Archivo de la categoría: Reflexiones

La Trinidad y un extraño anuncio


                 La fecha límite era el año 2007, pero no podemos recordar cuando apareció el anuncio, quizá un año antes. El asunto se debatió en el Foro infausto, en el que tantos y tantas melillenses invertimos trabajo y fotografías para luego perderlo todo. El Espíritu Santo es lo más serio que existe en las Sagradas Escrituras, por ello resulta difícil pensar en quién pudiera atreverse a jugar con un mensaje suyo para atemorizar a la población, porque avisaba a todos los residentes sin distinción.

                  El Espíritu Santo, παράκλητον (Parakleton) en griego, es algo a lo que nadie puede acercarse, la persona más enigmática de la Trinidad cristiana. Los que mejor han reflexionado sobre ella son los teólogos ortodoxos. En la tradición católica romana ha sido algo traspuesta por la presencia del Hijo, de Cristo. Esta trasposición del Espíritu originó una de las principales desavenencias, no resuelta aún, entre Roma y Constantinopla. No es lo mismo decir que: El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, que El Hijo procede del Padre a través del Espíritu Santo. Esta cuestión, conocida como Filioque, no es cosa de resolverla ahora.

                      Han pasado 11 años desde aquel extraño mensaje, que revelaba un versado conocimiento de las escrituras. Lo traemos ahora aquí para fijarlo y que no desaparezca. Sin embargo, y pese a todo, sí parece que fijaba una frontera, un límite. La crisis económica se inició solo un año más tarde. Esa fecha también abre  lo que en El Alminar denominamos como la “década perdida”. La sensación actual en la ciudad es de desmoralización política, falta de futuro colectivo, y una caída lenta en todos los ámbitos, que se refleja en el constante éxodo que se está produciendo en la ciudad.

                              El Conde de Montecristo

          A lo largo de la historia de Melilla como ciudad, cuyo desarrollo se produce a finales del siglo XIX con los acuerdos de expansión del territorio, llegaron a hasta aquí multitud de personas que contribuyeron a formar un carácter único y cosmopolita. Melilla se convirtió en tierra de promisión y esperanza. Miles de hombres y mujeres dejaron aquí su huella, la mayoría de manera anónima. Luego nada de esto resultó ser, salvo para unos pocos. La ciudad se convirtió en La hija de Marte, como reflejara Francisco Carcaño.

                   Hace ya tiempo, en una casa del barrio del Real, encontramos en un rótulo de puerta, un nombre común, y un epíteto sorprendente “Conde de Montecristo”. No hemos podio averiguar nada acerca de quién vivió ahí, y tampoco si realmente era el conde de Montecristo. Solo hemos encontrado un lugar con ese nombre, en el Concello de Paderne, en A Coruña. Es el pazo de Montecelo, un lugar de retiro del Opus Dei.

              Y a los que nos pregunta el por qué escribimos de estas cosas, les responderemos siempre igual. La literatura es necesaria para vencer a la realidad.

 

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La doctrina de la crispación política


           La crispación política en España es además de un libro homónimo de Santiago Carrillo (Planeta 2008), una doctrina política y una estrategia constante que las derechas españolas ejercitan y ponen en marcha desde el día siguiente en el que pierden el poder. El septenio de José Luis Rodriguez Zapatero (2004-2011) fue una constante de agitación mediática y callejera, basada en una triple acusación que todavía se mantiene vigente: (1) Llegó al poder como consecuencia de los atentados islamistas del 11 de marzo, difundiéndose la repugnante falacia de la implicación de algunos poderes del Estado en ellos. (2) Negoció con la organización terrorista ETA (se omite que en su mandato la banda terrorista renunció a los atentados e inició un proceso que concluyó con su disolución final, y que José Mª Aznar también hizo lo propio y con los mismos objetivos). (3) Fue el responsable de la crisis económica que afectó al mundo entero y que tuvo su origen en los Estados Unidos, y que ningún observatorio económico supo advertir.

