¿Overbooking en el IB2253?


Los paneles de información de vuelos del Aeropuerto de Melilla no ofrecían incidencia alguna, porque no las hubo, ni demoras, ni cancelaciones, ni nada. Ningún panel informa del overbooking, porque no se trata de una ilegalidad, sino de una práctica contemplada en el Reglamento (CE) 261/2004, de la Unión Europea, que además fija unas indemnizaciones y responsabilidades en caso de que ocurra, y evitar así asientos vacíos en las aeronaves. Solo que a veces el sistema se desborda, aunque era un día pristino.

El vuelo IB2253 del 14 de julio entre Melilla (MLN) y Granada (GRX), se vio afectado por esta circunstancia, reparada en lo posible, y de manera inmediata, por los gestores de la línea aérea de entre Melilla y los destinos peninsulares, en este caso Iberia y su filial Air Nostrum.

Se ofrecen otros vuelos, traslados alternativos, opción a cambios de billete, pero la situación geográfica de Melilla, dificulta de modo mayor la reparación del plan previsto, que a menudo puede implicar un árbol de conexiones difíciles de remendar. Cuando las suspensiones o cancelaciones son por causas climatológicas, no hay circunstancias reparadoras, porque desde Melilla solo se sale en barco o en avión. Hay un overbooking negativo, cuando el avión se ve obligado a operar bajo condiciones difíciles y debe reducirse de modo obligatorio el número de pasajeros a bordo, para reducir peso. En este caso, la visibilidad era óptima y el viento era apenas una brisa caliente de componente sur. Aun así, había exceso de carga y sobreventa de billetes, y al menos a 20 pasajeros les fue denegado el embarque, con la consiguiente caída de planes y enlaces.

Sin embargo, la cuestión no es esta, sino el criterio para delimitar quienes no suben al avión. El día anterior ya había una señal de alarma, y es que el checking en línea ya ofrecía las siglas SBY (en el limbo), que en principio no significa más que «el comandante de la aeronave», se reserva el derecho de ordenar el vuelo, en función de la carga, o del exceso de pasajeros. Luego en la Terminal aeroportuaria te asignan el asiento y no hay mayor problema. Solo en Melilla es posible acercarse al aeropuerto y preguntar cual es el problema. Sin embargo, los mostradores y los teléfonos de información de Iberia ya decía que había más reservas solicitadas que asientos disponibles, lo cual resultaba un tanto desconcertante, porque las aplicaciones no permiten asignarse asientos ya ocupados, y cuando no hay billetes disponibles, no se puede acceder a la información del vuelo. Algo no cuadraba. Ofrecían la posibilidad de acudir con antelación al aeropuerto, porque los asientos son asignados o confirmados en orden de llegado, aunque luego dijeron los operarios de Iberia que «esa respuesta es absurda». Si se compra un billete y la aplicación te permite asignar un asiento, tu asiento es ese. En caso contrario no se podría hacer la selección.

La clave está en desde donde parte o se origina esa «sobreventa», de existir, o cómo se determinan los asientos que van fuera, caso de que hay que reducir parte del pasaje por peso, o porque el avión asignado es de 60 plazas y no de 72, como posible ejemplo. Aquí la casuística era muy variada. No vale la preferencia de la fecha de compra, ni la de impresión de la tarjeta de embarque, ni tampoco la diligencia o retraso en la llegada al aeropuerto. Nada de eso sirve como baluarte o amuleto. El hecho se produce y es irreversible. La gravedad del incidente dependerá de todas las acciones concertadas que anule. No todas las circunstancias son evaluables económicamente. No hay una respuesta clara a lo sucedido. Los vuelos de Madrid y Málaga salieron sin incidentes y con todo su pasaje.

Luego quieren o pretenden que no usemos tanto los móviles, pero todas estas cosas se arreglan,  o no, con gestiones digitales.

