Conducir en la ciudad de Mad Max


 

          Mad Max es una legendaria película australiana de ciencia ficción del año 1979. Retrataba un mundo imaginario en el que había desaparecido cualquier tipo de normas de circulación. Se conducía por cualquier lugar, de cualquier manera, y sobre todo, con cualquier artefacto. La gasolina era un bien preciado, casi como ahora,  y solo al alcance de unos pocos. Se destilaba cualquier cosa que pudiera servir como combustible y sobre todo, se robaba. Los ladrones de combustible constituían una verdadera plaga. En Melilla no hemos llegado a esos extremos, pero casi, por lo menos en cuanto a artefactos e ingenios mecánicos se refiere.

          Vehículos del tamaño de carros de combate, camiones de la II Guerra Mundial, o incluso palas excavadoras utilizadas casi como utilitarios. Todo es posible en la ciudad sin normas.  Melilla tiene un espacio físico limitado y tiene la población que tiene. Resulta absurdo añadir más dificultades a las que de por sí ya hay. En esta ciudad solo hay un lugar en el que realizar un carril para bicicletas, y eso solo es posible en la carretera de La Alcazaba y el nuevo Paseo Marítimo. He estado en otras ciudades y solo los he visto en las zonas de costa, en grandes zonas verdes o en los paseos marítimos. En los centros urbanos no existen.

           Los vehículos no sobrepasan a lo largo del mes los 16 km/h de media si solo se ha conducido en el casco urbano, y eso teniendo suerte porque lo normal es no pasar de los 14 km/h. Instalar más caballones, pasos sobre elevados puede servir en algunas circunstancias excepcionales, pero si se convierte en noma, solo añadirá una mayor dificultad a lo que ya de por si es un tráfico infernal.

           La acumulación de obras, el asfalto demolido, lleno de costurones y de baches convierten la circulación en un una “carrera” de obstáculos. Hay más accidentes, pero no son por el exceso de velocidad, salvo en casos excepcionales, sino en la nula regulación del tráfico, la falta de visibilidad en los cruces, el exceso de obras y la proliferación absurda de rotondas, algunas inservibles y mal diseñadas. La peatonalización de determinadas zonas en barrios periféricos, en lugares de la ciudad que no lo necesitan, y la pérdida constante de aparcamientos públicos gratuitos, son elementos que se añadirán a una ciudad ya de por sí insostenible. Hemos escrito de todo, pero les da igual.

             Estamos en septiembre Nos espera la vuelta al colegio, al trabajo, al horario normal, Bienvenidos a la ciudad de Mad Max.

      PD: El camión de transporte de mercancías, merece estar en el Museo del Automóvil.

      Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/07/13/real-y-arellano-obras-que-no-se-entienden/

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10 Respuestas a “Conducir en la ciudad de Mad Max

  1. Esto no pasa ni en las viñetas de Pepe Gotera y Otilio. Las rotondas son un invento que, personalmente, descubrí hace muchos años en el Reino Unido. Después se fueron extendiendo por Francia y el resto del continente. Se trata de un sistema de auto-regulación que intenta sustituir a unos semáforos que, en la época en que se implantaron las rotondas, no podían ser tan sofisticadas como pueden serlo ahora. El sistema, sin embargo, necesita, como todo, un mínimo de condiciones: personas educadas y con sentido común (los conductores) y unas autoridades sabias que deciden donde colocar las rotondas de manera razonable y acertada. En Francia funcionan bastante bien, en Alemania funcionan bien, y en los países mediterráneos depende. En Melilla son un desastre y no hace falta casi aplicarla porque no serviría de nada. Me pregunto si el edil que da licencia para construir una rotonda, cuenta con el informe de la policía local que es la que regula el tráfico.

