Archivo diario: 2 febrero, 2016

En el día siguiente


Al borde del derrumbe

        Lo único que le faltaba a esta ciudad, para acentuar su aspecto de decadencia, era un terremoto como el del pasado día 25. Es verdad que no ha habido que lamentar ninguna desgracia personal, salvo los 26 heridos. El movimiento sísmico de Lorca en mayo de 2011 se produjo durante el día, lo que agravó sus consecuencias, además de que la ciudad se encontraba casi sobre  el mismo epicentro. Las fuerzas de la naturaleza desencadenadas no son visibles ni predecibles. Todo lo demás sí.

         Las réplicas no cesan desde el pasado jueves, y se producen a una media de entre 80 y 100 diarios, que pese a no ser sentidas (salvo una de cada diez), sí actúan sobre el terreno y sobre edificios en mal estado. Salvo algunos que nadie podía imaginar, como el del Ayuntamiento o la capilla Castrense, todos los demás que han sufrido daños presentaban un estado ruinoso en sus fachadas. Han sido décadas de descuido.

            Hay edificios afectados seriamente y de casi reciente construcción, pero hay otros que llevan en abandono total desde hace más de 10 años, como este inmueble del inicio de la calle del General Astilleros. Hace años que existía ahí un taller, un puterío con el nombre que existe en su fachada, y en el que todavía quedan dos negocios, una tienda de ropa y un estanco. El estado de la techumbre de tejas, asentada sobre vigas de madera, es el que se ve en la foto. En cualquier momento, en un nueva réplica, todo eso puede venirse al suelo. Estas son las cosas que sí pueden evitarse. Ahora la esquina está acordonada, pero si el tejado se derrumba, pueden correr peligro los propietarios de los negocios allí asentados.

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Virgen de La Victoria, 260 años de su patronazgo


                           José Luis Blasco, historiador religioso de Melilla

     Nuestra ciudad carece de muchas cosas, entre otras de la de un historiador religioso, reconocido como tal, porque de hecho sí lo tiene y es José Luis Blasco. Según Claudio Barrios, profesor de Historia de Melilla, al historiador se le distingue porque cita sus fuentes. No hay más. Luego se podrá hacer historia buena o mala, al servicio de una idea o no, bendecido por la Iglesia o en la senda de la herejía.

     El historiador religioso, como cualquier otro, debe contarlo todo, y si una campana está atada al gancho con una “picha de toro”, debe contarse, y decirse que fue fray Felipe de Coín el que realizó el nudo y tuvo la feliz ocurrencia. Escribir desde la pacatarería, o la mojigatería, por creerse que así se agrada a la Iglesia no sirve de nada. Si a la Iglesia no le gusta que se escriba de un modo libre, científico, correcto e histórico, entonces es que ese modelo de iglesia no sirve. El estilo capillita es material perecedero donde los haya, sirve para una palmadita en la espalda pero para nada más. José Luis Blasco nunca ha sido nada de esto último, y además, procede del propio mundo eclesial, lo que le convierte en el más indicado para hacer convertirse en el historiador de la iglesia en Melilla.

     Ocurre que siempre es e mejor escribir sobre plagiado, no citar ni rendir la debida referencia a todos los que han escrito antes, gusten o no, y presentar como propio un material que solo es refrito. Este es un mal que devora la historiografía de la ciudad. José Luis Blasco ha escrito mucho, cedido mucho material, y le han citado y reconocido muy poco.

      Este artículo que hoy presentamos como colaboración, fue escrito y publicado en 1990. Desde entonces nadie ha avanzado más, en cuanto al estudio de la propia imagen de la Virgen de La Victoria, que algunos proclaman, sin mucho sentido, como Patrona de todos los melillenses, ya sean de confesión musulmana, cristiana o judía. Es indubitablemente la Patrona de la ciudad, pero nunca debió ser nombrada alcaldesa honoraria. Eso  fue un acto arcaísmo innecesario.

