San Miguel, la primera calle


 

                San Miguel es la primera calle de Melilla, la primera que conocemos como tal y por su nombre. En ella estaba la primera iglesia o capilla de la ciudad vieja, y también el primer cementerio. La calle está abandonada casi al completo. Todos los números impares son ya edificios vacíos, o algunos en estado de solar, como la Casa de los cuatro patios*. Estuvimos dentro de ella antes de que la derribaran, en marzo de 2012 y lo escribimos, pero se fue al suelo de igual manera. En nuestra ciudad se acaba con la historia a martillazos, o se desmorona por sí misma, pero todo acaba en polvo.

                Existe especulación sobre el suelo en la ciudad vieja y sobre algunos de sus inmuebles, ocurre que tiene un problema y es el suelo. Su catalogación como arqueológico obliga a que cualquier proyecto deba autorizarse, aunque eso tampoco sea obstáculo para nada. La Casa de los cuatro patios fue comprada por alguien relacionado con la misma empresa que intervenía en aquel momento en una de las restauraciones del barrio de Medina Sidonia, el primero de Melilla.

                   Todo está perfectamente relatado en El Alminar, en este largo periodo de 7 años. Todo está escrito, documentado y debidamente fotografiado. Hace unos pocos días, nos escribían de un programa de la televisión autonómica andaluza, Canal Sur, para pedirnos la autorización para publicar unas fotografías. En el primer semestre, concedimos una autorización para la publicación de una fotografías en un medio digital de Almería. Publicamos las fotografías en buena calidad y tamaño para que sean útiles, tanto para hoy, como para el futuro.

                   San Miguel y Gobernador; la historia abandonada

                 Nada hay tan extraño en la ciudad vieja, como lo sucedido con la Casa del Gobernador y de los antiguos juzgados militares. Fue un yacimiento descubierto y excavado bajo la dirección del arqueólogo ceutí  Noé Villaverde en 2002. Posteriormente fue abandonado por más de 5 años, vuelto a abrir de nuevo, y abandonado de modo definitivo. ¿Dónde están las 10.000 piezas de cerámicas, ánforas, loza y ajuar encontrados en todos estos años?.

                   Nadie responde, nadie pregunta y nadie se siente en la obligación de dar la más mínima explicación. Nadie que pretenda entrar en el yacimiento obtiene autorización, ni siquiera cuando la solicitud llega por parte de diputados locales. Lo esconden todo sin que conozcamos la causa. Hemos mostrado el yacimiento lleno de basura, pues durante dos años el edificio fue morada de los menores marroquíes. Ahora todo está tapiado y casi no hay posibilidades de intromisiones indeseadas.

                   Son ya 7 años de secretismo y cerrojazo en el Área 51 de Melilla, y otros tantos de publicaciones desde El Alminar de Melilla. Hemos conseguido fotografiar lo que allí sucede y mostrar su estado al mundo entero. Todos los años en verano, los periódicos nacionales y mundiales se llenan de noticias sobre descubrimientos arqueológicos. El mundo entero, salvo nuestra ciudad, sumida en el más absoluto de los ridículos históricos. Todo es visitable en el mundo entero, salvo aquí.

                 La Ciudad Vieja está abandonada. Los edificios antiguos están deshabitados o a punto de serlo. El yacimiento del Gobernador lleno de maleza, y con el picudo rojo asolando sus dos únicas palmeras. Esto es lo que quieren evitar  que veamos y que mostremos. Las zanjas abiertas hace años presentan derrumbes y  colmataciones. Fue cerrado de modo definitivo en 2011**.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/03/01/la-casa-de-los-4-patios/;https://elalminardemelilla.com/2011/07/07/el-ultimo-ano-en-el-gobernador/

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Parábola del gobernante amable


 

              En 1469, en la ciudad de Lorenzo el Magnífico, en la Florencia de los Medici, nació Niccolo Machiavelli. En la ciudad de Florencia, de las que los Medici eran amos y señores, ningún viento se movía, ya fuese a favor o en contra, sin el soplo de tan afamada familia. El Príncipe de Maquiavelo está dedicado a Lorenzo de Medici, fallecido en 1492. Es una parábola sobre el buen gobierno, y sobre las distintas clases de Poder, sus diferencias y los modos de mantenerlo con el beneplácito de las gentes. El único personaje que hizo frente a un poder tan desmedido fue Girolamo Savonarola con su fulminante Hoguera de las Vanidades. 

