Reflexión desde El Alminar


Antes de que existiera El Alminar ya era, porque existía el nombre, y así era conocido, y porque primero fue el alminar y luego el campanario. Hemos utilizado todo, hasta el repique de campanas desde lo más alto de esta torre, que desde el origen pretendió elevarse, pero no a esta altura desde la que ahora observamos, aunque siempre vemos el suelo. Nuestra intención fue perseverar, atravesar el tiempo, pero sin alcanzar a imaginar las distancias actuales. Lo que era en un principio, en aquel lejano tiempo del año 2011, permanece, pero muy transformado, porque se interactúa con el tiempo. La esencia, el nombre, el lugar es todo lo mismo, y a la vez todo es diferente. En ese origen estuvimos acompañados, ahora ya no, estamos solos, pero estaba escrito o advertido, por alguien que conocimos hace tiempo y que nos aconsejó: «Te alzarás sobre todo y sobre todos, pero El Alminar acabará solo, pero será visto desde cualquier lugar». Fuese una profecía o no, se ha cumplido, más de 14 años después.

Reflexionamos sobre esto ahora, porque hemos rebasado la frontera inimaginable de los 2,5 millones de visitas, en un mes de agosto de 2025, en el que hemos superado las 30.000 visitas en un solo mes, algo qque no ocurría desde octubre de 2014, con 34.000 visitas, A lo largo de 170 meses de publicaciones, solo en otra ocasión más, se ha atravesado esa frontera de visualizaciones, y fue en febrero de 2013,  con 32.000. ¿Qué ha ocurrido? Es imposible saberlo. Los datos estadísiticos marcan hechos, pero son fríos. Se supone que la larga perseverancia en década y media, sin faltar un solo mes, nos habrá hecho subir algún escalón en los algoritmos de búsqueda.

  Observar es difícil,  porque no siempre te dejan. Hay que tener una posición fija y también cambiarla si es necesario. Siempre hay alguien que te advierte. No siempre gusta que no se esté comprometido, salvo con la verdad. Vivimos en tiempos de bulos y venimos de tiempos oscuros. Según Eduardo Haro Tecglen, en su Diccionario Político (1974): El bulo sustituye a la información cuando ésta está suprimida o alterada. La existencia del bulos está en relación con el control de la información.

  Vivimos tiempos de verdades a medias y de falsedades totales. En la verdad de las mentiras, como dijera Vargas Llosa.

El barrio del Acueducto de Segovia


Incertidumbres y certezas sobre el Acueducto de Segovia

El barrio extramuros de El Salvador, con sus dos imponentes iglesias atalayas, la de San Justo y la de El Salvador, es el entorno urbano del celebérrimo acueducto segoviano, de origen romano y reconstruido en su mayor parte, en época de los Reyes Católicos, en esa zona de transición entre la Edad Media y el Renacimiento. Desde el inicio del tiempo románico, si algo hubo fue «maestros canteros«, que edificaron algunas de las mejores y mayores catedrales de España y de Europa. Son prodigios de piedra, y es aquí donde encontramos la primera diferencia de este acueducto con cualquier construido en época imperial (en esto parece existir consenso), y es en el uso del granito como material. Una piedra muy dura y pesada, abundantísima en la Sierra de Guadarrama, y que los canteros y talladores trataban con virtuosismo.

Esa primera parte del acueducto, la que transcurre por el barrio citado, se inicia tras el último decantador previo al inicio de la ciudad, y consta de consta de una alineación de 129 arcos simples*, en una serie de 6+25+44, agrupados según los giros del acueducto sobre el terreno, para dirigirse a la plaza del Azoguejo, en donde se inicia la parte monumental, y más netamente romana.

El ingeniero e historiador Isaac Moreno Gallo, que tiene un canal de Youtube dedicado a la monumentalidad romana en Hispania. Toda esta primera parte, aunque llamativa, porque convive con las calles, las casas y los vecinos, «es la reconstrucción de siglo XV». Los 129 arcos simples no guardan concordancia entre sí, y están compuestos de maneras bastante toscas, algunas incluso en el siglo XIX, según el estudio del arquitecto F. Jurado, y que data esa última reconstrucción en 1868. Hay arcos casi ojivales y algunos de tamaños parecidos a los de los puentes medievales. Hay otro dato incontestable, según Isaac Moreno, en su canal Traianvs. » y es que ningún monumento romano llegó a la Edad Media en estado íntegro, sino completamente destruidos o muy seriamente afectados. Esto daría carta de credibilidad a la tesis de que se trata de «una grandiosa reconstrucción», en época, y eso sí está apoyado en documentación, de los Reyes Católicos.

La razón del Acueducto de Segovia

No hay ninguna fuente documental romana que justifique la edificación y presencia de un acueducto de esta envergadura en la antigua población de Segovia. Una civilización como la romana, utilitarista y práctica, no construiría una obra así sin una razón que lo justificase. La presencia permanente de una guarnición, de un pretor o cónsul, de un nudo de comunicaciones, o de una línea de retaguardia. Nada. La presencia del acueducto sigue sin explicación, pero no solo en las fuentes romanas. No hay crónica alguna, o rastro arqueológico que lo explique o ratifique. Ni tampoco en las fuentes visigodas o árabes. Hasta la reconquista de la ciudad en el siglo XI, el acueducto, en su forma original, parece no existir. Con los Reyes Católicos sí, porque lo reconstruyen y si se reconstruye, es porque estaba, pero no sabemos en qué forma, pero probablemente sí en el mismo trazado, desde el siglo I o II.