LA MILAGROSA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA, PATRONA CORONADA Y ALCALDESA HONORARIA PERPETUA DE LA CIUDAD Y PLAZA FUERTE DE MELILLA

 José Luis Blasco López. Protector  Patrimonio Histórico de la Ciudad de Melilla 

INTRODUCCIÓN

En 1497 se ocupa la Ciudad de Melilla para la Corona de España. Los Franciscanos que llegan junto a la tropa que acompaña a D. Pedro de Estopiñán portan la imagen del Cristo de la Vera Cruz, devoción muy extendida y propagada por la Orden Franciscana, cuya talla podemos admirar en la Capilla del Baptisterio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de Melilla (actual Parroquia de la Purísima Concepción.)

LAS LEYENDAS

Hasta el día de hoy ningún historiador nos ha revelado dato alguno que haga referencia a la llegada de la imagen de Ntra. Sra. Sin embargo, recreé una leyenda por la que conocemos una piadosa tradición según la cual, la Virgen de la Victoria fue embarcada en Sanlúcar de Barrameda, y de allí salió camino de América después del Descubrimiento. Pero fue arrastrada hacia las costas de Melilla por un fuerte temporal. Tras el naufragio, fue reembarcada de nuevo para proseguir su rumbo, momento en el que volvió la mirada a la muralla de la ciudad, entendiendo los que con Ella navegaban quería quedarse aquí.

Existe otra leyenda. En ésta se denomina a Ntra. Patrona con el sugerente título de Ntra. Sra. del Mar de Alborán. Refiere su autor, don Luciano Tejedor Mata (actual Defensor del Patrimonio),cómo los Rusaditas habían creado una gran riqueza coralífera bajo las aguas del mar.

Asediada la Ciudad fueron destruídos todos los campos coralíferos; un fuerte movimiento sísmico dio origen a la erupción de un volcán, seguido de un tremendo maremoto motivo por el cual surgió la Isla de Alborán.

Cuenta la misma leyenda que pasados cinco años desde la total destrucción de los huertos coralíferos tuvo lugar un hecho milagroso y que el escenario sería en las proximidades de la isla de Alborán, en la que consiguieron salvarse milagrosamente más de trescientos remeros y ciento veinte buceadores, después de aquella terrible tempestad, atribuyéndole tal milagro a la poderosa intercesión de Ntra. Sra. del Mar de Alborán.

Se cuenta que para conmemorar aquel prodigio fue erigida una ermita en la actual Plaza de Armas… Hasta aquí la otra leyenda.

LAS ERMITAS

Sea como fuere, lo cierto es que los cristianos levantaron la primera iglesia en la Plaza de Armas y que en este lugar estuvo hasta el año 1550 dicha iglesia, y hasta 1741 la última de sus ermitas.

Es precisamente en esta Plaza, donde según los trabajos de investigación de Fernández de Castro y Pedrera, comienza a denominarse a la Patrona de Melilla con el título de Ntra. Sra. de las Victorias a partir del año 1571. Advocación mariana debida a la devoción del Papa Pío V para conmemorar la Batalla de Lepanto.

En el siglo XVI su ermita se denomina “Ntra. Sra. de la Victoria” y así permanece y se le nombra hasta que por estorbar a la defensa de la Plaza ha de derribarse y cambiarse de lugar en tres ocasiones.

En su tiempo fueron usadas como “Iglesia Parroquial” hasta la nueva construcción de la Iglesia de San Miguel Arcángel en el lugar que hoy ocupa la actual Iglesia de la Concepción.

Según Juan Antonio de Estrada, corría el año 1631 cuando “entraron varios moros (sic) en su ermita con el fin de hacerse con la imagen y no pudiendo moverla le cortaron los tres dedos para sacarle las joyas, llevándose las coronas y alhajas”.

En esta Plaza de Armas permanecería la imagen de la Virgen hasta el año 1720 en que fue trasladada de forma provisional a la Iglesia de la Concepción mientras se construía su tercera ermita.

Para trasladar la imagen de la Patrona desde su segunda ermita a la Iglesia de la Concepción formó toda la guarnición y se cerraron las Puertas del Campo (llamada en algunos documentos Puerta de la Victoria.)