                Escribir en Florencia, frente a los Medici no era tarea fácil. Tampoco señalar los defectos de los gobernantes, ni denunciar algunos de sus fraudulentos apoyos, como el de “los mercenarios” o soldados de fortuna, que solo buscan su propio poder, en palabras del propio Maquiavelo, y de los que hay que abstenerse de basar el poder en ellos. Huir de los aduladores, evitar ser despreciado o temido y la posibilidad de ser incluso amado por el pueblo al que se sirve, y no del que servirse. Estos fueron algunos de sus consejos.

               Una lectura simple colocaría al Principe de Maquiavelo en un manual del buen tirano, o de como obviar los escrúpulos, o de como mantenerse en él a toda costa. Una lectura atenta lleva a reflexionar sobre las cosas que no deberían. Evidentemente el margen de Nicolás Maquiavelo era escaso, aunque ya no estaba en el mundo aquel a quien dedicó su libro, Lorenzo de Médici. Curiosamente menciona a Fernando el Católico como ejemplo y modelo de gobernante, a la vez que denigra al Papa Alejandro VI Borgia. Son de los pocos ejemplos contemporáneos que menciona. Maquiavelo fue testigo de la ejecución de Savonarola en la plaza de Florencia el 23 de mayo de 1498.

                               Juan José Vivas, presidente de Ceuta

               En el día de la Autonomía de Ceuta, hoy 2 de septiembre, Juan Jesús Vivas deja una frase para la historia: “No podemos hacer oposición al gobierno, porque no sería bueno para Ceuta”. La labor de un presidente autonómico no es hacer oposición al gobierno de Madrid, sino conseguir lo más posible para el territorio bajo su gobierno. Los logros conseguidos por Ceuta con respecto al gobierno nacional están a la vista de todos. Muchas de las mejoras en materias legislativa y fiscal de las que se ha beneficiado Melilla, lo han  sido por la labor del gobierno de Ceuta, presto siempre a dialogar con el Gobierno de Madrid, independientemente de su color. En Melilla será dan bandazos que pasan de la sumisión absoluta cuando el color político es el mismo, a la beligerancia kamikaze cuando el gobierno es políticamente opuesto.

           Juan Jesús Vivas gobierna en Ceuta con mayoría absoluta desde 2003. Su figura, en lo que no pretende ser un análisis ni defensa de su gestión, es la de la amabilidad política y personal. Una actitud muy olvidada por estos y otros muchos lares. Su gobierno se ha visto salpicado por algunos casos de corrupción, pero actuó con rapidez cortándolos de modo fulminante. Juan Vivas gobierna en Ceuta con una tercera parte de los altos cargos que el gobierno melillense, y sin que la sospecha de practicas administrativas irregulares o errores administrativos, detectadas por el Tribunal de Cuentas en Melilla, hayan recaído sobre su administración.

           Maquiavelo dio vueltas acerca de si conviene al gobernante ser bueno y apreciado por su pueblo, a riesgo de parecer blando o débil. En este caso nos pronunciamos por un sí claro: se debe ser bueno, amable y buscar el aprecio de los ciudadanos. En la política, en la vida, en cualquier otra faceta, lo que importa es el final. Un mal final (Aznar), arruina cualquier expectativa posterior, y uno bueno (Adolfo Suárez), borra cualquier posible error cometido en el ejercicio del Poder. José Mª Aznar es el gobernante mas hosco de la Democracia española, y Adolfo Suárez sigue siendo la imagen del político dialogante. El final de Felipe González, pese a sus indudables logros, fue abrupto pese a que fuese calificado como “dulce derrota”.

