Nombres y rostros de 1990


El fin del año 1990 daba paso a lo que sería la última década del siglo XX, al que se ha denominado como el más violento de la historia de la humanidad hasta la fecha presente. No solo por las dos guerra mundiales, también tienen su espacio en la historia de la violencia las guerras de Vietnam, la de Camboya y los jemeres rojos, la de las dos Coreas, las violentas dictaduras militares de Argentina, Chile y Uruguay con sus miles de desaparecidos, la Guerra Civil de España y la dictadura de Franco. Tampoco se puede olvidar la dictadura de Los Coroneles en Grecia, o el paradigma de todas las dictaduras, la de los bolcheviques y la proclamación de la Unión Soviética, con Stalin a la cabeza, y las dictaduras satélites de los países del Telón de Acero. Alemania, con Hitler y el nazismo, conforman una categoría única y extraordinaria dentro de la historia de la violencia humana. América del Sur o Latina sufría además el asalto de las guerrillas comunistas de liberación, que asolaron casi todo el continente, hasta fechas muy recientes.

En 1990 estábamos en España en lo que Francisco Umbral definió como «La década roja». Fueron los gobiernos más respaldados por el apoyo popular de toda la historia de la Democracia en España, los de Felipe González y Alfonso Guerra, que gobernaron con 202 diputados en 1982, 184 en 1986, y 175 en 1989. Felipe González perdió las elecciones en marzo de 1996 con 141 diputados, en lo que él llamó «una dulce derrota», tras 14 años en el poder. Pedro Sánchez gobierna desde 2019 con el respaldo directo de solo 120 diputados, a 21 de diferencia de la dulce derrota de González, que hoy sería una estruendosa victoria que nadie pondría en duda. Solo Mariano Rajoy obtuvo 186 diputados, cifras felipistas, en 2011. Desde hace casi una década se gobierna con una cifra media de 123 diputados y gobiernos mosaicos. Alberto Núñez Feijóo, con 135 diputados, ni siquiera puede aspirar a ser investido como presidente del gobierno, estando a sólo 7 escaños de la histórica «dulce derrota». El tiempo político ya es otro.

Los nombres resonantes en 1990

En 1990 todavía quedaba una década para la aparición de internet y los fenómenos mediáticos. Manuel Fraga, creo el concepto de «leal oposición», que hoy parecería casi una herejía. Frente a Felipe González había muy poco que hacer, así que el ex ministro de Franco se convirtió en líder autonomista, lo que resultó una gran paradoja. En 1990 España empezaba a ser moderna y estaba a solo dos años de 1992, el gran evento transformante del país, con la Olimpiada de Barcelona y la Expo Universal de Sevilla. Claro que todos estos procesos movieron mucho dinero y estalló el escándalo de Juan Guerra y el despachito de la Delegación del Gobierno de Sevilla.

Nelson Mandela, al que se otorgó el título de la mejor persona del mundo y de la historia, salía de la cárcel tras 30 años de prisión, sin una sola brizna de rencor o de ánimo revanchista. Petre Roman sustituía en Rumanía al dictador comunista Ceaucescu. Era un mundo claramente preponderadamente masculino, salvo muy raras excepciones, como Takako Doi, máxima dirigente del partido socialista japonés. En la guía de protagonistas que hemos rescatado del intercambiador de libros del Mercado del Real, el 95% de los personajes biografiados son varones.

Alexander Solzhenitsyn, todavía en el exilio, aunque la caída de la URSS era inminente simbolizada la voz y la memoria del Gulag, los campos de prisioneros y de trabajo esclavo de Stalin. Desde ese año, los nombres socialista y comunista, empezaron a desaparecer para definir y/o nombrar a los partidos políticos de izquierdas y progresistas en Europa. Santiago Carrillo, el zorro rojo, azote parlamentario de Felipe González, había desaparecido ya de la 1ª línea política. Ignacio Gallego el último dinosaurio leninista falleció en noviembre, después de haber fundado el PCOE (Partido Comunista Obrero Español). En Nicaragua, Daniel Ortega fue desalojado por primera vez del Poder, sin vislumbrarse todavía el gran monstruo que llevaba dentro y que finalmente ha aflorado.

Montesquieu ha muerto

Es la gran frase atribuida a Alfonso Guerra en 1985, durante una de las grandes reformas llevadas a cabo por los socialistas en aquella primera década, en este caso la del Consejo General del Poder Judicial. Salvo en asuntos de índole común, la independencia política de la Justicia no existe en España, ni por parte del Poder Ejecutivo, que no cree en ella, ni por parte del poder Judicial, con sectores judiciales muy vinculados las corrientes políticas dominantes. La presencia de magistrados al frente de Ministerios así lo demuestra.

La gloria es efímera

Gustavo Villapalos, fue el primer Rector universitario en ser conocido por el gran público, como se decía entonces. Sigourney Weaver estaba en el punto álgido de su carrera, tras haber quedado unida al papel de la teniente Ripley en Alien. En España Aghata Ruiz de la Prada destacaba por si misma, alejada del universo Almodovar, que lo era todo en aquel momento. Almudena Grandes abría hueco a la narrativa femenina moderna.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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