Voraz incendio en El Real


 

El problema de los garajes en Melilla

           Hace ya tiempo, un colaborador alertó al Alminar del grave problema de seguridad que tiene la ciudad, con los garajes de los edificios. Lo sucedido con el incendio del almacén de medicamentos de la Cooperativa Farmacéutica de Melilla, debería haber llevado a unas autoridades responsables, a elaborar un reglamento muy riguroso sobre qué tipo de cosas no pueden almacenarse en los bajos de los edificios de viviendas.

         En aquella confidencia se nos advertía de la existencia y del agravamiento constante de este problema, el de la utilización de garajes como almacenes de productos inflamables, tóxicos e incluso peligrosos. Ocurre que El Alminar es solo un blog, y no podemos dedicarnos a hacer la labor que debería hacer el Gobierno de Melilla. Son garajes que se convierte en almacenes, sin el menor control, y sin las medidas de seguridad adecuadas, o incluso con la carencia total de ellas.

          En la mañana de hoy, 21 de mayo, la calle Mar Chica y todas las adyacentes, se empezaron a llenar de humo, altamente tóxico, provocados por el incendio en un almacén de un edificio, que también tenía acceso por la calle Vizcaya. El almacén estaba lleno de productos textiles (mantas) de tipo acrílico, que ha provocado una enorme y muy densa humareda negra y altamente tóxica.

            Prácticamente la totalidad de los efectivos del Cuerpo de Bomberos de Melilla, han intervenido en la extinción de este peligroso incendio, del que no se conocen más detalles que los recogidos al pie de calle. A las tres de la tarde, con cientos de jóvenes yendo desde los institutos cercanos a sus hogares, los bomberos llevaba ya casi dos horas en la labores de extinción, lo que da una idea de la magnitud del mismo y de la voracidad del mismo. La nube tóxica ha inundado casi la totalidad del barrio. El edificio afectado y los colindantes, fueron desalojados, así como también se cerró al tráfico la calle Mar Chica en sentido descendente.

           Esto ha ocurrido en una vía amplia, como es Mar Chica, y en donde los Bomberos de Melilla se han podido posicionar de manera adecuada. ¿Qué hubiese ocurrido si el incendio se hubiese producido en la zona peatonalizada del Barrio, en donde obstáculos absurdos, como maceteros y verjas,  impiden y dificultan el paso de vehículos de emergencias?.

            Un incendio voraz ha sacado a la luz el problema de los garajes por sí solo. Ahora ya no pueden ocultarlo más. Estas son las imágenes y el suceso. Que cada cual extraiga sus propias conclusiones, si es que hay otras.

 

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El estanque de los sargazos


 

           El 16 de septiembre de 1492, la expedición de Cristobal Colón Colón llegó al Mar de los Sargazos, cuya navegación les causó gran temor, por la abundante vegetación. Llegaron a pensar que ese era indicio de la cercanía de la costa, o de la poca profundidad de las aguas. Estaban equivocados en ambas cosas.

           Es evidente, si se consulta El Alminar a lo largo de estos 7 años, que el mantenimiento del parque forestal (forest park), está resultando difícil. En las décadas en las que aquello fue la Granja Agrícola, se mantenía mejor, incluso sin cuidados de ningún tipo. El terreno, aunque sea un decorado, se desplaza y ocasiona desperfectos, sobre todo en los caminos rurales.

                Los ríos artificiales puede ser bonitos, pero precisan de cuidados, porque la vegetación se apodera de todo. En ellos, pese a la escasa cantidad de agua circulante, hay algo de oxigenación y la vida natural se mantiene. Un estanque, como el central, es algo diferente, porque se trata de agua estancada, sin movimiento, y si se deja crecer la vegetación, el musgo o los sargazos colombinos, se produce un déficit de oxígeno que va acabando con cualquier posibilidad de vida o fauna piscícola. Las carpas ya hace mucho que no están.

              En Melilla todo parece bonito, hasta que te acercas demasiado y puedes ver y comprobar su estado real. El estanque forestal ofrece una bella imagen, hasta que te acercas al muro que lo circunda. Desde la lejanía, pueden apreciarse ciertas masas oscuras que se mueven en la zona central del lago, pero siempre cabe la posibilidad de un espejismo.