          Juan Vivas estaba en Segovia de vacaciones en el pasado mes de agosto. Segovia es también la ciudad de los encuentros estratégicos del Partido Popular, que se llevan a cabo en su Parador Nacional. Junto al colosal acueducto segoviano, surgió este encuentro y esta reflexión, que estaba esperando un momento oportuno.

 

 

 

Cuatro, tres, dos, uno, cero


 

                El último día del edificio del Cine Español

      Hoy, 27 de agosto, la implacable pala excavadora ha enviado los últimos restos del Cine Español del Barrio del Real, al infierno gris de los escombros. Desde hace algunos años solo quedaban en pie los muros del recinto. Un partido político, de cuyo nombre es mejor no acordarse,  llevó en su programa su rehabilitación y su uso cultural para el barrio, en una nueva vida arquitectónica que ya no se producirá.

       En 2014 publicamos un artículo alertando de la situación de ruina de tres edificios emblemáticos del barrio del Real (1). La situación de ruina entonces no era definitiva. Cuatro años después no queda ninguno de esos edificios, pese a que estaban registrados en el catálogo de bienes de interés cultural de Melilla. El proceso es siempre el mismo. Antes de la demolición, se abandona el suficiente número de años como para que la situación arquitectónica sea ya irreversible. Durante todo ese tiempo, la autoridad competente no ejerce en ningún momento su labor de vigilancia, ni obliga a la propiedad a mantenimiento alguno. Cuando la situación de ruina inminente, se autoriza la demolición sin requisito ninguno. La historia, el carácter y la personalidad del barrio, bien éste o cualquier otro, desaparece a golpes de pala excavadora. Melilla fue antaño tierra de cinematógrafos y de teatros, de los que ya no queda casi nada.

       El último en caer ha sido el edificio del Cine Español, inaugurado en 1931, según se indica en la obra de Juan Díez Sánchez, Melilla y el mundo de la imagen. No sabemos hasta qué año se mantuvo la actividad como cine, ni los años que pasaron hasta su transformación en carpintería, su última actividad conocida.

      Al menos ahora sí podemos datar la fecha exacta de su final, el 27 de agosto de 2018. La pala excavadora ponía fin, con una densa nube de polvo, a lo que en un tiempo fue parte de la historia cultural de la ciudad y del barrio. Ahora es polvo, escombro, nada.

       Nota:(1)https://elalminardemelilla.com/2014/05/06/tres-edificios-modernistas-del-real/

 

Luciérnagas en Isla Canela


 

       En cualquier lugar puede sorprender el arte y la elegancia de años de trabajo, método y entrenamiento. La animación en los hoteles de verano, como el Barceló de Isla Canela, suele tener un nivel medio correcto, sin demasiadas pretensiones, o con la nada desdeñable pretensión de entretener a los cientos de personas que allí se alojan, sobre todo los niños y niñas. Grupos de música, animadoras/es, alumnos/as de los conservatorios y todo tipo de artistas anónimos intentan que la estancia en los hoteles sea lo más apacible posible para los alojados. Son buenas y dignas manera de conseguir dinero para los estudios o de ganarse la vida. Casi nada dejará más huella que la propia extensión del verano.

             Sin embargo a veces sí aparece algún grupo, artista o artistas que llaman la atención, cuyo trabajo sí merece perdurar o que alguien se tome el trabajo de reflejarlo, de relatarlo. En El Alminar estamos para este tipo de cosas, ese es nuestro trabajo y nuestra vocacion.

Firefly, la cuestión del nombre

            El grupo se llama Firefly o luciérnagas y está integrado por gimnastas procedentes de Alemania y Croacia. Se nota la dedicación y horas de entrenamiento que hay detrás de los ejercicios. Pese a la dificultad de ascender por la gasa de ejercicios hasta lo más alto de la percha, y la potencia que se requiere para ello, la sensación que transmitían era la de un movimiento liviano. No hay nada más difícil que luchar contra la fuerza de la gravedad. Se requiere mucha potencia y músculo. Camuflar todo eso para que parezca una ascensión a los cielos, es cruzar la línea que separa lo común, de lo que no lo es.

