El descanso en las calles


        Melilla es la ciudad en la que puede verse de todo, o también es que ya en cualquier ciudad se empiezan a ver cosas que antes no se veían. Se está deteriorando la vida social de las ciudades. Hasta el objeto más sorprendente puede verse en la vía pública, e incluso a veces llegan a confundirse esos objetos con el mobiliario urbano. También es verdad que tal cual se ven esos objetos, luego desaparecen. Hay puntos de reciclaje urbano alternativos, completamente al margen de los oficiales, con sus estrictos horarios y complicadas normas. En la calle Tte. Casaña parecía que el Ayuntamiento iniciaba la instalación de bancos y mobiliario urbano cómodo. En las inmediaciones,  en la urbanización Minas del Rif, un rincón se asemejaba más al refugio de un sin techo, que a cualquier otra cosa. Se empiezan a ver situaciones más  extrañas cada día, y también con más frecuencia. Ocurre que a veces, no prestamos la atención suficiente, o que ya hasta lo increible empieza a parecernos normal. Hay muchas realidades paralelas a la nuestra, una ciudad muy distinta a la oficial, aunque si se ve en qué condiciones está la sede de la Empresa Municipal de La Vivienda o Emvismesa, muy cerca de donde está obtenidas estas imágenes,  no extraña nada.

Las fuentes del Parque Hernández


 

                       Agua que no has de beber

        A veces no hay una sola fuente, sino varias. En el parque Hernández hay tres, una en el mismo lugar que hace cien años, cuando fue inaugurado. Hace apenas una semana dimos cuenta de una que presentaba un estado lamentable y hoy podemos decir que ya está reparada y pintada. Esto es bueno porque indica que todavía algo se mueve en la anquilosada máquina del Gobierno de Melilla, y también porque quiere decir que El Alminar se lee y tiene su influencia. La prensa sometida a “la voz de su amo”, sea quien sea (no nos vamos a molestar en averiguar eso), ya no cumple enteramente la función de vigilar el estado de las cosas de la ciudad, y por esos los ciudadanos, se buscan foros, redes sociales, o blogs en los que expresar sus opiniones o poner de manifiesto sus denuncias. Algo hay que hacer.

        La fuente está reparada, pero no hemos aclarado su la cuestión de la potabilidad, aunque lo suponemos, porque no hay indicación contraria. Sin embargo, en la entrada del parque se advierte de que el agua de las fuentes no es potable, pero no especifica que son solo las ornamentales. En 2010 se reintepretó el centenario parque melillense y se le añadieron fuentes, losetas, esculturas y nuevos paseos, tras los durísimos años de la instalación de la Feria de Melilla en su recinto. La sensación es que el Parque Hernández no ha superado ese mal trato y ha perdido consistencia forestal. La sombra ya no abunda, salvo en su lado Oeste, en la zona infantil y en la de la extinta ludoteca.

          Siempre nos encontraremos con fuentes, pero no toda el agua puede beberse. Cada vez hay menos agua pública a disposición de los ciudadanos. En los años del paro y de la crisis, cada vez hay más gente sentada por las mañanas en el recinto del parque, que resulta un buen termómetro social. Se dice que las cosas han sido testigos de muchos sucesos, como este parque, sin embargo, probablemente quede muy poco de su estado original. Es el mismo lugar, el mismo nombre, pero todo es ya diferente. La placa de la reinauguración, la del año 2010, apenas se lee ya. Como diría Antonio Machado: Todo pasa y todo queda.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/09/18/la-fuente-del-parque-hernandez/