El canto de la cigarra


 

          Ayer, 16 de julio, se oyó por primera vez en la ciudad el canto de la cigarra  o chicharra. Esa es la señal más clara del calor. El batir de las alas de la cigarra produce un sonido muy constante, atronador, del que es imposible librarse. Unido al efecto del calor en las zonas secas, provoca una sensación de aturdimiento, de agobio. En julio es gran tabarra el canto de la cigarra, dice el refrán.

            Ese calor que adormece, ese canto de la cigarra o estridulación,  que no permite pensar en otra cosa, ofrecen una cálida sensación de protección, de calma frente a la canícula. No hay nada que hacer y todo invita al descanso bajo una sombra protectora. No suelen oírse las chicharras en Melilla, salvo en algunos lugares muy escasos. Las cigarras suelen estar camufladas entre las hojas secas de los árboles y no es fácil distinguirlas. Dicen que ese canto o sonido tan especial tiene como finalidad atraer a las hembras. No le gustaba este sonido a san Josemaría, quien decía: ¿Qué te importa cuando vas derecho a tu fin, el clamor del viento, o el cantar de la chicharra, o el mugido, o el gruñido, o el relincho?.

          Ayer vimos imágenes que merecen ser compartidas. La nitidez del día permitía ver la población de Karia y el canal de la Mar Chica. En los días de poniente la visibilidad es muy grande en el entorno de Melilla, y esto quiere decir muchas cosas. También nos encontramos con árboles secos en Los Pinos, que ya es un “paleopinar”. Hay que ir pensando en una repoblación de esta importante y casi única zona de esparcimiento de los melillenses. Se trata de casi el único punto de contacto con la naturaleza en nuestra ciudad.

          En el Alminar sí nos gusta el envolvente canto de la cigarra, como también la perseverancia del borrico en la noria: Siempre los mismos temas, siempre los mismos pasos, un día tras otro, pese a las mil y una circunstancias que inducen y empujan al desaliento, pese a a ese calor de julio o de agosto, la chicharra canta, no permite fijarse en otro sonido.

 

 

 

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Marlowe, Mefistófeles y Savonarola


 

                                   El poder de la oscuridad

Existen misterios cuya solución los hombres solo pueden vislumbrar, misterios que, por mucho tiempo que pase, solo resolverán a medias. Bram Stoker, 1897

       El autor más conocido es probablemente el mayor pseudónimo de la historia, nos referimos William Shakespeare, que sería el sobrenombre escogido por Christopher Marlowe para poder seguir escribiendo, con una identidad oculta, aunque esto es solo una hipótesis imposible de comprobar.

      Los pseudónimos que se escogen son también parte de la propia personalidad literaria, nada hay de malo en ellos, como dice hoy Jesús Motos en su artículo dominical de El Faro (15/07/2018). Tiene razón cuando afirma que “la conmoción ha sido inmensa” al descubrirse su personalidad, por los inquisidores y cazadores de disidentes. En España es necesario el sobrenombre cuando se quiere escribir sobre determinadas cosas, uno de ellos, muy conocido, es Jesús Ynfante, azote del Opus Dei durante décadas. Todavía hoy su nombre real no es conocido por la mayoría de las personas.

        Sin embargo, el émulo de Marlowe no es un troll, nombre que describe a todos aquellos que entran en los debates de los foros de internet, para desviarlos, reventarlos, llenándolos de groserías y zafiedades. Marlowe parece ser un integrante del círculo íntimo del poder Local, lo que le da otras connotaciones al suceso. El mayor troll de esta ciudad es alguien que escribe con nombre y apellido. Aquí nos da igual si la personalidad descubierta era esa u otra, como en el caso no resuelto de Lisbeth Salander*, y que llegó hasta los diarios digitales como El Confidencial, y de prensa escrita como El País. ¿Quién fue Lisbeth Salander, una o varios?. Hasta el día de hoy todo son conjeturas. Lo que parece claro es que todas esas filtraciones proceden de la descomposición y desafección de un poder esclerotizado y demasiado largo en el tiempo. Todas estas disidencias y críticas proceden del interior.

        Hoy y entonces se buscaba a un opositor, a un enemigo al uso para poder empalarlo públicamente, como hacía Vlad Tepes y han vuelto a encontrarse con la disidencia. El disidente, como en el antiguo Estado soviético, procede siempre del interior, del régimen. Girolamo Savonarola fue un grandioso disidente eclesial, azote público de Los Médici y de la propia Iglesia. Obtuvo, eso sí, un final a la altura de su desafío, sublime, como las llamas que lo consumieron en una plaza de Florencia.

