De Melilla al mundo


                     Hacia la desconexión aérea

           Un solitario avión despega o aterriza en Melilla cada hora. Las conexiones se reducen y cada vez lo harán más. Las privatización de Binter, compañía pública, en febrero de 2001 por la exigencias europeas, solo a traído una mayor incomunicación, y la práctica imposibilidad de salir de la ciudad a precios razonables. Las enormes subvenciones a Air Nostrum no han servido para casi nada, era una situación de respiración asistida. La otra compañía, Air Europa, se mantiene con voluntad y sin regalías de ningún tipo. Una vez fuera de Melilla, se puede ir a cualquier parte del mundo. El problema es salir o entrar de la ciudad. La gestión del área de Turismo, Transportes, y Comunicaciones ha servido de muy poco, pues ni siquiera ha mantenido la situación de la que partíamos. El cuadro de comunicaciones de Binter en 2000 es harto elocuente. la comparación con la situación actual resulta desoladora. La gestión es muy deficiente, pese a la altisima cantidad de dinero gastado.

           Sin el Estado nada existe, pese que los empresarios insistan en su desaparición. El modelo de explotación privada puro es un mito y un fracaso. El gran empresario solo atiende a su beneficio, solo busca subvenciones constantes, exenciones de impuestos, y la seguridad de una actividad económica subsidiada al Estado, o a un organismo público, pero sin renunciar a su amplio margen de beneficio. Solo el Estado garantiza una existencia digna y eficiente en los sectores básicos y comunes: educación, sanidad, transportes.

            Melilla está al borde de la incomunicación. Con el más exiguo cuadro de vuelos de la última década, se intenta vender a la opinión pública la posibilidad de un ascenso a la ACB. Con esta situación de transporte aéreos eso es un imposible. Salir o entrar en Melilla es una lotería, fuera de ella espera el mundo entero, y a menor precio.

             Los vuelos de próximos a suprimir, los de Granada y Almería han fracasado por el desinterés de la propia compañía, y por la falta de vigilancia de la Administración local. Los horarios disuadían del uso. De una frecuencia diaria de ida y vuelta se pasó a cuatro semanales, luego a tres y finalmente, como los límites, tiende a cero. Pura ineficacia en la gestión. Volvemos al galeón y a la galeaza.

El puente de Palma santa


 

                                El puente ondulante

                  Melilla es ciudad de puentes, pero sin río, o de cauces secos, de torrenteras. La idea para hacer este puente fue buena. Se trataba de crear un acceso directo al Cerro de la Palma santa y evitar el colapso de tráfico del cruce entre las carreteras de circunvalación y la de Farhana. Es una construcción sencilla, pues se trata de un tablero de hormigón, apoyado sobre dos pilares de relleno elevados sobre el terreno del cerro, que crea un único vano de luz. No es una obra de ingeniería asombrosa, como el túnel soterrado de la carretera de Alfonso XIII.

                    Sin embargo, el terreno sobre el que se asienta, tierra y relleno, está sufriendo alteraciones que lo están deformando, a poco más de un lustro desde su inauguración. El terreno se deforma con las lluvias torrenciales, y también han podido tener su efecto los terremotos del Mar de Alborán, que se han registrado a lo largo de todo el año.

                     Melilla recibe una partida presupuestaria anual del Ministerio de Fomento, para el mantenimiento de carreteras. Las mayores deformaciones se producen en donde se han tenido que instalar puentes, para sortear los badenes naturales de los cauces de los arroyos que conforman la cuenca del río de Oro.

                  Este puente solo es utilizado por los residentes, y por los usuarios que acceden a la tienda de repuestos de automóviles que existe en el Cerro. También lo utilizan los fieles de la mezquita de la Zauía , y por las Fuerzas de Seguridad del Estado que vigilan la frontera.

                El puente presenta deformidades importantes, ondulaciones, curvas,  e incluso desniveles dentro del mismo. También hay muestras de haber sufrido reparaciones y parcheos.

La catedral de Sevilla


              Hagamos una obra tal, que los que la vean nos tengan por locos

    Para hacerse una idea de la colosalidad de la catedral de Sevilla, emplazada sobre el solar que ocupaba la mezquita, de la que sobrevive el también colosal alminar almohade conocido como La Giralda, hay que irse a un punto alejado, desde el que se puedan apreciar ambos. La fotografía está hecha desde el mirador de la Torre del Oro. Solo así puede apreciarse el enorme tamaño de  ambas edificaciones.

     La mezquita sobrevivió dos siglos a la conquista cristiana de 1248, pero en el inicio del siglo XV, el Cabildo de Sevilla insistió en la edificación de una catedral para el culto cristiano, que diese por finalizado el tiempo de la mezquita reutilizada. La historia no nos ha legado ninguna imagen de la mezquita de Sevilla, ni descripciones, de un edificio que rivalizaba con la mezquita de Córdoba. La nueva catedral se construyó entre 1403 y 1506. Sin embargo, el polo de rivalidad cristiano ya no sería con Córdoba, sino con la recién conquistada Málaga, 1487, que edificará una gran catedral, pero que no podrá concluir.

