La iglesia del convento de la Inmaculada Concepción


El tiempo detenido en la Iglesia de sor Patrocinio

Enrique Delgado

En La Granja de san Ildefonso se la conoce como la iglesia de Pio XII, pero es el único resto existente del convento de la Inmaculada Concepción, inaugurado por la Reina Isabel II y Sor Patrocinio, o también conocida como la monja de las llagas, “la mejor amiga y consejera que haya tenido”, en palabras escritas por la propia Reina en su testamento.

Hay historias que desde que se descubren ya no te abandonan, o que no dejan que te olvides de ellas. Son muchos años viendo esta iglesia en estado de abandono en en Real Sitio de la Granja de San Ildefonso, concretamente desde 1995, pero no sería hasta el año 2013, cuando pudimos redescubrir el pasado que se escondía entre esos muros de granito gris de la Sierra de Guadarrama.

El convento abandonado

Sor María de los Dolores y Patrocinio llegó a La Granja de San Ildefonso el día 3 de octubre de 1859. Al día siguiente, 4 de octubre, se celebrará la primera misa en la iglesia del Convento del Triunfo de la Inmaculada Concepción, en honor de San Francisco de Asís, a la que asistieron todas la autoridades de la zona. El convento fue inaugurado solemnemente el día 8 de octubre, en presencia de la Reina de España Isabel II. Este que reproducimos a continuación, es el discurso inaugural de la madre Patrocinio y su opinión sobre el nuevo convento fundado, tras los agradecimientos protocolarios: El Convento  es muy bueno, con mucho mayor local que el de Aranjuez; la huerta no tan grande, pero tiene mucha fruta. Hay iglesia pequeña, algo más grande, como vez y media que la capilla. El coro bajo es anchísimo, de largo como el de Torrelaguna, ancho el doble por doble. Estas gentes son muy buenas y a todas nos ha probado bien. El día 10 tendremos la función de inauguración y establecimiento de la comunidad, a la que asistirán todas las autoridades, como el día de nuestro Padre San Francisco, y por la tarde tomarán el hábito dos o tres religiosas. Lo más esencial quedará concluido pronto, de modo que pienso dejar todo arreglado en debida forma, para marchar a primeros de noviembre. Los artistas y todos, por lo que se observa, trabajan aquí más con el corazón que con las manos, y tienen un respeto todos, grandes y pequeños, que no se observa en esa (Aranjuez). El administrador se porta admirablemente. Hemos encontrado muchas camas, mantas, vidriado y toda clase de muebles1 .

El convento les fue expropiado a las monjas durante la Desamortización de Mendizábal en 1870, devuelto de nuevo a una comunidad de monjas, y abandonado definitivamente en 1943. Fue hospedería durante un tiempo, para ser finalmente derribado. En su antiguo emplazamiento se construyeron unas viviendas protegidas. Solo la iglesia de Pio XII quedó vacía y en pie, como testigo mudo y faro vigilante de su fugaz esplendor, desde la década de 1960. Toda la historia empezó a caer en el olvido, salvo algunas cortas menciones en libros de historia locales. A partir del año 2013 empezamos a escribir y a recuperar su pasado desde este blog. Han sido muchos artículos, que a su vez han tenido correspondencia en otras publicaciones. La antigua iglesia está siendo restaurada en la actualidad.

En el interior del convento

Más de 10 años pasando junto a los muros, fotografiándolos una y otra vez. Buscando ángulos casi imposibles para obtener imágenes del interior de la iglesia, y solo ahora, hemos podido acceder al interior de la nave, gracias a un tiempo de descanso en las obras de restauración. Nuestro máximo sueño se ha visto cumplido. El azar del destino nos ha vuelto a tender su mano. Todo está en el mismo estado en el que pudo verlo Sor Patrocinio. El antiguo emplazamiento del retablo, la barandilla de madera que protegía el espacio del Altar Mayor, el magnífico artesonado de madera del techo, parcialmente restaurado. Los púlpitos a ambos lados de la nave, que serían suprimidos en todas las iglesias tras el Concilio Vaticano II. Las celosías que cubrían el coro, los arcos interiores, algunos de los colores ornamentales originales, ya muy desvaídos, También la antigua zona de confesionarios, algunas dependencias interiores, un altar de granito en el centro de la nave y las capillas laterales de las imágenes.

