Guiomar-Segovia, la estación en el páramo


 

En una tarde clara y amplia como el hastío, cuando su lanza blande el tórrido verano, copiaban el fantasma de un grave sueño mio mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano. Antonio Machado

   Es un tema espinoso, porque la Estación Guiomar del tren de Alta Velocidad,  de Segovia-Hontoria , no se entiende emplazada en medio de un páramo,  a 5 kilómetros de la capital, y en una hondonada,  por lo que no resulta visible, hasta el mismo momento en que estás encima. Lo que quiere decir que, o sabes su localización precisa, o resulta difícil buscarla.

  Ese emplazamiento, pese a que la capital segoviana dispone de línea férrea y estación propia, no fue entendido por nadie. Aunque no se nos ocurre mejor homenaje a Antonio Machado, profesor de instituto en Segovia, que tirar una estación de AVE (Alta Velocidad Española), en medio del páramo castellano. En su actual ubicación se puede ver muchas de las soberbias descripciones del poeta sevillano, de su obra Campos de Castilla. Las montañas azules, los campos yermos, el rojo sol, el granito de Guadarrama, la llanura dorada. Todos esos reflejos están aquí en el páramo de la estación Guiomar-Segovia.

Por tus barrancos hondos y por tus cumbre agrias, mil Guadarramas ( río de piedra) y mil soles vienen, cabalgando conmigo, a tus entrañas. AM.

Pero seguimos en nuestra estación del páramo. Es evidente que no todas las ciudades tienen puerto de mar, y que no todas tienen acceso al tren (Teruel), pese al casi medio siglo de Democracia en España, y de distribución equitativa y solidaria, de las riquezas peninsulares. De igual forma, el acceso a la Alta Velocidad se está completando en el momento actual, en el que Badajoz o Almería, son ciudades equipadas todavía con el tren clásico. Pero Segovia tuvo la suerte de entrar en la segunda tanda de la Alta Velocidad, por su proximidad a Madrid, y por su conexión lineal con Valladolid, capital de la inexplicable autonomía de Castilla y León, cuando el Reino de León y el de Castilla, tuvieron reyes y coronas diferentes, hasta la unificación de todo, bajo las cabezas de Isabel y Fernando.

España es uno de los grandes países de la Unión Europea, con uno de los más altos PIB, que sin embargo, no se ve rentabilizado en toda su dimensión, debido al lastre de la corrupción, la malversación y el despilfarro. Estos males han atravesado toda la gestión de los gobiernos hasta la actualidad, con fases más o menos agudas. Los ejemplos más desaforados serían los aeropuertos de Castellón y Albacete. La ubicación de esta Estación Guiomar, en el páramo castellano, entraría dentro del epígrafe genérico de la mala gestión, y del despilfarro, en una infraestructura que era necesaria. Su excentricidad con respecto a la capital segoviana, la ha hecho estancarse, en lo que podríamos considerar una utilización media/baja. Para llegar hasta ella hay que utilizar el transporte público o el vehículo privado, lo que incrementa el coste del viaje, habida cuenta de que Madrid es la principal opción de empleo de Segovia. Existe un aparcamiento oficial, que pese a su bajo coste (5€ día), no es utilizado de forma mayoritaria, ni completa. También se utilizar la opción de aparcar en el descampado, que es gratuita, y en la que se hace la vista gorda, porque si no, la Estación Guiomar estaría en quiebra técnica. Los taxis esperan en vano a algún pasajero perdido. A la mayoría vienen a recogerlos sus familiares

Los políticos gestores de la infraestructura, idearon un palacio de congresos, que no se utiliza para ese fin. En el páramo no hay nada, salvo la Estación, ni probablemente habrá nada en las próximas décadas. Su evolución es muy incierta.. Junto a los andenes, hay dos vías por las que transitan, a velocidades descomunales, los AVEs que no se detienen en la estación. Hacen un ruido estremecedor al pasar, y mueven todo el aire a su alrededor. Tampoco homenajea claramente al poeta, ni a Pilar de Valderrama, la poeta y dramaturga que inspiró a Antonio Machado, bajo la advocación de Guiomar. Es algo parecido a intentar rendir culto a Lope, dedicando una calle a Elena Osorio. Es en definitiva, una filigrana política. En Málaga la estación AVE se llama María Zambrano, y en Madrid Clara Campoamor.

