Placa de Lope de VegaQue ni come, ni comer dejaLa UNED y la calle de Lope
Decisiones salomónicas
Las decisiones salomónicas nunca satisfacen a nadie, porque solo significan tomar partido a medias. Es un no atreverse a tomar una decisión completa e indivisible. Dividir una calle en su denominación, es ir contra la normativa aprobada por los propios ayuntamientos sobre esta materia. En Melilla se ha hecho ya en varias ocasiones y siempre mal (Conde de Alcaudete, Alcalde de Móstoles) y ahora se pretende hacer lo mismo con la calle Lope de Vega.
Las calles de preservar la unidad en la denominación, y esto no lo decimos nosotros, sino la norma: «No se podrán fraccionar calles que por su morfología deban ser de denominación única. En consecuencia, se procurará que una calle tenga una denominación única, a menos que llegue a variar la dirección en ángulo recto, o que esté atravesada por un accidente físico, o cortada por una calle más ancha, o por una plaza». Esta redacción es la del Ayuntamiento de Almería, pero en sus diferentes versiones, la unidad de criterio prevalece. Para no tener complicaciones, si hay unidad visual y no hay cortes, la denominación debe ser la misma. La calle de Alcalá en Madrid tiene 10,5 km. de longitud. Algo parecido ya pasó en la calle de Hermanos Peñuelas, cuyo nombre debería removerse al completo, y a la que seccionaron las escalinatas, para darle el nombre al hermano lasaliano Crescencio Sáinz. El mismo reglamente citado, indica que las denominaciones de personas vivas, deben estar muy acreditadas y fundamentadas, y con la proposición de nombres del pasado debe ocurrir lo mismo. Tanto para quitarlos como para proponerlos.
Calle Lope de Vega
Es una calle muy consolidada en Melilla, desde la década de 1930. Tanto el busto de Lope de Vega en el parque Hernández, como la placa de la calle con su nombre, fueron donaciones del Ateneo de Melilla, entidad que tuvo gran proyección en la ciudad, hasta el alzamiento franquista, que puso fin a sus días. No nos imaginamos, aunque son sobradamente capaces de hacerlo, que desplacen el nombre de Lope y su placa hasta la siguiente manzana, y que se quede solo con media calle o menos.
Hay calles sobradas, pendientes de cambio, para reconocer a una persona, y figura notable de la cultura en nuestra ciudad, como fue Ángel Castro Maestro, sin causar sobresaltos que le estremecerían hasta a él mismo. Si lo que se pretende es que su nombre esté cerca de la UNED, a la que dedicó gran parte de su vida, entidad de la que acabó siendo un referente, también hay opciones. Cualquier cosa, antes que media calle.
Alcalá de Henares, monumento a las víctimas del 11-MLos trenes de MadridFlores en las vías
Un atentado terrorista checheno en un vagón del Metro de Moscú, llevado a cabo el 6 de febrero de 2004, causó 40 muertos y más de 100 heridos. Solo ese dato hubiese sido suficiente para dirigir las sospechas de los atentados de Madrid, en una dirección distinta a la del atentado terroristas de ETA, que por aquel entonces todavía seguía asolando a la sociedad española y condicionando la actividad política. ¿Por qué? Pues porque una organización o banda terrorista tiene una firma propia, un sello, al igual que los perfiles de «asesinos en serie». Sin descartar nada, las sospechas deberían haberse dirigido hacia una hipótesis de autoría islamista pura, sin colaboraciones o interacciones de ningún tipo. A lo largo de ese día, la intervención de Arnaldo Otegui, por entonces en el organigrama de la organización terrorista, dejó claro que descartaban cualquier implicación, aunque solo fuese en modo de colaboración. «Ni son sus métodos, ni sus fines«, fueron sus palabras y él sabia lo que decía y porqué.