            La tranquilidad solo volvió al país tras la llegada de Rajoy al frente del Partido Popular en noviembre de 2011. Este nuevo septenio de tranquilidad social y política, pese a las durísimas medidas económicas llevadas a cabo contra los derechos laborales de trabajadores, funcionarios y pensionistas, solo se vio alterado por la crisis política de Cataluña en 2017. La cuestión catalana ya era un problema presente en la II República, que llevó a una respuesta violenta del Estado, tras la proclamación de Independencia de Lluís Companys en 1934. La cuestión catalana ya estuvo presente en los dos mandatos de Aznar (1996-2004), en los que realizó el mayor traspaso de competencias autonómicas, y también en el de Zapatero, con la aprobación de un nuevo Estatut del año 2006, que fue tumbado por el Tribunal Constitucional, con un recurso del propio Partido Popular.

                               El bloque de derechas y la crispación

           “La política de oposición del PP ha consistido en crispar el debate parlamentario y en trasladar la crispación a la calle. La finalidad de tal estrategia no era otra que crear la sensación de que un gobierno de izquierda era incapaz de asegurar la estabilidad política del Estado e incluso que con la izquierda existe el peligro de la ruptura de éste, de caer en una situación de anarquía ingobernable”; (Santiago Carrillo, 2004).

             En los ocho meses pasados desde la moción de censura a Mariano Rajoy, las tensiones y las manifestaciones de colectivos de todo tipo, en demanda de reivindicaciones sociales, laborales o económicas, se han sucedido sin descanso transmitiendo la sensación de inestabilidad política. El debate político se ha vuelto bronco, zafio e incluso grosero y todo estos parámetros se ha trasladado a la sociedad. Los debates en las redes sociales han incrementado su violencia hasta más allá de lo tolerable y permisible.

                  El rancio lema franquista de “la unidad y las tierras de los hombres de España” ha retornado como ariete político contra una mayoría social de izquierdas, tan legítima como cualquier otra, porque todos los partidos y coaliciones que la conforman están respaldados por los votos populares. Como ya no puede aludirse a las viejas definiciones de “rojos” y “nacionales, se crea una nueva línea: la de los partidos constitucionalistas, en la que con la peor mala fe política posible se excluye al PSOE, y se incluye a la neo formación de VOX, que sí se muestra claramente partidaria de actuar contra la Constitución de 1978, al afirmar que pretende eliminar el estado de las Autonomías.

               Ha vuelto toda la retranca de la arcaica trinidad de la derecha:  La corona, el altar y el sable, pero transformada en algunos aspectos, como en el de la sustitución de “los mercados” y sus supuestos mandatos, como nuevo sable amenazante. La Corona, implicada con la Democracia, ha sido sustituida por el difuso concepto del Estado, y en cuanto al Altar, se vinculan a él cada vez que pueden.

                 Santiago Carrillo atribuía  a José Mª Aznar y su fundación FAES, todo este gran giro hacia la derecha más intransigente y neoliberal, ejemplificado en su segundo mandato, el de la mayoría absoluta, y que ya pocos recuerdan. Se trataría del estilo más puro de Aznar, el que todavía niega la autoría islamista de los atentados del 11 de marzo, el del bronco “váyase señor González”, o en sus dosificadas y siempre crispadas intervenciones de los últimos tiempos. Los insultos a la presidencia del gobierno en las últimas semanas han sido atroces, y nos remontaban a los debates parlamentarios de La Transición, por no remontarnos más atrás. En realidad, y aunque no se quiera ver, a Mariano Rajoy lo echó la FAES aznarista.

       Para el nuevo tiempo, este que ha convertido el hemiciclo en un cuadrilátero, se necesitaban otros actores. El nuevo PP de Casado y el Vox de Abascal están en clara sintonía con la línea FAES, del bronco y siempre crispado Aznar.

