Archivo mensual: febrero 2016

El Casino Militar de Melilla


La ruina del escudo de La República

    La cuestión se lleva en el más absoluto secreto, por la posible lectura política e histórica del suceso. Nadie quiere abrir las heridas de La República en Melilla, pero el frontispicio del Casino Militar, así como todas las dependencias de la azotea, está en estado de ruina absoluta. En principio no habría ningún problema en derribar todo aquello que corra riesgo de caerse, y todo lo que esté dañado de modo irreversible. Lo único que está haciendo pensar a las autoridades militares, propietarias del Casino, es que en el arruinado frontis se encuentra el escudo de La II República. Para hacerlo deberán solicitar el correspondiente dictamen favorable de la Comisión de Patrimonio y eso requiere cierta sensibilidad histórica y alguna sensibilidad política. Sin embargo, no hay problema alguno, y lo vamos a exponer de modo claro y conciso.

          Las diferencias entre un escudo republicano y un monumento franquista

     La República era un modelo de Estado democrático, constitucional y refrendado por el pueblo español mediante votación. La dictadura de Franco era un régimen instaurado tras el asalto a la legalidad republicana en 1936, y tras destruirlo mediante una guerra civil. La diferencia es pues esencial.

        La otra, no menos importante, es que los republicanos y los hijos/as o nietos/as de los defensores de La República somos y eran demócratas, y los franquistas y sus herederos no. La República fue destruida por las armas, y lo que queda en el muro frontal del Casino es solo un escudo de piedra. Esto no puede ser entendido por los franquistas, que consideran que pedir la retirada de la estatua de Franco, o la demolición del monumento al Alzamiento Nacional, es un ataque a su ser más íntimo y a su razón de ser ideológica.

          Su última línea de defensa en Melilla consistía en la pervivencia de ese escudo, el del monumento a Las Campañas de África y el del Altar Mayor de la iglesia de La Purísima. Pretendían poner en equivalencia estos tres escudos de un régimen democrático, con la ominosa presencia de los monumentos franquistas en la ciudad.

           Lo diremos claramente: No existe ningún problema. Si el frontis está arruinado y hay que derribarlo, escudo incluido, no se producirá la más mínima protesta. Es más, si pasado el tiempo no lo restituyen tampoco ocurrirá absolutamente nada. Nunca habrá equivalencia entre Franco y La República. El republicanismo es una idea vigente y una forma de Estado deseable, mientras que el franquismo no. Está completamente muerto, por mucho que mantengan su estatua y su perverso monumento.

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Un plan para la ciudad de Melilla


                     La vida entre cascotes y grietas

      No se puede dejar de escribir y de hablar de algo que todavía no ha acabado, grupo de seísmos de Melilla, y cuyo final dista todavía de poder anunciarse. Melilla sigue viviendo nuevos terremotos con sus réplicas diferenciadas, y todavía hay quien insiste en decir que solo hubo uno, el día 25 de enero y que todos los demás, hasta 1600, son su consecuencia. De aceptarse esta tesis, dejaría sin explicación posible, el terremoto del día 21 de enero, con su magnitud de 5,1. Todo es liberación de energía en los bordes y placas tectónicas, por lo que el que cuatro días después se produzca una mayor, entra difícilmente en cualquier previsión, como tampoco encaja el que justo un mes después, se produzca un movimiento igual, al que inició la serie. Si sumamos la energía contenida en esos 1600 movimientos, de los cuales más de medio centenar supera la magnitud 3, la cantidad de energía liberada resulta astronómica.

                      El estado de la ciudad y la gestión de las ayudas  

         La Ciudad de Melilla, a través de su Consejería de Fomento, ofrece un único expediente de solicitud de inspección, que ya informan que tardará en producirse, si se solicita de manera ordinaria sin aviso previo a emergencias. Además informan que las ayudas se conceden de modo preferente a edificios sin seguro, por lo que serán derivados al Consorcio de Compensación de Seguros. La Delegación del Gobierno solo ofrece ayudas a los propietarios que residan en los edificios, o ayuda para enseres de primera necesidad. En realidad, no hay ninguna ayuda inmediata, salvo los hoteles de segunda fila y pensiones, para familias desalojadas. El parque de viviendas en alquiler está cerrado para esta situación de emergencia, de la que no se sabe su final.