Los misterios de Melilla


¿Siguen existiendo los misterios? ¿Ocurren cosas inexplicables o ya hemos perdido el interés en todo? El caso es que todo sigue ahí, pero siguen esperando que alguien de con la puerta de la otra dimensión. En la última Feria del Libro de Melilla, apareció una compilación de un melillense, Isidoro Luque Vega, en la que agrupa en una investigación, todos los posibles misterios de la ciudad: Casas encantadas, fantasmas, prodigios religiosos, lugares malditos y mágicos, espíritus, brujería y ufología. Sin embargo, lo más sorprendente está en la dedicatoria del libro, hecha a su esposa, a sus hijos, a todos los que le han ayudado y «en especial al blog Alminar«.

El trabajo de Isidoro Luque, titulado Melilla Misteriosa, no deja nada fuera de sus páginas, ya sean fuertes, criptas, hospitales, salas, cementerios, pasadizos, túneles, hechos. Incluye también una aproximación sobre cómo enfocan las diferentes culturas de la ciudad el mundo de los espíritus. Claro que obtener datos, pruebas, testimonios, o fotografías sobre este tipo de hechos es muy difícil, aunque conversaciones hay muchas. En este mismo blog, existe un apartado denominado «Melilla esotérica», y que ha servido de inspiración reconocida para este autor melillense, cosa que agradecemos del máximo modo posible, de modo público y elaborando un artículo específico, dando luz a su trabajo y dándole públicamente las gracias por su mención específica. Eso sí que resulta un misterio, en tiempo en donde se vampiriza cualquier idea, y no se reconoce el trabajo anterior de casi nadie. En el mundo del plagio y de la usurpación de ideas, que alguien se toma el trabajo de agradecer citando nuestro nombre, merece el máximo de los elogios y de la recompensa. Permanecerá para siempre en El Alminar, en los apartados general y esotérico.

Lugares y misterios en Melilla

Afirmar algo, con la ciencia y el pensamiento racionalista echándonos el aliento sobre el cuello, resulta muy arriesgado, por lo que no vamos a afirmar nada, pero cosas pasan, y algunas se ven. Además hay que tener un cuidado adicional, y es que nunca se contará con permisos para visitar esos lugares candentes y misteriosos, y otros basta el que sean señalados, para que desaparezcan de modo inmediato. Esto es lo que sucedió con la casa del curandero Antonio Moreno, en la calle del General Astilleros nº 50, y que fue demolida al poco de publicar su historia y datos en la prensa, antes de que existiera el blog del Alminar, aun que ya era. Esta es una de las historias que recoge, entre otras muchas, el libro de Melilla Misteriosa, además de la del Soldado de los Milagros, o las leyendas en torno al edificio de la antigua Cruz Roja.

En cuanto a la Cruz Roja tenemos un dato nuevo, resultado de una conversación con quien dice haberla visto, en la parte alta del antiguohospital,  o zona administrativa. No se trataría de una monja, sino de una de las damas enfermeras, que contribuyeron a la reforma de la sanidad militar en 1921, y a elevar el índice de supervivencia de los soldados. No afirmamos nada, sino que recogemos el relato y descripción, de quien sí dice haberla visto. Es una dama enfermera y los zapatos de tacón dieron la señal definitiva. Lugares en donde han ocurridos sucesos traumáticos en el pasado son muchos, por eso Melilla está llena de estas historias, que precisan de una narración exhaustiva. Aquí solo damos testimonio de lo que oímos y de lo que vemos.

Hay otro lugar al que prestamos atención últimamente, pero no podemos decir el motivo, y es el Panteón de Margallo, que alberga los restos de 400 soldados, caídos en 1909 en el barranco del Lobo, en el mes de julio, que es el mes de los Caídos en las Guerra de África. En las fotos del Panteón no hay nada encendido, es solo la luz que entra en el monumento. Hay algo que vimos y que podemos probar, y es el de las fumarolas o columnas de vapor, que solo aparecían al ser fotografiadas, durante la demolición de los barracones del Hospital del Docker, en 2017. Lo curioso es que no aparecían siempre en todas las fotos. No había viento, y el polvo de los escombros no asciende.

