Almería, arqueología urbana


     La historia de Almería es en parte  similar a la de Melilla. Su historia arranca con la factoría fenicia de Urci, luego sigue con la ocupación romana y la ciudad como tal, la que la historia ha legado y conecta con el presente es la construcción musulmana, fundada o reedificada por Abderramán III. El principal legado es el nombre, que en ambos casos tiene el mismo origen.

      La extensión de la Almería musulmana fue enorme y coincide casi con el centro de la actual capital. El legado andalusí aparece por cualquier lado. Almería se rindió mediante pacto el 26 de diciembre de 1489, lo que significó que se respetó todo el area urbana y rural. Esto hizo que la ciudad fuese evolucionando desde la antigua hasta la moderna sin mayores sobresaltos, salvo los naturales (terremotos), y las guerras. La ciudad antigua se está reedificando y en Almería se respetan las fachadas y la obligación de la excavación arqueológica previa. Son innumerables los casos de solares paralizados por los obligatorios trabajos arqueológicos, de los que se hace cargo la Universidad de Almería, el Ayuntamiento y el Museo municipal.

      Melilla fue un territorio de guerra desde su mismo origen, lo que obligó a la reutilización de materiales, a la explanación y a la transformación de toda la ciudad original y su entorno rural. No desapareció todo, pero el mandato de la guerra no admitía veleidades conservacionistas. Luego hubo un claro desinterés durante toda la etapa franquista, que eliminó lo poco que había quedado, como el posible cementerio histórico bajo el auditorium Carvajal.

                                   Arqueología en las ciudades

      Al enfrentarse a una excavación hay dos líneas a seguir. Una y la más honesta es excavar y sacar a la luz lo que se encuentre, la otra es ir buscando un objetivo fijo y prescindir de todo aquello que no se considere relevante para el plan previsto, lo que lleva a descartar muchas cosas para siempre. En el primer caso todo lo que se encuentre es bueno, porque ayuda a conocer el pasado, en el segundo la consecuencia es que se pierde el interés por el yacimiento, si no coincide con lo buscado. Esto ocurre en Segovia además de en Melilla. Los vicios y las virtudes están presentes en todas las ciudades.

     Excavar en ciudades tiene consecuencias, porque si lo encontrado es importante paraliza la obra prevista. Por ello la arqueología debe contar con dinero suficiente para resolver pronto lo hallado en un yacimiento y no paralizar de modo eterno una obra. El yacimiento plantea luego dos opciones. Una es mostrar al público lo encontrado, lo que lleva aparejada su conservación  y mantenimiento. La otra opción es estudiar lo encontrado y luego taparlo, pero preservando los restos.

     De todos estos tipos hay yacimientos en Almería. Alguno, como el de la calle Arráez está ya bajo la obra nueva, incorporado a sus cimientos. Otro está en plena fase de excavación, como el de la calle Méndez Núñez, junto al paseo de Almería, pero son más los que esperan una oportunidad o decisión oportuna, como el existente en la rambla de Obispo Orberá y el de la calle Gravina. Estos dos, sobre todo el último, son muy grandes e incluso el último deja ver edificaciones de gran tamaño.

      Los yacimientos suelen estar cerrados y escondidos de la curiosidad pública, pero siempre se abren en alguna ocasión, o se encuentra un lugar por donde meter la cámara, observar y fotografiar. Muchas cosas han desaparecido porque no existían observadores. La observación  es necesaria para fomentar el conocimiento público y para estimular la acción pública, para que no abandone durante años los yacimientos, evitando su pérdida, y llegado el caso, su integración en el contexto urbano. El yacimiento de la calle Arráez, junto al convento de Las Puras, era magnífico.

 

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La rampa de la discordia


                   Situación límite en las clínicas radiológicas Remartínez

   La Justica les está dando la razón, pero lentamente, tanto que las Clínicas radiológicas de los doctores Remartínez resisten a duras penas el estrangulamiento de pacientes y diagnósticos procedentes del INGESA (Instituto de Gestión Sanitaria), a base de reducción de gastos corrientes, reducción de plantilla y de jornada laboral, y también a costa de la salud laboral de sus empleados y gestores. Hay que recordar una vez más, que la parte concertada que el INGESA gestiona mediante concursos públicos, había sido ganada por estas clínicas, la de Tomografía Computerizada y la de Imagen Diagnóstica.