          Sin embargo, como si hubiera habido un único terremoto y la situación crisis sísmica ya estuviese zanjada, las Autoridades ya han informado de que el viernes  26 de febrero finaliza el plazo para la solicitud de ayudas, cuando es imposible que se hayan inspeccionado todos los edificios dañados, agrietados o afectados por el grupo de seísmos de Alborán.  Así pues, nada se sabe de cómo se van a gestionar los 12 millones de euros solicitados, ni si esa evaluación de daños será suficiente, habida cuenta del estado en el que se encuentra la ciudad. Como si fuese un dato de gestión, se ofrece la cifra de 1300 expedientes de ayudas solicitadas, sin saber siquiera si ese número, resulta un indicador de la realidad de la ciudad.

                                     El terremoto de Lorca

                La ciudad de Lorca, casi destruida por un terremoto en mayo de 2011, creó enseguida una comisión de seguimiento, y se formó una plataforma de afectados, que periódicamente se reúne con los partidos políticos, y realiza un seguimiento de la gestión de esas ayudas. Pasados cinco años, de los 78 millones de euros concedidos al municipio murciano, que tramitó 18.000 expedientes, solo se han recibido  y resulto el 80% de las ayudas solicitadas. Este hecho indica que no se entra en un camino fácil, sino sinuoso y prolongado. Casi mil personas todavía no han podido volver a sus hogares, y casi un centenar ni siquiera han visto iniciada la reconstrucción de sus casas, y todavía se adeudan 15 millones de euros en ayudas al alquiler. Si con transparencia y a la vista de todos la solución es complicada, en la opacidad pretendida en Melilla, puede resultar todavía un camino más tortuoso. Un mes después, y en plena reproducción de los movimientos sísmicos, no hay plan alguno para el realojo de las familias afectadas, procedentes en su mayor parte del distrito Centro  y del barrio del Tesorillo.

                       Una forma diferente de construir y de mantener la ciudad

          Casi la mayoría de los desprendimientos se han producido en elementos ornamentales, en cornisas, en balcones y en otros elementos no estructurales, pero sobre todo en inmuebles muy viejos, que no se sabe cómo, tenían en vigor sus cédulas de habitabilidad, y en un deficiente estado de conservación. La parte ornamental de la fachada del edificio de la calle Prim, que tuvo que ser demolida, era un puro escombro desde hace muchos años. Los mastodónticos y feos adornos de la plaza de toros, echados abajo en su mayor parte, se encontraban en un pésimo estado desde más tiempo del que puede recordarse. Los muros y azoteas que se construyen en la ciudad, incluso en edificios nuevos, con pocos o nulos anclajes, son candidatos adecuados para el derrumbe por sí mismo. Las pantallas de ladrillos, para hipotéticos locales comerciales, de los bajos de edificios nuevos, pueden tirarse años así, sin que nadie los inspeccione, hasta que alguna fuerza de la naturaleza los echa al suelo.

                     En Melilla debe construirse  de otra manera, y mantenerse de una manera eficaz y constante. El chapú o el apaño, deben ser desterrados de nuestro vocabulario arquitectónico. Muros nuevos, como el del Club Marítimo, ampliado hace no mucho, presenta un estado muy amenazante. Ahora mismo, da miedo caminar por muchas zonas de la ciudad. Hasta la fecha, el viento ha producido más destrozos en la urbe, que cualquiera de los asedios a los que ha sido sometida en el pasado.