El pasacalles del Mercado Renacentista


Nada en un pasacalles es de verdad. Todo es figurado. Es una breve ilusión. Este ha sido un de los pasacalles con más participación vecinal, que salvó la ajustada presencia de figurantes. Lo más llamativo fue la presencia imponente del autómata. Este año no hemos visto dragones, ocas (ya no se puede por la ley animalista), guerreros medievales, comefuegos, faquires, magas y brujos, monstruos de diversa índole, ofidios o al caballo de Troya. La música, esencial a un pasacalles contaba con una modesta comparsa de gaiteros, y otra de tambores. Los bailarines y danzantes también eran escasos. La feria ya no es medieval sino renacentista. Se notaba el agotamiento de la gestión, en un evento con el que ya se cuenta en Melilla, desde hace más de 15 años. Desde San Juan al Mercado medieval, se abre la puerta del verano en la ciudad, y empieza el éxodo vacacional, que despuebla nuestras calles. De aquí a la Feria ya solo quedan los conciertos y sobrellevar el calor de la mejor manera posible. El tamaño de la población melillense no permite más holguras. Pero es interesante que esta actividad se mantenga, sobre todo por el vínculo del melillense con la parte vieja de la ciudad, con la roca calcárea que le da sentido. También es cierto que Melilla no tuvo Edad Media, cuyo fin se señala con la caída de Constantinopla en 1453. Al menos una vez al año, volver a pasar unas horas entre esos muros y pisando ese empedrado histórico, al que cuesta mantener con vida y ligado al resto de la ciudad.

Si hay una cosa llamativa, es la cantidad de personas anónimas que acuden a la Ciudad Vieja, cuando habitualmente creemos que nos conocemos todos. Pues no es así, la presencia del pueblo silencioso es siempre una sorpresa gratificante. Y se puede concluir que quizá no se hagan cosas lo suficientemente llamativas, como para atraer la atención de todos. También acudió mucha gente joven, a un evento al que habrá que darle más amplitud social, en un futuro que ya está muy próximo, el inmediato año 2027.

En la murallas del túnel de Santa Ana, vimos la nutrida presencia del Gobierno autonómico, aunque con algunas ausencias. Esto da algunas pistas, que hemos ido anotando y documentando con fotografías, y que analizaremos en una reflexión pendiente, y de la que ya avanzamos el nombre, que será: «La cuestión del sucesor». Vimos todo, desde la presencia permanente de Miguel Marín Cobos, junto al presidente Imbroda, hasta la aparición, ya más frecuente que antes, de la diputada por Melilla, Sofía Acedo, muy bien situada, en acontecimientos sociales de la ciudad. No quiere decir nada, pero si empieza a ser significativo. El candidato del Partido Popular, que gobierna la ciudad desde 1991, salvo dos interrupciones temporales, es el único que queda por conocer, a menos de un años vista de las próximas elecciones generales y autonómicas.

Los 18 segundos de Adamuz


El Último Tren, de Elena Fragío

La publicación de: Adamuz, El Último Tren, de Elena Fragío, viajera herida y superviviente del accidente del 18 de enero, junto a la localidad de Adamuz, en Córdoba, nos permite asomarnos a una tragedia reciente, ocultada por el insalubre clima de confrontación política, en el que se pasa siempre por encima de las víctimas.

A las 18h 10, sale de la estación de Atocha en Madrid, la composición Alvia 2384 de 4 unidades, con un peso aproximado de 1600t, y 187 pasajeros a bordo, en dirección sur. En dirección opuesta, norte, desde la estación María Zambrano de Málaga, inicia su trayecto a las 18h 40, la composición Iryo 6189 de 8 unidades, con 317 pasajeros y un peso aproximado de 4000t. Ambos trenes se desplazan a 200 km/h, o sea, que recorren 1 km cada 20 segundos. La recta de Adamuz, en la que se van a cruzar los trenes tiene algo más de esa longitud, casi 2. El destino de todos los que viajan a bordo de los trenes, va a cambiar en ese brevísimo lapso espacio-temporal. Es tan breve que ni siquiera los supervivientes se van a dar cuenta de lo ocurrido. Ninguno es consciente de que el tren Alvia 2384, en el que viaja Elena Fragío, va a impactar contra el vagón 6 del Iryo 6189, descarrilado e interceptando su vía, junto con las unidades 7 y 8 (1500t en situación de inercia).