El tiempo permanecía detenido en su interior. Todo permanece en el mismo estado en el que lo contempló la madre Mª de los Dolores y Patrocinio. Esto es lo que hoy compartimos con todos. Aquello que hemos contemplado, es lo que mostramos. En uno o dos años estará totalmente restaurado, pero ya será otra cosa. Queríamos ver la iglesia en su estado más próximo a su momento original y ha ocurrido ahora.

Notas: (1) El Alminar de Melilla, 13/09/2015;

Felipe V y la Colegiata de San Ildefonso


Al llegar a España como primer Rey Borbón en 1700, a Felipe V le ocurrió los mismo que a Carlos I de España, primer Rey Habsburgo, en 1516, y es que se encontró con una guerra. La de las Comunidades en el caso del primer Austria, con final en 1521. Felipe V se encontró con la guerra de sucesión, que no de secesión. Sin embargo, aunque la parte final y más conocida sea la guerra en Cataluña, no es menos cierto que el que lideró esta “guerra dinástica” fue el Reino de Aragón, juntos con los Reinos de Valencia, Mallorca y el Principado de Cataluña, que apoyaron al archiduque Carlos Francisco de Habsburgo. Este guerra se prolongaría a lo largo de 15 años, entre 1701 y 1715.

Los Decretos de Nueva Planta fueron aboliendo los derechos e Instituciones de los Reinos hispánicos. Los derechos y fueros de Valencia y Aragón se abolieron en 1707, los de Mallorca en 1715 y finalmente los de Cataluña en 1716. España dejó de ser una suma de Reinos, para constituirse en un Reino y Corona unificadas en la persona de Felipe V. En realidad, los Decretos de Nueva Planta o “nueva implantación” de la Monarquía, afectatoj incluso a los derechos e Instituciones de Castilla. No dejó títere con cabeza, o por decirlo de otro modo, dejó a una sola cabeza como representante de la monarquía. El monarca español ya no era un “primus inter pares”, sino una sola cabeza reinante.

La división dinástica entre los Borbones y sus partidarios, y los Habsburgo y los suyos, conocidos como “carlistas”, siguió vigente durante los dos siglos posteriores, originando tres guerras carlistas, que marcarían todo el siglo XIX español. Incluso en el golpe de Estado franquista, estuvieron presentes los carlistas, como la facción más tradicionalista e inmovilista del nuevo Régimen, instaurado tras la Guerra Civil (1936-1939). Las cuestiones de fondo distan mucho de estar resueltas, aun cuando ahora ya no se reclame el regreso de un representante de los Habsburgo, sino la proclamación de la república en Cataluña.

Ni en historia, ni en política, ni en filosofía, religión, o en ninguna otra materia pueden proclamarse verdades que sean absolutas, o tenidas como tales por todas y todos. Quien quiera o pretenda una justificación para su causa, la hallará en cualquier lado, o lugar recóndito de la historia. No es que todo sea relativo, sino que aquello que pretendemos como verdades son muy afirmaciones muy parciales, porque la historia humana es un tapiz, en el que no sobra ningún hilo. De todo el conjunto de verdades posibles, las políticas vales son las más efímeras. Valen solo para un día, una situación, o para un curso político.

Real Colegiata de la Granja de San Ildefonso

El ejercicio del Poder agota, las guerras desgastan mucho, y más si se producen entre gentes de una misma nación. Felipe V quiso anteponer la capilla y Real Colegiata de la Santísima Trinidad por delante de su Palacio, para que la fe lo protegiese. Abdicó en su hijo Luis, como hiciera dos siglos antes el emperador Carlos V. La repentina muerte de este efímero monarca, Luis I, le obligó a reinar hasta el último de sus días, que acaeció un 9 de julio de 1746. Desde entonces, este monarca, tan odiado en el Reino de Aragón y en el Principado de Cataluña, descansa en la Real Colegiata de San Ildefonso, junto a su esposa Isabel de Farnesio.

