


Se abre para cada uno de nosotros, de modo individual, la puerta del año, del que no sabemos qué nos deparará, ni a donde nos conducirá. Aunque también hay una puerta colectiva que atravesamos todos, queramos o no. La impredecibilidad del futuro es una ley. Tener algún tipo de certeza es algo que nos da tranquilidad, aunque como hemos podido comprobar, nuestro mundo es cambiante, en el que todo puede alterarse en un instante, pero eso no está en la previsión, aunque sí en la posibilidad. Por tanto, lo mejor es atenerse al plan establecido y continuar nuestra con nuestra «rutina». En caso de desorientación, o de confusión por múltiples acontecimientos, hay que retornar hasta algún punto de referencia, para después seguir. Ante un gran abanico de posibilidades abiertas en estos cinco primeros días del 2026, hemos preferido la serenidad de la reflexión.
Entramos en el decimoquinto año de existencia del Alminar, y ya hemos sobrepasado hace mucho cualquier previsión. Desde que decidimos retirarnos de la contingencia política en mayo de 2023, transitamos sobre terreno libre, explorando espacios vacíos que no habíamos recorrido, y hechos e historias de los que nos habíamos ocupado. Hay que dar finales a las historias, y saldar todas las deudas posibles. Que quede tinta en el tintero y aceite en la lámpara, pero que no nos detengamos, ni quedemos a oscuras, por desidia nuestra. Contra eso hay que luchar de modo constante. Es algo que creemos haber cumplido hasta el momento.
Hemos visto y conocido muchos más de lo que hemos escrito. A la postre, toda obra de escritura es una selección, aunque en esencia está aquí lo mas importante o todo aquello que ha emergido por encima de la realidad circundante. Hemos concentrado el esfuerzo de todo este tiempo, década y media, en varios temas clave, pero solo uno principal, que es la ciudad de Melilla.
La lámpara que mantenemos encendida desde hace tanto tiempo, es para servir de guía e iluminar a todo el que quiera y que aquí entre. La puerta que mantenemos abierta, también. Las cifras de seguimiento indican muchas cosas, pero la más importante es la de la compañía, la de la Comunidad del Alminar. Siendo el mismo lugar, ha cambiado casi todo. Hay lugares a los que tenemos que volver, cometidos que cumplir y más historias que fijar.