Gobernador 2022: El final


Para que todo quede claro desde el principio, diremos que este yacimiento fue abandonado en 2012, y dejado a su suerte, así como el edificio entero. Se albergaron muchas esperanzas de encontrar algo significativo aquí, pero sin que nadie diese explicación alguna se abandonó hasta el edificio, que en la actualidad es pura y dura ruina. Ya no hay tiempo ni para lamentarse. Toda la calle de San Miguel está deshabitada, bueno, toda no. En el edificio del Gobernador de la Plaza de Melilla hay vida, pero de desclasados. Todas las tardes, al caer el sol, los habitantes nocturnos saltan la verja, con considerable riesgo para su integridad física. La ropa puesta a secar, e incluso la basura, prueban lo que decimos.

Todas las semanas algún vecino conocido nos alerta para que subamos a comprobar el estado de la ciudad vieja con nuestros propios ojos. Los vecinos residentes en las calles y casas colindantes a la desolada Área 51, vigilan para que nadie se asiente en el primer barrio de Melilla, el de Medina Sidonia.

La selva, la maleza, la basura y todo tipo de sedimentos cubren toda la superficie del mítico yacimiento melillense, y también el único, desde una punta hasta la otra. Incluso la nueva zanja también se ha llenado de maleza. Lejos de encontrar la Rusadir fenicia, lo que parece que apareció fue un depósito de ánforas y de loza rota, junto a cimentaciones medievales, y resto de muros de época romana, o ese decían. De lo que tampoco hemos vuelto a saber nada es de los miles de fragmentos cerámicos y otros utensilios hallados a lo largo de los años de excavaciones. No están expuestos, catalogados, digitalizados o clasificados en lugar alguno.

Después de 11 años de vigilancia, observación y visitas, ninguna con permiso, porque nadie nos facilitó nunca nada. Todo ha sido gracias a la colaboración ciudadana, que nos ha abierto puertas, ventanas y tejados. Así pues y pasada una década, concluimos aquí las expediciones al Área 51, que tantos momentos de gloria nos ha dado.

Solo damos fe del desastre y del fin. Recuperar el edificio del Gobernador costará un potosí, y desbrozar toda es maleza, firmemente enraizada en el suelo, liquidará muros, y cualquier otra cosa que pudiera quedar. En los alrededores sólo hay ruinas y abandono. Pero todo esto ya lo harán otros.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2022/03/13/en-la-casa-del-gobernador/

Un comentario en “Gobernador 2022: El final

  1. En cualquier ciudad de España, habría una razón que justificara la situación actual. Posiblemente, y no se descarta como una de las razones en esta ocasión también, el haber encontrado pruebas que desmontan la versión que PP y PSOE quieren que sigamos creyendo sobre el inicio de los tiempos del dominio de Media Sidonia.
    Pero como la «variable» melillita es simplemente la dejadez y la desidia, supongo que también vendrá a reclamar su cuota de importancia en este caso. Apostaría el jornal del día a que los fragmentos recogidos, en el mejor de los casos, estarán en cajas negras con ranuras, de esas de la fruta, en cualquier almacén de Festejos, junto a olvidadas y descoloridas cabezas de gigantes estrafalarios que hace años que no se usan. Todo mezclado después de haberse apilado de cualquier forma, lesionando su capacidad de generar memoria.
    O bien sea simple condimento para cualquier obra menor, ilegal y sin licencia por supuesto, en casa de cualquier cacique o parte de mezcla de algún tramo del engendro «reparador» de murallas que han hecho en tantos sitios haciendo perder su esencia
    (cómo me duele especialmente no haber convertido el fuerte-cárcel en un lugar de la memoria antifranquista y lo hayan diluido todo) .

    El otro día, al pasear por delante de los dominios del excéntrico propietario de la cosa de la luz, pensaba qué hubiera pasado si su ímpetu excavatorio en vez de haberse dirigido hacia Egipto, lo hubiera hecho hacia este área. Hoy seríamos más sabios. Y con seguridad tendríamos al fin un punto de partida cierto en la historia común que compartimos, duela más o menos. Pero cierta finalmente.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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