Se celebró un solemne oficio litúrgico con Exposición del Santísimo.

Hacia 1741 se derriba la tercera ermita y es trasladada definitivamente a la Iglesia de la Concepción, al Camarín que ocupa desde entonces, construído sobre la cabecera de la Capilla Mayor dedicada a Todos los Santos en el año 1682 por el Gobernador don Diego Toscano de Britto.

Desde 1741 pues, la imagen de Nuestra Señora de la Victoria permanece ininterrumpidamente en el Camarín de la Iglesia de Capuchinos.

LOS ELOGIOS DE ESTRADA

En 1746 el Pagador de la Ciudad D. Juan Antonio de Estrada escribía su obra titulada “Población General de España” y la dedicaba a “María Santísima de la Victoria que se venera en la Ciudad de Melilla”. No dudaba Estrada en dedicarle bellos elogios y así, de esta forma, escribe refiriéndose a Ella:

“A la Serenísima Madre del Verbo Encarnado, Dios, y Hombre Verdadero, Reyna de Ángeles, y Hombres María Santíssima Señora Nuestra, en su bella, y milagrosa imagen de la Victoria, venerada por Patrona en la Ciudad, Plaza, y Presidio de Melilla”. (sic.)

Luego a lo largo de varias páginas le dedicará nuevos elogios, declarándose al final como: “Vuestro rendido esclavo”

No es de extrañar el lenguaje de Estrada, el mismo o parecido es el que se usará en el año 1756 cuando la Guarnición y la Población de la Plaza inician unos “Autos sobre la Ratificación del Patronazgo a la Virgen de la Victoria”.

Para la información de estos “Autos” se sirvieron del Archivo de la Iglesia de la Concepción, concretamente del Archivo de la Hermandad de Nuestra Señora de la Victoria, donde de forma cronológica, sus hermanos fueron recogiendo toda la historia de dicha imagen.

Así gracias a ellos sabemos que…

“Anualmente en la festividad de Todos los Santos se celebre una función a nuestra Santísima Patrona en conmemoración y gracias de la preservación del terremoto, en cuyo día se ratifique este VOTO pidiendo igualmente por las felicidades de la Monarquía… para que sirva a los futuros siglos de conservación inviolable el TITULO DE PATRONA…”

Continúa el documento describiendo:

“Las obligaciones del reconocimiento por las piedades recibidas de María Santísima de la Victoria, cuyo nombre de Patrona, tiene radicalmente establecido, así la inmemorialidad, como por la REAL APROBACIÓN en la parte que la nomina la Real Orden o Decreto de conservación de la Ración que el Rey le tiene señalada para su culto…”

Pero todavía se afirma mucho…

“… más al confesar el agradecimiento manifestado en todas las obras los amores que todo el vecindario tiene a este Divino Simulacro, y pocos como yo podían asegurarlo con tan sólido fundamento, como acaban de ver sus magnánimos corazones dedicados al culto reverente de un SOLEMNE NOVENARIO en hacimiento de gracias franqueándome de sus cortos caudales cuando fuere preciso a satisfacer los gastos de tener expuesto al Señor Sacramentado por mañana y tarde todos los nueve días, procesión de rogativa el primero, y de gracias con sermón el último, que para la cortedad de este recinto se prueba bien que obras son amores.”

LA MILAGROSA IMAGEN

Todo el siglo XVIII y siguientes serán testigos del amor del Pueblo de Melilla hacia la Virgen de la Victoria.

Sería imposible seguir relatando minuciosamente todos y cada uno de los acontecimientos históricos relacionados con esta milagrosa imagen ya que la extensión y lujo de detalles con que son descritos necesitarían mayor espacio.

Así, el pueblo reconoce que la Virgen de la Victoria está presente en hambres, vientos, terremotos, temporales, tempestades, naufragios, epidemias, calamidades y un largo etcétera.

También en los SITIOS a los que fue sometida la Plaza por los distintos Sultanes de Marruecos.

De ello queda constancia escrita… “para conocimiento de las generaciones”.

No podemos silenciar la consignación que hace referencia al temblor de tierra del año 1660.

