La explosión de los cinamomos


Fichas botánicas de Melilla III

Fue muy sorprendente ver como ayer, día 13 de noviembre, los cinamomos de la avenida de Donantes de Sangre soltaban todas sus hojas y cubrían las aceras de la calle y la calzada. Hoy ha sucedido eso mismo, en el Barrio del Real, en las calles del General Villalba y en la de Las Infantas de España. Volvemos a disfrutar, aunque sea visualmente, de los colores amarillos y dorados del otoño. Todo tiene su momento y al final este nos alcanza justo en el instante menos esperado. Se trata solo de seguir en pie, pese a todas las dificultades y seguir atentos a cualquier cosa que acontezca en nuestro derredor. No se pueden forzar las circunstancias ni alterar el destino, pues eso solo suele traer malas consecuencias. El otoño llega para todos, pese a que nunca lo hubiesen imaginado, previsto o se creyesen inmortales. De igual modo, dentro de medio año, se volverá a abrir el ciclo de la primavera.

Como en todo, siempre hay que tener cuidado, pues igual que detrás de la cruz suele estar el diablo, tras lo bello puede esconderse algún peligro. El fruto del cinamomo*, árbol originario de Asia, tiene propiedades narcóticas, tóxicas e incluso venenosas. De sus hojas y frutos también se extraen remedios para las neuralgias, para matar los piojos y se utiliza como relajante uterino.

Nota: *Paseos botánicos por la ciudad de Melilla., de J.A. González  y  C. Enrique