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El legado


 

 

            El legado es tanto un herencia, como una persona con atribuciones que representaba a los procónsules o al mismo emperador, en las provincias lejanas del Impero Romano. Esa función la ocupa en nuestra ciudad el delegado/a del gobierno.

                        Ahora, pasados algunos días y otros más que pasarán, cuando el fragor de la batalla política parece haber pasado, recorremos, una vez más el descontrolado territorio que constituye Melilla, y que conforma el legado transmitido al nuevo gobierno. La falta de control sobre el territorio es completa, concepto acuñado por Guelaya-Ecologistas en Acción.

                       No solo ha existido un descontrol del territorio, sino incluso un total desinterés por él. Desde El Alminar tenemos la convicción, de que gran parte del gobierno saliente no ha visitado  la totalidad del territorio melillense, e incluso se podría afirmar que existen zonas que no han visitado jamás. La obligación de un gobierno es conocer la totalidad de lo gobernado, y si no puede visitarse todo, algo incomprensible  en nuestra ciudad, pues se envían legados que den noticia del estado de las zonas más alejadas o escondidas.

                      Cada seis meses recorremos todo el territorio melillense, incluso sus zonas más escondidas, aquellas en donde existen almacenes con actividades desconocidas, y esto es así desde el año 2011. Aquellas elecciones, las primeras en las que ya existe el testimonio del Alminar,  arrojaron un resultado tremendo y por 2ª  vez consecutiva, el PP de Imbroda volvió a obtener 15 diputados, lo que convirtió el ejercicio del poder en una apisonadora lanzada de modo inmisericorde contra la oposición, a la que se negaba hasta el agua. En 2011, Gregorio Escobar y Dionisio Muñoz formaron el Dunkerke socialista. Desde entonces, conceptos tales como democracia, la libertad de expresión, derecho de información, quedaron evaporados de Melilla. Todo fue triturado por quienes hoy reclaman esos mismos derechos en su favor. Ese periodo (2007-2019) es el que denominamos como la década melillicida, porque como conclusión final, la que ha quedada triturada es esta ciudad.

                     Los transportes no han recuperado los niveles del año 2010. La frontera comercial está cerrada. Ningún problema de la ciudad está resuelto (seguridad ciudadana, menores ambulantes, futuro económico y turístico, sanidad, desempleo, comercio, energía, contaminación), y el comercio atípico o contrabando está a punto de explotar y tiene todas las fronteras colapsados. La pseudo peatonalización del Real fue la mayor estafa urbanística de la historia. En la ciudad hay más de 2000 vehículos abandonados en múltiples depósitos. Sin contar con las Torres V Centenario, que están en su etapa de oxidación final. Este es el legado. Inabarcable

       De todo lo que existía en 2011 no queda nada, salvo un puñado de nombres, uno de ellos es el propio Alminar, y  otros dos son Dunia Almansouri y Mustafa Aberchán, a los que hay que agradecer que hayan resistido, aunque uno seriamente damnificado. Permanece todavía La otra Melilla, gran blog de fotografías.

 

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Las higueras fronterizas


                  La higueras, su floración y sus frutos marcan el principio y el final del verano. Primero son las brevas y finalmente los higos. Melilla es un ciudad de higueras y de frontera. Llevamos dos años catalogando las higueras de la ciudad, tanto las que están en el interior, como las más extremas y desconocidas. Por lo general son casi todas silvestres, aunque se pueden ver algunas en patios y en huertas privadas. No hay rincón que no recorramos en su busca.  El Alminar es también visual y evocador, aunque muchos no comprendan este tipo de entradas. Necesitamos también evadirnos. Únicamente mirar, y contemplar la escasa naturaleza que va quedando en Melilla. Hay que hacer un gran esfuerzo por astraerse del todo y fijarse solo en aquello que queremos ver.

                       En el futuro recordaremos a Melilla como una ciudad de higueras, aunque sean desconocidas para muchos y frente a la omnipresencia de árboles ornamentales de la flora australiana.  El aroma de la higuera invade todo el entorno en el que florece. Su presencia se advierte mucho antes de que se las vea. Por San Bernabé, salen los higos a ver (11 de junio) y por San Juan brevas comerás (24 de junio). Este es el tiempo en el que arranca el verano.

                           Las higueras volverán a dar sus frutos, esta vez los higos, hacia finales del mes de agosto.: por San Miguel los higos son miel (29 de septiembre). Es un agradable imagen para comenzar el verano.