             Las luciérnagas ofrecieron un espectáculo con composiciones muy bellas con ejercicios muy coordinados y trabajados, resueltos con mucha elegancia y sutileza. Todo lo que hacían era difícil y sin embargo parecía sencillo.

          Un nombre es la mitad de todo. La escenografía estaba relacionada con las luciérnagas y la música escogida resultaba muy adecuada. El único problema es que el nombre de firefly, luciérnagas o fuego volador, está totalmente oscureciendo por la serie homónima.

La historia sobre Trujillo


 

           Las piedras hablan, e imponen su carácter. En Trujillo la historia pesa; está en la paredes, en los sillares, en las columnas. En el antiguo convento de las Descalzas Reales de San Antonio, estuvo hasta el monarca Felipe II, según cuenta el Cronista Oficial José A. Ramos. La Desamortización acabó con su pasado esplendor. Hoy es un hotel de la cadena Izan. Cualquier visitante que llegue hasta esta ciudad se alojará en antiguos palacios, conventos o monasterios. En su antiguo claustro ya no pasean monjas ni se escuchan oraciones, y las antiguas celdas son hoy habitaciones de huéspedes. Lo mismo ocurre con el resto de Trujillo, cuna de conquistadores, como Francisco Pizarro, Lorenzo de Orellana y Diego García de Paredes, el Sansón extremeño, como dice una placa grabada en la Plaza Mayor. La reconversión histórica ha dejado a Trujillo como un lugar de sosiego y descanso. Aquí reposa la historia y pasadas guerras, como la que enfrentó a Isabel de Castilla con Juana la Beltraneja.

           Sin embargo, sobre la ciudad sobresale su imponente alcazaba musulmana, de aspecto formidable. Es muy similar a las otras existentes todavía en la península, como las de Málaga, Almería, Tabernas, Badajoz o Baños de la Encina, con sus características torres cuadradas, su ladrillo rojo, sus aljibes.

           Edificada sobre un cerro, no sólo domina la ciudad, sino también todo la meseta que la circunda. Su posición de vigilancia era crucial. Pese a todo, no pudo resistir el embate y conquista del rey Fernando III en 1232, sólo 4 años antes que Córdoba y 16 años anterior a la de Sevilla, de la que se cumplirán 770 años el próximo mes de noviembre.

       Hay algo que une este lugar con Melilla. Aquí la patrona también es la Virgen de la Victoria, cuya ermita está situada sobre la entrada principal de la Alcazaba.

Paradojas de la ciudad sostenible


 

            La única alternativa razonable al vehículo privado es el transporte público, y la única ciudad del mundo en donde éste reduce su radio de acción es Melilla. Hay cinco líneas de transporte urbano (COA) y tres de ellas comunican el centro con las fronteras. Solo dos líneas unen barrios periféricos con el centro de la ciudad, la de Cabrerizas y la de los barrios del Real y Victoria.

             Melilla es un espacio físico sin posibilidad de ampliación, así que cualquier reforma en su trazado de tráfico, solo puede ser realizada si se piensa en el conjunto, algo que no se hace. En el plan de movilidad sostenible, integrado por asociaciones autorepresentadas, se están diseñando medidas que no cuentan con la opinión de los vecinos a los que van dirigidas. Antes que conductor o ciclista se es peatón. El presunto carril de bicicletas del Paseo Marítimo es absurdo y está fuera de los parámetros exigibles para este tipo de viales. Solo hay que ver cualquiera en cualquier otra ciudad de España comparar uno con otros. Ese diseño de carril pone en peligro sobre todo a los peatones, que deberán atravesar dos viales de circulación para pasear por el paseo marítimo de la ciudad o acudir a la playa. Esperemos que se exija a los ciclistas el seguro correspondiente, ante la posibilidad de atropellos o colisiones con peatones, que están aumentando en todas las ciudades.

