La garza solitaria


 

              En el parque forestal de Melilla, aparte de la decoración vegetal, ya no hay fauna animal. Las carpas desaparecieron hace tiempo, porque no se podía mantener la oxigenación del agua. Los dos estanques están yermos de vida. Apenas resiste alguna tortuga. En otro tiempo también existieron las ranas, pero provocaban molestias a los vecinos con su croar. No hay ningún especie animal que evite la proliferación de los mosquitos de aguas turbias. Antaño también se dejaban ver los murciélagos por estos lares, pero tampoco quedan. El mundo animal huye de la deforestación sintética.

          Es el parque forestal con superpoblación de nombres (Rey Juan Carlos, Felipe VI, habitación Gloria Fuertes, y centro de interpretación de la naturaleza Ramón Gavilán). Hay algo que no se entiende y es por qué este último nombre tiene dos lugares dedicados en Melilla, uno de ello, y recientemente, la Universidad a Distancia.

           En este tipo de naturaleza poco hay que interpretar. El parque es realmente un solarium, por no escribir secarral, en donde la fauna no resiste, como los pobres y ya extintos mapaches, de los que dimos cuenta hace no mucho tiempo. Los burros si aguantan y las acémilas, junto con la vaca y las siempre inquietantes cabras, pero nada más.

       Aquí no hay nada que pescar, parece pensar la garza y es cierto. No hay nada que llevarse al pico. Pese a toda la lluvia caída, no hay sensación de verdor, ni frondosidad vegetal, ni siquiera sensación de ambiente fresco. El calor y la estación seca se acercan de modo inexorable. Todo es un decorado, debajo de la tierra pardusca, hay una manta o tela que impide la proliferación de la vegetación. Incluso los álamos de la zona alta parecen estar secándose. Son árboles que proporcionan abundante sombra, pero necesitan mucha agua o la proximidad de un río. Nada de eso hay aquí. Solo la garza solitaria.

 

 

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Cierre de la piscina pública


            Si la comparación entre Melilla y cualquier capital, ciudad y pueblo de España, se realiza en lo que se refiere a las piscinas públicas, entonces el déficit resulta abrumador. Esta piscina fue inaugurada en abril de 1990 por el alcalde Gonzalo Hernández, como todavía reza la placa que desaparecerá cualquier día. En los últimos 27 años, de los cuales 20 son del mismo gobierno, no se ha hecho absolutamente nada, salvo mínimos mantenimientos. En el programa electoral del Partido Popular en 2015, cumplido al 110%, se hablaba de la construcción de una nueva piscina pública.

          A lo largo de estos 7 años del Alminar, hemos recogido todo tipo de noticias y denuncias sobre el deficiente estado de esta instalación pública. en estos últimos 20 años, los usuarios han padecido todo tipo de inclemencias en su interior, desde frío en el agua y la instalación, hasta las aguas verdes y todo tipo de fauna en las duchas.

            Las piscina municipal está muy por debajo de la demanda ciudadana. Constantemente, en la gestión de instalaciones deportivas, aparece el cartel: “No hay plazas para nuevos usuarios en la piscina”. Todo está saturado. No solo es la gran afición deportiva que existe en Melilla en el campo de la natación, sino también en las numerosas personas que la utilizan por motivos terapéuticos y de salud personal.

                En dos décadas no se ha sido capaz de renovar la instalación, y mucho menos de construir otra nueva. La zona de cafetería lleva 15 años cerradas sin que hayan sido capaces de darle un uso para el público. En la nueva renovación será dedicada a oficinas, probablemente la de instalaciones deportivas que se encuentran en el pabellón de deportes. Solo ahora han encontrado el momento para cerrarla, renovarla y dejar a los melillenses de cara al verano y al próximo otoño. El próximo 30 de mayo la piscina echará el cierre, hasta el momento más próximo posible a las elecciones.

             Se va a sustituir la caldera de gasoil, por una de biomasa. Se bajará el techo para reducir el volumen de aire a calentar o refrigerar, y se renovará la instalación interna al completo: duchas, vestuarios, gradas; y también se cambiará la cubierta. Eso sí, en ningún lado se informa del inminente cierre y de su posible duración.

