¿El monumento fusilado?


Decía Wittgenstein que nunca podremos estar seguros de haber dicho la última palabra sobre nada, porque en realidad esa última palabra nunca llega, porque no existe. Llevamos más de dos décadas escribiendo sobre el este monumento, pero nunca habíamos escrito lo que vamos a contar ahora, porque ni lo sabíamos, ni nadie nos lo había contado.

Es la historia de un viejo amigo, residente en el Centro Asistencial, pero que sale a tomar café con churros una vez por semana, en la pequeña cafetería del mercado del Buen Acuerdo. Me lo contó la semana pasada y confieso que no le creí nada, porque a lo largo de todos estos años me han intentado colar historias de todo tipo-. Sin embargo, en El Alminar se comprueba todo, para evitar que nos cuelen posibles historias de dudosa factura.

El viejo amigo nos insistió esta semana, y hoy mismo hemos repasado la estatua del requeté, con su fusil, y bandera. Unos dicen que es un legionario, otros que un soldado, pero en realidad es un requeté, que despliega la bandera carlista. Ya conocemos que la estatua fue obra del gran retratista melillense Vicente Maeso, que el proyecto dicen que fue de Enrique Nieto pero no ha podido comprobarse, que es el monumento conmemorativo al «alzamiento nacional», que homenajea la sublevación franquista contra La República y que nadie se ha atrevido a quitarlo. También dicen que debajo hay una fosa con falangistas caídos en los frentes, pero es mentira. Hay tantas historias como personas con las que se hable.

Tiroteo sobre el monumento

-Mi amigo me dijo: «Cuando el alzamiento, él lo llama así, había muchos masones y comunistas que pedían perdón en los periódicos, hasta que un día un militar escribió que ya estaba bien de lamentos públicos, que quien quisiera redimirse se alistase en La Legión, y allí fueron muchos», Solían cumplir su máxima de: a nadie importa mi vida anterior, esto es cierto. Así que sus filas se llenaron de republicanos, comunistas y masones no significados. Mucha gente anónima, de los que muchos murieron en los frentes de batalla de la Guerra Civil. Había que tener cuidado de que la identidad anterior no fuese descubierta.

El caso es que un legionario, eso decía nuestro amigo, no pude soportar más esa doble vida, ese ocultamiento constante, y una noche, de madrugada, tiroteó el monumento desde todos los ángulos posibles. Debía ser buen tirador y rodeó el monumento disparando de modo certero sobre la figura. Le apuntó a los testículos, al corazón, al cuello, a los muslos, a la cabeza. Debió de vaciar el cargador de una pistola. Si llega a ser un humano, lo hubiese dejado muerto sin ningún género de dudas. La efigie está acribillada. Los agujeros de los disparos fueron rellenados y la imagen fue pintado. La luz solar resalta los orificios de las balas. Está más acribillado que el techo del Congreso de los Diputados. Dicen que el legionario escapó a la zona francesa del Protectorado, que se pidió su entrega a las autoridades para fusilarlo convenientemente, pero que los franceses, ya en plena Guerra Mundial no quisieron entregarlo y le salvaron la vida. Nunca se supo su identidad.

Nuestro amigo nos prometió revelarnos más cosas, no quiere llevarse secretos al más allá. Y hay muchos.

Todos los nombres de los muertos


Las campañas del Rif (1893-1927)

El proyecto es tan sencillo y complicado como crear una base de datos, investigar todos los archivos militares (Melilla, Madrid, Segovia y Guadalajara), y buscar todos los nombres de los fallecidos en las Campañas de África uno a uno, sin saltarse a nadie, corrigiendo cualquier error, cotejando toda la documentación existente, o recibiendo las aportaciones de otras personas, asociaciones y archivos, incluidos los de los cementerios, principalmente el de Melilla.