               Curiosamente, todo el distrito del paseo marítimo, barrio del Industrial y del Hipódromo, quedan fuera de la posibilidad de utilización del transporte urbano, con lo que se premia al vehículo privado del residente en la zona. Quien dice que solo hay que recorrer unas manzanas hasta llegar a las paradas de la calle Álvaro de Bazán, está claro que no utiliza, ni es usuario de este tipo de transporte. El transporte urbano es usado mayoritariamente por personas que ya no conducen o no pueden conducir, pero tampoco que pueden peregrinar por toda la ciudad en busca de una parada.

                Las últimas reformas urbanas han desplazado y dificultado la movilidad y utilidad de los autobuses de transporte público. En una ciudad en donde no hay más de 3 kilómetros entre sus puntos más alejados, no se puede tardar casi media hora, en ir desde el centro de la ciudad al barrio del Real, si se utiliza la línea clásica que pasa por el barrio de La Victoria. En el Alminar somos defensores del transporte urbano y además somos usuarios. Muchos de los que defienden las últimas reformas, no. No existe un intento por conocer la opinión real de los barrios o de los residentes. Por todos lados pululan asociaciones pantallas que se autoarrogan la representación vecinal.

                  No es homologable el presunto carril bici, pero tampoco las casi inexistentes paradas de autobuses, que mayoritariamente son un simple poste en una acera, y que obliga a la espera a pie, algo que resulta difícil  para muchas personas.

                                                    El Barrio del Real

               El Barrio del Real tiene un trazado que ha aguantando un siglo, desde su conquista en 1909, hasta bien entrado el primer cuarto del siglo XXI. Las reformas ya realizadas o en curso, no aguantarán ni siquiera una década. El transporte urbano ha sido expulsado de la vía principal del barrio, algo insólito. El barrio se ha extendido hacia las antiguas huertas, y los residentes en esa nueva zona tienen que recorrer un buen trecho hasta encontrar las casi inexistentes paradas. Luego deberá someterse a esperas de 30 minutos para poder coger una COA o autobús. Insistimos, quien diga que no importa recorrer dos, tres o cuatro manzanas para llegar a una parada, es que solo usa el vehículo privado y no se ha subido jamás a un autobús. Nos gustaría escribir otra cosa, pero no es posible. Esto solo es un apunte del tema.

      Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/10/17/viaje-en-la-coa/

 

Camino de la nada


 

            Desde el punto de vista arquitectónico, lo que se vaya a construir aquí tiene tanto valor como lo que se derriba. Sin embargo, se echa abajo una planta para construir tres más y los bajos comerciales. Lo que importa es el suelo, ese es el gran tesoro de Melilla, el gran mercado con valor al alza porque cada ves queda menos, aunque eso sí, hay al menos dos centenas de casas por derribar.

           Se dijo en su momento, que se mantendría la tipología de los edificios, la esencia bajo la que se construyeron estos barrios. Nada de eso se está cumpliendo. La piqueta, la pala excavadora, o el derribo por desmoronamiento no entienden de sutilizas, esencias o leyendas. No hay dos edificios iguales en los barrios del Tesorillo, Real, o en cualquier otro en que se esté derribando y construyendo. No existe patrón ni uniformidad de ningún tipo.

           No siempre da tiempo a adelantarse a lo que se va a derribar, para fijar por lo menos una imagen. En este caso se vieron las intenciones y se puede seguir el proceso de desaparición. Es muchísimo lo que ha sido demolido en estos 7 años, incluidos edificios firmados por Enrique Nieto, o de otros no menos afamados arquitectos. Un proyecto arquitectónico, una idea de ciudad se está disolviendo en la nada, sin que sea relevada por otra. No es la sustitución de un modernismo por otras obras de valor y categoría arquitectónica superior. Es pura y simple especulación urbanística, con la rentabilidad como único horizonte.

             Este nuevo presente no dejará ninguna obra emblemática, ningún edificio para la posteridad, ninguna obra nueva, ningún recuerdo arquitectónico que merezca ser destacado. Cualquier cosa que merece la pena en Melilla tiene ya 100 años. No sucederá lo mismo dentro de un siglo. Hemos escogido este edificio solo como símbolo.   Este presente dejará tras de sí el vacío. Será olvidado al día siguiente de pasar.     

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2018/03/13/edificios-historicos-de-melilla/