 

Cuando obras no son amores


 

            Hemos padecido una ciudad insufrible desde el día siguiente del último recuento electoral, y ahora una año antes, volvemos al “estado de obras”. La planificación de la ciudad no existe. Solo hay planificación electoral, el único motivo es ganar las elecciones, para poder mantenerse. No tenemos nada equiparable a cualquier otra capital española, ni siquiera un paupérrimo carril bici. Lo que van a instalar en un “falso carril” bici. Ninguna ciudad española degrada y/o bloquea sus arterias principales de comunicación. Ahora, en la zona del Paseo Marítimo y del barrio del Industrial, calle marqués de Montemar, se van a instalar “un carril sin salida” para bicicletas y otra zona semipeatonal, que en una ciudad como Melilla solo provoca la saturación de las vías colindantes. Hemos viajado, hemos visto verdaderos carriles para bicicletas, y en ningún caso, se anula un carril de circulación de vehículos, como se ha hecho en Melilla, con la sola separación  de un neumático viejo. Es un carril repintado de rojo para simular, porque no lleva el pavimento especial para las bicicletas.

          Obstaculizar el tráfico no es fomentar el uso de medios alternativos o el transporte urbano. Curiosamente toda esta zona (Paseo Marítimo y Barrio Industrial), es la única que carece y ha carecido siempre de la posibilidad de acceder al transporte público o COA, que ya es solo un transporte de fronteras. Todas las líneas de autobus empiezan y acaban en las fronteras de Melilla con Marruecos. El gobierno de la ciudad no fomenta el transporte público. El estado del servicio de taxis en Melilla es bochornoso. Todas estas obras en estas calles, solo pretenden la revalorización urbanística de la zona, y son contrapuestas a una zona escolar, residencial  o de comercios.  Eso sí, las entradas a los garajes privados están a salvo.

         Es un modelo de gestión que hace caso omiso a las recomendaciones ciudadanas. Tras el fracaso de las reformas en el Barrio del Real, con la eliminación del autobús urbano en el barrio, y que ha sido desviado a una vía secundaria; y las que se llevaron a cabo en la calle Carlos de Arellano, se podría haber esperado a iniciar estas nuevas obras, en dos vías principales del barrio del Industrial, o buscado proyectos alternativos. El Paseo Marítimo tiene acera suficiente para que el carril bici no se hubiese llevado por delante un carril de circulación completo. La reforma en Marqués de Montemar convertirá la calle Carlos V en un infierno rodado.

           La otra obra en curso, de las decenas que nos esperan, es el cambio de solería en una de las entradas de acceso a la zonas de oficinas del Cargadero de Mineral. No es un modelo de gestión, es solo un modelo de obras. Demasiados millones invertidos solo en pavimento y solería.

 

 

 

 

 

Una carretera estratégica


  Preferencia de paso para carros de combate

     La carretera de circunvalación es una carretera estratégica, esto quiere decir que se adapta a la orografía del terreno, de hecho se construyó sin puentes y respetando los badenes de los arroyos, lo que la convertía en inundable. También se la llama carretera perimetral.

      En un tiempo, un consejero de Fomento, cuando se inauguró el tramo de carretera del polvorín de Horcas, llegó a decir que gracias a esa obra: “los camiones de gran tonelaje podrían ir desde el puerto hasta la frontera sin necesidad de atravesar el centro de la ciudad”. Era una frase hueca, una fantasmada, porque el acceso a la carretera por encima de la plante incineradora es casi inaccesible a los camiones de gran tonelaje. Además, las rampas de la zona del barranco del Nano son impracticables para camiones y exigirían la construcción de rampas de frenado.

       El problema ahora es que la carretera perimetral, de circunvalación o ML 101, es inaccesible entre martes y jueves debido a la ocupación de la misma por los coches del comercio atípico o contrabando. Ya hemos calculado que desde el domingo por la tarde, se empiezan a asentar en la misma una media de 200 vehículos por kilómetro, y llegan a ocupar más de dos kilómetros de su trazado.