                A lo largo del septenio alminarense, en el que estamos dando testimonio de lo que acontece en la ciudad, hemos visto desecar dos veces el estanque central**, aparecer y desaparecer las ranas, enturbiarse las aguas, e incluso desatarse allí una tempestad. Ahora todo está lleno de sargazos. De todo esto y mucho más hemos dejado testimonio escrito.

                                       La alameda seca

         El álamo es un árbol que ha generado un sustantivo propio, alameda. Es un árbol caducifolio que puede elevarse hasta el infinito, siempre que tenga humedad bajo el suelo o que esté junto a un río, porque es un árbol de ribera. Estamos en la proximidad de la estación seca y estos se encuentras casi seco, cuando deberían estar florecidos. El rumor de las hojas de los álamos con el viento, es uno de los más relajantes y característicos que existen. Su esbeltez es perfectamente distinguible en el horizonte. En Melilla están como se ve.

 

Notas:https://elalminardemelilla.com/2012/02/19/desecada-la-laguna-del-parque-forestal/ ;https://elalminardemelilla.com/2011/10/13/en-busca-de-nessie/

 

 

La garza solitaria


 

              En el parque forestal de Melilla, aparte de la decoración vegetal, ya no hay fauna animal. Las carpas desaparecieron hace tiempo, porque no se podía mantener la oxigenación del agua. Los dos estanques están yermos de vida. Apenas resiste alguna tortuga. En otro tiempo también existieron las ranas, pero provocaban molestias a los vecinos con su croar. No hay ningún especie animal que evite la proliferación de los mosquitos de aguas turbias. Antaño también se dejaban ver los murciélagos por estos lares, pero tampoco quedan. El mundo animal huye de la deforestación sintética.

          Es el parque forestal con superpoblación de nombres (Rey Juan Carlos, Felipe VI, habitación Gloria Fuertes, y centro de interpretación de la naturaleza Ramón Gavilán). Hay algo que no se entiende y es por qué este último nombre tiene dos lugares dedicados en Melilla, uno de ello, y recientemente, la Universidad a Distancia.

           En este tipo de naturaleza poco hay que interpretar. El parque es realmente un solarium, por no escribir secarral, en donde la fauna no resiste, como los pobres y ya extintos mapaches, de los que dimos cuenta hace no mucho tiempo. Los burros si aguantan y las acémilas, junto con la vaca y las siempre inquietantes cabras, pero nada más.

       Aquí no hay nada que pescar, parece pensar la garza y es cierto. No hay nada que llevarse al pico. Pese a toda la lluvia caída, no hay sensación de verdor, ni frondosidad vegetal, ni siquiera sensación de ambiente fresco. El calor y la estación seca se acercan de modo inexorable. Todo es un decorado, debajo de la tierra pardusca, hay una manta o tela que impide la proliferación de la vegetación. Incluso los álamos de la zona alta parecen estar secándose. Son árboles que proporcionan abundante sombra, pero necesitan mucha agua o la proximidad de un río. Nada de eso hay aquí. Solo la garza solitaria.

 

 

Cierre de la piscina pública


            Si la comparación entre Melilla y cualquier capital, ciudad y pueblo de España, se realiza en lo que se refiere a las piscinas públicas, entonces el déficit resulta abrumador. Esta piscina fue inaugurada en abril de 1990 por el alcalde Gonzalo Hernández, como todavía reza la placa que desaparecerá cualquier día. En los últimos 27 años, de los cuales 20 son del mismo gobierno, no se ha hecho absolutamente nada, salvo mínimos mantenimientos. En el programa electoral del Partido Popular en 2015, cumplido al 110%, se hablaba de la construcción de una nueva piscina pública.

          A lo largo de estos 7 años del Alminar, hemos recogido todo tipo de noticias y denuncias sobre el deficiente estado de esta instalación pública. en estos últimos 20 años, los usuarios han padecido todo tipo de inclemencias en su interior, desde frío en el agua y la instalación, hasta las aguas verdes y todo tipo de fauna en las duchas.