     Hace unos días, el INGESA, ante la pérdida de médicos especialistas en Melilla (radiología y endocrinología) y la inexistencia de otras (dermatología), hacía hincapié en la dificultad para cubrir estas plazas en la ciudad. No explicaron ni porqué se marchan los especialistas, ni porqué está sin cubrir la de radiología, cuyo responsable y propietario de la plaza está expedientado por el propio organismo gestor.

                               Todo por una rampa

      Las clínicas de los doctores Remartínez fueron también apartadas del catálogo de compañías de prestación de servicios sanitarios, excepto DKV, Maphre y Sanitas, eliminando el derecho del paciente a escoger su propio médico y especialista. Quien tiene opción para ello, invierte su propio dinero y recursos, en pagar los diagnósticos que considera de mayor calidad, con los mejores medios técnicos, y los mejores especialistas.

     ¿Cuál fue la causa de la exclusión ambas clínicas del concurso de prestación de servicios diagnósticos que habían ganado?. Una rampa, esta que mostramos, que tiene una accesibilidad suficiente, mientras que algunos organismos públicos, clínicas médicas, consultas y todo tipo de establecimientos de cara al público siguen sin tenerlas. Esta rampa es una muestra clara de que la ley y las exigencias de accesibilidad puede aplacarse a favor o en contra.

        ¿Qué es la accesibilidad suficiente?. Es sencillo, la clínica de tomografía computerizada fue fundada antes de existir cualquier normativa de accesibilidad, pero se fue adaptando a todas las ulteriores reformas. Un documento notarial de 7 de abril de 2016 da fe de que esta clínica cuenta con rampa de acceso exterior y una rampa elevadora interior, dos aseos, de los cuales uno está adaptado para personas impedidas o con movilidad reducida. Durante años han entrado y salido de allí las camillas hospitalarias con pacientes para diagnosis clínicas. En la clínica de imagen diagnóstica esta eliminado el escalón de la calle, existe un ascensor interior y tanto el ortopantomógrafo como el mamógrafo están situados en la planta baja del inmueble, y no el sótano. Estas deficiencias inexistentes, fueron tenidas en cuenta por el dictamen del Consejo de Estado, para anular la concesión pública de la diagnosis clínica a estas empresas y clínicas melillenses. También y es igualmente importante, cuentas con todas las medidas de seguridad elaboradas por el Consejo de Seguridad Nuclear.

          La accesibilidad suficiente quiere decir que ambas clínicas son accesibles para cualquier persona con discapacidad, sin que cumplan de modo exacto la última normativa aprobada. Este criterio fue aplicado por la Consejería de Fomento, en la Comisión Técnica de Accesibilidad, en su sesión del 5 de junio de 2016, para seguir permitiendo la actividad comercial de una farmacia antigua, sin que tuviese que ser demolida. La rampa actual difiere en 8 centímetros de los criterios actuales.

         Todos podríamos nombrar al menos 10 lugares en los que hay atención al público, en los que si se aplicase con el mismo rigor la última normativa de accesibilidad que a las clínicas Remartínez, ni siquiera podrían estar abiertos, y eso sin entrar en la de sanidad y seguridad laboral. Lo peor de todo es la calidad diagnóstica que se está negando a la ciudadanía melillense, además del perjuicio que se está haciendo a estas dos clínicas emblemáticas de la ciudad.

El enigma del cierre de Zara


      A la fecha de hoy, las firmas conseguidas para evitar el cierre de Zara en Melilla se sitúan en 3339. La iniciativa fue de la melillense Tala Moga de Ossorno. El número de firmas es similar al de las recogidas para impedir la exclusión de los radiólogos Remartínez del sistema de diagnóstico concertado de la Seguridad Social. En Palencia, ciudad en la que finalmente Zara no cierra sus puertas, las firmas recogidas fueron  2187. Son iniciativas que demuestran la capacidad de reacción del ciudadano ante hechos que le afectan de modo directo. Las iniciativas han sido difundidas a través de la plataforma Change.org. El poder fomenta la indolencia y la pasividad de los ciudadanos/as, por ese esta plataforma supone una herramienta de comunicación y de acción ciudadana, que si se utilizase más, se cambiarían más cosas. Al Poder político y económico es difícil pasarles la factura de acciones erróneas o contra los ciudadanos, por eso cualquier plataforma de acción resulta saludable.

                              La política informativa de Inditex

      La llegada y apertura del Parque comercial Murias el pasado 30 de noviembre llegó acompañada de todo tipo de noticias y de rumores. En un principio se pensó que Zara (marca insignia del Grupo) cerraría sus puertas ese mismo día, luego la incertidumbre se prolongó a lo largo de todo el mes de diciembre y con la llegada del nuevo año la información y los rumores han desaparecido.