 

La torre persa


                                   6000 visitas en un día

             Los alminares tienen su más probable origen en las torres persas, que señalaban territorios y que también eran erigidas para usos funerarios. A diferencia de la torre occidental con función defensiva, la torre persa tenía un función distinta, ya fuese de tipo ornamental, decorativo o delimitador de territorios.

             El alminar es una construcción elevada desde la que lanzar advertencias, llamadas a la oración, o simplemente señalar algo . Está más destinado a ser visto que a ver o mirar desde él. La cifra de 6600 visitas alcanzadas por El Alminar de Melilla en el día de hoy, 20 de enero de 2019, se asemeja a una torre persa, según se puede apreciar en el cuadro estadístico que ofrece WordPress al administrador del blog. A su lado, las torrecillas que señalan el resto de las días quedan reducidas a pequeñas marcas que sin embargo suponen una cantidad muy apreciable de vistas, unas 300 diarias, teniendo en cuenta que en los últimos cuatro meses, el blog ha tenido reducida su actividad casi al mínimo posible.

             Desde aquí, esas 300 visitas constantes, pese a que nada nuevo podía encontrarse en El Alminar en los últimos meses, suponen tanto como las más de 6000 del día de hoy, porque esas primera cifra es el cimiento sobre el que se asienta y eleva la segunda. Este blog es un lugar desde el que contar la verdad en el momento en que sea necesario. Se ha mantenido firme a lo largo de estos 7 últimos años y solo en otra ocasión, el 2 de marzo de 2013, se superó la cifra de 6900 vistas. Lo normal, pese a picos muy habituales del millar de visitas diarias, es que el conjunto del blog se sostenga sobre la cifra de 600.

             Lo hemos escrito muchas veces y no nos cansaremos de repetirlo: escribimos igual para aquellos 50 visitantes diarios del origen, como para el primer millar del Alminar más consolidado. Le seguimos dando las gracias a todos/as. Tanto a los 6000 de hoy, como a esos 300 que nos han esperado durante cuatro meses y que seguían entrando aquí, pese a que no había actividad. Esos son los que nos han mantenido y hecho crecer y nos animan y siguen ayudando para aguantar.

La Eneida melillense y su cifras


 

             La homérica Ilíada se inicia cantando a: “La cólera del pélida Aquiles, maldita, que causó infinitos males a los Aqueos y por cuya causa se precipitaron al Hades numerosas almas”. La Eneida es un poema latino del romano Virgilio, en la que se narran las cosas que acontecieron a aquellos que en otro tiempo vivieron en Troya, después de su célebre caída, narrada por el inmortal Homero. Es un trabajo por encargo del emperador Augusto, para reforzar la ya mítica fundación de Roma, pero bajo cimientos más creíbles que el de los gemelos amamantados por la loba capitolina.

             Con el Sur siempre hemos tenido relaciones difíciles , y el Este y el Oeste nos azotan de modo inmisericorde con sus demoledores vientos. Así pues ahora nos señalan el Norte, como toda o única esperanza. Resultó una afirmación sorprendente al tener su origen en el Presidente de la Ciudad. La contundencia de la frase, cayó como una maza sobre las esperanzas futuras, que son las que deberían importar. No solo legamos el espacio físico de una ciudad para la posteridad, sino también una serie de perspectivas y de líneas políticas que constituyan su futuro. ¿Cuál será la Melilla del VI Centenario, la de 2097?. Podemos tener algunas ideas o quizá ninguna, pero baste decir que nada ni nadie de lo que hay actualmente, será recordado por algo que imaginemos ahora. Nadie cantará la presente odisea en el modo en que pensamos.

