Historias del amianto


                                Los grandes molinos de Melilla

       Instalaron el amianto sin que supiéramos lo que era, amparados en la impunidad del franquismo. Escondieron su peligrosidad letal bajo distintos nombres y convivimos con este material durante décadas, de hecho lo seguimos haciendo. Sigue a nuestro lado pero ahora lo empezamos a ver, descubrir y detectar. En toda esta historia hay una parte que no es inocente; la de los productores y distribuidores, en el caso de España la familia March. Ellos sí sabían con qué clase de material se enfrentaban y su peligro. Los que pagaron un precio muy directo fueron los trabajadores y sus familias.

       Los grandes molinos de Melilla nos han acompañado durante muchas décadas, están dentro de la huella aérea de la pista de despegue del aeropuerto de Melilla, junto a la cabecera 33 de la pista de aterrizaje. También lo está la urbanización La Araucaria. Oficialmente no influyen en la maniobra de aproximación al aeropuerto, pero en nuestra ciudad no hay problemas con las licencias urbanísticas.

       Los silos en donde se elaboraba la harina son de hormigón, sin embargo las cubiertas de las naves de almacenaje, y las de la cinta transportadora del grano, sí son de uralita. Las placas de uralita no representan un peligro directo, salvo que estén fuera del periodo de vida útil, cumplido en 1990, que es cuando empieza su degradación superficial. En todo este tiempo hemos observado un detalle nuevo, y es que la sujeción de las placas a las vigas metálicas, se realizaba mediante miles de perforaciones (justo lo que no debía hacerse), que las anclaban a su sujeción. Esto quiere decir que millones de partículas de fibrocemento fueron directas al medio ambiente. Hoy en día es uno de los puntos de degradación de las placas, pues se trata del lugar en el que el material está fracturado.

                          Las familias humildes que convivieron frente al amianto

          Con las familias pobres y humildes no suele haber demasiadas consideraciones, no se les cierra la calle por las noches para que no les molesten el tráfico rodado. El grupo de viviendas sociales de la calle Luis de Ostáriz, procedentes de las extintas barriadas de Primo de Rivera, García Valiño y Conguitos, han convivido sin saberlo con el amianto en sus mismas inmediaciones. Se trataba de toda la techumbre de la antigua lavandería del Hospital Militar de Melilla, y que ha sido retirada en los últimos tres meses. No dimos la alerta porque no tenía sentido crear alarma social con algo que ya iba a ser retirado, como así ha sido.

          Lo que parece una irresponsabilidad grave es no haber retirado ese material, en el momento de ser habitadas las nuevas viviendas, allá por la década de 1990. No se sabe el comportamiento epidemiológico de las fibrilas que se liberan en las placas de uralitas degradadas.

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El deterioro en Las Culturas


             La plaza de las Culturas sustituyó a la plaza de España y el parque Hernández como punto de concentración ciudadana. Pese a ser el nuevo centro social de la ciudad, y estar ubicada a solo 100 metros lineales del Palacio de la Asamblea, sufre una degradación intensa. El que allí se celebren los acontecimientos culturales más representativos y ser uno de los escaparates turísticos de Melilla, no la hace merecedora de un cuidado y un mantenimiento exquisito En esta plaza se encuentra la Oficina de Turismo y es el punto de concentración del Gobierno Local (meeting point), en sus momentos de ocio, que son muchos.

                  En ningún lugar del mundo (plaza de Tiananmen, plaza Roja, Trafalgar square, plaza Navona), se puede ver un deterioro tan intenso como en la plaza de Las Culturas de Melilla. Los focos de suelo que iluminan las murallas y los ventiladores de aire del aparcamiento subterráneo, sufre la acción vandálico constantemente. En ningún lugar del mundo se hubiese permitido que una torre de ventilación de un aparcamiento, que evacúa gases tóxicos, esté dentro de un local de restauración. Sin embargo, en nuestra ciudad, cualquier cosa es posible.