          Nota: http://www.eldiario.es/murcia/politica/terremotos-Lorca-reivindicaciones-Asamblea-Regional_0_407359263.html

     

El edificio derrumbado


 

    Antes del origen del Alminar este edificio ya se encontraba en situación de ruina. En mayo de 2010, en el diario el Faro, en una pequeña sección de foto denuncias, publicaba que además estaba en venta, con los teléfonos de contacto escritos en la fachada. Ya entonces carecía de techos y el interior se encontraba derrumbado. Un año después, con el Alminar ya existente, se le dedicaba una entrada específica (*). Las fotos comparadas con las realizadas hoy muestran un grado de ruina imposible de rebasar, salvo que se espere su caída completa, a ser posible encima de la gente.

      La crisis sísmica iniciada el 21 de enero, con más de 40 terremotos significativos, y un millar y medio de seísmos, ha puesto en solfa una gestión de estrambote, de acontecimientos y de permanente estado de festejos  y de conmemoraciones. Decenas de millones de euros malgastados en humo propagandístico, pero que no han consolidado un modelo de ciudad. Este edificio, el emblema de un modelo de gestión, lleva arruinándose más de 6 años. Al menos de los seis últimos tenemos constancia. Desidia, dejadez, mirar hacia otro lado, huida hacia adelante, y un deterioro constante de la ciudad. ¿Por qué no se ha expropiado este edificio?, ¿por qué no se ha demolido?, ¿en manos de quién esta la ciudad?. ¿Si se desploma de quién será la responsabilidad?. En la dictadura imperante, nadie se hace preguntas en Melilla. Ya hay incluso indicios de haberse convertido en un área homeless.

     Este modelo de gestión del acontecimiento magno, de arrojar el dinero por las ventanas, y también de enriquecimiento y afán de lucro personal, pero que a la larga no deja nada en las ciudades, ni para los ciudadanos, no ha sido solo propio de nuestra ciudad, sino también de otras muchas, mayoritariamente gobernadas por la derecha popular. Lo que la gente se pregunta es hasta dónde llegará el parapeto o la aparente inmunidad judicial en Melilla. Ha caído el modelo de Valencia, el de Madrid, el de tantos otros similares y cortados por el mismo patrón. No hay políticos intocables en ninguna ciudad o Autonomía (Rato; Rita Barberá, Jordi Pujol, Hernández Moltó, Manolo Chaves y Jose Antonio Griñan), salvo en la nuestra. Cayó hasta el cacique Baltar en Ourense. El siguiente turno tiene que ser el nuestro.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/29/diferentes-grados-de-ruina-de-un-edificio-en-melilla/

La relatividad


              La medida del tiempo, la influencia de un acontecimiento, es distinta para cada persona y para cada momento. La vida derrota a muchas personas, y tampoco tiene oportunidades para todos. Un mes puede ser corto para unas personas, largo para otras, o incluso hasta eterno en algunos casas. En algunos casos se alberga todavía la esperanza de un futuro mejor, y en otros ya no se espera nada, porque ni hay un futuro posible, ni tan siquiera presente. El día del gran terremoto de Melilla, mucha gente se echó a la calle, a sus coches, o a refugios improvisados, para dormir, o para sentirse  a salvo. Para otros, la calle, un simple banco, es todo su hogar; no hay un más allá. Esta es la frontera que separa dos mundos. En las ciudades hay mucha gente viviendo en la calle. Melilla, la ciudad opulenta, la ciudad del despilfarro, solo tiene un pequeño albergue para personas sin hogar, para los sin techo. Casi un mes y muchos acontecimientos separan estas dos fotografías. La medida del tiempo es diferente para el observador y para el observado.