      La política de comunicación de Inditex no existe, al menos en el sentido clásico y tradicional. No hay notas de prensa, no hay campañas publicitarias y no existen las confirmaciones o desmentidos. Todo lo que puede saberse sobre Inditex está en su página web oficial. Fuera de ahí no existe absolutamente nada, el cero absoluto. No hay biografías oficiales sobre Amancio Ortega, ni tampoco biografías no autorizadas. Tan solo existen una serie invariable de datos, que se repiten a lo largo y ancho de cualquier crónica o noticia. Solo se muestra aquello que no se puede ni quiere ocultar, como la compra de un yate o de un jet privado. Minucias si se tiene en cuenta que es la 4ª persona más rica del mundo.

        Hasta 1999 se ponía en duda su propia existencia, se pensaba en un nombre pantalla, detrás del que estarían los verdaderos propietarios de Inditex. Sin embargo, ese año apareció publicada su primera fotografía. Todo esto se cuenta en el libro Amancio Ortega, de cero a Zara, de los periodistas Xabier R. Blanco y Jesús Salgado, en el que se cuenta todo lo que se sabe y todo lo que debe saberse, que no es demasiado.

                                  El futuro de Zara de Melilla

           Nada puede decirse sobre su futuro en el centro comercial urbano. Se sabe que Zara Home no desaparecerá y tiene anunciadas sus rebajas hasta el próximo 1 de marzo. Es de suponer que el resto de las plantas, Man, TRF, Woman y Kids permanecerán abiertas hasta la misma fecha. A partir de ese día nada hay seguro, ni quien lo sepa, como tampoco los motivos que llevó a Inditex a anunciar su hasta ahora fallido cierre. Solo algún  encontronazo con el lobby de los alquileres podría justificar ese proceder. Alguna de las marcas del Grupo Inditex ya están en el Parque Murias, así como está también anunciada la franquicia de bajo coste Lefties.

        En el libro de Blanco y Salgado, publicado en La esfera de los libros, Inditex exige a sus trabajadores confidencialidad absoluta, en cualquier parte de la empresa en la que se hallen. Nada puede saberse sobre lo que pasa dentro, ni nadie comunica nada acerca de la política presente o futura del Grupo.

      Nota:https://elalminardemelilla.com/2017/11/30/el-nuevo-eje-comercial-de-melilla/

 

 

In memoriam: JLF de la Torre


                 Fue mi profesor de Literatura en el Instituto Leopoldo Queipo, recién llegado a Melilla en 1979. En aquel entonces ya me gustaba la lectura y la literatura, pero el nivel de exigencia de José Luis Fernández de la Torre era distinto, pues te obligaba a creer en la literatura del mismo modo que él. Creo que no abrió jamás el libro de texto, sino que dictaba sus apuntes desde algún lugar de su inmensa sabiduría. A lo largo de aquel año rellenamos cientos de hojas que equivalían a su propia teoría de la literatura. En los exámenes no podía faltar nada de lo que él consideraba importante, que era todo, pero no era cuestión de repetirlo como un papagayo, porque se daba cuenta. Afortunadamente, para poder copiar al ritmo en que las frases salían de su cabeza, contábamos con la inmensa ayuda de los cigarrillos Benson & Hedges que consumía. La apertura del paquete y el encendido del cigarrillo era el instante de descanso, pero tras la primera calada y la exhalación del humo, volvía de nuevo el torrente de frases e ideas con las que abría una puerta distinta al mundo de la literatura.

              En mi primer examen con él, quedó sorprendido por el enfoque que imprimí a mi redacción y recuerdo que además de felicitarme me dijo: “No le conozco, pero si sigue usted así, ya hablaremos”. Seguí así en su asignatura, hablamos mucho y nos hicimos amigos. Y esta era otra característica suya, jamás rebajaba el trato de usted a sus alumnos, siempre éramos el sr. Delgado o la señorita Villalón. Sin embargo, esa distancia protocolaria no ocultaba a una persona muy cordial, afable y llena de un finísimo sentido del humor. Le apasionaban los clásicos, pero no era un mitómano. Una y otra vez me animó a participar en los concursos literarios del centro. En una ocasión, en la que me dieron el primer premio de poesía, me dijo que “eran de los mejores poemas que había leído”, en otra, aunque alabó la técnica, me dijo que había sufrido un empacho de Garcilaso.

