11 de marzo, atentados en los trenes de Madrid


Un atentado terrorista checheno en un vagón del Metro de Moscú, llevado a cabo el 6 de febrero de 2004, causó 40 muertos y más de 100 heridos. Solo ese dato hubiese sido suficiente para dirigir las sospechas de los atentados de Madrid, en una dirección distinta a la del atentado terroristas de ETA, que por aquel entonces todavía seguía asolando a la sociedad española y condicionando la actividad política. ¿Por qué? Pues porque una organización o banda terrorista tiene una firma propia, un sello, al igual que los perfiles de «asesinos en serie». Sin descartar nada, las sospechas deberían haberse dirigido hacia una hipótesis de autoría islamista pura, sin colaboraciones o interacciones de ningún tipo. A lo largo de ese día, la intervención de Arnaldo Otegui, por entonces en el organigrama de la organización terrorista, dejó claro que descartaban cualquier implicación, aunque solo fuese en modo de colaboración. «Ni son sus métodos, ni sus fines«, fueron sus palabras y él sabia lo que decía y porqué.

¿Por qué se mantuvo el gobierno de José María Aznar en la hipótesis falsa? Un gobierno es la entidad mejor informada de un país.  Pasado el estado de shock, por la magnitud del atentado,  el gobierno debería haber reaccionado el día 12, y no dar lugar a la frase lapidaria de Rubalcaba: «España merece un gobierno que no les mienta». La realidad es que ningún gobierno debería mentir, en ninguna circunstancia.

Sobre el 11-M hemos leído todo: Lo bueno, lo falso y lo malo, como en el libro de Martín Gadner. Lo falso es lo que todavía intenta apuntalar la versión errada de la coautoría de ETA y de algunos sectores del Estado profundo,  para provocar un vuelco electoral, que sí se produjo,  fue por la actitud enrocada de un gobierno totalmente desbordado. Se contó en su día la anécdota,  no se sabe si cierta o aproximada, de Mariano Rajoy abriendo la puerta de Aznar en la calle Génova: «Tú y tus guerras», dicen que dijo, o al menos eso fue lo publicado. La realidad dice también, que en la reivindicación del atentado que realizó Al Qaeda, no mencionó en ningún momento al posicionamiento de España en la 2ª guerra de Iraq (2001). José Mª Aznar jugó a ser «señor de la guerra sin serlo«, y quedó políticamente condenado por un atentado espantoso en Madrid, una ciudad sacudida permanentemente por ETA. Hasta Tony Blair, ex primer ministro del Reino Unido pidió perdón por la foto de Las Azores, y por secundar una guerra con información falsa. Saddam Hussein era lo que era, y el mundo no ha sido mejor desde entonces, y a la vista están los hechos.

¿Por qué esa irreductibilidad en no reconocer un error tan manifiesto? Es incomprensible y la política española está lastrada y crispada desde entonces. El presidente Aznar rompió una tradición de un siglo, la del no alineamiento de España en conflictos internacionales, iniciada con Alfonso XIII. En ese sentido, guste a unos y no a otros, el actual gobierno de Pedro Sánchez, da continuidad a esa tradición de neutralidad de la política española, que Franco no cumplió, porque sí se alineó con el EJE, y envió tropas a la campaña contra Rusia. Esto son hechos históricos, independientemente del posicionamiento de cada uno. Esto es una guerra de Estados Unidos e Israel, frente a un Estado teócrata y homicida como es el de Irán, pero son los intereses de ellos, y los motivos no están expuestos.

