¡ Árbol va !


       Es la tradicional voz de los leñadores en un bosque para advertir de la caída inminente de un árbol que está siendo talado. El problema es que si no sabes en qué dirección viene, es posible que no se pueda evitar que el árbol te caiga encima. En los antiguos terrenos del hospital militar de melilla se han iniciado las labores de explanación y despeje del terreno, para reiniciar las paralizadas obras desde hace casi seis años. Es verdad que este vez avisaron de que se iban a talar y arrancar árboles, y también a trasplantar algunos. Las palmeras sí resisten un trasplante, los eucaliptos no y están siendo talados y aserrados, al igual que los ficus. su supervivencia es menor según los años que tengan. Estos que están siendo sometidos a podas severas llevan como mínimo más de 60 años allí plantados. Es muy poco probable que alguna de esta vegetación sobreviva.

      ¿Por qué habían vegetación y árboles en los antiguos hospitales, como el Militar o el antiguo de Cruz Roja?. Porque se  consideraban para indispensable para la sanación del enfermo, o para su mejor estancia hospitalaria. Cuando llegaban las horas libres y de visita en la tarde, y siempre que se pudiese, enfermos y familiares paseaban entre los árboles o jardines.  En el mundo actual de la especulación del suelo, cada m² de terreno tiene que llevar una edificación encima, o un buen trozo de cemento gris en forma de pavimento. En la zona hospitalaria que corresponderá al nuevo hospital militar, si es que llega a hacerse, aquí habrá un helipuerto y eso en incompatible con los árboles.

    En Melilla, según la última inauguración, se llama zona verde a cualquier cosa, pero su concepto final se aproxima más al del jardín y al del macetero gigante, que al que  tradicionalmente conocemos como arbolado y vegetación. Es una lástima que en nuestra ciudad no existans más saunas públicas o baños turcos, porque al menos toda esta enorme cantidad de leña, podría haber tenido otra utilidad.

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Carta a los rifeños melillenses


         El Alminar de Melilla está abierto a todo el mundo. A lo largo de estos años hemos publicado cartas de personas que no encontraban eco en otros medios de comunicación. Hoy llega hasta nosotros Aomar Mohamedi Duddú, líder histórico de los ciudadanos rifeños melillenses, a los que liberó de las cadenas de la opresión y la desigualdad social un 23 de noviembre de 1985. El presente de los musulmanes melillenses viene directamente de aquel pasado, sin embargo, no es fue este el futuro que se pensó entonces. El histórico líder cree que aquellas conquistas de libertad individual e independencia colectiva están en peligro, por invisibles cadenas que pueden atrapar al colectivo rifeño melillense en una situación de sometimiento. Aomar Duddú fue el primero en muchas cosas. El primer rifeño melillense con titulación universitaria, el primero en obtener una plaza en el ayuntamiento de Melilla, el primer rifeño melillense en ostentar un alto cargo de la Administración del Estado, el primer español en ser acusado de sedición y luego absuelto. Han pasado más de 30 años de aquellos hechos y hay que rescatar, con el sentido que ofrece la perspectiva, todo lo que tuvo de bueno y liberador aquel movimiento de ciudadanos/as melillenses; empezando por la memoria.

    Temblad ante el esclavo cuando rompe sus cadenas, no tembléis ante el hombre libre (Jean Paul Sartre)