            Las piscina municipal está muy por debajo de la demanda ciudadana. Constantemente, en la gestión de instalaciones deportivas, aparece el cartel: “No hay plazas para nuevos usuarios en la piscina”. Todo está saturado. No solo es la gran afición deportiva que existe en Melilla en el campo de la natación, sino también en las numerosas personas que la utilizan por motivos terapéuticos y de salud personal.

                En dos décadas no se ha sido capaz de renovar la instalación, y mucho menos de construir otra nueva. La zona de cafetería lleva 15 años cerradas sin que hayan sido capaces de darle un uso para el público. En la nueva renovación será dedicada a oficinas, probablemente la de instalaciones deportivas que se encuentran en el pabellón de deportes. Solo ahora han encontrado el momento para cerrarla, renovarla y dejar a los melillenses de cara al verano y al próximo otoño. El próximo 30 de mayo la piscina echará el cierre, hasta el momento más próximo posible a las elecciones.

             Se va a sustituir la caldera de gasoil, por una de biomasa. Se bajará el techo para reducir el volumen de aire a calentar o refrigerar, y se renovará la instalación interna al completo: duchas, vestuarios, gradas; y también se cambiará la cubierta. Eso sí, en ningún lado se informa del inminente cierre y de su posible duración.

 

Cuando obras no son amores


 

            Hemos padecido una ciudad insufrible desde el día siguiente del último recuento electoral, y ahora una año antes, volvemos al “estado de obras”. La planificación de la ciudad no existe. Solo hay planificación electoral, el único motivo es ganar las elecciones, para poder mantenerse. No tenemos nada equiparable a cualquier otra capital española, ni siquiera un paupérrimo carril bici. Lo que van a instalar en un “falso carril” bici. Ninguna ciudad española degrada y/o bloquea sus arterias principales de comunicación. Ahora, en la zona del Paseo Marítimo y del barrio del Industrial, calle marqués de Montemar, se van a instalar “un carril sin salida” para bicicletas y otra zona semipeatonal, que en una ciudad como Melilla solo provoca la saturación de las vías colindantes. Hemos viajado, hemos visto verdaderos carriles para bicicletas, y en ningún caso, se anula un carril de circulación de vehículos, como se ha hecho en Melilla, con la sola separación  de un neumático viejo. Es un carril repintado de rojo para simular, porque no lleva el pavimento especial para las bicicletas.

          Obstaculizar el tráfico no es fomentar el uso de medios alternativos o el transporte urbano. Curiosamente toda esta zona (Paseo Marítimo y Barrio Industrial), es la única que carece y ha carecido siempre de la posibilidad de acceder al transporte público o COA, que ya es solo un transporte de fronteras. Todas las líneas de autobus empiezan y acaban en las fronteras de Melilla con Marruecos. El gobierno de la ciudad no fomenta el transporte público. El estado del servicio de taxis en Melilla es bochornoso. Todas estas obras en estas calles, solo pretenden la revalorización urbanística de la zona, y son contrapuestas a una zona escolar, residencial  o de comercios.  Eso sí, las entradas a los garajes privados están a salvo.

         Es un modelo de gestión que hace caso omiso a las recomendaciones ciudadanas. Tras el fracaso de las reformas en el Barrio del Real, con la eliminación del autobús urbano en el barrio, y que ha sido desviado a una vía secundaria; y las que se llevaron a cabo en la calle Carlos de Arellano, se podría haber esperado a iniciar estas nuevas obras, en dos vías principales del barrio del Industrial, o buscado proyectos alternativos. El Paseo Marítimo tiene acera suficiente para que el carril bici no se hubiese llevado por delante un carril de circulación completo. La reforma en Marqués de Montemar convertirá la calle Carlos V en un infierno rodado.

           La otra obra en curso, de las decenas que nos esperan, es el cambio de solería en una de las entradas de acceso a la zonas de oficinas del Cargadero de Mineral. No es un modelo de gestión, es solo un modelo de obras. Demasiados millones invertidos solo en pavimento y solería.