       Por si fueran pocas estas dificultades, es una vía estratégica, adaptada a las necesidades de la Defensa Nacional, y por parte de su recorrido es normal encontrarse con vehículos militares Humvee multi-propósito, en sus patrullas tácticas, o incluso con carros de combate, como el que obligó a detener el tráfico atípico para permitir su paso por la vaguada del arroyo de Farhana.

       Puesto a pedir, no puede haber mayor  emoción en un campo de golf que la que ofrece el de Melilla, junto a ejercicios tácticos, saltos a la valla, o aterrizaje de aviones.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/04/07/una-carretera-en-las-nubes/

Un siglo del Sagrado Corazón de Melilla


 

                El 5 de mayo de 1918 era domingo. La iglesia del Sagrado Corazón no estuvo acondicionada hasta algunos días después, justo cuando llegó a la ciudad el entonces obispo de Olimpo y auxiliar de Málaga, monseñor Manuel González. El culto al Sagrado Corazón es una devoción de inspiración jesuítica. Necesidades y obligaciones pastorales del obispo de la Diócesis de Málaga y Melilla, monseñor Jesús Catalá Ibáñez, han obligado a adelantar unos días la conmemoración litúrgica del centenario del templo arciprestal de Melilla, pero eso constituye un detalle menor.

                   El centenario o primer centenario de una iglesia o de un edificio es muy importante, porque es el que le abre la puerta de la historia, equivale casi a una nueva inauguración. Muchas edificaciones no llegan a esa efeméride, sobre todo en Melilla, dada la pobreza de los materiales con los que fueron construidos todos los edificios de “la expansión del territorio”. En 1927, la prensa de Melilla se hacía eco de un derrumbe en parte del techo de la nave y de algunos desperfectos más. El entonces Vicario del templo, don José Casasola, ya había comunicado al obispado la situación de la iglesia.

                    Llegar al centenario no es nada fácil, pues son muchos los acontecimientos que se producen a lo largo de 100 años, incluso en el propio año del centenario o en los inmediatamente anteriores, como el año 2016, el del gran terremoto de Melilla, y cuya huella, en forma de grietas, todavía pueden observarse en los gruesos muros del templo arciprestal.

                      El templo ha sido adornado y revestido de una iluminación especial para la ocasión. El obispo Catalá Ibáñez ha dirigido una misa concelebrada de todo el clero de la ciudad y de otros significados eclesiásticos de la Diócesis. La procesión litúrgica se ha iniciado en el lado de la epístola, para dirigirse hacia el altar mayor por el pasillo central, como mandan los cánones, con el obispo cerrando la procesión con mitra y báculo.

                    La efeméride ya ha llegado y está cumplida. El Vicario episcopal Roberto Rojo ha sido acompañado una vez más por el obispo titular de Málaga, que tenía especial interés en acudir a esta señalada conmemoración, cuyo inicia se ha marcado hoy, con esta ceremonia litúrgica de “acción de gracias”.

 

7º aniversario del Alminar


 

               Como cada año, desde hace 7, la plataforma WordPress nos manda un saludo y felicitación, y nos anima a seguir en la misma línea y tarea con el blog. El Alminar de Melilla fue registrado como tal un 3 de mayo de 2011. La primera publicación apareció dos días después el 5 de mayo.

                El nombre ya existía y eso resultó fundamental para su creación, porque antes de que existiera El Alminar, ya era. Abrir el blog, inscribirlo y los dos días de prácticas previos a su salida a la luz fue un proceso gradual. Un nombre es todo y por eso, cuando el tutorial me preguntó si tenía un nombre para el blog, no dudé un solo instante y escribí El Alminar de Melilla.