ALEGATO POR LAS LIBERTADES DEMOCRÁTICAS Y DE SUFRAGIO

Aomar Mohamedi Duddú

        Los musulmanes melillenses en los años 80 del siglo XX fueron protagonista de una lucha titánica para liberarse de “las cadenas” que históricamente les habían inmovilizado. Fueron tiempos en los que primaban valores y principios como familia, fraternidad, amistad, solidaridad, lealtad, fidelidad y honestidad. Tiempos heroicos, tiempos de lucha y sacrificio, a pesar de las gruesas cadenas que los “esclavizaban”.
Por ello deben estar muy orgullosos de lo alcanzado en ese período, al ser el fruto de la lucha que hombres y mujeres, mayores y pequeños, mantuvieron para alcanzar sus derechos fundamentales, el respeto por su cultura y su dignidad como seres humanos. Padres, madres, hermanos/as,….etc., todos ellos unidos, gritaron y exigieron libertad, democracia y los derechos civiles que le habían sido negados, hasta lograr, pacífica y democráticamente, que los opresores terminaran claudicando.
Hoy, 32 años más tarde, es necesario que ese acervo, esos logros, sean protegidos y afianzados, no permitiendo que ninguna persona o grupo, por muy sagradas que sean las razones que invoquen, eliminen o limiten lo que tanto sacrificio y esfuerzo ha costado.
En democracia, la libertad de expresión, la libertad de pensamiento y el derecho al libre sufragio activo y pasivo, son inviolables y sagrados. Los ciudadanos tienen el derecho y deber de participar activamente en la vida política, a elegir libremente a sus representantes sin mas ataduras o imposiciones que los marcados por su conciencia. Y, por tanto, a presentarse y ser elegidos por la opción política que cada uno elija voluntaria y libremente en función de sus preferencias e intereses laborales, económicos, culturales, tradicionales, étnicos, religiosos, etc.
Estos derechos son reconocidos universalmente en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, al establecer en su artículo 25 que “todos los ciudadanos gozarán,……, de los siguientes derechos y oportunidades: b) Votar y ser elegidos en elecciones periódicas, auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los electores”. En el mismo sentido la Declaración Universal de Derechos Humanos dispone en su artículo 19 que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones,………” y en su artículo 20 que “toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación”.
Por ello, todas las instituciones, los partidos y opciones políticas, sociales y religiosas, tienen la obligación de respetar la voluntad libremente elegida y expresada por los ciudadanos. Además, nadie tiene el derecho de otorgarse el monopolio de una comunidad, colectivo o grupo, amparándose en otro tipo de afinidades o sensibilidades, pues el monopolio de las ideas y valores se ha caracterizado históricamente por ser una práctica nefasta y abominable, al chocar de frente contra los más elementales derechos del ser humano. Si en economía la práctica monopolística ha sido perseguida y condenada por el daño que provoca a un país y a sus ciudadanos, en la política el monopolio de las ideas ha sido sinónimo de dictadura y de fascismo, es decir de modelos de sociedad donde los ciudadanos han sido expoliados de los derechos que, sin embargo, sí les reconoce el estado democrático.
Hay que abandonar las prácticas no democráticas que han imperado en estas últimas décadas en Melilla, que tanto nos han perjudicado, principalmente a los musulmanes melillenses, y posicionarse en la cultura democrática, ya que esta es la base imprescindible para el ejercicio y uso efectivo de todos los derechos humanos (civiles, políticos, religiosos, sociales, económicos, y culturales). Por ello quiero traer a colación dos frases que expresan la esencia del estado democrático y derecho: “La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tenerlo” (Cicerón)

 

Torrijos, historia y leyenda


     A  vista de este ejemplo, ciudadanos, antes morir que consentir tiranos

     Esta es la leyenda que figura en el monumento al general José Mª  Torrijos y Uriarte, en la malagueña plaza de La Merced, bajo el que yacen en una cripta, el general liberal José Mª Torrijos y sus 48 compañeros de aventura liberadora (López Pinto, Flores Calderón, Fernández Golfín, Pedro Manrique, José M. Cordero, Robert Boyd, Juan Bobadilla, Pablo Verdeguel, Francisco de Borja Pardio, Francisco Cantalupi, Francisco Ruíz Jara, Gonzalo Márquez, Manuel Vides, Domingo Valero, Santiago Martínez, José M Calasés, Ramón Ybañez, Francisco García, Andrés Collado, Francisco Mora, Manuel Badó, Ángel Hurtado). El término liberal no tenía entonces el significado que en  la actualidad. En cada lado del monumento hay una placa que recuerda los nombres de los 48 acompañantes del general Torrijos.

      José Mª de Torrijos, aristócrata y general liberal del ejército español, intentó iniciar su aventura romántica en la ciudad de Málaga para liberar a España del del siniestro monarca Fernando VII y de su restablecido régimen absolutista, tras el breve paréntesis de la Constitución de Cádiz de 1812.  Al parecer Torrijos contaba dentro de su grupo con uno o varios espías o informadores reales. El caso es que desde que inició sus movimientos, con desembarco de tropas liberadoras incluido, era seguido meticulosamente. Toda Málaga era una trampa para el general Torrijos.

       Entre el 2 y el 10 de diciembre de 1831 la flotilla del Santo Cristo del Grao y el Purísima Concepción avanzaron entre Gibraltar y Málaga, siendo interceptados en la playa del Charcón de la localidad de Mijas. Tras poner pie en tierra fueron apresados por las tropas realistas. Inmediatamente se les condujo al convento franciscano del Carmen, del barrio del Perchel, en donde fueron puestos en capilla. Sin juicio, solo con la orden Real, fueron fusilados en la playa de san Andrés de Málaga el 11 de diciembre, hace 186 años.