               Los focos de suelo que iluminaban  una de las torres de ventilación aparecieron destruidos a principios del mes de abril. Eran ya uno de los pocos que seguían iluminando. Hace no mucho tiempo ya fueron sustituidos, pero por otros de distinto tamaño que sobresalían sobre el nivel de suelo, y provocaban las caídas de los niños, que suelen jugar alrededor de ellos.

              No se puede escribir siempre. En los inicios del Alminar compartíamos cualquier circunstancia que nos obligase a un parón en la escritura, que no en la vigilancia. Una de las ventajas de Melilla, es que cualquier circunstancia o deterioro, si se ha fotografiado, espera incólume hasta que se escribe sobre ella. En ese sentido no hay prisa. La acedia se encarga de mantener el deterioro, o el hecho, en el mismo instante y lugar en el que se dejó.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/12/12/la-plaza-de-las-culturas/

 

 

Las bandas nazarenas de Melilla


                               Desacordes e inciensos cofrades

            La Santa Madre Iglesia respira aliviada tras cada semana santa, no por la resurrección del Nazareno, sino por salir indemne de las rencillas que suceden entre los varales o bajo el palio, y que por lo general no transcienden a la luz pública.

                  La procesión oficial de la ciudad es la del viernes santo, la de la Cofradía del Nazareno y también la de su banda, la de Jesús Nazareno en su Dulce Nombre, que acompañó también al Cristo de la Paz en el jueves santo. Esta es la razón por la cual las autoridades de la villa y corte de Melilla, desfilan justo a esta cofradía, la más antigua de la ciudad. En la procesión del Cristo, parece que no todo transcurrió en la necesaria paz, pues  la designación del portaestandarte de la cofradía, algo arbitraria y no consensuada, provocó el abandono de algunos hermanos cofrades de los varales del trono, lo que dejó sentir algunos huecos en su interior.

                  En la Procesión Oficial, la del viernes santo, no contó con los acordes de  la Banda de la Escuela Municipal de Música, como sería lógico, ya que esta agrupación, tras los repetidas dificultades para cobrar sus sueldos en los últimos años, exige un convenio extraordinario por acompañar a esta procesión, y a la de la Patrona de la ciudad, con la que ya no desfiló en 2017. En Melilla, la ciudad que tan generosamente subvenciona algunas actividades y asociaciones absurdas, ya nadie hace nada por amor al arte o a la Fe.

         Todas estas ausencias son suplidas por tres meritorias y muy lucidas bandas de música de la ciudad, de carácter amateur, la ya citada, la de Jesús Cautivo de Medinaceli y la de Nuestro Padre Jesús de la Flagelación. Hay composiciones de música de semana santa de gran calidad, pequeñas joyas de gran calidad artística, como la marcha de La Virgen del Valle o Caridad del Guadalquivir. Las bandas de música de las cofradías melillenses reciben muy poca atención y nulo apoyo por parte del Poder Local, pese a que son una parte fundamental de los desfiles procesionales.

         Históricos, aunque contados, son los desencuentros de las dos cofradías que protagonizan el Domingo de Resurrección en Melilla. Sin embargo, este año ha sido la Banda de la Flagelación, o alguno de sus directivos, los que han protagonizado el incidente más desafortunado, al echar de las inmediaciones de la Banda de la Medalla Milagrosa, a algunos componentes de la de Jesús Cautivo, que acudieron a saludar a sus compañeros musicales cofrades, al término de la Semana Santa melillense. El incidente enfrió el Encuentro, algo que fue notado por muchos melillenses.

                                     La tamborrada y otras cuestiones

           Solo escribimos de aquello que hemos podido confirmar, en un año de muchos cambios, algunos de ellos muy sensatos; como el de impedir el regreso del Cautivo y del Rocío, a su sede de Hermandad. Las imágenes quedaron alojadas en la carpa levantada en la Plaza de Toros, hasta el lunes de Pascua de Resurrección. El regreso se produjo en la tarde del lunes, y en vez de hacerlo en silencio y con los rezos del Rosario como única música, al llegar a su Casa de Hermandad, casi a la media noche, fueron recibidos con una intensa “tamborrada” que despertó a todo el Hospital Comarcal. Fue un exceso.

