Archivo diario: 13 diciembre, 2013

La palabra y el verbo


Rendir culto a la palabra y al verbo es tanto como rendirle culto a Dios, y nosotros no pretendemos tanto; pero la palabra y el verbo son utilizados por todos y con fines totalmente opuestos, por tanto, hay que tener mucho cuidado cuando se defiende a la palabra y al verbo, por encima de cualquier cosa. El significado de una palabra es su uso en el lenguaje, como dijera Wittgenstein, y las palabras también sirven para ocultar cosas. Por encima de todo están las personas, mujeres y hombres, y las palabras y el verbo se utilizan para la comunicación, pero hay mucha gente que no pretende comunicar nada sino buscar el enfrentamiento, la discordia. La palabra es la que utilizó el diablo, para engañar a la mujer y al hombre y esto, aunque se una fábula es también cierto. La cizaña crece junto al trigo y separar ambas cosas es harto difícil, porque muchas veces los perfiles de las cosas no están definidos. El mundo tiene colores pero también muchos matices y tonos. No todos ven lo mismo y no hay más ciego que el que no quiere ver, o aquel que solo ve lo que él quiere ver.  Nadie tiene obligación de escribir aquí, ni siquiera yo mismo.

El Alminar es un templo de la palabra y del verbo y aquí no buscamos crear pensadores de ningún tipo, ni tampoco desterrar a los que se han sometido, solo mostrar las cosas tal cual las vemos, o contar de otro modo lo que vemos todos y todas. En un templo se pueden encender velas, pero no prenderle fuego. Solo bastar salir a la calle y observar el desierto en el que se ha convertido la libertad de expresión, para darse cuenta de que tipo de refugio y amparo ofrecen blogs como éste. En cualquier caso, se es muy libre para rechazar tanto El Alminar, como cualquier otro blog. Si hay algo que nunca permitiremos es que se defienda aquí aquello a lo que combatimos, aunque siempre con la palabra y el verbo. Hay gente que no busca confrontar las ideas o abrirse a otras percepciones, sino justamente lo contrario, o sea: reafirmar sus posturas independientemente de que lo que vea sea justo lo contrario de lo que afirma.

Los poderosos, las élites financieras, el Poder, tienen muchos medios para defenderse, de hecho lo hacen constantemente, mientras que nosotros contamos con muy poco, y muy pocos lugares para defendernos de ellos. Esto es algo que ya formulara Engels, la lucha de los pobres lucharan contra los pobres, la de los trabajadores contra los trabajadores y que acabará dejando expedito el camino a los “amos del mundo y de las ciudades”.

Esto es solo una modesta puerta entreabierta, un poco de luz que se abre paso con dificultad entre las nubes.

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