                                 Vender el alma al diablo del Poder

          En tiempos pasados, la conciencia importaba. Hoy todo está anegado por la moral paralela. Hay una moral pública y otra privada. Existe una práctica muy corrupta en el ejercicio del Poder y nadie siente que nada de eso le alcance, aunque los delitos de los que se les acusen y juzguen sean de gran calado. La moral paralela, la conciencia de pertenencia a un grupo, familia o clase anega cualquier atisbo de duda o remordimiento. La sensación de haberse corrompido, en alguna forma, no existe, no abre grietas en la conciencia.

          El límite que no debe resbasarse es el de la descalificación personal, algo que siempre se ha evitado en El Alminar. Todo lo demás es libertad de expresión, por mucho que les pese. Atravesar esa línea hace imposible algunas defensas, aunque en nuestra ciudad, algunos, quizá muchos, consideren que la libertad de expresión empieza a partir de ahí.

        En el Fausto de Marlowe, o en el de Goethe, se habla de aquellos que venden su alma al Poder, a la riqueza, a la sed de dominación. Otro gran personaje literario que narra parecidas vicisitudes es Mesfistófeles. El diablo tiene muchos nombres, muchos servidores, y su reino es siempre la oscuridad. A veces ocurre que alguien, educado en la vieja escuela, siente remordimientos, necesita aliviar su culpa, y vuelca sus confesiones en público, como si fuerza posible separar una parte buena de aquello que solo es malo. Los autores clásicos intentaron advertir sobre la “atracción fatal” del Poder y de sacrificar todo a su ejercicio y a su conquista.

      La única manera de evitarlo es decir siempre no a la ambición del Poder, porque una vez que se diga sí, ya se estará perdido.

       Nota:https://www.elconfidencial.com/espana/2018-06-09/melilla-lisbeth-salander-imbroda-montecristo_1576254/

 

Relevo en la Iglesia de Melilla


 

Roberto Rojo, la marcha del buen pastor

    En octubre de 2011, en el primer semestre del incipiente Alminar, conocimos la renovación del Vicario episcopal melillense Jose Manuel Barreiros. En aquel momento llegaba un vicario más, de los muchos que han sido en nuestra ciudad, Roberto Rojo Aguado. Nadie podía imaginar en aquel entonces, que el recién llegado Vicario episcopal se iba a convertir en uno de los más duraderos en el cargo, y también en uno de los que más huella han dejado. Para comprobar esto, solo basta teclear su nombre en un buscador y aparecerán decenas de reseñas, muchas de ellas escritas desde este blog.

           En cierto sentido, Roberto Rojo es el vicario que ha acompañado al Alminar en este su primer septenio. Por muchas razones y situaciones, hemos salido en su defensa o en el simple relato de sus hechos. Por ello, la actividad testimonial del blog se ha cruzado en muchas ocasiones con la suya. Existe otro nombre, el de monseñor Ramón Buxarrais, que también ha marcado parte de la actividad del Alminar, y aquí revelaremos un dato no conocido, una de las misiones encargadas por el obispo Catalá Ibáñez al Vicario arciprestal. En varias confesiones, porque obispos y sacerdotes también deben confesarse, Roberto Rojo me manifestó lo siguiente: “Yo solo saldré de aquí detrás de monseñor Buxarrais”. Esto lo repitió en algunas ocasiones delante del obispo emérito de la Diócesis de Málaga: “Ya sabe, monseñor, que yo solo saldré de aquí detrás de usted”.

           Es cierto y todo está manifestado, que la intención de Ramón Buxarrais era quedar en Melilla hasta su último día, y también que el obispo Catalá le tenía ofrecida la residencia para sacerdotes del Buen Samaritano. Al final, la voluntad de Dios se compuso de tal manera, que todos pudieran dar cumplimiento a lo que deseaban. El Vicario Roberto Rojo se marcha de Melilla, hacia la parroquia del Rosario de Fuengirola, detrás del obispo Buxarrais. Es un buen destino, y una justa recompensa a los largos y duros años que ha debido afrontar en la ciudad.

         El nuevo Vicario episcopal es Eduardo Resa Huerta, que llegará a la ciudad procedente de Velez-Málaga, población malacitana de similares características que Melilla, con casi 80.000 habitantes. Allí era párroco de la iglesia de San José, y capellán del hospital.

