Melilla, Corpus Christi 2017


 

                                     Bula Transiturus de hoc mundo

   El Papa Urbano IV publicó el 11 de agosto de 1264 la Bula Transiturus de Hoc Mundo, con la que se instituía la solemne festividad del Corpus Christi, en respuesta a las diversas herejías que negaban la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Esta parte central de la Misa se produce tras la consagración del pan y el vino por parte del sacerdote, y mediante la “transustanciación” se transforma en el “cuerpo y la sangre de Jesucristo.

     No es solo rememorar su ofrenda: “Haced esto en conmemoración mía”, ni una presencia intelectual o espiritual, es real y física. Esta afirmación doctrinal sobre la liturgia, dio paso a herejías de todo tipo, como la de Berengario de Tours, que negaba que se produjese semejante cosa tras la consagración. Berengario fue un grandísimo hereje, pero tras sostener diversas discusiones con obispos y enviados del Papa, y sobre todo con la amenaza de las llamas de la purificación, sus ardores místicos se atenuaron y acabó asumiendo la doctrina de la Santa Iglesia con todos sus puntos y comas, es más, consiguió que otro Papa, Gregorio VII, firmara una declaración en la que daba cuenta de que la retractación sobre sus pasadas herejías había sido completa, por lo que nadie más podía llamarlo hereje. Eso sí, firmó una retractación completa.

     Sin embargo, por la puerta que abriera Berengario en el siglo XI, pasaron otras herejías, que le dieron abundantes problemas a la Iglesia de Roma. Iluminados, impíos, cátaros, monofisitas, maniqueos, nestorianos, arrianos, Celso el mayor hereje de la historia antes de Lutero, y otros cientos de movimientos heréticos en una interminable lista, negaron todo lo posible y también formularon sus propias creencias, algunas totalmente descabelladas. El desorden era tal, que hubo que imponer las cosas a fuerza de dogma.  Sin embargo, pese a todo, las herejías también transforman.

          Discrepancia y disidencia no son la misma cosa. La mayor parte de los movimientos heréticos acabaron sus días en abierta disidencia con el Papado, y no tanto sus doctrinas, algunos de cuyos postulados sirvieron para evoluciones posteriores.

           Los análisis y reflexiones doctrinales de Berengario son muy profundos, los de Lutero también. La Iglesia también se ha transformado y evolucionado con la acción de las herejías, o los movimientos disidentes. El más conocido de la actualidad es el de la hermandad Sacerdotal de San Pío X, del obispo rebelde Marcel Lefebvre, cuyo movimiento está aceptado con “comillas” por el Vaticano.

                                                  Corpus Christi

        La festividad del Corpus se instituyó en 1264, como una manera de sacar el Cuerpo de Cristo a las calles, forma última de la creencia cristiana. Todo lo demás son ornamentos y representaciones artísticas. La Sagrada Forma concentra el cuerpo de la creencia. Sin ella no hay nada. La visión y la forma de la Custodia del Corpus Christi se originan con las visiones de una monja hospitalaria de Lieja en 1208,  Santa Juliana de  Cornillón, cuyas visiones y textos forjaron la cimentación para la institución de la fiesta de solemnidad litúrgica del Corpus. Es una figura poco conocida, que apenas se menciona, rescatada de ese parcial olvido por Benedicto XVI, el Papa santo, en noviembre de 2010.

        La tarde del 18 de junio era calurosa, sin embargo los colores de la puesta de Sol bañaron las calles del mismo oro que la Custodia melillense del Corpus, en la que puede leerse: Recogida de limosnas por Fray Felipe de Coín, Capuchino 07/01/1932. Hay ciudades en las que es muy meritorio que la procesión del Corpus siga existiendo, uno de ellos es Melilla. Hay que ir a ver la procesión y acompañar la Custodia, todo el tiempo, solo al principio, en medio o al final, eso da igual, lo que importa es que no camine sola.

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Asalto y ocupación de edificios en Melilla


Los menores errantes buscan alojamientos en edificios abandonados

    Según la terminología oficial de la Consejería de Bienestar Social, son marroquíes, por lo que en realidad es un problema de Marruecos. Atiende, ya con graves denuncias, a los que aceptan el alojamiento voluntario en el Fuerte de la Guerra de Margallo, enmascarado bajo el nombre de la Purísima Concepción. Todo lo que ocurra y hagan los menores errantes y abandonados en Melilla es problema de otra Consejería, la de Seguridad Ciudadana, que si brilla, es por su ausencia.