    Los cuerpos fueron llevados en procesión por toda la ciudad, para escarmiento y público ejemplo y enterrados en el cementerio de San Miguel, en donde reposaron hasta 1842. En ese año, estando ya en el trono la Reina Isabel II, hija primogénita de Fernando VII, fue erigido el actual monumento y cripta inaugurado también un 11 de septiembre. Allí reposan el general Torrijos y sus 48 acompañantes de aventura, desde hace 175 años.

    Todos están ya en el mismo lugar, víctimas y verdugos, solo que unos tienen el perpetuo reconocimiento de los ciudadanos, y otros no. Quizá a algunos no les parezca importante la diferencia, pero la tiene, y mucha.

Ayuntamientos, ciudadanos, impuestos


           Todo el dinero que conforma el presupuesto de un ayuntamiento procede de los impuestos, ya sean directos o indirectos, o de transferencias procedentes del Estado o de la Autonomía, que a su vez, proceden de impuestos estatales o autonómicos. Con esto se quiere decir que “no nos regalan nada”. Todo se acaba pagando, incluso la llamada deuda pública con la que se financian los Estados.

      La iluminación navideña, la limpieza de las calles, los puestos de trabajo de los planes de empleo, los viajes de mayores o cualquier cosa que imaginemos, es pagada con dinero de nuestros bolsillos, o sea que el presidente X, o la consejera H, no dan ningún puesto de trabajo, ni los viajes del IMSERSO son una medida graciable concedida a los pensionistas. La obligación de un gobierno municipal, autonómico o estatal es gestionar racionalmente, sin despilfarrar ni enriquecerse, el dinero que procede de los ciudadanos a los que gobiernan. Por eso es derecho de cada uno/a el conocer qué se hace con ese dinero, dónde va, a quién se adjudica y cómo se gasta. Esto es algo a lo que se resisten como “gato panza arriba”, la mayor parte de los gobiernos municipales, autonómicos e incluso estatal.

         En pueblos y ciudades pequeñas, como la nuestra, es muy normal el personalizar la gestión, atribuir el mérito a don C, o a doña T, y decir que tal o cual cosa sucede “gracias a”. Todo esto es arcaico además de falso, y procede de la mentalidad servil de la época franquista, o de la anterior, la del cacique y del terrateniente. Todo aquello que son y constituyen nuestros derechos, no podemos solicitarlos como favores. Está en nuestra mano el poder exigir, preguntar, solicitar cosas, bien de modo directo, o indirecto, a través de los partidos que forman la oposición. El voto se delega para eso.

                         Antonio, la historia de un ciudadano en Málaga

         Hay dos impuestos que llenan las arcas recaudatorias públicas, el de sucesiones (estatal o autonómico), y la plusvalía (municipal). Esto quiere decir que cuando el/la titular de un inmueble, solar o finca  rural o urbana fallece, sus herederos deben pagar un determinado porcentaje para poder seguir manteniéndolo en el ámbito familiar. La plusvalía es un impuesto en el que el ayuntamiento valora al alza la propiedad del inmueble en el momento de la transmisión, y cobra otro porcentaje a los herederos. Un modesto piso familiar, en donde viven padre s e hijos, puede suponer el tener que desembolsar alrededor de 20.000€, según ciudad y Autonomía. Los datos económicos dicen que 1 de cada 10 herencias acaba siendo renunciada. Desde el año 2007, inicio de la crisis económicas, la renuncia a herencias se han incrementado por encima del 200%. Solo en 2016 se renunciaron a más de 39.000 herencias,  en un numero que se incrementa año tras año. En 2014 hubo 34.320 renuncias. Este quiere decir que las clases medías y bajan, tienen que renunciar a las propiedades de los padres, o de otros familiares porque no pueden pagarlas. Los ayuntamientos se financian con las plusvalías, o sea, con nuestro dinero.

