Un jardín es siempre aprovechado en Melilla para que las mascotas hagan sus deposiciones sin control alguno. Lo mismo sucede con los alcorques de los árboles, con la playa o con los bordillos de las aceras. Si los dueños/as de las mascotas no son capaces de hacerse responsables de ellas, entonces los jardines, por muy bien cuidados que estén, ofrecerán este aspecto. El civismo parece brillar por su ausencia en casi cualquier parte de la ciudad, en donde cada una tiene su propia especificidad incívica. Esto es cierto, y también que la gestión es nula o parece haberse ausentado en muchos lugares. Parece que se ha renunciado a todo. Ya todo se da por perdido. Este jardín está bien cuidado. El césped es uniforme y muestra que se le riega y poda con esmero. Eso sí, apenas a unos metros podemos encontrarnos con eriales y zonas de abandono. No hay que confiarse nunca en nuestra ciduad.
Un gran blog (La otra Melilla), completó de modo inigualable el conocido lema de: Melilla es de todos; ensucia tu parte.