Terrores y terrorismos en el 11 de marzo

El mundo en el año 2000 estaba sin reglar, ni vigilar. El acceso a teléfonos móviles y tarjetas prepago era ilimitado. España seguía luchando contra los zarpazos mortales de ETA, por eso el terrorismo islamista extendía sus tentáculos sin apenas control. Amer Azizi, ya era un nombre consolidado en los círculos terroristas de Al Qaeda en esa fecha. Fernando Reinares es uno de los autores que incluimos en la etiqueta de «lo verdadero», dentro de las investigaciones sobre los atentados de Madrid. Solo ponemos objeciones al título de su último libro: 11-M, pudo evitarse. No se pudo evitar ese atentado, como tampoco se pudo evitar el del 11 de septiembre en Nueva York en 2001. Como tampoco el muy posterior de la sala Bataclán en París, el 13 de noviembre de 2015. Francia y Estados Unidos son naciones mucho más solidas y de tradición democrática más consolidada que España, y no evitaron nada. A posteriori los indicios parecen mucho más evidentes.

El reencuentro de un libro, del grupo de lo malo, titulado A Tumba Abierta, de Fernando Múgica, motiva este artículo, que pretende ser aclaratorio. Se trata de una conversación con Javier Lavandera, uno de esos personajes al que el análisis marxista integraría dentro del concepto de Lumpen. El otro sería Jesús Tashorras, el vendedor de la dinamita. En ese año 2000 y posteriores, el desorden reinaba en las minas asturianas. En palabras de Lavandera: «Gijón era un mundo podrido». La dinamita se distraía con destino a sabe dios que fines. Todo eso lo captaron los organizadores de la trama islamista de Azizi y prepararon su atentado, con años de antelación. Probablemente, esto es suposición, decían que necesitaban la dinamita para ETA, pera encubrir sus verdaderos fines, o quizá ni siquiera eso sea creíble. Cuando se va a hacer algo así, no se da pista ninguna, ni falsa, ni por mucho menos verdadera.

El gobierno de Aznar entró en convulsión y no supo explicar nada. Del error inicial se pasó al sostenimiento de la mentira, y aún siguen, y eso fue lo que soliviantó a la gente, que provocó el vuelco electoral. Luego hubo otras cosas, pero la principal es esa. La verdad está ahí, aunque asociaciones, grupos y personas, busquen todavía la suya. El otro error, que se sigue cometiendo, es buscar relación entre las acciones terroristas y su atentados, y alguna causa original que lo justifique. Eso no existe. Es una ecuación falsa. Ningún grupo terrorista, ninguna guerrilla revolucionaria, ha mejorado nunca nada con su existencia y «luchas armadas».

Todo eso surge del erróneo concepto anarquista de que el problema es el Estado, y que hay que combatirlo con la violencia. Al Estado nunca se le derroca o derriba con violencia, todo lo más, se le conduce hacia algo peor. En los casos de las revoluciones triunfantes, esto es más evidente aún. El Estado de los Soviets, que fue fuente y modelo de inspiración para el mundo entero durante un siglo, fue infinitamente peor que la Rusia de los Zares. El paradigma del mal será siempre el nazismo. Han pasado 24 años, la herida política sigue abierta. Las 193 víctimas quedaron allí para siempre. Lo seguimos leyendo todo, pero nunca daremos cabida a lo falso.

Nota: Atentados de Madrid, 15º aniversario | El Alminar de Melilla

El túnel lóbrego


  Carreteras del Estado y regionales en Melillla

   Somos bastantes los que por motivos laborales usamos la carretera perimetral, de titularidad estatal y también los ramales de conexión con la ciudad.

El Ministro de Infraestructuras y Transportes Oscar Puente , anunció  un convenio de 3 años, para el mantenimiento de las carreteras del Estado en Melilla, por un importe total de 1,81 millones de euros. Las carreteras del Estado suman un total de 9,7 kms. y son 3, la perimetral, la del acceso al aeropuerto,  y el tramo final del acceso a la frontera de Beni Enzar.

  La ciudad tiene además tres túneles,  uno estatal (el del Aeropuerto) y otros dos autonómicos, el de Alfonso XIII , y el de la carretera de la Purísima, o de Sido Uariach, que también pasa por debajo de la pista del aeropuerto, pero en su cabecera norte. Esta carretera es de titularidad autonómica. Es una de las que se encuentra en peor estado de conservación.