        Antonio es un jubilado malagueño que se manifiesta desde hace un año. Vivía con su madre, y al iniciar el proceso de transmisión patrimonial se encontró con que no tenía suficiente dinero para pagarlo. Según una hoja que distribuye en la calle Larios de Málaga, su pensión apenas sobrepasa los 400€ mensuales y el ayuntamiento le solicita 6500€ de plusvalía. Ahora los ayuntamientos tienen empresas encargadas de recaudar esos impuestos, Gestrisam en Málaga o Tribugest en Melilla, que aparte de recaudar, se quedan con parte del beneficio neto de los impuestos. Antonio, tras un año de retraso en el pago, se encuentra ahora con que debe ya 13.000€ y se enfrenta a la posibilidad de los que ha sido su casa sea subastada, para pagar la deuda contraída. Es una situación absurda la existencia de estas empresas adosadas a la gestión municipal. La gestión Popular del ayuntamiento de Madrid estaba plagada de este tipo de empresas.

              Es una situación dolorosa y triste que una persona tenga que abandonar la propiedad familiar porque su ayuntamiento tenga delegada este tipo de gestiones. Los ricos no tienen problemas porque camuflan su propiedades a través de fundaciones, sicav  o ingeniería financiera. Muchos ricos tributan menos dinero, que gran parte de la clase media.

 

Iluminación de Navidad en Málaga


 

             La iluminación de Navidad de Málaga se ha convertido en un acontecimiento social, popular y artístico de primer orden. Consiste en una estructura tubular que conforma una bóveda de 3200 cordones de luces micro led y más de 300 motivos navideños repartidos por todo el centro de la ciudad. La estrenaron en las pasadas navidades de 2016, y se ha convertido en la “piedra filosofal” de todas las iluminaciones navideñas de Andalucía por el momento, y probablemente se extenderá más allá del límite geográfico de Despeñaperros.

            El encendido es además un espectáculo musical de varias conocidas composiciones musicales que se prolongan durante 6 minutos, con sus respectivas pausas. Se repite dos veces a lo largo de la tarde y ha supuesto un inmenso y espectacular efecto llamada para toda la ciudad, provincia, Comunidad de Andalucía y empieza a serlo para todo el país. El diario Málaga Hoy del día 7 de diciembre de 2017 escribe el siguiente texto: “Había varios miles de turistas procedentes de distintas partes de España, especialmente de Andalucía, Madrid o Melilla”. Este año la decoración estaba dedicada a la Catedral de Málaga, y por lo visto en las calles y bajo las cúpulas y bóvedas de colores, han puesto el listón muy alto para el año venidero. De momento queda todo un mes para disfrutar de este luminoso acierto.

                El genio de la lámpara no existe, y tampoco es cuestión de dinero. La iluminación navideña de Málaga es solo poco más del doble de  costosa que la de la ciudad de Melilla. La inversión inicial de la iluminación de Navidad de Málaga supuso un gasto de 570.000€ realizada el pasado año, porque la estructura y las luces ya quedan como propiedad del ayuntamiento malagueño. Para conseguir algo así hay que estar dedicados en cuerpo y alma a la gestión de una ciudad, porque el dinero al fin y al cabo no sale de debajo de las piedras, sino del bolsillo de los ciudadanos y de sus impuestos. Por si alguien quiere tomar nota de la idea, la empresa que instala estas estructuras se llama Iluminaciones Ximénez. Son muchos años escribiendo que el inmovilismo de Melilla y su falta de renovación en ideas y empresas encargadas de llevarlas a cabo, están lastrando cualquier posibilidad de evolución y mejora.

    Nota: http://www.ximenez.com/

Parque Comercial Murias de Melilla


           Con su apertura el pasado 30 de noviembre de 2017 se ha subsanado una anomalía económica de Melilla, la inexistencia de centros comerciales o de grandes superficies. Dicen que hay “un tiempo para cada cosa y una cosa para cada tiempo”. No hacerlas cuando corresponden es un error, y hacerlas a destiempo subsana en parte el error cometido, pero no corrige los efectos perniciosos del retraso. Estamos inmersos en el mundo capitalista y en la sociedad de consumo. Los parques y centros comerciales son templos del consumo, por eso debemos estar concienciados para hacer uso de ellos de modo racional. Negar su existencia, su implantación, como se ha hecho hasta ahora, ha sido un error continuado, en el que ha colaborado la propia clase política, y empresarial de Melilla. Hemos estado las dos últimas décadas bajo un régimen económico de autarquía, que no ha evitado el desmoronamiento comercial del centro de la ciudad. Solo las franquicias han paliado la evidente decadencia del centro urbano, uno de los más despoblados de toda España.

