Archivo de la categoría: Lugares

Úbeda la capital del Sur


Úbeda, la ciudad de las cúpulas

En Úbeda murió desterrado San Juan de la Cruz, el más grande místico de la historia, un 14 de diciembre de 1591. El granadino Antonio Enrique, fue el tercer ganador del Premio de Poesía Ciudad de Melilla, en el año 1981, con una obra titulada La ciudad de las Cúpulas (La nostalgia en Úbeda). En la actualidad reside en Guadix

La Ciudad de las Cúpulas y de las Mezquitas, es el espacio pictórico idealizado de Carlos Baeza, el gran artista contemporáneo melillense. Un pintor y dibujante a la altura de Vicente Maeso. Melilla no es solo fuente de grandes escritores y poetas, sino también de artistas, que de modo casi mágico, confluyen en un mismo espacio, ya sea físico o recreado. Otro melillense, Juan López Merino, es el autor del monumento más bello de la ciudad, el dedicado a los Héroes y mártires de las campañas de África, sito en la Plaza de España. Todos coinciden, de alguna manera u otra en Melilla, la Ciudad de las Cúpulas. Sin embargo, salvo en el caso de Maeso y de Mustafa Arruf, no hay más artistas melillenses en el callejero de la ciudad. Una deficiencia a corregir, en un nomenclátor que precisa de una urgente expurgación.

Hemos cubierto a pasos agigantados la brecha existente en El Alminar, con respecto a los(as autores/as melillenses, y su premio internacional de Poesía. Y como en un carrusel, unas cosas nos han llevando hastaa otras. El último redescubrimiento es la obra premiada de Antonio Enrique, dedicada a la bellísima ciudad de Úbeda, perteneciente a una provincia, Jaén, en donde al menos dos veces se ha decidido el destino de España; Las Navas de Tolosa en 1212, y Bailén en 1808. Una curiosa repetición de cifras en las efemérides, y en la que sumando las tres últimas de Bailén, a la de Las Navas, nos ofrece el número 2020. Hemos estado en todas esas localidades, incluida Úbeda, pero ahora todas confluyen aquí, en el año indicado por ellas.

Úbeda fue una de las tres capitales del Sur, junto con Sevilla y Córdoba, conquistadas todas en la campaña de Fernando III, el santo. En esa posición se mantuvo hasta que le llegó la inevitable hora de la decadencia, en el siglo XVI, cuando la conquista del Reino de Granada desplazó la estratégica posición geográfica de la que disfrutaba. Ese pasado esplendoroso es el que evoca en su nostalgia, el poeta premiado, en una obra que parece más prosaica que poética. Abigarrada de imágenes, de historias, de descripciones y de la omnipresente nostalgia.

La piedra como papiro del tiempo. Úbeda doncella evocadora. Úbeda la de las mil cúpulas. Úbeda princesa y Dama. Úbeda, bañada por el Guadalquivir, solitaria y de esplendor remoto. Úbeda y la cúpula de la iglesia del Salvador del Mundo.

Sobre el olivar, se vio la lechuza volar y volar. Campo, campo, campo. Entre los olivos, los cortijos blancos. Y la encina negra ,a medio camino de Úbeda a Baeza. Antonio Machado

Y como colofón, cerrando el círculo, en un final inesperado, un libro esperaba entre los anaqueles, el de Antonio Enrique y su nostalgia de Baeza, con una especial dedicatoria de un padre a su hija: Para Malale, con todo el cariño de papá. Ricardo. Melilla (09/04/1984)

Karpov y Kasparov en Sevilla


Los recuerdos también necesitan ser recordados. En 1987 se presentó una oportunidad única y es que por primera vez, el Campeonato del Mundial de Ajedrez se celebraba en una ciudad española, Sevilla, que empezaba su gran transformación hacia el 5º Centenario del Descubrimiento.

Anatoli Karpov (1951) era una joven promesa de la escuela soviética de ajedrez, que en 1974 se proclamó candidato a enfrentarse contra el estadounidense Boby Fischer, el campeón vigente. En aquel entonces todo era política, hoy los deportes son solo deportes. Nadie que se precie discute la genialidad del ajedrecista americano, pero tampoco pueden pasarse por alto sus desequilibrios y tremendas obsesiones, que le llevaron a alterar por completo el campeonato mundial de 1972, en el que le arrebató el título a Boris Spassky en Islandia, único país en el que Fischer aceptó jugar, para escapar de las asechanzas del espionaje soviético.

