Vlad Drácula y el Fatih


Todos conocen la leyenda. Muchos conocen la historia, pero muy pocos conocen la verdad.

Acontecimientos políticos han traído a la actualidad una vieja historia ya olvidada, la de Mehmet II el Fatih, conquistador de Constantinopla, y la de Vlad Drácula. El primero era hijo del sultán Murat Han, y el segundo de Vlad Dracul, de la orden del Dragón, voivoda de Transilvania y Valaquia.

Cuando queremos decir que algo es imprevisible e inestable, decimos que es balcánico, porque en esa región europea que llega hasta Los Cárpatos, nada puede predecirse. Todo parece estar en calma hasta que estalla. Es la tercera gran península europea.

   El Imperio romano de Oriente y que en Europa conocemos como bizantino, cambió la historia del mundo, ya que su existencia en el siglo VII obligó a que la expansión árabe tuviera que dirirgirse hacia el norte de África y buscará la penetración en por el sur, por el Estrecho de Gibraltar. En los siglos sucesivos contuvo la expansión del Imperio Otomano, que apuntaba al corazón de Europa. Los Balcanes sufrían las constantes invasiones otomanas por parte de Murat, pero los reinos estaban divididos entre los de tradición católica (Hungría) y los de obediencia ortodoxa (Rumanía). Hasta 1451, fecha de su muerte, el sultán Murat estaba reduciendo el Imperio Bizantino a poco más que el área de Constantinopla. En los planes de Murat no entraba la conquista la ciudad.

  En aquello tiempos, era frecuente que los hijos fueran a la vez garantía y rehenes de los pactos. Por esta razón Drácula y su hermano Radu fueron enviados a la corte de Murat, junto a su propio hijo, Mehmet Celebi. Fueron compañeros de estudios hasta 1448, cuando Vlad Drácula fue liberado y regreso a Transilvania para recuperar el poder para la orden del Dragón. Los  amigos y compañeros de estudios acabarían siendo encarnizados rivales, e igualmente crueles. En todos los artículos aparecidos en estas últimas semanas, tras la reconversión de Santa Sofía en mezquita, no se ha mencionado la relación entre el Fatih y Vlad Tepes, el empalador, cruelisima técnica que aprendió en sus años en la corte otomana en Edirne.

¿Cuál es la verdad en la historia? Dicen que no hay mejor cuña que la de la misma madera, y eso fue Vlad Tepes para los otomanos. Quien mejor los conocía acabó siendo su peor pesadilla y enemigo. De todos los nombres de aquel tiempo hay dos que no han sido olvidados, Mehmet y Vlad.

En 1453, con la neutralidad del reino católico de Hungría, Mehmet conquistó Constantinopla. Radu Drácula se quedó en la corte otomana, convirtiéndose en consejero de confianza del Fatih, del que se cuenta que  su intimidad fue total con el nuevo sultán. Radu tenía el sobrenombre de “el hermoso”.

En los siguientes 20 años, Drácula unificó el reino de Transilvania e impidió una vez tras otra, los intentos de invasión del sultán Mehmet y sus tropas, a las que derrotaba en todas las batallas , con una crueldad extrema. En una ocasión estuvo incluso a punto de capturar al Fstih. En 1476, en la región de Bucarest, Drácula fue derrotado. Su cabeza fue enviada a Constantinopla y allí clavada en la muralla. Mehmet II el Fatih, obtuvo la gloria de Constantinopla, pero no encontró la paz tras la conquista. Vlad Drácula se lo impidió.

Nota: Vlad, la novela de Drácula, C. G. Humphreys. Edit. Zeta.

Una patera en Trafalgar


La ruta de Tanger al Cabo de Trafalgar no es una de las más fáciles y cortas, ya que esta muy abierta al océano Atlántico, mucho más allá de las columnas de Hércules y en el límite de la zona en la que los más experimentados navegantes de la antigüedad, los fenicios, ya no solían rebasar. En los mapas anteriores a Cristóbal Colón, el gran descubridor de América y el más atrevido de los navegantes, se escribía la leyenda “Hic sunt dragones” o lo que es lo mismo, encontrarás dragones. Cristóbal Colón prefirió obviar el “non plus ultra” y cambiar para siempre la historia del mundo y de España, a partir de 1492, arriesgándose a una aventura nunca antes intentada.