Esto es lo que han hecho Eduardo Sar Quintas y Francisco José Moreno Lara, de un proyecto inicial sobre la Campaña de 1909, en la que el nombre de nuestra ciudad resonó en España entera. La edición original del trabajo recoge 1200 nombres de militares profesionales y soldados fallecidos. El primero sería Martín Abad Daure, soldado de 2ª del Batallón de Cazadores de Mérida nº 13, fallecido por de fiebres tifoideas y enterrado en el osario general. Así hasta un total de 15. 099 nombres. Cada ficha se va completando, caso de que existan, con los expedientes personales, hojas de servicios, fotografías y cualquier otro registro existente. La intención es no olvidar a nadie, encontrar hasta el último nombre.

Esto en sí sería una gran novedad, la recopilación de todos los nombres de los muertos en las Campañas de Marruecos, sin ninguna pretensión belicista, africanista o nostálgica del Protectorado español. Solo hay una contextualización histórica mínima sobre las 5 Campañas (Margallo-Rif-Kert-África y Marruecos). La gran novedad es que todo el material digitalizado y de apoyo se comparte, sin ningún tipo de restricciones. La base de datos tiene actualmente un volumen de 30Gb, y ofrece las actualizaciones y ampliaciones. El único requisito es estar registrado mediante una dirección de correo electrónico. Esto ha sido y es imposible en nuestra ciudad, en donde no solo no existe ni un solo recurso digitalizado, a excepción del Archivo Militar Intermedio, que ha digitalizado todos sus fondos documentales y pone a disposición de los investigadores todos sus recursos. Además, cuenta con la Biblioteca Militar, con un amplio catálogo bibliográfico y unas salas muy cómodas. En una ciudad en la que investigar en Melilla es ha sido llorar, el Archivo Militar ha roto esa realidad. Esto es lo que hace diferente a este trabajo y a estos fondos documentales, a disposición de todos los que tengan interés en ellos. La senda de la digitalización y el acceso a los recursos espera al resto de archivos y bibliotecas de la ciudad.

La edición del trabajo

Iniciado en Melilla por la propia Comandancia General y el Centro de Historia y Cultura Militar, ha acabado siendo acogido y editado por el ayuntamiento de Alhaurín de la Torre y el Centro de Estudios e Investigaciones Julián Sesmero Ruíz. El motivo de este patrocinio fue la existencia de un grupo numerosos de soldados de esta localidad, fallecidos en el conjunto de las campañas, y enterrados en Melilla. De los más de 15.000 nombres de militares y soldados muertos en las guerras de Marruecos, solo se tiene constancia documental de algo menos de la mitad. Al menos 8076 están enterrados de forma anónima en el cementerio de La Purísima, y solo se tiene el nombre como todo dato de su existencia, y de su paso por la vida. También hay constancia de al menos 600 enterramientos sin identificar. Tantos héroes anónimos, tantos héroes forzados.

La edición del trabajo supuso la plasmación de más de 10 años de un trabajo que no cesará hasta que no se encuentre el último nombre, según nos contaba unos de sus autores, Francisco José Moreno. Desde su publicación ya se han realizado 5 actualizaciones, se ha duplicado la carga documental desde los 14 Gb iniciales. Están todos los expedientes de los laureados, como el del teniente Samaniego, el primer laureado de Regulares.

El impacto de las guerras de Marruecos, que se prolongaron a lo largo de medio siglo, alteraron la política española en el reinado de Isabel II y posteriores, comprometiendo la actuación de todos los gobiernos de la época, pero sobre todo, condicionaron el siglo XX español, hasta el punto de resultar decisivas. Nada escapó a la influencia del Barranco del Lobo, o a las tremendas consecuencias del Desastre de Annual.

Nota: Para contacto, descargas y actualizaciones. http://www.lamelillamilitar.com/. Email: rif18931927@gmail.com

El CD Don Benito en Melilla


    El líder frente al colista

  Badajoz es la provincia más grande de España y también es el tercer municipio más extenso, solo por detrás de Lorca y Cáceres. Su término municipal alcanza casi los 600 km². La taifa de Badajoz fue en el siglo X, la más extensa de la España musulmana. Las dimensiones del espacio en Extremadura suelen ser enormes.