¿Por qué se mantuvo el gobierno de José María Aznar en la hipótesis falsa? Un gobierno es la entidad mejor informada de un país. Pasado el estado de shock, por la magnitud del atentado, el gobierno debería haber reaccionado el día 12, y no dar lugar a la frase lapidaria de Rubalcaba: «España merece un gobierno que no les mienta». La realidad es que ningún gobierno debería mentir, en ninguna circunstancia.
Sobre el 11-M hemos leído todo: Lo bueno, lo falso y lo malo, como en el libro de Martín Gadner. Lo falso es lo que todavía intenta apuntalar la versión errada de la coautoría de ETA y de algunos sectores del Estado profundo, para provocar un vuelco electoral, que sí se produjo, fue por la actitud enrocada de un gobierno totalmente desbordado. Se contó en su día la anécdota, no se sabe si cierta o aproximada, de Mariano Rajoy abriendo la puerta de Aznar en la calle Génova: «Tú y tus guerras», dicen que dijo, o al menos eso fue lo publicado. La realidad dice también, que en la reivindicación del atentado que realizó Al Qaeda, no mencionó en ningún momento al posicionamiento de España en la 2ª guerra de Iraq (2001). José Mª Aznar jugó a ser «señor de la guerra sin serlo«, y quedó políticamente condenado por un atentado espantoso en Madrid, una ciudad sacudida permanentemente por ETA. Hasta Tony Blair, ex primer ministro del Reino Unido pidió perdón por la foto deLas Azores, y por secundar una guerra con información falsa. Saddam Hussein era lo que era, y el mundo no ha sido mejor desde entonces, y a la vista están los hechos.
¿Por qué esa irreductibilidad en no reconocer un error tan manifiesto? Es incomprensible y la política española está lastrada y crispada desde entonces. El presidente Aznar rompió una tradición de un siglo, la del no alineamiento de España en conflictos internacionales, iniciada con Alfonso XIII. En ese sentido, guste a unos y no a otros, el actual gobierno de Pedro Sánchez, da continuidad a esa tradición de neutralidad de la política española, que Franco no cumplió, porque sí se alineó con el EJE, y envió tropas a la campaña contra Rusia. Esto son hechos históricos, independientemente del posicionamiento de cada uno. Esto es una guerra de Estados Unidos e Israel, frente a un Estado teócrata y homicida como es el de Irán, pero son los intereses de ellos, y los motivos no están expuestos.
Terrores y terrorismos en el 11 de marzo
El mundo en el año 2000 estaba sin reglar, ni vigilar. El acceso a teléfonos móviles y tarjetas prepago era ilimitado. España seguía luchando contra los zarpazos mortales de ETA, por eso el terrorismo islamista extendía sus tentáculos sin apenas control. Amer Azizi, ya era un nombre consolidado en los círculos terroristas de Al Qaeda en esa fecha. Fernando Reinares es uno de los autores que incluimos en la etiqueta de «lo verdadero», dentro de las investigaciones sobre los atentados de Madrid. Solo ponemos objeciones al título de su último libro: 11-M, pudo evitarse. No se pudo evitar ese atentado, como tampoco se pudo evitar el del 11 de septiembre en Nueva York en 2001. Como tampoco el muy posterior de la sala Bataclán en París, el 13 de noviembre de 2015. Francia y Estados Unidos son naciones mucho más solidas y de tradición democrática más consolidada que España, y no evitaron nada. A posteriori los indicios parecen mucho más evidentes.
El reencuentro de un libro, del grupo de lo malo, titulado A Tumba Abierta, de Fernando Múgica, motiva este artículo, que pretende ser aclaratorio. Se trata de una conversación con Javier Lavandera, uno de esos personajes al que el análisis marxista integraría dentro del concepto de Lumpen. El otro sería Jesús Tashorras, el vendedor de la dinamita. En ese año 2000 y posteriores, el desorden reinaba en las minas asturianas. En palabras de Lavandera: «Gijón era un mundo podrido». La dinamita se distraía con destino a sabe dios que fines. Todo eso lo captaron los organizadores de la trama islamista de Azizi y prepararon su atentado, con años de antelación. Probablemente, esto es suposición, decían que necesitaban la dinamita para ETA, pera encubrir sus verdaderos fines, o quizá ni siquiera eso sea creíble. Cuando se va a hacer algo así, no se da pista ninguna, ni falsa, ni por mucho menos verdadera.