   El paso por el túnel es tremendo,  porque se pasa de la luz diurna a la oscuridad más absoluta. La señalizacición en el interior no existe, cuando es obligatoria. No hay pintura reflectante en los bordillos de las aceras, ni en las paredes del túnel. No hay pintura vial, ni bandas de señalización, pero por no haber, no hay ni luz. Y no la hay, no porque la desidia urbana se haya olvidado de cambiarlas, de mantenerlas, o de que existen, sino porque ni siquiera hay lámparas,  pues han sido robadas,  extraviadas o sustraídas. Solo queda una solitaria luz encendida, que no iluminar absolutamente nada.

Es cierto también que no es una vía excesivamente frecuentada, pero por allí pasan ciclistas, peatones,  además de los vehículos, y otro tipo de tráfico urbano. Está claro que los únicos  que no pasan por allí  son los vehículos de mantenimiento urbano,  porque no ha emitido alerta alguna sobre su estado, que se prolonga por espacio de años. El estado del firme es también muy lamentable.  Hay baches y no funcionan los desagües, lo que provoca que los charcos se mantengan durante semanas.

  El pasado 19 de enero había un vehículo averiado en el interior del túnel,  del que no se veían ni siquiera las señalizaciones de advertencia. Tal es su oscuridad. La travesía nocturna es desaconsejable totalmente. Está en un estado más sórdido que las intransitables vías urbanas de Racoom City y las de Silent Hill.

 

Saeideh Ghasemi en la UNED de Melilla


   Mientras EEUU e Israel bombardean Irán, intentado cambiar un régimen político con misiles, en Melilla la profesora de la Universidad Complutense, Saeideh Ghasemi, intenta cambiar algunas ideas y conceptos en la Casa de la Palabra, de Mohamed Hammu. Palabras frente a bombas y disparos, aunque en la sede de la UNED melillense, el tema del conversaciones era solo la literatura persa, de la que la profesora Ghasemi es experta.

  El problema del pelo femenino en el islam, es claramente una cuestión esencial, objeto de controversia en el momento presente. A lo largo de la historia cultural humana, la cuestión del pelo surge como instrumento político de dominación sobre las mujeres.  Hace unos años, en mayo de 2017, apareció otra profesora Sirin Adlbi, para defender el derecho y libertad para ponerse el velo o hiyab, en los países    de tradición occidental. En la mayoría de los países del oriente islámico, no es derecho alguno, porque se trata de una obligación. La dicotomía no tiene fácil solución, pese a que aparentemente resulta fácil posicionarse, ya sea en posiciones extremas, o tolerantes.

Saeideh Ghasemi, profesora universitaria de origen iraní, contó en el principio de su charla, el trauma que le supuso al ingresar en una escuela para niñas de Irán, la imposición del velo y el vestido reglamentario con pantalón y camisa larga. De repente ella «dejó de una niña rubia con el pelo rizado», y sus compañeras dejaron de distinguirte por el pelo liso, pelirrojo, o moreno. Todas fueron homogeneizadas por el rigorismo de los clérigos chiíes, desde 1979 hasta la fecha. Fue una «reducción física y espiritual«.

    El corte de pelo traumático es algo que sufrimos su día los varones, en los tiempos del servicio militar obligatorio. Es en esencia,  un ritual de insolación ritual,  ya sea individual y colectiva. Pero es verdad que de modo temporal.  Los ejércitos del mundo siguen sin permitir el pelo largo. Se alienta la uniformidad.

  ¿Qué nos queda pues? Nos queda la palabra,  la literatura y la poesía,  tanto para los convencidos,  como para los que no.  Una paradoja de estos tiempos, es el enquistamiento de la intolerancia. Por muchas concesiones en aras de la convivencia en democracia que se hagan,  esa otra visión se mantendrá inasequible, impermeable, y preferirá siempre el enfrentamiento y la tensión.