   En Don Benito reposan parte de los recuerdos de mi infancia, en la casa de mi tía Pepi Mateos, nacida en la localidad, y junto a mi tío y padrino Alberto. También en Villafranca de los Barros y sobre todo en Badajoz. La visita a Melilla del equipo titular de Don Benito propiciaba una buena ocasión para activar esos recuerdos.

   El nombre de Don Benito desaparecerá pronto, tras la decisión de unificar este término municipal con el de Villanueva de la Serena, ratificada por sus habitantes en el pasado mes de julio. La nueva entidad urbana tomará el nombre de Vegas Altas, en el límite geográfico con la provincia de Cáceres.

      UD Melilla – CD Don Benito

  El líder de la categoría pasó muchos apuros para doblegar al colista del grupo V de la 2ª división de la RFEF ( Real Federación Española de Fútbol) que equivale a una antigua 3ª división. Sólo el despeje erróneo del meta dombenitense, propició el primer gol de la UD Melilla en el último minuto del tiempo añadido, en la 1ª parte de este encuentro. Todo indicaba que este primer periodo acabaría con el 0-0 del inicio.

  El equipo melillense, líder del grupo, ya daba claras muestras de nerviosismo en el último cuarto de hora. Cuando el público pide un penalti tras cada caída en el área rival, es que las cosas no van bien. Muy inquieto el entrenador local, que gritaba sólo en la banda. Nerviosos los jugadores, que no veían el modo de abrir la defensa del colista, que no hizo cerrojo en ningún momento. Lo que es imposible es marcar un gol sin disparar a puerta. En realidad, ese gol primero es consecuencia del despeje erróneo, y de enviar a la red un balón perdido.

  El equipo melillense estará en la fase de ascenso a su antigua categoría, pero se auguran sufrimientos, por lo visto en el día de hoy.

Sello y paradoja del partido comunista


El partido comunista que pretendió ser Uno, pero fue más que Trino, tiene un sello, una marca indeleble que lo distingue. Casi al mismo tiempo que su origen empezaron las disensiones que separaron el extenso campo del marxismo, en decenas de facciones irreconciliables, en las que siempre existían más caínes que abeles. Hay que considerar al comunismo como a una creencia, con sus dogmas impuestos desde Moscú, y como la alternativa en la Tierra al catolicismo de Roma, en la que el Kremlin ejerció, sin exageración alguna, como el Vaticano rojo. La base de la creencia se dirigía hacia un más acá frente al más allá católico, y el paraíso prometido era la dictadura del proletariado. No solo era una alternativa al capitalismo imperante, era algo más. A la trinidad de Marx, Engels y Lenin, se unió la figura de Mao, que resultaría la única sobreviviente.

El comunismo o si se quiere, la desviada plasmación de la doctrina de Marx en forma de estados socialistas, la mayor parte ya desaparecidos, no significó libertad nunca. Quien mejor lo conoce y analiza es John Gray, uno de los mejores pensadores y analistas del mundo moderno, en su obra Misa Negra. El recurso a la comparación religiosa es inevitable con esta nueva fe, que apenas duró un siglo. El sello que distinguió la práctica o aplicación de la dictadura del proletariado fue «el uso del terror» come método, en proporciones antes nunca vistas. Los zares eran tiranos, esto es una verdad inobjetable, pero también que la etapa final de la feroz represión zarista, 14.000 fusilados, sería ampliamente superada por la primera gran oleada del terror bolchevique (100.000), hasta que con la llegada de Iosif Stalin, se alcanzara la mayor magnitud conocida hasta ese momento, cuando en solo un año (1938) y con las cifras más bajas, se fusiló a 328.000 personas, Todos los partidos comunistas se sovietizaron y hasta 1956 fueron estalinistas.