El gobierno de Aznar entró en convulsión y no supo explicar nada. Del error inicial se pasó al sostenimiento de la mentira, y aún siguen, y eso fue lo que soliviantó a la gente, que provocó el vuelco electoral. Luego hubo otras cosas, pero la principal es esa. La verdad está ahí, aunque asociaciones, grupos y personas, busquen todavía la suya. El otro error, que se sigue cometiendo, es buscar relación entre las acciones terroristas y su atentados, y alguna causa original que lo justifique. Eso no existe. Es una ecuación falsa. Ningún grupo terrorista, ninguna guerrilla revolucionaria, ha mejorado nunca nada con su existencia y «luchas armadas».
Todo eso surge del erróneo concepto anarquista de que el problema es el Estado, y que hay que combatirlo con la violencia. Al Estado nunca se le derroca o derriba con violencia, todo lo más, se le conduce hacia algo peor. En los casos de las revoluciones triunfantes, esto es más evidente aún. El Estado de los Soviets, que fue fuente y modelo de inspiración para el mundo entero durante un siglo, fue infinitamente peor que la Rusia de los Zares. El paradigma del mal será siempre el nazismo. Han pasado 24 años, la herida política sigue abierta. Las 193 víctimas quedaron allí para siempre. Lo seguimos leyendo todo, pero nunca daremos cabida a lo falso.
Mustafa Arruf y Fernando Arrabal Tierno Galván, autor Andrés López YebraEscuela Municipal de Enseñanzas Artísticas
En torno a las Medallas de Melilla
En el decimoquinto años de nuestra existencia, confesamos no entender cómo y porqué se conceden honores en Melilla, o porqué se niegan, pese a existir un reglamento que lo explica. ¿Influye el color político otorgante en la concesión de la medalla o reconocimiento? Aquí sí podemos concluir que, en todos estos años de observación, resulta un hecho determinante. La incapacidad para reconocer algún mérito en el rival político o en el adversario, todo lo que no sea el acólito, es absoluta. Pero eso ya es algo de lo que ya advirtió el evangelista Mateo: «Si solo queremos a nuestra familia o a nuestros amigos», ¿Eso qué merito tiene?
En 30 años de «Medallas de Oro Melilla«, ya hay datos inexplicables, como que instituciones y organismos diversos, acumulen más medallas que melillenses reconocidos. Una buena práctica sería, dado que solo se pueden conceder dos medallas anuales (algo que se ha incumplido en ocasiones), sería reconocer a una institución y a una persona. Lo que debería también procurarse, salvo en circunstancias excepcionales, es que la máxima distinción de la Ciudad, se otorgue en vida. En caso de fallecimiento, y a título póstumo, la distinción debe concederse en un plazo máximo de dos años. Al menos es lo que prescribe el reglamento. De lo que no dice nada es acerca de que la medallas puedan acumularse. Solo la UNED ( 2003 y 2025), y la Comandancia de la Guardia Civil (2004 y 2009) tienen dos. Un solo colegio, el de La Salle-El Carmen, y los regimientos militares de Ingenieros, Regulares y Artillería, pero no el Tercio, lo que resulta extraño.
El Cuerpo Nacional de Policía (2006) también la tiene concedida. El Rey Juan Carlos la tiene concedida desde 1997. Solo tres mujeres han sido reconocidas a lo largo de estas tres décadas, Pilar Muñoz (2007), Carlota Leret (2020) y Carmen Perea (2025).