Campaña para salvar un monumento


Monumento a los Héroes y Mártires de las Campañas de Marruecos

A las de la tarde del domingo 6 de septiembre de 1931, fue inaugurado el monumento erigido a los Héroes y Mártires de las Campañas, en conmemoración de todos los soldados y militares profesionales muertos en las Guerras de Marruecos. Las tropas estaban formadas frente al Casino Militar. El monumento partía de una idea anterior que fracasó, porque primaba demasiado el carácter religioso. El bramido de la guerra colonial había afortunadamente cesado cinco años atrás. No se concibió ni como un monumento bélico, ni tampoco funerario. Está concebido también como un monumento a la Paz, que debía seguir reinando entre dos países que se consideraban hermanos. “Melilla debe considerarse orgullosa de haber cumplido con el sacrosanto deber de honrar y enaltecer la memoria de los que murieron para que ella viva, prospere y se engrandezca, anhelosa también de que jamás hable la pólvora”, escribía El Telegrama del Rif en su editorial, con este curioso inicio: Evocad la historia de Melilla y veréis es la de su ejército desde el 17 de septiembre de 1496. No se trataba de una errata.

El autor del Monumento es Juan López Merino (firma como Juan en la peana del soldado), melillense, nacido el 1 de septiembre de 1909 en la calle de Medina Sidonia. La Victoria alada que corona el obelisco pesa 4000 kilos, y la figura del soldado, realizada en bronce 800, El monumento se abre hacia los lados, en donde se sitúan el friso de la Madre Patria sosteniendo a un soldado muerto, y en el otro lado la figura del maestro que representa a la Cultura y el progreso.

Se escogió el centro de la Plaza de España, centro neurálgico de la nueva Melilla, como el lugar más significativo para su instalación, para recordar a las generaciones futuras e horror que significa la guerra. Están eran las nobles intenciones, porque en apenas 5 años, se iniciaría en España una guerra de características jamás imaginadas. La guerra total en el suelo patrio.

La llegada del Agua

El monumento estaba concebido para ser parte de la ciudad, para acceder hasta él y sentarse en sus escalinatas, para contemplar con detalle su fábrica y su significado. De hecho, muchos melillenses y parejas de recién casados, inmortalizaban allí instantes importantes de sus vidas. Sin embargo, en 1971, Francisco Mir Berlanga, alcalde franquista, decidió impedir el acceso al monumento y apartar de él a la ciudanía. Reformó el acceso, quitó los jardines y las escalinatas, y lo rodeó todo con una fuente y chorros de agua. Han pasado 50 años desde esa nefasta reforma, y el monumento ha acelerado su deterioro. La partes del monumento que están en contacto con el agua sufre una fuerte erosión y desgaste por la cal, con zonas ennegrecidas por el moho. La figura del soldado presenta claras muestras de oxidación del bronce, con descamación en el rostro. El conjunto también ha sufrido desplazamiento en algunos de sus bloques, como consecuencia del gran terremoto de 2016, y el enjambre sísmico posterior.

La presente campaña pretende divulgar el estado del monumento, su conservación y restauración (está próximo a cumplir su centenario), y sobre todo a retirar las fuentes del agua del mismo, que es el agente principal de su deterioro. Así como su reposición a un estado más próximo al original. Quizá sea el único monumento erigido durante la II República, que no fue destruido ni alterado por el Régimen franquista.

Nota: Enlace para la recogida de firmas (http://chng.it/2ZLMn76yFy)

La vera tomba di Sanjurjo


Mausoleo de Las Campañas de Marruecos

Los africanistas y franquistas pasan días de tribulación en la ciudad, por la posible desaparición de la estatua de Franco dictador, cuando en realidad, el que fue siempre considerado como “il vero salvatore di Melilla” , es José Sanjurjo Sacanell, Marqués del Rif. Sus restos, llegados en un último viaje desde la capital navarra, reposan en el cementerio melillense de La Purísima Concepción, desde el 23 de marzo de 2017.