Es la aparición del fascismo la que provoca el gran choque entre los dos totalitarismos del siglo XX, con el nazismo como máximo y perverso exponente. En esta etapa, los partidos comunistas actuaron en defensa de las democracias, aunque su idea de ella fuese distinta. Las democracias pueden ser cuestionadas todo lo que se quiera, y las hay de baja calidad, y de bajo rango, pero en los países de sistemas comunistas, todo era mentira. Sin embargo, las aportaciones de los pensadores y pensadoras comunistas a las democracias fueron muy notables, aunque no todos hayan sido aceptados. No puede decirse lo mismo del fascismo, en el que todo es absolutamente nocivo para la sociedad humana.

Oficialmente equiparados en cuanto totalitarismos; no puede decirse lo mismo del pensamiento marxista, su filosofía, su teoría política y económica, que gozan todavía de cierta vigencia y desarrollo. Hay filósofos/as marxistas, políticos, personajes, e incluso héroes, que todavía siguen siendo objeto de veneración, como Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci, Karl Liebknecht, Sophie School (la rosa blanca), y el español Andreu Nin.

El sello comunista y su paradoja

La emisión de un sello extemporáneo, del que es lo único que puede decirse, ha dado lugar a una absurda acción judicial, como es la paralización de la distribución de un sello de Correos, y su posterior puesta en libertad de venta. Efectivamente un juzgado no puede juzgar la ideología comunista, y solo revisar si la emisión del sello cumplía la normativa legal, como así era. El sello del centenario (1921-2021) al que el propio partido no hizo demasiado caso, incluye también la parte estalinista el Partido Comunista de España, que es la menos resaltable. Hubiese sido preferible conmemorar el 55 aniversario de la legalización del PCE en marzo de 1978, que se cumplió este mismo año. La presencia del PCE en la Democracia de España, le dio legitimidad, aunque fuese de la mano de Santiago Carrillo, el rostro más emblemático, por muchas razones, de los comunistas españoles. Carrillo desligó al PCE del estalinismo, de la propia Unión Soviética, y precursor de su modernización política, o adaptación a los nuevos tiempos, aunque negras sombras le hayan perseguido siempre.

La paradoja del comunismo es esa, que aunque haya auspiciado los peores regímenes políticos posibles, exceptuando a la Alemania nazi, mujeres y hombres bajo estas ideas, han contribuido de modo notorio al progreso del pensamiento humano, y al desarrollo de los derechos colectivos. La paradoja es también que esas mismas personalidades fueron perseguidas y asesinadas por regímenes fascistas, por los socialdemócratas alemanes, pero sobre todo, por los propios regímenes comunistas. Quienes han creado más mártires comunistas han sido los Estados comunistas.

Valla y frontera en Melilla


Historia de una frontera

Un disparo de cañón (El Caminante) realizado en 1862 delimitó el territorio de la ciudad de Melilla. Hasta ese momento y desde 1497, la frontera de la ciudad se encontraba en lo que fue el edificio del Banco de España, en pleno centro urbano y a más de dos kilómetros del perímetro fronterizo actual. La delimitación del territorio se acuerda y lleva a cabo en la 2ª mitad del siglo XIX, nunca antes. El terreno se marca con una serie de hitos, o pequeñas torres, que todavía existen, pero no se lleva a cabo ninguna otra obra material. Es solo una delimitación básica. En la década de 1970, tras una epidemia de cólera, se instala una rústica alambrada, que es la que permanecerá hasta 1995.