El 3 de abril de 1975, el estadounidense renunció a la defensa de su título de campeón del Mundo, pese a haberse aceptado sus todas sus exigencias, y fue desposeído del mismo. Nunca quiso enfrentarse a Karpov, que sigue siendo uno de los mejores ajedrecistas de la historia, dominando este deporte y juego durante una década. Por contra y pese a que su máximo brillo fue muy concentrado en el tiempo (1970-1974), el americano sigue siendo considerado “el mayor genio del ajedrez”, mientras que la década de Anatoli Karpov (1975-1985) parece como si fuera cualquier cosa, y no lo fue.

Ajedrez en Sevilla

Da igual cuando se vaya a Sevilla, siempre tiene magia, aunque en verano parezca agostarse. Sin embargo, un puente de la Constitución o de la Inmaculada, sí es un buen momento para acercarse a la capital de Andalucía, pudiera decirse que es casi una fecha ideal. En 1987 se celebró allí el campeonato, en el que ya Kasparov era el campeón, y Karpov era nuevamente el aspirante.

Armado con una credencial de redactor gráfico del Melilla Hoy, que me concedió la entonces Redactora Jefe Irene Flores, y con nuestras respectivas parejas, acudimos a Sevilla, para dejar constancia de tan especial acontecimiento. Fuimos hasta Málaga en avión y luego nos trasladamos hasta la capital hispalense en tren, en la que nos alojamos en el Hotel La Rábida. El campeonato se desarrolló a lo largo de varios meses, desde su inicio en el mes de octubre. Nos vimos completamente inmersos en la magia de la ciudad, y también, en el inigualable ambiente del Teatro Lope de Vega , que acogió el campeonato.

Se disputaba la partida nº 21. La diferencia competitiva entre ambos ajedrecistas era pequeña, aunque eran totalmente opuestos en el estilo y aptitudes personales. Gary Kasparov dominó el ajedrez mundial durante 15 años (1985-2000). Eran más que jugadores. Como siempre, Kasparov solía llegar un poco antes y esperar a su rival.

Fernando Arrabal y el ajedrez

No muchos saben, que nuestro más universal melillense, el escritor Fernando Arrabal, no solo es un extraordinario jugador de ajedrez, sino también un ferviente partidario de Bobby Fischer y fervoroso creyente en la “maldad soviética” ejemplificada en Anatoli Karpov. Desde las páginas de El Mundo (16-01-1992) ironizó sobre las memorias de Karpov, que se presentaron ese año en Estados Unidos, con un artículo titulado: Campeón…¿Gracias a Dios?.

Nota: Un accidente al abrir la máquina fotográfica, para revelar el carrete, nos privó de cualquier recuerdo de aquel viaje. Solo se salvaron las fotografías de Karpov y Kasparov.

El fin del oratorio Ben Yelún


Enrique Delgado

Conocemos perfectamente que no era una mezquita, que era solo un oratorio, pero eso no le resta importancia. Los planes del anterior gobierno de “despejar la muralla” nos alcanzan hasta el presente, aunque con intenciones muy distintas a las puramente artísticas o estéticas.

El edificio data de 1911, estaba construido sobre una superficie de 139 m2, constaba de dos plantas, siendo su último uso el religioso, y con una edificación total 365 m2. Sin embargo el problema se arrastraba desde 1863, cuando se demolió la mezquita de La Higuera en el cerro de Santiago. Desde esa fecha, los comerciantes fesíes que entraban a comerciar a diario en la ciudad, tras el acuerdo aduanero con el Sultanato de Marruecos, no tenían ningún lugar en donde poder realizar las oraciones prescritas por el Corán.

En su origen este edificio fue destinado a almacén, y en el realizaban sus transacciones las familias fesíes que mantenían el histórico lazo comercial con la ciudad de Melilla, a cuya capital, Fez, estaba vinculada. Estas familias consiguieron que una parte del edificio se destinase al oratorio, cosa que se admitió en esa primera etapa de su historia. Posteriormente perdió su uso religioso y fue un comercio de repuesto de vehículos y chatarrería, recuperándose su uso religioso en la década de 1980.

Esas familias de comerciantes de Fez, en parte están establecidas hoy en la ciudad, son los Ben Yelún, Ben Haddad, Bouhayad, Ben Riuan, Ben Akbil, Nassidi y Ben Yahya, siendo esta familia la encargada de su administración religiosa y a la que también pertenecía su imán más conocido.