Tenemos las reliquias más importantes del Alzamiento de julio, solo por detrás de Mingorrubio, que alberga ya las de Francisco Franco. El que viajaba desde Portugal a España para hacerse cargo de la sublevación militar contra La República, era Sanjurjo, el único militar bilaureado junto a Varela, el único dos veces golpista y también enterrado dos veces, una en Pamplona y la definitiva en Melilla.

La preocupación por una estatua de bronce no puede entenderse, cuando tenemos en nuestro cementerio, en el panteón de Regulares 2, al cerebro gris de la sublevación de 1936, al general más carismático y mejor vestido del ejército español, y también el menos demócrata de todos.

El general Sanjurjo fue también, por dos veces, Comandante General de Melilla, efeméride solo compartida con el también general, Manuel Romerales Quintero. Muertos ambos en el mismo año, uno en defensa del gobierno y el otro en su asalto. En Sanjurjo todo era doble, incluso el peso de equipaje, causa más que probable de la caída de su avión, aunque en realidad no llegó a despegar por culpa del peso de su célebre maleta. Era una pequeña avioneta que se estrelló en el aeródromo de Cascáis, el 20 de julio de 1936. Fue una accidente probablemente fortuito, porque el piloto era el también conspirador, y militar aviador, Juan Antonio Ansaldo.

La llegada de los restos de Sanjurjo a Melilla, se produjo durante el mandato como Comandante General del hoy diputado por Melilla, Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu. En esa fecha al frente del Ministerio de Defensa se encontraba diputada popular Mª de los Dolores de Cospedal.

La operación, aunque secreta, fue desvelada por El Alminar de Melilla, en abril de 2017 y originó un gran revuelo mediático y varias interpelaciones parlamentarias. Entonces cometimos una imprecisión en la localización de sus restos, que situamos en el Panteón de Regulares 5, cuando en realidad está en otro más pequeño, el de Regulares nº 2. Hoy ha resultado el día apropiado para dar a conocer todo esto.

Nota:Sanjurjo reposa ya en Melilla | El Alminar de Melilla

Úbeda la capital del Sur


Úbeda, la ciudad de las cúpulas

En Úbeda murió desterrado San Juan de la Cruz, el más grande místico de la historia, un 14 de diciembre de 1591. El granadino Antonio Enrique, fue el tercer ganador del Premio de Poesía Ciudad de Melilla, en el año 1981, con una obra titulada La ciudad de las Cúpulas (La nostalgia en Úbeda). En la actualidad reside en Guadix

La Ciudad de las Cúpulas y de las Mezquitas, es el espacio pictórico idealizado de Carlos Baeza, el gran artista contemporáneo melillense. Un pintor y dibujante a la altura de Vicente Maeso. Melilla no es solo fuente de grandes escritores y poetas, sino también de artistas, que de modo casi mágico, confluyen en un mismo espacio, ya sea físico o recreado. Otro melillense, Juan López Merino, es el autor del monumento más bello de la ciudad, el dedicado a los Héroes y mártires de las campañas de África, sito en la Plaza de España. Todos coinciden, de alguna manera u otra en Melilla, la Ciudad de las Cúpulas. Sin embargo, salvo en el caso de Maeso y de Mustafa Arruf, no hay más artistas melillenses en el callejero de la ciudad. Una deficiencia a corregir, en un nomenclátor que precisa de una urgente expurgación.

Hemos cubierto a pasos agigantados la brecha existente en El Alminar, con respecto a los(as autores/as melillenses, y su premio internacional de Poesía. Y como en un carrusel, unas cosas nos han llevando hastaa otras. El último redescubrimiento es la obra premiada de Antonio Enrique, dedicada a la bellísima ciudad de Úbeda, perteneciente a una provincia, Jaén, en donde al menos dos veces se ha decidido el destino de España; Las Navas de Tolosa en 1212, y Bailén en 1808. Una curiosa repetición de cifras en las efemérides, y en la que sumando las tres últimas de Bailén, a la de Las Navas, nos ofrece el número 2020. Hemos estado en todas esas localidades, incluida Úbeda, pero ahora todas confluyen aquí, en el año indicado por ellas.