              Pasado los años de Instituto y siempre que nos encontrábamos en la calle, conversábamos sobre temas variados. Le gustaba conocer de primera mano mi particular visión del mundo. Cuando le nombraron como director provincial de Cultural, me dijo que siempre que tuviese ocasión y él tiempo, me pasase por su despacho en la calle Prim, la clásica sede de Cultura en Melilla. Así lo hice y compartimos muchos agradables momentos de charla desmitificadora sobre muy diversos asuntos. En mi caso nunca pude dejar de tratarle de usted, pese a que lo prolongado de la amistad podía aconsejarlo, y él, pese a la confianza me seguía llamando sr. Delgado.

               La ciudad de Melilla le acaba de dedicar una calle, y es conocido por su implicación como jurado en el premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla, y por su extenso análisis de la obra poética de Miguel Fernández. Para el Alminar era un seguidor desde agosto de 2013. Una vez que se marchó de la ciudad, solo volví a verle en las ocasiones en las que venía para pronunciar alguna conferencia. Sin embargo, su labor menos reconocida es la de la salvación de la iglesia del Pueblo o de la Purísima Concepción, que en 1989 se derrumbaba de modo literal. Su acción más firme como director de Cultura, fue restaurar y evitar el derrumbe del templo patronal de la ciudad.

                 Su obra y producción intelectual es amplia y de gran nivel. Su principal pasión era la literatura y el Quijote, cuyo gusto por su insondable lectura dejó en mí para siempre, así como el espíritu del inmortal caballero cervantino.

 

 

Las caras ornamentales de Melilla


 

           Resultan llamativas, estas son las menos conocidas, pues están en el monte de La Libertad o Calvo Sotelo, y las otras en el barrio del Real. La de este último ya están condenadas. Es un manzana casi deshabitada de gran valor crematístico, y que será demolida en un plazo no muy largo de tiempo. La del monte de La Libertad son menos afamadas, diríamos que son las únicas del barrio o las últimas del barrio. Las del Real son de una mujer coronada, varias veces repetida,  mientras que las  del Monte parecen las de un niño. Todas responden a un patrón o molde. Son solamente elementos ornamentales, pero aportaban un matiz distintivo y característico a los barrios exteriores de la ciudad. No solo el centro de la ciudad y su burguesía tenían derecho a tener filigranas modernistas o Art Decó. Las familias más acomodadas de las clases trabajadoras también disfrutaba de sus caprichos ornamentales.

         El mayor estudioso melillense sobre el modernismo, el historiador Antonio Bravo Nieto, lo explica en su guía de Melilla, de la editorial Everest: “Debemos precisar que cuando se habla coloquialmente de arquitectura modernista en Melilla, en general suele incluirse a todos los estilos decorados del primer tercio del siglo XX”. Se utiliza una denominación genérica que engloba estilos decorativos muy diferentes. En esa variedad ornamental se utilizaron todo tipo de elementos, ya sea florales, gárgolas, rostros de jóvenes, representaciones de animales, y ornamentos de todas clases.  El concepto desarrollado Antonio Bravo es que ese estilo decorativo estaba presente en toda la ciudad, en todos sus barrios y la dotaba de una unidad estética. Cada elemento ornamental, independientemente de donde estuviese localizado, le hacía formar parte de un todo.

       La desgracia, es que todo eso está desapareciendo por la presión especulativa sobre el suelo. Los barrios están perdiendo sus características propias y los elementos ornamentales están desapareciendo de nuestras calles. La unidad decorativa desaparece y ya quedan solo pequeñas islas inconexas. Las caras de Melilla, testigos mudos de un pasado no muy lejano, desaparecen en los barrios exteriores, lo de la expansión, sin que sea advertido el hecho, ni llame la atención. Hace unos meses se derribó un edificio en el Real, que jamás debió permitirse. Esas caras están incluso labradas en madera en algunas puertas. Ya no quedan muchas. Estos son casi las últimas que quedan.

         Estos elementos ornamentales deberían mantenerse de modo obligatorio en las edificaciones de nueva construcción, tras sacar los moldes de modo obligatorio. Los rostros demolidos en el Real, calle Jiménez Iglesias, eran iguales que los de la casa del Monte, pero se aprecia más claramente en el edificio desaparecido, que las niñas están adornadas por un collar de perlas.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/03/23/la-manzana-de-oro-del-barrio-del-real/

La ciudad deshabitada


               La ciudad deshabitada es aquella en la que los edificios vacíos no deberían tener habitantes. En todas las ciudades hay edificios abandonados y no pasa ocurre nada. Sin embargo en Melilla es sucede lo contrario. Los edificios abandonados están llenos de población no reconocida, por eso los responsables de las áreas no se ocupan de ellos. Melilla se parece cada vez más a Raccoon City o a Silent Hill.