                                 La parábola del buen pastor

             <Os lo aseguro: quien no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón y un salteador. Pero quien entra por la puerta, es pastor de las ovejas. A este le abre el portero y las ovejas escuchan su voz; llama a las ovejas propias por su nombre y las saca fuera….El asalariado, el que no es pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo, deja las ovejas y huye – y el lobo las arrebata y las dispersa…..Tengo también otras ovejas que no son de este aprisco. A estas es preciso que yo también las guíe, y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor>. Juan 10, 1-16

              Roberto Rojo ha sido un buen pastor, como otros antes que él, y como lo serán otros después que él. Se ha encontrado con muchos problemas, porque en un rebaño no solo hay ovejas, también carneros e incluso cabras, y cado una tira para su aprisco y tendencia. El buen pastor siempre debe ocuparse de todas/os, incluso de los que no son de su aprisco.  Lo más normal en estos tiempos, es que solo se cuide y atienda a los que son del propio aprisco o familia, y que casi nadie vele o intente velar por todos. No ha sido así en este caso, aunque cada cual tenga su propia opinión y juicio.

              Aquí y en este día, también termina la misión que monseñor Buxarrais encomendara al Alminar, y que ahora también revelamos: la de velar por el vicario, hasta el último día de su estancia en Melilla. Todos han cumplido aquello que deseaban.

        Nota:http://www.objetivopasion.com/gracias-eduardo-resa/

 

 

La sanidad no puede esperar


 

              El impacto de las tres muertes en el servicio de urgencias de Melilla (una niña, una mujer embarazada, y una parturienta) fue tremendo. La perdida de confianza en el estado de la sanidad melillense se vio muy afectada. Es el resultado de 7 años de políticas de ajustes en el gasto, en plantilla y en profesionales sanitarios. Falta medios en un hospital obsoleto, se reducen y administran con cuentagotas las pruebas diagnósticas, y faltan también especialistas y un mayor número de profesionales en cada área. Es un hecho que el hospital está afectado por la atención a pacientes marroquíes, pero en las previsiones eso también debe ser tenido en cuenta, porque la situación geográfica de la ciudad no admite discusión. Muchas veces se utilizan estos datos, de modo interesado, para tapar otras deficiencias.

              La reforma de la sanidad y el cambio  de rumbo en la política sanitaria, no pueden esperar más en una ciudad que ha llegado a mínimos históricos en todas aquellas áreas que afectan de modo directo al ciudadano (sanidad, educación, seguridad ciudadana y servicios sociales). El Partido Popular se ha ido del gobierno de la Nación, siete años después, sin haber reiniciado las obras del nuevo hospital, que ellos mismos paralizaron. Nadie esperaba un final así, y por esa razón el cambio no admite demoras. Hace falta cambiar las intenciones, la dirección y también los nombres. Nadie que estuviera implicado en la situación dejada atrás, puede seguir al frente de la nueva orientación  y de los nuevos tiempos. Podríamos estar ante la última oportunidad para enderezar las cosas.

                   Las limpiadoras del hospital, uno de los servicios externalizados a empresas satélites, han estado tres meses acampadas frente a la puerta del hospital, sin que la empresa les hiciera el menor caso. Cada trabajador en su ámbito, tiene el derecho a desarrollar su actividad laboral en las mejores condiciones, y con el mejor salario posible. La limpieza es uno de los servicios más duros en un hospital.

                       El estrangulamiento de las Clínicas Radiológicas Remartínez

              El que Mariano Remartínez, a sus 86 años, siga al frente de la Unidad de Tomografía Computerizada, es un ejemplo de vocación y profesionalidad médica que difícilmente será igualado en el futuro. Además resulta un hecho casi milagroso para sus pacientes. Son muchos los que acuden tanto a su clínica como a la de su hijo, para solicitar la repetición de pruebas diagnósticas de calidad y de interpretación precisa y certera, ante resultados dudosos o contradictorios en las pruebas concertadas con el Instituto de Gestión Sanitaria. Son muchos los ciudadanos melillenses, que ante la falta de alternativa, están pagando de su peculio, las pruebas radiológicas que se les solicitan.

                   El doctor Mariano Remartínez presentó en los pasados meses de marzo y abril, sendas denuncias ante el INGESA, por las presuntas irregularidades detectadas con el nuevo servicio diagnóstico contratado por el organismo rector de la Sanidad en Melilla. Cuando se resuelva el recurso contencioso administrativo, presentando por las clínicas diagnósticas de Remartínez, por la irregular suspensión del concurso de prestación de servicios del que habían resultado adjudicatarias, el INGESA deberá sacar de su arcas más de un millón de euros por el perjuicio ocasionado, que no es solo económico. También hay que incluir aquí la pérdida de calidad de la atención a pacientes. Hay casos de pacientes que han tenido que repetir pruebas diagnósticas en Málaga, o que son tratados allí por la ausencia de medios y profesionales especialistas en la ciudad.