Es importante que siga existiendo un oratorio en la zona del Mantelete, porque tiene su arraigo y sentido histórico. En la misma calle de Santiago, y en lo que parece ser una acera extendida, existía antes un inmueble. Sería posible permutar o ceder el terreno, para reemplazar el oratorio musulmán que va a ser desalojado y derribado. De todas formas, no se conserva la muralla original, sino que se mixtifica con falsa piedra, como se ha hecho en el tramo que antes ocupaba el almacén de Ayú Lalchandani. La de Santiago era una calle comercial. ¿Qué sentido tiene, además de crematístico, desalojar un inmueble que va a ser derribado?

El barrio del Mantelete, denominación que desapareció con el alcalde Ignacio Velázquez, está en estado de práctica ruina, es el primer barrio extramuros, y tiene una importancia histórica enorme. Vamos a seguir muy pendientes de él, porque la esencia de la ciudad de Las Culturas (cristiana, musulmana y hebrea) está aquí. No está la ciudad para crear nuevos problemas, ni para añadir otros agravios.

El puente viejo y la calle Alta


El puente viejo comunicaba la calle Alta con el Hospital del Rey en la Melilla antigua, la de la larga noche de los 400 años. La diferencia del nivel entre las calles lo hacía necesario, de hecho es el único puente existente en el interior de la ciudad vieja. Son las calles originarias, las primeras tras la conquista de la ciudad en 1497: Horno, Alta, Ledesma, Veedor, san Miguel, Acosta, Soledad, san Antón, La Concepción, Estopiñán, san Juan, Florentina, plazas de la Parada, doña Adriana, Avanzadilla y callejón del Moro, cuya denominación carece de sentido histórico.

El antiguo Horno de la calle a la que da nombre, se encuentra en situación de desmoronamiento. La calle san Miguel tiene todos sus inmueble en ruinas salvo uno y las demás van por el mismo camino. La zona vieja o barrio de Medina Sidonia se salvó gracias a las viviendas protegidas construidas allí entre 1983 y 1991, precisamente para eso. Se pensó acertadamente que un núcleo estable de población mantendría activa esa parte de la ciudad. Queda una sola tienda y una decena de viviendas de residentes de toda la vida, y los pabellones militares en donde nació Fernando Arrabal, el melillense más insigne.

Al puente viejo se accede por un callejón sin nombre, en el que lo primero que aparece es un inmueble cerrado y en ruinas. El acceso al puente está cerrado por una verja. Era un puente de más de dos siglos de antigüedad, quién sabe si anterior, que fue completamente desfigurado en una restauración mixtificadora. Es un lugar perdido, porque colinda con la zona de almacén de lo que hoy es el Archivo Histórico de Melilla. Encima de este lugar sin nombre se ven casas de ruinas de la calle Alta.

Melilla necesita un plan, y más en esta zona, si se pretende que sea un recurso turístico o para la propia ciudad. La pandemia lo está paralizando todo, pero las ideas y los proyectos pueden empezar a desarrollarse en cualquier momento.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/29/las-reglas-de-melilla-la-vieja/

Los áridos en Melilla


La pérdida del patrimonio geológico y arqueológico

El problema de la escasez de arena para la construcción es ya un problema mundial. El principal problema de la ciudad es la falta de suelos, no de áridos. Aun así, la rentabilidad es enorme, porque en donde existía una casa baja unifamiliar, surge un edificio de 3 o 4 plantas. La construcción en Melilla siguió siendo positiva incluso durante la crisis de 2008. Aquí no se ha detenido nada. Los solares grandes multiplican su edificabilidad por 10, y nos sitúa casi al nivel de Nueva York. El precio de la vivienda en nuestra ciudad nos sitúa entre las 20 capitales más caras.

En Melilla hay al menos 4 empresas inscritas para la gestión de áridos. La más visible y de mayores dimensiones es la que está al lado del centro de menores, en el antiguo fuerte de Sidi Guariach, y sobre el barranco de Alfonso XIII. Sin una observación minuciosa, se pueden apreciar en determinados lugares de la ciudad, desmontes para la extracción de áridos, no sabemos si permitidos o no. Esto supone una lenta e inexorable pérdida del patrimonio geológico y arqueológico, porque las excavadoras se llevan todo por delante. ¿Dónde fue todo el árido del enorme desmonte y vaciado de los terrenos del Hospital Militar? ¿Qué se está haciendo con el desmonte de los terrenos del antiguo cuartel Gabriel de Morales? ¿Se almacena todo ese material en algún lado? ¿Obtiene el ayuntamiento algún tipo rendimiento económico por él?