           Esta ya emblemática se ha maquillado mucho, y fue pulida antes de emitirla a través de las agencias, por eso hemos cotejado varias redacciones, hasta dar con la más creíble, que fue publicada en diario El Faro: “Melilla debe poner rumbo al norte de manera decidida y descarada. El norte pasa por Málaga”. Sorprendió este frase, porque solo un año antes, el mandatario melillense invitó a los malagueños a: “volver la cara al mar, con humildad y visitar Melilla”.

           Sin comunicaciones, sin barcos ni aviones con capacidades suficientes, no hay futuro posible. Los durísimos siglos en los que Melilla solo vivió del socorro del Norte, constituyeron la larga noche de los 400 años, pasado al que nadie quiere volver. Quizá no fuera esa la intención con la que fue expresada.

       La autarquía, el aislamiento del entorno que la rodea no conducen a nada. Es el fin seguro, la vida sin horizonte. Salvo que lo que se quiera sugerir que el futuro está más al norte, da igual en que ciudad se halle.

          Las cifras de la Eneida melillense

        El rumbo del Norte ya lo han tomado 42.049 nacidos en Melilla, lo que quiere decir que solo el 55% de los nacidos en la ciudad reside ya en ella, o sea, 52093 ciudadanos, a fecha de 2016, según los datos públicos del INE (www.ine.es). El resto de la población del asentamiento melillense se compone de peninsulares y de extranjeros, mayoritariamente marroquíes. Resulta notorio que cada vez se deja de ver o se echa en falta a más gente que conocíamos, y no es porque hayan fallecido. Cada mes un amigo/a nos comunica que pone fin a sus días en nuestra ciudad. El proceso es similar en Ceuta.

             Andalucía acoge ya a 15.732 melillenses, de los cuales 8.001 han escogido Málaga como residencia definitiva, destino absoluto preferido por los naturales de Melilla. La siguiente provincia con más melillenses es Almería, con 2633. El resto se reparte entre Granada (1502), Sevilla (1482) y Cádiz (1147).  La siguiente Comunidad en número de melillenses es Cataluña con 7766, seguida por Madrid (5410), Valencia (4444), Canarias (2134). Se mantiene el exiguo intercambio con la ciudad hermana de Ceuta (485).

                       El mito de las nacionalidades

           El número de ciudadanos residentes en Melilla con Marruecos como país de origen es de 11990, lo que no quiere decir que esa sea la cifra de extranjeros. Sin embargo y pese a la leyenda urbana, Melilla es uno de los lugares en donde es más difícil obtener la nacionalidad española. En 2016 se concedieron 93.760 nacionalidades en España, de las que solo 87 fueron concedidas en nuestra ciudad, mientras que en Ceuta se otorgaron 172.

           De las 87 nacionalidades concedidas, solo 24 fueron por superar los 10 años de residencia, 34 por nacimiento y solo 14 por matrimonio. En las comunidades de Madrid y Cataluña se otorgaron 18.000 nacionalidades respectivamente. Esto deja claro que no hay marroquinización de la ciudad, aunque si una clara igualdad de comunidades o identidades mayoritarias. La falta de oportunidades, el estrangulamiento económico, y el retraso de la ciudad con respecto a otras capitales, deciden los motivos de la marcha. La composición social de las ciudades está cambiando, pero en todo el mundo. Nada es igual a como lo conocíamos en el pasado.

           Las Casas Regionales de Melilla

          Las casas regionales ya no existen en casi ninguna ciudad o comunidad autonómica. El regionalismo es un viejo concepto identitario de épocas pasadas. Hoy no se habla de regiones, o de provincias, sino de comunidades autónomas, de comarcas, de parques naturales, o incluso de nacionalidades.

          Las más conocidas son las casas de Melilla en Jerusalén, Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla; Toledo  y Almería; aunque esta última cambia de forma, colores y tamaño constantemente. Tanto es así que el Ayuntamiento de Almería llegó a preguntar a la directiva si seguía teniendo actividad. ¿Son las casas de Melilla un reflejo de la Eneida melillense? ¿pretenden ser la imagen nostálgica de una ciudad ya inexistente?. ¿Albergan alguna perspectiva de futuro, tienen algún peso electoral?. ¿Qué papel juegan las casas de Melilla?