                          Grandes pecadores, grandes catedrales

         Este es un libro del italiano Cesare Marchi, publicado en 1988, en el que describía las principales catedrales europeas, y los motivos que llevaron a construirlas. Cuanto mayor fuese el deseo de expiación de los pecados, ya fuese individuales o colectivos, más voluminosa debería ser la obra a erigir. La catedral de Sevilla resulta una obra inmensa, de 116 x 76 metros, más el añadido de la Capilla Real, de otros 20 mts. Tiene cinco naves, 54 capillas y 80 altares. El el libro relata como otro italiano viajero, Edmundo de Amicis, escribe lo siguiente acerca de esta catedral: “Para describir como es debido este desmesurado edificio, habría que tener a mano una colección de todos los adjetivos más desaforados y de todas las más estrafalarias comparaciones que hayan brotado de las plumas de los hiperbolizantes de todas las procedencias, cada vez que les haya tocado describir algo prodigiosamente alto, monstruosamente ancho, espantosamente profundo, increíblemente grandioso..

El día después


The day after

           Solo queda la imagen de la desolación, de lo que sorprende. Es difícil describir lo que se siente y lo que se piensa sobre lo sucedido. No puede describirlo el que lo contempla, y no puede explicarlo quien lo ha perpetrado. Las imágenes transmiten por sí mismas y cada uno podrá pensar lo que quiera. Queda aquí para siempre, un antes y un después, con solo un año de diferencia. Los medios de comunicación de la ciudad, Melilla Hoy y Faro nos han dado espacio y “la fechoría” ha quedado también plasmada en la prensa. Se lo agradecemos a ambos.

      Así ya todo queda fijado. Durante esta semana nos hemos cruzado con decenas de personas en esta calle. Nadie decía nada, miraban los árboles y el ánimo quedaba preso de la incredulidad y del espanto. Las miradas se cruzaban y transmitían complicidad. Quien haya querido transmitir temor, no lo ha conseguido. Lo que sí han sembrado en muchos espíritus con esta acción, son sentimientos muy diferentes y  contrarios a lo pretendido. Esta acción y sus imágenes, les perseguirá siempre.

El final del gran ficus


             La devastadora poda ordenada por la Consejería de Medio ambiente sobre los tres grandes ficus de Correos empezó el lunes. Nada ha podido detenerla, ni el conocimiento público, ni una queja presentada en la ventanilla ciudadana el martes, cuando solo había sido serrado el primero de ellos. Hemos dado cuenta de la “fechoría” que supone devastar las copas de unos árboles con más de medio siglo de existencia, y que proporcionaban una abundante y agradable sombra a toda la calle de Pablo Vallescá, que es en donde estaban situados. El ritmo ha sido de un ficus por día, aunque la poda del último se detuvo el jueves a media mañana, sin causa aparente. Era el más grande, el más frondoso. Nadie comprende qué problema podían causar unos ficus de hoja grande, totalmente sanos, que no suponían ninguna amenaza ni para la fachada ni para la acera, que estaba en perfecto estado. Tampoco se entiende la actitud de una administración que no atiende las reclamaciones ciudadanas, ni el aparece de grupos ecologistas que se muestran siempre dispuestos a colaborar en el asesoramiento del mantenimiento del arbolado. No vale tampoco la denuncia pública o la reclamación escrita.

                    El final del último ficus empezó hoy viernes, aunque se había iniciado en la mañana del jueves. Las ramas cortadas caían a plomo sobre la acera y el buzón del antiguo edificio de Correos, provocando un gran estruendo. El árbol temblaba de modo completo y se cimbreaba, al desequilibrarse por la pérdida de ramas de gran peso. Ha sido un final lamentable, de un principio que nunca debió iniciarse. No sombraban estos ficus. No necesitaban poda alguna. Nada hay más agradable en una ciudad que el poder mostrar árboles antiguos, con varias décadas de antigüedad, y en la plenitud de su frondosidad. Todo esto ha acabado hoy.

                   Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/11/23/el-agente-naranja-3-2-1/

Melilla incumple la Ley de Memoria Histórica


                          El Monumento al Alzamiento Nacional en Melilla

     La Ley de Memoria Histórica fue promulgada el 26 de diciembre de 2007. Desde entonces, y de modo deliberado, el Gobierno de Melilla la incumple . Cualquier gobierno, tras la entrada en vigor de la Ley, al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado, hubiese elaborado un catálogo de monumentos, denominaciones del callejero, placas y símbolos de enaltecimiento de la Dictadura, y hubiese procedido a su retirada, para lo cual hubiese podido solicitar las correspondientes subvenciones. No lo han hecho porque no han querido, y han preferido esconderse tras los eufemismo y mentiras con las que han recubierto los monumentos franquistas.