En días pasados, el Consejero de Fomento Rachid Bussian, informó de que se estaban buscando lugares para la obtención de recursos propios de áridos, y citaba a Mari Guari como uno de ellos. Precisamente esta zona es una de las menos alteradas de la ciudad, salvo por la construcción de la carretera perimetral. Junto a la pista del aeropuerto, se trazó una nueva carretera y se llevó a cabo un importante desmonte. ¿A dónde va toda esa arena? ¿Dónde está la arena del parque de altos de la vía, que se ha rebajado en al menos un metro el nivel del terreno? Lo que distingue al consejero Bussian es su amable talante, y que se anticipa a los problemas e intenta buscar soluciones.

En cualquiera de esas obras, la apertura del suelo saca a la luz todo tipo de restos. Material geológico y arqueológico. Melilla era una ciudad de pequeños cerros y colinas que descendía en ondulaciones hasta el mar. Hoy ya nada queda de eso. La alteración de la fisonomía de la ciudad es completa, con respecto a su pasado.

Puntas de sílex, fragmentos de vasijas y lozas antiguas, guijarros de origen volcánico, huesos y todo tipo de restos aparecen diseminados y triturados por cualquier lugar, porque el territorio melillense estuvo habitado de modo constante desde la prehistoria. Todo eso desaparece camino de las escombreras o de los depósitos de áridos.

¿Existe una reserva estratégica de áridos en Melilla? ¿Cómo pretendía ampliar el puerto de la ciudad los anteriores gestores? Demasiadas preguntas para un legado tan vacío.


Los Cortados de Horcas


Los arenales de Horcas Coloradas

La erosión de las enormes paredes de caliza y areniscas blancas y ocres durante millones de años, y que forman los acantilados de Horcas Coloradas, famosos por otras muchas cosas, se acumulan en franjas de arena blanca y fina, que le dan al agua un especial color esmeralda, nombre con el que ha sido bautizada la neo playa, aunque en los planos de cartografía militar solo figure el nombre que da título a este artículo.

En realidad la playa estuvo ahí siempre desde hace al menos 5 millones de años, pero resultaba inaccesible para la población melillense, hasta la construcción del nuevo Paseo Marítimo de Horcas Coloradas, llevada a cabo durante el mandato del presidente socialista Rodríguez Zapatero (2004-2011) y estando Gregorio Escobar al frente de la Delegación de Gobierno (2008-20011). La infraestructura, que no tiene nombre oficialmente, bien podría tomar el nombre de Gregorio Escobar, su impulsor.

Orogénesis del territorio melillense

Los acantilados de Horcas tiene un perfil similar desde la playa del Quemado, bajo el barranco del mismo nombre, pasando por Aguadul, y Punta de Rostrogordo, la del Morrillo y hasta la zona de la Alcazaba, que es en donde se inicia la obra del nuevo paseo marítimo.

Un antiguo libro titulado Las rocas endesítico-basálticas de la zona del Río de Oro de Alfredo San Miguel Arribas, proporciona todas las claves necesarias para entender la singular composición y orografía de toda esta zona. Enormes erupciones volcánicas post-alpinas, que el autor sitúa en el comienzo del Plioceno como muy tarde (5 millones de años), arrojaron coladas de lava que cubrieron todo la zona, y que puede verse en la zona alta del macizo, de color grisáceo oscuro, y en otros muchos puntos del territorio melillense, menos alterado por la complicada historia del último siglo, como en el macizo o colinas de Hidúm.

“Las coladas descansan sobre molasas y calizas con abundantes conchas, de colores blancos, blanco y gris claro ligeramente amarillento, correspondientes al Vindoboniense en unos casos y al Pontiense marino, constituidos por areniscas tiernas y arenas o arcillas sabulosas, amarillentas y grises, con intercalaciones de bancos calizos”. Todo esto nos sitúa en la edad geológica de finales del Mioceno y comienzos del Plioceno. Las coladas volcánicas correrían sin interrupción hasta el borde marino, siendo muchos de los barrancos que hoy conocemos, como el de Hidúm o Farhana, consecuencia de plegamientos posteriores.

La colada de basalto volcánico mejor conservada se sitúa, según el autor del libro en las colina de Hidúm y/o cerro de la Carga, en los que se puede encontrar la roca volcánica conocida como Malpaís. Claro que han pasado 6 décadas desde la publicación de este trabajo, y algunas de esas zonas han sufrido una transformación muy elevada.