             Otro de los asuntos a resolver es la anulación del expediente sancionador al radiólogo titular del Hospital Comarcal Enrique Remartínez Escobar, y la reposición en su puesto de trabajo. Cuando se resuelva en los tribunales esta situación, el INGESA deberá abonar otra onerosa cantidad indemnizatoria.

                        Las compañías de prestación de servicios médicos

            MUFACE, que es el organismo rector de la prestación de servicios a funcionarios, debe exigir y velar por una de las cláusulas obligatorias en los contratos de prestación de servicios médicos: “que las compañías tienen a disposición de los melillenses, especialistas en todas las áreas radicados en la ciudad”. La llegada de un especialista una o dos veces al mes, en jornadas en las que se atiende a 60 pacientes en un día, es un incumplimiento descarado del contrato de servicios médicos, que firman estas compañías. Muchos pacientes y mutualistas, exigen que se vuelva a incluir la posibilidad de escoger entre al menos dos especialistas, algo que también eliminó el gobierno del Partido Popular en sus últimos 7 años.

 

 

Ara Malikian en el Auditorium Carvajal


 

                                    Un violinista sobre el suelo de Melilla

             Ara Malikian (1968) músico y violinista libanes de origen armenio y afincado en España es desde hace mucho un nombre propio dentro de la historia de la música, como Paganini, con el que gusta compararse o asemejarse.

               El 8 de julio de 2018 pasará a la historia de la música en Melilla como el día que el que Ara Malikian compartió su incomparable música con el pueblo melillense, en el Auditorium Carvajal, un recinto adecuado para actos lo más abiertos posibles, lejos del restrictivo y pretendidamente selecto Teatro Kursaal. Este Auditoium es para todos y todas los melillenses. Hay que decir que tiene mucha mejor acústica que el templo faraónico y mil millonario del antiguo cine Nacional, hoy Teatro Kursaal Fernando Arrabal, a regañadientes.

                Las gradas del Carvajal son más cómodas y cercanas al escenario, que “el gallinero” del Kursaal. Si en las gradas de este auditorium, se instalasen los mismos asientos de plástico que en la tribuna del estadio Álvarez Claro, este reciento inaugurado en 1962, podría volver a ser un referente en el mundo cultural y musical. Uno de los problemas del Kursaal es el pequeño aforo, y sobre todo, “la exclusividad” de las zonas de butaca y plateas, con entradas casi imposibles de adquirir, cuando llegan a la ciudad artistas de la calidad y nombre de Ara Malikian. Su anterior actuación en nuestra ciudad, queda apenas como un dato en las hemerotecas, y en el recuerdos de los privilegiados.

                               Ara Malikian y el árbol armenio

                    Ara Malikian es un violinista que recoge todas las influencias musicales posibles, y también, y sobre todo, humanas. Su elevadísima categoría musical, está a la altura de su calidad personal. Aúna la excelencia musical y la sensibilidad humana, que transmite a las cuerdas de su violín, que es una extensión de su cuerpo. Todo lejos del divismo, acompañado de excelentes músicos, y con una humildad extraordinaria.

                          Ara Malikian vivió la Guerra Civil del Líbano, en el que era el país más multicultural del mundo, y por su ascendencia paterna, es un exiliado armenio. En 1915, existía en el Imperio Otomano una población de 2,5 millones de armenios. El Imperio otomano estaba regido por el Sultán Abdul Hamid II. El día 24 de abril de 1915, bajo las órdenes del Ministro del Interior Taalat Pachá, se inicia el llamado genocidio armenio. A lo largo de un año, las tropas del Imperio Otomano (derrocado finalmente por Mustafá Kemal Atatürk en 1923) masacraron a 1,5 millones de ciudadanos armenios. El libro El árbol Armenio, de G.H. Guarch, ciudadano español de origen armenio.

                            La República de Turquía no niega el hecho histórico de la masacre en masa de los armenios, pero no le otorga la calificación de genocidio, al no considerarla como algo planificado, que sí parece que lo fue. Lo mismo  ocurre con la matanza de  los Tutsis en Ruanda en 1984, o la de los camboyanos a manos de los Jermeres Rojos de Pol Pot. La diferencia entre masacre y genocidio no radica en la cifra, sino en la voluntad y planificación de la matanza de un determinado grupo étnico.