      Estos dos edificios están situados en la calle Duquesa de La Victoria, números 6 y 16. Están abandonados desde hace muchos años. El primero de ellos es de Enrique Nieto, pero esa marca ya da igual en Melilla, es algo que no importa a nadie. Los réditos que había que obtener por ella ya están amortizados.

    Los menores errantes y abandonados recorren la ciudad de un lado a todo el día y todos lo días. La población errante puede superar el centenar, y como cualquier otro ser humano necesitan dormir, alimentarse e incluso,  en lo medida de lo posible, asearse. Los lugares más indicados para cumplir con estas necesidades básicas en la “ocupación temporal” de viejos edificios abandonados, y de ellos está lleno el Centro de Melilla.

     El edificio de Duquesa de la Victoria número 16 es una pura ruina, y da indicios de estar “ocupado” desde principios de mes. El de Enrique Nieto, el número 6 fue asaltado probablemente en la mitad de la semana en curso, quizá el miércoles 14 de junio. En principio el agua sin usar de los bidones les puede proporcionar un elemento de aseo, y las habitaciones y baños sanitarios pueden ser usados sin problemas.

     Los elementos de adorno en el interior de los edificios pueden ser expoliados sin problemas y aportar alguna ganancia en su posterior reventa en el mercadillo de décima mano. La única manera de obtener alimento en este mundo es comprándolo con dinero, o mediante el trueque. Robarlo no, porque se trataría de “delitos menores” que les impediría el posible pase a la península, único objetivo de la estancia en Melilla.

      Cualquier día, este edificio o cualquier otro puede arder y producirse una desgracia de gran magnitud en la ciudad. El año pasado murieron 4 menores, dos quemados y otros dos despeñados en las rocas o ahogado. El peligro para el resto de edificios, vecinos y locales de la calle es enorme y constante.

Melilla, ciudad de bidones


                                      Nueva política de aguas en Melilla

          En la ciudad de las maravillas modernistas, pasa desapercibida la presencia de los bidones de almacenamiento de agua en las azoteas, sobre el altillo de las escaleras, y generalmente apoyados sobre sobre vigas de acero u otras estructuras. En la ciudad vieja todas las casa tenía aljibes,  sistema de almacenamiento de agua avalado  por 5000 años de experiencia. Con la expansión de la ciudad a principios del siglo XX, el bidón de agua en la azotea supuso uno de los mayores avances conocidos, pues se instalaba uno por vivienda, con entre 200 y 500 litros de capacidad.

            Melilla es la última ciudad de España en tener agua corriente las 24 horas del día, algo que llegó en los inicios del presente siglo, con la construcción del pantano de Las Adelfas, que se abastece de agua de la planta saladora. Esto no varió la situación de almacenamiento, porque en muchas casas los bidones de agua siguen activos, solo que ahora se rellenan de modo constante. Hasta ese momento, que nos igualó a las ciudades romanas del siglo I, los melillenses solo podían gastar agua entre las 8 de la mañana y las tres de la tarde. Los bidones están presentes en todos los barrios de la ciudad, y en todos las casas anteriores a 1970. Quienes los han padecido saben lo que son: escasez de agua y falta de presión.

             Incapaces de prever el aumento de la población y por tanto del consumo de agua, los actuales gestores de la ciudad ya solo ofrecen recortes en el suministro de agua y en la presión de la misma. No los imaginamos dirigiendo grandes urbes como Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla. Gestionar no es solo atender al presente, sino también prever el futuro de una ciudad.

             Así pues el pasado sigue siendo el presente en nuestra ciudad,  en forma de bidones, que no se ven en ninguna ciudad europea. Constituyen una reliquia de la que parece no hay manera de deshacerse, al menos en los barrio antiguos de la ciudad, aunque siempre es preferible esa situación, que la ausencia de agua en las viviendas, como sucede en otros barrios, en donde no hay bidones ni aljibes.

            En su modestia, junto a otros artefactos de la modernidad, como antenas de televisión o compresores del  aire acondicionado, los bidones siguen prestando el uso para el que fueron concebidos. A partir de ahora les prestaremos atención, en un nuevo espacio que vamos a crear, un espacio real, al que denominaremos como “Ciudad de bidones”, sin otras rimas posibles, ni segundos significados.