  

Con Ceuta, desde El Alminar


Esto no es inmigración.  Los menores no emigran solos, sin padres,  sin algún tipo de estructura familiar.  Es otra cosa. España es un país que constitucional y democrático, por lo que resulta chusco que una parte de la mayoría progresistas que apoya al gobierno, le pide que proteja los Derechos Humanos. Si dudasen de eso, no se entendería que apoyasen a un gobierno del que desconfían.

  Cuando se asaltan las fronteras de un Estado de forma masiva,  en avalancha,  ya sea inducida o no, el articulado que se aplica es el de la expulsión inmediata, previo confinamiento e identificación.  En el caso de los menores,  lo que tendría que exigirse es la colaboración obligatorio del gobierno marroquí.  El fin protegible por la Ley no puede ser que los menores queden desarraigados de sus padres,  como demandan algunos juristas mediáticos, ni que se fomente este tipo de entrada en un país soberano, perteneciente a la Unión Europea, y firmante de todos los Tratados Internacionales posibles. Esto es un asalto fronterizo, con características de invasión organizada. Y a la vez, todos en Ceuta y Melilla saben porqué se huye desde el otro lado, en esas condiciones.

Ceuta, Melilla y las fronteras

La avalancha invasora ha superado las 40.000 personas, en tiempo récord, y eso es la mitad de la población de Ceuta. ¿ Qué ciudad de España soportaría una situación así,  sin que estallasen todo tipo de conflictos?  Ninguna.  Esta realidad solo es posible por la situación de convivencia multicultural existente en las ciudades españolas norteafricas, Ceuta desde 1580 y Melilla desde 1497. Para los derrotistas añadiremos que en el Tratado de Independencia de Marruecos de 1956, se reconocía la realidad española de ambas ciudades.

  Cualquiera de los 170.000 españoles residentes en Ceuta y en Melilla, es perfectamente conocedor de la realidad social y política marroquí, que explica estas avalanchas, sin necesidad de buscarles justificaciones peregrinas.  Es más,  los melillenses y ceutíes nos sentimos muy poco identificados o representados,  por las opiniones que los tertulianos de diversa adscripción emiten sobre nosotros, eso sí,  a muchos kilómetros de distancia y sin haber pisado las ciudades, o como máximo durante unas pocas horas. No somos reductos medieval, sino todo lo contrario. Un conocido de ascendencia rifeña me dijo en 2023: «No queremos Marruecos en Melilla». La solución no es deshacerse de nosotros. 

  Esto quiere decir que la realidad de las ciudades es netamente española y multicultural,  y que lo que los ciudadanos melillenses y ceutíes quieren es una actuación política clara sobre las ciudades y unidad política en la defensa de su integridad, tanto física como política. Sobran también los posicionamientos medievales.

En ninguna ciudad se vivió un confinamiento tan duro como en Melilla y Ceuta, durante la pandemia. Maruecos tardó 3 años en reabrir el paso fronterizo al tránsito humano y con muchas restricciones. La avalancha de 2021 y la actual de 2026, demuestran que la política de no hacer movimientos significativos,  como impedir la visita del Rey Felipe VI a ambas ciudades, no sirve para nada. Ni reconocer el Sáhara,  ni no reconocerlo.

  La otra cosa que sabemos en Melilla o Ceuta, es que al perímetro fronterizo no puedes acercarte individualmente para nada, sin que la patrulla reglamentaria, de cualquier lado de la frontera, te de el alto. Si se acercan 40.000 y pasan, el problema y la causa están en el otro lado.