Existe otra anomalía importante, y es que en al menos 4 años (1996, 1999, 2001 y 2002), no se concedió ninguna medalla de oro. Las razones sólo puede buscarse en las convulsiones políticas de aquellos años. Ningún presidente autonómico, o político relevante, ha sido reconocido con esta distinción. Todos los centros institucionales, como las comandancias militares han obtenido la máxima distinción melillense, pero la Delegación del Gobierno nunca, ni siquiera en los años en los que existía la monocromía.
La medalla a Mustafa Arruf
Surge la cuestión de reconocer a título póstumo a Mustafa Arruf, uno de los escultores melillenses con más proyección nacional e internacional, y que al menos tuvo la oportunidad de disfrutar en vida, de reconocimientos y honores artísticos, como una avenida con su nombre, algo que pocos han conocido, porque el Poder suele ser cicatero en reconocimientos. La cuestión es complicada, sobre todo si la opción que se propone resulta ser la alternativa del diablo, o sea, una propuesta que esconde una trampa.
El querer denominar con su nombre a la Escuela Municipal de Enseñanzas Artísticas, y sustituir un nombre consolidado como el de Enrique Tierno Galván, sobre todo cuando el reglamento de honores y distinciones dice que: «debe evitarse en lo posible, sustituir unos nombres por otros». Creo que ni siquiera al propio Arruf le resultaría grata esa opción. Entre otras cosas porque ello implicaría eliminar un busto del «viejo profesor», creado por otro artista melillense, nunca reconocido en lo más mínimo, como es López Yebra, lo que resultaría un agravio.
La cuestión sigue en el aire. De momento la dejamos abierta. Lo que hay que cuidar de Mustafa Arruf es su obra, y dar su nombre al Museo de Arte Contemporáneo, porque él dedicó muchos años y trabajo a Melilla la Vieja.
La imagen de la polémica La imagen desde el video de Casa RealMirando hacia el Alvia
Una singular batalla, como diría don Quijote, se está produciendo en las redes sociales, a cuenta de una fotografía en la que aparecen el Rey Felipe VI, Jefe del Estado, junto a los ministros OscarPuente y Mª JesúsMontero, el presidente andaluz Juan Manuel Moreno, autoridades locales, de la infraestructura ferroviaria, y Fuerzas de Seguridad del Estado.
No están posando, motivo principal de acusación de la campaña orquestada en redes sociales, contra la Democracia y sus representantes, sino que se detienen unos segundos para mirar al tren Alvia de RENFE, que se encuentra justo enfrente, y en un estado sobrecogedor. Todo se ve perfectamente en el vídeo colgado por la Casa Real, y en la selección de fotografías, entre ellas, la de la discordia, que es la primera que mostramos.
Es un recorrido, no se busca una foto emblemática, sino que se produce. La Reina Letizia se vuelve a mirar hacia la cabeza tractora del tren , y la ministra Montero también se gira y sale de plano casi inmediatamente. Un fotógrafo de Casa Real hace la fotografía, desde posición situada más a la izquierda, y con mayor perspectiva de la máquina accidentada, y lo que captura es una instantánea. Y el intenso debate empieza ahí.
Lo paradójico, es que defensores y detractores piensen, al unísono, que la imagen es dañina para las Instituciones del Estado, y la divulguen, bien acompañada de opiniones defenestradoras, o negando su existencia, ofreciendo datos de que es una foto amañada, y así salvaguardar el prestigio institucional. Se divulga también la especie de que por un momento fue retirada, y luego vuelta a reponer, en los portales digitales de la propia Casa Real, algo que no es cierto.
Unos al negar la imagen, y otro al afirmar que es un posado, algo también falso, nos obligan a buscar la verdad, y dejar en evidencia los amaños, que no las fotografías. Si hay algo absolutamente cierto en este trágico suceso, son las 45 víctimas mortales y el dolor irreparable de las familias. El accidente de Adamuz marca, eso sí, el final de un ciclo político, y todo el año 2026, recién iniciado. Es ya una cisura, un antes y un después.