Úbeda fue una de las tres capitales del Sur, junto con Sevilla y Córdoba, conquistadas todas en la campaña de Fernando III, el santo. En esa posición se mantuvo hasta que le llegó la inevitable hora de la decadencia, en el siglo XVI, cuando la conquista del Reino de Granada desplazó la estratégica posición geográfica de la que disfrutaba. Ese pasado esplendoroso es el que evoca en su nostalgia, el poeta premiado, en una obra que parece más prosaica que poética. Abigarrada de imágenes, de historias, de descripciones y de la omnipresente nostalgia.

La piedra como papiro del tiempo. Úbeda doncella evocadora. Úbeda la de las mil cúpulas. Úbeda princesa y Dama. Úbeda, bañada por el Guadalquivir, solitaria y de esplendor remoto. Úbeda y la cúpula de la iglesia del Salvador del Mundo.

Sobre el olivar, se vio la lechuza volar y volar. Campo, campo, campo. Entre los olivos, los cortijos blancos. Y la encina negra ,a medio camino de Úbeda a Baeza. Antonio Machado

Y como colofón, cerrando el círculo, en un final inesperado, un libro esperaba entre los anaqueles, el de Antonio Enrique y su nostalgia de Baeza, con una especial dedicatoria de un padre a su hija: Para Malale, con todo el cariño de papá. Ricardo. Melilla (09/04/1984)

Karpov y Kasparov en Sevilla


Los recuerdos también necesitan ser recordados. En 1987 se presentó una oportunidad única y es que por primera vez, el Campeonato del Mundial de Ajedrez se celebraba en una ciudad española, Sevilla, que empezaba su gran transformación hacia el 5º Centenario del Descubrimiento.

Anatoli Karpov (1951) era una joven promesa de la escuela soviética de ajedrez, que en 1974 se proclamó candidato a enfrentarse contra el estadounidense Boby Fischer, el campeón vigente. En aquel entonces todo era política, hoy los deportes son solo deportes. Nadie que se precie discute la genialidad del ajedrecista americano, pero tampoco pueden pasarse por alto sus desequilibrios y tremendas obsesiones, que le llevaron a alterar por completo el campeonato mundial de 1972, en el que le arrebató el título a Boris Spassky en Islandia, único país en el que Fischer aceptó jugar, para escapar de las asechanzas del espionaje soviético.

El 3 de abril de 1975, el estadounidense renunció a la defensa de su título de campeón del Mundo, pese a haberse aceptado sus todas sus exigencias, y fue desposeído del mismo. Nunca quiso enfrentarse a Karpov, que sigue siendo uno de los mejores ajedrecistas de la historia, dominando este deporte y juego durante una década. Por contra y pese a que su máximo brillo fue muy concentrado en el tiempo (1970-1974), el americano sigue siendo considerado “el mayor genio del ajedrez”, mientras que la década de Anatoli Karpov (1975-1985) parece como si fuera cualquier cosa, y no lo fue.

Ajedrez en Sevilla

Da igual cuando se vaya a Sevilla, siempre tiene magia, aunque en verano parezca agostarse. Sin embargo, un puente de la Constitución o de la Inmaculada, sí es un buen momento para acercarse a la capital de Andalucía, pudiera decirse que es casi una fecha ideal. En 1987 se celebró allí el campeonato, en el que ya Kasparov era el campeón, y Karpov era nuevamente el aspirante.

Armado con una credencial de redactor gráfico del Melilla Hoy, que me concedió la entonces Redactora Jefe Irene Flores, y con nuestras respectivas parejas, acudimos a Sevilla, para dejar constancia de tan especial acontecimiento. Fuimos hasta Málaga en avión y luego nos trasladamos hasta la capital hispalense en tren, en la que nos alojamos en el Hotel La Rábida. El campeonato se desarrolló a lo largo de varios meses, desde su inicio en el mes de octubre. Nos vimos completamente inmersos en la magia de la ciudad, y también, en el inigualable ambiente del Teatro Lope de Vega , que acogió el campeonato.