Hay un dato poco divulgado y conocido, y es que el PP gobierna en solitario en Ceuta,  con la abstención del PSOE, para evitar la entrada de VOX en el gobierno. El camino era esa. El actual desgasta a los dos partidos mayoritarios. Ya se está lejos de culaquier pacto de Estado.

Nota:https://www.libreriaprimerapagina.es/ceuta-ciudad-y-frontera/

 

Julio, mes de las Ánimas en Melilla


En el canto XI de la Odisea, el héroe viajero Odiseo, el de las mil tretas, llega hasta uno de los bordes del mar, para recibir las predicciones del adivino Tiresias de Tebas, que se levanta desde el inframundo, junto con miles de muertos en batallas pasadas. A cambio de las profecías debe realizar un homenaje y sacrificio a los que habitan en el Hades, y la promesa de rendir un posterior homenaje a todos los caídos en la guerra de Troya. Está claro que nuestra tradición de honrar la memoria de los muertos, y proveer el descanso en paz de sus almas, tiene más de tres mil años de antigüedad, y es una herencia griega.

Si hay un lugar en España en donde esta tradición no se limita solo al día asignado (2 de noviembre), sino que se mantiene a lo largo de todo el año, especialmente los viernes, es en nuestra ciudad. Ahora que se están identificando y localizando la inmensidad de las fosas comunes del franquismo (algo absolutamente necesario), hay que decir que la mayor fosa común de España, perfectamente delimitada y dignificada, se encuentra en Melilla. Es la de los héroes anónimos de las guerras de África. No debería ser causa ni motivo de discordia el que se quieran recuperar e identificar los restos, de los represaliados del franquismo. Es algo que también se hace en Rusia con las víctimas del estalinismo. La dignificación de los muertos es algo que nos distingue como cultura humana.

Ánimas en Melilla (del Barranco del Lobo a Monte Arruit)

El 27 de julio de 1909 cambió para siempre la historia de España. Una escaramuza en las inmediaciones de Beni Enzar, provoca una respuesta militar desde la Comandancia de Melilla, que ordena a la 1ª Brigada Mixta de Cazadores de Madrid, a cuyo frente estaba el General Pintos, el avance en dirección al monte Gurugú. Las fuerzas rifeñas de Ouchen (el lobo), dominan las alturas de las cañadas y barrancos. Cuando las fuerzas españolas están en un lugar sin retorno, atacan, y el desastre es inmediato. Se producen mil bajas, de las que 400 serán mortales. Nadie lo espera, el Gobierno el que menos (algo habitual en España). Se inicia la leyenda de Melilla. La Semana Trágica sacude a Barcelona y a España, y los muertos se quedan aquí para siempre, en donde son venerados y cuidados desde entonces, pero no serán los últimos. El 21 de julio de 1921 se produce el Desastre de Annual, que sacudirá la nación hasta sus cimientos. El 9 de agosto de 1921, la masacre y martirio del Ejército español, rendido y superviviente de Annual, supone una de las páginas bélicas más negras de la historia militar universal. Sin embargo, la censura militar oculta lo sucedido allí. Nuestras fosas se llenan con más de 15.000 soldados muertos, más jefes y oficiales. La mayoría de ellos será para siempre «héroes anónimos». Son las fosas comunes identificadas, más grandes de España.

Héroes anónimos, fieles difuntos

El cementerio de Melilla es un lugar activo. Tiene sus sacerdotisas (mujeres vigilantes), sus cultos propios y también sus ritos. En la grandes fosas de las Ánimas, las que están debajo del panteón de los mártires de Monte Arruit, la actividad es incesante, pero silenciosa. Siempre se encuentran cosas nuevas y hay cierto orden litúrgico. Todavía existe unas rústicas hornacinas, en donde la gente coloca sus velas. Ahora se ha reutilizado una barbacoa como improvisado lampadario, y también ha aparecido un reclinatorio sobre la parte alta de las fosas. Con el tiempo, y esta es nuestra profecía, aquí habrá pequeño oratorio, dedicado solo a las Ánimas de África. La aparición del libro de Isidoro Luque, Melilla Misteriosa, ha puesto estos temas en actualidad, cuando parecían un tanto olvidados.

