



En una tarde clara y amplia como el hastío, cuando su lanza blande el tórrido verano, copiaban el fantasma de un grave sueño mio mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano. Antonio Machado
Es un tema espinoso, porque la Estación Guiomar del tren de Alta Velocidad, de Segovia-Hontoria , no se entiende emplazada en medio de un páramo, a 5 kilómetros de la capital, y en una hondonada, por lo que no resulta visible, hasta el mismo momento en que estás encima. Lo que quiere decir que, o sabes su localización precisa, o resulta difícil buscarla.
Ese emplazamiento, pese a que la capital segoviana dispone de línea férrea y estación propia, no fue entendido por nadie. Aunque no se nos ocurre mejor homenaje a Antonio Machado, profesor de instituto en Segovia, que tirar una estación de AVE (Alta Velocidad Española), en medio del páramo castellano. En su actual ubicación se puede ver muchas de las soberbias descripciones del poeta sevillano, de su obra Campos de Castilla. Las montañas azules, los campos yermos, el rojo sol, el granito de Guadarrama, la llanura dorada. Todos esos reflejos están aquí en el páramo de la estación Guiomar-Segovia.
Por tus barrancos hondos y por tus cumbre agrias, mil Guadarramas ( río de piedra) y mil soles vienen, cabalgando conmigo, a tus entrañas. AM.
Pero seguimos en nuestra estación del páramo. Es evidente que no todas las ciudades tienen puerto de mar, y que no todas tienen acceso al tren (Teruel), pese al casi medio siglo de Democracia en España, y de distribución equitativa y solidaria, de las riquezas peninsulares. De igual forma, el acceso a la Alta Velocidad se está completando en el momento actual, en el que Badajoz o Almería, son ciudades equipadas todavía con el tren clásico. Pero Segovia tuvo la suerte de entrar en la segunda tanda de la Alta Velocidad, por su proximidad a Madrid, y por su conexión lineal con Valladolid, capital de la inexplicable autonomía de Castilla y León, cuando el Reino de León y el de Castilla, tuvieron reyes y coronas diferentes, hasta la unificación de todo, bajo las cabezas de Isabel y Fernando.
España es uno de los grandes países de la Unión Europea, con uno de los más altos PIB, que sin embargo, no se ve rentabilizado en toda su dimensión, debido al lastre de la corrupción, la malversación y el despilfarro. Estos males han atravesado toda la gestión de los gobiernos hasta la actualidad, con fases más o menos agudas. Los ejemplos más desaforados serían los aeropuertos de Castellón y Albacete. La ubicación de esta Estación Guiomar, en el páramo castellano, entraría dentro del epígrafe genérico de la mala gestión, y del despilfarro, en una infraestructura que era necesaria. Su excentricidad con respecto a la capital segoviana, la ha hecho estancarse, en lo que podríamos considerar una utilización media/baja. Para llegar hasta ella hay que utilizar el transporte público o el vehículo privado, lo que incrementa el coste del viaje, habida cuenta de que Madrid es la principal opción de empleo de Segovia. Existe un aparcamiento oficial, que pese a su bajo coste (5€ día), no es utilizado de forma mayoritaria, ni completa. También se utilizar la opción de aparcar en el descampado, que es gratuita, y en la que se hace la vista gorda, porque si no, la Estación Guiomar estaría en quiebra técnica. Los taxis esperan en vano a algún pasajero perdido. A la mayoría vienen a recogerlos sus familiares
Los políticos gestores de la infraestructura, idearon un palacio de congresos, que no se utiliza para ese fin. En el páramo no hay nada, salvo la Estación, ni probablemente habrá nada en las próximas décadas. Su evolución es muy incierta.. Junto a los andenes, hay dos vías por las que transitan, a velocidades descomunales, los AVEs que no se detienen en la estación. Hacen un ruido estremecedor al pasar, y mueven todo el aire a su alrededor. Tampoco homenajea claramente al poeta, ni a Pilar de Valderrama, la poeta y dramaturga que inspiró a Antonio Machado, bajo la advocación de Guiomar. Es algo parecido a intentar rendir culto a Lope, dedicando una calle a Elena Osorio. Es en definitiva, una filigrana política. En Málaga la estación AVE se llama María Zambrano, y en Madrid Clara Campoamor.






