Los terremotos del Mar de Alborán


 

Melilla, un mes entre temblores

         El día 21 de enero a las 14h 47, en la posición 35.6385 de Latitud y la -3.7951 de Longitud, el Mar de Alborán registraba el primero de un serie de terremotos, que un mes después sigue su curso. El día 25 se registró el mayor movimiento sísmico del que se tenga constancia en las últimas décadas, con una magnitud de 6,3 y en la posición 35.6004 de Longitud y -3.8056 de Longitud. A lo largo de este mes se habían producido alrededor de 1500 movimientos sísmicos, de los que no todos puede ser calificados como réplicas. Se trata de una “crisis sísmica”, o de una serie de terremotos agrupados en torno a una zona (Mar de Alborán) , que hasta el momento había permanecido adormecida. La actividad tectónica había reducido su frecuencia e incluso parecía haberse detenido en  su serie continuada, en el último fin de semana. A lo largo de los tres últimos días apenas había registrados movimientos.

             Un mes después, en el día de hoy el 22 de febrero, casi a la misma hora que en el pasado día 25, a las 04h 46, un nuevo temblor sacudía la ciudad y despertaba a sus habitantes. La posición se situaba en los 35.6510 de Latitud, y -3.6203 de Longitud. La magnitud alcanzaba los 5,1 , exactamente igual que hace un mes. Mas de 30 movimientos sísmicos significativos, superiores a 3, se han producido a lo largo de estos 30 días, todos en el mismo área geográfica, pero en diferentes posiciones y profundidades. No se trataría de un único terremoto y sus réplicas, sino de diversos movimientos con su grupo  asociado.

                                        La isla de Alborán

            La isla de Alborán, que da nombre al mar circundante, surgió tras un episodio volcánico en un momento indeterminado de la noche de los tiempos. El macizo de Sidi Hamed el Hach o Monte Gurugú es un volcán del que no hay constancia histórica, ni noticia de su actividad. Todo el cabo Tres Forcas, con sus farallones y las islas Chafarinas o del Muluya, son de origen volcánico. Su formación se remonta a épocas muy remotas.

                    El terremoto que devastó la ciudad de Alhucemas, causando más de 500 muertos, se produjo el 24 de febrero de 2004, y también de madrugada. Su magnitud alcanzó los  6.2, pero a solo 6 kilómetros de profundidad. La situación fue en 35.1563 de Longitud y -3.9841 de Latitud. El grupo de terremotos que sufre la zona, al menos los más significativos, están en torno a los 20 kms de profundidad, en torno a las proximidades del averno, o lo que es lo mismo, del manto terrestre.

                                              La isla del Hierro

                       En diciembre de 2013 se inició en la isla del Hierro, en el archipiélago canario, una crisis sísmica de origen volcánico, que se prolongó a lo largo de 4 meses. El terremoto mayor alcanzó una magnitud de 5,1 y se produjo el día 27 de diciembre. En ese mes, que fue el periodo de mayor actividad, se registraron 395 movimientos sísmicos.

Febrero en año bisiesto


      Febrero es el mes central del invierno, también el mes más corto. Febrero tiene muchos misterios y siempre es diferente. Febrero es mes de carnavales y de candelarias. El día 24, San Matías, se iguala la noche con el día. La luz lleva remontado desde el día 24 de diciembre, hasta que vuelva a imponerse sobre la oscuridad en el equinocio de primavera. Todo es cíclico, todo se repite pero nada es igual. Hace cuatro años El Alminar atravesó su primer año bisiesto. Nada es lo mismo desde entonces. Febrero ofrece una imagen distinta cada día, ya que en este mes puede hacer todos los tiempos posibles a la vez. En Melilla es mes de temporales. Suele ser un mes frío y de grandes nevadas: En febrero, siete capas y un sombrero. También se dice que su aire es limpio y su luz clara, aunque no hay que dejarse engañar, pues en cuanto se deja el sol, se nota el frío: en febrero un rato al sol y otro al humero. En febrero busca la sombra el perro, a últimos pero no a primeros, dice el refranero, muy antitético en ocasiones. Queda claro que este mes es imprevisible, con un día malo y otro bueno. Con todo, la ausencia de cigüeñas en la ciudad, es una de las cuestiones más intrigantes y todavía no resuelta. No tenemos explicación a eso.