Dice así: “En cinco de agosto de 1660, día en que se celebra la festividad de Nuestra Señora de las Nieves, a las seis de la tarde, se sintió un temblor de tierra tan dilatado y cruel, que atemorizó a la gente, viéndose las murallas separadas del Terraplén más de una Vara, dando vaivenes a una parte y a otra los edificios, desmoronándose algunos, y del todo los alojamientos, abierta la Torre Quemada, que guarda las Puertas Principales, hundido medio puente y absolutamente abiertos otros muchos, que después se cayeron totalmente con las lluvias, y quedó esta Plaza con muy poca o ninguna seguridad por lo respectivo a murallas, fuertes y demás edificios, por cuyo motivo parece que esta Guarnición VOTÓ una fiesta anualmente en el propio día de Nuestra Señora de las Nieves, y se continúa de presente habiendo señalado el Gobernador, Veedor y Oficiales de Estado Mayor, y Compañías de Dotación la limosna que por razón de sus empleos debe dar, en una Junta General que celebraron el día cinco de agosto de 1721… “PARA QUE POR NINGUN PRETEXTO DESAPAREZCA ESTE VOTO”.

JOSÉ LÓPEZ DE LA MOTA

También su Hermano Mayor don José López de la Mota nos dirá en 1746:

“CONOZCO CLARAMENTE QUE EL DEVOTO FERVOR DE ESTE VECINDARIO ES UNA VIVA LLAMA QUE PERENNEMENTE ARDE EN SUS SAGRADAS ALMAS y deseosos de comunicar este fuego a sus hijos, nietos y descendientes… a fin de que resulte a mayor honra y gloria a María Santísima de la Victoria, Patrona que sea eternamente alabada y venerada.”

A lo largo de estas líneas hemos podido comprobar cómo desde el primer instante de la presencia de la Virgen en nuestra ciudad hasta el día de hoy, la imagen ha estado y sigue estando íntimamente ligada a la Población y a la Guarnición.

CORONACIÓN CANÓNICA

Innumerables son los acontecimientos relacionados con el continuo peregrinar de esta imagen por la Ciudad. Ninguno ganó en belleza y devoción a los actos celebrados con motivo de su Coronación Canónica de 1948. Desde el día 3 de febrero de 1756 día de la Ratificación del Patronazgo que poseía desde tiempo inmemorial, los melillenses no habían contemplado ningún acto de exaltación mariana de mayor trascendencia en la historia de la devoción a nuestra Patrona.

Hecho grandioso que pasó a los anales de la historia de esta ciudad y del que tomó buena nota y dio cumplida información el diario melillense “El Telegrama del Rif” durante todo el desarrollo de dichos actos. A plena portada y cinco columnas, en su edición el 13 de junio de 1948 proclamaba:

“HOY SERA CORONADA LA VIRGEN DE LA VICTORIA Y PROCLAMADA REINA POR EL PUEBLO QUE LA VENERA”.

Anteriormente se habían llevado a cabo Misiones Populares y Ejercicios Espirituales en los que participaron afamados predicadores de las Provincias Capuchinas de España. Alguno de ellos se desplazó de Navarra, caso del padre Capuchino Fray Felipe de Barañaín.

La imagen de la Virgen fue llevada a todas y cada una de las Parroquias de Melilla sin olvidar los Hospitales y la Gota de Leche. Se repartieron grandes sumas de dinero y comidas a los pobres, se celebró un solemne triduo en su santuario, organizándose una grandiosa peregrinación al mismo.

Salió la Imagen hacia la Parroquia del Sagrado Corazón, desde allí fue llevada a la de la Medalla Milagrosa, luego a la “Gota de Leche” y desde allí al Hospital Militar Pagés, a las puertas de cuyo establecimiento fue recibida por las heroicas Hijas de la Caridad y enfermos acogidos en dichos centros hospitalarios, donde después de ser introducida en la Capilla de Cristo Rey sería trasladada a la Parroquia de San Agustín. Desde San Agustín acompañaron a Nuestra Señora los Padres Paúles hasta los límites parroquiales, haciéndose cargo de la imagen los marineros de la Compañía de Mar para devolverla a su Santuario introduciéndola en su Camarín. Se cuentan por miles los melillenses que se agolparon a su paso.

