




Las alarmas suenan en el fútbol
El CA. Antoniano, de la localidad sevillana de Lebrija, fue fundado en 1964, y se mantiene desde entonces en las divisiones frías del fútbol español, justo antes la que se encuentra el equipo titular melillense. Las divisiones conocidas como del «gulag», porque solo se sabe cuándo se entra, y en las que no existe visibilidad alguna. Por debajo solo está solo el infierno futbolístico de la 3ª Federación, a la que probablemente nos dirigimos.
Quedan solo 8 jornadas por disputar, y la salvación, no la directa, sino la del partido de permanencia, se encuentra a 6 puntos, o lo que se lo mismo, a 3 partidos. De los 8 encuentros restantes, hay que ganar 2 de modo obligatorio, para alcanzar el horizonte salvífico. Los empates, a estas alturas y en esta situación, ya son solo agónicos, o una prolongación del tormento.
Lebrija es una ciudad de apenas 30.000 habitantes. El CA. Antoniano juega en el estado musical, al igual que el Melilla. No publica su presupuesto pero se supone modestísimo, a enorme distancia de los millonarios presupuestos melillenses. La UD. Melilla jugó intentó ganar, pero con poca solvencia, porque también se protegía de la derrota. Ya juega atenazada, porque el desastre acecha y nadie quiere perder, descender, o lo que es lo mismo, morir, aunque sea deportivamente.
¿Qué ha fallado? Probablemente es el modelo hipersubvencionado. El presidente del club es en realidad un gestor/delegado de quienes lo patrocinan y subvencionan. Últimamente está muy cuestionado, aunque no de modo público. Solo en algunos panfletos callejeros, en los que se mencionan supuestos hechos de una gestión opaca. Nada se sabe ni de la subvenciones reales, ni de las deudas y gastos existentes, aunque algunos afirman que son escalofriantes, tanto unas, como otras.
El resultado le sirve al equipo lebrijano para afrontar el último tramo de la temporada con cierta tranquilidad, lo que no sucederá con los melillenses, a los que ya solo les espera, o nos espera, un calvario. Vivimos en un mundo de resultados, y aquí ya no los hay. Pero esa ausencia de resultados, también tienen consecuencias. En los clubes profesionales, los grandes, caen entrenadores, se cambian jugadores, pero rara vez se ven cambiar los presidentes. Hay solo cambios de accionistas mayoritarios. En Melilla no hay pañoladas, ni peticiones de dimisión para nadie.
La siguiente jornada invita a un moderado optimismo, ante un rival directísimo. Espera el Xerez Deportivo, en el estadio de Chapín. luego vendrá el Lorca como visitante.