           La única forma de evitar estas situaciones, es la elaboración de un  reglamento de desfiles procesionales, a remedo de los existentes en Málaga, Córdoba o Sevilla, de obligado cumplimiento para todas las cofradías. Esta es la única manera de evitar ciertos desórdenes e irregularidades en las procesiones de Semana Santa.

           Como colofón es necesario resaltar la labor de estas tres bandas de música, que bien merecerían la edición de un disco de marchas procesionales, ya que no obtienen ningún tipo de compensación por su voluntaria aportación a la Semana Santa de Melilla. No solo estas tres, también hay otros grupos y bandas de música en el resto de cofradías.

 

El nombre de los puentes


                      Los puentes de la Compañía Española de Minas del Rif

           Todo tiene su nombre y su fecha de origen, porque todo lo que existe en este mundo tiene su principio y su final. Nada escapará a esta ley inexorable. Algo distinto es que con el paso del tiempo se olviden los nombres, e incluso las fechas de nacimiento o de edificación. Esto es lo que sucede con los puentes de la Compañía Española de las Minas del Rif. Uno, el más grande pasa sobre la calle del actor Tallaví y salva el vado existente entre el antiguo cerro de San Lorenzo  y el cargadero de mineral. El otro, más pequeño, salva el cauce del río de Oro, situado un poco por encima de se encontraban los puentes del general Marina y el de Triana (construidos originariamente en madera).

              En 1925 las armas habían callado definitivamente en el territorio del Rif, y los voraces empresarios españoles ya podían explotar a demanda el mineral de hierro de Uixan y Setolazar, a costa eso sí, de dos cataclismos políticos (1909 y 1921), y de más de veinte mil muertos españoles enterrados en los diferentes cementerios de la zona, muchos de las cuales reciben veneración constante en Melilla, bajo el nombre de “Las ánimas benditas”.

              La expansión de Melilla a partir de 1920 exigía comunicar de modo eficiente los dos lados del río, sustituyendo los viejos puentes de madera por otros de hormigón. La Junta de Arbitrios, presidida en aquella época por el general Fresneda necesitaba recabar fondos y subvenciones, la Compañía de Minas del Rif, no. Los abundantes beneficios que ya proporcionaba el mineral,  le permitían iniciar y construir los puentes que necesitaban.

              El olvido de los nombres es una cosa, y colocarle los que nunca tuvieron es otra. Ambos puentes fueron construidos por la compañía minera, bajo la dirección del ingeniero de la compañía Alfonso Gómez Jordana, y con la supervisión  del arquitecto Julio Moreno, Jefe de Obras Públicas de Málaga. Los dos puentes fueron puestos en servicio el 2 de mayo de 1925, tras las oportunas pruebas de carga. El más grande, el inmediato al cargadero de mineral, recibió, con el paso del tiempo, el nombre de puente del cargadero, el otro nunca lo ha tenido, salvo el genérico de “puente de la Compañía de Minas del Rif”.

              La destrucción e incendio del archivo de la Compañía, en los sótanos del cuartel de la Policía Local, en la década de 1980, bajo el mandato del regidor socialista Gonzalo Hernández, nos ha privado de poder establecer muchas cosas. También muestra el trato que históricamente se ha dado en la ciudad, a sus archivos y documentación histórica.

              Una cosa es segura, su nombre jamás ha sido el de “puente de los alemanes”, como una y otra vez se repite y escribe sin justificación alguna. En Melilla se escribe mucho sin constatar fuentes, ni por supuesto citarlas, por lo que el acierto o el error se extienden ad infinitum. La reparación y rehabilitación de este puente, a vuelto a traer a la actualidad el error en su denominación.

