesia cristiana mas sufriente y santa de toda Europa (la Ortodoxa de Rusia), la que se enfrentó a Stalin, a su descrédito más completo.

Rusia ya no ganará nada en Ucrania. El mundo ha cambiado después de esto, en una dirección que no conocemos, aunque intuimos. Para Politkovskaya, la característica principal del régimen de Putin, «era que había convertido a Rusia (el Estsdo más plurinacional del mundo) en un estado racista«. Este es el gran problema del futuro y de ahí el ascenso de las opciones ultras.

El camino del Encuentro


Parábola del camino del Encuentro

Estaban todos/as los que han pasado la Semana Santa en Melilla y han seguido las procesiones. Estaban también todos aquellos/as que regresan a lo largo del fin de semana. Estaban todos los que acuden, como en un ritual, al encuentro de esta singular procesión, una de las más luminosas de Melilla, no solo porque se celebra a medio día, sino porque también suele marcar el inicio de la temperatura más cálida. Eso sí, cuando el fin de la Pascua cristiana acontece en la mitad del mes de abril, hecho que se repite cada tres años.

No hay otro camino que el del encuentro, cuya parte más vistosa es la que se produce en la plaza de España y en la Avenida principal de Melilla. Sin embargo tiene una parte menos visible, más dura, que es la del traslado de los tronos hasta su encuentro, y luego el regreso, casi en solitario, a sus templos de reposo y culto.

El simbólico encuentro de las imágenes del Resucitado y de la Theotokos (Madre de Dios), puede servir también como metáfora y parábola para la ciudad del «encuentro de culturas», que tiene una parte muy vistosa, y otra menos visible de trabajo constante para fomentar esa convergencia cultural sobre la ciudad común. Siempre existen roces y fricciones, unas casuales y otras con alguna intencionalidad, pero para el bien de todos, empieza a percibirse una naciente voluntad de superar todas esas dificultades y la intención de mantener ese espacio colectivo. No es un trabajo fácil y sí es una labor constante, muy exigente, diaria, en la que no se puede desfallecer, pero en la que pueden existir errores, como en toda actividad humana.

Este año han coincidido la celebración del Ramadán, junto con la Pascua judía y cristiana. El año que viene, que será electoral, se volverá a producir la misma circunstancia, porque la semana santa coincidirá con la última semana de marzo, y el adelanto anual del mes sagrado musulmán también tendrá una semana común con la conmemoración cristiana, que está indisolublemente unida a la Pascua del Pesaj. Es algo en lo que ya se puede ir pensando, porque una vez finalizadas, nos lanzaremos de modo irremisible a la cita electoral de mayo.

Las procesiones han vuelto a nuestras calles después de una ausencia, forzada por la pandemia, de dos años. Esperemos también que este año permita también el reencuentro de los melillenses con su Patrona, que no procesiona en la ciudad desde 2017, es decir, desde hace un lustro.

Detrás de cada Encuentro hay mucho trabajo, mucha labor callada y oculta, mucho esfuerzo constante y también la ley inexorable del azar. Todo es frágil. No siempre estaremos cerca, no siempre llegaremos a tiempo. Pero el encuentro siempre tendrá su camino.