Lo más romano, a partir del momento en que toma la segunda arcada, e incluso los arcos anteriores simples, son romanos, según el experto Isaac Moreno. El acueducto en su parte central es toda romana, excepto la línea de arcos superiores, que fue reconstruida casi en su totalidad. Los inmensos pilares, o pilas, quedaron en pie, porque es imposible derribarlos sin que todo caiga encima del derrumbador, porque todo se derrumbó de manera intencionada, en todas las partes del caído Imperio Romano de Occidente. Las pilas tenían y tienen la suficiente entidad por sí mismas como,para permanecer erguidas, aunque todo lo demás estuviese en el suelo, como de hecho estaba.

La primera arquería de la parte central, junto con las cornisas, habrían quedado en pié a lo largo de los siglos, hasta la llegada de los Reyes Católicos, cuando solo eran monarcas regionales, y nadie pensaba todavía en la conquista del Reino Nazarí de Granada, o la que es lo mismo, el único resto de la Hispania musulmana. Mucho menos en el Descubrimiento de América.

No hay un día en que un segoviano no vea el Acueduto,  de hecho es un mínimo de 10 veces el que se ve al cabo del día.  Mientras vivimos allí,  en el barrio de El Salvador,  nuestro Juegos giraban en torno a sus arcos. No explicaban muchas cosas porque sigue sin saberse mucho sobre él.  Hoy, guiados por un experto, vemos y distinguimos las diferencias en cada piedra, en cada pila, y en cada hilada. La verdad,  histórica en este caso, sigue estando ahí fuera.

La vida breve


Farinelli en La Granja de San Ildefonso

La Vida Breve es una serie de televisión emitida a través de la plataforma Movistar +, que intenta adentrarse en los múltiples secretos de la historia del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso, que hasta ahora nadie se ha atrevido a desvelar, o no lo ha logrado. La serie desvela parte de la historia del fundador de este lugar, Felipe V, primer Borbón español, de su hijo Luis I, nacido de su primer matrimonio con Mª Luisa de Saboya, y que solo gobernó 229 días, tras su prematuro fallecimiento un 31 de agosto de 1724, hace ahora 301 años.

La librería Farinelli toma el nombre del cantante italiano, castrati, Carlo Maria Michelangelo Nicola Broschi, que fue contratado por la Reina Isabel de Farnesio, para aliviar la pesadumbre vital de primer Borbón español, el monarca Felipe V. Tanto fue su apego al cantante, que Farinelli permaneció en España por espacio de 25 años. El músico y cantante de ópera, natural de Andria, fue primer ministro de España por espacio de 4 años, entre 1749 y 1753. La librería Farinelli no es una librería más, es un espacio cultural que recuerda al músico italiano y primer ministro de Felipe V. La novedad es que además de sus salones y de sus dos plantas, en los que se encuentran múltiples espacios para leer entre los estantes, en los mismos escaparates, dotados de mesas sillas y sillones, cuenta con música ambiente, y desde hace dos años, con la posibilidad de tomar café, beber vino o cerveza, hasta las 22h 00 de cada día. La vida no es solo breve, sino también dura en algunas ocasiones. Mantener una actividad cultural como medio de vida, obliga a adaptarse a las condiciones cambiantes del exterior.

La Granja de San Ildefonso es un municipio segoviano de 4300 habitantes, situado a solo 11 kms. de Segovia. La actividad veraniega, con gran afluencia de visitantes, desaparece en cuanto se inicia el otoño, manteniéndose solo en los domingos. La volatilidad comercial es alta, lo que da una idea de la dificultad de mantener una librería por sí misma.

Felipe V era un rey extremadamente religioso. Vivía atormentado por su destino en el Más Allá, y dedicaba una parte importante de sus días a los rezos y la asistencia a misa. No quería gobernar, por eso abdicó en su hijo en 1724. Para todo siempre hay un precedente. La desgracia es que, al morir Luis I a los 9 meses de reinado, tuvo que regresar de nuevo al trono, ya hasta su muerte en 1746. A la entrada del Palacio de La Granja, se encuentra la capilla Real o Colegiata, porque Felipe V quería que la presencia de Dios siempre estuviese delante de todo. Es uno de los pocos reyes de España que no está enterrado en el monasterio de El Escorial. Yace allí con su 2ª esposa, la reina Isabel de Farnesio. La capilla Real está dedicada a la Santísima Trinidad.

La serie también ha rescatado el interés por otros lugares cercanos, como el palacio de caza de Riofrío, en donde vivieron Felipe V e Isabel de Farnesio, en el tiempo en el que se desarrollaron las obras del palacio de La Granja, usado no solo por los monarcas españoles. También se celebraron en sus salones muchos consejos de ministros durante el periodo republicano, 1931-1936.

  La Vida Breve esta dirigida por Cristóbal Garrido y Adolfo Valor, con Javier Gutiérrez, Leonor Watling y Carlos Scholz en sus personajes principales.