En estas mismas aguas, el almirante y científico español Cosme Damián Churruca y Elorza, encontró la muerte el 21 de octubre de 1805 a bordo del San Juan Nepomuceno, en la célebre batalla de Trafalgar, frente a la también poderosa escuadra, pero más ágil, del almirante Horacio Nelson, que también encontró aquí la muerte, pero al que esperaba también la gloria inmortal. Es triste que apenas 5 años después de la batalla, los ingleses fueran nuestros aliados en la Guerra de la Independicia, en contra de los que eran nuestros aliados en Trafalgar, los franceses. Casi cinco mil vidas se fueron al fondo del mar en esa batalla, y en esas mismas aguas.

Pero la vida continúa su ritmo, sin reparar demasiado en efemérides históricas. En el primer año de la pandemia, las pestes suelen durar dos, la mar-océana ha dado una oportunidad a la navegación clandestina, la de las pateras. Mientras las líneas comerciales tienen suspendida su actividad entre los puertos españoles y marroquíes, el tráfico de embarcaciones de embarcaciones de inmigración ilegal no. En ese mundo solo una mar en relativa calma es la que marca la pauta del viaje. El Atlántico es calma cobra una dimensión espectacular. Resulta inabarcable.

La transformación de Santa Sofía


           Desde el año 562 la cúpula de Santa Sofía (la Santa Sabiduría de Dios) permanece inalterada. El sultán Mehmet II (Fatih) conquistador de Constantinopla, solo tapó los mosaicos con yeso, pero sin destruirlos. Para su propia honra y descanso eterno construyó una mezquita a escasos metros de la catedral bizantina, la mezquita de Fatih.

            Recep Tayyip Erdogan, Presidente de Turquía, transformará desde hoy el monumento de Santa Sofía en una mezquita más de Estambul, la ciudad con más mezquitas del planeta y también las más espléndidas. La catedral ortodoxa de Constantinopla influyó tanto en todas las construcciones posteriores, que la mayor parte de las mezquitas estambulíes se le parecen. Eso sí, ninguna consiguió superar los 35 metros de la cúpula de Santa Sofía, construida en el siglo VI. El edificio que más se le acercó en dimensiones y esplendor es la mezquita Azul o del Sultán Ahmed, pero sin superarla. La arquitectura cristiana tuvo que esperar hasta el siglo XVI con San Pedro del Vaticano, para poder construir una cúpula más grande y alta que Santa Sofía.

       Lo que va a hacer a partir de hoy el presidente Erdogan, equivaldría a tapar con lona el mihrab de Córdoba y proyectar sobre él una imagen de Cristo o la Virgen María. Las reformas para iniciar el culto islámico incluyen la instalación de una lona retráctil que tapará la cúpula de la antigua catedral cristiana griega, para impedir que Cristo Pantrocrátor y la Theótokos estén por encima de los fieles musulmanes. También se tapará al arcángel san Gabriel y a la emperatriz Zoe, a la que estos días se califica como prostituta, por parte de algunos creyentes exaltados.

        El problema, según narra Tugba Tanyeri-Erdemir en su cuenta de Twitter, es que se están perforando los muros de las ventanas sobre los que se asienta la cúpula, lo que añadirá peso a sus apoyos, para permitir la instalación de la lona retráctil, manejada por control remoto y cableado eléctrico. Se supone que el material será ignífugo y anti humedad, pero se corre el riesgo, de que en un plazo no muy lejano, todo acabe en incendios, como en las catedrales de Notre Dame y Nantes. Recep Erdogan está poniendo en riesgo el monumento, como denuncian muchos ciudadanos estambulíes.