 

 

 

 

 

Una carretera estratégica


  Preferencia de paso para carros de combate

     La carretera de circunvalación es una carretera estratégica, esto quiere decir que se adapta a la orografía del terreno, de hecho se construyó sin puentes y respetando los badenes de los arroyos, lo que la convertía en inundable. También se la llama carretera perimetral.

      En un tiempo, un consejero de Fomento, cuando se inauguró el tramo de carretera del polvorín de Horcas, llegó a decir que gracias a esa obra: “los camiones de gran tonelaje podrían ir desde el puerto hasta la frontera sin necesidad de atravesar el centro de la ciudad”. Era una frase hueca, una fantasmada, porque el acceso a la carretera por encima de la plante incineradora es casi inaccesible a los camiones de gran tonelaje. Además, las rampas de la zona del barranco del Nano son impracticables para camiones y exigirían la construcción de rampas de frenado.

       El problema ahora es que la carretera perimetral, de circunvalación o ML 101, es inaccesible entre martes y jueves debido a la ocupación de la misma por los coches del comercio atípico o contrabando. Ya hemos calculado que desde el domingo por la tarde, se empiezan a asentar en la misma una media de 200 vehículos por kilómetro, y llegan a ocupar más de dos kilómetros de su trazado.

       Por si fueran pocas estas dificultades, es una vía estratégica, adaptada a las necesidades de la Defensa Nacional, y por parte de su recorrido es normal encontrarse con vehículos militares Humvee multi-propósito, en sus patrullas tácticas, o incluso con carros de combate, como el que obligó a detener el tráfico atípico para permitir su paso por la vaguada del arroyo de Farhana.

       Puesto a pedir, no puede haber mayor  emoción en un campo de golf que la que ofrece el de Melilla, junto a ejercicios tácticos, saltos a la valla, o aterrizaje de aviones.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/04/07/una-carretera-en-las-nubes/

Un siglo del Sagrado Corazón de Melilla


 

                El 5 de mayo de 1918 era domingo. La iglesia del Sagrado Corazón no estuvo acondicionada hasta algunos días después, justo cuando llegó a la ciudad el entonces obispo de Olimpo y auxiliar de Málaga, monseñor Manuel González. El culto al Sagrado Corazón es una devoción de inspiración jesuítica. Necesidades y obligaciones pastorales del obispo de la Diócesis de Málaga y Melilla, monseñor Jesús Catalá Ibáñez, han obligado a adelantar unos días la conmemoración litúrgica del centenario del templo arciprestal de Melilla, pero eso constituye un detalle menor.

                   El centenario o primer centenario de una iglesia o de un edificio es muy importante, porque es el que le abre la puerta de la historia, equivale casi a una nueva inauguración. Muchas edificaciones no llegan a esa efeméride, sobre todo en Melilla, dada la pobreza de los materiales con los que fueron construidos todos los edificios de “la expansión del territorio”. En 1927, la prensa de Melilla se hacía eco de un derrumbe en parte del techo de la nave y de algunos desperfectos más. El entonces Vicario del templo, don José Casasola, ya había comunicado al obispado la situación de la iglesia.

                    Llegar al centenario no es nada fácil, pues son muchos los acontecimientos que se producen a lo largo de 100 años, incluso en el propio año del centenario o en los inmediatamente anteriores, como el año 2016, el del gran terremoto de Melilla, y cuya huella, en forma de grietas, todavía pueden observarse en los gruesos muros del templo arciprestal.

                      El templo ha sido adornado y revestido de una iluminación especial para la ocasión. El obispo Catalá Ibáñez ha dirigido una misa concelebrada de todo el clero de la ciudad y de otros significados eclesiásticos de la Diócesis. La procesión litúrgica se ha iniciado en el lado de la epístola, para dirigirse hacia el altar mayor por el pasillo central, como mandan los cánones, con el obispo cerrando la procesión con mitra y báculo.

                    La efeméride ya ha llegado y está cumplida. El Vicario episcopal Roberto Rojo ha sido acompañado una vez más por el obispo titular de Málaga, que tenía especial interés en acudir a esta señalada conmemoración, cuyo inicia se ha marcado hoy, con esta ceremonia litúrgica de “acción de gracias”.