Archivo diario: 23 febrero, 2016

El edificio derrumbado


 

    Antes del origen del Alminar este edificio ya se encontraba en situación de ruina. En mayo de 2010, en el diario el Faro, en una pequeña sección de foto denuncias, publicaba que además estaba en venta, con los teléfonos de contacto escritos en la fachada. Ya entonces carecía de techos y el interior se encontraba derrumbado. Un año después, con el Alminar ya existente, se le dedicaba una entrada específica (*). Las fotos comparadas con las realizadas hoy muestran un grado de ruina imposible de rebasar, salvo que se espere su caída completa, a ser posible encima de la gente.

      La crisis sísmica iniciada el 21 de enero, con más de 40 terremotos significativos, y un millar y medio de seísmos, ha puesto en solfa una gestión de estrambote, de acontecimientos y de permanente estado de festejos  y de conmemoraciones. Decenas de millones de euros malgastados en humo propagandístico, pero que no han consolidado un modelo de ciudad. Este edificio, el emblema de un modelo de gestión, lleva arruinándose más de 6 años. Al menos de los seis últimos tenemos constancia. Desidia, dejadez, mirar hacia otro lado, huida hacia adelante, y un deterioro constante de la ciudad. ¿Por qué no se ha expropiado este edificio?, ¿por qué no se ha demolido?, ¿en manos de quién esta la ciudad?. ¿Si se desploma de quién será la responsabilidad?. En la dictadura imperante, nadie se hace preguntas en Melilla. Ya hay incluso indicios de haberse convertido en un área homeless.

     Este modelo de gestión del acontecimiento magno, de arrojar el dinero por las ventanas, y también de enriquecimiento y afán de lucro personal, pero que a la larga no deja nada en las ciudades, ni para los ciudadanos, no ha sido solo propio de nuestra ciudad, sino también de otras muchas, mayoritariamente gobernadas por la derecha popular. Lo que la gente se pregunta es hasta dónde llegará el parapeto o la aparente inmunidad judicial en Melilla. Ha caído el modelo de Valencia, el de Madrid, el de tantos otros similares y cortados por el mismo patrón. No hay políticos intocables en ninguna ciudad o Autonomía (Rato; Rita Barberá, Jordi Pujol, Hernández Moltó, Manolo Chaves y Jose Antonio Griñan), salvo en la nuestra. Cayó hasta el cacique Baltar en Ourense. El siguiente turno tiene que ser el nuestro.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/29/diferentes-grados-de-ruina-de-un-edificio-en-melilla/

Anuncios

La relatividad


              La medida del tiempo, la influencia de un acontecimiento, es distinta para cada persona y para cada momento. La vida derrota a muchas personas, y tampoco tiene oportunidades para todos. Un mes puede ser corto para unas personas, largo para otras, o incluso hasta eterno en algunos casas. En algunos casos se alberga todavía la esperanza de un futuro mejor, y en otros ya no se espera nada, porque ni hay un futuro posible, ni tan siquiera presente. El día del gran terremoto de Melilla, mucha gente se echó a la calle, a sus coches, o a refugios improvisados, para dormir, o para sentirse  a salvo. Para otros, la calle, un simple banco, es todo su hogar; no hay un más allá. Esta es la frontera que separa dos mundos. En las ciudades hay mucha gente viviendo en la calle. Melilla, la ciudad opulenta, la ciudad del despilfarro, solo tiene un pequeño albergue para personas sin hogar, para los sin techo. Casi un mes y muchos acontecimientos separan estas dos fotografías. La medida del tiempo es diferente para el observador y para el observado.