Las consecuencias inmediatas las va a pagar, de modo inexorable, el ministro de Fomento Oscar Puente, que no parece mal gestor, y que sí está personalmente afectado por la tragedia. No finge, y eso se nota. Su problema, evidenciado en un accidente terrible, es que no ha podido desprenderse del lastre heredado de su anterior titular, el ministro Ábalos, y de su obscena gestión.
El accidente del 18 de enero en Adamuz, señala el final de un deterioro imposible de alargar por más tiempo, propiciado por un ministro calamitoso, Ábalos, que se tragará al ministro de Fomento actual, y quizá su alcance no se detenga en este punto fatídico.
El jaque no es solo contra Oscar Puente y el gobierno. Es tambien contra el Estado, la Corona, y contra la Democracia. Por eso hay que sacar todo a la luz, sin olvidar, en ningún momento a las víctimas (Q.e. P.D).
Nota:El 26 de mayo de 2003, 62 militares españoles, y 13 tripulantes, perdieron la vida en un accidente en Turquía. Federico Trillo era Ministro de Defena y nunca dimitió, ni aceptó su responsabilidad.
Gaza AFP PhotosApoyo a Palestina en MelillaPrimer Ministro de CatarMariúpol, 2023Grozni, 2001La huida de Gaza, foto UNRWA
Rafhael Lemkin (1900-1959) fue un abogado judeo-polaco que creó, en 1948, el concepto jurídico de genocidio, palabra que no existía en ningún idioma, hasta que él la creó y divulgó. El momento en que se separa de la masacre, la matanza indiscriminada, el crimen de guerra, o el crimen contra la humanidad, es en la intención. Ninguna de estas categorías, incluída la de genocidio, depende de la cifra de muertos causada. Pero esas diferencias hay que fundamentarlas en un sentencia. Genocidio fue lo sucedido en Ruanda con un millón de muertos, y genocidio fue lo de Srebrenica, en donde la comunidad musulmana de Bosnia fue exterminada, con un cifra aproximada de 8000 personas asesinadas.
Hay que decir que ni siquiera Alemania o Japón, en la II Guerra Mundial, fueron declarados «Estados genocidas», pese a que sus dirigentes y responsables militares, si fueron condenados por «crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra», y finalmente ahorcados. La acusación de «criminal de guerra» recae sobre personas, nunca sobre el Estado, y muchos menos su población. La instrucción abierta en La Haya, sede del Tribunal Penal Internacional, afecta en principio a Benjamín Netanyahu y a su ex ministro de Defensa, Yoav Gallant, sobre los que pesan ya órdenes internacionales de arresto. Quizá se extienda a más integrantes del gobierno de Israel, e incluso a miembros significados de sus Fuerzas Armadas, pero eso ya no cambiará las cosas. Esto lo define bien el preámbulo fundacional de la Corte Penal Internacional: «Los delitos son imputables a personas físicas, pero nunca a entidades con personalidad jurídica propia»; o sea un Estado, o un ministerio. La notificación de encausamiento y arresto sobre Netanyahu y Gallant dice: Presuntamente responsable de los crímenes de inanición como método de guerra y de dirigir intencionalmente un ataque contra la población civil; y los crímenes de lesa humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos desde al menos el 8 de octubre de 2023 hasta al menos el 20 de mayo de 2024. En el abanico de posibles delitos está el de genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Nunca Jamás
La responsabilidad de Hamas, el movimiento totalitario islamista, es muy elevada. Lo que llevó a cabo el 7 de octubre de 2023, excede la consideración de atentado. Penetraron en el territorio de un Estado, asaltaron un kibutz y asesinaron indiscriminadamente a todos los pobladores que encontraron a su paso. Como escribe el filósofo francés Bernard-Henry Levy, hay un error de concepto en la calificación de esa acción, su nombre real es «pogromo», o sea, la matanza de población judía, solo por el hecho de ser judia. En ese asalto bárbaro, se mataron más civiles israelíes, que en toda la historia de los conflictos entre Palestina e Israel desde 1949. Fue un salto cuantitativo e inimaginable, al que el gobierno de Netanyahu respondió con una guerra devastadora y total. Un análisis detallado de la belicosidad y violencia de los gobiernos de Netanyahu se encuentra en: El Martirio de Gaza, del ensayista Norman G. Finkelstein.
