Las higueras fronterizas


                  La higueras, su floración y sus frutos marcan el principio y el final del verano. Primero son las brevas y finalmente los higos. Melilla es un ciudad de higueras y de frontera. Llevamos dos años catalogando las higueras de la ciudad, tanto las que están en el interior, como las más extremas y desconocidas. Por lo general son casi todas silvestres, aunque se pueden ver algunas en patios y en huertas privadas. No hay rincón que no recorramos en su busca.  El Alminar es también visual y evocador, aunque muchos no comprendan este tipo de entradas. Necesitamos también evadirnos. Únicamente mirar, y contemplar la escasa naturaleza que va quedando en Melilla. Hay que hacer un gran esfuerzo por astraerse del todo y fijarse solo en aquello que queremos ver.

                       En el futuro recordaremos a Melilla como una ciudad de higueras, aunque sean desconocidas para muchos y frente a la omnipresencia de árboles ornamentales de la flora australiana.  El aroma de la higuera invade todo el entorno en el que florece. Su presencia se advierte mucho antes de que se las vea. Por San Bernabé, salen los higos a ver (11 de junio) y por San Juan brevas comerás (24 de junio). Este es el tiempo en el que arranca el verano.

                           Las higueras volverán a dar sus frutos, esta vez los higos, hacia finales del mes de agosto.: por San Miguel los higos son miel (29 de septiembre). Es un agradable imagen para comenzar el verano.

Las higueras del confín de Melilla


Las higueras del cerro santo de Melilla

  Y de la higuera aprended la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, sabéis que el verano está cerca.  Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que El está cerca, a las puertas. Mateo 24, 31-33.  Ἀπὸ δὲ τῆς συκῆς μάθετε τὴν παραβολήν· ὅταν ἤδη ὁ κλάδος αὐτῆς γένηται ἁπαλὸς καὶ τὰ φύλλα ἐκφύῃ, γινώσκετε ὅτι ἐγγὺς τὸ θέρος.

     Las higueras han florecido y anuncian el verano. Su primer fruto es la breva. Su denso, intenso y envolvente aroma viaja hasta muchos metros de distancia. Melilla es tierra de higueras , pero todas silvestres, pues no hay ninguna en los parques de la ciudad. Llevamos varios años escribiendo sobre las higueras y lo seguiremos haciendo, porque hay lugares a los que siempre debe volverse, de manera que existen otros a los que nunca llegaremos, o a los que no volveremos.

         En el cerro de la Palma Santa o Loma del Viento, en el confín de Melilla, existen algunas de las higueras más hermosas y desconocidas. Su incipiente aroma proporcionan una delicada  sensación. El entorno de las calles interiores es muy fresco y agradable, con abundante sombra. No es un lugar al que se suela venir comúnmente, aunque su oratorio/zawiya, es un lugar muy visitado e integrado en la ciudad a través de La ruta de los templos.

         En uno de los últimos días de mayo, en el cerro de La Palma Santa, que ya hemos visitado en otras ocasiones, hemos encontrado higueras, olivos, un viejo  y centenario pozo muy profundo,  un avión pasando por encima de nuestra cabeza, e incluso una excursión escolar que venía de visitar los viveros de Guelaya.

         También es hora de relajarse y no pensar ya en nada.