                         Las lecciones de Troya

                Troya esconde aún muchas lecciones para el presente. Podemos seguir sacando enseñanzas de aquellos sucesos. El caballo de Troya de las sociedades actuales es el racismo, que puede enmascararse bajo diversas formas. La más visible es el odio étnico, pero también puede adoptar expresiones de rechazo religioso o incluso político. Integrantes de una misma comunidad, sobrarían los ejemplos, pueden incubar formas violentas de rechazo por razones políticas, siendo el caso más conocido el de Cataluña. El patriarcado esconde multiples venenos con el que agitar sociedades estables, como el odio al pobre, las desigualdades de clase, o la nueva lucha contra las leyes que pretender evitar la violencia de género y que es una nueva forma de envenenamiento social y enfrentamiento político. Superadas ideologías identitarias de tipo étnico, religioso, histórico o patriótico están surgiendo de nuevo, alimentadas con intenciones cuyo alcance se nos escapa.

                  Aquiles, Héctor, Príamo, Ayax, Patroclo, Casandra y tantos otros grandes sucumbieron en aquella lucha. Al final fue el astuto Ulises, quien sobreviviendo a todos tras una larga odisea, pudo narrar los legendarios hechos e inmortalizar sus nombres. Aunque el mérito sea de Homero, el viejo embustero, como le llamaban los catedráticos de historia del siglo XIX.

Tiempo de voluntarios


 

            Es tiempo de voluntarios. Ya no hay ninguna tragedia o acontecimiento que suceda en el mundo, y que no tenga su inmediato reflejo en las fronteras de nuestro país, o de cualquier otro. Queremos mantener nuestro modo de vida, pero no queremos que nada nos afecte, y eso no es posible. La crisis Siria llegó a nuestra ciudad en 2013 y tuvo inmediato reflejo en El Alminar. La llegada de inmigrantes africanos a las fronteras de Ceuta y Melilla se produjo a partir de 1994, tras el genocidio de Ruanda en ese mismo año. En 2001, con la 2ª Guerra del Golfo, pudimos ver iraquíes por primera vez en la ciudad. Nada ha sucedido en el Mundo, sin que tuviese su impacto en nuestra ciudad.

                Esa lenta llegada de refugiados, de emigrantes, a España, a Europa es en realidad una pequeña muestra de lo que sucede en los países limítrofes de las zonas de conflicto. Los refugiados sirios, los sudaneses, los yemeníes, los de cualquier otro lugar, se cuentan por millones en los países fronterizos. Esto hay que decirlo cuantas veces sea necesario, aunque nadie nos crea, ante la llegada de fenómenos políticos como VOX, que se nutren del miedo a la inmigración, que ellos mismo hacen crecer entre la población.

            Hay un discurso muy rancio y muy falso contra las organizaciones de voluntarios, agrupadas en el acrónimo de ONG (organizaciones no gubernamentales), que las coloca en la primera línea de comentarios de masa popular, y que a veces incentivan algunos partidos políticos.

          Los Estados no llegan a todos lados ni siquiera en sus propios países, así que mucho menos pueden hacerlo en zonas de conflicto armada, o de desavenencias fronterizas. Todo ese terreno abandonado es el campo de trabajo y actuación de las organizaciones de voluntarios u ONG. Son muchas y todas necesarias. Algunas son muy conocidas y otras menos, pero todas cubren en conjunto, los desastres de las políticas internacionales y del voraz sistema capitalista liberal, imperante en el planeta.