Lo que se denominó como obras de impermeabilización fronteriza, con cargo a los fondos FEDER (Fondos Europeos de Desarrollo, se iniciaron en 1995, con el gobierno de Felipe González y con Manuel Céspedes como delegado del gobierno. Se construyó la carretera perimetral, una valla o alambrada de poco más de dos metros, y una serie de torretas de vigilancia dotadas de cámaras de seguridad, que fueron robadas. A partir de 1996 el perímetro no ha parado de ser reforzado nunca, y las crisis migratorias han sido constantes. Por la ciudad de Melilla han pasado desde entonces más de 20.000 personas, de todas las nacionalidades imaginables. Los inmigrantes han sido atendidos siempre, y en casi su totalidad obtuvieron el permiso de residencia. Los ciudadanos melillenses recuerdan todas y cada una de las oleadas migratorias, bien pacíficas o en avalanchas, y siempre bajo el incesante ruido de los rotores de los helicópteros. En casi 3 décadas de inmigración constante, nunca se había producido una tragedia como la del pasado 24 de junio, día de san Juan. Pese a la campaña desatada por un sector de la izquierda más intransigente, se ha impuesto el término de tragedia y no el de «masacre», que lucía en su camiseta la diputada María Dantas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), en su visita a la ciudad la semana pasada, como integrante de la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados.

Es normal que todos estos datos no sean conocidos al otro lado del Mediterráneo, y en realidades tan alejadas de nuestra ciudad como puedan ser el País Vasco, representando por el diputado de Bildu, Jon Iñarritu, y Cataluña. Sin embargo, la obligación de un parlamentario es recabar de modo exacto la información, ya que cualquier organismo o institución tiene el deber de facilitársela, como máximos representantes de la soberanía popular. Sin embargo, son muchas las imprecisiones que puede leerse en los medios de comunicación que en los medios informativos (El País, Público, La Vanguardia) que están marcando el paso en torno a los sucesos del pasado junio, en la frontera entre Marruecos y Melilla (España).

Salto, frontera, la Comisión y el ministro Marlaska

¿Mintió el ministro Marlaska y ocultó información sobre lo sucedido en la frontera entre Melilla y Marruecos? Lo primero que hay que decir es que todo gobierno se defiende a sí mismo, aunque sea de una manera paupérrima como lo está haciendo. Si no es por el video de la cadena pública del Reino Unido (BBC), aquí no se hubiese abierto comisión informativa alguna, y no se hubiese facilitado información a los grupos parlamentarios,

Lo segundo es que sin la colaboración de la parte marroquí, que nunca se tendrá, lo que sabremos será siempre la mitad de esa verdad que se pretende averiguar. Lo que muestra el vídeo de la BBC, y otros muchos grabados desde el propio territorio marroquí, es que «la larga marcha» de los 5000 inmigrantes hacia Melilla, se origina en Marruecos, y que el trágico salto que acabó con la vida de al menos 23 personas, se produce desde el lado marroquí de la valla. El diputado Jon Iñarritu reproduce en su cuenta de Twitter, un croquis publicado en el diario El País, en el que sitúa el lugar en donde se produjeron la mayoría de las muertes del 24 de junio. Toda esa zona a la que se denomina patio interior, así como los pasillos inmediatos a los tornos y las puertas, es territorio marroquí, sin ningún género de dudas. Ese terreno procede de la franja denominada como «tierra de nadie», que Marruecos nunca reconoció y que ocupó en toda su extensión, a lo largo de todo el perímetro melillense. En realidad es que Marruecos ni siquiera reconoce a Melilla o Ceuta.

Solo los vídeos de la parte marroquí, podrían aclarar la totalidad de lo sucedido, el número exacto de muertes, y los puntos exactos en que se produjeron, aunque con los vídeos que ya se conocen, y en Melilla son muchos, las dudas son más bien pocas. Otra cosa es si una vez forzada las puertas de acceso, y accediendo a la zona intermedia, hubo allí fallecidos o heridos, pero sin que todavía puede considerarse como territorio melillense. Los heridos de este lado del territorio fueron trasladados al Hospital Comarcal, y todos los que pisaron este lado del vallado, el español, fueron de modo directo al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes. Es en esa zona difusa de terreno, en donde está el conflicto que ahora debate e intenta dilucidar la Comisión del Congreso de los Diputados.