                               Ara Malikian hizo referencia a su condición de libanés y a sus orígenes armenios. Mencionó tanto la guerra civil libanesa como el genocidio armenio. Su música y propuesta es la mezcla de culturas, la receptividad antes las influencias culturales, la apertura de miras frente a un mundo diverso y plural, con la humildad como principal baza. Nadie es superior a nadie. Una noche mágica, para la historia, con una música y entrega sublimes, por parte del éste libanes iniversal.

                           Una propuesta musical histórica, para una ciudad en la que hay una apuesta por “la desintegración”, con fuerzas tirando en direcciones opuestas y similares intensidades. Las campañas del miedo al otro, como única apuesta electoral, sin participación común en actividades para todos/as, no augura ningún buen fin.

 

 

Palmeras en macetas


 

               Aunque algún iracundo no lo crea así, son muchas, casi legión, las cosas que se han corregido, reparado o incluso evitado peligros, gracias a las denuncias públicas del Alminar, porque este blog existe para intentar mejorar la ciudad. Esto es así desde el principio.

             Las palmeras son árboles muy pesados, e incluso cuando están enraizadas en el suelo, pueden caerse. Es un árbol que por la flexibilidad de su tronco, suelo plantarse en zonas en donde suele haber fuerte vientos. Cuando se trasplantan, se puede observar cómo sus raíces tienen la forma de bulbo, o de cúpula bizantina.

             Las palmeras, como cualquier otro árbol, crecen y se hacen más altas y su tronco ensancha. Las raíces son el cimiento y sostén de los árboles y aún así, aunque estén firmemente enraizados, se pueden caer. De este innegable hecho surge la expresión: “árboles más altos han caído”. Nadie puede sentirse seguro, por muy alto que uno pueda creerse.

             Plantar palmeras dentro de maceteros gigantes, como estos de la plaza de “La Aviación española”, no parece una buena idea, porque las raíces de las palmeras, al expandirse con su crecimiento, desbordan su continente y lo fracturan. Tal es la situación que mostramos. Las palmeras están literalmente sobre el aire, y pueden caerse en cualquier momento.

               Esta fue la plaza del aviador melillense García Morato, gloria de la aviación de Franco, y cuyos restos mortales fueron trasladados a Málaga, para su reposo definitivo, en la década de 1970. Es un zona de difícil conservación y mantenimiento. El vandalismo hace acto de presencia por aquí, como muestra ese banco volcado.

               Aquí se gastaron 600.000E hace cuatro años, en crear una presunta entrada suntuosa al Auditorium Carvajal, y que sufrió un deterioro constante desde el primer momento. Gastar el dinero suele ser muy fácil. Inaugurar lugares también, pero mantenerlos es otra cuestión, y de eso en nuestra ciudad se entiende poco.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/04/03/plaza-de-la-aviacion-espanola/

 

 

 

Desmoronar y derribar


              Las grúas y las excavadoras han vuelto, o han redoblado su intensidad. Viejas viviendas, viejos edificios han sido demolidos en distintas partes de la ciudad en la misma semana. ¿Por qué nadie pregunta cual es la lista de edificios para los que se ha solicitado declaración de ruina,  o que están en trámites para la autorización de la demolición. Esto daría una idea de cual es el estado real de la ciudad que vemos.

              La propaganda ya no resiste más. Nadie la cree y la verdad empieza a abrirse paso, tras años de represión y ocultamiento. Como si fuera una parábola de lo que está sucediendo y sucederá, los desmoronamientos, derribos y demoliciones empiezan a extenderse por toda la ciudad. Si algo no se mantiene empieza a deteriorarse, si no se actúa se inicia el desmoronamiento, y si no se detiene, no queda más alternativa que el derribo o la demolición. Siempre la presencia de la “d” hasta la total desaparición. Si la memoria no se fija con la imagen y la palabra, al final solo quedará el olvido absoluto.

                  En todo este tiempo, hemos dado cuenta y noticia de muchos derribos, desmoronamientos y demoliciones, pero siempre queda una sensación de  desasosiego por es forma tan extraña de acabar con los edificios en Melilla. Lo más usual, y probablemente hasta peligroso, es el desmoronamiento interno “a machota” o con maza. Es un tipo de demolición que no se ve hasta el final, cuando llega la hora de la pala excavadora. Toda la labor, como la de las termitas o la de los castores está en el interior.

                   El desmoronamiento lento, a picotazos, impide la fijación de la atención, pasa casi desapercibido. Cuando aparece la máquina, ya no hay manera de fotografiar nada. Solo queda el solar y los escombros, de lo que antaño fue un edificio. La ciudad queda sin memoria, el derribo se lo traga todo.

                      El siguiente paso puede ser la construcción inmediata, o el estado de solar. A veces, el edificio permanece en ruinas durante años.