        Nuestra preferida es UNHCR-ACNUR, que es la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, organización de la que Estados Unidos se ha retirado como Estado contribuyente. Prácticamente todas las Autonomías españolas colaboran con proyectos de ACNUR, salvo Melilla. Debería que obligatorio que todas las capitales de provincia, autonomías y gobiernos destinasen una cantidad mínima para proyectos de desarrollo en países en desarrollo o en crisis bélicas.  Hay una idea muy extendida y aceptada que consiste en intervenir en los países emisores de emigrantes, pero nadie está dispuesto a destinar esa parte de dinero necesaria, con lo cual volvemos al inicio. Se puede hacer de modo individual, institucional o colectivo.

          Hay tantas  organizaciones de voluntarios, que no caben excusas para negar un poco de ayuda o de recursos a las mismas. Hay dos modos de colaboración, una la activa, que sería la que implica la participación personal; y otra la pasiva, que es aquella en la que destinamos parte de nuestro dinero a aliviar la situación de los refugiados o damnificados en cualquier lugar. Las más visibles son organizaciones laicas (Oxfam-Intermon, Amnistía Internacional, Médicos del Mundo, Cruz Roja) pero también las hay de carácter religioso, como Manos Unidas, Misiones Salesianas y una que recientemente ha aparecido en Melilla, de carácter islámico, pero que cubre todo tipo de situaciones, y que es parecida en sus objetivos a ACNUR. Se trata de Islamic Relief. 

           Para el conflicto de Palestina existe una organización específica de Naciones Unidas, que se denomina UNRWA, que intenta paliar la dramática situación de la franja de Gaza, una de las más terribles del mundo, por su larga duración.

               También existen organizaciones ecologistas como Greenpeace o WWF ( Worl Wildlife Fund), conocida en España como ADENA (asociación para la defensa de la naturaleza) y que fue fundada entre otros, por el doctor Félix Rodríguez de la Fuente.

                Nota:http://unrwace.blogspot.com/

 

Feliz Navidad 2018


 

         Poco importa que su origen estuviese en los druidas celtas, o en las divinidades solares de los persas y el Zoroastrismo. La Navidad es un tiempo especial. El solsticio de invierno existe desde siempre e indica el momento en que la luz se renueva, en la que vuelve a iniciar su dominio, y así vez tras vez, año tras año. Toda religión o creencia se asienta sobre algo anterior existente, y así va conformando una cadena que acompaña la evolución humana.

          La Navidad ofrece algo diferente con respecto a todo lo anterior, y también sigue teniendo en común rituales y fechas, con creencias antiguas. De algún modo todo permanece. Nada será igual dentro de mil años, y es del todo imposible pretender vaticinar nada. ¿Qué quedará o qué habrá desaparecido?. Todo eso nos dará igual, porque nosotros vivimos este tiempo, de igual modo que otros, en épocas anteriores, vivieron otro muy distinto, incluso en el mundo de influencia cristiana, que es el que celebra la Navidad. Si pudiésemos confrontarnos con un cristiano del siglo VII, o del XIII, tendríamos pocas cosas en común.

         Que todo viene de algo anterior es evidente. Cuando los judíos le preguntan a Jesús: Aún no tienes 50 años ¿ y has visto a Abraham?. A lo que respondió: “En verdad os digo que antes de que existiera Abraham, yo soy”. El alcance de este respuesta es muy grande, y su impacto también.

                           La Navidad en la comunidad alminarense

       Hemos llegado hasta aquí y esta en la 8ª Navidad que compartimos en comunidad. Como cada año, y desde hace algunos hacemos especial hincapié en ello: Deseamos una Feliz Navidad y un venturoso Año Nuevo, a todas las personas, hombres y mujeres, de buena voluntad, porque también existen voluntades que no son buenas. Todo está mezclado en este mundo y hay que convivir con ello y sortearlo.

        La Navidad es tiempo de renovación, de luz, de esperanza, por eso es especial y lo seguirá siendo. No hay dos iguales. Hay renovación de personas, de acontecimientos, de condición vital. La Navidad lo es tanto para los que están presentes, como para aquellos que ya no, pero que siguen siendo de alguna manera. Ese es el espíritu de la Navidad.