Invocaciones  para los difuntos:

-Concédeles, Señor, el descanso eterno y alúmbreles la luz eterna. Descansen en Paz, amén. -Jesús piadoso, dadles el descanso eterno,  amén. – Oh Señor omnipotente, os ruego que libréis a las almas del purgatorio, y particularmente a quienes cayeron en batallas y guerras, sin el consuelo de ver a sus seres queridos. – Oh Dios creador y redentor, tened misericordia de las almas del purgatorio, especialmente de las más olvidadas, y las restablescáis en la salvación eterna, amén.

Desde hoy y cada 27 de julio,  conmemoraremos a las Ánimas de África.

Nota:El Barranco del Lobo | El Alminar de Melilla

Cultura, nación y Campeones del Mundo


  Somos campeones del Mundo de fútbol y esta vez con plena conciencia y convicción.  En 2010 todo nos fue pillando por sorpresa, y fuimos pasando cada eliminatoria hasta llegar a la final, en donde alzamos la Copa del Mundia por primera vez.  Todo fue tan sorprendente que no dio tiempo a que se arnasen las ideologías destructivas.  Rodriguez Zapatero estaba en pleno derrumbe político y en un colapso económico que siempre negó. Pero fuimos felices por lo inesperado.

  En este campeonato del mundo, con soporte básico de Estados Unidos,  México y Canadá, aunque menos, ya sabíamos a lo que veníamos y se empezó chocando con Cabo Verde.  Nadie recuerda que hay un país campeón que ya no existe,  la República Federal de Alemania, que en 1974,  empezó el Mundial perdiendo contra su otra mitad, la República Democrática de Alemania,  cuyo nombre era mentira. Pero esa derrota inicial les despertó y acabaron ganando. Algo similar le ha ocurrido  la selección de España de 2026.

Sin embargo,  este vez estaba todo despierto,  los sentimientos nacionales, los nacionalistas, los apasionados de la selección de su país, y también sus detractores, que son del mismo calado del nacionalista que critican,  pero en términos más restrictivos. Se llama nación al terreno que pisan solo los nacionales del terruño,  aunque eso sea imposible de determinar. Es un nacionalismo excluyente.

  Hay otra nación que ya no existe,  que era tremendamente competitiva, Yugoslavia, y que desde su despedazamiento violento no ha vuelto a conseguir nada, salvo el esloveno Pogačar, pero en ciclismo. La suma actual de las partes,  no alcanza al todo anterior, y hablamos solo de deporte.  Algunos empujan hacía ese camino deportivo,  como el diputado español Aitor Esteban, adalid del mosaico deportivo del terruño,  que no de la nación. Ha dejado de ser un político de referencia. Ahora los nacionalistas pretenden selecciones nacionales, para hacer exactamente aquello que denigran.

  España en la Plaza de las Culturas

La selección española es del pueblo llano. Hasta ahora existía cierto reparo en la élite cultural y política, a identificarse con los colores de la selección. A aprovechar sus éxitos sí, eso saben todos, como ocurriera en el primer Operación Triunfo. Ahora los colores de la camiseta nacional son los de la España multicultural, progresista y plurinacional. Pero el asunto no cuela para los nacionalismos irredentos. Su siguiente exigencia será la de la selección nacional propia, eso sí, en la FIFA no entiende de barcos, solo de dinero, y exigen liga tribal, como Gales o Escocia. Por eso Inglaterra juega sola, y no existe selección de Gran Bretaña. El fútbol es un fenómeno de masas, de esas masas que luego votan, y por eso todos los ojos y elogios han caído sobre nuestra selección nacional. Si Javier Bardem viste la camiseta de la selección, es que algo está cambiando de orientación, y no es el viento. Aunque resulta elogiable y reseñable, porque el mundo cultural era refractario a la camiseta nacional.