                   En El Alminar es conocido como “el puente de la higuera”, por albergar desde hace año una rama del árbol que es símbolo del blog.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/03/13/puentes-urbanos-de-melilla/

 

Domingo del Resucitado y el Rocío


                            El Domingo de Resurrección en Melilla

          Hay tres cosas que nunca fallan a Melilla, y es la presencia del Sol en el Domingo de Resurrección. La otras es la afluencia de los melillenses a la procesión del encuentro, con El Resucitado y la virgen del Rocío. La tercera y última es la propia presencia del Resucitado, que nunca falla y que lo es para todos y todas.

            Desde el domingo de Ramos hasta el viernes Santo, se conmemoran hechos históricos sucedidos en Palestina en el año 30. La resurrección es algo que pertenece al ámbito de la fe. La procesión del Encuentro, entre Jesús resucitado y la Virgen María, es un hecho cultural que concita la mayor atención de los melillenses, desde siempre, desde que hay recuerdos históricos. Con la resurrección de la propia semana santa de Melilla en 1984, se produjo el gran milagro de la fe en nuestra ciudad. Que todo esto perviva, pese a las muy duras adversidades, también lo es.

           Lo más saludable, la gran imagen de renovación que ofrece la Semana Santa de nuestra ciudad, es la gran presencia de mujeres en las procesiones, entre los varales, portando los tronos, llevando los ornamentos, los cirios pascuales, como nazarenas. Están empezando desde abajo, en las labores más duras. Algunas de ellas las hemos visto en días distintos, porque no hay tanta gente como para poder hacer turnos, pero aguantan los traslados, el elevado número de horas de tránsito procesional. Aportan las imágenes mas representativas de las “semana de las imágenes”. Sea cual sea el futuro de la semana santa melillense, una cosa es segura, estarán las mujeres, como junto al propio Jesucristo. Un hecho también es históricamente cierto, ellas fueron las testigos de la Resurrección, o lo que es lo mismo, el Resucitado, se mostró primero ante ellas.

                                          Domingo de Resurrección

         Resurrección en un nombre en que el la fuerza de las erres se dejan notar. La doble erre de del Resucitado  y del Rocío, y también de Roberto Rojo, Vicario episcopal de la ciudad, cuya figura ha emergido y consolidado en estos dos últimos años. Ha encontrado un gran apoyo en Gregorio Castillo, Presidente de la Agrupación de Cofradías. Entre ambos han compuesto una muy digna semana santa de 2018, con grandes cambios en los recorridos y también en algunas formas, que apuntan en la dirección del futuro, la que garantizará la supervivencia. El Vicario episcopal Roberto Rojo vivirá el próximo mes de mayo el centenario de la consagración de la iglesia del Sagrado Corazón, el templo mayor de la ciudad, con lo que su nombre quedará unido al de tan especial efeméride.

      Lo que le falta a la semana santa de Melilla, es la adquisición de un solar en el centro de la ciudad, para la edificación de una sede permanente de la Agrupación de Cofradías y de sus tronos, así como la creación de un Centro de Estudios Cofrades. Hay mucho dinero en manos de creyentes cristianos, que deberían hacer una aportación significativa para el futuro de la “semana mayor” de los cristianos. La advertencia ya fue hecha: “más fácil es que un buey pase por el ojo de la aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos”.

 

 

 

El lugar de las cosas inservibles


                          La mujer desnuda, la vaca y la fuente

           No hay estatuas de mujeres en las calles y plazas de Melilla. Todas están dedicadas a varones y salvo Lope de Vega, todos las demás son de acontecimientos militares. Solo hay un híbrido entre mujer y victoria alada que se supone representa a la duquesa de la Victoria. La otra imagen femenina es una mujer desnuda y  no sabemos muy bien qué representa. La escultura está situada en el pequeño jardín de la Viceconsejería de Festejos, en las dependencias anexas al Auditorium Carvajal. La escultura no tiene firma alguna, año de elaboración o leyenda con su motivo de composición. La vimos por primera vez en julio de 2014.