Visitas éstas que duraron desde el 30 de mayo al 8 de junio.

Para los actos de la Coronación llegaron distintas autoridades de la Iglesia y del Estado. El Padre Provincial de los Capuchinos con su Definitorio, el Arzobispo de Granada, obispos y prelados incluidos los de Gibraltar y Tánger. También llegaron los de Jaén y de Cádiz, Málaga y Guadix. Los Alcaldes de Málaga y Ceuta, Capitán General de Granada y el Alto Comisario de España en Marruecos. Entre todos estos se podía comprobar la presencia de las autoridades civiles y militares de Melilla.

Aparte, fueron desplazados expresamente desde Nador a Melilla, en los trenes de la Compañía Española de Minas del Rif, 1.500 legionarios por Orden del Comandante Jefe del X Cuerpo de Ejército de Marruecos, 101 División del Ejército del Maestrazgo. Todos acudieron a la amplia y generosa llamada de la alcaldía que presidía don Rafael Álvarez Claro, para en medio de una impresionante manifestación de fe, a las doce en punto del mediodía, en la españolísima Plaza de España, el día 13 de junio de 1948, ante el bullicio del público y del repicar de las campanas de las iglesias, al tiempo que atronaban los cañones de la Batería de la Costa, previa lectura del Breve Pontificio, fuera coronada canónicamente por el Arzobispo de Granada don Balbino Santos Olivera, a quien acompañaba el Teniente General Varela, a la sazón Alto Comisario de España en Marruecos y Representante del Jefe del Estado para la Coronación. A la imagen de la Virgen de la Victoria le fueron concedidos HONORES DE CAPITÁN GENERAL SÓLO Y EXCLUSIVAMENTE PARA EL DÍA DE SU CORONACIÓN (La Batería de la Costa realizó trece disparos de cañón -Orden de Plaza-.)

Desde aquel lejano 13 de junio de 1948 la Virgen de la Victoria es PATRONA CORONADA DE TODOS LOS MELILLENSES por ser tal y como recoge el Breve Pontificio: “INSIGNE POR SU ANTIGÜEDAD E ININTERRUMPIDO CULTO DE LOS FIELES Y POR LA FAMA DE CELESTIALES PRODIGIOS.”

Stalingrado


    El 2 de febrero será siempre el día Stalingrado, ciudad situada en la orilla derecha del Volga,  no era una ciudad cualquier. No era Moscú, ni Kiev, ni Leningrado. Era la ciudad de Stalin. La máxima militar soviética era que las capitales no se entregaban, fuese cual fuese el precio en vidas que hubiese que pagar. Las guerras también se ganan con el aparato de la propaganda, y el éxito o el fracaso en una ciudad que llevaba el nombre de Stalin, era algo que supieron ver tanto uno como otro dirigente. Una de las muchas diferencias entre ambos, era que el dirigente comunista Josip Stalin dejaba hacer a su Estado Mayor, mientras que con Hitler, el mandatario nazi, el único camino a seguir era la ciega obediencia de sus órdenes, por muy disparatadas que fueran. Afortunadamente para el Mundo, para Europa, la victoria soviética en la ciudad más emblemática, cambió el curso de la marea bélica, que empezó a retrodecer hacia Alemania.

                        Stalingrado desde Melilla en El Telegrama del Rif

          Resulta muy curioso pasar las páginas del Telegrama a partir del mes de octubre de 1942, cuando la ciudad de Stalingrado ya se daba por conquistada, y releer los titulares y abundante información que se ofrecía sobre la batalla en curso.