                La aventura era absolutamente incierta. En ningún caso, en ninguna previsión se contaba con seguir aquí 7 años después. El Alminar se creó en la soledad y el anonimato, pero con el firme propósito de ser abanderado de “la libertad de expresión y opinión”, en un entorno que ya entonces se intuía como hostil. El espacio que hemos creado, se lo hemos arrancado a la oscuridad y a la cerrazón. Ha costado y cuesta mucho mantenerlo, porque la lucha contra el pensamiento único no admite tregua. Enfrentarse a la comodidad que proporciona la mentira acarrea muchos problemas, porque hay que mostrar y demostrar lo que se dice. Lo importante no es que te crean, sino ser creíbles.

               El valor de algo se consigue por el contraste con el entorno. Un lingote de oro en una isla desierta no tiene valor alguno. Lo que pone en valor algo es el entorno en el que se desarrolla y en el que vive. El Alminar está sujeto tanto a las influencias como a las turbulencias. Nada existe por sí mismo.

           La más poderosa influencia del Alminar han sido sus “comentaristas”, que a lo largo de todo este tiempo han dejado escritos 18.000 comentarios. Es en esta faceta en donde los servidores de lo oscuro han librado su principal batalla, espantando, rastreando a los comentaristas, para disuadirlos de escribir aquí. Esa labor de vigilancia y amedrentamiento constante, día y noche, a lo largo de los 365 días del año ha conseguido reducir los comentarios en 2/3 partes. Los lectores del Alminar ahora no escriben, tampoco lo hacen en los medios escritos, pero siguen leyendo, de modo igualmente constante. En los últimos 5 años la cifra de lectores/as nunca ha estado por debajo de los 220.000 anuales, y esto nos ofrece un dato muy importante. La fidelidad del apoyo silencioso y oculto de la comunidad “alminariense”.

           No es posible destacar una noticia, un artículo entre los 2068 escritos a lo largo de estos 7 años, ni resaltar una imagen de las más de 5000 publicadas. El Alminar de Melilla ya es un testimonio de la ciudad en la que surge y a la que pertenece.

          A todas y todos los que están aquí ahora, a los que siguen desde el principio, a los que estuvieron en algún momento, a los que entran y salen, en el absoluto ejercicio de La Libertad: ¡Gracias, siempre gracias!

 

 

 

 

 

 

Última imagen de un árbol


        La última imagen de este árbol junto al mercado del Real fue tomada hace un año, en mayo de 2017. La poda constante y total, año tras año, echa a perder la solidez del árbol, sus ramas principales y seca sus troncos. El árbol pierde luego su resistencia frente a los vendavales. El terreno sobre el que se asientan es también muy importante, para que se enraícen y se agarren con firmeza al suelo.

       En esa última imagen una solitaria hoja verde parecía pedir auxilio. Era su último soplo vital.  Si no lo hubiésemos fotografiado no podríamos mostrarlo. Ha pasado un año desde esa fotografía y el árbol ya solo es leña y un vago recuerdo que termina disolviéndose. En su lugar, y a modo de expiación han instalado allí unos macetones, pero nada podrá sustituir al árbol que estuvo allí desde siempre. Sus congéneres del otro lado de la calle, o de la acera de enfrente no están en mucho mejor estado.

      Ha costado mucho recuperar esa imagen, perdida entre otros tanto miles. En solo tres día El Alminar llegará a su 7º aniversario. Durante años vimos árboles tapados en las calles del barrio del Hipódromo. Eran laureles y constituían un misterio. Aquello ocurrió en los dos primeros años del Alminar. Hoy nada queda de aquellos árboles, que eran laureles. Nada sabemos de qué problema tenían, cuál era el motivo por el que se tapaban, ni de por qué finalmente han desaparecido.

        Si no lo hubiésemos escrito y  fotografiado en aquel tiempo, no existiría el recuerdo, ni la constatación del hecho. En aquel momento parecía hasta absurdo escribir o fijarse en algo que parecía no tener sentido, y sobre todo seguir insistiendo en ello. Han pasado los años, el blog sigue aquí, y con él la memoria escrita y visual. Es la única manera de fijar las cosas y tener conexión con el pasado. Hubo hasta algún comentarista que decía que eran laureles venenosos o tóxicos.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/02/03/los-arboles-tapados-del-hipodromo/