          El 24 de julio de 2020 es el día en el que 86 años después, Santa Sofía será devuelta al culto islámico, del que fue retirada por una decisión del fundador del Estado turco Mustafá Kemal Atatürk. Casi un siglo después, no queda en Estambul casi nadie que conociera a Santa Sofia como mezquita. Lo que tuvo sentido en Mehmet II y la conquista, no lo tiene con Erdogan, que no busca el motivo religioso sino el político. Aun así, Santa Sofía permaneció mil años como catedral cristiana (532-1453) y esa es una condición que no perderá, por mucho que se transforme el monumento, porque fue construida como tal, y eso también es algo que le recuerdan en las redes sociales al presidente Erdogan. También se cubrirán con alfombras de rezo, toda la superficie de la basílica.

           Aproximadamente unas 500 personas accederán hoy al edificio bizantino, a la antigua gran catedral de Santa Sofía, en una acción que coronará al presidente Erdogan casi como un antiguo emperador bizantino, o en una imagen que otros comparan con el también extinto sultanato otomano. Los temores son que esta acción física provoque la ruina del monumento del siglo VI, y quizá también simbolice el declive del poder del propio presidente turco. El debate sigue muy encendido. Aquí solo dejamos constancia de ello.

 

 

 

 

 

Alafía, el yacimiento desaparecido


                En junio de 2019, el ex consejero Quevedo informaba de la aparición de los restos del fuerte de Santiago, en una datación precisa y rápida. Todo era siglo XVII y XVIII, pero a muy escasos metros de la puerta califal de la Alafía (siglo X). Rápidamente se pergeñaron proyectos, pasarelas flotantes y muros acristalados para poder ver todo el conjunto histórico. En pocas semanas el descubrimiento se oscureció, pese a su importancia y la potencia del nombre invocado, el de Santiago, todo se esfumó. No se volvió a saber nada, ni se informó de posibles hallazgos de cerámica púnica, romana, medieval hispana, lo que suele ser un mal indicio.

                      Melilla, antigua villa, rodeada de una muralla de piedra, que contiene un ciudadela muy fuerte, una mezquita aljama, baños y muchos bazares. Esta era la situación de Melilla en el siglo XI, según el Andalusí El- Bekri, que la visitó hacia la mitad del siglo. Melilla solo tenía dos puertas, la de tierra que se correspondería con la Alafía, y la de mar que se situaría en la actual puerta de la Marina. Como puede comprobarse en una fotografía de los inicios del siglo XX, no existía fuerte alguno en las proximidades de la puerta de tierra, y si un cinturón de murallas de piedra, que parecen corresponderse con la descripción de El Bekri.

                             En enero del presente año, visitamos el yacimiento de la Alafía o de la cuesta de la Alcazaba y ya no se veían las marcas características de un entorno en fase de excavación, de hecho no existieron nunca, lo que parece sugerir que el estudio no fue demasiado exhaustivo. En esa zona, a nada que se abra el suelo para cualquier obra, o nuevo ajardinamiento del paseo, es habitual que salga a la vista, entre la tierra removida,  abundante material cerámico medieval islámico y bereber.

                        Lo que conocemos como alcazaba era probablemente un arrabal y también un área rural y de cultivo. El yacimiento sí parecía bien delimitado, con gran cantidad de muros antiguos de piedra caliza, que delimitaban áreas más pequeñas. Tampoco puede tratarse de las primeras casas de la ocupación de los inicios del siglo XX, porque esas nuevas barriadas estaban sobre el cerro del Cubo y más cercanas al fuerte de san Miguel y de san Carlos. La zona de la Alafía seguía siendo una salida de la ciudad y por ahí ascendía el camino de la alcazaba, que es el nombre por el que siempre ha sido conocido.

                 Se prometió un muro de cristal que dejara ver todo el macizo del baluarte de san Fernando y el foso de los Carneros, al que se añadiría un pasadizo que dejara ver los restos recién descubiertos y bien interpretados y datados. Nada de eso queda. Los muros originales están desapareciendo, desmoronándose y vueltos a cubrir de nuevo. El cemento y el hormigón armado se están superponiendo sobre la piedra original. Rehacer todo con piedra mixtificadora. La comparación fotográfica entre las fotos de principios de año y las actuales, solo dejan lugar para la desolación.