El alcance de la cabeza tractora del Alvia 2384 sobre la unidad 6 del Iryo 6189 se produce (según Adif), a las 19h 43´44″. Es un cruce más entre trenes, de las decenas que se producen a diario, de las centenas a lo largo de un mes, y de los miles a lo largo de un año. Nunca pasa nada, salvo oscilaciones, vibraciones, y traqueteos molestos, que refieren y graban cientos de usuarios. Pero esta vez iba a resultar diferente.

  Una tramo de rail llevaba probablemente meses, con su límite de resistencia de materiales rebasado.  El material aguantaba en su posición, pero comprometido, y cada día lo tensionaban más,  los pasos continuados de los trenes.

Elena se encuentraba en el Alvia 2384, regresabando desde Madrid con un grupo de amigas, que han realizado una prueba para Instituciones Penitenciarias. Salvo pequeñas inquietudes, ninguna advierte que la fatalidad ya ha marcado a esos dos trenes. Son las 19h 44′ 00″. Los trenes enfilan opuestos la recta de Adamuz,  que van a recorrer en 30″. Solo los maquinistas ven las luces de sus cabezas tractoras una frente a la otra.

  En el segundo 40, del minuto 44, de la hora 19, el fragmento del rail se parte por la presión y el traqueteo del Iryo, desequilibrando el tren, que descarrila a partir de la unidad 6, que se cruza sobre la vía contigua,  junto con los vagones 7 y 8. Los pasajeros notan una fuerte vibración y un zigzageo violento,  que desplaza a los pasajeros y los derriba, junto con los equipajes y objetos libres. En ese instante ya hay heridos y muertos,  pero nadie sabe que ha ocurrido.

  El rail se parte y saca de las vías a unidades que pesan 500t cada una. El vagón 6 intercepta la vía contigua,  justo cuando la cabeza del Alvia está en ese punto.  Y en ese momento,  la brutalidad de la física se adueña del esapcio.  Las 1600t del Alvia desplazándose a 200 km/h, o lo que es lo mismo, a 55m x sg, golpean al vagón 6 del Iryo, y lo devuelven a su vía,  junto con los vagones 7 y 8. El impacto desplaza 1500t como si fueran cajas de zapatos vacías. La fuerza del impacto alcanza los 4,8 millones de Newtons, y por la Ley física de acción y reacción, vuelven al Alvia pero en sentido opuesto. El tren empieza a deshacerse a 200 km/h, hasta incrustarse en el talud, cuando su energía en desplazamiento llega a cero. Lo describe perfectamente Elena Fragío: «De repente se apagó la luz, en la profunda oscuridad todo empezó a girar. Cabezazos. Golpes. Hierros retorciéndose. Cristales explotando. Gritos. Un estruendo imposible de describir y de olvidar. El vagón giraba sobre sí mismo a una velocidad descomunal. Durante dos kilómetros volamos por la vía…Seis segundos de no entender qué estaba pasando1«. «El impacto final fue distinto. Ya no girábamos. Estábamos cayendo, una detención violenta2«. Los 5 millones de newtons se habían consumido. 46 vidas se habían perdido, con más de 100 heridos de los 500 viajeros totales.

¿Porqué nadie vio al Alvia 2384?

El maquinista del Iryo advierte a la estación de Atocha de que ha sufrido un enganchón con la catenaria y de que han descarrilado, y avisa para que cierren la línea al tráfico, cosa que hacen, pero no menciona en ningún momento que acaba de cruzarse con un Alvia, del que nadie da referencias. Un pasajero de ese tren, en redes sociales, sí se da cuenta de que acaban de cruzarse con otro tren. Es Oscarteach en X y lo describe así: «Yo iba en el vagón 5 del Iryo. A los pocos segundos de notar las sacudidas  y de ver como el vagón 6 se tambaleaba, pasó el Alvia a toda velocidad. No fue un choque, fue un roce».

  Está describiendo el instante exacto. La rotura del rail, el descarrilamiento del Iryo y la interceptación del Alvia sucede en una fracción temporal de 6 segundos.  El maquinista del Alvia muere en ese instante y el tren se deshace hasta agotar la energía del impacto, y desaparece durante dos horas,  lleno de heridos y de fallecidos. Los pasajeros se rescataron a sí mismos, en la oscuridad y el frío de la noche,  hasta que dieron con ellos. Un guardia civil de servicio,  que se adentró en la oscuridad con un linterna, fue el primero en ver la magnitud de la catastrofe,  dos horas después.