           Se ha impedido durante dos décadas la modernización de la economía de la ciudad, netamente especulativa, y cuyos empresarios dominantes han obtenido pingues beneficios de una situación monopolística anómala. El consumidor melillense ha estado décadas pagando las cosas más caras que en cualquier otro lugar del país. En el centro de la ciudad, exceptuando algunos establecimientos y las franquicias, lo único que queda es un paleocomercio, con unos modos de venta inadmisibles, cuyo ejemplo máximo es la negativa a la devolución en metálico, o incluso la imposibilidad de devolver un artículo comprado.

          La renovación del comercio tradicional a la que obliga la existencia de un centro comercial, exigirá mucha imaginación y tiempo. O se reducen de un modo drástico el coste de los alquileres, o muchas más comercios desaparecerán en el centro de Melilla. Hay pequeños empresarios, propietarios y trabajadores de su propio comercio que sacarán adelante sus negocios y modos de vida, pero que coexisten con “tiendas pantalla”, que cambian de denominación y actividad a lo largo del año.

         No se ha buscado un modelo económico adecuado para la ciudad. El futuro presenta muchas incertidumbres, incluso para el propio y nuevo parque comercial Murias. El modelo comercial del siglo XXI comparte espacio físico con el comercio del siglo XIII, el de almacenamiento y venta masiva que representan las naves almacén del denominado como polígono industrial. Es un espacio difícil, una ubicación arriesgada. Nada se ha adecuado en los alrededores para la puesta en marcha de este nuevo “motor económico” de la ciudad. Las rotondas se acabaron apresuradamente, aunque hay que decir que como es una especialidad constructiva melillense, se culminaron con éxito.

      Lo que rodea al parque Murias es la pura y dura Edad Media. El terreno del antiguo cuartel de Valenzuela fue objeto de un pelotazo urbanístico monumental allá por 1996. En descargo de los que se opusieron a la gran superficie en aquel tiempo, hay que decir que el gobierno que pretendió llevarla a cabo era el menos fiable políticamente de las últimas décadas. Probablemente fue correcto impedir aquella apresurada y oscura implantación, que seguro hubiera acabado en desastre. Lo que también hay que decir es que la presente, debió ser una realidad hace al menos 10 años. Ahora llega, pero no sabemos si tarde. El aparcamiento es inmenso y de momento gratuito. El Centro cuenta con página web en la que hacer sugerencias y reclamaciones.

 

Con m de Melilla


Arte tosco y rudimentario

               Hace unos días, frente al monolito de La Constitución, extendieron una vallas y se inició una obra secreta. En Melilla no extraña nada, porque siempre hay obras y excavaciones profundas. Sin embargo, al ir tomando forma, aparecieron unas letras toscas de cemento, reforzadas con varillas de hierro. Las siete letras forman el sustantivo Melilla, en un estilo que podría llamarse “gilista”, porque el primer lugar en que aparecieron fue en Marbella y su famoso arco de bienvenida.

            Se supone que es un  “regalo” a la Constitución española, que vive tiempos de exaltación, tras el presunto asalto a la misma, que ha protagonizado el Govern de La Generalitat, en los últimos tres años. El monolito actual, de piedra negra como las columnas de Bernini en el Vaticano, fue inaugurado en 1982, por el entonces alcalde Rafael Ginel Cañamaque. A lo largo de su historia ha pasado como un lugar desangelado y al que no se le ha hecho demasiado caso. Se trata de un pequeño obelisco o monolito, que preside la ciudad a modo de tótem indio, aunque nos reiteraremos en que se la ha hecho muy poco caso.

          Sin embargo en los últimos tiempos se ha convertido en un  lugar de reivindicación.  Alrededor del tótem se ha visto de todo: manifestaciones contra la guerra de Iraq, reclamaciones laborales, encadenamientos anti extradiciones a Marruecos, o convocatorias en defensa de la tradiciones musulmanas. Es bueno que las reivindicaciones siempre sean alrededor de la Constitución.

               Sin embargo estamos en lo de siempre, en obras decididas de modo apresurado, sin gusto estético ninguno, y lo que es peor, sin contenido. Si se quiere reivindicar la Constitución (por los herederos del partido que se abstuvo en el referéndum del 6 de diciembre de 1978), se debería contar con el consenso de todos los grupos políticos y de asociaciones ciudadanas. Para empezar habría que dedicar ya una calle o plaza a la Constitución, y retirar a algún fascista del callejero. Un buen lugar para esta denominación sería la plaza de los héroes de la España nacionalista, e instalar en ella un monumento más representativo que el actual. El conjunto final también llevará luces.

             Hoy uno de diciembre se iniciado la plantación de las flores de Pascua, Poinsetias o pascueros.