Playa Esmeralda

Situada en la zona más extrema del nuevo paseo marítimo, bajo el acantilado calcáreo de Horcas, presenta una enorme fractura en su continuidad, con desplome completa hasta el suelo, producto de un gran movimientos sísmico, no sabemos si anterior o posterior a los últimos 500 años. El enorme terremoto de Lisboa en 1775, el de Baza en 1531, o el de Almería de 1522, muy bien pudieron haber causado este desplome, con efectos invisibles desde la Ciudad Vieja. Es una línea de playa antiquísima, que no ha necesitado de aportaciones artificiales para mantener sus propios depósitos de arena.

Bombas volcánicas

El libro de San Miguel Arribas, aclara el misterio de las enormes piedras de color gris oscuro, que aparecen bajo el suelo en muchas obras de la ciudad. Son bombas y materiales basálticos arrojados en esas enormes erupciones volcánicas, cuyo principal emisor era el monte Gurugú, de desconocido nombre antiguo, pero que contaba con el apoyo de al menos otros cinco conos volcánicos en las inmediaciones.

Nota: Los rocas endesítico-basálticas de la Zona de Río de Oro Melilla. Alfredo San Miguel. Instituto Lucas Mallada de Investigaciones Geológicas (1949)

De Valsaín a Las Ardenas


50º aniversario del rodaje de Patton en San Ildefonso 

 

   Valsaín es una población segoviana de 176 habitantes, perteneciente al término municipal del Real Sitio de San Ildefonso, también conocido popularmente como La Granja, localidad edificada por el monarca Felipe V, el animoso, el primer Borbón español que se asentara en el trono en 1700. Sin embargo, el asentamiento de poblaciones en el lugar puede ser mucho anterior, aunque no existen evidencias. De hecho, en el primer cuarto del siglo XVI, el monarca español Carlos V edificó allí un palacio de caza y descanso, junto a la famosa pradera de Valsaín y sus legendarios caballos.

        El Real Sitio de San Ildefonso es conocido por su Palacio Real (el Versailles español) y el de Caza, que se encuentra en la cercana localidad de Riofrío. Ambos fueron  utilizados para el rodaje de la película Patton en 1970, del que se cumplen ahora 50 años. Es un lapso de tiempo suficiente para que las cosas empiece a caer en el olvido, y para que ya no existan recuerdos claros.

     La población de Valsaín lleva dedicada a la cría de caballo y a la industria maderera desde hace más tiempo del que puede documentarse, en un paraje natural privilegiado, atravesado por el río Eresma. Segovia se convirtió en la frontera entre la España musulmana y cristiana entre los siglos X y XI, lugar obligado de paso de los ejércitos califales que subían a realizar sus “aceifas” anuales al norte peninsular, por encima de la línea del Tajo. Es seguro que nada de esto fue tenido en cuenta por los estadounidenses en 1970, cuando decidieron convertir todo el paraje de San Ildefonso en Las Ardenas, para la película sobre el legendario general Patton.

      Las Ardenas fue la última gran ofensiva de la Alemania hitleriana en 1944, en un desesperado intento de contener el implacable avance anglo-estadounidense sobre Alemania, tras el desembarco de Normandía. La película recibió 7 premios Oscar, de las 10 nominaciones para las que fue propuesta. Se escogió España para el rodaje, además de por las localizaciones, por la cantidad de material alemán que tenía el ejercito español en  aquel momento (1970). Valsaín y el entorno de Guadarrama difieren mucho de Las Ardenas, entre otras cosas por la ausencia de montañas en los Países Bajos, lugar en donde se produjo la decisiva batalla antes de la derrota alemana en el frente del Oeste. El otro lugar de rodaje fue Almería.

                                 Stalin en el palacio de Riofrío

         ¿Se imaginan un retrato de Stalin en el palacio de Riofrío, en plena dictadura franquista?. Los dos palacios reales de San Ildefonso fueron ampliamente utilizados para las escenas de las reuniones del Estado Mayor de las fuerzas de los EEUU , las del Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada o SHAEF, y para el decisivo encuentro con los mandos soviéticos de la Guerra. Este fue el motivo de que se instalara un retrato de Iosif Stalin en el interior del Palacio de Riofrío. La plaza mayor del municipio de San Ildefonso o la montaña de Peñalara, aparecen en la película de un modo inequívoco, así como también la pequeña localidad de Valsaín (Malmedy); y el interior del convento abandonado que fundara la célebre “monja de las llagas”, conocida como Sor Patrocinio.

         La película sobre el general Patton, muerto en Alemania en 1945, fue rodada en el 25 aniversario del final de la II Guerra Mundial, y es una de las más galardonadas de la historia del cine norteamericano.

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2016/09/04/valsain-las-ruinas-del-esplendor/