El acoso a las clínicas radiológicas de Remartínez


                

                     Los melillenses acumulan más de 2500 firmas en su defensa

      El médico internista y radiólogo Mariano Remartínez Buera está luchando por su clínica y por su vocación, la médica, que lleva ejerciendo en Melilla más de 50 años. Lo primero que llama la atención cuando uno se acerca a su clínica a recoger la hoja de firmas en su apoyo, es la veneración y cariño que sienten por él sus ocho trabajadores.

     Mariano Remartínez solo pide que se respete el resultado del concurso público de prestaciones y servicios diagnósticos, en el que el Ministerio de Sanidad dictaminó en Madrid que el Scanner y Tomografía Computerizada de Melilla, era la mejor opción y la más asequible, en septiembre de 2015. Además de radiólogo es coronel en la reserva, tiene una amplia y constante formación en su especialidad, pero reconoce que el “genio radiólogo” es su hijo, del que dice le ha superado en todo. A pesar del apoyo que recibe a cada paso que da, a veces no puede evitar cierta depresión. A sus años podría estar al margen de todo esto, pero mantendrá su vocación sanitaria hasta el último momento, como le prometió a su padre.

     Para quien piense que estos contratos son una lluvia de oro, aclararemos que la Administración Pública paga casi lo justo para el mantenimiento de las instalaciones, y aquilata hasta el límite los precios de cada acto diagnóstico. El resultado del concurso, vigente entre 2015 y 2017, establecía una aportación máxima que no puede sobrepasarse en modo alguno. El adjudicatario del concurso debe pagar a los trabajadores  y operarios, el mantenimiento y cuidado de las instalaciones, los equipos y las pruebas diagnósticas, están tasadas entre 9€ y 115€, y también tienen límite, que en caso de sobrepasarse, no serán abonadas. El propio INGESA (Instituto de Gestión Sanitaria) reconoció hace días, que le era menos oneroso y cómodo el concertar estas pruebas con clínicas privadas, que dotar y mantener equipos propios, en referencia a la Resonancia Magnética y al Ortopantomógrafo.

                      La anulación de un Concurso Público

      Las Clínicas radiológicas de Mariano Remartínez y de Enrique Remartínez Escobar, habían sido las adjudicatarias del concurso prestaciones concertadas con Ministerio de Sanidad. Una denuncia de “terceros” por presuntas irregularidades urbanísticas, pide la revocación de la adjudicación. La denuncia se presentó ante la Consejería de Fomento, que dio un plazo a ambas clínicas para subsanarlas, pero sin especificar en principio de cuales se trataban. La orden de Fomento es recogida por la Consejería de Sanidad de Melilla, que solicita la paralización de la adjudicación de modo directo ante las autoridades del Ministerio de Sanidad en Madrid. La revocación de la decisión tomada en septiembre de 2015 se produce justo un año después, en septiembre de 2016, por el mismo departamento que avaló la competencia de ambas clínicas.

      Mientras tanto, y ante de que los radiólogos Mariano y Enrique Remartínez puedan subsanar las “presuntas deficiencias urbanísticas”, desde la Consejería melillense de Sanidad y a través de la Dirección Provincial del INGESA, se solicita un dictamen al Consejo de Estado, que avale la revocación del Concurso, cosa que efectivamente hace en septiembre de 2016. Hay que decir que todas estas decisiones están recurridas antes los respectivos y correspondientes juzgados de los Contencioso y ante las áreas administrativas mencionadas.

                           Las irregularidades urbanísticas

       Las más llamativas de las irregularidades que motivaron la suspensión d ela adjudicación son el exceso de 8 cms. en la rampa de acceso para personas con discapacidad, y el exceso en 3mm en la elevación del espejo del aseo para minusválidos. La objeción técnica más acorde con el fin médico era la instalación en el sótano del Ortopantomógrafo, de la clínica de Imagen Diagnóstica de Enrique Remartínez. Esto se hizo así porque el criterio en el momento de su construcción era ese, para evitar la posible exposición de pacientes a radiación indeseada. Todas estas deficiencias fueron corregidas, pero el Consejo de Estado y la Dirección Nacional del INGESA dictaron su resolución sin esperar a su subsanación. Igualmente decimos que todas estas decisiones están recurridas.

         Hemos repasado y leído las exigencias imprescindibles del Consejo de Seguridad Nuclear para “La seguridad y protección radiológica de instalaciones médicas de rayos X para diagnóstico” y pensamos que las instalaciones los doctores Remartínez las cumplen a rajatabla, en caso contrario carecerían de la correspondiente licencia sanitaria. Las instalaciones, la oferta de aparatos y las condiciones económicas eran las mejores, según el Ministerio de Sanidad. Así pues, lo que está en juego en Melilla es algo que no se dice.