Sin embargo, en Melilla, la Plaza de las Culturas cobró más sentido que nunca. El pueblo llano y anónimo, fue llenando la plaza desde las primeras horas de la tarde. La gente sigue a su selección desde hace mucho. Ahora es el centro de la política nacional y de valores de todo tipo. Que el deporte y el fútbol son un fenómeno de masas, lo saben en EEUU desde hace mucho, que utilizaron todas las modalidades deportivas en su guerra ideológica contra la extinta URSS. El fútbol es un fenómeno cultural mundial, y Donald Trump aprovechó la final del Campeonato del Mundo, para evadirse de sus inmensos problemas políticos. Pero «fútbol es fútbol».

En 2010 estuvimos en esta misma plaza, en aquella final sorpresiva. En aquella ocasión El Alminar no existía, aunque ya era. Surgió un años después. En el presente año hemos acudido para dejar testimonio del pueblo y su alegría. A diferencia de otros lugares, en Melilla no hay violencia futbolera, y esto hay que reseñarlo. algún día, la Selección Española de Fútbol tendrá que jugar un partido en nuestra ciudad. Enhorabuena a los Campeones del Mundo, que también somos todos, menos los que se han excluido, en una guerra absurda.

 

¿Overbooking en el IB2253?


Los paneles de información de vuelos del Aeropuerto de Melilla no ofrecían incidencia alguna, porque no las hubo, ni demoras, ni cancelaciones, ni nada. Ningún panel informa del overbooking, porque no se trata de una ilegalidad, sino de una práctica contemplada en el Reglamento (CE) 261/2004, de la Unión Europea, que además fija unas indemnizaciones y responsabilidades en caso de que ocurra, y evitar así asientos vacíos en las aeronaves. Solo que a veces el sistema se desborda, aunque era un día pristino.

El vuelo IB2253 del 14 de julio entre Melilla (MLN) y Granada (GRX), se vio afectado por esta circunstancia, reparada en lo posible, y de manera inmediata, por los gestores de la línea aérea de entre Melilla y los destinos peninsulares, en este caso Iberia y su filial Air Nostrum.

Se ofrecen otros vuelos, traslados alternativos, opción a cambios de billete, pero la situación geográfica de Melilla, dificulta de modo mayor la reparación del plan previsto, que a menudo puede implicar un árbol de conexiones difíciles de remendar. Cuando las suspensiones o cancelaciones son por causas climatológicas, no hay circunstancias reparadoras, porque desde Melilla solo se sale en barco o en avión. Hay un overbooking negativo, cuando el avión se ve obligado a operar bajo condiciones difíciles y debe reducirse de modo obligatorio el número de pasajeros a bordo, para reducir peso. En este caso, la visibilidad era óptima y el viento era apenas una brisa caliente de componente sur. Aun así, había exceso de carga y sobreventa de billetes, y al menos a 20 pasajeros les fue denegado el embarque, con la consiguiente caída de planes y enlaces.

Sin embargo, la cuestión no es esta, sino el criterio para delimitar quienes no suben al avión. El día anterior ya había una señal de alarma, y es que el checking en línea ya ofrecía las siglas SBY (en el limbo), que en principio no significa más que «el comandante de la aeronave», se reserva el derecho de ordenar el vuelo, en función de la carga, o del exceso de pasajeros. Luego en la Terminal aeroportuaria te asignan el asiento y no hay mayor problema. Solo en Melilla es posible acercarse al aeropuerto y preguntar cual es el problema. Sin embargo, los mostradores y los teléfonos de información de Iberia ya decía que había más reservas solicitadas que asientos disponibles, lo cual resultaba un tanto desconcertante, porque las aplicaciones no permiten asignarse asientos ya ocupados, y cuando no hay billetes disponibles, no se puede acceder a la información del vuelo. Algo no cuadraba. Ofrecían la posibilidad de acudir con antelación al aeropuerto, porque los asientos son asignados o confirmados en orden de llegado, aunque luego dijeron los operarios de Iberia que «esa respuesta es absurda». Si se compra un billete y la aplicación te permite asignar un asiento, tu asiento es ese. En caso contrario no se podría hacer la selección.