 

 

Noticias y profecía sobre Santa Sofía


                 El próximo día 24 Santa Sofía retornará al culto islámico

          Enrique Delgado

         En el Hadiz 1º, Abu Hafs Umar Ibn al Jattab, escuchó decir al Mensajero de Allah  lo siguiente: “Ciertamente, la recompensa de los hechos se juzga de acuerdo a las intenciones, y cada persona será recompensada según su intención”. O lo que es lo mismo: los actos valen por su intención. Siempre me ha gustado este Hadiz 1º, porque se refiere a la verdadera intención y motivos por los que se hace algo. No son válidos los motivos por los que decimos que lo hacemos, sino realmente aquellos por  los cuales lo lo llevamos a cabo.

          ¿Cuáles han sido los verdaderos motivos que han llevado a Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, a restituir el culto islámico en la antigua catedral de Santa Sofía? Esos los sabrá él, pero el debate en Turquía prosigue, porque no todos están de acuerdo con este giro que ha imprimido Erdogan al propio monumento, declarado como Museo en 1934, por el fundador de la República de Turquía Mustafa Kemal Atatürk.

          Desde que dimos esta noticia (1), ya se han producido 4 derrumbes en las murallas de la antigua Constantinopla, según reportan las agencias de noticias de Turquía, como dokuz8news. El temor y el descontento crecen entre los estambulíes y algunas opiniones llegan a través de las redes sociales. Un poderoso terremoto derribó completamente la mezquita del Fatih en 1766, Mehmet II el conquistador de Constantinopla, erigida sobre la demolida iglesia de los Santos Apóstoles, que quedó arruinada tras la conquista.

          ¿Qué está derribando las murallas de Constantinopla, acaso pequeños movimientos sísmicos? Según el especialista turco en terremotos Naci Görür: estamos en el último periodo antes de un gran terremoto en Estambul. El doctor Ali Erbaς, director de Asuntos Religiosos del gobierno de Turquía, afirma que: las peticiones para la conversión de Santa Sofía en mezquita, han llegado desde todos los países musulmanes. Mientras tanto, los preparativos continúan para el primer acto de culto islámico en Santa Sofía de Estambul ( desde hace casi un siglo) y que se celebrará el próximo 24 de julio, y al que solo podrán asistir 500 personas en el interior del templo.

                 El Pantocrátor y la Theótokos serán oscurecidos durante los rezos

        Los mosaicos más famosos del mundo, los de Cristo Pantocrátor y el de la Theótokos (Madre de Dios) serán oscurecidos durante los rezos islámicos. Esta es una acción que provoca temor entre los especialistas, porque no se considera una acción correcta. El debate es muy intenso entre todas las esferas sociales de la capital histórica de Turquía. Son también muchos los que reprochan a Erdogan su cambio de actitud hacia la antigua catedral bizantina, que siempre defendió como museo. También hay quienes reprochan al mandatario turco, la utilización de la religión con fines electoralistas. Esto enlaza con nuestra reflexión inicial de que “los actos valen por su intención” (acts are worth their intention). El doctor Ali Erbaς también ha afirmado que se creará una madrasa o  escuela coránica en Santa Sofía.

               ¿Es necesario esto en la ciudad con la mayor cantidad de mezquitas, entre las que se cuentan las más espléndidas y bellas del mundo? En la opinión de muchos estambulíes, no. Es más, se muestran temerosos de que este segundo oscurecimiento de los mosaicos bizantinos, que representan a Cristo y a a la madre de Dios, puedan traer alguna desgracia hacia su capital. El gobernador de Estambul, Yerlikaya, ha afirmado que protegerá a Gli, la gata que habita y guarda a la antigua catedral bizantina.

                 A los que comparan Santa Sofía con Córdoba, hay que decir que todos los monasterios e iglesias bizantinas que no fueron destruidos durante el asalto a la ciudad, acabaron convertidos en mezquitas, sin excepción alguna. Solo Santa Santa Sofía, Santa Irene y San Salvador de Chora, fueron declarados museos, por el fundador del Estado turco Atatürk en 1934.

                          Los mosaicos religiosos bizantinos serán oscurecidos durante los rezos islámicos (5 al día) y sobre ellos se proyectarán versículos del Corán. Esta obligatoriedad de las cinco oraciones, restringirán mucho las visitas turísticas a Santa Sofía, y la libertad de movimientos de los visitantes. También hay quienes opinan que las acciones del Presidente de Turquía irán más allá, en lo que respecta a los monumentos bizantinos (antiguas iglesias y monasterios).