                          Melilla al borde de la catástrofe sanitaria

       El estrangulamiento económico es tan severo, todas las compañías privadas excepto DKV, Sanitas y Mapfre, les ha retirado de su catálogo de prestaciones, que están saliendo adelante con recursos propios, en espera que los tribunales les den la razón, con reducción de costes, y reducción de precios de los diagnósticos al mínimo posible, casi al mismo que paga el INGESA.

     La presencia del radiólogo es imprescindible en determinadas pruebas,  porque es él quien decide la implementación de la prueba con una “difusión” o un “contraste”, junto al técnico operador del aparato. La presencia del radiólogo  tiene un coste, que muchas compañías pretenden ahorrarse con la emisión del informe de la prueba por parte de otro radiólogo no presente en la misma. Esto es legal, salvo que el radiólogo que firme la prueba esté trabajando para la Seguridad Social, en cuyo caso incurriría en incompatibilidad.

     El posible cierre de una o ambas clínicas incrementaría la aproximación al estado crítico sanitario al que nos acercamos, con la perenne paralización de las obras del nuevo Hospital, y la pérdida de no de los mejores radiólogos de Europa, Enrique Remartínez Escobar. Un radiólogo necesita estar en formación y actividad constante, y si no tiene pacientes queda desfasado, deja de estar en vanguardia. Enrique Remartínez podría tener trabajo en cualquier lugar del mundo en el momento que quisiera. El riesgo es que si no se le permite ejercer su profesión, podría irse de la ciudad, como ya han hecho otros especialistas.

          Lo que está en juego es la calidad de la asistencia sanitaria en Melilla, que muchos ya resuelven pagando o recibiendo tratamientos en la península. Aquí ya empieza a no quedar nada.

 

 

 

 

 

Ardiendo en Puerto Noray


              Mediodía en Puerto Noray. Los que miraban en esa dirección vieron un fogonazo que atribuyeron a un reflejo solar, luego una pequeña detonación, bam, bam, y la llamarada se hizo visible, potente, devoradora, rápida. Como si ver arder un barco fuese lo más normal del mundo, al menos en Melilla, los que estaban en el lugar del suceso no mostraron la más mínima señal de alarma. Solo se acercó al lugar la Guardia Civil, que siempre está, aunque no se la vea.

             En la ciudad que pretende cerrar clínicas médicas con minucias urbanísticas, comprobamos perplejos como el Puerto Deportivo carece de personal específico para la extinción de incendios. Hay bocas de agua y extintores, pero nadie encargado de operar con ellas. Hay decenas de barcos y miles de litros de gasolina repartidos por los pantalanes. El barco ardía, como una anticipada hoguera de San Juan, junto a un vehículo allí aparcado. No hacía aire, lo que evitó la expansión de las llamas. Junto al barco ardiendo solo había otro, que no pareció resultar afectado.

           Los bomberos llegaron con rapidez a la cita con el fuego, al que siempre logran dominar. El brazo automático de acceso a las instalaciones del puerto deportivo de Melilla se bajó accidentalmente, justo cuando el primer camión de bomberos se lanzaba por la carretera de acceso. No se comieron el barrote de milagro.

           Lo sorprendente, lo inesperado, siempre viene en ayuda de la monotonía, en una mañana gris y plomiza de levante. En esto también ha habido suerte. Con un vendaval de poniente las hechos narrados hubiesen sido muy diferentes. Siempre parece que arder en el agua es más difícil que cualquier otra cosa, pero en nuestra ciudad nada hay imposible. Lo que parezca que no va a pasar nunca, pasa. La semana náutica está llamando a la puerta.

 

Más allá de los baches


        Son muchos los que nos preguntan por qué prestamos atención a cosas aparentemente banales, como un bache, el derribo de un edificio, o a una farola devorada por la herrumbre. Siempre respondemos de igual forma: Para escribir sobre lo grande, debes también hacerlo sobre lo pequeño. No hay historia sin importancia y aquello de lo que no se escribe desaparece.

       Hay temas que acompañan al Alminar desde su origen, y uno de ellos es el de los baches y el estado del pavimento en la ciudad, más deteriorado que nunca. Las calzadas romanas, con sus 2000 años de antigüedad, están en mejor estado que algunas calles de la red vial melillense. Hemos localizado la entrada más antigua sobre las calzadas de la ciudad y data del año 2012. El estado actual de la zona no es mucho mejor, pese a que ha pasado un lustro.