          El artículo 15 de la LMH, establece la obligación de elaborar un catálogo de monumentos y símbolos para proceder a su retirada. Esto lo deberían haber hecho en los primeros meses de 2008. Son pues ya 89 años de manifiesto incumplimiento. Para conservar los monumentos, símbolos, denominaciones y títulos de enaltecimiento del dictador Franco, han contando con un nutrido grupo de franquistas nostálgicos, y de intelectuales orgánicos, que les han hecho creer que el monumento de Franco no era al dictador, sino al comandante (como si hubiese diferencia), y que el mamotreto de la avenida era solo un resto una alegoría faunística de Enrique Nieto, por la presencia del león y del águila. Son puros y duros monumentos franquistas, de enaltecimiento del dictador y de su obra.  Con la publicación ayer del texto de acuerdo del Ayuntamiento de Melilla sobre los motivos para erigir la estatua de Franco, y con la publicación del acuerdo de 1940 para edificar el monumento al Alzamiento Nacional, sito en la plaza Héroes de España, denominación que también tendrán que cambiar; ya no les queda ninguna coartada más, para seguir manteniendo los monumentos de la dictadura franquista en la calle.

              Colectivo Ciudadano para la Supresión de los Símbolos Franquistas

      El COCISSFRA fue un movimiento ciudadano, integrado por asociaciones culturales, sindicatos y partidos políticos, creado en 1999 para señalar y denunciar la abundantísima simbología franquista existente en la ciudad. Melilla fue la primera ciudad de España en pintar la estatua de Franco de color malva. A esa primera acción siguió la del Ferrol, en donde pintaron la estatua del dictador de rosa, y Madrid, en donde se pintó de color rojo. Los integrantes del Cocissfra fueron perseguidos y denunciados por el ya presidente Imbroda y su primer equipo de gobierno.

      La denuncia interpuesta por el abogado madrileño Eduardo Ranz, enlaza con la lucha pasada del movimiento contra los símbolos franquistas, y disuelve la aceptación tácita como mal irremediable, cuando no de aquiescencia, que se había instalado en Melilla, con respecto a los símbolos franquistas.

      Nota:http://www.foroporlamemoria.info/noticias/2004/cocisfra_08092004.htm; http://www.foroporlamemoria.info/2016/11/la-justicia-obliga-a-melilla-a-mover-ficha-contra-sus-numerosos-simbolos-franquistas/

El perro abandonado


         En la distancia solo se percibía un punto negro, que de vez en cuando se movía. Parecía una bolsa o incluso un trapo. La suave brisa de la mañana parecía explicar ese movimiento.El pie de la muralla del antigua cuartel de Infantería de Melilla y más tarde de Regulares, no es un lugar accesible para nadie. Todo está cercado y abandonado desde hace más de una década. Nada ni nadie puede subir hasta ahí.

             Ya más cerca, el movimiento parecía cobrar forma. Era la cabeza de un perro abandonado y deprimido, metido en un lugar de la que difícilmente podrá salir, ni siquiera para alimentarse. Estaba tumbado, recibiendo el calor del Sol en las primeras horas de la mañana, que parecía reconfortarle en su desoladora soledad. En otros tiempos, y eso fue lo primero que pasó por mi cabeza, hubiese llamado a Maria Orlinda, la eterna defensora de los animales abandonados, que se desgastó en un inútil batalla contra las personas que abandona animales y que no son multadas por ello; y contra la rigidez de la maquinaria administrativa de Melilla, que la engañó mil y una veces, sobre todo en la última década, de la que abominaba sin ningún tapujo.

                   La misma administración que tala un árbol, con lo bello que resulta tener árboles de copas centenarias, es la que una y otra vez iba trasladando el refugio de animales, y negándole de modo cicatero las subvenciones.  Tener un refugio de animales abandonados, no es algo que haga brillar a nuestra clase política gobernante.  Allí no se pueden hacer fotos, porque los perros ladran constantemente y no suele oler bien. Son lugares incómodos, porque muestran las miserias humanas, la del abandono de las mascotas, la del sufrimiento gratuito de los animales. Es preferible cortar cintas de inaugración en cualquier otro lugar, o en el mismo.

          Quien no tienen perros, ni gatos, no puede abandonarlos. Tampoco llevarlos a hacer sus necesidades sobre los jardines o sobre las aceras. Esta culpa, esta falta de civismo, recae íntegramente sobre quienes abarrotan las tiendas de mascotas en navidades, o en cualquier otro periodo festivo y de gran consumo. Son muy bonitas las fotografías y vídeos de mascotas, pero la otra cara de la moneda es esta.