             Hace tres años la escultura estaba sola, hoy tiene a un  lado una vaca pintada de Valdivieso, el artista y politico juvenil del partido popular, que prometió acabar con el modo de gobierno conocido como “imbrodismo”, y que consiguió tres espléndidos reportajes en la ya desaparecida revista Interviu. Melilla se llenó de vacas pintadas de colores que luego fueron desapareciendo, al mismo ritmo que la publicación de los reportajes. De todo aquello no queda nada, solo un recuerdo que se va difuminando con el tiempo.

            La estatua de la mujer sigue en el mismo lugar, afortunadamente, pero ahora acompañada de una vaca y de una fuente procedente de algún otro lugar que ya nadie recuerda ya. Ahora constituye el entorno más kitsch de toda la ciudad de Melilla. Es imposible saber cuál es el sentido de esa extraña composición, que no puede llamarse artística. Es una acumulación de cachivaches que podría incrementarse en el futuro.

             La ciudad se está llenando de estatuas de demonios, como la de Crono, de aviadores en tamaños ciclópeos, de hélices de avión, de cañones y de otros elementos igualmente extraños. Nadie entiende esta nueva política monumental.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/07/04/escultura-de-una-mujer-desnuda/

Los niños danzantes del Parque Lobera


              En julio de 1927, la Junta Municipal de Melilla inició la delimitación del terrenos de la antigua meseta de Ataque Seco, para la creación de un parque forestal. En aquel momento era una loma pelada de terreno duro y raso. Las necesidades de la defensa de Melilla exigían que no hubiese vegetación alguno en su entorno, ningún lugar en el que poder ocultarse. Los 44.000 m² de terreno habían sido cedidos por una Real Orden del Ministerio de la Guerra en noviembre de 1926 para ese fin.

             En 1928 existían en la loma 299 barracas que daban paupérrimo alojamiento a más de 1200 personas, y que precisaban ser demolidas para poder dar forma y existencia al nuevo parque, al abrigo del viento de levante, que tantos estragos había causado a la ciudad. Al iniciarse el desmonte y obras de acondicionamiento aparecieron vestigios de “un cementerio romano”, igual que el de las faldas del cerro de San Lorenzo.

              En junio de 1930 El Telegrama del Rif ya da cuenta de la existencia del parque Gómez Jordana, amplio y frondoso, en donde anteriormente estuvieron situadas las barracas y “la posada moruna”, e inaugurado en meses anteriores. Por tanto , la datación del parque es de 1930. Casi la mitad de ese parque desapareció con la edificación del Auditorium Carvajal, así como otros vestigios históricos y probablemente el cementerio de la ciudad. en fotografías de la década de 1950 aparece mucho más frondoso que en la actualidad

                    Destrucción de una de las esculturas de Rafael Picazo

              Da cierto reparo escribir sobre este parque, porque llamar la atención sobre él equivale a estimular las ansias reformadoras del Gobierno Local. En la pasada legislatura prometieron una transformación integral, con la instalación de una nueva fuente de “mil colores”, que afortunadamente no se realizó. La reforma de la plaza central, con la fuente y un chiringuito se realizó bajo el mandato del regidor Velázquez, primer Presidente de Melilla. En aquella época, las esculturas de niños ya tuvieron que ser rehabilitadas.

              En El Alminar solo aspiramos que lo mantengan y conserven en su fisonomía actual, en el que se afanan a diario el equipo de jardineros del Parque. Lo más llamativo de este parque siempre ha sido la cascada, y las esculturas de los niños elaboradas por el artista Rafael Picazo. Siempre he pensado que la inspiración proviene de la fuente de los niños danzantes de Stalingrado, a la que se asemejan mucho.

             El viernes pasado, una de las estatuas aparecía rota y volcada sobre el suelo. Cualquier rincón de la ciudad ya está bajo la actividad de los vándalos y los malandros. Las dificultades para la conservación de cualquier lugar de la ciudad ya son muchas. Es más lo que se destruye o deteriora que lo que se hace o inaugura. Esto es un signo claro de que estamos en un proceso de entropía.

   Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/05/09/parque-de-candido-lobera-melilla/