  Estas charlas de la Casa de la Palabra,  son pequeños oasis en este tiempo árido.

Nota:Sirin Adlbi frente al imperio decolonial | El Alminar de Melilla

la UD. Melilla, con la gramática justa


  Las alarmas suenan en el fútbol

El CA. Antoniano, de la localidad sevillana de Lebrija, fue fundado en 1964, y se mantiene desde entonces en las divisiones frías del fútbol español, justo antes la que se encuentra el equipo titular melillense. Las divisiones conocidas como del «gulag», porque solo se sabe cuándo se entra,  y en las que no existe visibilidad alguna. Por debajo solo está solo el infierno futbolístico de la 3ª Federación,  a la que probablemente nos dirigimos. 

    Quedan solo 8 jornadas por disputar,  y la salvación,  no la directa, sino la del partido de permanencia, se encuentra a 6 puntos, o lo que se lo mismo, a 3 partidos.  De los 8 encuentros restantes,  hay que ganar 2 de modo obligatorio, para alcanzar el horizonte salvífico. Los empates, a estas alturas y en esta situación,  ya son solo agónicos, o una prolongación del tormento.

Lebrija es una ciudad de apenas 30.000 habitantes. El CA. Antoniano juega en el estado musical, al igual que el Melilla. No publica su presupuesto pero se supone modestísimo, a enorme distancia de los millonarios presupuestos melillenses. La UD. Melilla jugó intentó ganar, pero con poca solvencia, porque también se protegía de la derrota. Ya juega atenazada, porque el desastre acecha y nadie quiere perder, descender, o lo que es lo mismo, morir, aunque sea deportivamente.

¿Qué ha fallado? Probablemente es el modelo hipersubvencionado.  El presidente del club es en realidad un gestor/delegado de quienes lo patrocinan y subvencionan. Últimamente está muy cuestionado,  aunque no de modo público. Solo en algunos panfletos callejeros, en los que se mencionan supuestos hechos de una gestión opaca. Nada se sabe ni de la subvenciones reales,  ni de las deudas y gastos existentes, aunque algunos afirman que son escalofriantes,  tanto unas, como otras.

  El resultado le sirve al equipo lebrijano para afrontar el último tramo de la temporada con cierta tranquilidad, lo que no sucederá con los melillenses, a los que ya solo les espera, o nos espera, un calvario. Vivimos en un mundo de resultados, y aquí ya no los hay. Pero esa ausencia de resultados, también tienen consecuencias. En los clubes profesionales, los grandes, caen entrenadores, se cambian jugadores, pero rara vez se ven cambiar los presidentes. Hay solo cambios de accionistas mayoritarios. En Melilla no hay pañoladas, ni peticiones de dimisión para nadie.

La siguiente jornada invita a un moderado optimismo, ante un rival directísimo. Espera el Xerez Deportivo, en el estadio de Chapín. luego vendrá el Lorca como visitante.

 

El cuponazo y el quiosco de la ONCE


Perseverar en el error y la responsabilidad administrativa

En democracia, las administraciones se suceden de modo ordenado, con lo cual, contraen un responsabilidad subsidiaria en las acciones y actos administrativos anteriores. Tomar un decisión a sabiendas de injusta o arbitraria, en el mundo judicial es una prevaricación. En el mundo administrativo, tomar una decisión arbitraria y mantenerla a lo largo de una década, no sabemos qué nombre tiene. Hemos escrito de todo sobre este quiosco de venta de cupones de la ONCE, originariamente instalado en la calle del General Pareja, retirado de su posición en 2018, por ampliación de la zona peatonalizada. Fue en principio un acto temporal, que se ha prolongado en el tiempo y que se ha convertido en una irregularidad manifiesta.