Parar el asalto a Gaza
La población no debe sufrir nunca la violencia de los Estados. Un ejército pertenece a un Estado y preservar la vida de la población civil es una exigencia La realidad es que la Franja está completamente destruida y que el elevadísimo número de víctimas civiles no apunta en la dirección de su protección. En realidad, la Franja es un territorio inerme desde el punto de vista táctico, y aun así, le ha costado un millar de muertos al Ejército de Israel. Esto prueba el grado de militarización de Hamas.
Después de casi dos años de guerra, los terroristas islamistas de Hamas ya no tienen capacidad ofensiva ni defensiva ninguna. El Gobierno de Francia, ha condenado el asalto a la ciudad de Gaza y ha indicado que «no tiene lógica militar alguna». Parar la guerra en este preciso instante, no tendría ya consecuencia alguna para el Estado de Israel, ni siquiera riesgo de ser derrotado, tanto ahora, como en el próximo siglo. El Irán de los ayatolás esta inutilizado. La guerrila islamista radical de Hezbolá, fue convertida en nada al pimer embate. Los Hutíes del Yemen están viviendo sus últimos «momentos de gloria».
Así pues, ya no hay nada. Ningún enemigo de Israel, y que haya pretendido destruirlo, está ya en pie. La guerra puede cesar hoy mismo. No es concebible una solo víctima más. Netanyahu podría ya solo buscar la foto de la victoria, liberando a los rehenes que pudieran quedar vivos, y que Hamas debería haber liberado hace mucho tiempo y sin contrapartidas. Queda Catar, que resulta imprescindible para detener esta guerra y a Hamas. Serían pues el mal necesario, pero sólo en términos políticos, y en este preciso momento. El expresidente José María Aznar, mentalmente conectado al atentado islamista del 11 de marzo en Madrid, ya no debe temer nada. A un precio monstruoso, el gobierno de Netanyahu está a punto de dar el golpe final al terrorismo de Hamas.
Los santos inocentes de Gaza
Gaza, Khan Yunis, y otras ciudades gazatíes, son hoy montañas de escombros. Como hace un año lo fueron Mariúpol, y hace dos décadas Grozni, la capital de Chechenia. Todas esas destrucciones totales son crímenes de guerra, porque impiden y destruyen los medios de vida de la poblacion. En todas estas ciudades, las colas de sus habitantes para evacuarlas antes del asalto final, sobrepasaban lo imaginable, incluso lo soportable. Aquello muertos, porque importan todos, no tendrán nunca una cifra aproximada de víctimas. Quizá tampoco los presentes.
Sobre Ucrania hay una causa abierta por «presuntos crímenes de guerra» cometidos a partir de la invasión de 2022. Vladimir Putin y otros 5 integrantes de su gobierno de de la Federación Rusa, tienen órdenes penales de detención. Ocurre que ni Estados Unidos, ni Rusia, ni China, ni la propia Ucrania, ni Catar, ni Israel, han reconocido al Tribunal Penal Internacional de La Haya, establecido en 1998. Los traslados forzosos de población constituyen crímenes de Lesa Humanidad. Someter a la población a hambruna es crimen de guerra. Salvo que la situación se vaya de las manos y se genere una mortandad porcentualmente alta de la población, como sucedió en Ucrania en 1930, a manos de los bolcheviques. La colectivización forzada de los campesinos ucranianos llevó a la desaparición a 4 millones de personas, en lo que se llamó Holodomor, y constituyó un genocidio. Así pues, este es el horizonte en el que se mueve Netanyahu y los altos cargos de su gobierno, pero no Israel, ni su población. Eso sí, caso de ser condenados, el siguiente gobierno de Israel debería pagar compensaciones económicas, por el daño causado. Todo eso es demasiado lento y la guerra debe pararse de modo urgente.