      Los años bisiestos, 29 días de febrero, fueron establecidos en la reforma del calendario realizada en tiempos de Julio César. Sin embargo, esa reforma no era perfecta y se dejaba fuera 11 minutos cada año, por lo que en 1582 el Papa astrónomo Gregorio XIII introdujo la conocida como reforma gregoriana. Aquel año se añadieron diez días de un solo golpe, pasándose del día 4 al 15 de octubre. La reforma no fue aceptada en Europa oriental hasta bien entrado el siglo XX  , por lo que la revolución rusa del día 25 de octubre, se correspondía con el 7 de noviembre  en occidente. Los bolcheviques, tras la toma del poder, adoptaron la reforma gregoriana, no así la iglesia ortodoxa, que sigue manteniendo esos días de diferencia en su calendario litúrgico, con respecto al calendario latino. Esta reforma corrigió errores de cálculo, y por lo que hoy es posible saber los próximos mil años bisiestos. La fórmula de calculo es sencilla. Los años centenarios (acabados en 00), serán bisiestos siempre y cuando sus dos primeras cifras sean divisibles por cuatro. El 2000 fue bisiesto, pero el 2100 no lo será. En los restantes serán bisiestos aquellos cuyas dos últimas cifran sean divisibles también por cuatro.

    Febrero empezó luminoso y en calma en una ciudad todavía bajo el impacto del gran seísmo del 25 de enero. Los daños, pese a no ser demasiado espectaculares (salvo la torre del ayuntamiento y la de la iglesia castrense), están están muy extendidos por casi todos sus barrios y edificios más representativos. Las huellas del zarpazo tectónico pueden apreciarse por todas partes.

El último puente del ferrocarril


             Las necesidades militares, y la explotación del mineral en cercanos montes de Uixan, conformaron un modelo urbanístico específico de ciudad. Desde el puerto, desde el antiguo cargadero del mineral, hay un eje de comunicación directo hasta la frontera, y antes hasta el mismo interior de Marruecos. El transporte de las tropas y la carga del mineral eran dos necesidades perentorias que condicionaban el modelo urbano de Melilla. También estaban las necesidades de comunicación del centro urbano con lo que se denominaba como campo exterior, e incluso los fuertes allí instalados, y también las canteras, de las que se extraía material de construcción y de defensa. Los barrios exteriores de la ciudad era muy humildes e insalubres. La mortandad infantil y las enfermedades infecciosas hacían estragos en la población. Todo lo que rebasaba la línea del Río de Oro era tierra hostil y de pobreza. Hay un libro de Francisco Narváez, sobre el intento de articular la comunicación en la ciudad mediante una línea de tranvías, llamados de sangre por el tipo de tracción, o sea, animal. Nada de eso fue posible. Melilla es la ciudad de los proyectos perdidos. Las necesidades bélicas, la escasez de recursos económicos, y los vaivenes políticos provocados por los conflictos armados, dieron al traste con mucho de esos proyectos. El desarrollo de la ciudad solo ha sido posible en paz, y con La Democracia. El libro de Narváez no se limita solo a recoger el intento de establecer una línea de tranvías en la ciudad, sino que también lo sitúa en el contexto social y político del momento, y describe las duras condiciones de vida de la población más pobre, totalmente anónima y que también contribuyó a forjar su historia. Son cosas que no suelen ser reflejadas. Parece que nuestra historia se ha limitado siempre a heroicidades y a las hazañas bélicas. Melilla ha tenido muchos héroes anónimos, hombres y mujeres, que soportaron penosas condiciones de vida, y sin los cuales, nada hubiese sido posible.

             De aquel pasado queda muy poco, pese a ser bastante reciente. Además de lo conocido en el centro urbano, en el exterior queda solo estos dos pilares del antiguo ferrocarril de Horcas Coloradas, y un pequeño resto del trazado de la línea.