En el año 2021 se amplió la arbitrariedad, y se volvió a retirar el quiosco del cupón, esta vez por motivos estéticos, desde la calle Chacel hasta la plaza Héroes de España, gobernando ya el pacto del tripartito, o gobierno taifa. Fue una arbitrariedad no devolver el quisco a su posición original tras el acabado y peatonalización de la calle Pareja. Trasladarlo de nuevo, esta vez al lugar más sombrío, húmedo e inhóspito del triángulo modernista, fue un acto arbitrario sobre la arbitrariedad primera (2018-2021). Mantenerlo, ya abandonado, porque no cumplía las condiciones de Seguridad e Higiene en el Trabajo exigidas por la normativa vigente, supone una continuidad en la arbitrariedad incomprensible. Mientras tanto, la trabajadora asignada en esa zona, prosigue con su jornada laboral, pero en sobre el pavimento y expuesta a los rigores climáticos, pese a ser una trabajadora próxima su edad de jubilación. Al igual que en el segundo traslado, ahora se exigen criterios estéticos, para no reponer ese tipo físico de quiosco (no encaja en el entorno modernista), para no reponerlo de modo inmediato. Este también resulta una excusa, porque hay al menos tres quioscos similares en el triángulo modernista.

Si difícil es explicar porqué no se devuelve al lugar en el que estaba autorizada la instalación, también resulta difícil de explicar porqué una entidad como la ONCE, de interés social, pudo aceptar un traslado así en origen, sin un compromiso de reposición. Ahora creemos que ya es obstinación pura, para no dar la razón ni aparentar que se cede ante la trabajadora y la opinión pública.

En el artículo del año 2024, publicado el 29 de febrero, nos preguntábamos esto: «¿Sirve de algo escribir? La observación atenta nos dice que sí, y algunas de las reacciones posteriores parecen confirmarlo, aunque la resistencia a los cambios o a reconocer los errores, sea una tendencia irreductible en España, o en Melilla». La pregunta sigue en pie y admite mucho debate. Lo que hoy tenemos más claro aún es que, si se abandona el espacio del debate público, de la libertad de expresión, y de la vigilancia del Poder, este ocupa todo el espacio sin remedio. Y la verdad o los hechos de los que quedará constancia, es de aquella y de aquellos sobre los que se escribe.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2021/11/08/la-historia-del-quiosco-errabundo/

Monseñor Satué y el oficio de la Fe


En solo dos meses desde su nombramiento para el ministerio episcopal, monseñor Satué ya ha visitado dos veces la ciudad, mientras que para ver a anteriores obispos a veces, pasaban hasta uno y dos años. Es además, el primer obispo que ha pasado casi una semana en la ciudad, y también es el primero que dialoga de modo directo con la feligresía, sin pasar por los filtros de agrupaciones, cofradías y comunidades de diversa divisa. Son demasiadas novedades en muy poco tiempo. ¿Se traducirán todas estas novedades en cambios? Da la sensación de que sí. El tiempo episcopal inmediato acabó en estancamiento, frente a problemas que no conoceremos o solo muy por encima. La información de «calidad» que maneja un obispo, un cardenal, o un nuncio, es mucha. Sin esa clase de información fina no se podría gobernar nada, ni resistir 2000 años, a un mundo que no se detiene frente a los cambios, y que continua su avance constante.

Nos acercamos al encuentro con Satué, hasta la iglesia de San Agustín del barrio del Real, porque es la parroquia de la demarcación del Alminar, y porque era un encuentro abierto. Siempre estamos dispuestos a oír y a escuchar, para obtener perspectivas nuevas de las cosas. Si solo acudimos a escuchar a aquellos/as de los que nos consideramos correligionarios, no aprenderemos nada nuevo nunca, y no queremos solidificarnos en una única creencia y dirección. La vida y las sociedades humanas son muy diversas. Una parte importante de lo que sucede a nuestro alrededor, tiene que ver con lo religioso y la religión. Incluso hay actividades, como la política, que tienen mucho de creencia, e incluso constituyen sus propias feligresías.