El Tratado de Roma para la prevención del Genocidio fue aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas, en la resolución 260, y entró en vigor en 1951. Al genocidio se puede llegar, intencionadamente o no, pero asignarlo de antemano, es arriesgado para un país, y su acción exterior. Ahora lo que importa es salvar a la población de la Franja de Gaza, y no hay un plan. Hay muchas ONGs actuando sobre el terreno, y la propia Naciones Unidas, pero están sometidas a los mismos vaivenes que la población gazatí, y expuestas a los mismos bombardeos. Se debe pedir «una zona de exclusión», con entrada regular de la ayuda, con protección de soldados de la ONU, y de las propias fuerzas militares israelíes.
Sobrevivir en tiempos fóbicos
La rusofobia, presente en toda Europa, llevó a la imposición de sanciones económicas a Rusia, y a la exclusión de todos sus equipos deportivos. Al menos esta última parte es un error, como se demostró en las Olimpiadas de Moscú en 1980, y en Los Ángeles en 1984. Las sanciones económicas son algo muy complicado y el principal daño recae sobre la población. No son útiles y enquistan a los regímenes dictatoriales. Además, llevan aparejado que el país o países sancionadores, dejan de ser interlocutores, con el país o potencia hostil. Nada ha detenido a Rusia y ya son tres años de guerra. Pero hay más fobias en juego y todas igualmente peligrosas. Hay que alejarse de ellas y de la polarización, porque de ese terreno no se vuelve.
Catar es un país imprescindible para detener la guerra antes de que acabe septiembre, pues son los principales sostenedores y financiadores de la Franja y de Hamás. Israel, Netanyahu, no debió atacarlos nunca. Hamas debe liberar a los rehenes, caso de pueda hacerlo todavía. solicitar la rendición, y evitar un sufrimiento del pueblo palestino. Europa debe buscar su propio papel y voz, pidiendo que se juzgue a los responsables de la actual catástrofe, que marcará al mundo. Debe hacerlo ya, porque lo que hay que salvar es a la población. Y aunque no se hayan mostrado, algunos países árabes, tienen mucho que decir y hacer, para detener, antes del 30 de septiembre, esta barbarie, masacre, matanza, o como se la quiera denominar, independientemente del calificativo penal que alcance.
El ángel alado de SienaSiena, plaza central Y no los tocará el tormento de la muerte
A la entrada del centro histórico de Siena, en la fachada trasera del edificio de la Poste Italiane, se encuentra un llamativo ángel alado de bronce, que recordaba a alguno de los existentes en los monumentos de melillenses. La estética es parecida. Todo se iniciaba con una estela en latín grabada en la piedra, bajo los pies: Et non tanget illos tormentum mortis. Es uno de los versos de una oración litúrgica cristiana o antífona.
La antífona completa tiene este texto: «Justorum animae in manu Dei sunt. Et non tanget illos tormentum mortis. Visi sunt oculis insipientium mori,Illi autem sunt in pace«. La traducción reza así: Las almas de los justos están en la mano de Dios, y el tormento de la muerte no los tocará. A los ojos de los insensatos parecieron morir, pero ellos están en paz.
En su momento lo fotografiamos todo para poder interpretarlo adecuadamente. Un año despues de la visita a la ciudad de Siena, la de Santa Catalina, ya tenemos todos los datos de este enigma. A un lado y otro nos encontramos dos cifras, también escritas en números romanos, que indican principio y fin (1915-1918), esto es, la Gran Guerra, la también conocida como I Guerra Mundial. La leyenda lo advierte: No los alcanzará el tormento de la muerte, que puede entenderse como «el olvido»; no serán olvidados. ¿Quiénes? Esto lo aclara una serie de nombres escritos bajo las alas del ángel. Son: Intendente Americo Broci, oficilles Renato Civai, Armando Antichi, Ezzio Rossi, Bernardino Rovai y los soldados Egisto Niccolucci, Otone Corti, Ascanio Maestrini, Giuseppe Caglieri, Placido Ballati, Arcai Montereggi, Giuseppe Del Fa.