  En el centro de control de Atocha dejaron de verlo,  ni siquiera preguntan a la interventora en dónde se encuentran, y le dicen que vaya a buscar al maquinista.  Y la olvidan y se olvidan del Alvia. Ni siquiera le preguntan qué ha pasado. ¿No hay el equivalente a un transpondedor  en lo trenes?.

  La cuestión final

¿Qué había ocurrido? La Alta Velocidad es una infraestructura ferroviaria que desplaza un tren a la  velocidad de despegue de los aviones. Si no estuviesen afianzados a la plataforma de rodadura con un diseño geométrico perfecto, saldrían disparados como misiles en las rampas de lanzamiento.  No puede haber descuidos, desidias,  tramos sin vigilancia. Es una infraestructura que no admite espacio para la corrupción.  No es una carretera, no vale un parche de asfalto,  un repintado. Entre 2018 y 2021 hubo una gestión obscena sobre el área transportes.

  Desde 2023, el nuevo ministro, Oscar Puente,  gestiona el caos ferroviario a su estilo, el de la conquista del Oeste. Eso le ha perdido, en una tragedia de la que no es responsable. Ha faltado humildad y empatía con las victimas, que son las que importan, tanto aquí,  como en otros lugares. Pero esta ha sido una tragedia en la que el deficiente estado de vigilancia de la infraestructura, ha generado la causa. Ha sido determinante. No es una catástrofe natural.

Notas: 1 y 2, Adamuz, El último tren. Elena Fragío. Editorial Niebla, 2026. Los nombres, de los trenes de Adamuz | Capilla de Juan el Bautista

Resistir el ataque de la gaviota


   Esto ya sucedió hace 12 años y estábamos frente al desaparecido Hospital Militar. Sucedió casi en las mismas fechas, en la época estival. Las gaviotas están sacando adelante a sus pollos. Se vuelven agresivas y atacan una y otra vez.  Son muy territoriales y han ampliado a toda la ciudad su zona de anidación, desde que salieron de los acantilados. Su población no ha dejado de aumentar, en todo este tiempo.  Están siempre acompañadas del estruendoso graznido que las envuelve, y que en ocasiones parecen riñas demoníacas. 

Ya se alimentan de cualquier cosa. Se las puede ver disputando trozos de pan y otros residuos alimenticios a las palomas en incluso a las pacíficas garcillas, a las que a veces también atacan. Son los cuervos del mar, en el que se adentra sin temor alguno, tras la estela de las embarcaciones.

  En aquel encuentro aprendimos una cosa, y es que la cercanía de las paredes limita las posibilidades de ataque. La compañía de una farola limita sus posibilidades homicidas, pero a veces no se dispone de estos elementos de protección.  En ese caso extremo,  se hace necesaria la utilización de una rama seca o de un palo, que hay que buscar en las inmediaciones.  Ese elemento, junto al brazo alzado, hace que no puedan  llegar hasta la cabeza, que es en donde quieren soltar sus picotazos. Protegidos por la pared de la batería  del Rosario en la espalda,  y por el brazo y el palo de Valsaín (Segovia) en alto, pudimos salir indemnes del ataque de la gaviota, que al menos intentó expulsarnos unas 10 veces de su territorio.

  Al estar bien situados,  no hubo problema alguno para sortear sus embestidas, hasta que se dio cuenta de que no había problema alguno para su territorio, que abandonamos en unos 15 minutos,  tras realizar unas interesantes fotografías de sus insistentes ataques.

  La leyenda mítica sobre esta ave omnívora, depredadora y hasta caníbal, comenzó con la novela de Juan Salvador Gaviota, del estadounidense Richard Bach. Sin embargo se trata de un ave tremenda, que no conoce el miedo al ser humano,  y que tampoco tiene límites geográficos. Ha llegado a instalar colonias en el centro de la península, concretamente en Madrid.

   Eso sí, no debe olvidarse que se trata de animales y que no se les puede atribuir comportamientos humanos, aunque para la literatura resulten útiles.

 

Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/07/01/el-ataque-de-las-gaviotas/. Fotografías Archivo Alminar de Melilla (AAdM).