La cruz de monseñor José Antonio Satué

A las preguntas y exposiciones de los fieles, casi todos implicados en comunidades, sobre sus problemas y contingencias, monseñor Satué explicó que cada uno lleva su propia cruz, y la suya en este caso la de obispo: Yo no hago milagros, no soy Dios, afirmó. Por eso se trabaja en comunidad, para aliviar y compartir la carga y la responsabilidad, que uno voluntariamente asume. Fue el primer aviso de la gran andanada, que iba a lanzar al final de su charla. La vida de una parroquia, de una demarcación eclesiástica, como Melilla, no cambia susceptiblemente por un cambio de obispo o de párroco. Además, no se mostró partidario de «grandes vuelcos tras un nombramiento«, algo que sí dejó claro. Quien espere revoluciones no las encontrará, porque la Iglesia no se mueve así. Lo que sí quedó claro es que solo se debe trabajar desde la iglesia y para la comunidad, en su totalidad, sin excluir a nadie. Tanto el propio obispo Satué como el párroco Victor Hugo Andrade, señalaron claramente uno de los males actuales: «las comunidades y grupos que se convierten en grupúsculos, que trabajan y actúan desde la Iglesia, pero que solo procuran el bien, y la supuesta salvación, para sí mismos y los de su comunidad». La admonición sonó clara y contundente. Es una advertencia de esas que no se pueden dejar pasar, porque es uno de los males que está vaciando las iglesias, las cofradías, las comunidades. Las personas, o algunos grupos de ellas, se apropian de todo, y retuercen los reglamentos como si fueran gomas.

Quanto, quando, sicut, quid

La iglesia es una institución y comunidad de personas de vida consagrada, instituida por Jesucristo, para acompañar a la humanidad hasta el fin de los tiempos. Para ello, se ocupa de las personas, hombres y mujeres, que la integran. El obispo José Antonio Satué percibió mucha preocupación por el quanto y el quando, pero ningún «mea culpa«, ningún sicut, ni quid. La realidad de las iglesias vacías, o casi, de la falta de colaboraciones, no se traduce en un intento de aproximación a el porqué se procede ese alejamiento, o el cómo evitarlo, o en positivo, el cómo procurar que más personas se acerquen a ella, a procurar sentirse parte de una comunidad amplia y no específica. Y este fenómeno ocurre en todos los ámbitos sociales. El mal no solo es el relativismo, sino el individualismo normativo, y el sectarismo comunitario. El creer que la razón propia es la de todos, y que eso excluye a todos los demás.

Las propiedades de la iglesia de San Agustín y el Cristo de Limpias

Todas las propiedades físicas de la iglesia de San Agustín se obtuvieron gracias a los extraordinarios ingresos que generaba un culto único en Melilla, el del Cristo de Limpias. El culto fue abatido por el hoy sacerdote diocesano y ex paul, creador de un movimiento personalista, Jesús Hurtado, en 1989, tras la reforma integral de la iglesia. El daño que se hizo a la feligresía del Real fue inmenso, y cientos de fieles la abandonaron para siempre y nadie ha pedido perdón por ello. Se entregaron firmas de los fieles al entonces obispo de Málaga monseñor Ramón Buxarrais.

  Desde la misma creación de este blog, pusimos todo nuestro empeño en recuperar ese busto y recuperar su historia. En el año 2014, una feligresa del Real nos entregó el busto original del Cristo de Limpias. Un año después se lo entregamos al párroco Rafael López Cordero, que lo restauró y repuso al culto, en una visita del obispo Catalá Ibáñez en 2016.

Solo se mantuvo allí tres años, porque un monaguillo impío, mal aconsejado, lo sacó de la urna bendecida, cometiendo un acto sacrílego, y lo cambiaron por el actual, que es absolutamente falso. Estos son los actos, entre otros muchos, de quienes se adueñan de las cosas que no les pertenecen, y que provocan que la gente común abandone los templos, pasando por encima de párrocos y de obispos.