La historia humana es una colección sucesiva de masacres, matanzas, de genocidios. Al menos a este grupo le cupo el honor de ser recordados, aunque pasados 100 años ya apenas nos digan nada sus nombres. Por el contrario, son decenas de millones los muertos en guerras, de los que jamás se sabrá nombre alguno. Todos esos, la gran mayoría, son homenajeados bajo el epígrafe del «soldado desconocido», o el de «héroes anónimos». Todo este grupo está enterrado en el cementerio de la Misericordia de Siena, o al menos homenajeados allí. Peor suerte corren los civiles muertos en esas mismas guerras, y de los que solo queda constancia como cifras. Julio es mes de caídos y de su recuerdo, a mayor gloria de la humanidad.
Afloramientos antiguos La acera suspendida Basura y posible cuevaRestos de amurallamiento
La defensa del escrito público
Estamos en Ataque Seco, plaza de Los Poetas, lindante con la calle Rubén Dario. Aquí existe un solar que con anterioridad fue una pequeña casa, que un día por otro, de hace más de tres años, fue derribada, desescombrada y quedó convertida en solar. Pero en Melilla no hay término medio y con la misma rapidez con la que desapareció la casa, el terreno se vonvierte en una escombrera, colonia incontrolada de felinos, con suciedades e insectos de todo tipo. Y como siempre hay algo peor, se observse observa con claridad como parte de la acera está en el aire, sin sustentación del terreno, con el consiguiente peligro para los vecinos que viven ahí. La existencia de este barrio de infraviviendas, apenas a 500 mts. del centro de la ciudad, en condiciones urbanas deplorables, sigue siendo un enigma de la gestión de la ciudad. Un poco más abajo, en el denominado centro histórico, existe la ciudad adaptable, zona sin emisiones, la de plataforma única, en constante y permanente remodelación, sin un fin ni propósito claro. Es la obra interminable.
En días pasados, el consejero ambiental de la Ciudad de Melilla , Daniel Ventura se quejaba del uso de las redes sociales para ejercitar la denuncia ciudadana sobre deficiencias en la ciudad: «Hacer este tipo de cosas en las redes sociales está muy bien, pero si hay una pérdida de agua en vez de ponerlo en las redes, lo que hay que hacer es llamar para que vayan y lo arreglen. Así probablemente ahorraríamos tiempo».
Hay que decir que los ciudadanos no trabajan para el Ayuntamiento, que esas líneas verdes o de avisos ciudadanos no existen, o no funcionan y que nadie sabe qué números corresponden, ni cuál es el horario adecuado para comunicar esas supuestas deficiencias. Lo que pide el consejero es una colaboración ciudadana gratuita y sin reconocimiento alguno, con los servicios municipales. Además, nunca hay constancia de la recepción de la llamada, ni se te indica un número de incidencia. Es un «usted llame y nosotros lo arreglamos o no, en el menor tiempo posible».
Este solar lleva en este estado al menos tres años. La Ciudad Autónoma tiene una pléyade de altos cargos y de asesores remunerados, que deberían recorrer la ciudad al menos una vez al mes, para anotar deficiencias, puntos negros, y comunicar si se reparan o no. Si nadie lo advierte de un modo público, nadie se molesta en echarle un ojo. Esta es una zona que no se transita para nada.
Ataque Seco
Es una zona interesante desde el punto de vista histórico y arqueológico, aunque los desmontes y obras pasadas hayan acabado con cualquier posibilidad de hallazgos importante. Todos las casas suelen tener cuevas, silos e incluso aljibes. En este solar existen lo que podrían ser muros antiguos de piedra seca. Solo el hecho de desvelaron llevará todo al camino de la desaparición rápida.
Blog de Julio Alejandre, autor de las novelas Reporte de una boda y un entierro, Las islas de Poniente y La corona del marReporte de una boda y un entierro.