Archivo diario: 8 septiembre, 2014

A rebato en torno a La Patrona de Melilla


 

        Han tocado a rebato en torno a La Patrona. Este año 2014 no ha faltado nadie, nos referimos a autoridades,  en la procesión de La Virgen de La Victoria, patrona de la conquista de Málaga y de Melilla, advocación heroica de los franciscanos de la Orden Mínima, y que nada tiene que ver con la victoria de Lepanto. Faltaba, como siempre, público, pero al menos podemos decir que los 100o de La Patrona se mantienen. Había gente en las inmediaciones, que no se ha acercado a ver el desfile y procesión que pone el broche a las fiestas patronales de la ciudad, al que le falta marketing. Estaban todos, menos los sarracenos, cosa lógica por supuesto, pues las imágenes de Dios o de sus seres cercanos, suena a herejía en el resto de las religiones monoteístas. El desfile de la Madre de Dios, una de las tres personas indivisibles de la Santísima Trinidad, no es entendido por nadie, salvo por los cristianos.  También hemos de decir que a La Patrona de Melilla, La Virgen de La Victoria, le ha faltada una Junta de Gobierno integradora, y la actual, aunque nos pese decirlo,  ha creado más división que unión. Han hecho cosas, indudablemente, pero también le han faltado otras muchas.

                                Procesión y desfile en 2014

       El Gobierno en pleno, mujeres y hombres, junto con la oposición y las autoridades militares, han participado en el desfile procecional. No ha faltado nadie, pero ha destacado, el reencuentro con La Dama de Melilla, Angelita Hernández Lopez, tras un paréntesis temporal, en una mujer no puede decirse años, que por problemas de salud e incluso protocolarios, la han tenido ausente hasta la procesión del presente año. Iba en solitario, como corresponde a su categoría, por delante del resto de mujeres vestidas con el traje regional de Melilla. Han procesionado las Fuerzas de Regulares Indígenes, como suelen hacerlo desde hace décadas, los representantes de las Casas Regionales de Melilla, representantes de otras instituciones y bastante  gente de a pie. Faltaba público, pero esto ya es habitual desde hace algunos años. Muchos dicen que todos los años es la misma procesión y yo creo que cada año hay un elemento diferente.

Conducir en la ciudad de Mad Max


 

          Mad Max es una legendaria película australiana de ciencia ficción del año 1979. Retrataba un mundo imaginario en el que había desaparecido cualquier tipo de normas de circulación. Se conducía por cualquier lugar, de cualquier manera, y sobre todo, con cualquier artefacto. La gasolina era un bien preciado, casi como ahora,  y solo al alcance de unos pocos. Se destilaba cualquier cosa que pudiera servir como combustible y sobre todo, se robaba. Los ladrones de combustible constituían una verdadera plaga. En Melilla no hemos llegado a esos extremos, pero casi, por lo menos en cuanto a artefactos e ingenios mecánicos se refiere.

          Vehículos del tamaño de carros de combate, camiones de la II Guerra Mundial, o incluso palas excavadoras utilizadas casi como utilitarios. Todo es posible en la ciudad sin normas.  Melilla tiene un espacio físico limitado y tiene la población que tiene. Resulta absurdo añadir más dificultades a las que de por sí ya hay. En esta ciudad solo hay un lugar en el que realizar un carril para bicicletas, y eso solo es posible en la carretera de La Alcazaba y el nuevo Paseo Marítimo. He estado en otras ciudades y solo los he visto en las zonas de costa, en grandes zonas verdes o en los paseos marítimos. En los centros urbanos no existen.

           Los vehículos no sobrepasan a lo largo del mes los 16 km/h de media si solo se ha conducido en el casco urbano, y eso teniendo suerte porque lo normal es no pasar de los 14 km/h. Instalar más caballones, pasos sobre elevados puede servir en algunas circunstancias excepcionales, pero si se convierte en noma, solo añadirá una mayor dificultad a lo que ya de por si es un tráfico infernal.

           La acumulación de obras, el asfalto demolido, lleno de costurones y de baches convierten la circulación en un una “carrera” de obstáculos. Hay más accidentes, pero no son por el exceso de velocidad, salvo en casos excepcionales, sino en la nula regulación del tráfico, la falta de visibilidad en los cruces, el exceso de obras y la proliferación absurda de rotondas, algunas inservibles y mal diseñadas. La peatonalización de determinadas zonas en barrios periféricos, en lugares de la ciudad que no lo necesitan, y la pérdida constante de aparcamientos públicos gratuitos, son elementos que se añadirán a una ciudad ya de por sí insostenible. Hemos escrito de todo, pero les da igual.

             Estamos en septiembre Nos espera la vuelta al colegio, al trabajo, al horario normal, Bienvenidos a la ciudad de Mad Max.

      PD: El camión de transporte de mercancías, merece estar en el Museo del Automóvil.

      Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/07/13/real-y-arellano-obras-que-no-se-entienden/