La clave está en desde donde parte o se origina esa «sobreventa», de existir, o cómo se determinan los asientos que van fuera, caso de que hay que reducir parte del pasaje por peso, o porque el avión asignado es de 60 plazas y no de 72, como posible ejemplo. Aquí la casuística era muy variada. No vale la preferencia de la fecha de compra, ni la de impresión de la tarjeta de embarque, ni tampoco la diligencia o retraso en la llegada al aeropuerto. Nada de eso sirve como baluarte o amuleto. El hecho se produce y es irreversible. La gravedad del incidente dependerá de todas las acciones concertadas que anule. No todas las circunstancias son evaluables económicamente. No hay una respuesta clara a lo sucedido. Los vuelos de Madrid y Málaga salieron sin incidentes y con todo su pasaje.

Luego quieren o pretenden que no usemos tanto los móviles, pero todas estas cosas se arreglan,  o no, con gestiones digitales.

Los misterios de Melilla


¿Siguen existiendo los misterios? ¿Ocurren cosas inexplicables o ya hemos perdido el interés en todo? El caso es que todo sigue ahí, pero siguen esperando que alguien de con la puerta de la otra dimensión. En la última Feria del Libro de Melilla, apareció una compilación de un melillense, Isidoro Luque Vega, en la que agrupa en una investigación, todos los posibles misterios de la ciudad: Casas encantadas, fantasmas, prodigios religiosos, lugares malditos y mágicos, espíritus, brujería y ufología. Sin embargo, lo más sorprendente está en la dedicatoria del libro, hecha a su esposa, a sus hijos, a todos los que le han ayudado y «en especial al blog Alminar«.

El trabajo de Isidoro Luque, titulado Melilla Misteriosa, no deja nada fuera de sus páginas, ya sean fuertes, criptas, hospitales, salas, cementerios, pasadizos, túneles, hechos. Incluye también una aproximación sobre cómo enfocan las diferentes culturas de la ciudad el mundo de los espíritus. Claro que obtener datos, pruebas, testimonios, o fotografías sobre este tipo de hechos es muy difícil, aunque conversaciones hay muchas. En este mismo blog, existe un apartado denominado «Melilla esotérica», y que ha servido de inspiración reconocida para este autor melillense, cosa que agradecemos del máximo modo posible, de modo público y elaborando un artículo específico, dando luz a su trabajo y dándole públicamente las gracias por su mención específica. Eso sí que resulta un misterio, en tiempo en donde se vampiriza cualquier idea, y no se reconoce el trabajo anterior de casi nadie. En el mundo del plagio y de la usurpación de ideas, que alguien se toma el trabajo de agradecer citando nuestro nombre, merece el máximo de los elogios y de la recompensa. Permanecerá para siempre en El Alminar, en los apartados general y esotérico.

Lugares y misterios en Melilla

Afirmar algo, con la ciencia y el pensamiento racionalista echándonos el aliento sobre el cuello, resulta muy arriesgado, por lo que no vamos a afirmar nada, pero cosas pasan, y algunas se ven. Además hay que tener un cuidado adicional, y es que nunca se contará con permisos para visitar esos lugares candentes y misteriosos, y otros basta el que sean señalados, para que desaparezcan de modo inmediato. Esto es lo que sucedió con la casa del curandero Antonio Moreno, en la calle del General Astilleros nº 50, y que fue demolida al poco de publicar su historia y datos en la prensa, antes de que existiera el blog del Alminar, aun que ya era. Esta es una de las historias que recoge, entre otras muchas, el libro de Melilla Misteriosa, además de la del Soldado de los Milagros, o las leyendas en torno al edificio de la antigua Cruz Roja.