     La falta de coordinación de obras en Melilla, hace que una calle recién asfaltada sea triturada por zanjas para inserción de toda clase de tubos, a poco de ser terminada. La falta de una campaña de cuidado de mantenimiento del pavimento, hace que haya barrios y calles sin revisar desde hace una década, como es el caso de este tramo de la avenida de las Infantas, en el barrio del Real.

     La mezcla de materiales (cemento, adoquines, asfalto), provoca que el agua se filtre y el terreno que sustenta el firme, o bien se levante o bien se hunda, como es el caso.. La falta de prisa en arreglar el desperfecto, hace que éste se mantenga durante semanas, hasta que se toma la decisión sobre el material de reparación: más cemento, o alquitrán.

     La última razón para escribir sobre todo tipo de cosas es la necesidad de dar continuidad al blog y a lo que pretende, que es mantener el contacto con los lectores/as, y servir de testimonio sobre lo que ocurre en la ciudad. Y lo que ocurre es lo que se ve.

   Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/11/10/cuando-el-asfalto-es-puzzle/

 

Melilla hace aguas


             El pasado viernes, en unas declaraciones improvisadas junto a la destartalada e “inaccesible” fachada del Ayuntamiento, oí decir al Consejero de Medio Ambiente esta frase, mientras caminaba por la acera: “La realidad es que no hay agua para todos”. En Melilla no hay nada para todos, ni deporte para todos, ni piscina para todos, ni aparcamientos para todos, ni empleos o viviendas para todos. La ciudad nunca ha estado tan deteriorada, con una sensación tan completa de abandono y de ausencia de una gestión eficaz, o siquiera de gestión. Las mismas caras, los mismos nombres desde hace 18 años, en una endogamia política como nunca se había dado antes. Desidia, abandono, dejadez, falta de ideas, pero sobre todo de motivación. También, porque es otra sensación que existe en las calles, es la falta de una alternativa clara y contundente, a una forma de gobernar, que empieza a parecerse ya a una condena (17 años y un día). Es una etapa política, que carece de la posibilidad de renovación; y a la que nada que conozcamos parece tener la capacidad suficiente, como para ponerle su necesario fin.

                                           La ciudad sin agua

               En la parte antigua de la ciudad sigue vigente el recuerdo de un pasado más cercano de lo que parece, los bidones de almacenamiento de agua, porque en esa Melilla de la caverna franquista solo había agua corriente entre las 8 de la mañana y las 3 de la tarde. A partir del mediodía había que economizar el agua, fregar lo justo y ducharse rápido, si no se quería quedarse sin agua, algo que ocurría a menudo; y sobre todo cuando el vecino que había sido menos previsor, levantaba la tapa, metía el cubo y te robaba agua del bidón. Los más sofisticados traspasaban el agua metiendo una manguera y succionando el aire.

                Todas las casas de nueva construcción tienen un aljibe en los sótanos, con sus correspondientes motores de extracción, porque el agua en Melilla no tiene presión. No es un problema de ahora. Esos aljibes evitaban quedarse sin agua, pero el mantenimiento de los motores suponen un considerable gasto  a las comunidades. La realidad es que la ciudad no tiene agua corriente al modo europeo. Tenemos agua con sistemas creados hace 5.000 años. Los aljibes en el subsuelo de los edificios tienen que ser higienizados anualmente. Nada de eso se ve o disfruta en Europa.

          Al principio de la gestión eterna, echaban la culpa a las fugas de agua. Luchaban contra la propia naturaleza del agua, porque ésta siempre tiene a fugarse. Las grandes pérdidas de agua se producen cuando les explotan las tuberías de conducción, incluso las recientes. Así pues hay que buscar un nuevo culpable, este vez es la ciudadanía en general, a la que responsabilizan del exceso de consumo.

         Autocríticas las precisas, como diría un ministro. Conceptos como ineficacia, incompetencia, incapacidad para gestionar el servicio de aguas, o buscar esos posibles consumos disparatados, o el rellenado de piscinas ilegales no entra en sus carteras de eficacia. Como máximo una nueva campaña publicitaria de concienciación sobre el gasto y consumo de agua, que costará un buen dinero, y que nutrirán las faltriqueras de los empresarios de la comunicación.