Torreblanca Melilla, jugadoras de 1ª


El equipo femenino de fútbol sala del Torreblanca Melilla fue el primer clasificado en la temporada que ahora concluye, en la 1ª División nacional, o liga Iberdrola, por delante de su actual rival el Futsi Atlético Navalcarnero. Las exigencias comerciales exigen ahora la prolongación del desenlace mediante las «eliminatorias» por el título y también por la permanencia en la categoría.

La jugadoras melillenses del Torreblanca, eliminaron al STV Roldán, para llegar a esta final por el título. Son eliminatorias al mejor de tres partidos, y las melillenses ya han ganado el primero de ellos a las madrileñas del Navalcarnero, por un apretado 3-2, aunque el dominio de las melillenses fue más claro. Llegaron a situarse con un claro 2-0, pero luego se dejaron comer el terreno ganado, hasta el empate que forzó la prórroga. Fue un partido muy intenso entre los dos equipos que han dominado la fase regular, en la que las melillenses sacaron 6 puntos de ventaja a las madrileñas, que son las máximas goleadoras de la categoría (144), mientras que las locales son las menos goleadas(45). Cuesta mucho hacer un gol a las melillenses, reciben solamente 1,5 por partido. Esto quiere decir que el Atlético Navalcarnero marcó a las del Torreblanca el máximo posible de goles en un partido, mientras que las jugadoras melillenses marcaron 1 menos, 3 goles, de los 4 que suelen hacer por cada partido disputado. Estas dos características se pudieron apreciar perfectamente en este primer partido de la eliminatoria por el título, disputado en el agobiante ambiente del pabellón Javier Imbroda, que ya está algo obsoleto. No hay ni ventilación mecánica ni natural, lo que acaba impactado sobre las jugadoras y sobre el público asistente. Tampoco hay ambigú, con el que obtener botellas de agua o refrescos. Tenemos equipos de primera, en instalaciones de segunda, que tratándose de una capital autonómica, de mayor presupuesto que muchas capitales de provincia (de mucha mayor envergadura), resulta un poco desalentador.

La final tenía previsto su inicio en el pasado día 22, pero la navegación aérea se vio afectada por las calimas y brumas que aparecen con el calor extremo, por lo que este primer encuentro de la final a tres, se produjo con un día de retraso. El segundo partido se celebrará el próximo sábado 27 en Navalcarnero. Las gradas, que son insuficientes y con asientos muy incómodos, que seccionan el cuerpo por la zona sacro-coxígea, registraron solo media entrada, animaron al equipo melillense sin desmayo. imaginamos que la suspensión del día anterior afectó a una posible mayor concurrencia. Soportar la temperatura interior del pabellón, exige mucha voluntad y afición. A pesar de todos estos inconvenientes sobrevenidos, mereció la pena ver una final de esta categoría, en la que las jugadoras se entregaron por completo, e hicieron vibrar al público asistente.

Si el Futsi Atlético Navalcarnero gana el segundo encuentro el próximo sábado, se disputará un tercer encuentro en fecha y lugar no determinados, eso decía los entendidos. Un tercer partido puede atraer mucha publicidad, y quizá pesen en contra las condiciones insuficientes del pabellón melillense. También puede ocurrir que todo esto sean especulaciones, ya que por lo visto en las jugadoras del Torreblanca Melilla, no sería demasiado arriesgado decir que quizá también ganen el la localidad madrileña, y alcancen por la vía rápida el doblete de Liga y Copa, ya que son las recientes campeonas de la Copa de la Reina 2026, que conquistaron el pasado mayo, al golear de modo contundente al Arriva Alcorcón por 4-1.

El Desembarco de Normandia


Hay una realidad, y es que no podremos ir a todos los lugares del mundo. Siempre tiene que existir alguna selección.  Pero en el tiempo actual, el de la comunicación y las imágenes, alguien cercano puede compartir sus fotografías de ese lugar, y así poder escribir y reflexionar sobre un hecho concreto. Una norma del Alminar es trabajar con fotografías propias originales,  o cedidas por colaboradores del blog.