Se disputaba la partida nº 21. La diferencia competitiva entre ambos ajedrecistas era pequeña, aunque eran totalmente opuestos en el estilo y aptitudes personales. Gary Kasparov dominó el ajedrez mundial durante 15 años (1985-2000). Eran más que jugadores. Como siempre, Kasparov solía llegar un poco antes y esperar a su rival.

Fernando Arrabal y el ajedrez

No muchos saben, que nuestro más universal melillense, el escritor Fernando Arrabal, no solo es un extraordinario jugador de ajedrez, sino también un ferviente partidario de Bobby Fischer y fervoroso creyente en la “maldad soviética” ejemplificada en Anatoli Karpov. Desde las páginas de El Mundo (16-01-1992) ironizó sobre las memorias de Karpov, que se presentaron ese año en Estados Unidos, con un artículo titulado: Campeón…¿Gracias a Dios?.

Nota: Un accidente al abrir la máquina fotográfica, para revelar el carrete, nos privó de cualquier recuerdo de aquel viaje. Solo se salvaron las fotografías de Karpov y Kasparov.

El fin del oratorio Ben Yelún


Enrique Delgado

Conocemos perfectamente que no era una mezquita, que era solo un oratorio, pero eso no le resta importancia. Los planes del anterior gobierno de “despejar la muralla” nos alcanzan hasta el presente, aunque con intenciones muy distintas a las puramente artísticas o estéticas.

El edificio data de 1911, estaba construido sobre una superficie de 139 m2, constaba de dos plantas, siendo su último uso el religioso, y con una edificación total 365 m2. Sin embargo el problema se arrastraba desde 1863, cuando se demolió la mezquita de La Higuera en el cerro de Santiago. Desde esa fecha, los comerciantes fesíes que entraban a comerciar a diario en la ciudad, tras el acuerdo aduanero con el Sultanato de Marruecos, no tenían ningún lugar en donde poder realizar las oraciones prescritas por el Corán.

En su origen este edificio fue destinado a almacén, y en el realizaban sus transacciones las familias fesíes que mantenían el histórico lazo comercial con la ciudad de Melilla, a cuya capital, Fez, estaba vinculada. Estas familias consiguieron que una parte del edificio se destinase al oratorio, cosa que se admitió en esa primera etapa de su historia. Posteriormente perdió su uso religioso y fue un comercio de repuesto de vehículos y chatarrería, recuperándose su uso religioso en la década de 1980.

Esas familias de comerciantes de Fez, en parte están establecidas hoy en la ciudad, son los Ben Yelún, Ben Haddad, Bouhayad, Ben Riuan, Ben Akbil, Nassidi y Ben Yahya, siendo esta familia la encargada de su administración religiosa y a la que también pertenecía su imán más conocido.

Es importante que siga existiendo un oratorio en la zona del Mantelete, porque tiene su arraigo y sentido histórico. En la misma calle de Santiago, y en lo que parece ser una acera extendida, existía antes un inmueble. Sería posible permutar o ceder el terreno, para reemplazar el oratorio musulmán que va a ser desalojado y derribado. De todas formas, no se conserva la muralla original, sino que se mixtifica con falsa piedra, como se ha hecho en el tramo que antes ocupaba el almacén de Ayú Lalchandani. La de Santiago era una calle comercial. ¿Qué sentido tiene, además de crematístico, desalojar un inmueble que va a ser derribado?

El barrio del Mantelete, denominación que desapareció con el alcalde Ignacio Velázquez, está en estado de práctica ruina, es el primer barrio extramuros, y tiene una importancia histórica enorme. Vamos a seguir muy pendientes de él, porque la esencia de la ciudad de Las Culturas (cristiana, musulmana y hebrea) está aquí. No está la ciudad para crear nuevos problemas, ni para añadir otros agravios.