Fotografías e hitos fronterizos

Una fotografía obtenida en un desaparecido foro de antiguos reclutas en Melilla, muestra de modo formidable la realidad de la frontera africana entre España y Marruecos. En ella se ve un hito fronterizo de la antigua muga, que quedó al otro lado tras erigirse el vallado. El hito todavía existe y hemos podido localizarlo. España renunció a unos pocos cientos de miles de m2 de terreno, al levantar el actual vallado fronterizo. ¿Mintió Marlaska por encima de sus posibilidades? como dice el diputado vasco. No nos atreveríamos a decir tanto, pero no tan poco. Lo que no hay es caso «masacre de Melilla», sin restar ni un solo ápice a la tragedia. Mientras tanto, en Melilla solo hay silencio.

José Manuel Cabo, la personalidad total


Es difícil encontrar en una ciudad a alguien que haya abarcado tanto, y que haya estado presente y dejado huella en casi todos los ámbitos de la sociedad. Quien no pertenezca a su entorno familiar, lo ha conocido como amigo, como alumno, como conferenciante, como científico, como compañero de trabajo, como profesor, como catedrático, como activista ecologista, social, político y cultural.

Aunque se dice coloquialmente que nadie es insustituible, lo que es cierto en parte, es también un hecho que hay «personas irremplazables» para una sociedad, y José Manuel Cabo Hernández, era una de ellas. Todos/as podemos ser sustituidos, aunque no en lo personal, en algún momento dado, pero los lugares vacíos que deja José Cabo, son tan numerosos, que difícilmente serán reemplazados. Su repentina desaparición, tras regresar de un viaje ese mismo día, y asistir a una conferencia de la que era impulsor, sobre clima y migraciones, ha conmocionado a Melilla. Todo ha sido demasiado abrupto e inevitablemente definitivo.

Tras jubilarse como doctor y profesor de la Universidad de Granada en Melilla, se encontraba en una etapa óptima en lo personal, y de gran actividad pública. Difícilmente se puede encontrar a alguien que se considerase enemigo, rival o adversario suyo. José Cabo era una persona que solo hacía amigos/as, y que actuaba con una limpieza absoluta. No hay nadie que pueda testimoniar una sola falta, por leve que sea, y esto dice mucho de la personalidad que hoy ha desaparecido. Era la personalidad total, expansiva y continuamente creativa.

El grupo ecologista Guelaya, del que era presidente, la ya extinta asociación cultural Ateneo, COCISSFRA (Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas), el grupo local SEO Birdlife, el Movimiento en Defensa del Arbolado en Melilla o la formación política Podemos, le recuerdan bien como fundador, o como integrante de las mismas. No existía un solo segmento de la actividad en defensa de la naturaleza, de los derechos y defensa de los inmigrantes, y de la lucha y concienciación contra el cambio climático, en el que no estuviese presente. Su ausencia se hará muy notoria por muchas cosas, y por tantas causas

José Manuel Cabo era un melillense comprometido con su ciudad, a la que nunca pensó abandonar, tras el fin de su actividad laboral. Tras sus viajes académicos o de ocio, en los que siempre encontraba una motivación científica, regresaba puntualmente a su ciudad natal y vital. Esto es algo que cada vez se echa cada vez más en falta, la vinculación afectiva y efectiva con la ciudad. El concepto de Melilla no solo como tierra de paso, sino como misión y dedicación. La ciudad que tanto aporta a muchas personas, merece recibir una dedicación equivalente. La dedicación de José Cabo con su ciudad era completa, tanta que por una de esas cabriolas del destino, su regreso a Melilla coincide con el de su fallecimiento.

Permanecerá aquí con nosotros, y en todos y cada uno de los espacios en los que se proyectaba. Su trabajo científico queda ya ahí como legado, aunque hubiese precisado de 20 años más. Sin embargo, el azar o el destino le han sido esquivos. En nuestros muchos debates sobre la influencia del destino en los aconteceres humanos, de los misterios, y la posible interpretación de los signos en los acontecimientos que nos rodean, él siempre respondía de modo invariable: «Mi trabajo consiste en negar todo eso». Pese a todo, este inesperado final precisa de una explicación, que encontraremos o no.