En cuanto a la Cruz Roja tenemos un dato nuevo, resultado de una conversación con quien dice haberla visto, en la parte alta del antiguohospital,  o zona administrativa. No se trataría de una monja, sino de una de las damas enfermeras, que contribuyeron a la reforma de la sanidad militar en 1921, y a elevar el índice de supervivencia de los soldados. No afirmamos nada, sino que recogemos el relato y descripción, de quien sí dice haberla visto. Es una dama enfermera y los zapatos de tacón dieron la señal definitiva. Lugares en donde han ocurridos sucesos traumáticos en el pasado son muchos, por eso Melilla está llena de estas historias, que precisan de una narración exhaustiva. Aquí solo damos testimonio de lo que oímos y de lo que vemos.

Hay otro lugar al que prestamos atención últimamente, pero no podemos decir el motivo, y es el Panteón de Margallo, que alberga los restos de 400 soldados, caídos en 1909 en el barranco del Lobo, en el mes de julio, que es el mes de los Caídos en las Guerra de África. En las fotos del Panteón no hay nada encendido, es solo la luz que entra en el monumento. Hay algo que vimos y que podemos probar, y es el de las fumarolas o columnas de vapor, que solo aparecían al ser fotografiadas, durante la demolición de los barracones del Hospital del Docker, en 2017. Lo curioso es que no aparecían siempre en todas las fotos. No había viento, y el polvo de los escombros no asciende.

El pasacalles del Mercado Renacentista


Nada en un pasacalles es de verdad. Todo es figurado. Es una breve ilusión. Este ha sido un de los pasacalles con más participación vecinal, que salvó la ajustada presencia de figurantes. Lo más llamativo fue la presencia imponente del autómata. Este año no hemos visto dragones, ocas (ya no se puede por la ley animalista), guerreros medievales, comefuegos, faquires, magas y brujos, monstruos de diversa índole, ofidios o al caballo de Troya. La música, esencial a un pasacalles contaba con una modesta comparsa de gaiteros, y otra de tambores. Los bailarines y danzantes también eran escasos. La feria ya no es medieval sino renacentista. Se notaba el agotamiento de la gestión, en un evento con el que ya se cuenta en Melilla, desde hace más de 15 años. Desde San Juan al Mercado medieval, se abre la puerta del verano en la ciudad, y empieza el éxodo vacacional, que despuebla nuestras calles. De aquí a la Feria ya solo quedan los conciertos y sobrellevar el calor de la mejor manera posible. El tamaño de la población melillense no permite más holguras. Pero es interesante que esta actividad se mantenga, sobre todo por el vínculo del melillense con la parte vieja de la ciudad, con la roca calcárea que le da sentido. También es cierto que Melilla no tuvo Edad Media, cuyo fin se señala con la caída de Constantinopla en 1453. Al menos una vez al año, volver a pasar unas horas entre esos muros y pisando ese empedrado histórico, al que cuesta mantener con vida y ligado al resto de la ciudad.

Si hay una cosa llamativa, es la cantidad de personas anónimas que acuden a la Ciudad Vieja, cuando habitualmente creemos que nos conocemos todos. Pues no es así, la presencia del pueblo silencioso es siempre una sorpresa gratificante. Y se puede concluir que quizá no se hagan cosas lo suficientemente llamativas, como para atraer la atención de todos. También acudió mucha gente joven, a un evento al que habrá que darle más amplitud social, en un futuro que ya está muy próximo, el inmediato año 2027.

En la murallas del túnel de Santa Ana, vimos la nutrida presencia del Gobierno autonómico, aunque con algunas ausencias. Esto da algunas pistas, que hemos ido anotando y documentando con fotografías, y que analizaremos en una reflexión pendiente, y de la que ya avanzamos el nombre, que será: «La cuestión del sucesor». Vimos todo, desde la presencia permanente de Miguel Marín Cobos, junto al presidente Imbroda, hasta la aparición, ya más frecuente que antes, de la diputada por Melilla, Sofía Acedo, muy bien situada, en acontecimientos sociales de la ciudad. No quiere decir nada, pero si empieza a ser significativo. El candidato del Partido Popular, que gobierna la ciudad desde 1991, salvo dos interrupciones temporales, es el único que queda por conocer, a menos de un años vista de las próximas elecciones generales y autonómicas.