Floraciones rojas en junio


 

                    La acacia mansa y la sangre de Cristo                 

         La flora y arbolado ornamental de Melilla  provoca sorpresas, como la de este árbol, la acacia mansa, de flores rojas.  Es un árbol de porte pequeño. Está en la zona de Los Altos del Real, sobre todo en la calle Gurugú y se ven algunas más en las intersecciones de las calles de Las Infantas de. La presencia de árboles tropicales o de la flora australiana en las calles de las ciudades ofrece imágenes inesperadas. Un poco más arriba se encuentra el rincón de descanso del diablo, que acabamos de mostrar. El contraste con las flores rojas de estos arboles es absoluto. Están en plena floración y las flores al caer al suelo forman una extensa e intensa capa roja. Podríamos escribir que parecen lágrimas rojas, e incluso que acorde con los tiempos, vaticinan un tiempo de sangre, sudor y lágrimas, pero parecería demasiado dramático. El color rojo nos sitúa frente a la pasión, en toda su amplitud y nunca es bueno dejarse llevar solo por ella. Siempre debe existir la pasión en las acciones humanas, pero sin que la razón pierda el gobierno sobre ellas.  La visión del rojo provoca también cierta alarma. En el mapa político y social, la presencia del rojo desata el temor entre los sectores económicos dominantes, casi siempre pertenecientes a la derecha política, que suele vincularse al azul.  Esta floración tardía de junio podría relacionarse con la aparición de nuevos partidos y movimientos sociales enraizados en la izquierda política, lo que supondría una señal de esperanza frente al largo invierno azul. Tampoco se nos escapa que en Brasil se inicia el Campeonato Mundial de Futbol, y que a nuestra selección se la conoce por «la roja». Los signos siempre se pueden interpretar en varios sentidos, algunos incluso opuestos. En este caso podríamos estar ante la ambivalencia de la floración roja en junio, o de la caída de la flor de este color por los suelos. Quedarse con una u otra interpretación implica mucho.

           La acacia mansa o sesbania puniacea es un árbol originario de Brasil, Argentina e Uruguay, que pertenece a la familia de las fabáceas, subespecie de las leguminosas. No es un árbol frecuente de ver. El rojo siempre ha sido un color de advertencia. No es un árbol frecuente en las calles, salvo en los jardines, en donde resultan muy vistosos. Sus semillas son tóxicas.

                   La sangre de Cristo

          Un pequeño árbol o arbusto, que se encuentra en la mediana que divide el Paseo de Guardia Civil Antonio Molina, frente a la entrada principal del hotel Melilla Puerto, es el único ejemplar existente en nuestra ciudad, o que conozcamos. Es una planta originaria de México. Su verdadero nombre es el de Euphorbia cotinifolia, o planta de cobre del Caribe. El extraño nombre de «sangre de Cristo» es de procedencia y origen desconocido. Igualmente que en la planta anterior, el látex que se extrae de esta planta resulta tóxico para animales y personas. El color rojo, en la naturaleza, siempre es de advertencia. Esta planta se encuentra recogida en la guía de Paseos Botánicos de Melilla, de Juan Antonio González y Carmen Enrique.