De momento, ya tenemos un nombre más para el nuevo callejero melillense, para el nuevo pabellón deportivo de la Universidad, si es que la ciudad nos sigue importando del mismo modo en que le importaba a José Cabo. ¡Que descanse en paz por siempre!

Don Juan en los infiernos


¿Qué condenó a don Juan, al Tenorio? Mentir, una vez tras otra, faltar a la palabra dada, romper promesas y juramentos, incluso cuando se tiene una última oportunidad para arrepentirse y renegar de las mentiras. Esto es lo peor y lo que condena a cualquiera. Después de la mentira ya no hay más. Es el final. Se puede seguir vivo, disfrutando de oropeles, continuar en el devenir diario, pero ya se está condenado. En el mundo protestante, porque don Juan es un mito católico, es lo peor, lo que finiquita una carrera personal o política. Peor que el pecado o la falta cometida, lo que realmente condena es el mentir sobre los hechos, la declaración falsa. En los Estados Unidos es una obligación el decir la verdad, ante el requerimiento judicial, o de cualquier estamento institucional, por lo que el perjurio resulta fulminante, incluso aunque se sea el propio Presidente. En la tradición católica romana se es más laxo con esta cuestión, o incluso con la propia falta.

No queremos decir nada con esto, solo que el regreso de Tenorio, de don Juan, como cada mes de noviembre, a manos de Sibila Teatro, nos da una oportunidad para reflexionar, algo que es parte de la esencia del Alminar. Sin reflexión no habríamos rebasado la frontera de los 11 años. Si embargo, el Tenorio es también muchas cosas más. Es la necesaria certeza de que toda obra humana tiene principio y final, y de la importancia del mismo. En la obra de Tirso de Molina, don Juan va camino de las llamas del infierno, mientras que en la de José de Zorrilla, don Juan accede a redimir todas sus faltas en el Purgatorio, aceptando pues esa última oportunidad. Hasta el siglo XIX existía mucha preocupación sobre estos temas, pero en el siglo XX todo cambió, y al vivirse el infierno sobre la propia Tierra dejó de tenerse confianza en el Más Allá.

La política quedó excluida de la categoría de la mentira, aunque la verdad política equivalga casi a una. Sin embargo, lo que buscamos es la categoría, para que se entienda mejor lo que queremos decir, con esta reflexión. Hasta el último momento, hasta casi el día de antes, Vladimir Putin, negó que fuese a invadir Ucrania, e incluso negó que tuviese intención de hacerlo. Esa es la categoría máxima de la mentira, y es por ello que es ya un dirigente condenado, aunque no le veamos pagar por ello. Esta evidencia de mentira categórica, debería servir para que nadie intentase justificarle, o para hacerle merecedor del rechazo más absoluto, tanto individual como colectivo, pero ya hemos dicho, que la política parece estar excluida de la posibilidad de la mentira. Lo que condenó a Willian Jefferson Clinton, no fue la falta cometida, sino la mentira. Por eso ya no es creíble, y precisó de ser salvado por su sucesor, Barak Obama. En España, el máximo referente de la mentira categórica es José Mª Aznar, con ocasión de los atentandos islamistas del 11 de marzo de 2004. Unos años antes colaboró en otra mentira universal, la de la Guerra del Golfo de 2001, junto a George W. Bush y Anthony Blair.

El mito de Don Juan en noviembre

La compañía teatral Sibila teatro optó en por la versión de Tirso, y mandó a su don Juan a las llamas del infierno. A veces se puede escoger el final, pero en otras ocasiones, es el final el que te escoge. No es algo que puede decidirse siempre. Por eso hay que actuar siempre, de modo en que tengamos presente, que el final puede presentarse en cualquier momento. La inmortalidad solo es posible si hay un final. La sibila era una mujer sabia y a menudo profética, como Casandra, la que acompaña desde el inicio al Alminar, que decía siempre la verdad, pero a la que los dioses condenaron a no ser creída.