                Algunos responsables políticos parece desconocer la importancia de la expresión “bajo custodia del Estado o de sus Instituciones”. Si una persona, en este caso dos, fallecen en edificios en los que se encuentran bajo custodia (Centro Asistencial, Centro de Menores), se deben dar muchas explicaciones, todas las que se le requieran, y hay que pedirle todas las posibles, y llegado el caso se le pueden exigir responsabilidades políticas. Claro que esto sería en el mundo de la política decente, algo que parece haber dejado de existir en nuestro país, y en nuestra ciudad.

                  Melilla está abandonada en su gestión, y los edificios vacíos están habitados. Son decenas los que hemos mostrado desde El Alminar. Si alguien tiene un edificio, piso o local vacío, debe tapiarlo y amurallarlo, o de lo contrario será destruido por los habitantes inexistentes. Esto es lo que estaba haciendo esta mañana el propietario de un centro de ocio infantil ya en desuso, en el antiguo Barrio industrial, que ha visto devastado su local por “los inexistentes”. El antiguo edificio de Correos tuvo que cerrarse por el mismo motivo, y todo el acuartelamiento de Santiago, y decenas de edificios en el centro de la ciudad, y todo lo que podamos imaginar; incluida la ya derribada residencia militar que acabó destruida en su interior.

                   En nuestra ciudad la excelencia, y ya solo entendemos por esto los edificios nuevos y habitados, convive junto a la mas espantosa cochambre, como es el caso de este gran manzana de casas en el barrio del Industrial, en un estado de deterioro e infección absoluto, junto a edificios modernos y recientes. La manzana arruinada del Industrial merece un comentario aparte, pues es un foco de residencia inexistente. Se ha tapiado todo, excepto una puerta, por la que entran decenas de habitantes “inexistentes”. Aquí ya nada parece existir, ni siquiera el gobierno.

 

 

Cabalgata y fin de fiestas


      La afluencia ciudadana al centro de Melilla para ver la Cabalgata de los Reyes Magos fue de las mayores que se recuerdan. La tarde muy templada, sin la más leve brisa de aire que incomodase el desarrollo de la misma. La mezcla de población cristiana y musulmana otorgan a esta cabalgata un carácter único, que si fuese aprovechado, convertiría este acontecimiento anual, en uno de los más originales del país. Melilla reúne condiciones únicas para la Cabalgata de Reyes. Sin embargo, la realidad es que o falta imaginación, o voluntad, o hay una situación de incapacidad en la gestión de un gobierno local que ya no da más de sí, pese a que la cabalgata estuvo bien organizada y transcurrió sin incidentes.

     La Cabalgata de 2017 estuvo bien, pero casi sin nada que destacar por encima del resto de los elementos que la integraban. La composición poblacional de Melilla recuerda la original de Palestina en el siglo I, en el que los ciudadanos de origen peninsular desempeñarían el papel de los romanos (rumíes). Esto quiero decir que en la cabalgata melillense podrían destacarse los elementos culturales y sociales de las tres culturas representadas en la época del nacimiento y visitas de los Reyes Magos de Oriente, procedentes probablemente de Persia. Es verdad también que el islam todavía no existía, pero la población palestina no judía sí estaba presente en la zona. Nada de esto aparece en nuestro desfile mágico. Hay demasiado elemento Disney, aunque a los niños nada de eso les importe, porque ellos están inmersos en su mundo de fantasía e ilusión.

      El camión de los bomberos fue una sorpresa, pero es una idea a desarrollar para el desfile de carnaval. El tren turístico podría haber estado lleno de pastorcillos palestinos, los protagonistas de Belén y del nacimiento que transformó el mundo conocido. Los desfiles y sus contenidos no deben mezclarse. Todo parece muy dirigido desde arriba, sin dar oportunidad a la participación y a la colaboración. El ambiente ciudadano merece un 10, pero creo que todos esperan algo más. Las niñas de las Escuelas de Gimnasia Rítmica y Municipal de Danza cubrieron todos los huecos, entre carrozas y delante de los Reyes Magos, muy satisfactoriamente.