  El Día D, la hora hache, se produjo el 6 de junio de 1944, en las playas francesas de Normandia, en las primeras horas del día. El asalto a la fortaleza nazi de Europa Occidental,  algo demandado por el zar rojo, Iosif Stalin. En junio de 1944, la Rusia soviética había liberado su territorio, pero el territorio europeo invadido por los nazis estaba intacto. Esa fue la necesidad de la invasión Aliada de Europa, a cuyo frente se encontraban las fuerzas de Estados Unidos, que ya colaboraban con Inglaterra en otros frentes.

  En este blog sostenemos una teoría,  y es la de que el desorden político actual tiene su causa en la destrucción de Europa llevada a cabo por la Alemania nazi. La composición de la población europea fue alterada de modo irreversible, con los planes nazis de «destrucción de la población judía y otras razas inferiores». Pero tampoco es eso de lo que queremos reflexionar.

  La muerte y las guerras

Nadie quiere morir en las guerras de otros, en realidad, nadie quiere morir, ni en guerras ni de otro modo. Y sin embargo, los dirigentes de las naciones no paran de llevar a cabo guerras, en donde mueren militares y civiles en cantidades inasumibles. El nazismo es la peor categoría de mal al que se ha enfrentado la humanidad. Su impiedad no tiene parangón, ni equivalencia posible, por muchas barbaridades que hayamos visto o estemos viendo. Antonio Escohotado, el sabio descreído del comunismo, abordó a un perplejo Pablo Iglesias (ex ministro del Gobierno), en su programa, con este pregunta trampa: ¿Qué diferencia ves tú entre un nazi y un bolchevique? La pregunta era trampa porque fue formulada a bocajarro y no puede responderse sin reflexión, pero hoy, sí tenemos una posible respuesta, que compartimos. La respuesta es: «el propósito criminal«. El nazismo es el grado más elevado de maldad, porque establecía a priori quién no podía estar esa sociedad futura, y no dudaba en eliminar físicamente a todos aquellos que no podían estar en ella. Es ese apriorismo el que diferencia al nazismo, de cualquier otra perversidad. Y al hubo que enfrentarse, aun aceptado que la mitad de Europa, que ya había sufrido la bestialidad nazi, quedara en manos del bolchevismo estalinista. Como dijo el Papa Juan Pablo II, «el comunismo fue el mal necesario». Si la Alemania nazi no hubiese dedicado la mitad de su esfuerzo bélico, con su enorme coste humano, a la lucha contra Rusia, la suerte de Europa no hubiese sido ninguna. Si algo era esencial al nazismo, era la impiedad.

El Desembarco de Normandía, 5000 buques de guerra, lanchas de desembarco, 1600 aviones, y 160.000 soldados con sus cadenas de mando, material bélico, y todo tipo de pertrechos, se prolongó durante tres días, entre el 6 y el 8 de junio. El desembarco tuvo un inmenso coste humano, que cifran en torno a las 200.000 víctimas en las Fuerzas Aliadas (EEUU, UK, Canadá), de las cuales 40.000 fueron victimas mortales. Los cementerios militares que rodean Normandía albergan esa cifra aproximada de fallecidos. A día de hoy, ninguna nación europea, salvo Rusia, soportaría una cifra de víctimas semejante.

El Mundo, Europa, los mares, España, albergan enormes fosas comunes de soldados, en su mayoría hombres, fallecidos o matados en guerras. No se han calculado nunca esas cifras, pero son pavorosas, así como la localización de los enterramientos. España está llena de esas matanzas, y cómo dijera Manuel Azaña en uno de sus últimos discursos en España: Paz, Piedad y Perdón: «Lo que importa es tener razón y también saber defenderla. A la larga es seguro que la verdad y la justicia se abren paso, pero para hacerlo en necesario que la verdad se depure y acicale, balo la lima de un juicio independiente».

Las guerras son malas. A ella llevan a las naciones dirigentes enloquecidos. Cuando la guerra estalla y la muerte se adueña de los que hasta ese momento estaban vivos, ya no tiene remedio. El daño ya está hecho. En la guerra no gana el que tiene razón, sino el que emplea más medios. La razón hay que defenderla con razones, mucho antes.

Nota: Fotografía de Feliciana Torralbo (cedidas).