  2. Hay que reconocer que Melilla es …Melilla, pero el dato de que no existen carriles bici en los centros urbanos es erróneo.
    http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1828124/carril/bici/kilometros.html
    http://bicicletas.us.es/?page_id=671

  3. Puede ser que no haya en la ciudad de Melilla mentalidad de transitar en bici por la ciudad. Con lo pequeña que es resultaría agradable, contaminaría menos, y disminuiría problemas de tráfico. Yo siempre vi en la ciudad mucho arraigo al coche, paseos y paseos eternos dentro del vehículo.
    En ciudades pequeñas como Gante o Brujas he visto a los ciudadanos ir en bici para todo. Incluso el turista va en bici. Y ambas son en superficie mayores que Melilla.
    Todo es cuestión de hábitos, y aquí no lo tenemos. Y seguridad, por supuesto, porque hay mucho desquiciado al volante y te juegas la vida.

  4. Hospitalario, en grandes ciudades y en sus centros urbanos sí existe el carril bici. Eso de que sólo están en los paseos marítimos no es correcto. Precisamente en la ciudad de Malaga no hay carril bici en el Paseo Marítimo, aunque los ciudadanos lo ultilicen como tal. Hay kilómetros de carril bici en la ciudad. La Universidad de Málaga, que estå retirada del centro, tiene un carril bici que la conecta directamente con la catedral de la ciudad. Al centro urbano, a la misma calle Larios, llegan los diferentes carriles bici de la ciudad. Lo de las grandes zonas verdes aquí nada de nada.

  5. Y añado un dato, desde hace un año más o menos, las bicicletas se toman prestadas en los diferentes aparcamientos para bici de la ciudad. Tu haces uso de ella, y la dejas en otro lugar de la ciudad una vez concluido tu trayecto. Sin pagar nada.
    Es una iniciativa local creada no hace mucho, y que ha tenido éxito.

  6. En Málaga he visto el carril bici en La Alameda y en dirección al Paseo Marítimo. En el centro de la ciudad no lo he visto señalizado como tal. En cualquier caso hablamos de ciudades grandes y con un centro peatonalizado, con espacio suficiente y con la posibilidad de desviar el tráfico hacia otras zonas. Melilla es una ciudad limitada y sin opciones, salvo la que he mencionado.
    El caso de Sevilla no lo conozco, pero en Almería el carril para bicicletas está en el Paseo Marítimo y en dirección a la Universidad. En el centro urbano no existe.
    En cuanto al enlace proporcionado por Ego, leo que en el centro urbano los tramos son inconexos y que todo parece más propaganda e intenciones que una realidad física. Los carriles bicis que conozco están en las zonas exteriores, zonas verdes y en ciudades de costa. Insisto en que me parece bien, pero en donde exista espacio y posibilidades.

  7. El primer día de contacto con el caos no ha estado nada mal. Cuando empiecen todas las obras electoralistas que anuncian será el infierno en las calles. ¿Éstos quieres hacer una ciudad sostenible y un carril bici?.

  8. ¿Por qué la muchachada sigue empeñado en hacer carriles bici? Lo que podría ser un cambio de paradigma para la ciudad no será más que un cambio esencialmente cosmético. Nuestro equipo de gobierno ha recogido las quejas al pie de la letra y han encontrado una idea fantástica donde invertir el dinero y en que nadie puede tener el despropósito de criticarla. No se puede equiparar nuestra ciudad a nivel de Málaga o Manhattan. En realidad una ciudad es lo suficientemente pequeña como para ir a pie a todas partes, lo que pasa es que hay mucha gente que nació cansada. Ganamos en que si algún día algún degenerado atropella algún ciclista por la ciudad puede alegar que: “No iba por el carril bici”. Hay gente que se piensa que las ciudades donde hay límites de velocidad a 40 km/h son circuitos de Fórmula 1.

  9. Todo sería tan fácil como ponerse serios y multar con más intensidad a los que sobrepasan los límites de velocidad, aparcan sobre la acera…así como fomentar la cultura del ir a pie y abandonar las viejas tradiciones de ir en coche a pedirle sal a la vecina. El problema es que los que nos tienen que dar ejemplo viven dentro de un chasis.

  10. Es peor que eso. Viven en su burbuja de propaganda, en sus coches de alta gama, algunos de ellos 4×4, en sus aparcamientos privados, en sus urbanizaciones y así, cualquier excentricidad les parece admisible y apoyable. Solo les espanta lo sensato.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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