    Habrá quien se dirija a una piedra o un totem, encienda un fuego y alce o una plegaria, o quien no haga nada.  Existe también que ponga sus esperanzas en la aldea Galilea de Belén, o de Nazaret, y se fije en el acontecimiento que transformó la historia en muchos sentidos. Realmente la Navidad conmemora eso, aunque pueda no celebrarse, o para quienes no signifique nada.

        Como imágenes para esta Navidad, no hemos acercado hasta la casa de Sebastián y de Loli en el Barrio de La Libertad o de Calvo Sotelo. Como cada año, organizan su tradicional Belén que comparten con todo el barrio y con quien quiera acercarse hasta allí. También celebran un fiesta con música, villancicos y ambientación navideña, que congrega a 200 personas junto a su casa, junto a la representación del Nacimiento de Jesús, el hijo de María.

 

Sirgas, tabiques y otras cuestiones


 

                  En Melilla se cumplen varias leyes, aunque no estén escritas, para todos aquellos que nos dedicamos a narrar y dejar constancia del acontecer diario. La primera es que si algo no se fotografía corre el riesgo de desaparecer sin que luego quede el menor vestigio de su existencia. La segunda es que si ese edificio, lugar o desperfecto está fotografiado, entonces puede ya permanecer en el mismo estado indefinidamente, sin que haya prisa por darle fin o por solventarlo; o el efecto opuesto, que sería el de su fin inmediato

       En el caso de que haya que retirarse temporalmente del carrusel de los acontecimientos, bien por decisión propia o por que las circunstancias así lo impongan, entonces actúa la tercera ley, que dice que casi todo permanecerá en el mismo punto en el que se dejó, hasta que alguien vuelva a ocuparse de verificar o no, la evolución de los acontecimientos. Este es el caso o circunstancia de El Alminar de Melilla, que está y permanecerá en un estado latente por un periodo de tiempo difícil de precisar.

          La teoría del observador de acontecimientos, que eso es El Alminar, dice que la observación modifica el hecho observado, porque despierta a veces fuerzas dormidas. Pero también dice que esos hechos sucederán aunque nadie los observe o los relate, aunque eso sí, no se podrá determinar en qué sentido evolucionan, o si lo hacen o no.

            El Alminar publicado asciende a 2100 artículos, con un número aproximado de 5000 fotografías, 18.000 comentarios y casi un millón de palabras escritas. La unión de textos e imágenes ha sido uno de los grandes logros del blog, pues el lector ha podido ver y comprobar aquello de lo que se escribía, formando su propio juicio, en libertar total. Otro dato importante es que a lo largo de 7 años (84 meses), no ha existido un solo mes en el que no haya habido publicaciones. El contacto del blog con la realidad y con los lectores ha sido continuo. Hemos modificado muchas cosas, no hemos podido impedir otras, pero hemos dado testimonio de casi todo.

              De todo lo que hemos escrito hoy, vamos a mostrar pruebas. La primera es de un edificio que ha desaparecido en la calle Lerchundi, el número 1, que se ha volatilizado sin que haya dado tiempo a mostrarlo, ni a fotografiarlo. Un colaborador nos advirtió del hecho, pero ya era tarde. La segunda muestra una ciudad envuelta en el miedo. Cualquier edificio o solar debe ser tabicado o cerrado a cal y canto, para que no se llene de residentes no controlados (se trata de un edificio vacío y luego tabicado). La tercera prueba o imágenes muestran la extensión de la sirga al uso civil, en inmuebles o solares vacíos, y en los que se pretende que no haya intrusiones. Esto no se había visto nunca en la ciudad. Es la prueba del miedo y del estado de la ciudad.

              Lo que queríamos decir, ya está dicho. Hay tanto de lo que escribir, como de lo que ya se ha escrito. El Alminar seguirá, pero en modo latente, et maneat semper.