Profecía sobre el fin de las Torres V Centenario


En enero de 2012, en el Alminar primigenio, escribíamos esto:  «Así pues, si evaluamos individualmente los tres conceptos que debe cumplir una obra pública, el suspenso total a esta obra es inapelable. Es un lugar inhóspito. El envejecimiento de los materiales es extremo para solo los 15 años que lleva construida. Mi vaticinio es que en no mucho más de ese plazo, deberá ser abandonada y finalmente «demolida»».

Las Torres V Centenario se ocuparon y abrieron al público en el año 2000, lo que sitúa el plazo de esta profecía en un entorno comprendido entre los años 2027 y 2030. Escribíamos aquel artículo porque la primera borrasca del año 2012, provocó inundaciones en el «platillo», o sede del Tribunal de lo Contencioso, y en los pasadizos que conectan las Torres Norte y Sur. En la actualidad, la comunicación entre las Torres ya no está permitida, ni para el público, ni para los funcionarios que trabajan en ellas. El deterioro de las estructuras metálicas es ya irreversible, tras no haber realizado trabajos de mantenimiento desde su puesta en servicio en el primera año del siglo XXI.

El entorno de trabajo ya no es seguro, y está fuera de los criterios actualmente vigentes sobre «seguridad e higiene en el entorno laboral». En 2017 se retiró toda la estructura metálica de los embellecedores o quitamiedos, que cubrían todo la parte acristalada de cada una de las 11 plantas del edificio, tanto en una como en otra torre. Esto quiere decir que las cristaleras está ya expuestas a los agentes erosivos, agua, viento y salitre. El aumento en la fuerza de los vientos y el incremento e intensidad de los fenómenos atmosféricos costeros, convierten estos edificios en muy vulnerables. La caída no deseable, cualquier día, de uno de los cristales, obligará a desalojar los Torres de modo íntegro. Salvo los cristales, nada más protege a los trabajadores y usuarios que las visitan y habitan de una circunstancia adversa.

En 2014 se desmontó toda la estructura del ascensor panorámico sin que se llegara a utilizar jamás. Sus márgenes de seguridad operativa no cubrían, ni alcanzaban, los estándares mínimos. El platillo superior, pensada como zona recreativa y panorámica nunca cumplió esa función. La verdad es que nada en las Torres cumplió la función para la que estaban previstas. En ellas se llegaron a proyectar la presencia de hoteles y de alquiler de apartamentos, o lo que es lo mismo, un uso residencial combinado con otro administrativo.

Más allá de proyectos neo faraónicos o de huidas especulativas inmobiliarias, las Instituciones Públicas Estatales y Locales, deberían tener en el primer lugar de la agenda, el cómo sacar a los organismos de la Administración de las Torres, en un plazo no superior a 5 años. Una zona ideal para instalar una sede única para la Administración del Estado y la de Justicia, sería el acuartelamiento de Primo de Rivera. Y esto constituye una necesidad obligada. Las Torres V Centenario ya no tienen más recorrido. La eficiencia energética de estos edificios es igual a 0, no tienen aislamiento adecuado. Son muy frías en invierno y muy calurosas en verano, y su única posibilidad de climatización adecuada es mediante el consumo eléctrico desproporcionado. La ventilación natural resulta un recurso limitado, porque se enfrentan a los vientos dominantes en Melilla, por lo que la mitad de los días del año, las ventanas que pueden abrirse son las menos, y durante un tiempo escaso.

Además, porque siempre hay algo más, tras la retirada de los protectores metálicos en 2017, está prohibido el acceso a los balcones laterales, por el riesgo de caídas o derrumbe. Las Torres no son seguras, no lo han sido nunca. Ahora se acaba de sanear «el platillo» de estructuras metálicas corroídas.

Hasta 2025 no se construyó una entrada de acceso común, que protegerá a ciudadanos y trabajadores  de las inclemencias meteorológicas.

Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2017/11/26/la-ruina-metalica-de-la-torres-v-centenario/; (2) https://elalminardemelilla.com/2012/01/17/torres-del-v-centerario-de-melilla/