           El 1 de noviembre ya se daba por conquistada la ciudad, y el diario ofrecía una imagen da soldados alemanes paseando por el centro de la misma. Tres días después, se informa a los melillenses de que uno de los barrios había sido completamente destruido, aunque no se especificaba cuál. Resulta curioso contemplar la gran cantidad de fotografías publicadas, y ver el grado de destrucción de la ciudad, que llegó casi al 100%, sin que quedasen ya indicios de la resistencia soviética. El turrón y el champán ya se preparaba en la Cancillería del III Reich, y en los palacios de sus amigos y aliados, los franquistas españoles. El periódico mostraba cierto interés por las durísimas condiciones de vida de la población civil de Stalingrado, mientras que el Reich Alemán, la normalidad era absoluta. El diabólico doctor Goebbels, recibía a una comisión de escritores alemanes. Estamos en la mitad de noviembre y la lucha en el interior de la ciudad era feroz.

               Sin embargo había un detalle que el Estado Mayor alemán no sabía, y era que en ese momento, el VI Ejército Alemán del General Paulus ya estaba atrapado sin remedio, en el interior de una ciudad de la que no volverían a salir nunca. Pero esto no se sabía entonces. El Telegrama del Rif seguía inasequible al desaliento, e informaba de las “operaciones de limpieza de focos de resistencia bolchevique”. España, con su Caudillo al frente, se encontraba, una vez más, en el lado correcto de la historia, junto al Eje del Mal, y había que transmitir esa sensación a la población. Franco, el vencedor del bolchevismo, conducía a la nación, hacia una victoria que duraría mil años. El 20 de noviembre llegó hasta nuestra ciudad el General Yagüe, conocido como la hiena de Badajoz, para participar en los actos del homenaje a José Antonio. También se informaba a los melillenses de que el estado de Stalingrado, era ya el de una escombrera. Mientras tanto, el Generalísimo recibió en audiencia al alcalde de la ciudad, Rafael Álvarez Claro. La normalidad era absoluta.

         Pese a que la conquista era algo dado por hecho, todos los días se informaba de una nueva eliminación de un foco de resistencia, de un nuevo barrio destruido, o de la llegada de las fuerzas alemanas a la fábrica de Barricada. A finales de diciembre, los alemanes ya están cercados en Stalingrado. Ya no tienen posibilidad de escapar, ni de avanzar. En realidad ya se está defendiendo, pues la operación Urano, desencadenada por el ejército soviético, ha cerrado la tenaza sobre la ciudad. Europa contenía el aliento, porque se sabía lo que estaba en juego en la lejana ciudad del Volga, mientras que en España y Melilla, se vivía en un sueño, que en realidad era pesadilla, la de Franco.

       En la mitad del mes de enero de 1943, y con temperaturas de -40º, el VI Ejército de Paulus vive sus últimos días. En la prensa de Melilla se sigue informando de que cada día se captura más material y más territorio en Stalingrado. Lo raro es que todavía les quedase algo en su poder. El 20 de enero, Adolfo Hitler recibió en Berlín a una delegación de Falange, presidida por su entonces jefe, el camarada Arrese. El General Paulus ya sabe que su resistencia está al límite, en solo diez días deberá rendirse.

       En la prensa algo ha cambiado y se informa, el día 25 de enero, de que las fuerzas alemanas se “defienden” con brillante heroísmo, pero que aún así, la ciudad de Stalin, será el crisol de la victoria definitiva alemana. En los últimos días Paulus es ascendido a mariscal de campo. Hitler y Goebbels informan de que en el vocabulario alemán no cabe la palabra capitulación. Los otrora atacantes y firmes conquistadores son ahora heroicos resistentes.

         El día 3 de febrero, Von Paulus ya se había rendido. Una última noticia informa de que el nuevo mariscal continuaba la resistencia. Será la última vez que el nombre de Stalingrado aparezca en la prensa de Melilla. Europa entera celebró la victoria, y la gente se echó a las calles. En Alemania se declararon tres días de luto. En España no se volvió a mencionar nunca lo sucedido. En la capital de Francia, todavía una plaza lleva el nombre de la ciudad de Stalingrado.

        PD: El bombardeo de castigo llevado a cabo por la Lufttwaffe sobre la indefensa ciudad de Stalingrado en agosto de 1942, causó un número de víctimas civiles superior al bombardeo aliado de la ciudad de Dresde.