 

Nota: (1)https://elalminardemelilla.com/2020/05/05/derrumbe-en-las-murallas-de-constantinopla/

 

 

Historias de la calle de San Miguel


 

 

           El Alminar tiene una fuente principal, y luego se nutre de aportaciones, comentarios y colaboraciones. Hace unos días nos llegó un fotografía antigua de una familia en la calle de San Miguel, la primera calle de Melilla, en donde estuvo la primera iglesia mencionada tras la conquista. Nos la envió una antigua residente en la ciudad, Almudena Otero, y es tan interesante, que merece una entrada dedicada a desvelar los misterios que alberga esta zona, a la que denominamos como Área 51.

                    La Ciudad Vieja o Pueblo, languidece desde hace décadas, sin un plan sólido para su posible resurgimiento. El único que tuvo en proyecto válido fue el alcalde Gonzalo Hernández, al decidir edificar allí unas viviendas de protección oficial. Ese núcleo población ha asegurado unas supervivencia mínima, pero desde entonces, y van ya 30 años, no se ha hecho nada más. La dificultad de los accesos, las amplias zonas abandonadas, la ruina creciente, y la falta de un plan, dificultan su futuro. La noticia de que pervivirá la Fundación Melilla Monumental, no nos produce ninguna sensación, salvo que se abra de verdad a otras aportaciones, menos dogmáticas e intransigentes que las que han regido hasta ahora. No lo decimos por la propia Fundación, sino por la nomenclatura que ha impuesto sus doctrinas, baja las anteriores autoridades de Cultura.

                                          Desvelando el Área 51

              El conjunto de calles que conforman este Área (San Antón, Alta, Ledesma, Plaza de doña Adriana, Soledad, Iglesia y San Miguel) son las que dan una idea del urbanismo original, previo a la conquista, en las pocas casas que quedan en pie. La calle de San Miguel está arruinada y solo quedan tres viviendas habitadas con fachada a esa calle, entre ellas la casa Mesón del Manco. En la calle San Miguel estuvo el primer cementerio de la ciudad.

                  Las más significativa de todas esas casas son dos, la de los Cuatro patios (incomprensible su demolición) y la Casa Lafont, que albergan restos significativos en su interior. Es la zona arqueológica del Área 51, que debería abrirse a la investigación arqueológica científica, con participación de universidades como las de Málaga, Córdoba, Granada o Sevilla. Esto daría mucho realce a la ciudad, y generaría gran cantidad de noticias e interés cultural sobre la misma, con la posibilidad de publicaciones y proyectos posteriores. Lo que ha habido hasta ahora, desde la expulsión de la ciudad de Noé Villaverde (2002) no ha sido ni puede calificarse como investigación arqueológica. Se ha vivido de sus rentas, pero no se ha llegado más allá. El arqueólogo ceutí nos dejó una copia de sus memorias arqueológicas, y aseguramos que no se ha avanzando en nada.

                        El patio de la Casa del Gobernador debe ser abierto al completo, incluido el que pertenecía a la antigua Caja de Reclutas. Que en 20 años no se haya progresado en la zona abierta por Noé Villaverde, y se haya permitido la degradación de toda la zona, no tiene justificación alguna. Hay que derribar muros, levantar el suelo y “que aparezca lo que tiene que aparecer” o lo que quede.

                          La Casa de los Cuatro Patios muestra el acceso a lo que podría ser un aljibe, o una cavidad bajo tierra, que podría proporcionar sorpresas históricas. En la Casa Lafont aparece lo que podría ser la antigua tronera de un fuerte, que no tiene explicación, y cuya existencia no aparece mencionada en parte alguna, salvo en los planos ocultos, esos que siempre aparecen, cuando se encuentra algo comprometido.

               En El Alminar, nuestro agradecimiento será eterno hacia Joaquín Rodríguez Puget, el ingeniero e historiador, que publicó toda la verdad conocida sobre Melilla la Vieja.